Roberto Corona, un chileno que colecciona sonrisas

Spanish-language radio/YouTube interview with Roberto Corona (host: Ricardo Javier Coffré) about his project Collecting Smiles (Coleccionando Sonrisas). Roberto describes his career shift from IT/production to photography and then to a global happiness project born in Times Square (first smile collected there). Key factual claims in the transcript: first collected smile dated April 4, 2013; the initiative has grown to reach ~77 countries and Roberto estimates ~200,000 photographed smiles; the project uses a mascot, "Robbie" (a modified stuffed doll) and has an associated foundation, Fundación ROVI (ROVI = Respeto, Optimismo, Bienestar e Inspiración). Current campaigns include "Embajadores de Luz" (a week-of-kindness ambassador program) with a small funding prize (USD 2,500 to distribute). Primary online presences mentioned: coleccionandosonrisas.cl, collectingsmile.org and fundacionrobi.cl; social handles referenced (Instagram/Twitter: Robbiesmiles; Facebook/YouTube: Collecting Smile Project). The work emphasizes human connection, resilience, and spreading happiness through photography and in-person visits to hospitals, orphanages and communities.
Questions this video answers
April 4, 2013.
77 countries (as stated in the interview).
Around 200,000 smiles (interview estimate).
Fundación ROVI — Respeto, Optimismo, Bienestar e Inspiración.
"Embajadores de Luz"; a financing prize of USD 2,500 to distribute among outstanding ambassadors.
Chapters
Hola latinos, les habla Ricardo Javier Coffré desde Dublín. En esta oportunidad me encuentro con Roberto Corona, es un chileno nacido en la ciudad de Iquique, que se encuentra en el norte del país y él se encuentra hace siete años desarrollando un proyecto llamado Collecting New Smiles, con el cual ha visitado más de 70 países. Este proyecto se encarga de entregar felicidad a las personas que están involucradas en él. También cuenta con un ayudante, un pequeño ayudante que se llama Robbie Smiles, que es un pequeño muñeco de trapo que cuenta la leyenda que si lo abrazas fuertemente vas a cumplir con los deseos tuyos y los deseos de los demás, siempre y cuando esté en tu corazón el ayudar de manera desinteresada. Hola Roberto, ¿Cómo estás? Bienvenido a Radio Latina.
Hola, ¿Cómo estás? Yo súper bien, gracias por la invitación. Aquí feliz de compartir un poquito de este viaje alrededor del mundo coleccionando sonrisas.
Roberto, cuéntame un poco de tu historia, ¿Qué fue lo que estudiaste, ¿A qué te dedicabas antes de hacer este proyecto? Si tenías pensado hacer un proyecto así, ¿Cómo comenzó todo?
Bueno, yo me dedicaba antes a la producción audiovisual, estudié Ingeniería Civil en Computación Informática y entonces me involucré con los primeros clientes en el desarrollo web y empecé a hacer fotografías para mostrar los servicios que ellos prestaban y hacer videos para presentar su página web y desde ahí me conecté con lo que más amaba, con la fotografía. Siempre sentí esa pasión por compartir mi visión del mundo a través de imágenes y sin pensarlo pasé de ser ingeniero en informático a audiovisualista, aunque por un tiempo también estudié medicina, aunque esa carrera nunca la terminé, pero fue parte de mi, de mi proceso de definir qué es lo que quería en mi vida, despertar y finalmente seguir mi pasión, mi sueño. Por más de 8 años desarrollé esta actividad como productor audiovisual, especializándome en el registro de eventos, eventos de todo tipo, hacíamos eventos para organizaciones y empresas y también hacíamos cumplías años, bautizos y matrimonios, que ese era nuestro fuerte. Yo era uno de los fotógrafos de bodas que se encargaba justamente de retratar esas historias de amor y eso a mí me inspiraba mucho. Desde el 2004 al 2012 trabajé cada fin de semana haciendo fotografías de matrimonio.
Este interés por la fotografía, tú me dices que fue desde siempre, ¿Cómo pudiste ligar la fotografía con el proyecto Collecting Smiles?
Bueno, más que nada porque yo después de haber trabajado tan duro por tantos años, sentía como un vacío, como decir, ¿Y ahora qué sigue? Pensé, había alcanzado el éxito, pero vivía solo esa falsa ilusión de lo que otros podían pensar, decir de mí. Y yo me había transformado en esa proyección. Entonces cuando me tocó una experiencia donde tuve que reinventarme porque entraron a robada a mi empresa en marzo del 2012, y eso significó comenzar de cero. Al final de mi estudio fotográfico vi una última cámara olvidada que los ladrones no vieron. Y eso para mí fue una señal y dije, esto es más de lo que tenía cuando yo recién comencé, y puedo empezar de nuevo porque amo lo que hago. Tomé esa cámara, me la colgué al cuello y sentí como esta sensación de cuando termina la tormenta, viene la calma. Dije, ya esta, es una oportunidad para reinventarse, para volver a empezar, pero ahora eligiendo lo que realmente quiero hacer con mi vida. Entonces tuve la oportunidad de un poco simplificar todo ese estrés que existía, la cantidad de ruido que había alrededor de mí, y tuve que tomar decisiones, y una de ellas fue cambiar de aire en el sentido de decir, necesito mi espacio. Y a pesar de que había perdido todo eso material que se llevaron, conseguí reconectar con mi pasión y perseguir un sueño. Pude encontrar libertad en esa sensación de liberación que existe cuando. Cuando ya no hay compromisos, ya no hay quizás una claridad de qué es lo que sigue y te puedes como aventurar y hacer algo distinto. Entonces recuerdo de que ese fue el llamado, el llamado a la aventura fue el decir, ya no tengo nada más que perder, ya lo perdí todo, entonces ahora lo que quiero hacer es tomar algunos riesgos y salir en búsqueda de eso que me inspira, eso que me puede traer felicidad. Y ahí cambió mi visión de las cosas. Entonces recuerdo que compré un pasaje que estaba a mitad de precio en ese tiempo. Era esta oportunidad de irse a Nueva York por 300 y tantos mil pesos chilenos, que en realidad eran como 500 dólares ida y vuelta, algo así. Entonces dije, ya, es un buen precio, quiero tomar esa oportunidad para hacer carrera en el extranjero, No me cuestioné muchas cosas, dije, voy a empezar a hacer fotografía de bodas culturales y voy a viajar por el mundo haciendo fotos de matrimonios que representen esa diversidad étnica y riqueza cultural. Así lo vi. Dije, esta es mi aventura.
