#77 GEORGE HARRIS | LO QUE PARECÍA UNA LOCURA TERMINÓ CONVIRTIÉNDOSE EN SU CARRERA
17 Sept 2026 · 78 min
In this episode of the "Yo Pude, Tú Puedes" podcast, hosts Margarita and Sofía interview Venezuelan‑American comedian George Harris. The conversation moves from a painful personal moment—learning that his beloved uncle had died just before a show—to how George chose to perform anyway, dedicating the set to his uncle. He explains his philosophy of stage presence, emphasizing authenticity, the practical choice of wearing black, and the irrelevance of flashy outfits for humor. George discusses the immigrant experience, noting how shared cultural touchstones (e.g., the ubiquitous Latina mother) help audiences connect. He shares the business side of his career, from early flyer‑distribution to family members working in production, and the importance of consistency, perseverance, and avoiding comparison as core advice for creators. The hosts reflect on the emotional weight of comedy, the role of humor in healing, and the broader message of resilience for listeners facing personal or professional setbacks. Interspersed are short ad spots for Equinox, Mint Mobile, and SimpliSafe, which are not part of the core interview.
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Comediantes del mundo para mí.
Lo mío que me van a preguntar, y por fin se dio, por fin.
He llenado algunos de los escenarios más grandes del mundo, pero no siempre fue así.
La gente siempre me decía que yo no iba aquí a llenar un bar. Si vas a llorar, llora para allá, pues estoy viendo una novela, mi amor.
Si no se ríen o te critican, ¿cuál es tu mentalidad?
Me dice, ¿y ahora que eres cómico? Qué pena, me dice, tú no tienes oportunidad. Trabajé en el metro repartiendo invitaciones, tiendas, medio tiempo trabajé en de todo.
Si no fueras tú, George Harris, con la mente que tienes, te pudo haber destruido tu carrera.
En momentos duros de personas que a mí muertes de familiares muy cercanos, lo primero que me dicen es, ¿cómo me voy a volver a reír?
Yo quiero saber cómo manejas el humor negro ahora que mucha gente es sensible. ¿Cómo hacen los comediantes hoy en día?
Tengo dos tíos que se murieron un jueves, día de show. Yo nunca esto lo he dicho en público, pero para mí es una clave.
Es más fácil hacerte llorar que hacerte reír.
Sí, pero yo les voy a contar algo que nunca he contado. Ay, comediante, perdimos esa plata en esa casa. Muchas noches donde me hacía reír y luego me iba en mi carro y me ponía a llorar porque me sentía solo, porque me sentía mal, porque no ganaba dinero.
No he parado de llorar por 15 días que tú estés aquí. Me he reído como me he reído en muy pocos podcasts.
Yo empecé sacando.
Esta niña le va a dar un infarto. Mi gente, a mí las personas me preguntan que si soy psicóloga, que si soy terapeuta, que si doy sesiones, ¿verdad? Yo no soy nada de eso, pero yo sí tengo mis terapeutas y hoy tengo a uno de los míos. Yo les pudiera decir muchas cosas maravillosas que ha hecho, como haber llenado El Carnegie Hall, Madison Square Garden. Creo que fue el primer venezolano que lo hizo. Pero es para mí uno de los mejores humoristas del mundo a quien tenemos hoy aquí, George Harris, venezolano con ese nombre.
Ay, gracias, gracias, muy amable. Gracias, mi amor. Gracias a las dos, de verdad. Gracias por la invitación. Y por fin se dio.
Por fin.
Claro, teníamos rato tratando de hacerlo y bueno, por una cosa o por otra no, pero ahora sí.
Sí, vamos a hablar mucho de resiliencia, de las historias, cómo trabajabas en el Subway de Madrid, repartías volantes en el Arepazo y todo eso. Pero primero yo quiero saber ese nombre. Uno dice un chamo, ¿verdad?, de Venezuela, que George Harris, ¿de dónde viene ese nombre?
El papá de mi mamá era americano y se fue a Venezuela, se casó con una venezolana, y él como buen americano nombró a todos sus hijos en inglés. Y ellos siguieron como ese patrimonio de su papá. Todos mis primos, aunque ya son bastante bastante mezclado. Se mezcló esa sangre. Todos nombraron, todos fueron nombrados, casi todos. Bueno, Edward, George, hay varios George en la familia, Jonathan, o sea, todos son nombrados en inglés.
¿Y tu mamá cómo se llama?
No, mi mamá se llama en español Irene, pero su papá le puso Irene. Entonces todos fueron nombrados en inglés. Y mi mamá, por supuesto, a la criatura le mezcló dos nombres de sus hermanos.
Ay, ¿cuál es tu segundo nombre?
Harry. Por eso yo lo utilizo como apellido.
Ah, ¿tu apellido no es Harry?
Mi apellido es Shaw, que es el apellido de mi mamá.
Oh, wow.
Eso sí que es noticia para mí.
Efectivamente, como Bernard Shaw.
