El Camino más SIMPLE de 0$ a $10.000 en 2026

In this 13‑minute Spanish‑language video Mauro Stendel ("Maurito") presents a complete, step‑by‑step framework for building a profitable online store that can generate up to $10,000 per month. He begins by diagnosing why the most popular “quick‑money” routes – trading, agency services, real‑estate rentals, and commission‑based sales – are fundamentally flawed for beginners: they either require large capital, depend on others, or trade time for money. He then shares his personal story – growing up in a low‑income family, serving in the Israeli army, moving to the US with $500, failing multiple ventures, and eventually mastering the e‑commerce model, scaling to over 100 stores and becoming a millionaire during the pandemic. Using this credibility, he explains why an online store (selling physical products sourced cheap and sold on marketplaces like Amazon, MercadoLibre, or a personal Shopify/Tiendanube site) combines the best aspects of the discarded models while avoiding their pitfalls. He outlines seven advantages: ownership of a real asset, existing demand, built‑in traffic, 24/7 sales, high margins, scalable without hiring, and low entry cost, plus the ability to stay anonymous. He backs the model with market data (e.g., millions of new online buyers in Argentina, Amazon’s $1 billion daily sales, the proportion of sellers vs buyers). He then details a four‑step execution plan: (1) choose the right product using platform data (high demand, low competition, good margin, easy shipping); (2) negotiate with suppliers (multiple quotes, sample testing, volume discounts, building long‑term relationships); (3) list the product and drive traffic (optimizing titles, images, pricing, using platform algorithms and low‑budget PPC or ads for own sites); (4) fulfill orders and scale through offers, bundles, and reinvestment. He quantifies profitability (e.g., $6 net per unit translates to 500 units for $3,000 monthly profit) and warns of three common errors: picking products by gut, lacking a structured system, and quitting before the first results appear. Finally, he promotes his academy “Nuum”, which provides 100+ hours of video, live weekly classes, AI‑powered Q&A, community support, and a UTN‑certified diploma, positioning it as the safe path for those willing to invest time and money. The video ends with a qualification questionnaire and a call to action, emphasizing scarcity and the cost of inaction.
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Todo está cambiando, la forma de trabajar, de comprar y la forma de ganar dinero. Y ya sea que tengas un trabajo y quieras un segundo ingreso, o que estés por arrancar tu primer negocio y no sepas cuál elegir, o que quizás simplemente quieras generar ingresos por internet y todavía no entiendas cuál es el paso a paso completo, este video es para vos. Porque en los próximos minutos te voy a mostrar por qué las opciones de moda como el trading, las agencias, el ladrillo o las ventas no son el lugar para empezar. Este es el modelo que sí elegí después de probar casi todos. El proceso completo paso a paso: cómo se elige un producto, cómo se negocia con un proveedor, cómo se arma una oferta, la matemática exacta para llegar a tu meta y los errores que funden a la mayoría antes del primer resultado. Quédate hasta el final porque esto es literalmente un tutorial completo. Arranquemos. Pregunta simple: ¿para qué sirve el dinero? Y sé que parece una pregunta boluda, pero no lo es. Para comprar cosas, para pagar el alquiler, para viajar. Y en cierto punto es correcto, pero quiero que lo veamos un poquito más allá. El dinero es más que un papel. Ese papel Cada papel representa un valor y ese valor nos sirve como herramienta de intercambio. Con esa herramienta cubrimos necesidades: comer, un techo. Y también nos damos algunos gustos: ayudar a tu familia, viajar por el mundo, comprarte lo que quieras. Quizás en otras palabras podemos decir que la plata sirve para resolver problemas. Alguien tiene un problema, vos tenés la solución y en el medio está la plata. Ahora, antes de que existieran los billetes, ¿cómo hacían? A puro trueque. Vos tenías vaca, yo tenía trigo. Yo quería un asado, vos querías hacer pan. Listo, tenemos un negocio. Intercambiamos directamente un problema por una solución. Y ahí nace el modelo de negocios más antiguo del mundo. Y no, no es la prostitución. Lo digo porque más de uno me tira ese comentario cuando hablo de la profesión más antigua. Es el comercio. Comprar barato y vender más caro. Hace 10,000 años que funciona igual. Las bases son las mismas. Lo que cambiaron hoy son las formas. Hoy podés comprar presencial, yendo a un local, o desde la comodidad de tu casa gracias a los últimos 30 años de internet. Lo único que cambia es dónde pasa el comercio. Y hoy ese negocio milenario tiene un nombre que se puede decir: tienda online. Ahora, antes de seguir, quiero que te respondas una pregunta: ¿cómo ganás dinero vos hoy? ¿Tenés un trabajo fijo y cobrás un sueldo a fin de mes? ¿Estás por arrancar quizás tu primer negocio y todavía no empezaste o no hiciste nada? ¿Mirás videos de cómo generar ingresos online y no arrancaste nunca? ¿Le pedís a tu abuela que te tire algo de la jubilación? Pensalo, porque siguiendo la lógica del intercambio que estábamos hablando antes, Para recibir dinero tenés que dar algo a cambio. Puede ser tu tiempo, puede ser quizás conocimiento, puede ser quizás un producto, un sistema también podría llegar a ser, o en simples palabras, como dijimos antes, una solución. Y ahora hoy te voy a hablar específicamente, y te quiero hablar especialmente a vos que quizás seguís intercambiando tu tiempo por dinero, que vendés tus horas, por así decir, y que encima, lo peor de todo, creés que para ganar más la solución es