¿Y tú tenías algún contacto ya?
Mira, cuando decidí hacer eso, no tenía ningún contacto, pero yo estaba desde el año 2008 en una comunidad de intercambio cultural que se llama Couchsurfing, donde viajeros de distintos lugares del mundo abren las puertas de su hogar para recibir a otros viajeros. Y yo había recibido a muchos viajeros en casa, De hecho, los llevaba a los matrimonios, me apoyaban con la cámara, con trípode, con luces y. Y mi rutina no se hacía tan monótona porque siempre tenía un amigo que estaba acompañándome y que lo hacía vivir esa experiencia y me daba ese espacio de tiempo para compartir con ellos. Entonces, así fue como yo pude sobrellevar la cantidad de estrés y cantidad de proyectos que asumí durante todos estos años. Entonces, cuando me tocó a mí viajar, sentía de que independiente de donde fuera, iba a tener amigos a través de esta comunidad. Entonces, el primer impulso quiero hacer esto. Lo publiqué en la comunidad de Couchsurfing diciendo voy a viajar a Nueva York en tales fechas. Soy fotógrafo de bodas y tengo esta idea de escribir historias de amor de parejas que sin importar sus tradiciones culturales, hayan decidido celebrarlo en una misma ceremonia. Y entonces empecé a recibir algunos mensajes de personas que estaban interesadas en el proyecto. Y una de ellas era una chica de Rusia que venía de Moscú y que estaba viviendo en Nueva York y se iban a casar en esa misma fecha en la que yo iba a estar por allá. Entonces, yo ya tenía comprado mis pasajes y coincidía que a ellos les interesaba mucho ser parte del proyecto. Hicimos un par de videollamadas, estuvimos ahí en contacto. Al final, cuando llegué a Nueva York, nos vimos. Estábamos muy entusiasmados y desconocía mucho el trabajo que hacía. Y estaban agradecidos de que yo pudiese hacer esa cobertura. El concepto era de que yo iba a hacer todo un seguimiento de los preparativos, iba a estar en el evento, pero ellos se pelean y se suspende el matrimonio. Entonces, la única. En este caso, la única fuente de ingresos seguras que yo tenía era a través de ese primer evento que me habían confirmado. Entonces, como que eso se desvaneció y yo me sentí nuevamente así como frustrado porque dije, ¿Y ahora qué hago? Tengo que volver a reinventarme. Ya lo hice. Una vez, pero ahora estoy aquí en Nueva York. Y se me vino a la mente esa canción de Fran Sinatra, la que dice que si lo logras en Nueva York, lo puedes lograr en cualquier parte. Y entonces yo tenía esa ansia de lograr algo, pero no sabía qué cosa. Y recuerdo que eso me hizo conectar con ese niño interior que es capaz de sorprenderse hasta por las cosas más simples. Como yo soy de Iquique, del norte de Chile, acá ni siquiera llueve. Allá estaba viendo la nieve por primera vez y abría la boca al cielo tratando de comer nieve. Y me sentía así, como un niño, como que quería realmente disfrutar ese tiempo. Y por un momento como que me pude desvincular de esa sensación de estrés que viene de un adulto responsable de saber cómo va a pagar comidas o arriendo. Yo empecé a ser un niño en ese momento. Dije ya estoy aquí, ahora voy a darme un espacio para mí, para disfrutar. Y en ese disfrutar encontré un espacio para crear, para volver a nacer, para fluir con la vida. Entonces se me acababa el tiempo en Nueva York, tenía que regresar a Chile. Y me acordé oye, ¿Y qué estoy haciendo? He venido aquí a perder el tiempo, no he logrado nada. Tengo que regresar a una realidad en la que voy a tener que pagar las deudas de todo lo que dejé atrás. Un préstamo en el banco que tuve que pedir para poder saldar todos los compromisos económicos que quedaron pendientes al momento del robo. Entonces ahí se me empezó como a cerrar la garganta. Recuerdo que estaba en la mitad de Time Square en Nueva York, y veía en ese ritmo acelerado de vida la cantidad de personas que pasaban frente a mí. Y yo me sentía invisible, como que no podía hacer la diferencia. ¿Quién era yo? ¿Quién era yo para hacer un cambio? Y me sentía tan pequeñito, como un punto en el universo que podría haber desaparecido en ese preciso instante y nunca nadie hubiese notado que estaba allí. Hasta que hubo una persona que se acerca a mí y me sonríe. Y en esa amplia sonrisa se presenta y me decía que venía de Noruega. Y me ¿Y tú de dónde vienes? Y yo como que me di cuenta Wow, no soy invisible. Hola, soy de Chile, le dije. Y cuando le dije que venía de Chile, se entusiasma y dije, Wo, chileno. Viene y me abraza fuerte, me levanta así con el brazo apretado y yo así como inflando pecho. Sí, chileno. Yo no estaba tan claro por qué se había puesto tan contento, pero eso me puso a mí feliz, me hizo sonreír. Y lo primero que me pregunta después de saber que era chileno, es que si tenía una moneda. Y un poco confundido, así como que registro mi bolsillo y le digo lo siento, no tengo dinero. Y triste también, porque pensé que había hecho un amigo, pero en realidad era alguien que quería dinero. Y él se ríe, me no, es que yo no necesito dinero. Lo que pasa es que yo colecciono monedas y Chile es una de las monedas que me falta en mi colección. Yo dije, oh, qué buena idea de comenzar una colección de monedas aquí, justo en la mitad de Times Square en Nueva York, donde hay gente de todas partes del mundo. Y ahí se me vino esta idea. Dije, yo quiero empezar mi propia colección, pero yo no voy a coleccionar monedas, yo quiero coleccionar sonrisas. Porque entendí el valor de una sonrisa, Porque a veces cuando uno está como angustiado o se siente así solo o vacío, esa sonrisa te trae de vuelta el alma al cuerpo, que fue lo que a mí me pasó en ese momento. Y a dos metros de mí había como un papel blanco tirado en el piso. Lo recojo y en la esquina justo había un tipo haciendo grafitis. Y entonces le pido el plumón, le pregunto si puedo escribir algo y escribo en ese papelito Collecting Smiles. Y empecé a mostrar ese cartel que decía Coleccionando sonrisas. Y el ritmo acelerado de vida se detuvo un segundo para regalarme una sonrisa.
