4 Patrones de Autosabotaje que Frenan tu Crecimiento

En este episodio del podcast "Yo Pude, Tú Puedes" Sofía y su co‑anfitrión (Speaker A) analizan el autosabotaje desde la neurociencia y ofrecen estrategias prácticas para superarlo. El programa parte de la premisa de que el autosabotaje no es culpa de la debilidad personal, sino una programación errónea del cerebro que puede desaprenderse. Se describen cuatro patrones neuro‑conductuales que frenan el crecimiento: (1) resistencia al inicio o energía de activación – la amígdala percibe la incertidumbre como amenaza, libera cortisol y genera procrastinación; la solución es actuar rápidamente antes de que aparezcan excusas. (2) perfeccionismo comparativo – la dopamina se asocia al reconocimiento; la búsqueda de amor a través del rendimiento genera una adicción al logro y a la comparación con otros; la propuesta es priorizar el progreso sobre la perfección y competir solo con uno mismo. (3) sesgo de confirmación y profecía autocumplida – el sistema reticular activador filtra la información para confirmar creencias limitantes, reforzando redes neuronales negativas; se invita a buscar evidencia que contradiga esas creencias. (4) reprogramación consciente – las afirmaciones deben ser prescriptivas y respaldadas por evidencia real; mediante micro‑hábitos, recopilación de pruebas y visualización se crea neuroplasticidad que sustituye los patrones de autosabotaje. El episodio incluye anécdotas personales, ejemplos como Roger Bannister y la metáfora del cohete, y herramientas concretas (habits tracker, micro‑hábitos, afirmaciones basadas en logros) para que la audiencia pueda aplicar los conceptos.
Chapters
El autosabotaje no significa que estás roto, significa que estás mal programado. Es todo. Y si fue aprendido, puede ser desaprendido.
Vos no te autosaboteás porque seas débil, te autosaboteás porque tu cerebro intenta protegerte. El problema es que el cerebro confunde lo familiar con lo seguro, y muchas veces lo familiar no te hace crecer, te mantiene pequeñito.
Tú no postergas porque seas vago o perezoso, postergas porque tu cerebro odia lo desconocido.
Por eso necesitas actuar rápido, antes de que tu mente construya la excusa uses.
El perfeccionismo no solo te deprime, te paraliza. Si quieres ser perfecto, vas a vivir angustiado. Y si quieres que otros sean perfectos, vas a vivir solo. Compararse con otros es autosabotaje disfrazado de excelencia.
Sí, entonces aquí quiero que se acuerden que la gente exitosa no es que nunca tuvo miedo, es que simplemente no le hicieron caso al miedo. Bienvenidos a otro episodio de Yo Pude, Tú Puedes Podcast. Hoy vamos a hablar del autosabotaje, pero no desde la culpa, desde la neurociencia, mi gente. Vos no te autosaboteás porque seas débil, te autosaboteás porque tu cerebro intenta protegerte. El problema es que el cerebro confunde lo familiar con lo seguro y muchas veces lo familiar no te hace crecer, te mantiene pequeñito. Hoy vamos a hablar de 4 patrones con base a la neurociencia que explican por qué te frenás incluso cuando no sabes qué hacer. Lo primero que vamos a tocar hoy es la resistencia al inicio. Vos no procrastinas porque seas un vago o un perezoso, procrastinas porque tu cerebro odia lo desconocido. Me acuerdo cuando yo tenía que grabar uno de mis primeros videos importantes. Yo tenía el guion listo, la luz lista, todas las aplicaciones listas, la cámara, todo lo que queraba, ¿verdad? Y aún así no grababa. Me servía un café, revisaba el celular, llamaba a mi mamá, acomodaba el escritorio.
A mi mamá, eso es cuento.
Bueno, a mi novio. Acomodaba el escritorio una y otra vez, ¿verdad? Y no es que era falta de capacidad, era esa resistance. Ciencia, ¿verdad? Y aquí está la explicación que nos da la neurociencia de por qué actuamos así. Cuando vas a hacer algo nuevo o importante, tu amígdala, que es el centro de supervivencia de tu cerebro, detecta incertidumbre, y la incertidumbre se traduce como amenaza.