trabajar más horas. Y eso no funciona así. Lo ideal no es intercambiar más tiempo por más plata. Te tengo una noticia: el día tiene 24 horas para todos. Ese camino tiene un techo, y lo peor es que este techo no lo pusiste vos. Y antes de arrancar con lo bueno, seguro estás pensando, che, pero ¿quién es este tipo y por qué yo tengo que escucharlo? Y es entendible, tenés absolutamente toda la razón. Así que me voy a presentar brevemente. Mi nombre es Mauro Stendel, también me conocen como Maurito, sí, así me puse en las redes cuando empecé. Tengo 31 años, nací y crecí en Caballito, en Buenos Aires, y no vengo de una familia de plata. Mi papá tiene una librería muy pequeña, Mi mamá tenía Parkinson, que en paz descanse, y no podía trabajar. Y yo dormía en el mismo cuarto con todos mis hermanos. Desde muy chico tuve un solo objetivo: construir una vida distinta. No quería depender nunca de nadie para poder cumplir mis sueños. Por eso, a los 18 años me fui solo a Israel a cumplir uno de los desafíos más grandes de mi vida: entrar en una unidad especial del ejército israelí. Me preparé física y mentalmente durante más de un año y medio hasta lograrlo. Y el ejército me enseñó 3 cosas que a mí me marcaron para siempre: disciplina, resiliencia y un concepto que es importantísimo, que de eso hablo en todos los lugares que puedo, o incluso tengo un libro que se llama Punto de no retorno. Cuando cruzás ese punto, no hay vuelta atrás, solamente se puede seguir adelante. Estuve 5 años ahí con un buen rango, con un buen futuro, pero había algo adentro que a mí me molestaba. Yo sabía que podía lograr algo mucho más grande. Así que un día me hinché los huevos, hice la valija y me fui a Estados Unidos con $500 en mi bolsillo. Lo tengo acá tatuado incluso. Con $500 me fui. Y claro que no me hice millonario con $500. Esa era la plata que tenía para sobrevivir mientras mis tiendas funcionaban. Y no fue lindo. Intenté negocios que fueron un desastre. Perdí todo, me quedé en pelotas, viví con un presupuesto mínimo, a lata de atún y hamburguesas baratas. Y en el peor momento de todos, incluso mi vieja me llama. Le dije que no podía atender, que estaba muy ocupado. Y 2 días después me llama mi viejo para decirme que mi mamá había fallecido. No tenía plata ni siquiera para el pasaje viaje para ir al funeral. Por suerte tengo grandes amigos y una persona me prestó plata para ir al funeral. Fui, enterré a mi mamá y al otro día ya estaba volando de vuelta para volver a intentarlo. Porque me había prometido lograr algo que a mí me hiciera sentir orgulloso, con mamá o sin mamá. Terminé durmiendo en un auto prestado durante meses, me bañaba en un gimnasio y justo en esa época alguien me habló de esto que te voy a mostrar hoy: las tiendas online. Productos que la gente ya está comprando, conseguirlos baratos, publicarlos y venderlos. Sin local, sin depósito, sin marca. La primera vez que me explicaron esto pensé: esto es lo que yo estaba buscando. Al segundo mes ya habíamos vendido un montón de plata y mi supuesto socio se fugó con todo. Volví en cero. Pero al menos yo ya sabía cómo funcionaba el modelo. Lo tomé como un precio que pagué para aprender un negocio rentable. Y esta vez arranqué otra vez, pero solo. Una tienda, 2, 5, 10 y decenas. En 3 años llegué a manejar más de 100 tiendas online, y a los 24, 25 años, ya en plena pandemia, me hice millonario. Y no te lo digo para impresionarte, te lo digo para que entiendas que el punto de partida no importa. Lo que importa es seguir el proceso correcto. Hoy hace más de 4 años que también enseño esto, y por mis capacitaciones han pasado decenas de miles de alumnos. Y no me creas a mí, créele a esto. Mira, estas son mis tiendas. Mira cuánto facturó esta el último mes, esta otra, o esta. Y son solo algunas porque tengo varias tiendas. Y te lo muestro para que veas que yo me dedico a esto realmente, es mi pan de cada día. No soy un tipo que da cursos y jamás vendió un producto. Vivo de mis tiendas y después enseño. ¿Y mis alumnos? Bueno, hablemos de mis alumnos. Benja, que a los 18 años pasó de trabajar descargando camiones a facturar más de $10,000 con su tienda de Amazon. Walter, que al poco tiempo de estudiar conmigo metió más de $7,000 en una semana y en total ya va más de $30,000 en un mes. Lucas, que tenía un local a la calle, sumó MercadoLibre como un canal de venta y pasó pasó de facturar $2,500 a $15,000 al mes. O Tomás, que hizo 93 ventas en su primer mes sin dejar su laburo. O Cristian y Lucho, por ejemplo, que llegaron al millón de dólares con el proceso completamente documentado. Y hasta llené el Luna Park repartiendo placas de facturación a estos alumnos. Y muchos más. Repartí placas de $1 millón, de $100,000, de $10,000, todo en vivo y con 2 escribanos. Y ojo con algo, porque esto no es de hace 5 años, como que te muestran eso como un caso de éxito viejo que alguien de pedo que hizo un poco de plata. Esto me pasa todos los días. Si no me creés, podés incluso ir a mi Instagram ahora mismo, fijarte en las historias destacadas, y está la fecha de cada historia que yo publico con todos los resultados de mis alumnos. Ahora hablemos de lo que todo el mundo repite, pero que ya no funciona, porque durante toda la vida nos enseñaron exactamente la misma fórmula: estudiá, sacate buenas notas, conseguite un buen trabajo, trabajá 30 o 40 años, y recién ahí ascendé si te dejan o jubilate, y después recién ahí empezá a disfrutar de tu vida. Ese era el desafío máximo de la existencia. ¿Y el problema? ¿Cuál es el problema de eso? Es que esa promesa fue diseñada para un mundo que ya no existe. Hoy el mundo cambia mucho más rápido que nunca. Cambia la medicina, aparecen tecnologías nuevas, todos los días desaparecen profesiones y nacen industrias completas. Cambia la forma de compra, de venta, de trabajar. Pero hay algo