Ah, entonces eres George Harry Shaw.
Efectivamente.
Miren, aquí les descubrí el secreto.
Parece el príncipe de Inglaterra.
Efectivamente, pero de Caracas.
Oye, y tú cuéntame, tú que haces unos cuentos divinos, ¿ya has echado cuentos de tus primos Peter, Jonathan y todo eso en Venezuela con esos nombres?
Yo involucro mucho a mi familia en mis historias, mucho, porque obviamente cuando uno involucra a la familia, la gente siente mucha empatía. Claro, cuando tú cuentas cosas de tu mamá, de tus primos, de tus tíos, de cualquier miembro familiar, ese que existió en tu vida de verdad, el que es real, que no es ficticio, él no es que yo me imagino un abuelo así, no, el cuento real es el que la gente te dice, no, no eches otra vez ese cuento, que ese cuento es, yo no tuve una tía así, pero es que me la imagino.
O a veces la tuviste. Yo recuerdo de mamá, que hay una fiesta, usted no va. Yo voy a hacer a mi papá. Dios mío, yo me quería morir. ¿Por qué?
Porque yo digo, claro, mamá, voy a ser infeliz. Y sea infeliz, sea infeliz, pero en su cuarto. Váyase infeliz, que yo también fui infeliz.
Esa no era vos.
Ah, no, mi papá era igualito a esa historia. Usted no va, soy infeliz, sea infeliz, pero en su cuarto.
Yo decía, uno empezaba cuando estaba chiquito, uno se batía. Eso ya es una cosa que uno no ve tanto ahora, se tiran en el piso de un solo trancazo. Pero uno se batía, no, como que empezaba medio a brincar. Y me decía, si vas a brincar, cuídate la cabeza para que no te fractures el cráneo. O sea, ya, ya, como que se comía la parte de la manipulación. Y eso es lo que más te daba rabia, porque tú decías, estoy tratando de manipularla, pero no me come el cuento. O sea, o intentabas llorar y te decía, si vas a llorar, llora para allá, pues estoy viendo la novela, mi amor. Sí, ahorita no es hora de llorar, llora más tarde. Entonces no podía.
No, todas tus historias son de muerte. Bueno, entonces ya hablamos, tú eres uno de los comediantes más importantes en español en el mundo y que has llenado algunos de los escenarios más grandes del mundo, pero no siempre fue así. Todo el mundo lo ve a uno y dice, ah, pero es que él es George Harris. Pero no vieron el George Harris que repartía volantes en el Arepazo aquí en Miami. Cuéntanos un poquito de sus principios.
Cuando yo llegué aquí Bueno, la gente me metió mucho miedo, la verdad, porque la gente siempre me decía que yo no iba aquí a llenar un bar. Estamos hablando de un bar, no ni hablar de un teatro, ya era un bar, pues como que era bien difícil. Un bar así como de este tamaño, no estamos hablando de un bar gigante, un bar pequeño, pues que era muy difícil llenar un bar de 40 personas porque la gente aquí tenía muchas cosas que hacer, que no te iban a ver un desconocido, que menos un venezolano, que aquí no había público para un venezolano, que aquí tenías que ser cubano, que tenías que manejar la calle 8. Y claro, eso te empieza a llenar un poco de pánico porque dices Entonces no estoy escogiendo la ciudad correcta para emigrar, porque ya yo vengo de un país en donde ya yo hago esto, que es mi país. Entonces, ¿cómo me voy ahora yo a ir a una ciudad donde no va a haber un público para hacer esto? Pero igual, cuando yo arranqué en Venezuela, fue exactamente igual que soy venezolano, que era mi ciudad. La gente me decía, aquí no vas a llenar. No te daban la oportunidad porque entonces no venías de una telenovela, no había funcionado en la televisión, cualquier cosa. Entonces no era que estaban súper receptivos para atenderte. En mi país no sabían ni siquiera qué era stand-up. Y cuando yo me vine para acá tampoco se sabía mucho, porque aunque es americano ese formato, la gente aquí es como que, ¿comediante de qué? Pero tú, ¿qué echas chistes? Igualito que me preguntaban en mi país, con diferente acento. ¿Tú qué? Aquí, pipo, ¿tú qué quieres aquí echar? ¿Qué tantas historias tienes tú que contar aquí? ¿Para qué tú quieres contar tanto? ¿Sabes? No, no entienden. A veces no entendían como eso de pararse en una esquina de un bar con un micrófono, echar historias, que no seas una persona conocida, que no te conozcan de nada, sino simplemente Bueno, estoy aquí tomándome un trago y te voy a disfrutar.
New Yorkino eso, ¿verdad?