¿Y tú andabas con tu cámara o estabas sin?
Yo estaba con mi cámara al cuello. Yo a todas partes iba con mi cámara al cuello, porque desde que comencé en la fotografía no salgo de mi casa sin mi cámara. Y mi cámara siempre está lista para retratar lo que quiera compartir con el mundo. Y entonces, cuando empecé a coleccionar sonrisa, mi intención era mostrar eso que estaba en ese momento contemplando, cómo había gente que venía de tantos lugares tan diversos y que me encantaría que mi familia, que mis amigos pudiesen evidenciar esa cantidad de culturas, esa diversidad étnica y riqueza cultural que había allí en Times Square, en Nueva York. Y así parte.
¿Quién fue la primera persona que te regaló una sonrisa? ¿Cómo fue?
Fueron unas chicas de Corea del Sur. Ellas estaban dos amigas, y me llamó mucho la atención porque las vi vestidas así, como si estuviesen saliendo de una película, porque con un atuendo así muy lindos, con unas chaquetas. Hacía frío, pero ellas estaban como con un estilo así bien de chaquetita café, con un gorrito y. Y un peinado bien bonito. Entonces, yo no sabía si me iban a entender, pero en el dibujo que puse en el cartel que decía Coleccionando sonrisas, le puse como una carita feliz. Y entonces cuando yo se los mostré, ellas se miraron así y como que se sonrían. Hicieron ese gesto y esa fue como la invitación a decir sí está permitido hacer la foto. Y pum. Le tomé la primera imagen de mi colección, se las mostré y ella así como que todo ese intercambio de energía me hizo dar cuenta que era posible.
Es un gesto muy simple que podía atreverme.
Claro, claro, claro. Entonces. Y fue bonito porque yo pensé que iba a terminar allí, pero como seguía con el cartelito, después viene un tipo de rastas así como largo, pero muy largo. Y él estaba vendiendo tickets para copia musical en Broadway. Y entonces él se acercaba a la gente y ofrecía. Entonces como que pensó, a lo mejor un potencial cliente se acerca a mí, pero cuando ve que estaba yo con este cartelito, él quizás se confundió porque vino a darme un abrazo. Y entonces yo pensé que él leyó quizás Free Hacks, como el movimiento de abrazo gratis. Pero después de darme un abrazo, abre los brazos hacia el cielo, esperando su foto. Y yo tomé una foto y creo que es una de las fotos más icónicas de esa primera vez que captura, porque estábamos en la mitad de Times Square y es con los brazos abiertos y se ve la M de McDonald's justo atrás. Es como que si hubiese sido una publicidad para ello. Yo digo, bueno, estas son las imágenes que marcan el inicio de algo sin precedentes. Porque no pensé que ese juego del coleccionar sonrisas se iba a transformar siete años más tarde en un movimiento global. He estado ya con esta dinámica por 77 países y entendí que ya la fotografía es algo secundario. El proyecto no es un proyecto fotográfico, es un proyecto humano. Es un proyecto que me conecta con un propósito, con este sentido de contribución, de saber cómo a través de sonrisas puedo ver felicidad. Y finalmente eso es lo que todos buscamos, a veces sin saberlo. Y así que desde ese entonces no he parado de coleccionar sonrisas. Y lo que puede haber sido como una excusa para decir no, es que mi colección aún no está completa y quiero viajar al mundo entero retratando esas sonrisas, hoy día es un movimiento que busca conectar con la buena energía. Porque al inicio era esta sensación de poder compartir esa experiencia, de conectar con gente distinta, pero encontrar en una sonrisa algo que nos unía, que nos hacía uno. Pero en el camino se suma mi amigo Robbie, el que está aquí mismo. Y este fue un regalo de mi hermana que me roberto, me encantan tus fotos, pero nunca apareces en ellas, así que a partir de ahora, donde vayas, lleva Robbie contigo.
Y ella lo hizo.
