El Coleccionista de Sonrisas Robi Smiles | Share Your Mate T2 E7

Spanish podcast episode (Share Your Mate, S2 E7) featuring Roberto Corona ("Robi Smiles"), a Chilean photographer, life coach and founder of Fundación Robi. Corona tells how early exposure to photography led to a successful audiovisual business that was largely destroyed by a 2012 robbery (≈42 million CLP in equipment/losses). Forced to restart, he used Couchsurfing and travel to reinvent himself; a 2013 encounter in New York (in Times Square) inspired the "Collecting Smiles" project — holding a sign and photographing people’s smiles — which grew into a global mission (77 countries mentioned). He explains the symbolic mascot 'Robbie', shares anecdotes (family in Ubud), and describes Fundación Robi's educational work including the Concurso Einstein (US$2,500 prize) to build a Manual of Practical Tools for Emotional Education. Episode themes: reinvention, gratitude, emotional education, and the universal language of the smile.
Questions this video answers
2012
Around 42 million Chilean pesos (equipment and related losses)
2013
77 ("77 a la fecha")
US$2,500
Chapters
Muy buenas a todos, bienvenidos a Share Your Mate, nuevo episodio, primer episodio con invitado y un invitado muy especial para mí que quiero que conozcan y que seguramente va a marcar y va a inspirar mucho su vida. Estamos en un año complicado, viviendo un montón de cosas que creo que que la persona que tengo del otro lado, que ya van a ver, les va a dejar un mensaje que todos necesitamos escuchar. Así que lo que les aconsejo es que este podcast en particular se prende en el tele y lo ven tranquilos en un sillón con una horita que se paren para ustedes si están viajando en el auto, presten atención a lo que van a escuchar. Es un podcast que quiero que se regalen una hora para ustedes sin distracciones para escuchar estas palabras que seguro necesitan. Te podría presentar, no voy a decir todavía tu nombre, de muchas maneras, podríamos decir empresario, dueño de una fundación, speaker viajero que conoce prácticamente todo el mundo, pero la forma en la que te quiero presentar, porque es lo que marcó el día que te conocí y las cosas que dijiste, es la persona más sonriente que conozco, que creo que dice más que todo lo anterior y una persona que ha hecho de la sonrisa su propósito de vida. Con ustedes el coleccionista de sonrisas Roberto Corona. Ahí presentate con la gente. Robi, feliz de tenerte.
Muchas gracias, muchas gracias por la invitación, gracias por este espacio. Me siento muy honrado de ser el primer invitado de tu programa, así que contento de estar aquí.
Bueno, muchas gracias Robbie por estar del otro lado. Cuando me escribiste el otro día para presentar esta movida que después vamos a comentar para la gente, la verdad que dije me vino justo porque te quería invitar al programa para compartir de esto. Me quedó muy marcado el día que te conocí, esto del coleccionista de sonrisas, que ahora vamos a hablar un poquito de eso y como el podcast, más allá de que hablo de fotografía, de productividad, de cómo planificar y eso, tiene mucho de esto de autodescubrimiento y autoconocimiento y creo que sos una persona que ha hecho de las cosas que han pasado en la vida algo que no todos han podido hacer y que creo que este año en donde a todos nos pasó algo en la vida, al mundo entero le pasó algo. Tenés un ejemplo de vida en lo que es la reinvención que quiero que compartas con la gente que está del otro lado. Así que te dejo un poquito a vos para que te presentes, para que digas ¿Quién es Roberto Corona? ¿Quién es ese personaje que tenemos ahí atrás que extraño y que pude darle un abrazo y que nos cuentes un poquito de qué se trata todo esto?
Claro. Bueno, yo me defino siempre como un soñador, como alguien que en un periodo en su vida descubrió su propósito y empezó a vivir el día a día con este sentido de contribución, conectando a través de las historias de la gente. Sonrisas del mundo. Hace ya un par de años que comencé con Fundación Robi, que busca promover el respeto, el optimismo, la y el bienestar para inspirar al mundo a creer en la belleza de sus sueños. Porque así como yo descubrí cuál era mi sueño, entendí que la felicidad es real cuando es compartida. Y me hizo sentido el comenzar a conectar con historias que nos inspiran a sonreír, de gente que representa esa diversidad ética de la riqueza cultural que podemos ver en el mundo. Y en este viaje que me llevó a recorrer los cinco continentes, entendí que no tenía que llegar al fin del mundo para encontrar la felicidad, porque siempre estuvo allí, más cerca de lo que cualquier persona hubiese imaginado, estaba dentro de uno y solo había que compartirla para hacer la realidad. Y esa es mi misión hoy día. Y me siento orgulloso de poder ser el embajador de la felicidad del Instituto del Bienestar en Chile para el mundo y poder también trabajar día a día para traer este mensaje de esperanza que nos ayuda a entender que sin importar nuestras diferencias, todos podemos sonreír en un mismo idioma. Mi misión es esa, es poder compartir a través de las historias de la gente, aquello que nos inspira a dejar atrás nuestros miedos y atrevernos a amar sin medida y entender de que el mundo está allí para apreciar su belleza y encontrar en la gratitud la clave de la felicidad.
Está increíble. Tiraste un montón de frases que sé que vamos a ir hablando un poquito en detalle al avanzar el episodio. La felicidad compartida es una frase que es hermosa de la película esa Wildlife que me ha quedado marcado el primer momento en que la vi, eso de descubrir y de meterse en lo salvaje para encontrarse con uno mismo. Y creo que es algo que te ha pasado a vos.
Sí.
¿Cómo llegó la fotografía a tu vida? Empezá por ahí para contarnos un poquito cómo aparece la fotografía.
Bueno, yo siento que la fotografía estuvo siempre presente. Yo recuerdo que mi papá se dedicaba a hacer fotografía en este festival había una fiesta muy reconocida en el norte de Chile, la fiesta de La Tirana, y él era uno de los que iba haciendo fotografía y siempre estuvo una cámara en casa. Entonces yo pensé que era algo a lo que todo el mundo tenía acceso. Y yo ocupaba la cámara de mi papá y sacaba fotos cuando aún había que ir a revelarlas. Entonces uno tenía que esperar a que trajeran el rollo y uno no se imaginaba lo que iba a salir. Y mi papá me retaba y me llamaba la atención, me decía pero Roberto, ¿Por qué sacaste tantas fotos? Mira ahora. Yo hacía como secuencias de historias y quería crear un estilo como cómics, donde ponía las fotos contando historias. Y claro, en ese tiempo, como había que revelar estas fotos, no era bien visto por mi papá que yo le gastara el rollo completo de fotografías. Y bueno, ahí comenzó. Siempre estuvo presente. Nunca lo vi como algo que definiera quién soy, porque siento que muy pocas veces yo hablé, me presenté como soy. ROBERTO CORONA FOTÓGRAFO Pero sí en algún momento entendí que la fotografía era parte importante de mi vida, porque cuando llegó el momento de definir cuál era la carrera que debía estudiar en la universidad, y todos tenían tantas expectativas para que yo fuera un profesional tradicional, que estudiara quizás medicina, arquitectura, que estudiaba para abogado, entonces yo decía pero no estoy tan seguro si es eso lo que quiero. Y empecé a tratar de entender qué era mi pasión. Y un poco confundido me fui con la idea de estudiar Ingeniería en Computación Informática, porque pensé que compartimos eso.
