En este monólogo motivacional, el orador, un coach de seducción de 42 años, denuncia que la mayoría de los hombres no temen acercarse a una mujer, sino el posible rechazo. Argumenta que si supieran que la aceptación está garantizada, actuarían sin dudar. Señala que la habilidad de abordar a mujeres es una destreza que se adquiere mediante práctica constante y que el fracaso inicial es inevitable. Relata su propia experiencia, afirmando haber hablado con decenas de miles de mujeres y haber sido rechazado más que cualquier otro, lo que le ha permitido aprender qué no funciona. Expone que su conocimiento no proviene de libros sino de la repetición y la experimentación personal. Subraya la importancia de la persistencia: cada caída cuenta siempre que uno se levante. Usa la analogía de que ligar es un deporte que requiere más práctica que teoría, y aunque sus mentorías pueden acelerar el aprendizaje, no sustituyen el entrenamiento real. Concluye con un llamado a los hombres a dejar el miedo y la pereza, y a comprometerse con la práctica continua para mejorar sus resultados.
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¿Sabes qué me da tristeza bien cabrón de los hombres? Que les dé miedo ir a hablarle a una chica que les gusta. Nah, no estoy hablando de los pendejos graciositos que salen que: "Ya lo hice y estoy hablando desde la penal, fui y le hablé y traigo 3 órdenes de alejamiento." No, no, no, los que realmente le tienen miedo hablar a una morra y no lo hacen, pero que les gustaría hacerlo. Para empezar, me da tristeza porque no es verdad, no es que les dé miedo ir a hablarle a una chica, les da miedo el resultado. Porque si supieran que 100% seguro la morra les aceptaría la cita, pues sí lo harían. Pero ese es el pedo, es que nada es 100% seguro. ¡Es una habilidad a desarrollar! Y en todas las habilidades, primero lo haces mal, practicas hasta que te sale bien. O sea, ustedes decidan si está muy egocéntrico o muy pendejo querer que te salga bien a la primera. Llegar a ser tan súper chingón como soy ahorita, seguramente me ha costado ser la persona que más han rechazado en el planeta. Pero gracias a eso ahora sí me sé todo lo que no se debe hacer. El otro día uno de sus hermanos me preguntaba en una de las mentorías personalizadas: "Wey, ¿cómo es que sabes tanto y no se te olvida?" Pues porque no lo leí de ningún libro, no lo estudié de nadie. Yo lo viví, lo hice una y otra y otra vez hasta que me salió, cabrón. Y ese es el motivo por el que realmente me da tristeza, porque esa es la esencia del hombre, hijo de su puta madre. Esto va a hacerse hasta que me salga, cabrón. Pura madre, que me quedo con las ganas. Como hombre, hasta si te dicen que no puedes hacer algo, dices: ¿quieres ver cómo chingados no? Es la persistencia, decir: no importa cuántas pinches veces caiga, son las que me levanto, las cuentan. No importa cuántas me rechacen mientras yo consiga esa pinche habilidad. Y además, ¿qué más pinche importa si la cosecha de mujeres? Déjate de miedos, pendejos. Déjate de pavadas, cabrón. Desde los 12 años y hasta la fecha que tengo 42, no he dejado de abordar mujeres. Le he hablado a literal decenas de miles y nunca me ha pasado nada malo. Y güey, aunque me las sé todas, a la fecha aún me falla. Hay demasiados factores que intervienen como para esperar que alguien tenga el 100% de Eso es imposible. Quien te lo diga solo te está mintiendo, porque nadie gana el 100% de los partidos. Así no se llega a ganar un campeonato, solo necesitas ganar la mayor cantidad de partidos posibles. Aún con mis mentorías yo te puedo enseñar todas las técnicas más chingonas y el conocimiento más efectivo del planeta, y de todas maneras no puedes quitar la práctica de la ecuación. Ligar es un deporte y por lo tanto necesitas muchísima más práctica que teoría. Yo puedo ser el mejor coach del planeta, darte el entrenamiento más chingón que exista, pero si no sales cancha, nunca vas a ganar. Yo te puedo ayudar a que te ahorres un chingo de tiempo, pero no a que te ahorres la práctica.