O sea, la zona incómoda es amenaza.
Claro, la zona incómoda es amenaza. Entonces libera cortisol, sentís incomodidad, duda, tensión física. A eso es lo que se le llama la energía de motivación. Tu cerebro siempre prefiere lo conocido, prefiere el piloto automático. Y lo más fuerte de esto: la resistencia es más intensa en los primeros segundos. Ese momento en el que pensás: después lo hago, más tarde empiezo. Por eso necesitas actuar rápido, antes de que tu mente construya las excusas. Y así es como le ganás. No necesitas motivación, necesitas movimiento antes de que empiece el debate interno.
Así es, no, cada vez que yo me siento peleando contra algo, como te conté en otro episodio, escribir el libro, cosas como que me cuestan, uno se da cuenta que una vez que empiezas, ya hacen bajadita, lo más difícil es arrancar. Sí. Les voy a decir un hábito que yo tuve por muchos años, Sophie, y esto es lo peor, y es el snooze button, es 5 minutos más, porque lo más difícil es pararte. Esa es energía de activación. Como decía, la amígdala empieza a soltar o a segregar cortisol. Pero si tú te paras, verdad, ya cuando ya estás en el baño lavándote los dientes, ya ganaste la batalla, ya de ahí sigues, verdad. Entonces es eso, 1, 2, 3, me paro, 1, 2, 3, lo hago.
Y entendiendo que la energía más grande se te va a ir en el arranque, de acuerdo, como es el 80% del combustible del cohete, se va en el despegue.
La mayoría, ya hoy en día los cohetes pues hay diferentes tipos de cohetes. Si tú lees los Falcon 1, los Apolo otros, pero sí una cantidad considerable grande de todos los cohetes se va en el despegue. Entonces lo mismo, cuando tú estás evitando algo, di no, yo lo único que necesito es arrancar. No sé si les ha pasado que empiezas a escribir o empiezas a grabar contenido y ya una vez que empezaste como que sigues en bajadita.
Yo creo que es bueno analizar como que qué estoy evitando, o sea, qué es lo que me da miedo, qué es lo peor que puede pasar, ¿verdad? Y también mejor hecho que perfecto, mi gente, recordarse mejor hecho que perfecto. Las veces que mis papás me han preguntado: ¿Vas a hablar en este evento? Yo siempre quiero decir que no, sí o no, siempre como que no, no, no, no, no, yo no voy a hablar en este. Y después siempre es como que ok, pues sí lo voy a hacer porque me autoanalizo. ¿Qué es lo que le tengo miedo? ¿Qué es lo peor que puede pasar? Y es mejor hecho que perfecto.
Y yo quiero decir algo ahí muy importante en cuanto al miedo. Cuando la amígdala, el cerebro emocional, te frena, El Chapulín Colorado, o sea, Chespirito, dijo que Superman, una vez en una entrevista, no era un héroe, porque Superman, y la gente, ¿cómo que Superman no es un héroe? Porque Superman es inmortal, dice, entonces, ¿qué tiene de heroico que saque a una niña de un edificio en llamas? Pues es lo mínimo que debería hacer, dice, pero el Chapulín Colorado, no sé si tú sabes quién es el Chapulín Colorado, es torpe, lento, no es inmortal, pero sin embargo se lanza ayudar a las personas. Y eso es heroico. El heroísmo es hacerlo con miedo. No es que el que va a la guerra, el soldado que va a la guerra tiene miedo, pero son héroes porque lo hacen a pesar del miedo. Entonces, tal vez la primera vez que prendes una cámara para grabar un video te da miedo, ¿verdad? Pero lo que te hace un héroe, ¿verdad? Es que lo hagas a pesar del miedo. Y yo lo que he hecho también con el miedo es empezarlo a asociar a entusiasmo. Cuando me toca hablar, por ejemplo, en una audiencia de 20,000 personas, cuando ya es un estadio, una arena, Me empieza una cosa en el estómago y yo digo: "Yes, esas mariposas en el estómago son entusiasmo y voy a servir a mucha gente". Porque si yo empiezo: "Ay, tengo mariposas en el estómago, qué miedo", y se me activa la amígdala y empieza el terrorista: "¿Y si me equivoco? ¿Y si no?". No, yo digo: "Esto es entusiasmo, estoy saliéndome de la zona cómoda, yes".