Robbie Yo empecé estudiando exactamente lo mismo. ¿Cuando escuchaba tu historia, la primera dije yo también estudié Ingeniería en Sistema, viste qué hago acá? Por seguir a veces un poco el tema familiar.
Claro. Pero al final eso de alguna forma me reconectó con la pasión por la fotografía, por compartir mi visión del mundo a través de las imágenes. Porque ya cuando estaba en la carrera de informática, mis primeros clientes, cuando yo aún no terminaba mi carrera, eran personas que necesitaban hacer desarrollo web. Y cuando uno estudia algo conectado con computadoras, asumen que tú sabes hacer eso. Y bueno, eso está más conectado quizás con el área también de diseño web y cosas que no eran mi especialidad, pero siempre traté de entregar lo mejor de mí. Y me di cuenta que cuando los clientes me pedían trabajos, el material audiovisual que ellos poseían no era de la calidad que a mí me hubiese gustado tener para trabajar estos diseños. Así que me empecé a incorporar con un servicio integral, donde hacía no solamente el desarrollo web, sino también las fotos y los videos para promocionar sus productos y servicios. Y ahí me empecé a reencantar con la fotografía. Siempre estuvo presente, pero ahí fue. Di un vuelco, porque la pude usar para algo que efectivamente me generaba recursos. Entonces empecé a involucrarme en temas de fotografía para eventos de organizaciones, empresas y también para colegios. Y hacía los anuarios interactivos para fin de año. Y le sacaba fotos a cada uno de los estudiantes del curso, y escribía sus historias. Y armábamos estas galerías fotográficas que mostraban una secuencia de imágenes desde que llegaron al colegio hasta que salieron. Entonces creábamos videos emotivos y los estudiantes quedaban felices con estos trabajos. Y los papás de los estudiantes, al ver estos trabajos, empezaron a conectar para hacer anuario de empresas y organizaciones y entrar al mundo de la minería. Y la empresa empezó a crecer. Y después ya no era solamente el servicio informático, sino que era una productora de eventos que organizaba eventos masivos. Y hacíamos cosas que jamás, ni en mi sueño más salvaje, hubiese pensado que iba a desarrollar cuando estudié Ingeniería en Computación e Informática.
La vida te fue llevando para el cauce que quería, digamos.
Claro, claro. Fue fluir con lo que amaba ser y. Y hubo varios episodios claves, yo creo que en esa formación. Uno de ellos fue estas ganas de aprender inglés. Yo sabía que mi inglés era muy básico. Lo que habíamos aprendido en el colegio no era suficiente. Y yo quería expandir mis horizontes, quería ofrecer servicios internacionales. Y soñaba como con viajar por el mundo, pero. Pero que quizá necesitaba estar más preparado, saber hablar inglés. Recuerdo que cuando estaba recién en mis primeros años de mi emprendimiento, hubo una pausa en la que yo necesitaba salir de Iquique, de mi ciudad natal, para explorar otras oportunidades. Y decidí. Quería llegar a Argentina. Dije, quiero ir a Buenos Aires. Y bueno, llegué a Santiago. Iba a hacer mi viaje desde Santiago a Buenos Aires. Pero en Santiago llegué a un hostal donde había muchas personas que venían de diferentes ciudades del mundo que representaban esa libertad que yo estaba buscando. Y me hice muy amigos de de un grupo de alemanes que estaba quedándose allí con un amigo que hasta hoy somos muy cercano, que era de Canadá y también una chica de Inglaterra, Bavita. Me sonaba muy simpático su nombre porque babita en español para nosotros es algo que jamás uno le pondría como nombre.
A un niño y de nombre una persona, claro.
Entonces nos hicimos muy amigos y ella me yo voy de viaje a Iquique pronto, al norte de Chile. Y yo le ¿En serio? Wow, eres bienvenida a mi casa. Y ella me ¿Me puedo quedar contigo? Claro, aquí te vamos a recibir, no te preocupes, puedo hacer couchsurfing en tu casa. Y yo ahí cuando escuché eso dije ¿Couchsurfing? ¿Qué es eso?
Cosas raras me está proponiendo.
¿Qué significa? Y ella me dice no, Couchsurf es una comunidad de viajeros donde abren las puertas de su hogar para recibir a otros viajeros. Y entonces yo me inscribí en la página y ahí como que se me amplió mis horizontes y vi un mundo de oportunidades porque dije voy a recibir a diferentes viajeros para mejorar mi nivel de inglés porque así voy a poder practicar en vivo con amigos que llegan a recorrer la ciudad. Yo les puedo mostrar un poco aquí alrededor y la vamos a pasar bien y los voy a llevar a mis eventos para que me ayuden con la iluminación, con la fotografía, como asistente de cámara gratis.
Asistente.
Ahí me los imaginaba así y de hecho empecé a recibir a muchos amigos que eran muy aficionados, amantes de la fotografía y entre ellos un amigo que trabajaba en el National Geographic y que me ayudó a armar mi primer estudio cuando empecé con un estudio fotográfico aquí al norte de Chile. Entonces esas experiencias de intercambio cultural me abrieron los ojos a estas ganas de querer comerme el mundo, salir y viajar como ellos. Yo viajaba a través de sus experiencias, de sus relatos y cada vez que recibía a un amigo nuevo aquí en casa, la familia se revolucionaba porque todos los días había un invitado nuevo para almorzar en familia. ¿Entonces claro, al inicio era súper simpático la dinámica, pero luego mi familia me empezó a reclamar y me roberto, pero cómo? ¿Todos los días alguien distinto? ¿Y dónde queda la privacidad de nosotros? Y. Y entonces tuvimos que improvisar y ya no recibía a mis amigos en la casa de la familia, los empecé a recibir en mi estudio fotográfico. Puse un colchón detrás del estudio y armé como un set ahí donde ellos pudiesen tener como su espacio, su privacidad. Y entonces estuvo todo tan ligado con mi estudio fotográfico y los viajeros que iban pasando por mi estudio, que cada vez que llegaba un nuevo viajero, empecé a retratarlos, hacerles sesiones fotográficas allí. Todavía no creaba este concepto de coleccionar sonrisas, pero me di cuenta que en ese camino lo que había estado haciendo era justamente retratar a los amigos que pasaban por mi sillón. Y cada vez que yo hacía sus retratos, ellos sonreían. Eran parte de esta colección sin saberlo. Y que el verdadero viaje comenzó justamente en esa búsqueda de la identidad, del saber quién soy para entender qué es lo que realmente quiero. Yo creo que es el viaje que nos merecemos todos. Porque muchas veces estamos tan enfocados en un objetivo, puede ser laboral, puede ser de. De tener un mejor puesto de trabajo, ganar más dinero, pero no estamos tan claros del por qué buscamos eso, cuál es el resultado que esperamos. Simplemente pensamos que eso está conectado con el éxito. Y trabajamos para hacer esa proyección que los demás pudiesen pensar o esperar de nosotros. Pero nos alejamos de lo que realmente queremos, de nuestro sentir, de. De nuestra identidad.
