5 tips para lidiar con la familia y evitar conflictos

Sophie and Margarita share five ways to live with family without conflict: let people make their own choices, take time alone, separate the person from their addiction, accept disagreements, and pause before reacting. They explain the brain science behind emotional reactions and offer concrete tactics like counting to 100 before you respond.
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Bienvenidos a otro episodio de Yo Pude, Tú Puedes. Esta es la segunda cápsula de Margarita y yo, donde hablamos sobre un tema que ponemos sobre la mesa y les queremos dar unos tips que les puede ayudar a disfrutar la familia evitando, ¿verdad?
Esas peleas y esos roces o ese agotamiento emocional. Y de pronto ya no es solo tu familia primaria, digamos tu esposo y tus hijos, sino que ya hay hermanos, primos, papá, mamá.
Uno, vive y deja vivir. 2, buscar espacios para estar solos.
3, amar al enfermo y a la enfermedad, ponerle límites.
4, estar de acuerdo con estar en desacuerdo, el que reacciona pierde.
Así es, el que reacciona pierde. Ok, vamos con el primero: vive y deja vivir. Muy importante, yo lo he hecho. Y aquí el que tú, me imagino que tú también lo has hecho, que uno llega y dice: mamá, no hables tan duro. Papá, no cante, ¿verdad? Que los vecinos, qué vergüenza con los vecinos. Empezamos a tratar de controlar a las otras personas.
A mí me pasaba mucho con mi mamá porque, como ustedes saben, ella sale en redes sociales y yo, mamá, no pongas la cámara de ese ángulo, mamá, o sea, porque todo el mundo lo va a ver, que no sé qué. Y honestamente, mi vida es mucho más tranquila desde que solo la dejé hacer lo que ella quiera.
Es lo que mi marido era, métete la camisa, Siéntate bien.
Y conmigo también.
Sí, con los hijos ni se diga, ¿verdad? Con los niños chiquitos es normal que uno los esté educando, pero también estar como mamá helicóptero encima del pobre muchachito, ¿verdad? No se ría tan duro, no. Entonces es también soltar y decir: yo voy a ir a ver a mis padres, a mis hermanos, a mis sobrinos, y lo voy a disfrutar. Y tú, en inglés hay un dicho que dice: you do you. A mí me encanta, es tú sé tú y yo soy yo, y ya vive y deja vivir. Punto 2: estar de acuerdo en estar en desacuerdo. Hay temas, es más lo que nos une que lo que nos divide. Supongamos que yo, que tú crees en Santa Claus y tu hermano cree, yo no sé, en whatever, en los marcianos. Bueno, hermano, en este tema estamos de acuerdo que estamos en desacuerdo, pero hay muchas otras cosas que nos unen. Pues no tenemos que hablar precisamente de aquello en lo que no estamos de acuerdo, porque eso es bien importante, y uno también puede poner un límite. Porque a veces uno no quiere tener una discusión con ese ser querido, y a veces esa persona viene y te hinca, ¿verdad? Yo decirle, mira, en este punto ya estamos de acuerdo que estamos en desacuerdo, pero no vayamos ahí. Poder también poner ese límite con amor y decir, no voy a tener esta conversación contigo. Muchas veces es mejor tener paz que tener la razón. Hay batallas que hay gente con la que yo sé que yo puedo hablar de ciertas cosas, hay gente que yo digo, ya entramos con los pies hinchados, nadie va a ceder. Y lo que se va a volver es una pelea. Entonces es mejor tener paz que tener la razón.
Sí, también aprender a decir no, como lo que acabas de decir. Hay personas que tal vez no es que no son capaces, pero no han aprendido a decir no. Entonces cada vez que el tío o la tía o la prima le quiere jincar ese botón o traer ese tema, en vez de decir mira, a mí no me gusta hablar de ese tema, se enganchan y terminan en pleito. No me gusta hablar de eso, no quiero.