Y angelino también, muy de Los Ángeles, muy a esa movida, nació en esas dos ciudades. Entonces yo cuando llegué, por supuesto repartí flyers donde se juntaban. Entonces que el arepazo era uno, se quede para las elecciones. Entonces yo iba para allá con una cosa así de que si los colombianos iba el Día de la Independencia, me iba donde los colombianos. Que si los, o sea, cualquier, que si los cubanos la celebración de la calle 8, yo me iba con con montones de flyers, o sea, de los volantes, y empezaba a darlos y era comiquísimo porque, claro, el ser humano, el latino, que es muy cercano y muy salido, el americano es como que recibe un flyer y se voltea, el latino no, el latino se voltea y te dice, ¿qué haces tú? Ay, tú eres el de la foto. Ay, qué chévere, ¿y tú qué haces? Cuéntame un chiste. Entonces, no sé, yo no cuento chistes, yo cuento historias. Ah, no, pero entonces quiere que yo vaya. Imagínate, Lourdes, ven acá para que veas, mira, él cuenta chistes, pero no quiere contar chistes, en una cola de una cosa, o sea. Eso me pasó miles de veces, miles de veces, y donde tú decías qué duro, porque además tenías que ser simpático, tenías que ser agradable, porque si no la gente no te va a ver. Claro, o sea, si eres antipático de no señora, si no me quiere ir a ver no me veas, entonces bueno, no te voy a ver. Y la verdad, la llegada mía a este bar, que es de una compatriota de Marisol Correa del Teatro Trail, que yo la quiero mucho a ella porque me dio ese primer lugar donde yo pude desarrollar mi talento aquí en esta ciudad, que cuando llegué quería decirles que una ciudad también muy árida a nivel cultural, no era una ciudad que te recibía. Ahora es mucho más abierta y la gente quiere ir a ver teatro. Miami ahora, ahora es otra cosa. Pero cuando llegué en el 11, ustedes tienen más años acá. Yo llegué en el 94, mi amor, estaba naciendo, estaba poniendo la M de Miami.
Pero me fui del 2001 al 2017 a Nicaragua y regresé en el 2018.
Ah, ok, o sea que tuviste dos momentos, digamos.
Estuve en los 90 y volví en el 2018.
Cuando yo llegué, aunque era una Miami ya grande y todo, y había muchos hispanos, no era como que los hispanos estaban unidos en el tema de, por ejemplo, ir a ver una obra de teatro. Ahora tú vas a una obra de teatro cubana y ves venezolanos y ves colombianos, porque te dicen, no, es que me gusta ese artista. Y eso pasa también conmigo, pero porque uno se lo ha ganado. O sea, uno ha ido tocando todas las puertas posibles para que la gente te acompañe, entienda que el humor no tiene fronteras como la música. O sea, que si tú hablas español, tú puedes entender al humorista, como yo entiendo montones de humoristas colombianos que, amo, que sigo, que además han sido para mí fuentes de inspiración, como Andrés López, que le dije, le dije cuando lo entrevisté, tú para mí fuiste como esa luz en el túnel.
Y tú le entendiste la pelota de letras. Total.
O sea, pero es que esa era nuestra vida igualita. O sea, él habla hasta de José Gregorio Hernández. O sea, todo lo que él cuenta, la asada y la volteada de la puerta de la casa, la herradura de caballo, o sea, todo eso es exactamente, somos la misma gente con diferente acento. O sea, nos crió Wilfrido Vargas. O sea, es la misma, la misma cosa. Lo único que nos separa es algún acento distinto, una palabra que en tu país se dice esto y en mi país se dice lo otro. Y de repente nos da risa que signifique cosas diferentes. Pero el contexto familiar, el contexto de vida, el contexto social— Todos hemos sufrido en nuestros países golpes de Estado, desgracias, volcanes, terremotos. Y toda la reacción familiar ante eso, todo lo que— cómo nos volcamos ante el apoyo, la solidaridad. Todo eso que nosotros sentimos nos sentimos como latinos. Eso pasa en cada país. Lo que nos diferencia es el acento. Y la gente a veces se pone como, ah, pero es que él es mexicano, él no te va a entender. No, no, sí te va a entender, claro que sí te va a entender.
Es un techo mental, te están limitando ahí.
Y eso nos ha hecho mucho, por ejemplo, los medios de comunicación han hecho que eso sea como un estandarte. Como que, por ejemplo, llegué a Miami, que hablaba justamente al comienzo, y la gente me decía, pero es que si tú no hablas mexicano, aquí no vas a entrar en la televisión. Y claro, él me decía, porque tienes que hablar con acento neutro. Yo, pero, ¿cuál es el neutro ahí? ¿Dónde está el neutro ahí?
Nadie tiene neutro.
Es mexicano, es mexicano, y es re mexicano además, porque tú dices reventón.
Claro, claro, claro.
Es algo que se reventó o explotó.
Claro. ¿Y qué es un reventón para los mexicanos?
Es una fiesta.
Ah, una fiesta. Ah, un bacanal para mí.