Exacto. Eso es algo que compartís, digamos. Es algo que creo que. Por eso estoy tan contento de que estés hoy en el episodio. Porque creo que lo que a vos te tocó vivir, habiendo llegado en el camino a esa cima de. Le podríamos llamar éxito a nivel empresarial, con todo lo que hacías vos, con audiovisuales, con las bodas, con el monstruo que llegaste a construir, digamos, ahí en Chile, de tus equipos, con lo que muchas personas a veces sueñan de tener cinco bodas por fin de semana y tener equipos y disponer de todo como sin saberlo, quizá la vida te sacó un ticket a ese viaje del cual estás hablando y un día de la nada te lo puso arriba de la mesa. ¿Cómo fue que pasó eso? Para el que no lo conoce, esa historia.
Claro que en algún momento yo pensé haber alcanzado el éxito. Dije ¿Qué más? ¿Qué es lo que sigue? Estoy muy orgulloso de todo lo que he logrado. Tengo tanto trabajo, pero al mismo tiempo no hay espacio para la familia, para los amigos, ni para mí mismo. Estoy saturado de proyectos y compromisos que no me permiten tener la libertad de elegir qué puedo hacer con mi tiempo. Pero llegó un episodio en mi vida, el año 2012, donde lo que yo pensé estaba garantizado para mí, ya no los tuvo más. Entraron a robar a mi empresa en una noche. Se llevaron prácticamente lo que me demoré en construir, más de ocho años de trabajo. Se llevaron alrededor de 42 millones de pesos chilenos en equipos audiovisuales, entre impresoras, computadores, notebook, cámara fotográficas y de vídeo. Y entre esas cosas también muchos proyectos que estaban en desarrollo que no pude terminar y que significó tener que pagar indemnizaciones por trabajos no cumplidos, devolver dinero de proyectos que estaban en desarrollo y pagar los finiquitos de la gente que estaba trabajando en ese momento conmigo. Entonces significó un estrés tremendo que no pude manejar en el inicio y que me llevó a cuestionarme todo, desde el hecho de si valió la pena haber trabajado tan duro para tener que partir de cero. Y esta sensación de frustración, de angustia que queda haberlo perdido todo, que en ese momento hacía, como lo percibía, me llevó a esta situación. Como cuando la pantalla se pone negra, así como que ya no sabes dónde mirar, ya no hay más luz. Cuando descubrí al final de mi estudio fotográfico una última cámara que quedó olvidada, que no vieron los ladrones, que no se la llevaron, me hizo reconectar con mi pasión nuevamente. Como que fue un llamado. Esa fue la luz de esperanza, así yo lo simbolizo. Porque esa señal me invitó a pensar que esa cámara era más de lo que tenía cuando yo recién comencé. Y yo amo lo que hago y puedo empezar de nuevo. Pesqué esa cámara, recuerdo ponérmela en los hombros y tomarla en mis manos y wow, con esto puedo volver a comenzar. Pero esta vez voy a dedicarle tiempo a lo que realmente importa, a lo que quiero realmente hacer.
Te pregunto algo, Robbie. ¿Como lidiabas en el caso? Porque yo entiendo porque pasé por el estar haciendo bodas de todos los fines semanas, perderte casamientos de amigos, compromisos con familia, gustos, y estar rodeado de gente con esa libertad de viajar, de moverse, de experiencias. ¿Qué pasaba por tu cabeza en ese momento? Vos estás trabajando y viendo al lado tuyo en el sillón la vida o un trailer de lo que se te venía, digamos.
Claro, eso fue yo creo que parte de ese proceso de despertar, porque yo hacía mi vida más entretenida con estos amigos que llegaban con una mirada tan diferente del mundo, que me llegaban a enseñar cómo era vivir con ese estilo de vida donde parecía que las cosas fueran más simples y yo entendía que si yo los tenía cerca, de alguna forma me iba a poder conectar con esas emociones y poder aprender de cada una de las experiencias que eran compartidas en ese momento. Entonces yo los llevaba conmigo a los eventos de matrimonio, a las sesiones de fotos y ellos me apoyaban, me ayudaban y todo se hacía mucho más entretenido, más fácil, pero aún así era esta sensación de estar atrapado por la cantidad de compromisos que no me permitían de repente un día decir me voy y comienzo este viaje que estoy viendo a través de los ojos de estos viajeros que llegan a casa, pero esta vez me toca vivirlo a mí. Y cuando entraron a robar ahí fue como evidente que era mi momento para partir, para comenzar ese viaje que había postergado por tantos años. Entonces decidí comenzar un proyecto que en ese tiempo estaba vinculado también a fotografía de matrimonios, pero en esta oportunidad con bodas culturales. Lo que quería era representar las bodas del mundo de parejas que sin importar sus tradiciones culturales habían puesto el amor por sobre todas las cosas e hice una publicación en la comunidad de Couchsurfing, esta comunidad de viajeros que iba a comenzar esta iniciativa para dar la vuelta al mundo haciendo fotografía de matrimonios, que las parejas sean de diferentes tradiciones culturales pero que habían decidido celebrar su boda fusionando las tradiciones de ambas culturas. Y me parecía una propuesta muy interesante y efectivamente cuando la publiqué hubo mucha gente que me comentó que estaba entusiasmada por la idea, que querían ser parte, que me compartían su historia y entonces fue un proyecto no mío, sino de la gente que quería verse involucrada allí. Y una de las personas que me escribe era una chica de Rusia que se estaba casando en Nueva York con un norteamericano y las decisiones que yo tomé para iniciar esto fue comprarme un pasaje primero a Nueva York sin saber qué es lo que me esperaba en Nueva York, pero fue porque había una oferta de estos Cyber Monday que hacen de repente y estaba a mitad de precio. Entonces yo dije bueno, esta canción que dice si lo logras en Nueva York, lo puedes lograr en cualquier parte del mundo. Me llamó mucho la atención esta oferta. Dije, ya es el momento, quiero ir y conocer Nueva York. Y entonces cuando hice este viaje, lo hice con la idea de comenzar este viaje de descubrimiento personal donde no importaba el destino, sino que más bien cada paso en el camino. Así que cuando supe que esta pareja se iba a casar, yo me entusiasmé porque dije, bueno, con esto, con los recursos que voy a tener gracias a este evento de matrimonio, voy a poder continuar mi ruta y voy a ir improvisando a medida que avanzo. Dije, es momento de tomar riesgos. Ya no tenía nada más que perder. Y cuando tenía acceso a los recursos y tenía el dinero a lo mejor para haber viajado, no tenía el tiempo para hacerlo. Y ahora que había recuperado mi tiempo, no tenía el dinero para hacerlo, pero sí tenía esa convicción absoluta que yo podía volver a generar esos recursos que alguna vez tuve. Entonces me atreví, dejé todos esos miedos atrás y me fui a Nueva York inicialmente por un periodo casi de tres meses y que era lo que me permitía la visa, Quería saber cuánto era lo que alcanzaba a desarrollar en ese tiempo. Y la verdad que no me fui con esta idea de alojar en algún hostal o pagar un alquiler. Dije, voy a usar los mismos amigos de Couchsurfing que alguna vez yo hospedé en mi casa, que me den alojamiento por allá, allá me las voy a. Entonces ese no era ni siquiera un costo contemplado. Y yo siempre esperé que la vida me sorprendiera. Entonces no generé tampoco grandes expectativas. Sin embargo, ya cuando estaba en Nueva York, para mí todo era nuevo. Era volver a ser un niño. Porque yo soy del norte de Chile, ni siquiera llueve por aquí. Y cuando llego en pleno invierno, estaba nevando. Era la primera vez que veía nieve. Y eso me hizo despertar ese niño interior que estaba allí dormido. Abrí los brazos al cielo, abrí la boca porque quería comer nieve, pero un amigo que estaba cerca me decía, no, está contaminada, no me la comas. Y entonces allí descubrí que yo seguía siendo un niño. Seguía era este niño que podía encontrar belleza en lo cotidiano. Y algo que me hizo vivir a través de esa mirada que me permitía ser libre, tomar riesgos y perseguir mis sueños, fue también el apoyo que tuve de mi familia cuando partí, porque recibí este regalo que es muy especial para mí, que es el famoso Robbie.