que increíblemente sigue siempre igual: te siguen educando para conseguir un empleo, no para construir algo propio. Te enseñan a buscar seguridad en vez de crear oportunidades, a cumplir horarios en vez de generar ingresos. Y no me malinterpretes, no digo que estudiar esté mal, ni siquiera digo que tener un trabajo sea un horror o un error. Digo que si tu única forma de generar dinero depende de que alguien te contrate, te aumente el sueldo o decida mantenerte el puesto, entonces tu futuro nunca va a estar, por así decir, terminando de estar en tus manos. Porque el verdadero problema nunca fue cuánto ganás, el verdadero problema es depender de otro. Y de una sola fuente de ingresos. Mirá, podés tener un título de doctor, de profesor o de abogado, pero hoy en día ninguno de verdad te va a garantizar un buen pasar. Podés ser un psicólogo brillante, pero si cobrás por hora y encima poco porque no tenés clientes que te gustaría tener, ¿de qué te sirve? ¿Y la jubilación? Dejame decirte lo que pienso de esto: es de las estafas más grandes de la humanidad trabajar 30 años para que te den un numerito mensual que no cubre lo que necesitás. Y te voy a ser más específico: que no te merecés. ¿O vos creés que de verdad te merecés un numerito chiquitito por haber laburado toda, toda, pero toda tu vida cumpliendo sueños de otra persona? Y en muchos países, como por ejemplo en Argentina, el sistema está tan quebrado que lo más probable es que a vos ni siquiera te llegue la jubilación. Ahora, no quiero que te tires de un balcón porque todo problema tiene una solución. Hoy tenés mil caminos para generar ingresos y justamente ahí está la trampa del que arranca en su primer negocio. Que todos te prometen lo mismo, pero nadie te muestra la trastienda. Ojo igual, diría mi vieja, que de todas las que vamos a analizar hay una que después de años probando negocios considero que de verdad vale la pena para empezar desde cero. Y probablemente no sea la que estás pensando. Vamos a ir una por una. Vamos con la opción 1: el trading. La más famosa de todas. La que aparece en cada reel con un pibe arriba de un Lamborghini alquilado. ¿En qué consiste? Apostás a que un número suba o baje desde una aplicación. Y ojo, no te voy a decir que el trading no sirve para nada. Porque te estaría mintiendo. Pero sí te voy a contar lo que nadie te cuenta. Primero, lo más importante: el trading, así como lo hace el 99% de la gente desde un celular, no es invertir, es apostar. Y son dos cosas muy distintas. Invertir es poner plata en algo que produce valor y apostar es poner plata a que un número suba antes de que baje. Cuando abrís una operación, incluso con apalancamiento desde la aplicación que estás usando, no estás invirtiendo, amigo. Estás en un casino con velitas verdes y rojas. Y no lo digo yo, lo dicen números internacionales de estadísticas. En Europa, los brókers incluso están obligados por ley a publicar cuánta gente pierde. ¿Y sabés qué dicen estos datos? Que entre el 74% y el 89% de las personas pierde plata. E incluso un estudio del regulador financiero francés siguió a casi 15.000 personas durante 4 años. El 89% terminó todos en rojo, perdiendo un promedio de más de 10.000 euros cada una. Casi 9 de cada 10. Eso no es un mal día, es un sistema funcionando exactamente como fue diseñado. ¿Y contra quién te creés que jugás en ese sistema? ¿Contra el mercado? No. Del otro lado hay fondos con supercomputadoras y algoritmos que ejecutan miles, pero miles de operaciones y hacen esas miles de operaciones en lo que vos tardás en pestañear. Y encima con información que nunca vas a ver en tu vida. Y lo peor, y muchas veces en muchos casos, el bróker que te deja operar gratis es tu contraparte. ¿Por qué? Porque cuando vos perdés, ellos ganan. Y ahora pará un segundo, pero pensalo bien. El que te enseña a jugar es el dueño del casino. ¿Te suena justo? Y todo eso para tener, ¿qué? ¿Un numerito en una pantalla? No tenés un producto, no tenés un activo, no tenés un cliente que te agradezca, no sos dueño de nada. Y encima necesitás plata. Con $200 no te va a cambiar la vida ganando nada en el trading. Así que para que te mueva la aguja tenés que arriesgar fuerte. Y eso es justamente lo que más rápido te funde. Y como frutilla del postre, es tan famoso que hasta el taxista te tira datos de cripto. Y cuando el taxista te recomienda algo, créeme que ya es tarde. Ahora, para jugar limpio, ¿sí? Y darle sus pros, el trading sí tiene cosas buenas. Arrancás desde el celular, tiene liquidez, el mercado está casi siempre abierto y eso es real. Pero como primer negocio, afuera. Vamos con la opción 2: la agencia. La preferida de los gurúes de Instagram. Conseguí 3 clientes que te paguen $1500 por mes y ya tenés $4500 fijos desde tu notebook, en pantuflas y siendo tu propio jefe. Suena hermoso, ¿no? Y de nuevo, no es una estafa. El modelo funciona, el tema es cómo y qué te venden. Y también lo que no te cuenten. Porque lo más importante de todo, y prestame atención, porque sirve para el resto del video. Una agencia no es un negocio, es un trabajo que te compraste vos mismo. Te explico: si parás de laburar una semana, ¿la agencia factura? No. Si te enfermás, tampoco. Entonces vos sos la agencia. Te creíste que dejabas de tener un jefe y ahora tenés 10, que son tus clientes. Cada cliente es un jefe nuevo que te escribe un domingo a las 11 de la noche preguntándote por los videos que todavía no están funcionando. Y tenés un segundo problema: dependés de otros para absolutamente todo. De que el cliente te pague. Y en Latinoamérica cobrarle a alguien es un deporte de riesgo, por así llamarlo. Dependés de que tus freelancers hagan bien el laburo y de resultados que a veces ni controlás. Ahora, vos podés hacer la mejor campaña del mundo, pero si el producto del cliente es malo o el precio está mal, no