Sí, sí, sí, una rumba en Colombia. Hay algo muy importante, tus principios de repartir volantes y todo eso, y que yo he encontrado en toda la gente exitosa, es cero pena, ¿verdad? Porque el miedo al rechazo yo pienso que es el cementerio de los cantantes, los poetas, los comediantes, los empresarios, ¿verdad? Pues hay que esperar, yo qué voy a ir ahí a entregar un volante, o hoy en día yo qué voy a hacer un post en TikTok, ¿verdad? Se van a burlar de mí. Tú arrancas, lo hiciste a pesar del miedo, ¿o no sentías miedo ni pena?
Yo creo que para mí eso fue una gran ganancia. Sí, porque yo conozco mucha gente famosa de mi país, que es la referencia que uno tiene hispana, sí, como más cercana, que de alguna manera ha intentado muchas veces hacer humor o han intentado hacer piezas de humor, y tienen mucha esa confrontación interna de es que yo soy fulano de tal y no he llenado el teatro. Y claro, tú te quedas como, bueno, pero es que claro, ¿cómo vas a llenar el teatro? Tú no puedes llenar el teatro porque tú tuviste fama en hacer otra cosa. O sea, si tú eres modelo de pasarela y a ti te conocieron como modelo de pasarela, y tú te lanzas a ser comediante, la gente como comediante no te conoce. Saben que tú eras modelo de pasarela y que te vieron en alguna revista, pero eso no significa que tú eres buen comediante. Entonces, si tú quieres realmente ser comediante, tienes que empezar de cero, y que te cueste, y que te sea difícil, y que tengas noches flacas, y que tengas noches en donde haya 8 personas, 5 personas, que solamente sea tu familia y un extraño que trajeron, porque todo eso lo hemos vivido los comediantes. O sea, porque a menos que tú vengas de un programa de televisión, que seas superfamoso, como Sábados Felices, entonces todo el mundo te conoce porque todo el mundo... Tú echas chistes en Sábados Felices, entonces la gente dice, ah, no, este chico que echa chistes ahí, yo lo he visto muchas veces, vamos a ir a verlo al teatro tal. Pero cuando tú no vienes de esa potencia mediática, tú tienes que empezar de cero y la gente te tiene que conocer. Y a veces no se van a saber tu nombre. Ay, ¿cómo es que se llama él? El que es en inglés. No, pero... ¿Es un gringo? No, no, él es venezolano, pero que es como en inglés. Él es como... Él es Catire, pero ¿cómo era? Él es comiquísimo. No se saben tu nombre, no saben quién eres, no sabes dónde eres, y tienes que pasar por ese proceso. Hay mucha gente que la fama hace que eso no lo puedan vivir, entonces se sienten muy apenados. Es que imagínate que me renté un teatro y fueron 20 personas, entonces clónchale, yo estoy dañando mi carrera. Entonces tú por dentro dices, pero ¿cuál parte de tu carrera? ¿Cuál parte de tu carrera estás dañando? Más bien estás haciendo una nueva, estás creando algo diferente. Yo emigré a España en el año 2003 y toda esa sensación que pude haber tenido en mi país de pena, porque nosotros venimos de países donde somos muy prejuiciosos. El latinoamericano es muy prejuicioso de naturaleza. Nosotros nos criamos en sociedades prejuiciosas.
¿A qué te refieres con que somos prejuiciosos?
Somos prejuiciosos en todo. O sea, tú tienes que cumplir cánones en Latinoamérica. O sea, tú tienes que estudiar, tú tienes que graduarte, tú tienes que conseguir un buen empleo, tú tienes que cumplir con tu familia, tienes que guindar el título en la sala de la casa, Tú tienes que ser el ejemplo de la familia, tú tienes que salir para adelante, tú tienes que ser esa persona que progresa, tú tienes que ser ese tipo que nosotros tenemos esa ilusión de ti. Y no, no, no ese loquito, loquito no queremos loquito.
Entonces cuando dices quiero ser comediante te ven como desconchinflado, ¿verdad?
Menos mal que mi mamá nunca tuvo problema con eso, mi mamá siempre me apoyó todo lo que yo quise hacer, pero obviamente quizás si yo me hubiese quedado en mi país nunca hubiese comenzado la comedia, porque eso de tocar un bar la puerta, hola, Y decir, mira, yo quizás es que yo quisiera ser comediante. La burla, el chistecito detrás de que, ay, este que va a ser comediante, por favor, ahora que quiere dar risa. Lo que da risa es la pena que da, ¿lo sabes? O sea, esa cosa es muy latina, eso es muy latinoamericano. El americano es mucho más abierto, es como que si se te da por ahí, se te da por ahí, qué bueno y dale, y espero que te vaya bien. El latinoamericano y nuestra sociedad, porque tenemos que aceptarla, y eso hace que muchas veces tú te inhibas de hacer cosas, tienes miedo a hacer cosas y te van a enjuiciar, te van a enjuiciar, te van a escribir, no, no me gusta, no me da risa, te van a escribir esas cosas, estás gordo o estás flaco o estás no sé qué o estás pelón o tú eres medio raro, todo eso te lo van a escribir y tienes que saber que eso va a pasar, eso es parte del juego, pero a mí la lección que me enseñó Madrid fue que a mí no me conocía nadie allí, era completamente desconocido en esa ciudad Y yo me dio el, o sea, esa ciudad a mí me exprimió. Y cuando te digo exprimió es en todo el sentido de la palabra, el bueno y el malo. En el bueno porque sientes que te ahoga, y en el malo que sientes que te ahoga, y en el bueno porque saca el jugo de ti, el zumo de ti, saca lo mejor de tu néctar. Y para mí esa ciudad me dio la oportunidad de tocar la primera vez la puerta y decir, yo quisiera hacer esto, quisiera probar esto.