Y también que obviamente ahora que ya lo has hecho 1500 veces te dan muchísimo menos esas mariposas que al principio. O sea, la gente—
Todavía me dan, pero menos.
Sí, o sea, yo he estado con vos antes de que salgas a una conferencia y estás demasiado tranquila, papá.
Es porque sí, sí, es verdad, obviamente. Pero todavía me dan. Lo que pasa es que yo las asocio a entusiasmo.
También porque uno ya tiene esa disciplina mental que como que ya sabes que aunque te den igual lo vas a hacer y que todo va a estar bien de todas maneras.
Y que una vez que arranques esas embajaditas y la gente quiere que te vaya bien, La gente que está en una audiencia o en tus redes sociales no está ahí para verte fracasar. A la gente le gusta, el 99% de la gente es buena y quieren verlo a uno ganar.
Sí, entonces aquí quiero que se acuerden que la gente exitosa no es que nunca tuvo miedo, es que simplemente no le hicieron caso al miedo. Entonces, ¿qué estás evitando vos empezar por miedo? ¿Qué excusa te aparece siempre primero? ¿Y qué pasaría si te movieras antes de pensar en esas excusas?
Perfecto, voy a hablar yo del segundo patrón y es el perfeccionismo comparativo. Cuando tu valor depende de rendir mejor que otros, tu cerebro nunca descansa. En Nicaragua tuve un programa de televisión que se llamaba Margarita te voy a contar, yo ya les he conversado de eso con mucha frecuencia, ¿verdad? Salíamos en las encuestas como el programa nacional de mayor rating, nacional, o sea, de los programas hechos en Nicaragua, pero por dentro yo sentía que no era suficiente. Porque cuando salían los reportes de rating, yo me comparaba con Sábado Gigante, que era el programa número uno entre programas nacionales e internacionales en todo Nicaragua, ¿verdad? Entonces, en lugar de disfrutar mis logros, pensaba: "¿Pero por qué no lo hice mejor? ¿O será que me faltó algo?" Y eso no es ambición sana. La ambición sana celebra y luego se pone metas más grandes si quiere, pero no se compara con nadie más que con sí mismo. ¿verdad? Esto era programación y esta es la explicación que nos da la neurociencia de por qué actuamos así. Cuando tu cerebro asocia el amor y el reconocimiento a tu rendimiento, la dopamina, que es el neurotransmisor del placer, el químico del placer, pues solo se libera después de un logro. Entonces, esto puede pasar por muchas cosas, por ejemplo, si cuando eras niño tus papás te daban mucha atención solamente o especialmente cuando sacabas una A en todas tus clases, ¡Wow! Miren a Juan Carlos Sanchez Balza, miren a Pepita, qué bien, qué orgullosos que estamos porque saca solo A. Tú empezaste desde pequeño a asociar reconocimiento con amor, y ahora tu mente te pide más y más logros para sentirte amado o sentirte que vales. Y eso crea una adicción al desempeño y al reconocimiento, porque tu sistema nervioso aprendió que solo eras suficiente, suficiente, ¿verdad? Cuando producías resultados casi perfectos. Entonces hoy como adulto sigues haciendo esa asociación y eso es un ciclo agotador. Perfeccionismo, agotamiento, miedo a fallar, bloqueo. Perfeccionismo, agotamiento, miedo a fallar, bloqueo. Y eso, mis amigos, es insostenible. Por eso una de mis frases favoritas hoy es: progreso, no perfección. Yo compito hoy conmigo misma, trabajo para crear mi mejor versión, agregar más valor, a mi comunidad y a mis clientes y desatar todo mi potencial. El perfeccionismo no solo te deprime, te paraliza. Si quieres ser perfecto, vas a vivir angustiado. Y si quieres que otros sean perfectos, vas a vivir solo. Compararse con otros es autosabotaje disfrazado de excelencia, porque lo que tu mente está buscando es amor o sentirte valioso. Y tú vales tu peso en oro con o sin logros. Ahora, ahora, porque ya veo en los comentarios: "Ay, pero es bueno ser competitivo". Claro que es bueno, yo soy competitiva, Inspirarse en otros sin angustiarte ni dudar de lo valioso que eres es sano, te motiva y te muestra el camino, ¿verdad? Lo malo es cuando en vez de decir, ay, qué bien que lo hace fulano, me inspira lo que está haciendo, digo, ay, ¿por qué yo no lo puedo hacer tan bien como él, verdad? Esa es como la diferencia, Sofía, entre lo sano y lo de pronto que es agotador.