vende. Y a vos te echan. Pagás el plato roto por un negocio que ni siquiera es tuyo. Y el tercer problema que encima tenés es que te mata sin que te des cuenta. ¿Por qué? La rotación que tiene. Vos conseguís un cliente con muchísimo esfuerzo, le dedicás semanas, a los 2 o 3 meses se va porque quizás no vio resultados o porque quiere ahorrar y quiere hacerlo solo todo lo que aprendió de vos al hacerlo o porque apareció quizás uno más barato. Entonces vivís en una cinta de correr eterna porque todos los meses arrancás de cero solo para mantener la misma facturación y corrés para quedarte en el mismo lugar. Y encima no escala porque facturar el doble significa el doble de clientes. El doble de laburo, más gente, más sueldos, más herramientas, más quilombo. Y al final del mes el dueño, o sea vos, gana casi lo mismo con el triple de dolores de cabeza. Para jugar limpio igual con la agencia también tiene sus cosas buenas. Arrancás barato, no necesitás stock, podés con una computadora y cualquier habilidad comercial arrancar hoy en día. Aprendés a vender, que también vale oro. Pero como negocio propio, afuera. Vamos con la opción 3: el ladrillo. La favorita de la gente adulta. Comprá un apartamento, alquilalo y viví de la renta. La inversión que tu viejo, tu tío y tu abuela te recomiendan en cada asado. La inversión seria, de gente que sabe. Tiene su mística, no lo niego. De hecho, yo invierto en propiedades. Pero sentate, porque los números cuentan otra historia. Arranquemos por la puerta de entrada, que para la mayoría ya es un portón con candado. Por ejemplo, en Argentina, el país donde nací, con menos de $70,000 o $80,000 no comprás nada que valga la pena. ¿Vos tenés 80 lucas verdes abajo del colchón ahora para arrancar? Si la respuesta es no, y para 9 de cada 10 lo es, El Ladrillo directamente no es una opción. Es un club donde ni te dejan tocar el timbre. Pero pongamos que sí, que de alguna forma u otra juntás esa fortuna. Ahora viene lo que nadie te cuenta: ¿cuánto rinde? En Buenos Aires, por ejemplo, alquilar un departamento te deja entre un 5% y un 6% anual en dólares. Bruto. Antes de impuestos, expensas, arreglos y mantenimiento. ¿Sabés qué significa eso en la vida real? Que tardás casi 20 años solamente en recuperar la plata que pusiste. 20 años para volver a tener lo que ya tenías. Y eso si todo sale perfecto. Segundo cachetazo: esa plata queda enterrada en cemento. Es el activo más ilíquido que existe. Si mañana tenés una emergencia, no podés vender el living y el lunes la cocina y así en partes. Vender una propiedad tarda meses y a veces años. Y a veces terminás rematándola para poder salir. Tu plata está ahí, pero no la podés tocar. Sumale la escritura, el escribano, la comisión, los sellos, los meses que queda vacío, el caño que se pincha un domingo, las expensas, los impuestos, la inmobiliaria que se lleva lo suyo todos los meses. ¡Un quilombo! Pero para Juan, el limpiapropiedades, como debo de hacer, el ladrillo es un activo real, tangible, y que históricamente protege en contra de una inflación y da una renta estable. Todo cierto, pero seamos honestos con la cuenta final. Necesitás una fortuna que hoy no tenés, rinde poco, tardás décadas en recuperarla y no podés tocar tu plata la necesitas. Es un juego para proteger la plata de gente que ya la tiene, no para alguien que está empezando y necesita cambiar su realidad. Así que afuera. Vamos con la opción 4: ser closer o vendedor. La que no te pide capital pero tiene su trampa escondida. Te la venden así: ganá dólares cerrando llamadas de tu casa, respondé un par de mensajitos por WhatsApp y comisioná. Empecemos por lo más importante: vender no es un negocio, es una habilidad. Y sabés que no es comercial, es contractual. O sea que a un closer lo contratan para cerrar ventas, es un empleado. Y pensalo bien, porque ya lo hablamos al principio: cuando sos vendedor cambiás tu tiempo y tu talento por una comisión. Sos básicamente un empleado de lujo. No tenés productos propios, ni clientes, ni empresa. Tenés un teléfono y una cuota que cumplir todos los meses arrancando siempre de cero. Y acá viene lo más duro, lo que no te muestran en los reels: no tenés Nada seguro. Podés hacer 12 horas de llamada por día, de lunes a lunes, romperte, pero romperte de verdad el lomo hablando con todos los clientes, y si no cerraste ninguna venta, ¿sabés cuánto cobrás? Cero. Nada. En un trabajo común, por malo que sea, al menos sabés cuánto te entra a fin de mes. Y acá tu esfuerzo y tu plata no van de la mano. Y el tercer problema que tenés: si la empresa te pasa contactos malos, o sea, gente sin plata o que ni sabe por qué se anotó, no cerrás ni con magia. Y eso no es tu culpa, pero el que no cobra sos vos. Estás a merced de un sistema que no manejas. El producto encima es de otro, el precio lo puso otro, los contactos los consigue otros, la oferta la arma otro. Y por más bueno que vos seas, hay un techo que es imposible de romper. ¿Sabés cuál? Las horas que tenés al día. Porque tenés una boca y dos orejas. Para ganar más tenés que llamar más, y no podés estar llamando a 18 personas, no podés clonarte. Tu ingreso sigue atado a tu tiempo, y el tiempo, hermano, es lo único que no vas a poder fabricar. Y mientras te dejas la voz cerrando ventas, ¿para quién construís? Para otro. La lista de clientes es de él, la marca es de él, el producto es de él. Vos te llevás la comisión y un montón de no en tu cuerpo, porque encima es un laburo pero de rechazo constante y cotidiano que te quema la cabeza. Y el día que te bajás del teléfono no te queda nada. Ahora, para jugarle limpio a las ventas, dentro de lo poco que le puedo jugar limpio, porque Es un empleo, no es un negocio. Saber vender es la habilidad de negocios que hoy en día es bastante poderosa, es una de las más poderosas y te sirve para