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Porque un profesor allá te dijo, él vio el talento en ti.
Yo tengo un, yo hice un curso de actuación de serio, nada de humor.
Sí, para hacer películas, digamos.
Y para hacer teatro, al menos teatro dramático.
Sí.
Y de llanto y cosas. Entonces yo intentaba llorar en mis escenas y todo, y me quedaba viendo a la actriz fijo así como, tú sabes, como al horizonte. Y claro, y la gente se reía en la escena mía. Y el profesor me decía, estás logrando algo maravilloso, que es que en una escena dramática la gente se ría. Eso es brutal, porque eso lo logran muy pocas personas. Entonces yo sentía como un poco como frustración, y yo decía, esto es lo que te dicen cuando te va mal, que es que como que no da risa, como que da risa. Bueno, chamo, por lo menos te da, al menos da risa.
Es más fácil hacer llorar que hacer reír. Sí. Pero mucho más fácil.
Hay gente que no estudia nunca drama ni arte dramático y simplemente por su actitud y por su apertura emocional logra conectar con el otro y la gente llora. O sea, tú estás oyendo de repente una madre contando que su hijo se fue a estudiar a California y te lo cuenta tan bonito y tan sentido que aunque tú no conozcas a ese muchacho, te dan ganas de llorar con la mamá. Y no sé, nadie se está muriendo, simplemente el muchacho se fue a California a estudiar. Y la mamá siente tantos sentimientos que tú también se te agua en los ojos y dice, bueno, no te preocupes, no, te le va a ir bien. O sea, te conectas. Pero hacer reír, hay mucha gente que intenta hacerte reír, muy difícil, y a veces quedan un poco como, o no entendiste, no captas, es como, me toca reír. O también quedan a veces como ácidos, como, no sé, como que el chiste no cuadró, no, no. Fue como medio, no sé si esto es chiste, ¿sabes? Como que te están tanteando. Entonces hay gente que se siente un poco raro ante el humor del otro. Es como, es que no me da risa y a mí me da pena ajena. Prefiero no ir a verlo. Eso también pasa.
Yo honestamente admiro demasiado a los comediantes porque sí, como decís vos, hay mucha crítica y como que si no se ríen, tal vez como te lo puedes tomar personal. ¿Cómo haces para no tomarte eso personal al principio? Cuando sos nuevo y tal vez no te va tan bien o la gente no se rió. O te critican? O sea, vos, ¿cuál era tu mentalidad en esos principios?
Yo creo que yo no me quedaba pegado en ningún— cuando yo arranqué, yo arranqué sin ningún tipo de estudio ante el humor.
Yo no sé, pasó que la gente a veces solo no se reía.
Yo he tenido momentos donde la gente se queda viendo como que, como cuando tu perro, tú le dices me voy, esto es una broma, esto es un chiste, voy contigo, se quedan como pensativos. O sea, esto es un chiste, se terminó. Me ha pasado, por supuesto me ha pasado, y te tiene que pasar. Claro, eso es lo otro, que la gente cree que no te tiene que pasar. Ay, si te pasa, no te tiene que pasar, tú tienes que vivir ese momento. Yo una vez en mi país hablé, critiqué el béisbol, y nosotros somos un país de beisboleros. Y yo, que estábamos en la serie El Caribe, no sé qué serie estábamos, en tantas series que vimos, en la serie de lo algo, hoy ha ido poco público ese día al show. Sí, yo hacía los shows en Venezuela, el de béisbol, no, a mi show, obvio que a mi show. Entonces yo como que dije no, porque empecé a bromear con el béisbol, cosas que me parecían, pues que no, que van a ir a ver a que un poco de barrigones ahí que dan a la pelota. Y la gente se quedó callada, como yo no entiendo este chiste, barrigón, ¿de quién es barrigón? Sabes que los beisbolistas son más papeados, son más, no solo futbolistas que corren sin parar, los futbolistas parecen que estuvieran huyendo de la policía, están secos, están todos secos. El beisbolista está, comió bien, se sus empanadas, verdad, su malta, tiene su cosa, tiene sus tres golpes diarios.
Y no le dio risa a nadie.