El muñequito era originalmente de mi sobrina Martina, pero antes usaba falda y tenía el pelo rubio. Entonces mi hermana lo adaptó, le puso pantalones, una chaqueta, le cambió el peinado para que tuviésemos el mismo peinado. Mi mamá también se se sumó apoyando a su Gina a hacerle modificaciones al muñequito y le hizo una sonrisa amplia como la mía. Y empezó a probar distintas sonrisas que había recortado para saber cuál era la que le quedaba mejor al muñequito. Y mi papá trajo su primera cámara y se la colgó al cuello para que fuera fotógrafo, igual que yo. Y de ahí nace como ese simbolismo donde Robbie no es solo un muñeco de trapo, es lo que simboliza esa conexión con la familia. Robbie se transformó en un muñequito que representa el amor, la esperanza, la compasión. Entonces, a través de ese abrazo nos conectamos en miles de abrazos que le han regalado esa sonrisa, esa buena energía. Así que es un objeto mágico, y de hecho, por eso la leyenda habla de quien lo abrace va a tener un buen día y se va a contagiar de toda esa buena energía. Y el objetivo es crear en mi camino historias de esperanza y compartir esas personas que a pesar de la adversidad, han tenido esa fuerza de resiliencia que les permite levantarse y volver a sonreír. Y eso es mi objetivo.
Es un objetivo que no es fácil de cumplir, pero cuando uno ya aprende a cómo hacerlo, ya uno no puede parar. Me imagino. Es como prácticamente adictivo no te puedes detener. Es una bola de nieve que va creciendo y creciendo y creciendo y cada vez se van formando mejores acciones.
Claro que sí. Es algo que hoy día mueve mi vida porque entendí que ya no había vuelta atrás, ya no podía regresar a Chile pretendiendo que todo esto que empecé a vivir no había generado un impacto en mí. Entonces recuperé ese propósito que estaba quizás dormido, porque siento que desde muy pequeño yo tenía esta ilusión de hacer algo grande sin saber de qué se trataba. Y lo recuerdo claramente porque era en una oportunidad donde veníamos de un paseo a la playa con mi mamá, mi papá conduciendo. Yo iba en los brazos de mi mamá y ella trataba de hacerme dormir, pero yo no podía conciliar el sueño porque mis ojos estaban así abiertos, observando unas luces que pasaban rápidamente en el reflejo de la ventana del auto. Entonces yo pensé que eran estrellas, era como una lluvia de estrellas y en realidad era el reflejo de los postes de luz que cuando mi papá conducía se veía como pasaban rápido. Y yo le pregunto a mi mamá si veníamos de las estrellas, porque esa fue la sensación que me dio. Y ella como se mira con mi papá y se sonríen, Y mi mamá así como súper tierna, con su voz como envolvente y dulce, me dice sí, mijito. Y nunca olvide que tiene la capacidad de brillar como ellas. Entonces en ese momento para mí no hubo duda alguna que podíamos venir de un universo infinito y que nuestro origen podía ser así de mágico. Y entonces empecé a crecer con esa convicción que veníamos de las estrellas, que éramos luz y que teníamos la capacidad de brillar. Y por eso mi vida estuvo siempre conectada al pintar con luz a través de la fotografía, al poder buscar esa forma de compartir esa luz con otros. Pero siento que hubo un tiempo en el que me empecé a apagar, en el que empecé a caer en esa sensación de una vida monótona, donde perdí la razón del por qué hacía lo que hacía. Y estaba siempre muy ocupado para darme cuenta y detenerme un segundo a contemplar qué era lo que seguía mi camino. Empecé a vivir en esa falsa ilusión del éxito donde pensé que era todo lo que necesitaba. Pero luego cuando uno se cuestiona y dice ¿Para qué? ¿Por qué? Si esto es el éxito, no estoy tan seguro, si es lo que quiero. Y tuvo que pasar eso como para despertar y empezar a cambiar esa mirada. Y entonces en mi camino empecé a conocer historias que reafirmaron este propósito de vida. Entonces yo tuve la oportunidad de viajar todo lo que viajé, gracias a la bondad de la gente que me recibió en sus casas, gracias a la cantidad de amigos y familias que hice en este recorrido por por la comunidad de Couchsurfing, de distintos viajeros que me decían Roberto, aquí eres bienvenido. Y me mostraban la casa y decían cuando tengas hambre puedes sacar lo que quieras de la cocina. Y después me llevaban a pasear y decían bienvenido a Londres, bienvenido a Turquía, bienvenido. Y cada vez que llegaba a un lugar me sentía tan afortunado porque me trataban como de la familia. Y por eso empecé a creer que había como un ejército de ángeles que velaban porque a mí se diera todo lo que necesitaba para poder cumplir ese propósito. Así que por eso ya siete años más tarde, sigo en lo mismo, sigo coleccionando sonrisas, sigo trabajando por el bienestar y la felicidad del mundo. Hoy día a través de la fundación, creé la Fundación ROVI, y el nombre ROVI ahora es el acrónimo para promover respeto, optimismo, bienestar e inspiración. Entonces de ahí nace también las líneas de acción del proyecto de la fundación, que tiene que ver con sembrar sonrisas y conectar corazones y de alguna manera.
También cambiar el mundo.
Sí, o sea, yo siempre pensé que el concepto de cambiar el mundo tenía que estar acompañado de cambiarlo positivamente, porque el cambio uno tiene que saber dirigirlo. A veces uno dice quiero cambiar mi vida, Claro, pero si no especificas que es, quiero cambiarla para bien. Entonces ahí es cuando tenemos que dirigir los esfuerzos y la energía. Y hoy día yo creo firmemente en eso de que tenemos la capacidad de vivir la realidad que nosotros podamos construir a través de nuestro enfoque. Y eso lo aprendí como fotógrafo, porque un fotógrafo tiene que enfocar su cámara en lo que quiere compartir con el mundo. Y entonces yo me enfoqué en la felicidad, el amor y eso es lo que vino de vuelta. Pero soy muy consciente de que hoy día estamos viviendo un tiempo de mucho desafío, que hay mucha gente que a lo mejor no tiene razones para sonreír, que están sufriendo, que están pasándola mal. Y entonces al inicio me cuestioné ¿Cómo puedo seguir yo compartiendo esta sonrisa si hay tanta gente que la está pasando mal? Y entonces dije, es por eso que hoy día mi misión es más importante que nunca, porque necesitamos esa luz de esperanza, necesitamos conectarnos con ese niño interior, volver a creer en la belleza de nuestros sueños y hacer esas pequeñas acciones que hacen grandes diferencias. Y así he estado entregando mi vida a algo que que me apasiona y que me inspira a conocer historias y realidades que son muy diferentes de la mía, pero que me ayudan a crecer constantemente.