toda la vida y no te pide capital. De hecho, te recomiendo aprender a vender tarde o temprano, pero no como negocio en sí mismo. Así que afuera. ¿Te diste cuenta del patrón? En las 4 opciones, sin excepción, se repite lo mismo. En ninguna sos dueño de algo real que trabaje para vos. En el trading apostás y no tenés nada. En la agencia y en las ventas te compraste un trabajo. Y encima construís el negocio de otro. Y en el ladrillo sí tenés un activo, pero tenés que ser rico para arrancar. O sea que ninguna de verdad te da lo que importa. Ahora, dejame mostrarte por qué de todas las opciones que existen, esta que te voy a mostrar es la mejor de todas. El negocio es simple de entender: comprás productos que la gente ya está comprando, los conseguís baratos y los vendés más caros donde ya entran millones de personas por día a buscarlos. Ahora, mirá todos los puntos que tiene a favor y compará con todo lo que acabamos de ver antes. Vamos con el punto 1: que es enorme. Primero, vendemos algo real y es tuyo. A diferencia del trading, por ejemplo, que es puro aire, acá tenés un negocio de verdad: tu cuenta, tu catálogo, tus productos, tus reseñas, tu reputación. Algo que tiene un valor y que crece con el tiempo, y que el día de mañana incluso hasta lo podés vender porque es tuyo, te pertenece. No estás haciendo crecer el sueño de nadie más que el tuyo. Punto 2: te subís a una demanda que ya existe. Y esto es clave porque no tenés que inventar un producto ni convencer a nadie de que lo quiera. Vendés cosas que la gente ya está buscando y comprando todos los días. La parte más difícil de cualquier negocio: que haya gente que quiera lo que ofrecés. Y ya está resuelta porque antes de que vos muevas un dedo entendemos que lo que vamos a vender es lo que la gente ya busca. Punto 3: los clientes ya están ahí. No tenés que salir a buscarlos, te montás arriba de gigantes como MercadoLibre, como Amazon, que tienen millones de personas entrando todos los días con la tarjeta en la mano. O incluso te puedes armar una tienda propia que puedes tener, por ejemplo, con una plataforma como Shopify o como Tiendanube, y traes a gente con anuncios. No perseguís a nadie, no hacés llamadas, no le rogás a nadie. La gente entra sola a comprar. Vos solamente tenés que estar ahí con el producto correcto. Punto 4, y esto es lo que cambia todo: vende sola las 24 horas. Tu negocio no cierra nunca. Vende mientras dormís, mientras viajás, mientras jugás, incluso con tus hijos. Por primera vez en tu vida, la plata deja de estar atada a tus horas. No cambiás el tiempo por dinero. Tenés una máquina que trabaja para vos. Punto 5: el margen es tuyo y es grande. Conseguís un producto a precio y lo ofrecés a otro bastante más alto. Esa diferencia entera va a tu bolsillo. No la repartís con un jefe, no se la lleva nadie a su casa. Es tuya. Punto 6: escala sin que tengas que multiplicarte. ¿Querés vender el doble? No necesitás trabajar el doble ni controlar 10 personas. Sumás un producto más, hacés más publicaciones, creás un poco más de anuncios y listo. El negocio crece sin que vos te clones. Punto 7: la barrera de entrada es híper accesible. No te pide $80.000 como el ladrillo, ni un local, ni empleados, ni un galpón. Y ojo, no te miento, vas a tener que invertir en mercadería porque de algún lado sale el producto, pero es una fracción de lo que exige el resto. Y esa plata tampoco la estás apostando, la estás transformando en algo real y que es tuyo. Y el punto más importante de todos, el que me guardé para el final porque sé que a muchos les cambia la cabeza: no tenés que mostrar la cara. No sos un influencer, no tenés que salir a grabar videos ni pararte enfrente de una cámara, ni tampoco que te conozca nadie. El protagonista es el producto, no sos vos. Y si sos de los que se mueren de vergüenza de exponerse, escuchame bien: este modelo está hecho para vos. Y ahora que viste todos los puntos, prestá atención a algo que te va a terminar de cerrar, porque si lo mirás bien, la tienda online agarra lo mejor de cada opción que descartamos y les tira toda la basura a la mierda. Hacé memoria conmigo: ¿qué tenía de bueno de que hablamos que tenía bueno el trading? Que lo manejabas desde tu casa, que lo podés incluso manejar con una computadora, con una notebook, y que el mercado no cerraba casi nunca. Bueno, la tienda online es exactamente eso, lo podés hacer con una notebook, y no cierra nunca. Pero lo mejor es que acá no apostás nada, no hay velitas verdes y rojas, no competís contra fondos con supercomputadoras. Vendés algo real y lo que ganás es tuyo. ¿Se acuerdan lo bueno de la agencia? El buen margen y arrancar liviano sin estructura gigante. La tienda también te da todo eso, pero sin 10 jefes rompiéndote las bolas un domingo a la noche y sin tener que perseguir a los clientes que se van a los 2 meses. ¿Te acordás lo bueno del ladrillo? Que es un activo real, que es tangible, que es tuyo, que genera casi en piloto automático. Bueno, la tienda también te da exactamente todo eso, idéntico. Ahora, no tenés que tener $80,000 para empezar, y tampoco tenés que esperar 20 años para recuperar tu plata, y tampoco tenés que destaparle el inodoro al inquilino. ¿Y te acordás lo bueno que tenían las ventas? El poder de la venta, el motor más fuerte de los negocios, que es una buena habilidad para aprender. La tienda te lo da de sobra, pero acá no tenés que salir a convencer ni a perseguir a nadie por teléfono. La gente entra sola al marketplace a buscar ese producto que está buscando, o incluso a tu tienda, con la decisión de comprar ya tomada. ¿Lo ves ahora? La tienda online no es una opción más de la lista, es la suma de todas, sin sus trampas. Y los números lo confirman, porque esto no es una moda, ni una promesa, ni un gurú de Instagram. Es el presente, y los datos dan miedo de lo