Sí, no quiero hablar de ese tema. O te puedes parar de la mesa y decir cuando quieran hablar de otra cosa, yo me acerco.
Eso también va a lo de buscar espacios para estar solos.
Sí, que era otro de los puntos que teníamos. Cuando, si tú vas, sobre todo cuando vas a lugares donde, digamos, están muy juntos, mucha gente, desde muy temprano hasta muy tarde todos los días, y no estás acostumbrado, y a ti te abruma, porque hay gente que no le abruma, hay gente que lo disfruta mucho, pero hay gente que le abruma, entonces busca espacios, ¿verdad? Y yo me voy a ir al pueblo, o yo me voy a ir a leer un libro en la hamaca, Y está bien, ¿verdad? Está bien. Hoy me voy a ir sola a caminar, ¿verdad? No tenemos que ir en manada.
Algo que hemos aprendido nosotros en familia, porque nosotros trabajamos juntos y viajamos todas las navidades. Antes era itinerario, todos teníamos que ir a la catedral, todos teníamos que ir al restaurante, todos teníamos que ir al museo, todos teníamos que ir a la cena. ¿Qué pasaba? Nos peleábamos, nos abrumábamos. ¿Por qué?
Porque no, mamá, porque no vas a esquiar.
No todo el mundo tiene que hacer lo que todo el mundo quiere hacer, eso también es otra cosa. O sea, ahora nosotros obviamente hay que hacer un esfuerzo para pasar tiempo en familia, y lo hacemos. Pero también hay momentos en el que mi papá está cansado y se quiere ir al hotel a leer su libro.
Y le encanta, además.
Eso es lo que él quiere hacer.
Para él, vacaciones es estar en el spa, es ver el río, leer un libro. Que pronto para mis hijos es irse a desconchiflar en la montaña 20 veces. Y entender que cada uno hace lo que le gusta y ya. Que hay familiares que tú les dices no, y ellos: no, pero tenés que venir. ¿Cómo que no vas a ir a la lancha, o a la canoa, o al sancocho? Y si la persona se enoja, es esa persona la que tiene que trabajar en ella. Les voy a dar una fórmula de la comunicación asertiva. Yo entiendo, sin embargo es importante que— yo entiendo que quieres que yo esté ahí para que pasemos más tiempo en familia, sin embargo es importante que respetes mis espacios porque los necesito, ¿verdad? Te paras y te vas tranquilo.
Amar al enfermo y a la enfermedad, poner límites, es muy importante.
Yo diría que en casi todo, bueno, no sé si en casi todas, pero en muchas familias hay adicciones y hay codependencia y hay disfuncionalidad. Es complejo, pero uno tiene que aprender primero que eso es una enfermedad. Este es un vicioso, eso no es un vicio, eso es una enfermedad. Y tú amas al enfermo, pero a la enfermedad le pones límites. Muy importante, ¿verdad? Porque yo, supongamos que estoy inventando, esto es totalmente inventado, tengo un primo que digamos es adicto y llega borracho y drogado, ¿verdad? Yo no tengo por qué aguantar eso, ¿verdad? Yo amo a mi primo como ser humano y si mi primo tiene una emergencia lo llevaría al hospital. Pero yo puedo decir claramente: a esta casa no se entra borracho, o si esto se pone de este tamaño, yo me voy. A veces es más difícil exigirle a la persona con adicción que se vaya, más fácil a veces uno levantarse e irse, ¿verdad? Pero no pasar peleando: no tome, primo, no tome, no tome. Porque estás llorarle a un adicto, rogarle a un adicto, es perder el tiempo. Es como que yo trate de tumbar una pared de concreto con mi cabeza, me voy a rajar yo y la pared de ahí no se mueve, porque él tiene una enfermedad.