Y estamos con Roberto Corona, quien es el fundador de Collect Newsmiles. Él es chileno y ha viajado por más de 77 países coleccionando sonrisas y promoviendo la felicidad en el mundo. Roberto, estábamos hablando en el bloque anterior del primer día donde coleccionaste la primera sonrisa. Esto fue. ¿Te acuerdas del día exacto del? ¿De cuando coleccionaste, cuando capturaste la primera sonrisa?
Sí. Esto fue el año 2013, en la primera semana de abril. Exactamente el día 4 de abril. Y esto de aquí al 2021 ya estamos cumpliendo 8 años.
Es decir, las próximas semanas, poquitos días más van a estar con 8 años.
Sí, sí. Entonces, y de allí, desde esa fecha ahora, yo creo que he tenido la oportunidad de retratar alrededor de 200.000 sonrisas que significan muchos encuentros afortunados con gente que no solamente ha abierto las puertas de su hogar a veces para recibirme, sino también las puertas de su corazón para contarme su historia. Y he tenido también la oportunidad de estar en muchos eventos a través de jornadas de motivación, contando un poquito de la dinámica de coleccionar sonrisas y quedándome hasta después de que se termina la jornada retratando foto a foto cada una de las personas que quiere abrazar a Robbie. Entonces eso ha sido hermoso, porque en un día he tenido la oportunidad de sentir el calor de cientos de personas que están dispuestas a regalar su sonrisa para el proyecto, y eso hace la diferencia.
Roberto, compártenos las redes sociales de Collection Smile. ¿Cómo la gente puede ubicarte? ¿Cómo la gente puede participar del proyecto, conocer un poco más de la historia, revisar las fotos?
Bueno, las principales están a través del sitio web Coleccionando Sonrisas CL o la versión en inglés que es Collecting Smile. Org. Ahí vas a encontrar las redes sociales de Instagram y Twitter, como Robbiesmiles y Facebook y YouTube como Collecting Smile Project, como proyecto Coleccionando Sonrisas. Y la página que hoy día estamos impulsando es fundacionrobi Cl, que es donde estamos dando a conocer todas las acciones sociales en las que podemos aportar y contribuir a través de distintas campañas que promueven la felicidad en el mundo. Hoy día estamos con una campaña que se llama Embajadores de Luz, donde cada uno de los embajadores tiene como misión comprometer una semana de acciones de bondad y el objetivo es iluminar el mundo, una sonrisa a la vez. Y queremos destacar a estas personas que hoy día comprometen estas pequeñas acciones que hacen grandes diferencias, impulsando organizaciones sin fines de lucro, fundaciones o proyectos sociales que estén trabajando por el bienestar o la felicidad de su comunidad. Entonces los Embajadores de Luz serán los encargados de darle luz, de darle vitrina a estas iniciativas y nosotros vamos a elegir a los más destacados para poder apoyar con un financiamiento que tiene 2500 dólares a repartir entre Embajadores de Luz más destacados. Entonces esa es una de las iniciativas que hoy día estamos desarrollando y esperemos que mucha gente pueda sumarse y comprometer una semana de actos de bondad y registrar su participación en redes sociales para crecer exponencialmente en un movimiento que busca activar la amabilidad y generosidad en el mundo.
Me imagino que cuando comenzaste jamás te imaginaste que ibas a poder hacer algo así. ¿Me puedes contar un poco de cuáles son las principales satisfacciones que ha entregado Collection Smile?
Claro, claro, sí. Yo creo que si hubiese hecho un plan aún estaría en casa tratando de buscar la forma de juntar dinero para viajar, todo lo que he viajado, pero la verdad que fue un destino a la vez y fui dejándome llevar por la vida, fluyendo con las oportunidades que se iban dando en el camino.
Te arriesgaste finalmente.