buenos que son. Mientras en Argentina el consumo se caía a pedazos, la venta online crecía a una velocidad que asusta. Muy por encima de la inflación. Y 2 años seguidos. Solo el último año se sumó más de 1 millón de compradores nuevos al canal online. Y hoy 6 de cada 10 argentinos compran por internet al menos una vez por mes. ¿Querés magnitud? Amazon factura 1000 millones de dólares por día. Y solo en Estados Unidos. Y el 65% de ese número, unos 650 millones de dólares diarios, no los vende Amazon. Los venden vendedores terceros. Gente común, como vos o como yo, que vende adentro de la plataforma. Y ni hablemos de MercadoLibre, que tiene cientos de millones de compradores en toda Latinoamérica. O hablemos de la gente con tienda propia. Miles de millones que se facturan online todos los días. Mientras uno llora por las crisis, hay un río de gente comprando. Y vos podés estar del lado que cobra. Otra cosa, para los cerebritos que dicen: no, porque este es un mercado que ya está saturado. Una industria que crece exponencialmente no puede estar saturada. Crece, no se satura. Y sí, cada año hay muchos más vendedores, pero se suman también muchos más compradores. El pibe que hoy cumple 18 y hace su primera compra online va a seguir comprando online por los próximos 50 años. Cada generación nueva compra digital por costumbre. La proporción entre los que compran y los que venden es de cientos de millones a favor de los compradores. Nunca va a haber más vendedores que compradores. Ahora, ¿sabés qué sí está saturado? La cantidad de vendedores que hacen las cosas mal. De esto está repleto. Los que las hacen bien cada día tienen más lugar. Ahora, no te voy a mentir. No te digo que con una tienda vas a ser más rico que con un tipo con 50 departamentos. O que con un fondo de 1000 millones en la bolsa. Te voy a decir algo mucho más importante para el lugar en donde estás parado hoy: la tienda online es el mejor primer negocio que existe. ¿Y sabes por qué esto importa tanto? Agarrate. La mayoría de la gente que intenta emprender fracasa. Pero prestá atención, porque casi nadie fracasa porque el modelo que hizo era malo. Fracasan porque eligen negocios durísimos de arrancar, que piden una fortuna de plata para empezar, años de experiencia, un título o meses sin ver un dólar. Y la gente se queda sin nafta antes de ver su primer resultado. La tienda online es lo que se llama un modelo amistoso para el que empieza. El más fácil de arrancar y el más rápido para ver tus primeros resultados. Sin apostar tu casa, sin esperar 10 años. Pensalo así: a nadie le dan un Fórmula 1 para manejar el primer día. La tienda online es tu primer auto. El que te enseña a manejar el mundo de los negocios de verdad. El que te da tus primeras ganancias reales y desde el cual, si querés, incluso después lo puedes escalar hasta donde se te cante. Ahora quiero que hagamos un pequeño ejercicio, va, quiero que vos hagas un pequeño ejercicio conmigo. Quiero que imagines cómo puede ser tu vida dentro de un año, y no te estoy hablando de Ferraris o de mansiones, te hablo de despertarte un martes, ejemplo, no, por ejemplo, un martes cualquiera, agarrar el celular, revisar MercadoLibre, revisar Amazon o una tienda propia, y ver que mientras dormías entraron ventas. Que ese celular deje de ser solamente una fuente de gastos donde comprabas cosas y se convierta en una herramienta que genera. Poder viajar incluso sabiendo que tu negocio sigue funcionando solo. Que si un día decidís renunciar a tu trabajo, no sea porque alguien te lo dijo, sino porque vos lo elegiste. Poder darle más tranquilidad a tu familia, dejar de mirar cuánto falta para cobrar a fin de mes, o por primera vez sentir que estás construyendo algo que es realmente tuyo. Arranques desde donde arranques, con un trabajo y tu segundo ingreso creciendo en paralelo, con tu primer negocio bien elegido entre mil, o entendiendo el fin del proceso completo que nadie te mostró, ¿Cuánto vale esto para vos? Pensalo un segundo, porque yo ahora te voy a mostrar exactamente cómo se construye. El proceso completo son 4 pasos, 4, y te los voy a mostrar con un ejemplo real de punta a punta para que veas que no hay magia, hay un método. Paso 1: elegir el producto correcto. Este es el paso más importante de todos y define el 80% de tu resultado. Y acá no se adivina, acá no tiramos a la suerte, acá usamos datos que las propias plataformas te regalan. Por ejemplo, ¿qué se está vendiendo? ¿Qué busca la gente? ¿Qué tiene mucha demanda y poca competencia? ¿Qué te puede dar un buen margen y es fácil de enviar? Mira, te voy a dar un ejemplo. Por ejemplo, un simple bowl que el perro puede usar para tomar o comer o tomar agua, ¿no? Se vende a $14 en Amazon, tiene demanda comprobada, cientos de ventas por mes, y la competencia es floja. Y ese es el perfil de producto que Me encantaría buscar. Que tiene demanda probada, que tiene buen margen, que es fácil de enviar. Y si elegís bien acá, ya ganaste media batalla. Ahora, si vos elegís mal esto, no hay marketing en el mundo que te salve. Paso 2: conseguir el proveedor y traer el producto. Y acá viene lo que nadie te enseña: negociar. Primero lo primero, todo esto se hace desde tu casa, sin pisar China, sin hablar chino. Las plataformas incluso hoy en día se traducen solas. ¿Y cómo se hace bien? Le escribís a 3, a 4 proveedores a la vez para que ellos puedan competir por vos, demostrar que estás hablando con varios, y antes de comprar en serio pedís muestras, así podés verificar la calidad con tus propios ojos. Y después negociás en este orden: primero las condiciones, después negociamos el precio. Las preguntas son estas, por ejemplo: ¿a cuánto me dejás 50 unidades? ¿Y 200? ¿El envío está incluido? ¿Qué garantía me das si llega fallado? ¿Y si te compro todos los meses? Cada escalón de cantidad debería