In this impassioned monologue, the speaker denounces manipulative and controlling tactics often taught by so‑called seduction gurus. He argues that when a person deliberately manipulates, obsesses over, or controls another, they become responsible for that person’s actions and ultimately damage the victim’s self‑esteem. The speaker describes how such tactics transform a partner into a desperate, jealous version of themselves, which inevitably leads to the manipulator’s own dissatisfaction and emotional burden. He labels the advice to “obsess” or “keep someone under control” as a projection of the manipulator’s own inner pain and cowardice. The speaker concludes that a truly respectable relationship is one where, if it ends, the other person leaves healthier and with higher self‑esteem than when they entered, and that those who cannot achieve this are not the “hard‑core” men they claim to be.
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¿Quieres aprender de manipulación? ¿De cómo tenerla bien controlada y obsesionada? Viniendo de mí, que soy el manipulador más cabrón que te vas a encontrar en el planeta. Ah, pues te voy a decir algo, cabrón, que no has tomado en consideración. Cuando tú manipulas, controlas, obsesionas a una persona para que todo el tiempo haga lo que tú quieras, ¿qué crees? Pues hacer eso te vuelve responsable de las acciones de esa persona. O sea, por las pinches heridas que tú estás pretendiendo que no tienes, por andar fingiendo una seguridad que en realidad no es, nada más por eso le partiste la autoestima a una persona para que actuara como a ti te diera la pinche gana, para que al final eso ni te gustara y la mandaras a la chingada. Porque obsesionar, manipular o controlar a alguien significa convertirla en alguien que no es. Y por lo tanto inevitablemente al final te va a desagradar. O sea, esa persona ya no es esa que te tenía enamorado, esa que era tu crush. La transformaste en alguien más partiendo de la madre poco a poco a su autoestima, pero constantemente. Entonces ya tienes a una persona que es rogona, que es celosa, que todo el tiempo la estás armando de a pedo por andar tratando de construir tu autoestima sobre el cadáver de la autoestima de otra persona. Nomás te generaste problemas a ti mismo, cobardemente se lo achacaste a la otra persona, que era la que estaba actuando mal, en vez de asumir responsabilidad de que tú fuiste quien la hizo actuar así, demostrando una absoluta y total cobardía, para que al final de todas maneras los pinches problemas te los llevaras tú. Y seguramente tuviste que llegar a algún pinche extremo ojete para que esa persona por fin la pudieras alejar de tu vida, porque ya te armaba nomás puro pinche pedo todo el tiempo. Por eso todos esos maestros de seducción que te enseñan sobre obsesionarla, sobre tenerla controlada, sobre estarlas manipulando, es puro pendejo, cabrón, que nomás está demostrando su dolor interno y su falta de experiencia. Porque eso, ah, cómo cansa, hijo de su puta madre. Te lo digo por experiencia. Si no puedes conseguirlas por las buenas, que terminando la relación ellas sigan felices y sanas de haber estado contigo, contigo, si no puedes tener una relación en la que al final ella salga con igual, o si es posible, mejor autoestima que como llegó contigo, no eres ni tan cabrón ni tan hombre como te imaginas ni como dices ser.