Sí, sí, tomé muchos riesgos, pero como te dije en el inicio, no tenía nada más que perder porque en ese momento estaba con un corazón roto y sentía que lo había perdido todo. Pero esa misma sensación de volver a comenzar, pero borró ni cuenta nueva. Era esa oportunidad de hacer algo que tuviese mucho más sentido para mí. Y una de las mayores satisfacciones yo creo que está conectada con una invitación especial que me hicieron a la Escuela de negocios en la Universidad de Harvard en Boston. Un amigo que conocí gracias al proyecto de Couchsurfing, él originalmente es de Jordania, y él estaba tomando un curso de Desarrollo Liderazgo y cuando supo que yo Coleccionaba Sonrisas y él ya conocía de mi trayectoria como productor audiovisual, me contacta y me roberto, en el curso que estoy tomando en Harvard, tenemos que desarrollar un vídeo que pueda compilar momentos felices de sus estudiantes para poder tener un bonito recuerdo en nuestra generación. Yo les hablé a mis compañeros de ti y nos encantaría que pudieses hacer ese video. Y yo lo vi como una tremenda oportunidad, porque desde niño uno de mis grandes sueños era llegar a Harvard. Jamás pensé que lo iba a hacer con un muñequito bajo el brazo y con una cámara colgando al cuello. Y cuando entro a ese espacio donde la gente ya sabía de mí y todos sonríen y se prestan a ese juego de aparecer en cámara, de yo poder dirigir diferentes acciones para un video que finalmente se proyectó el día de la graduación de esta generación del programa de Desarrollo Liderazgo. Entonces yo dije wow, qué lindo el poder crear esos momentos que hoy día son parte de los recuerdos de una generación completa de estudiantes que se vieron tan conmovidos por la historia de Coleccionando Sonrisas que decidieron hacer un crowdfunding, un fondo común para entregar financiamiento a esta iniciativa. Yo jamás me imaginé que eso iba a ser parte de la historia. Yo me entregué desinteresadamente a apoyar en lo que estaba en mis manos hacer. Y recuerdo que ahí se dieron también muchas invitaciones especiales. Tuve la oportunidad de visitar a varios de los estudiantes de este programa de Harvard en sus propios países. Una de las invitaciones que recibí fue conocer a los niños de la organización Positive Cancer, que fue una sorpresa para mí, porque yo dije me encantaría, cuenten con eso. Pero no sabía lo que esa invitación significaba. Eso significó el poder llegar a Emiratos Árabes gracias a la gestión que ellos hicieron para que yo pudiese visitar los niños en los hospitales de Abu Dhabi, Aline City y Dubái. Yo jamás, ni en mis sueños más salvajes hubiese pensado que iba a poder llegar a lugares como eso, porque lo veía tan inalcanzable.
¿Y cómo reaccionaba?
Increíble, porque yo recuerdo que había muchos desafíos. Uno tenía que ver con la barrera del idioma, pero ella, la fundadora de esta organización le contó a su equipo de trabajo la historia del Coleccionista de Sonrisa. Y ellos crearon una historia para los niños donde les hablaron de que el Coleccionista de Sonrisa era un joven que viajaba con un muñequito bajo el brazo, regalando amor y felicidad. Y cuando tú abrazabas a ese muñequito, ibas a poder sanar el alma. Y entonces, con esa historia, los niños se llenaron de una ilusión de querer abrazar a Robbie, de que conocer al Coleccionista de Sonrisas. Y entonces, cuando yo atravesé esa puerta, ellos se daban cuenta que esa historia que le habían contado era verdad, y que ahí estaba yo, el Coleccionista de Sonrisa, dispuesto a dar amor. Y que ellos, si abrazaban a Robbie, iban a poder sentir ese calor y esa buena energía. Iban a sanar el alma. Y entonces yo recuerdo, tenía una chaquetita del mismo color de Robi, lleno de colores, e iba con una sonrisa oreja a oreja. Y entro a la primera sala donde estaban los niños, y lo primero que veo son dos mujeres vestidas de pie a cabeza de negro. Y lo único que podía ver eran sus ojos. No sabía si estaban sonriendo, no sabía si yo estaba siendo inoportuno. Y entonces quedé un poquito así como descolocado. ¿Qué hago? Y. Y después veo a los niños, y los niños estaban así, con los brazos abiertos. Y ahí yo entendí que no tenía nada más que hacer que entregar amor. Y fui, me acerqué, les pasé a Robbie, sintieron su latido del corazón. A todo esto, Robbie tiene un pequeño corazoncito que late cada vez que alguien lo abraza. Y de ahí nace también la magia, porque la gente no lo sabe, pero cuando lo abrazan con fuerza, empiezan a sentir ese latido y se emocionan porque conectan con. Con todas esas emociones que tienen a veces atrapadas y que dejan fluir con ese encuentro. Y entonces eso fue lo que pasó en ese momento. Y dije, ya no hay vuelta atrás. Yo quiero dedicarme a hacer esto. Quiero seguir visitando hospitales. Empecé a visitar orfanatos, hogares de anciano, cárceles, con este mensaje, visitando con la pura intención de regalar historias y sonrisas que ya estaban en esta colección. Entonces, cada vez que alguien me regalaba una sonrisa, yo le entregaba de vuelta una historia que te hacía sonreír. Y así empezó este intercambio. Y empecé a viajar con esa dinámica, regalando sonrisas que tenía ya en mi colección para obtener nuevas sonrisas para mi colección. Y así la colección fue creciendo.
Es un momento súper mágico que me imagino que te llenó de amor y a las personas que están también se ven completamente colmadas de amor. Y que a veces es tan simple que con un simple abrazo, una simple sonrisa, le puede cambiar el estado de ánimo a una persona, le puede hacer el día, como decimos nosotros en Chile. Y no cuesta nada finalmente.
Claro, claro. Yo creo que esa fuente infinita de riqueza está dentro de cada uno. Y a veces uno por tanto tiempo la busca allá afuera sin encontrarla. Y ese camino empezó para mí con esta sensación de que iba a viajar por el mundo buscando la felicidad y me di cuenta que no tenía que llegar al fin del mundo para encontrarla, porque siempre estuvo allí en mi corazón y lo único que tenía que hacer era compartirla. Y eso fue lo que significó el reconectar con mi propósito, el usar a Robbie como ese objeto de conexión, el objeto mágico que hoy día sigue estando presente en este proyecto y que es parte de ese movimiento por el amor y por la felicidad.
Qué lindo. Finalmente el que te hayan robado en la empresa donde trabajabas, que te hayan robado todos los equipos, no fue tan malo. Al final hizo que cambiara toda tu vida.
Claro. Yo creo que una de las lecciones más valiosas que he aprendido tiene que ver con etiquetar distintas situaciones en nuestra vida, de buenas o malas, porque tiene que ver solamente con nuestra interpretación de ellas.