Yo cuando, yo con la comparación sufrí mucho por muchísimos años de mi adolescencia. Yo me comparaba hasta con el carro del papá de mi amiga era mejor que el carro de mi papá, o sea, todo literal. Si mi amiga tenía un novio que era más alto que el man que yo estaba viendo. O sea, todo, todo, todo. El pelo de mi amiga, o sea, todo, de verdad. Entonces me acuerdo que era el sí.
Y eso es agotador, ¿o no?
Es agotador, sí, porque siempre vas a poder encontrar razones para compararte, ¿verdad? O sea, yo hoy en día que me siento exitosa y me siento feliz, igual pudiera, si tuviera baja autoestima, compararme con alguien que es más exitoso, ¿verdad? Y menor, y esto y esto, lo otro, ¿verdad? Pero hoy en día que ya trabajé mi autoestima y ya sé que valgo y solamente estoy en competencia conmigo misma, igual admiro a otras personas y me inspiro de ellas, pero el sentimiento es positivo. O sea, cuando yo veo a una persona que admiro, que digo: "Ah, wow, yo quiero ser como ella y aprender de ella, etcétera, y que ella sea mi mentora", no tengo un mal sentimiento, ¿me entendés? En cambio, antes, cuando tenía baja autoestima, yo veía a otra persona y me daba un mal sentimiento porque era: "Esa persona lo tiene y yo nunca voy a poder". Pero ahora yo veo a gente que admiro y digo, esa persona lo tiene y yo voy en camino a conseguirlo por mi parte, ¿verdad? No es competencia.
Sí, no, yo creo que aquí lo que estás diciendo es súper valioso. Son dos palabras, unos están buscando excelencia y otros validación. Está muy bien que tú tengas altos estándares y quieras ser mejor, pero cuando eso tú lo asocias a que tú no vales porque otro le fue mejor, o como decía Sofía, porque es más alto, porque es más joven, whatever, ¿verdad? Ahí es algo que tienes que sanar de tu niñez, probablemente, ¿verdad? Entonces, estándares altos, bueno. Inspirarse en otros, buenos. Compararse o decir yo no valgo porque otro es mejor, muy malo, porque tú vales igual con o sin logros.
Sí, yo creo que uno debe estar solo en competencia con uno mismo, pero sí puede inspirarse de otros. Pero la competencia es con uno mismo, porque todos tenemos diferentes caminos, mi gente. Todos tenemos diferentes ventajas. Y desventajas, ¿verdad? La historia de cada quien es distinta. Entonces no compares tu capítulo 1 con el capítulo 20 de alguien más.
Me gusta, me gusta. Últimamente estás tirando unas frases tremendas.
Bueno, entonces quiero que se pongan a autorreflexionar. ¿Qué logro no has celebrado porque pensaste que no era lo suficientemente bueno? Y que si tu valor depende de tu rendimiento o depende de que simplemente vales y punto, ¿verdad?
Muy bien.
