
A Spanish-language monologue presents a self-described manipulation tactic for men: deliberately downplay your value and tell a woman she's using you for sex, positioning yourself as an exotic adventure. The speaker claims this self-deprecation will provoke her hypocrisy and make her fall in love.
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No sé si te ha pasado, pero hay días en el que el patriarcado te empodera más que otro. Y hoy amanecí empatriarcado, papá. Así que hablemos de trucos de manipulación. Un truco de manipulación importante para poder defender a mis muchachitos, porque esto le pasa a todos, ponle atención. Pero en este mundo de las mujeres te llega a pasar rara vez, muy de vez en cuando. Bueno, ustedes, te agarras a una morra que está como que por arribita de tu nivel, es más chida, está más guapa, tiene más cosas, el que es la mayoría que normalmente te liga. Vamos a arreglar lo de la psicología primero y luego te voy a dar el truco maligno. Y si este vídeo llega en una hora a más de 100 compartidas y 100 comentarios, hago una parte 2 todavía más cabrona. Está mamón porque pues normalmente si ya te sabes medio manejar con las morras, si ya te ves acostumbrado a cierto nivel y luego lo brincas, ya no actúas igual. Como la mayoría de ustedes son reculosos, andan como que poquito con más cuidado, un trato por ahí medio preferencial. Y aunque sí, la morra ahí está, la tienen abrazada, se la acaba de clavar. Aún así sientes que no la tienes segura, ese pinche mini peligro adentro en el estómago, güey, que te dice: verga, se me hace que soy yo el que se va a enamorar de más. No la puedes dejar porque te encanta, no puedes seguir así porque te va a cargar la gaver. ¿Tú qué haces? Güey, pues aprovéchate de las cualidades femeninas, agárralas por donde les duele. Por cierto, si hay alguna mujer viendo el video hasta ahorita, el truco que voy a enseñar nada más funciona con mujeres. Si creen que le van a a poder intentar con hombres, seguro. Bueno, pues trucha, a las mujeres les encanta sentir cierta superioridad moral, por eso defienden puras pendejadas y a todo mundo, ¿no? Y eso es de lo que te aprovechas. Cuando estés con ella en algún momento bonito, uno íntimo, le tiras un pinche sablazo hablándole de un tono bonito, güey, en buena onda, juguetón, súper relajado, no todo el tiempo, nomás de vez en cuando. Comienzas a mamar diciéndole cosas como: bueno, yo sé que para ti nomás soy una aventura, no hace nada, morra, no me agüito, yo sé que para ti yo soy uno más, ya sé que nomás me usas para lo que te gusta, es más el interés carnal que tienes en mí que el emocional. Sí o no, hombre, diría: a huevo, güey, esta morra agarró el pedo. Pero las morras no, o sea, siempre se van a hacer bien contrarias y van a decir ahorita que sí, pero las morras no. Y entonces, por no parecer ese tipo de morra, que la haría ser muy hipócrita, porque lo que más le molesta de los hombres, pues te va a tratar de demostrar que no es verdad. Y más se va a pegar y más se a quedar, y más va a ser, y más a buscar, y más se va a enamorar. Así se las aplico yo a las morras que vienen de vacaciones, pero que sí me gustan, ¿no? Ay, morra, yo sé que nomás soy tu aventura exótica caribeña, no pasa nada. Y así es como una de mis exes celebra, como lo han hecho muchas otras, que se quedó en playa desde hace 12 años ya.
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