
A speaker shares creative projects he loves—books, AI systems, children's stories—then argues that doing only what you love requires first mastering discipline through work you hate. He was fired from a job he disliked, which he calls a blessing that forced him to focus on what matters.
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Es una vida interesante, ¿no? Yo sé que han escuchado la frase que, ay, cuando te gusta, cuando amas lo que haces, en realidad no trabajas ni un solo día, ¿no? Sí es un trabajo, sí es un trabajo hacer lo que te apasiona, pero está padre hacerlo con energía y que se te pierda el tiempo, ¿no? Que de repente digas, ah, cabrón, como que ya pasaron 4 horas, ¿no? Y tú sigues trabajando en tu propio proyecto. Bien interesante escribir un libro, ¿no? Cuando escribes un libro de algo que te interesa, he escrito varios, Cuando es un proyecto, ¿no? Cuando hice la inteligencia artificial, cuando hice lo de la Universidad del Hombre, ¿no? Cuando hice lo de Omnicracia, cuando hice el manifiesto, Las Fases, cuando hice su inteligencia artificial también, ¿no? O sea, cuando hice los libros para los niños, ¿no? De lo de Pequeño Dragón, las enseñanzas de Papá Dragón al Pequeño Dragón, cuando he escrito los guiones para las películas. Todas esas cosas, todas esas cosas. Está padre hacer cosas que te interesan. El otro día alguien me preguntaba, ¿no? ¿Cuáles son tus inversiones favoritas? Pues cuando invierto en mí mismo, cuando invierto en las cosas que a mí me llaman la atención, en las cosas que quiero crear. Está padre que se te vaya el día haciendo las cosas que tú quieres, pero tienes que entender que puede que estés, es muy normal que donde empieces es en hacer las cosas que no quieres, para poder llegar a hacer solamente de tu vida las cosas que tú quieres. Vas a tener que pasar por muchas que no quieres. No vas a empezar desde así, desde arriba, no. O sea, tienes que aguantar, cabrón. Por eso mi papá me decía mucho: hijo, si quieres un día mandar, tienes que aprender a obedecer. Si un día quieres mandar, tienes que aprender a obedecer. Importantísimo que sepas trabajar, que sepas alcanzar las metas que te están pidiendo, que sepas tener orden, que sepas tener disciplina. Porque yo sé, yo sé que muchos dicen: no mames, pinche jefe, no, qué hueva de cabrón, cómo está chinga y chinga el cabrón, no. Y puedes estar así cuando eres empleado, pero cuando te vuelves jefe y estar diciéndoles a todos las mismas cosas, puta madre, güey, no. Entonces, solo cuando sabes obedecer que te puedes volver bueno para mandar, cuando entiendes la importancia de lo que se tiene que hacer. Pero hay cosas por las que tienes que pasar, entonces te quejas, te quejas de que: ay güey, me tengo que levantar para ir a un trabajo que que ni me gusta, güey. No mames, cuando te despiden del trabajo que no te gusta, güey, o sea, no es liberador, no es bonito. Hay gente, a mí me ha pasado, y me ha pasado a amigos también, les ha pasado a otras personas, alumnos de ManLab, güey, a sus hermanitos, les ha pasado, güey, a mí también, de que, güey, te despiden, ¿no? Del trabajo que te estabas quejando, ¿no? Del trabajo que te daba hueva ir, y te despiden, y dices, vergas, güey, sí lo necesitaba, ¿no? Cuando te llega ese choque de realidad de que sí era una bendición tener un trabajo, ¿no?
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