Mostralo así la gente lo conoce, lo estamos mirando en el fondo.
Acá está Rock representa todo ese amor y felicidad que miles de personas al abrazarlo han comprometido a través de acciones de bondad. Y fue inicialmente un regalo que me hizo mi familia al partir el viaje, porque me decían, Roberto, a mí me encantan tus fotos, pero tú nunca apareces en ella, así que a partir de ahora, donde vayas, lleva a Robbie contigo porque así vamos a saber que tú estás bien. Y claro, yo lo vi, me dio un poco de vergüenza, dije ¿Cómo? ¿Qué va a decir la gente cuando me vea con un muñequito de trapo en las manos? Se va a reír de mí. Pero cuando entendí que había tanto amor detrás de este regalo, le tomé el cariño y el valor que merecía, porque vi a mi mamá que recortaba diferentes sonrisas para ver cuál era la que le quedaba mejor. Mi papá trajo su primera cámara y se la colgó al cuello para que fuera fotógrafo igual que yo. Mi hermana Suyin estaba creando la ropita y le puse el mismo peinado para que se pareciera a mí. Y originalmente el muñequito pertenecía a mi sobrina Martina, que es la mayor de mis sobrinos, y con 5 años de edad en ese tiempo, lo cedió para la causa y ya yo quiero que mi tío se lleve mi muñeca. Y al final terminó siendo este muñequito que hoy día me acompaña.
Es increíble. Algo que me gusta y hablo mucho en el podcast, como todos esos patrones sociales que tenemos codificados en la cabeza de lo socialmente aceptado, como debería ser, que nombrabas la carrera, estudiar de parte de la familia por una tradición o una seguridad en teoría de algo, del éxito, de si yo me esfuerzo y planifico y persigo y mido todos los riesgos, tengo control total de las cosas, como el ay no. Como andar con un muñeco para todos lados, me van a mirar raro, ¿Qué le pasa? ¿Qué problema tiene? Como cada decisión que tomaste de ir soltando esas cositas que nos vienen, te llevaron a encontrar lo que quizá todos buscan en ese camino, autodescubrimiento. Encontrarte con la felicidad de encontrarte con vos mismo, de retomar ese niño interior que es lo que todos deberíamos tener como meta en la vida por el simple hecho de hacer lo contrario, lo que todos decían que tenemos que hacer. Es impactante como uno yo también lo he vivido en mi vida personal, en mi historia personal, de no seguir lo que en teoría es lo que hay que seguir. Y eso es lo que te lleva donde en realidad tenés que estar.
Sí, es cierto. Es como dejar atrás las creencias limitantes que son un constructo social, que no vienen de nosotros, sino que de generaciones que se pasan de una a otra. Y la verdad es que después de todos estos destinos y viajes, entendí que la única constante en el mundo es el cambio. Y cuando somos capaces de apreciar el cambio como algo que estará siempre presente en nuestras vidas, nos abrimos a la oportunidad de transformar cada desafío en esa oportunidad de crecimiento continuo. Y así como desde la mirada de un fotógrafo que tiene la capacidad de elegir, enfocar lo que quiere compartir con el mundo, nosotros podemos usar eso para aplicarlo en nuestro día a día, en nuestra vida. Porque si tenemos la capacidad de enfocarnos en el momento presente y dejar atrás esta sensación de situaciones no resueltas, de momentos que nos llenaron de de angustia, de incertidumbre, de miedo, de resentimiento, aprender a soltar eso, hacer ese ejercicio de renuncia, vamos a poder ir más ligero. Una de las experiencias que a mí me marca es que cuando comencé mi viaje llevé una maleta muy grande, muy pesada. Puse cualquier cosa que pensé podría necesitar en mi camino. Como no tenía una ruta de viaje realmente planeada, pensé ¿Y qué pasa si llego a tal lugar? Y empecé a ponerle más cosas a mi maleta. Y en el primer destino me doy cuenta que tenía una maleta tan grande y pesada que no podía subir esta escalera del metro donde llegué. Y estaba un escalón a la vez y veía que me faltaba tanto. Pero luego llegaron dos personas a ayudarme. Una persona me pesca la maleta por abajo y otra por adelante. Y de repente ese camino se hizo mucho más. Más liviano y pude llegar al final de las escaleras. Y ahí aprendí dos lecciones muy importantes. Primero, hay que saber renunciar y viajar ligero. Viajar con lo que es imprescindible para ti, para estar más abierto a recibir lo nuevo. Porque si estamos llenos de creencias limitantes, nunca va a haber espacio ni siquiera en nuestra mente para aceptar opiniones, ideas, pensamientos distintos a los nuestros. La vida nos presenta día a día distintas versiones de lo que nosotros pensamos que es único y verdadero. Sin embargo, cuando aprendemos de esas diferencias, nos abrimos a esa oportunidad de estar en ese continuo crecimiento. Y lo otro que aprendí es decirle sí a la vida, decirle sí a la ayuda que pueda llegar. Muchas veces el orgullo nos juega en contra, muchas veces también esa sensación de falsa humildad que llega del no, no, gracias, no, no te preocupes, no, no es necesario, no, yo estoy bien. Muchas veces la gente quiere ayudarnos, quiere darnos una mano, pero nosotros nos cuestionamos si nos merecemos eso y preferimos no, no te molestes o no, no es necesario, porque pensamos que esa es la forma educada de responder cuando alguien te invita a almorzar, o cuando alguien te dice yo me hago cargo, no te preocupes. Y entonces cuando aprendí a decir sí a eso, se me abrió un mundo de oportunidades. Por mucho tiempo fui yo el que invitaba a todos mis amigos viajeros a comer y les decía vamos a comer, vamos a cenar. Y al principio siempre estaba ese juego del no, no te preocupes y después los terminaba convenciendo y cenábamos juntos y teníamos eso. Entonces cuando a mí me hacían lo mismo, cuando a mí me invitaban a cenar, decías no, no te preocupes. Empezábamos con este juego, con esa dinámica de no vaya a ser mucho problema, mucha molestia. Y al final, cuando tú empiezas a decirle sí a la vida, tú amplías tu mirada al apreciar cada uno de esos obsequios que te va colocando la vida en ese camino. Y eso es lo que hoy día busco a través de este. De este proyecto, de recibir esos regalos de la gente, a través de sus experiencias, de sus historias, de sus sonrisas, yo voy acumulando estos pequeños regalos que hoy día comparto con el mundo.
