In this YouTube video, two speakers (A and B) engage in a profanity‑laden, informal Spanish dialogue that repeatedly denigrates people—especially women—who listen to reggaetón. Speaker A argues that anyone who enjoys reggaetón lacks self‑respect, cultural sophistication, and good self‑esteem, and that the genre is primarily a tool for sexual objectification and superficial relationships. He contrasts reggaetón with electronic music, praising the latter as a more respectable way to enjoy dancing. Speaker B reinforces the claim that no cultured person listens to reggaetón and expands the critique to include narcocorridos, questioning the morality of artists who earn money through violence. Throughout, the speakers use repeated derogatory language, cite personal anecdotes about club experiences, and warn listeners not to let music dictate their romantic choices. The overall narrative is a hostile, gender‑biased condemnation of reggaetón listeners, framed as a moral and cultural judgment.
Chapters
¿Tú sabías que era cabrona? ¿O tú sabías que era pendeja? ¿Tú sabías que era nalgapronta, güey? Miren, vamos empezando por algo muy sencillo, Si escucha reggaetón y ustedes son pendejos para andar con ella, ya. Me vale madre, güey. Ja, mi mujer se ríe, güey. Ya, miren, si ella escucha reggaetón, ya, no vale la pena, güey. Y si tú escuchas reggaetón, qué pendejo, güey, ¿no? Cualquiera de las dos, me vale madre, güey. No importa, güey.
Yo nunca he conocido a una persona culta que escuche reggaetón, güey.
Y no vas a conocer a una mujer que se respete a sí misma que escuche reggaetón, güey. Ni madres, güey. Ni puras madres, cabrón. Y sabes qué, la mayoría de ustedes les gusta el reggaetón nomás por estar así frotándose, cabrón. No mames, güey, qué hueva, cabrón. Y qué hueva porque yo lo hice, O sea, yo me acuerdo estar en la pinche pista de baile acá. No mames, güey, qué pinches escenas, güey. Qué bueno que abandoné la escena de los clubs lo más pronto posible, güey. Bendito sea la electrónica, cabrón, ¿no? Que puedes estar, güey, porque me gusta bailar, ¿no? Bailando solo, cabrón, disfrutando la pinche música. Esté sobrio, obviamente estén sobrios, pero no se metan nada. Pero o sea, wey, nunca he conocido gente culta que le gusten los corridos, nunca he conocido gente culta que le guste el reggaetón, y nunca he conocido gente con buena autoestima que le guste el reggaetón, wey. Ya con eso, pues, es una morra que te la agarraste a través de estar frotándotela, wey, y esperas que esa relación salga bien. No mames, wey, no. No mames, cabrón, no, cuidado, güey, no pongan atención. Que no sea la música el modo de apareamiento, güey, así, güey, que no sea la música el modo en el que se aparean, el modo en el que se meten en relación, ya, ya, que sea otro motivo totalmente diferente, pero que no sea la música. Ese es un indicador sumamente fuerte, cabrón. Si tú te quejas de que la morra anda de nalga pronta y te la ligaste por nalga pronta, pues no mames, cabrón, ¿no? Ay, es que sí estamos, me la encontré en una pinche fiesta, estaban así, me la repegó bien chido, cabrón. Y luego al mes así de: ay, mi pinche morra le repegó las nalgas a otro. Ay, qué casualidad, güey, no, no mames, ¿en serio?
Ay, pinche morra, es que güey anduvo de nalga pronta. Pero la música que escucha habla de andar de nalga pronta, güey, no mames. Felices los 4, cabrón, no te pases, güey, no. Ahora imagínate la otra, no, es que le gusta la banda de los narcocorridos. ¿Qué? O sea, ¿qué? ¿Volverse rico a través de la violencia? ¿Adquirir poder a través de estar abusando de otros? ¿Eso es lo que está celebrando la morra o el cabrón, no? ¿Eso es lo que celebras, güey? ¿Es el tipo de persona que quieres ser o el tipo de mujer con quien te quieres juntar? Una morra que le sorprende un cabrón que aunque esté panzón, güey, nomás porque trae lana mal habida, mal ganada, que no necesitó de ninguna pinche calidad profesional. No, pero pues es que hay artistas de reggaetón que ganan chingo de varo.
Ay, güey, ya, cabrón, no te justificas en vez de aprender.
O sea, me quieres enseñar a mí en vez de que te dejes que yo te enseñe.