Si uno se aparta de lo que no le gusta, separar al enfermo de la enfermedad, en el sentido de que si un borracho te insulta, hay personas que se lo toman súper a pecho y como de verdad le duele. Y entiendo que obviamente puede herir, pero al final del día tenés que separarlo y entender que esa persona está borracha, que tiene una enfermedad, y como no tomarse las cosas tan en serio, como aprender a diferenciar.
Mi papá muchas veces cuando tomaba decía cosas feas y a mí me costó mucho entender eso. Diferencia, porque mi papá en sano juicio era el papá más lindo, más divertido, más— te acompañaba donde fueras. Si tú estabas enfermo, mi papá estaba al lado en la cama sin dormir, te cuidaba. A veces los tragos le agarraban como violentos y empezaba a decir cosas muy feas. Aprendí que ese no era mi papá hablando, era su enfermedad hablando, porque verdaderamente yo al día de hoy sé con absoluta certeza, oíganme lo que les digo, con absoluta certeza que mi papá me amaba con todo su amor, y que mi papá hubiera dado la vida por mí o por cualquiera de mis hermanos.
Hay un libro que vos dijiste que leíste que se llama Codependent No More.
Sí, No Más Codependencia, de Melody Betty, muy bueno. Pero a mí lo que más me ayudó fue Al-Anon, Al como de Alcohólicos Anónimos, se llaman grupos de familia Al-Anon, son gratis, los hay por todo el mundo, no es un programa religioso, es un programa espiritual, enseña, ¿verdad? Lo que es la enfermedad del alcoholismo, qué es lo que tú puedes, y muchos de estas frases que estamos hablando hoy: vive y deja vivir. Esto es una frase de Alanón, un lema de Alanón.
Y el que reacciona pierde.
El que reacciona pierde es— a ti te ha pasado que pronto le dices a alguien hasta de que se va a morir, o le mandas un texto, y después, como media hora después, uno dice: se me fue la mano, o sea, no era para tanto, ¿verdad? Ahí lo que pasa es que cuando uno reacciona, lo estás haciendo con una parte primitiva del cerebro, de la mente, que es el sistema límbico. Luego esa emoción, vamos a decir, viaja a tu cerebro ejecutivo, verdad, que es la corteza prefrontal, y ahí es cuando tú ya estás usando como un cerebro evolucionado y miras el teléfono y dices: se me fue la mano, verdad. O: ay, cómo grité en la fiesta y cómo me enojé con mi primo. Al otro día digo: no era para tanto, qué escándalo el que hice. Respira, sal. A veces salir, contar, por eso los psicólogos le dicen a uno: cuente hasta 100. Lo que te están diciendo es: dale tiempo al cerebro ejecutivo a que tome control de tus emociones. No reacciones bajo el mando de la loca de la casa, ¿verdad? Que es un cerebro primitivo.
Le puedes dar un tip. Yo lo que hago es que lo escribo en Notes, ¿cómo se dice eso? Notas del teléfono. Ajá, no lo escribas en WhatsApp ni nada donde se pueda mandar sin querer o te den ganas de solo apretarlo. No, o sea, en notas o a mano, lo que sea, un lugar donde nadie lo vea. Y ajá, y literalmente 100% de las veces no lo termino mandando.
Y a veces solo el acto de escribirlo ya te desahoga.
Sí, ya te desahogaste.
Y te da perspectiva. Bueno, y ahí tienen los 5 puntos que Sophie y yo les trajimos. No con esto estamos demonizando a la familia, al contrario. A nosotros nos encanta disfrutar de la familia, pero entendemos que también la familia, como la gente que uno ama, es muchas veces la gente que más te dispara tus gatillos emocionales. Y que si uno llega a verles lo bueno y no a tratar de controlar. Y mi tía no debería hablar tan duro, mi tío no se debería vestir así, mi papá no debería saludar al vecino, sino verles lo bueno y enfocarme en cuidarme yo y en lo que puedo cambiar o mejorar yo. Así que esperamos que les haya gustado. Gracias.
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