de bajar tu costo. Y el proveedor prefiere mil veces un cliente que vuelve todos los meses que una venta suelta. Ahora miremos los números. Este mismo bowl que en Amazon dijimos que está a $14, en Alibaba lo conseguimos a chirolas. Mirá lo que está publicado. Y pidiendo cantidad, incluso todavía menos. Con el tiempo, la relación vale mucho más que el precio. Cuando vos ya sos un cliente de meses, se abre a otro mundo. Incluso crédito, pagar a 30, 60, 90 días, prioridad cuando falta stock, Un buen proveedor no es un tipo que te vende, es un socio. ¡Cuidalo! Un saludo de cumpleaños, un saludo por las fiestas, interés genuino. Porque el día que las papas queman, esa relación es la que te salva el negocio. Y prestá atención a lo más lindo de este caso: acá tu plata se transforma. En vez de apostarla como en el trading, la convertís en mercadería real 100% tuya y que después la vamos a vender mucho más cara. Paso 3: Publicar y recibir el tráfico de gente interesada. Y acá hay dos mundos. Si vendés en un marketplace, ya hay millones entrando todos los días a comprar. Nadie entra en Amazon y dice, no, no, estoy mirando, disculpá, Amazon. Tu trabajo es que el algoritmo te muestre, porque la gente ya entra a comprar. Optimizamos la publicación, el título, las fotos, el precio, disponibilidad, velocidad de entrega, porque estas son las plataformas que rankean a los vendedores. Y el que está puesto en 3 millones no va a vender lo mismo que el que está puesto en el ranking top 10. ¿Me explico? Ahora, ¿cómo se sube en el ranking? Y bueno, con ventas. ¿Y las primeras ventas? Y bueno, una publicación bien hecha. Puede ser que a veces haga falta una pauta interna bastante chica que se puede hacer, por ejemplo, pagás PPC, que es pagar por clic para ganar exposición. Pero ahora, si tenés tu tienda propia, nadie conoce tu página todavía y el tráfico lo tenés que traer vos de cero con anuncios donde la gente ya está entrando a ver cosas, como por ejemplo Meta, Google, TikTok. Y lo hermoso es que las plataformas de anuncios aprenden. Vos le decís quiénes te compraron y su inteligencia artificial sale a buscar gente parecida a la que te compra. Lo que cada semana debería devolver el anuncio más barato y más preciso, si hacemos bien las cosas. Paso 4: cobrás y despachás. Y escalamos. Y acá te enseño un truco que separa una tiendita de un negocio: la oferta. Porque con la misma mercadería podrías ganar más por cada cliente. ¿Cómo? Con combos. La pechera del perro más la correa. Con descuento también por llevarlas juntas. Segunda unidad al 50%. Envío gratis arriba de cierto monto. El cliente suma un producto más al carrito para no pagar el envío. ¿Ves lo que pasa? La misma mercadería, pero más plata por venta. Y con la ganancia reinvertimos más unidades del producto que funciona, un segundo producto, un tercero. Así crece esto, no trabajando más horas, rotando la plata, entendiendo cómo reinvertir la rueda. Todo el proceso de punta a punta, sin mostrar la cara y sin perseguir a nadie. Ahora, ¿ves la carne que hay en este negocio? Y te digo algo con total, pero suma honestidad: no hace falta ser un genio ni traer naves del espacio Yo en mi caso nunca me destaqué en nada. Lo que quiero que entiendas es que se puede. Y ahora hagamos la cuenta que nadie hace: la de tu meta. Supongamos que querés llegar, no sé, a $3000 de ganancia al mes. ¿Cuánto es eso en ventas? Ahora, obviamente depende de una sola cosa: ¿cuánto te deja cada unidad de rentabilidad? Ahora agarremos un producto tipo que después de todos los costos, el producto, el envío, la comisión de la plataforma o lo que pagaste en publicidad, te deja $6 limpios por unidad. 3000 dividido 6 son 500 unidades al mes. ¿Te suena mucho? ¿Te parece mucho? Bueno, dividámoslo por 30, que son los días que tiene el mes. Son 16 o 17 ventas por día. ¿Y sabés cómo se ve eso en la vida real? No es un producto vendiendo 17 veces, son 3 o 4 productos vendiendo 4 o 5 veces cada uno por día en un mercado donde entran millones de personas diarias, cotidianamente, a comprar. 4 o 5 ventas por producto por día. Eso es todo lo que te separa de tu meta. ¿Querés que hagamos $1.500 en vez de $3.000? Bueno, la mitad, 8 ventas por día. ¿Querés $5.000? Bueno, sumemos un producto más, mejoramos un poco el margen negociando. Esto no es magia, pero te das cuenta, lo ves, esto no es suerte, no es algunos les funciona, es matemática. Demanda que ya existe, margen que negociamos y volumen que se construye producto por producto. Cuando vos entendés esa cuenta, el objetivo deja de ser un sueño. Y pasa a ser un plan. Ahora, si el proceso son 4 pasos y la cuenta es tan clara, ¿por qué no le funciona a todo el mundo? Te voy a explicar. Porque hay 3 errores que siempre se repiten. Vamos con el error 1: elegir el producto por corazonada. A mí me parece que esto se va a vender. No, papá, a vos te parece. Los datos dicen otra cosa. Y el que compra por instinto termina con plata frenada en mercadería y en stock que no rota. Error número 2: Arrancar sin estructura. Me miro 3 videos sueltos por YouTube, mezclo consejos contradictorios y avanzo a los tumbos. Hoy un poco de producto, mañana estudio un poco de anuncios, pasado nada. Sin orden. Cada paso te cuesta el triple y tarda el triple. Y vamos con el último error, el error número 3, y es el más caro de todos: abandonar justo antes del primer resultado. Porque los primeros resultados no llegan el día 1, llegan cuando el sistema completo Está funcionando. Y la mayoría se frustra con la semana, no sé, en la semana 2, en la semana 3, con la tienda incluso a un paso de arrancar, y la deja. No porque el modelo no funcione, sino porque iban manejando a oscuras, solos y sin nadie que les corrija los errores a tiempo. Grábate esto: el modelo casi nunca falla, falla la ejecución sin guía. Y antes de mostrarte