Bueno, el tercer patrón es el sesgo de la confirmación. Tu cerebro siempre va a encontrar pruebas para confirmar lo que vos creés, incluso si esa creencia te limita, porque tu cerebro te quiere mantener cuerdo, ¿verdad? Hubo una etapa en la que yo me repetía siempre: es que yo no soy constante, es que yo no soy una persona responsable. Y adivina qué pasaba cada vez que fallaba un día en el gimnasio o algo en mi trabajo pasado. Mi cerebro decía: Viste, es que vos no sos constante, es que vos no sos responsable. A esto se le dice la profecía autocumplida también. Pero ignoraba todos los días que sí cumplía, que era evidencia contraria a mi creencia, ¿verdad? Y aquí está la explicación que nos da la neurociencia de por qué actuamos así. Tu sistema reticular activador filtra información según lo que vos creés. O sea, tu mente no está buscando verdad, busca coherencia. Si crees que todos los hombres son malos, puede aparecerte el príncipe azul y solo le vas a ver defectos. La mente hace eso para ser coherente con tus creencias. Si vos crees que no sos disciplinada, pues vas a notar cada error y vas a minimizar cada logro. Neurons that fire together wire together. Eso es un dicho en inglés que cada vez que repetís la historia fortaleces esa red neuronal. Y cuanto más fuerte la red, más automático el sabotaje. ¿Sí me están entendiendo? Lo estás fortaleciendo más, entonces cada vez se va volviendo más automático el patrón y menos te das cuenta que todo es un patrón en tu mente. El problema no es tu capacidad, es la narrativa que te estás repitiendo. Y una vez que vos entendés esto, se vuelve loquísimo. Mi mamá una vez me dijo esto, que cuando yo todavía no creía en el desarrollo personal y todavía era una persona muy negativa, Yo decía: ay, eso de manifestar es magia, es cosa vudú y no creo en esto. Me dijo lo de mi Mini Cooper, que una vez que yo me compré mi Mini Cooper empecé a ver Mini Coopers por todo Miami. Y ella me explicó lo del sistema reticular activador, que es que tu mente busca lo que cree que es importante para vos. No significa que ahora en Miami habían más Mini Coopers en la calle, significa que ahora yo notaba los Mini Coopers. Y ahora que no tengo un Mini Cooper, la verdad nunca los veo. Ahora que lo pienso.
Sí, yo veo pocos, sí veo, pero pocos. Pero cuando Sofí los compró, los veía hasta en la sopa, en todas partes. Sí, sí, sí.
Y ahí fue cuando empecé a caer en cuenta, wow, esto no es magia. Y empecé a caer en cuenta que era con todo. Si vos buscas comprobar de que no sos inteligente, vas a encontrar evidencia de que no sos inteligente. Pero si buscas comprobar de que sí sos inteligente, vas a encontrar evidencia de que sí sos inteligente.
Sí, aquí hay algo muy importante, es que el 96% de las decisiones que tomamos en el día las toma la mente subconsciente. Mira qué heavy. Eso está loco. O sea, tú estás en manos de tu mente subconsciente. Entonces, digamos, si yo estoy viendo para allá y hay un hoyo, yo me voy a ir al hoyo, me voy a ir al hoyo, me voy al hoyo. Te apuesto que me voy al hoyo. Después voy a decir, sí vio, yo le dije que me iba a ir al hoyo, ¿verdad? Tu mente subconsciente es capaz de sabotearte. Es bueno, quiero contarles la historia de Roger Bannister, por ejemplo. Por más de 1000 años la humanidad había dicho, esto dicho por médicos científicos, el ser humano no puede correr una milla en menos de de 4 minutos. ¿O era 4 millas en 1 minuto? No, 1 milla en 4 minutos. Y Roger Bannister, que era también corredor y estudiante de medicina en los años 50, empezó a visualizar y a mostrarle a su mente en presente que él era el primero en correr 1 milla en menos de 4 minutos. Y lo logró, como en 1953. Pero esto no es lo increíble. Cuando él lo logró, otro lo logró, y otro lo— ¿Y qué pasó? No es que le salieron piernas biónicas. A los corredores. Es que ahora en vez de decir no se puede, no se puede, no se puede, empezaron a decir sí se puede, sí se puede, sí se puede. Como dijo Sophie, entre más lo repites, más se fortalece esa red, ¿verdad? Esa es una frase muy famosa que dice mucho Joe Dispenza, neurons that fire together wire together, se van volviendo ese camino, ¿verdad? Esa dirección de tu mente se va volviendo más fuerte. Entonces, es muy importante cómo nos hablamos a nosotros. La persona con la que más hablamos es con nosotros mismos. Yo creo que tú has mejorado mucho en eso.