Y por eso tienen esos brazos, el beisbolista tiene brazos para batear duro. Y yo dije no, porque y cuando la gente se quedó como como que se veían entre ellos, como, no me parece, o sea, ¿qué te pasa ahí? Llorar, ¿qué hubo ahí? Ese fallo. Y yo entendí, pero no me quedo pegado. Cuando me pasa eso, tienes que entender el pulso del público. O sea, es algo, ah, no te gusta, vamos al siguiente número. ¿Por qué te vas a quedar pegado ahí? No es que yo quiero que te guste mi chiste, pero ¿por qué? No quiero hablar de eso. O sea, no quiero hablar de la gente gorda, pues entonces víncala.
¿Y qué pasa si vos ya tenías planeado todo un script de seguir con eso del beisbolista? ¿Vos ahí agarrarías ese cue para cambiar de tema?
Inmediatamente, en ese momento, porque fue muy impactante para mí, lo que recuerdo fue que empecé a hablar sobre las reacciones negativas del público cuando a los comediantes no les gusta. Empecé a hablar de lo que me estaba pasando. Bueno, empecé a narrar el momento. Yo digo, eso es como cuando la gente va a ver un comediante y nadie se ríe. Es horrible. Y la gente así, es verdad.
Como lo que me acaba de pasar.
Entonces yo digo, porque a veces es horrible, uno se queda callado. Y uno se queda, Dios mío, ¿ahora qué viene? Empecé a hablar de lo que me estaba pasando, que creo que es la mejor manera que un comediante pueda resolver muchas cosas en el escenario. El comediante que no tiene un script como tal de A a la Z, que es lo que pasa conmigo, yo trabajo mucho, yo trabajo mucho en el escenario lo que salga en el momento, la improvisación. Ese es mi gran, realmente, músculo cerebral. Y yo tengo un tema, tú me dices, vamos a hablar sobre las matas, vamos a hablar de las plantas, lo que quieras de la plata. Entonces yo te voy a sacar siempre las abuelas con las plantas, yo te voy a sacar cuando las madres no se quieren, que se tiene que ir para Caracas a regar las plantas, todas esas cosas que me empiezo a acordar, ¿no? Empiezo a decir, ah, sí, vamos a hablar de las plantas. Voy a decir, la señora que no quiere irse de vacaciones a visitar los hijos a Miami porque dice como que va a dejar las plantas solas. No le puedes dejar las plantas solas, ¿quién las va a regar? Porque la vecina mía no las quiere regar. La señora Miriam está ahora enemistad conmigo, ahora no, yo le empujé la llave, ahora es enemiga mía. Entonces por ahí me voy a empezar a ir, pero empecé por lo que tú me querías Yo empecé por las plantas. Entonces, yo creo que cuando uno, digamos, te va mal en el escenario, porque te tiene que ir mal y te va a ir mal, van a haber momentos flacos, momentos donde la gente no entiende el chiste, donde la gente no capta ese... O son situaciones susceptibles también, que de repente, oye, un peine, tocaste una cosa que no tiene que ver con política, no tiene que ver con sexo, no tiene que ver... Pero a lo mejor un tema que, mira, a lo mejor acaba de pasar algo que tú no te enteraste, no te llegó esa información y tocaste un tema que la gente tocaste algo del primo de no sé quién y nombraste ese. Uy, eso no se habla aquí. Eso es como cuando está una familia, uno un cumpleaños y dice, no, la locura, no, esto como para matarse. Y hay una persona que se suicidó en la familia. Eso me ha pasado y me quedo. Y la gente, ¿qué estás diciendo? Nada, que era que no vamos a picar la torta. O sea, sabes, te pasan esas cosas, pasan que metes la pata, que eso se dice en mi país, meter la pata. Sientes que estás diciendo algo que no está gustando al público. Y yo, para mí, mi mejor defensa es empezar a narrar lo que estás viviendo de la misma manera. O sea, ah, bueno, como el comediante que tiene miedo, que acaba de meter la pata, que no sabe cómo salir de la situación, el hoyo negro. Y por ahí te va a empezar a salir un tema, para mí, que me va a ayudar a que la gente se ría y se vuelva a conectar. Como que se desconectaron un momento, pero vuelven a conectar contigo. A veces el humor es muy sensible. Porque a veces tú haces humor de cosas donde ciertas personas pueden tener puntos delicados, y entonces te dicen eso no es para risa. Bueno, quizás para ti, pero para mí sí. Y yo hago humor con muchos temas porque el humorista tiene que hacer humor con muchos temas. Tú no puedes andar censurando. Bueno, no voy a hablar de las señoras mayores.
A mí me encanta el stand-up comedy, y desde chiquito llevaba a mis hijos en Nueva York y les decía, cuando uno cruza esta puerta, todas las sensibilidades se tienen que quedar afuera. Se los decía porque aquí el que llegue con que, ay, me ofendió. No, aquí uno viene a reírse de todo, ¿verdad? Nada te puede ofender. Pero acabas de decir cosas muy valiosas para el empresario. A nosotros nos siguen muchos empresarios, George, y pasa eso. No siempre te va a salir bien en el negocio y tienes que volver, rebotar, como dices tú. A ti te pasa en segundos en un escenario, pero a un empresario le puede pasar, bueno, se le cayó un cliente, o ahora lanzó una campaña. Como youtuber, tú fuiste uno de los pioneros youtubers de los latinos, y va a llegar un amigo que te va a decir como le pasó a Sofía. Ay, no, pues la diva, la influencer. ¿A ti te pasó algo así cuando empezaste en redes o no?