Entonces la vida, digamos, podríamos decir que te quitó todo y te obsequió tiempo y un muñeco para que te convene a viajar, ¿No es cierto?
Claro.
Te encontraste, digamos, con el muñeco y con una idea que quiero que la cuentes. ¿Cómo surge de esto de coleccionar sonrisas? ¿Qué es lo que te llevó a estar siete años recorriendo el mundo con una misión de vida que la verdad, Robbie, que es hermosa, que les voy avisando a los que están escuchando y viendo Emociona porque es así y que quiero que se las compartas con la gente del podcast?
Claro. Bueno, yo me fui con esta ilusión de que empezaba una nueva vida, me iba a Nueva York, iba a comenzar mi sueño de viajar por el mundo haciendo fotografías de bodas, escribiendo este libro de amor sin fronteras con distintas parejas del mundo y ya tenía mi primer matrimonio que iba a poder cubrir y generar recursos para continuar. Sin embargo, cuando llego a Nueva York la vida me deparaba muchas sorpresas y una de ellas es de que esta pareja con la que íbamos a trabajar se separa, quiebra en su relación y el matrimonio no se lleva a cabo. Y yo ya estaba por allá. ¿Y ahora qué es lo que sigue? Si, yo tenía esta ilusión de que con esos recursos iba a poder continuar mi viaje, iba a poder seguir adelante. Sin embargo ya no existen y tengo que volver a reinventar.
Se.
Acababa mi tiempo en Nueva York y yo a pesar de que había vivido unas semanas espectaculares con esta sensación de volver a ser un niño, de encontrar belleza en lo cotidiano, tenía una angustia tremenda de tener que regresar a Chile sin haber concretado nada de mis planes, sin haber encontrado algo que tuviese sentido para mí. Y ahí en ese mar de gente en la mitad de Time Square en Manhattan, la gran Manzana, entiendo de que era como un punto en el universo que podría haber desaparecido en ese preciso instante y nunca nadie hubiese notado mi presencia allí. Y pensé que era invisible, porque en ese mar de gente donde pasaban todos tan rápido, nadie se detenía a responder mi sonrisa o a saludar a esta persona que estaba buscando conectar con nuevos amigos y sentía que yo no hacía la diferencia. Y estas sensaciones se empezó apoderada de mí a embargarme completamente y recuerdo que empecé a sentir un nudo en la garganta de que se me acababa mi sueño y tenía que volver a una realidad en la que no estaba tan seguro si quería estar. Tenía que volver a Chile a pagar las deudas, a volver a este trabajo que por mucho tiempo me atrapó y no me dio la libertad que hoy día había descubierto. Yes esto solo la ilusión de una vida con sentido, pensé. Hasta que llegó a mí una persona que se acerca y me saluda con una gran sonrisa y me dice. Se presenta y me dice que venía de Noruega. Me ¿Y tú de dónde vienes? Y yo le respondo con una sonrisa también. Le de Chile. Y ahí es cuando él se emociona y reacciona De Chile. Wow. Y viene Das awesome. Pum. Me abraza así fuerte. Me levanto yo con el pecho inflado, orgulloso de ser chileno. No entendía la razón por qué él estaba tan contento. Sin embargo, hice un nuevo amigo, pensé, y lo primero que me pregunta es si yo tenía una moneda. Y ahí, como un poco confundido y decepcionado, me reviso los bolsillos para saber si andaba con dinero. Y le digo disculpa, no tengo dinero conmigo. Y él me no, es que yo no necesito dinero. Lo que pasa es que yo colecciono monedas y Chile es una de las monedas que me falta mi colección. De ahí se me iluminó la mente, dije Wow, qué buena idea de comenzar una colección de monedas aquí en la mitad de Time Square en Nueva York, porque puedes encontrar gente de cada país del mundo por aquí. Y entonces yo quiero empezar mi propia colección. Pero yo no voy a coleccionar monedas, voy a coleccionar sonrisas. Y ahí nace el proyecto. En ese preciso momento yo recogí un papel blanco que estaba tirado un par de metros de mí. Me acerqué a un tipo que hacía grafitis que estaba justo en esta esquina y le pedí prestado el plumón. Y con ese mismo plumón escribo Collecting Smiles, un cartelito que se asimila mucho a este movimiento de abrazos gratis que uno coloca en las calles. Y levanto el cartel y empiezo a ver a la gente sonreír. Y me di cuenta que ya no era invisible. Y ese ritmo acelerado de vida se detuvo un segundo para regalarme una sonrisa. Y con la cámara al cuello colgando, empecé a retratar las primeras sonrisas de la gente que se detenía a leer este cartelito y a interactuar con uno. Y entendí que este era el regalo que necesitaba recibir para encontrar un propósito a través de la fotografía. Entendí que ese sentido de compartir mi visión del mundo a través de las sonrisas y las historias de la gente en mi camino, me dio una razón para levantarme cada mañana y escuchar las historias de tanta gente que hoy día nutren esta colección de imágenes que representan esa diversidad étnica y riqueza cultural, que al principio partió solo como un juego, como algo del momento y que hoy se se ha transformado en un movimiento global. Y me siento orgulloso de poder seguir adelante, incluso en momentos como esto, que estamos en plena pandemia global y pareciera que ya no hay tantas razones para sonreír. Sin embargo, detrás de esa mascarilla, de ese barbijo, existe una sonrisa que está aún allí, que solamente necesita invitar a compartir para revelarla nuevamente. También entendí el verdadero valor de la libertad y la fragilidad de la vida, cuando entiendes que antes parecía que estaba todo tan garantizado. Y en este viaje, estos últimos meses, que ha sido uno de los más importantes de mi vida, he podido dimensionar todo lo que ha significado cada uno de los destinos, lugares y personas que tuve la oportunidad de conocer antes de esta pandemia. Porque en marzo de este año estos viajes pararon, regresé a casa, reconecté con mi familia y empecé a invertir tiempo en mí, en mi salud mental, en mi espiritualidad, en lo que significa el poder ser un embajador de la felicidad en tiempos donde pareciera que no tenemos razones para continuar sonriendo. Y hoy día más que nunca siento que ese es mi propósito.