Exacto. Para cualquiera pudo haber sido algo terrible, pero para ti fue un cambio de vida y que en este momento te tiene en el lugar donde estás.
Uno tiene que tener esa fe intacta de decir de que si esto que estoy viviendo hoy día pareciera que no es bueno, tiene una razón mayor que luego se va a poder evidenciar. Simplemente tienes que permanecer fuerte con tu ideal, con tu sueño, con tu propósito, porque todo se va a transformar en esa valiosa lección de fortaleza que te da el empuje, la garra, la experiencia para volver a levantarte y seguir adelante.
Vamos a seguir hablando del proyecto. Me gustaría saber, Roberto, si hay algún momento dentro de todo este largo viaje que ya van a hacer, que ya se van a cumplir 8 años en un par de semanas, si ha habido algún momento en el que hayas sentido que no podías seguir adelante, en el que hayas tenido ganas de rendirte, en el que hayas sentido que esto no va para ningún lado. ¿Cómo lo voy a hacer? ¿En algún momento te sentiste perdido, sin energía?
Sí, yo creo que muchas oportunidades en el camino se debieron. Situaciones que te hacen cuestionar si lo que uno hace tiene sentido. Y son situaciones que ponen en evidencia, por ejemplo, la fragilidad de la vida y te hacen creer a veces que si estás viviendo auténtico a tu sentir. Y es simplemente para reafirmar el propósito, porque siento que si mi vida terminara mañana, la gente me recordará como el coleccionista de sonrisas Y de eso me siento orgulloso porque ha sido el legado que estoy dejando en vida. Ha habido un par de situaciones puntuales que a lo mejor podría traer de vuelta aquí para compartirla con ustedes. Una de ellas fue en Turquía, por ejemplo, cuando estaba en uno de mis últimos destinos antes de retomar esta ruta en Chile, porque yo normalmente la dinámica de viajes que me iba por varios meses, lo que me permitía la visa, regresaba a Chile como de rebote. Y volví a viajar y recuerdo de que estaba en Turquía cuando mi cámara se echa a perder y la llevo al servicio técnico, me dicen que para poder repararla necesitaban alrededor de 10 días. Y yo decía, pero no puedo esperar tanto porque tengo mi vuelo y no puedo retrasar todo el itinerario. Llamo por teléfono a la aerolínea y me dicen que ellos habían hecho un cambio en el horario. Entonces si a mí no me parecía el nuevo horario que habían propuesto para mi viaje, yo tenía derecho a cambiarlo sin problemas, sin costo adicional hasta 30 días. Entonces yo dije, perfecto, aproveché y extendí mi viaje por 30 días más para poder quedarme el tiempo que necesitaba en reparar mi cámara. Y dije, voy a aprovechar este tiempo para hacer un evento y conocer a gente de aquí de Turquía y coleccionar sonrisas y. Y recuerdo que en ese momento llegó el día del evento, pero en ese mismo día hubo un atentado terrorista donde fallecieron cientos de personas en una mina por una explosión que hubo. Y yo estaba dirigiendo este evento cuando hay una persona que se acerca y dice que si. Yo me estaba tratando de burlar de ellos porque yo pretendía regalar sonrisas en un mundo que solamente podía llorar. Y ahí yo como que sentí Mi corazón acelerarse, ¿Qué respuesta tenía yo frente a eso? ¿Cómo podía yo ver ese abrazar ese dolor y darle consuelo a esa persona? Y muchas veces he creído que durante este viaje las palabras que salen de mi boca no son realmente mías, que me he transformado como en un canal o en algo que es mayor a mí mismo, que me da a lo mejor el mensaje preciso. Y ese fue uno de esos días, porque después de escuchar eso y sentir ese dolor, y yo entendía que esa persona estaba con esa actitud porque había perdido a alguien o algo muy cercano le había pasado. Y yo le pedí disculpas y sinceré mis intenciones y dije que por ningún motivo era provocar eso, todo lo contrario, yo sabía que una sonrisa era ese mensaje de esperanza que nos invitaba a levantarnos nuevamente, incluso después del dolor. Y esta persona está ya en llanto y yo la contengo con un abrazo. Y entonces ahí entendí que sí tenía que volver a ese camino, que a pesar que se me haya roto la cámara, que el evento que estaba organizando pasó en la mitad de un caos, todo eso entiendo que son esas pruebas que me permiten crecer. Y así empecé a sortear muchos obstáculos que se fueron dando en el camino como parte de las aventuras de un viajero que quizás no tiene los recursos para pagar un hotel y tiene que llegar a casas de desconocidos, y que a veces en esa aventura hay muchos imprevistos y. Y me tocó sortear varias veces situaciones que eran un poco difíciles, pero formaron mi carácter. En ese sentido. Yo creo que una de las. De las situaciones también más fuertes tiene que ver con el fallecimiento de mi tía. Porque ella por mucho tiempo estuvo postrada, conectada a un respirador y yo en el último año yo viajaba pensando si iba a tener la oportunidad de volver a compartir y verla de cerca. Y yo me cuestionaba si tenía que continuar o quedarme más cerca. Y cada vez que volvía a Iquique, yo la veía y ella seguía aquí y sonreía y me seguía mi esposo y me mandaba mensajes, cariño, alentándome a seguir. Y recuerdo que al inicio del año 2019. 