Demasiado. O sea, quiero que ustedes se pongan a pensar qué historia repetís sobre vos mismo todo el tiempo, porque o sea, los humanos muchas veces tendemos a ser tan duros con nosotros mismos y también como que errores del pasado que cometiste lo usás como evidencia en contra tuya para fortalecer una creencia negativa que tenés, ¿verdad? Pero en realidad probablemente cometiste esos errores porque ya tenía esa creencia y vos misma te estabas viviendo en esta profecía autocumplida. ¿Hace sentido lo que estoy diciendo?
Sí, sí.
Entonces, en vez de usarlo como evidencia en contra tuya, más bien date cuenta que vos misma has hecho, o vos mismo has hecho que todo esto se cumpla por tu propia creencia. No es al revés. Entonces, ¿qué evidencia estás ignorando? Evidencia positiva estás ignorando, porque todos tenemos cosas positivas, ¿verdad? Todos tenemos talentos. Entonces, ¿qué evidencia positiva sobre vos mismo estás ignorando? Y ¿qué nueva narrativa sería más útil para tu futuro.
Sí, y hablando de evidencia, ese es el cuarto patrón del que yo voy a hablar, de cómo reprogramar el autosabotaje desde la raíz. Entonces, no basta con repetir frases positivas, tienes que crear una afirmación que tu cerebro pueda creer. Yo he trabajado con miles de personas que repiten afirmaciones buenísimas, pero por dentro sienten resistencia, no lo creen. Es como decir: soy abundante, soy poderosa, soy buena vendedora, ¿verdad? Pero su creencia profunda es "no soy suficiente" o "no soy capaz", y el cerebro detecta incongruencia. La corteza prefrontal que está aquí, ¿verdad? El cerebro ejecutivo, el evolucionado, evalúa la frase y dice: "No, eso que estás diciendo, Sofía, no es verdad. Eso que estás diciendo, Margarita, no es verdad, ¿verdad?" Por eso la afirmación debe ser prescriptiva. Y yo sé, yo detesto las palabras raras, pero aquí les vamos a explicar, Sofí y yo, qué significa esto en neurociencia, se los vamos a simplificar. Quiere decir que cuando tú escribes el pensamiento negativo y lo reformulas de forma creíble activas nuevas conexiones neuronales. Entonces, tranquilo, respiren, aquí les explico. Entonces, digamos que tu creencia limitante es "no confío en mí". Entonces, una afirmación prescriptiva significa que en vez de repetir como Lora "confío en mí, confío en mí, confío en mí, confío en mí, confío en mí", pero no te lo crees, ¿verdad? Afirmas: es seguro confiar en mí porque yo he tomado buenas decisiones antes. Es como afirmarle al cerebro, decirle la afirmación y decirle algo que ya has hecho que le da evidencia de que tú sí puedes confiar en ti. O soy buena vendedora porque yo cuando converso con las personas me siento cómoda, ¿verdad? Entonces le empiezas a dar evidencia. Y por último haces algo que es clave, además de decir la afirmación, buscas evidencia de que sabes tomar buenas decisiones, como en el ejemplo, y cada vez que encuentras dices: "¡Vio! Yo tomo buenas decisiones". También la profecía autocumplida. "¿Viste cómo yo estoy afirmando? Yo tomo muy buenas decisiones". Y cada que lo encuentras liberas dopamina y fortaleces la creencia. Brian Tracy le llama a esto creer positivo. Él dice: "Hay gente que piensa positivo, pero no lo cree". Claro. Lo más importante es creer positivo. Es cuando yo no solo creo, sino que le voy mostrando a mi cerebro evidencia de que yo sí puedo, de que yo sí, aunque sean chiquitas al principio. Las evidencias, pero eso va creciendo, va creciendo, va creciendo, y como que es como una bola de nieve, vas acumulando y cada vez vas a tener más logros y vas a seguir como afirmándole al cerebro: "Viste, yo te dije que yo podía".