Cuánto poder, Robbie, en lo que compartís y emociona, digamos, de escucharlo, porque creo que son palabras que no hablan al oído nomás, sino que llegan al alma. Y en un 2020 que estamos viviendo, que podríamos compararlo a veces con lo que te sucedió a vos. Una inquietud que me surge, porque no te lo pregunté cuando te conocí, es ¿Volviste a saber de esa persona que te pidió la moneda?
Wow. No, no sabes de que. Eso fue siempre uno de. Fue como una persona que aparece en el momento y que ni siquiera le pregunté su número de contacto. En ese tiempo no se usaba ni siquiera WhatsApp, porque esto fue el año 2013 y las redes sociales estaban recién emergiendo, entonces no era tan común que uno quedara conectado a través del Facebook o del Instagram. Entonces yo perdí el contacto con esta persona, pero siempre ha sido, yo creo que alguien significativo en la historia, porque fue la persona que hizo cambiar mi mirada de la situación que estaba viviendo en ese momento, del pasar de la desesperanza a la ilusión. Y lo que yo hago hoy día con Robbie es justamente sembrar esa ilusión a través del abrazo que sana el alma. Porque hay esta historia que nos cuenta que un monje budista me rescató a Robbie de unas aguas sagradas de una pileta a la que no estaba el acceso abierto a los turistas. Sin embargo, yo quería sacar una foto con el fondo de esta pileta y solamente líderes espirituales y monjes budistas podían entrar allí. Y Robbie pierde el equilibrio, se cae en esto. Yo no tengo acceso allí, pero había un monje que me ve, lo rescata y súper amable se acerca a mí y me lo entrega y me ahora tu muñequito está bendecido. Y para mí fue como este regalo que me hizo entender que efectivamente la ilusión de saber que al momento de abrazarlo sana el corazón y vas a tener un buen día, se conecta con estas ganas de querer hacer el bien por otros. Y comenzamos con este juego de cada vez que alguien me regalaba una sonrisa, tenía que hacer un compromiso de tres actos de bondad para multiplicar este movimiento en el mundo. Y empecé a regalar tarjetas, sonrisas de distintas personas. Entonces estas son las tarjetitas que iba repartiendo. Y de hecho esta es una de las fotitos que a mí me llama mucho la atención, que fue una foto que tomé cuando viajaba por Indonesia en Ubud.
Contanos, contanos la historia de esa foto. Yo a todos los invitados que va a haber les pido que elijan una foto y me cuenten una historia o por qué la quieren mostrar a esa. Así que te escucho, Roy.
Bueno, en esa oportunidad recuerdo que era uno de los momentos en los que yo veía tanta gente pasar. Era un mercadillo en Ubud, cerca de Bali, en Indonesia, y acababa de terminar una ceremonia religiosa, un festival, y había mucha gente en las calles. Y claro, la gente siempre lo ve a uno con ojo de turista y yo con mi cámara colgando el cuello, con un muñequito bajo el brazo. La gente se sonreía conmigo y a veces el idioma era como una barrera de conexión, porque claro, mi idioma nativo es el español y no mucha gente habla ni español ni inglés en Indonesia. Pero yo andaba con un amigo que me iba guiando. Y ahí en esta familia, yo me detengo y les pregunto si les podía tomar una foto. ¿Y ellos se cuestionaron por qué, porque qué tenía de especial? Y entonces yo no sabía cómo explicarles en su idioma. Sin embargo, simplemente sonreí, les mostré el muñequito y el más pequeño, no el más pequeño, uno de los niños de esta familia, abraza al muñequito y automáticamente fue como una cadena de sonrisas, que esas sonrisas se multiplicaron hacia atrás y quedó una foto espontánea del momento. Y yo le dije a mi amigo que le preguntara a la mamá cuál era el motivo de su felicidad, de su sonrisa. Ella dijo que su familia, que que era todo para ella y que todo lo que hacía, todas las fuerzas que ella tenía era para hacerlos felices. Y en esta foto están todos arriba de una moto, y la mamá iba recién de irlos a buscar al colegio, y hay seis personas en la misma motocicleta y todos sonriendo y abrazando a Robbie en un acto de entrega desinteresada, donde lo único que querían era conectar a través de este encuentro, esta sonrisa. Y me hizo entender de que muchas veces pensamos que no tenemos nada para regalar, sin embargo, solamente ese gesto de amabilidad, ese espacio de conexión, es más que suficiente para crear un mundo mejor, para que entendamos que esas diferencias solamente existen en nuestra mente. Desde el momento en que nosotros nos abrimos a compartir y aprender de otros, es cuando realmente la vida cobra sentido, porque sabemos que lo que hacemos no es por nosotros mismos, es por algo que es mayor a uno. Y ahí tuve esa revelación de que mi misión tenía que ver con un gesto tan simple como repartir amor y el abrir espacios de conversación. Incluso cuando el idioma es una barrera, la sonrisa se transforma en ese lenguaje universal increíble.
Y algo que es súper lindo, digamos, porque te lo he escuchado decir y uno lo ha sentido al estar con Robbie, con el muñeco y con vos también, es de ese poder sanador que hay en el acto que haces de la sonrisa, de ese diálogo que vos contás, de que cada vez que estás abrazándolo a Roy, están las energías de todas las personas de diferentes etnias, con sus diferentes problemas, con sus culturas, con sus deseos, con sus dolores, pero en un mismo amor. ¿Abrazón de su muñeco, viajando por tantos países, cuántos barro? Y ya va más de 70, ¿No es cierto?
Sí, 77 a la fecha.
77 a la fecha. Cientos y cientos, por no decir miles de personas de todos los tipos, unidos en el abrazo a Robbie, generando una sonrisa. Es algo tan hermoso esa misión, eso que pones afuera de ser el embajador de esa alegría con las personas, que nació y que surgió por que te haya pasado todo lo malo que podrías otra persona, perdiste todo para encontrar todo con una responsabilidad espiritual, podemos decir, porque creo que realmente es así, de estar llevando esto y de estar presente en la vida de otras personas para cambiarlas el día que te conocen y para cambiarlas del día que abrazan a Robert. Hay gente que le puede decir ángeles a esa persona que te dijo lo de la moneda y despertó esa misión en vos. Y realmente es muy inspirador, es motivador y se entiende que no fue algo que partió desde el ego de ¿Qué hago ahora? ¿Salgo a recorrer el mundo y a ver qué hago? Sino que tenés una misión por encima de lo que hubieras logrado si hubieras seguido pensando como antes.