2020, antes de que comenzara la pandemia, yo tenía programado toda una ruta de viaje y fui a despedirme de mi tía sin saber que iba a ser la última vez que la iba a ver. Pero en esa oportunidad ella se despide como con un abrazo distinto, como más largo, y cuando la veo, yo la veo con una sonrisa que no se despegó de mí hasta que yo cerré la puerta y entonces me fui a Santiago y ya iba a empezar mi ruta de viaje y no iba a volver por mucho tiempo y sentía como esa sensación de que quizás algo estaba por pasar. Y después recibo en esa noche la noticia que mi tía estaba agonizando y al día siguiente había fallecido y tuve que regresar a casa para el funeral y tenía una angustia súper grande porque era como que todos esos planes que yo había puesto ya no se iban a dar porque hay cosas que son más importantes y que uno tiene que priorizar, que en este caso era a la familia. Y entonces con esa angustia, con ese dolor en el pecho, yo recuerdo que me subo al avión y me quedo dormido y en ese sueño veo a mi tía y me dice que ella está bien, que ella ha sanado, que ya no está sufriendo y que yo tengo que estar tranquilo. Y como que se sintió tan real. Y cuando despierto veo por la ventana del avión el amanecer y se sentía como que si estuviese en el paraíso, porque fueron unos colores como naranjos que se veían sobre las nubes y un calor y una sensación de tranquilidad y paz tremenda que me hizo llegar con entereza al funeral y poder acompañar a mi papá y a mis primas que estaban muy, muy dolidas, con mucho dolor. Entonces ahí yo digo que mi compromiso era compartir una sonrisa cada día y en este tipo de eventos donde pareciera que ¿Qué sonrisa voy a poner? Y puse la sonrisa de mi tía. Ese día era homenaje a ella, era la celebración de su vida, el saber que ella ahora estaba en un lugar mejor y que había dejado de sufrir. Y eso me hizo también replantear y me dio la fuerza porque no había que dejarlo atrás, no había que sentir que hoy día no me puedo permitir sonreír porque estoy con mucho dolor. No, hoy día tengo que darme la oportunidad de celebrar la vida de ese ser amado que quizás ya no está conmigo y eso también me impulsó a seguir adelante con más fuerza. Y de hecho, un par de semanas más tarde se declara cuarentena y se desata la pandemia a nivel global y todos esos planes que tenía, el hecho de que yo tuviese que regresar al funeral de mi tía, me hizo estar en casa cuando todo pasa. Y entonces, desde ese entonces que no he vuelto a viajar, pero entendí que ahora inicié uno de los viajes más importantes de mi vida, que ese viaje al encuentro con uno mismo, donde reafirmo mi propósito y empiezo a trabajar en las formas de contribuir al mundo a través de lo que hago. Y eso es mi compromiso el día de hoy.
Es muy lindo lo que estáis diciendo, muy cierto lo que dices, porque el tema de las prioridades, a veces al estar sumido en un trabajo o en alguna actividad, nos olvidamos de la familia, que es lo más importante, y uno finalmente, muchas veces pasa que uno trabaja para mantener a la familia, pero finalmente no la ve, no disfruta del tiempo con ella. Muchas veces pasa también que una persona que trabaja todo el día no ve despierta a sus hijos, llega cuando ya están durmiendo, entonces no lo ve muy seguido, a pesar de que viven en la misma casa. Y eso es muy triste en el mundo de hoy, que la gente está preocupada solo de trabajar y de medir el éxito en cuanto al dinero que uno trabaja, la cantidad de medir el éxito en cuanto al dinero que uno gana. Y estaba súper equivocada esa idea que ojalá todos podamos vivir de lo que nos gusta. Y si no es así, es muy importante complementar también. Quizá uno tenga un trabajo que te permita mantenerte, pero también uno puede tener otro trabajo u otra actividad que sea voluntaria quizás, pero que te llena o te alimenta de otra forma.
Claro, claro. Yo creo que tiene que ver con esta sensación de gratitud en el corazón, que es lo que finalmente hace la diferencia. Porque cuando uno trabaja y es agradecido del poder encontrar a través de esto que hace un sentido que pueda contribuir a la familia o a las personas que tú amas, te das cuenta de que puedes transformar todas esas emociones que están vinculadas a lo que haces. Y tiene que ver con tener la oportunidad de ser claro del por qué hacemos lo que hacemos. Y ahí está la clave, yo creo.
Roberto, vamos a invitar a nuestros auditores a visitar la página web que es coleccionandosonrisas cl o bien collectmiles. Org ¿Hay algún consejo que tú le puedas dar a quien nos está escuchando?
Yo creo que más que consejo tiene que ver con esta mirada de la vida, enfocarse en lo que realmente importa. Así como el fotógrafo tiene la capacidad de usar el poder de la percepción a su favor, hoy día podemos enfocarnos en lo que podemos controlar, que son nuestras emociones, y no en aquello que estaba fuera de nuestro alcance cambiar, que muchas cosas son las situaciones externas que afectan cómo nos sentimos. También podemos enfocarnos en lo que hoy tenemos y no en lo que nos falta, porque muchas veces vivimos en esa sensación constante de carencia, de que hay algo más que necesitamos para ser felices, cuando en realidad lo único que necesitamos es lo que hoy día tenemos. Y por eso podemos estar agradecidos. Cuando cultivamos la gratitud, conectamos con la abundancia. Y por último, enfocarnos en el momento presente. Cuando estamos en el aquí y en el ahora, dejamos atrás esa carga pesada de situaciones pendientes que no nos ayudan a avanzar, o un futuro incierto que nos llena de angustia porque no sabemos cómo viene. Sin embargo, en el aquí y en el ahora estoy bien. Podemos estar tranquilos y agradecidos del regalo de la vida misma. Esa es mi filosofía y así es como yo vivo el día a día.
Muchas gracias, Roberto, por estar con nosotros el día de hoy. Ha sido muy interesante la entrevista, muy inspiradora también.
Muchas gracias por este.
Gracias a ti, Roberto.