Así, yo por eso me gusta que haya llegado ahí, porque vos dijiste algo muy interesante, que fue que irte de Venezuela a España empujó a ser comediante. Y a mí me pasa algo muy interesante, que lo he hablado en terapia, lo he hablado con mis amigas, que cuando me devuelvo a Nicaragua a veces como que siento esa vergüencita, o como que no me siento totalmente cómoda siendo creadora de contenido. Me pasa todavía, lo estoy superando, pero el punto es que aprendí que cuando uno se va de su país uno crea como nuevas raíces y se atreve a cosas nuevas. Y por eso es que tanta gente crece como persona cuando emigra.
Sí, es probable.
Entonces me pareció muy interesante.
Porque nadie te conoce, no tiene nada que perder.
Exacto. Y uno tiene que ir y buscar a nuevas amistades, buscar, o sea, tal vez una nueva carrera, una nueva vida. Y entonces estás como descubriendo estas partes tuyas.
¿Será por eso de ahí vendrá el nadie es profeta en su tierra? Puede ser.
Efectivamente.
Vos me hiciste pensar en eso y yo como, wow, hace sentido. Cuando te vas de tu país se te abren como nuevas posibilidades.
Totalmente. Yo creo que tú tienes que respetar ese proceso, que si te gusta atreverte a hacerlo. Yo cuando hice, empecé a hacer comedia en España, yo dije mira, yo lo probé en un país que no es el mío, que no es mi acento. Habían españoles sentados en mis shows, que eran unos shows por supuesto muy amateurs y muy de comenzar, que gente que está comenzando, muy beginners. Era un show en un bar pequeño de Madrid. Yo no estoy hablando de que nada era extraordinario, era una cosa en una esquinita con una lucecita, era una cosa muy— Pero para mí fue un gran logro atreverme, subirme allí, pedir 15 minutos y terminar siendo una hora. Pues yo hablo mucho.
Pero buenísimo.
Entonces, y para mí fue como un darme cuenta yo también, era creo que lo más importante es que tú entiendas que puedes hacer algo. Sea en la carrera artística, sea como deportista, sea como empresario, sea como cualquier cosa. Lo importante, lo primero, yo creo que es tú darte cuenta. O sea, tú quieres hacer pasteles, tú tienes que darte cuenta que eres bueno para eso, y tienes que probar. Tú tienes que picar el primer pastel y decir, a mí me gusta ese pastel, me gusta. Dárselo a probar a tu marido, a tu vecino, a tu esposa, pero que te guste primero a ti. Tú no puedes decir, ay, bueno, no, más o menos, más o menos. Y pensar que a la gente le va a gustar, te tiene que gustar primero a ti. Y yo, lo que me enseñó España fue que me gustó lo que hice. A mí, yo le pedí a un amigo que grabara en aquella época una Handycam, y yo no tenía ni dinero para comprar eso. En los teléfonos, olvídate, no tenían ni cámara, que yo era texto de 240 caracteres, hola, sin coma ni punto ni nada, y era directo al grano. Te espero en la línea azul, o sea Era directo al punto. Entonces le pedí a un amigo que me grabara porque yo quería luego verme, a ver qué tal con el público, la interacción, las risas. Cuando uno está montado en el escenario, pasa muchas veces que a mí me pasa, por ejemplo, que yo no oigo mucho las risas. Yo no me estoy enfocando en eso. La gente se ríe, yo sé que se ríen, pero yo no estoy como, ¿se rieron bien? ¿Se rieron duro? ¿Se rieron? O sea, yo no estoy pensando en eso de la gente, yo estoy disfrutándomelo y ocurre lo que ocurre.
Claro.