Claro, claro. Imagínate si uno hubiese hecho ese plan de dar la vuelta al mundo, se hubiese cuestionado muchas cosas como ¿De dónde voy a sacar el dinero para hacerlo? ¿Como parto? Sin embargo, fue esta ilusión del comenzar algo nuevo y después en el camino las cosas fueron fluyendo porque cada nuevo destino fue una nueva invitación que nacía como parte de este viaje que comenzó desde el momento en que quise entender cuál era mi propósito y a través de eso servir a otros con lo que yo hacía. Y fue un destino a la vez. Y ahora a través de la Fundación me doy cuenta que podemos generar un impacto aún más grande porque estamos dedicándonos a temas vinculados a la educación emocional, a la formación valórica, a través de las historias que nos inspiran a sonreír y a entregar lo mejor de cada uno. Y de hecho, una de las razones también que hoy día me motiva a despertarme cada mañana es que estamos construyendo a través de las experiencias de la gente, un manual de herramientas prácticas para la educación emocional y la formación valórica en tiempos de pandemia. Porque sabemos que uno de los grandes desafíos ha sido justamente el reinventarnos en cómo aprendemos. Muchos colegios están cerrados y han estado teniendo todas las clases online, entonces hay muchas personas que tienen herramientas que han podido aplicar con éxito para hacer que este proceso de aprendizaje sea realmente significativo. Y nos encantaría escuchar esas experiencias, estas ideas, iniciativas o proyectos que están impactando positivamente en lo que ha sido la transformación de la educación en estos tiempos de pandemia. Y a través de la Fundación y gracias al apoyo de la Asociación Consultiva de la Universidad Hebrea de Jerusalén en Chile y el Instituto del Bienestar, hemos levantado el Concurso Einstein, que busca premiar a la mejor idea con 2500 dólares. Y con este banco de ideas e iniciativas que vamos a poder construir gracias a este concurso, lanzar el Manual de Herramientas Prácticas para la Educación, que vamos a distribuir en forma gratuita a través de Amazon y distintas redes de difusión. Entonces tenemos esta idea de continuar conectando con este propósito a través de la educación. Este concurso no es solamente para los grandes, porque queremos que incluso los niños tengan su voz y su espacio para participar. Pero para ello también hemos anexo al concurso abierto un llamado a ilustrar a través de dibujos, de pinturas, lo que ha sido para ellos este proceso de transformación de la educación, contándonos qué es lo que más les gusta de aprender, cuáles son las ideas que ellos proponen para mejorar la educación en el mundo y cómo ellos también han vivido esta experiencia de aprender también en familia. Porque cada uno de estos dibujos que podamos compilar van a ayudarnos a ilustrar este Manual de Herramientas prácticas para la Educación. Así que ahí estamos, fusionando la mirada de los niños con las ideas de profesores, padres o estudiantes que quieren a través de este concurso, expresar su mirada de cómo podemos hacer que la educación sea significativa en tiempos de pandemia. Buenísimo.
Yo voy a estar dejando ahí abajo en el link de la descripción para que lo puedan ver, la página directamente para que vayan a verlo. Fundacionrobi cl Ahí pueden ver más acerca de lo que es el Concurso Einstein. Y es hermoso que los chicas tengan esa participación dentro de la enseñanza, que creo que es lo que nosotros no tuvimos y que ojalá las generaciones futuras tengan. Es algo fundamental para que se siga fomentando lo que nos trajo hasta acá, en realidad, la creatividad, el amor, la curiosidad, eso que se tilda como inocencia, pero que en realidad es verdadera esencia de humanidad, del juego, del miedo, de no tener miedo a equivocarse, de arriesgarse, de probar, de contar historias, de sonreír y de jugar todo el tiempo. Me parece que es algo hermoso y me lleva a algo que quiero que nos cuentes, porque tiene que ver con toda esta búsqueda, autodescubrimiento, con ese camino que has recorrido vos y que recorremos los artistas. Y creo que el gran tema de la humanidad en sí, eso de la búsqueda de la felicidad, que hoy lo decías temprano, que la felicidad es compartida, esa es la felicidad de Robbie en sí. ¿Cómo puedes decir que uno puede encontrarse con la felicidad? Es algo que hay que viajar para conocerlo, es algo que hay que mirarse al espejo, se busca, se tiene. Quiero que arrojes un poquito de tu pensamiento y experiencia sobre eso.
Al inicio la felicidad siempre pensé que la iba a encontrar afuera, por eso empecé esta búsqueda, empecé estos viajes, voy a ser feliz cuando. Y nunca me di cuenta que cada vez que yo asociaba la felicidad con algo externo a mí, la seguía postergando, porque una vez que conseguía aquello que pensaba me iba a dar felicidad, ya no había esta misma emoción y buscaba algo más que pudiese llenar ese vacío que quedaba de haber conseguido eso que pensé me iba a traer felicidad. Y la verdadera clave de la felicidad está en enfocarnos en lo que hoy tenemos y no en lo que nos falta, en ser agradecidos, porque desde el momento en que vibramos en gratitud conectamos con la abundancia. Un corazón agradecido no tiene espacio para el temor, porque son dos emociones que no pueden coexistir en un mismo lugar, sino imagínate cualquier momento en tu vida en el que hayas sido tan agradecido de algo que pasó, si estuviste con miedo o no. Claro que no, el temor muchas veces nos paraliza y no nos permite pensar con claridad. Sin embargo también lo podemos usar a nuestro favor cuando a través del miedo lo transformamos en coraje, tomar una decisión y hacerlo con miedo de todas formas. Y la felicidad para mí se transformó justamente en ese trabajo diario que hacemos en la mañana, cuando abrimos los ojos y decimos gracias por este nuevo día y ahí nos regalamos ese pedacito de humanidad que tú dices, porque nos hacemos conscientes del regalo del momento presente y despertamos también a esa ilusión del tiempo, porque el concepto del pasado y del futuro fue creado por el hombre para señalar qué es lo que viene y qué es lo que pasó. Sin embargo, nosotros realmente vivimos en un constante presente, en un presente infinito que es lo único que tenemos y cuando somos capaces de estar aquí y ahora y estar con presencia plena, vamos a ser capaces también de apreciar y valorar el regalo de la vida misma y eso nos trae felicidad.