los 2 caminos, juguemos limpio, porque no quiero venderte humo. Esto necesita un capital mínimo para tu primer mercadería, necesita también 2 3 horas al día y de verdad no de chamuyo, porque tu tienda puede estar lista en 3 o 4 semanas. Y no todos los productos van a ganar, más o menos 1 de cada 4 decimos que la rompe. Por eso enseño a testear barato antes de comprar fuerte. Si todo esto te suena a poco glamour, mejor, perfecto que te suene a poco glamour, porque esto es un negocio, no un billete de lotería, y justamente por eso funciona. Te acabo de dar el mapa completo sin esconderte nada. El modelo, el proceso paso a paso, la negociación, la oferta, la matemática y hasta los errores. Así que ahora tenés dos caminos. El primero es agarrar todo esto e intentarlo solo. Y se puede, no te voy a mentir, yo lo hice así. Pero ya viste lo que suele pasar: el producto por corazonada, el proveedor que te clava, la publicación perdida entre miles, la frustración justo antes del primer resultado. Vas a cometer errores que salen carísimos y vas a perder meses buscando tutoriales sueltos. El segundo camino es que te lleve de la mano alguien que ya recorrió todo ese camino, que se equivocó 10 años por vos, alguien que manejó más de 100 tiendas, alguien que tiene miles de alumnos con resultados reales y que ya se comió todos los errores para que vos te los ahorres. Para eso creé Nuum, mi academia, donde aprendés a construir tu tienda online Con el proceso completo paso a paso y de cero a tu primera venta, y de tu primera venta a escalarla. Esto que ves en pantalla es el programa entero, más de 100 horas organizadas por etapas: las bases, elegir tu camino, los cursos completos de Amazon, MercadoLibre, tienda propia, importaciones, marketing, edición de video, hasta un módulo empresarial. Todo, todo lo que estás viendo está, todo lo estás viendo ahora. Pero lo que hace la diferencia de verdad no es el contenido grabado, es lo que está en vivo. 11 clases en vivo por semana con expertos de cada plataforma donde auditamos tu tienda, tus productos, tus números, tus publicaciones, hasta tus anuncios, y donde decimos exactamente qué es lo que te está funcionando y qué no. Una comunidad de emprendedores en tu mismo camino donde se comparten proveedores, errores ya resueltos, el que va 3 pasos adelante Puede ser que te ahorre el golpe de uno que te ibas a comer. La inteligencia artificial también que tenemos, que se llama Hablá con Maurito, donde cargamos todos mis conocimientos, mis videos, mis capacitaciones, mis libros, mis cursos. Está todo ahí metido, lo tenés 24/7 para responderte como si yo te respondería. Lo podés llamar incluso a las 3 de la mañana y te responde incluso con mi voz. Tenemos también masterclases mensuales, y cuando completás el programa tenés incluso a disponibilidad sacar un certificado avalado por la UTN. La Universidad Tecnológica Nacional. Cuando yo empecé no tuve nada de esto. Nadie que me auditara la tienda, nadie que me corrigiera tiempos sin comunidad, nadie, nada, no tenía nada. Aprendí todos los golpes, hasta incluso dormí en un auto. Nume existe para que vos no tengas que pasar por lo que yo pasé para llegar a donde llegué. Ahora, seguramente te esté pasando lo que le pasa a todos los que llegan hasta acá. Entendiste el modelo, viste el proceso, hiciste la cuenta, y la pregunta que te queda dando vueltas es: Bueno, ¿y por dónde yo arranco? ¿MercadoLibre? ¿Amazon? ¿Me hago una tienda propia? ¿Vendo con stock? ¿Vendo sin stock? ¿Con cuánto arranco? ¿Con qué producto? Bueno, esa pregunta no te la puede responder un video porque esto depende de tu situación y es algo personal. Si tenés un trabajo y esto arranca como segunda fuente de ingreso, si es tu primer negocio y estás eligiendo entre mil caminos, o si venís hace meses queriendo generar ingresos online sin encontrar el proceso completo, depende según tu tiempo, tu capital, tu objetivo. Por eso el siguiente paso no es que me compres nada, es que podamos charlar. Eso sí, te aviso algo: esto no es para cualquiera. Y es a propósito. Acompañamos de cerca a cada alumno y a mí no me sirve que entre gente a la que no le va a funcionar. Esto no es para quienes no estén dispuestos a invertir dinero y arriesgarse para tener una vida mejor. Tampoco para alguien que piense que $2,000 o $3,000 le parece mucha plata. Ahora, y menos que estemos hablando de una tienda que facture $3,000, $5,000 o $10,000 al mes, o incluso más. Si vos sos de los que entienden esta cuenta, hacé esto: entrá a la página, llená un formulario con algunos datos, te lleva 2 minutos, y si estás apto, coordinamos una reunión con un consultor experto de mi equipo. Y en esa reunión vamos a analizar tu caso personal, armamos tu camino, te mostramos el programa por dentro, los valores, las formas de pago. Y si vemos que esto no es para vos, te lo decimos de frente y te marcamos otra ruta que sí sea viable. Una cosa más: Si esta decisión la tomás incluso con tu pareja, entren juntos, o con un socio, con tu hermano, con tu amigo, porque las decisiones importantes se toman de a dos. Y no lo dejes para después. Pensá cuál es el costo de no hacer nada: otro año igual, otro año diciendo el año que viene arranco. El momento perfecto no existe, y los que hoy facturan también sentían que no era el momento cuando arrancaron. La diferencia es que arrancaron en paralelo con 2 o 3 horas al día Quedarte donde estás ahora también es una decisión y también tiene precio. Solo que no te llega una factura ahora, te llega en un tiempo, y el tiempo es lo único que no se recupera. Los lugares son limitados en serio. Tomamos pocos casos por mes porque de verdad acompañamos a todos los alumnos. Esta oportunidad de verdad está pasando estés adentro o no, y la única pregunta es de qué lado vas a estar. Te espero de este lado.