Aquí viene la frase que mi mamá y yo siempre decimos: "Progreso, no perfección". Y quiero contar un cuento. Cuando yo empecé a meterme a terapia, antes de venir a trabajar con mis papás, yo estaba viviendo en Nueva York, y me empecé a meter a terapia, yo me di cuenta que yo no lograba cambiar porque siempre me ponía estas metas súper inalcanzables, ¿verdad? Como que voy a ir al gimnasio 3 horas al día, no voy a comer ningún carbohidrato, voy a leer 50 páginas de un libro todos los días, no me voy a quejar ni una vez, voy a sonreír todo el día. O sea, ¿me entiendes? Como que según yo, nunca voy a estar triste. Ajá, exacto. O sea, iba a ser una versión perfecta mía. Obviamente siempre me terminaba rindiendo y además nunca de verdad creía que era posible. Entonces con mi terapeuta me empecé a poner metas súper chiquitas, alcanzables, para volverlas microhábitos. Yo siempre hablo de los microhábitos porque los microhábitos de verdad cambiaron mi vida. Bajé una aplicación que siempre se las recomiendo, que se llama Habits Tracker, como trackeador de hábitos. Y mis hábitos, me acuerdo perfectamente, que ya no lo tengo, pero uno de los primeros era sonreír, sonreírle a alguien. O sea, era un mini hábito así, literal. Puede sonar tan tonto, pero porque yo quería ser una persona más feliz en general, menos seria. Entonces, tipo, yo le sonreía al portero por mi elevador y ya cumplía mi mini hábito.
Tu racha.
Ajá, mi racha. Entonces tenía un montón de mini hábitos así al día, y ahí empezás a creer en vos porque estás cumpliendo constantemente esos mini hábitos.
Sí, entonces si no el autoconcepto te pelea.
Exacto, porque cuando vos no te lo creés de verdad, no importa que vos le digas estas afirmaciones que son como absurdas, que vos de verdad las ves demasiado lejos y todavía no has recolectado nada de evidencia. Entonces empezar a recolectar evidencia con micro hábitos Y poquito a poquito vas a empezar a cambiar todo tu concepto.
Es como las afirmaciones de año nuevo, que uno dice: este año empiezo. Y entonces los primeros 15 días de enero, 2 horas de gimnasio, lechuga con piña o con atún, ¿verdad? A las 2 semanas usted no quiere ver una lechuga, usted no quiere ver un gimnasio, usted se compra 3 pizzas y 2 botellas de gaseosa, ¿verdad? Porque tu autoconcepto está todo el tiempo: esta no sos vos, esta no sos vos. Es más sostenible si tú dices: este año "Voy a caminar 10 minutos todos los días, 5 por la mañana y 5 por la noche. Llueva, truene o relampaguee, pero no me voy a dormir si no caminé 10 minutos o 5 minutos". Al mes tú dices: "Ve, ya se me hace muy fácil caminar 5, voy a caminar 10". O como tú y yo desarrollamos el hábito de la lectura, empezando con una página, con 5 páginas, pero diario, ¿sí? Ya hoy yo tengo el hábito de estudiar todos los días y eso es neuroplasticidad en acción. Repetición más emoción más evidencia es la nueva programación de tu mente.
Me encanta. Bueno, entonces, ¿qué afirmación sería creíble para vos hoy, verdad? Y qué pequeña acción puede reforzarla esta semana.
Me encanta, sí, me encanta. Bueno, mi gente, vimos 4 patrones autosaboteadores. Uno es la energía de activación, o sea, toma acción de inmediato antes de que tu mente te presente excusas. 1, 2, 3, lo hago. Segundo, hablamos del perfeccionismo condicionado. Crees que reconocimiento es igual a amor y no lo es, obviamente. Tercero, el sesgo de confirmación. Tu mente te muestra lo que confirma aquello que ya crees. Empieza a buscar evidencia de lo bueno para que empiecen a creer esas creencias, van a crecer esas creencias. Cuarto, reprogramación consciente. Afirma de manera que creas tu afirmación. El autosabotaje no significa que estás roto, significa que estás mal programado, es todo. Y si fue aprendido, puede ser desaprendido y no necesitas cambiar todo hoy. Necesitas interrumpir el patrón una vez y repetirlo y seguir coleccionando esa evidencia.
Eso, bueno, gracias por acompañarnos una vez más. Y si este episodio te dio claridad, compártelo con alguien que necesita entender que no está fallando, solo está funcionando desde un programa antiguo. Y recordá siempre que si yo pude, tú puedes. Un beso, mi gente.
Nos vemos prontito.
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