Increíble, increíble. Es algo que lo escucho porque sé que consumimos personas muy similares a la hora de los podcast, de libros y de mentores y es algo que suena a veces tan a mística y a mágico cuando uno lo escucha, cuando no está preparado para escucharlo quizá y es ser consciente de eso. Es increíble la forma en la que lo resumiste en palabras por ahí de Tony Robbins uno podría decir de que la vida no nos pasa a nosotros, sino que nos pasa para nosotros. Que cuando uno deja de mirar en el futuro, como vos lo expresabas, de lo que me falta y estás presente, encontrás esa abundancia que en realidad tenés y de que te sobra para dar, de que en realidad no te falta. Y me encantó, realmente agradezco las palabras y lo que has comunicado, esta forma de hablar sobre la felicidad creo que es algo que se necesita mucho en este año con todo lo que está pasando, se necesitó siempre y se va a seguir necesitando y hay mucha sabiduría detrás de todo eso, así que gracias por compartirlo. Robbie, a todo esto, muchas gracias por.
La invitación, de verdad que se pasó volando el podcast. Ha sido genial el estar presente, el poder compartir un poquito de lo que significaba este viaje por el mundo coleccionando sonrisas y espero que cada una de las personas que ha llegado hasta el final y que ha escuchado esto pueda hoy día comprometer esos actos de bondad y hacer sonreír a alguien más y ahí va a entender que la felicidad es real cuando es compartida.
Increíble. Te voy a hacer unas preguntitas así como si fuera un ping pong antes de terminar la foto ya me la mostraste y me contaste. ¿Una canción o un grupo de música que sea fundamental en la vida de Roberto Corona, Esa canción que escuchás cuando necesitas algo en particular?
Mira, a mí me gustan mucho las Spice Girls. Mira, y cuando era niño yo recuerdo que la primera canción que escuché que me hizo detenerme un segundo fue una que estaba como en español se llama Seremos uno los dos. Y yo me detuve un segundo a tratar de descifrar lo que decía. Y después vi más allá de la música, vi un grupo que estaba cambiando un poco los cánones de los grupos musicales, porque era esta sensación de atreverse a ser auténticos con tu sentir, de vivir la vida sin pedir disculpas, de ir más allá. Y entonces fue un conjunto de muchas cosas, de su actitud por ver la vida con optimismo. Y uno de los temas que también marca mucho mi viaje tiene que ver justamente con una canción que se llama Viva Forever, que tiene que ver con la esencia, que no se pierda el vivir por siempre independiente, que a veces no estemos allí, pero queda nuestro legado, nuestra historia. Y eso es lo que también me inspira a compartir esa mirada del mundo.
Buenísimo. Si tuvieras que resumir en una palabra, una frase, tu aprendizaje de este año, del 2020, con todo lo que pasó.
Pienso que el cambio, la transformación viene desde dentro. Cuando un huevo quiebra desde dentro, la vida comienza, pero si se quiebra desde afuera, la vida termina. Y es por eso que cuando estamos en situaciones de grandes desafíos y las transformamos en oportunidades para crecer, es que empezamos a cultivar desde nuestro interior la forma de volver a reinventarnos, a renacer como la crisálida de la oruga que luego se transforma en mariposa. Si, necesitamos que el mundo se detenga un segundo para entender realmente cuál es nuestro propósito, nuestra razón de ser. Era como dices tú, esto no pasa por mí, pasa para mí. Y de hecho coronavirus y Roberto Corona dije bueno, el mundo se detuvo por una razón.
Qué bueno. Te voy a hacer una última pregunta. ¿Qué haces en momentos duros, o sea, en tu día a día, por así decirlo, ¿Qué hábito tenés o a dónde vas en tu mente, en tu interior? Porque ya dijiste que sale desde ahí para volver a sonreír cuando cuesta hacerlo.
Yo tengo una dinámica de visualización creativa, que es cuando pareciera que las cosas no están marchando como tú esperabas y se presenta esta emoción de angustia, de frustración, tú tienes que imaginarte que eres como el cielo y esas emociones son las nubes. Entonces el cielo permanece y las nubes pasan y cada una de esas emociones tiene solamente un periodo de tiempo acotado que te va a hacer sentir de la forma como te sientes. Pero una vez que pases, que pasen esas emociones, tú permaneces allí y puedes entender la razón por la que te tocó vivir este tipo de experiencia. Entonces, el ser consciente de que nada permanece, como hablamos anteriormente, el cambio es la única constante, nos va a dar esa fe, esa tranquilidad de que esto que estoy sintiendo tampoco va a permanecer en mí y las nubes pasan y revelan nuevamente esa esencia infinita que está presente cuando nosotros permitimos que aparezca.
Hermosa, hermosa forma de plantearlo y hacerlo práctico, la visualización creativa, algo que también tengo y que hago uso de eso porque creo que es un poder, el poder de la creencia en sí. Te lo he escuchado decir muchas veces a vos, creer es crear. Y creo que está en nosotros una frase que escuchaba ayer o antes de ayer decía que no vayas caminando para encontrarte la vida, sino que hagas tu camino y que lleves la vida al hombro a través de la creencia, forjándote con tu esencia y como un niño la vida que en realidad querés tener, haciendo la diferencia para vos, pero de la mano de los otros. Entonces, algo súper lindo, Roy, feliz de que inaugures esta lista de invitados con todo esto, con tu energía, con la sonrisa de siempre, como lo digo. Ojalá que también haya pasado las personas que están del otro día escuchando o viendo que tu pasar por su belleza haya sido como la persona que te habló de la moneda, que despierte estas cosas a generar el afrontar la vida con una sonrisa a pesar de las circunstancias.
Muchas, muchas gracias. Un gran abrazo a la distancia y espero pronto tengamos la oportunidad de volver a repetir este encuentro, pero quizás en vivo, en persona.
Sí, yo creo que mirá, hay un montón de cosas para seguir hablando, así que seguramente no va a faltar oportunidad. Coméntanos dónde te pueden buscar la gente para saber más de vos, conectar, charlar contigo.
Claro, bueno, en mis redes sociales a través de w fundacionrobi cl, ahí van a poder encontrar el enlace a Instagram que es Robbie Smiles, en YouTube, que ahí están muchos vídeos que representan un poco lo que ha significado este viaje alrededor del mundo. En Twitter también, en mi página personal que es robertocorona COM, que es donde hay. Yo ofrezco mis servicios como Life Coach y Mindset Mentor, que es un poco un acompañamiento y asesoría para descubrir la mejor versión de ti mismo. Y también a través de las charlas motivacionales que dicto. Anteriormente era en vivo, pero ahora hay muchas charlas que estoy haciendo por Zoom y por plataformas de streaming, así que hay muchas opciones para continuar generando vínculos y armando espacios de crecimiento personal.
Bueno, muchísimas gracias Roy y muchas gracias a todos ustedes que están del otro lado escuchando. Como siempre, Gastón de acá se despide. Gracias por escuchar este nuevo episodio de Share Your Mate. Como siempre les digo, buena semana, buenas fotos, pero que todos los días te encuentren con una sonrisa y compartiendo bondad con los demás. Nos vemos gente. Chau, chau.