Entonces me grabó y luego yo me vi muchas veces, muchas veces, y me gustaba lo que veía. Me decía, hay momentos donde estaba un poco inseguro, aquí estoy pensando, aquí usé esto como puente para conectar con lo otro, aquí oí la risa de alguien que eso me ayudó a hacer tal cosa. O sea, me estudié a mí mismo y dije, a mí eso me gustó, yo creo que yo soy bueno para eso, debería seguir intentándolo. Y con los que acabas de decir yo regresé a Venezuela después de vivir en España y yo soy periodista, yo me gradué de periodista, yo conocía a la gente de mi universidad y por supuesto ellos siguieron su vida y su vida fue entrar a los medios de comunicación. Y a mí me contratan, yo llego a Venezuela y me llama una marca de celular que en ese momento era muy famosa y estaban lanzando 4 celulares nuevos. En esa época era así, no había que esperar septiembre para el iPhone nuevo, sino que de repente lanzaban 4 modelos diferentes. Era Nokia, que en esa época era, tú sabes, Nokia era top, muera muy grande así Latinoamérica. Y entonces imagínate, llaman primero, como llamaron como a varios actores, actrices que tenían monólogos y tal, y cobraban mucha plata. Y esto era como una cosa muy pequeña para un grupo de periodistas en un restaurante, no sé qué. Y la oferta llega a mí y me dice, mira, nosotros le dijimos a esta actriz que lo hiciera, pero nos está cobrando $15,000, y eso es mucho presupuesto porque es algo de 20 minutos. Tú quisieras hacerlo. Yo me sentí que me estaba llamando Michael Jackson para hacer un dúo. O sea, yo dije, ¿qué? Y entonces yo le dije, yo le dije, yo casi que le digo, yo lo hago por gratis. O sea, nada más de que los periodistas de mi país, que además muchos de ellos los conocía porque eran contemporáneos que cubrían la fuente de tecnología, me vieran. Y yo, ellos querían, no queremos anunciarte, queremos que tú entres con un micrófono de balita al restaurante un restaurante pequeño. Ellos van a estar de pie como con unas bebidas y tú vas a presentar los 4 celulares con risa, o sea, con humor. Entonces yo le puse 4 personajes de la familia, cada celular un personaje de la familia, para el niño, para la abuela, para el papá y para la mamá. Entonces puse como 4 personajes e hice mi cosa. A los de Nokia les fascinó. Había una señora colombiana que era como la líder de Nokia Latinoamérica y ya estaba feliz con mi cosa de 25 minutos. Ya estaba feliz y ella me hizo la seña de cerrando, porque después se subían ellos. Yo me bajé y un compañero de clase que no lo había ni visto me dijo, ¿y eso que hiciste ahorita? Y yo le digo, no, es como una especie de stand-up. Me dice, ¿y ahora que eres cómico? Ay, qué pena, me dice, ¿y tú no estudiaste periodismo? Y yo me sentí tan raro en ese momento, porque es como cuando tu familia te juzga.
A mí también, a mí también.
Pasó como en mi país.
Exacto. Y tú te quedas como que cuando tu familia, como cuando tu abuela descubre que eres comediante, sí, y tu abuela quería que fueras médico. La abuela Lourdes, la abuela Lourdes esperando ese título de medicina, y la abuela Lourdes descubre, ay, es comediante, perdimos esa plata en esa casa. Y fue un poco así raro. Y yo me dije, ¿por qué yo me voy a dejar intimidar por este señor?
Que es poca la gente, sino que en ese momento de pronto a uno lo supera.
No pasó solo con una persona en el momento flaco, porque fue como que me bajé del escenario, la señora me dice, ay, me encantó, no sé qué, pero ella se estaba subiendo como al escenario, como, bueno, gracias por venirse, típico lanzamiento de producto. Y entonces yo estaba como viéndola, como esperando la aceptación de la gente, esperar que la gente se me acercara a decirme, ay, qué chévere. Nadie se acercó, la gente estaba viéndola a ella ahí como lanzando los celulares. Y se me acercó este y me dijo eso, y yo me quedé como, guau, o sea, ¿Será que pasé vergüenza?
¿Que hice el ridículo?
¿Que hice el ridículo aquí? Y que es como que me dijo, o sea, como que me hizo sentir como que, muchacho, guárdate. O sea, ¿para qué te pones a hacer eso? Estás haciendo aquí el ridículo frente a toda esta gente importante. Luego, luego fui a mi show, luego fui a mi show años después y se lo dije, se lo dije en la puerta del show. ¿Me viniste a ver? Me dijo, no, si a mí me encanta tu humor. Te quiero ahorcar.
No, pero eso también pasa con la gente insegura. Segura cuando ven de que estás tratando de hacer algo nuevo y diferente, ¿verdad? Pero sí me parece interesante que lo menciones porque a mí me pasa igual, como digo, de que la gente tiene como un guión social en Latinoamérica que vos dijiste. Eso sí es muy cierto, que la ingeniería, el doctor, ¿verdad? Entonces cuando uno trata de hacer algo distinto, sí puede que si está en tu país te sentís como que tengo que seguir ese mismo guión.
Pero Sofía dice una frase que a mí me gusta mucho, dice, un youtuber famoso no se va a burlar de tu primer video, un empresario no se va a burlar de tu emprendimiento. Muchas veces el que critica es el que no ha construido nada, ¿verdad? Como dicen, yo no acepto críticas constructivas de gente que no ha construido nada. Espérate, pero a veces esa persona, tú no te dejaste, pero hay gente que si no fueras tú, George Harris, con la mente que tienes, te pudo haber destruido tu carrera.
Solo ese comentario.
Yo creo, yo creo que eso que dijeron anteriormente es maravilloso. O sea, el que no ha construido nada es el que primero critica la labor de cualquier persona. La persona que ha construido carrera, por eso existe un show que se llama Shark Tank, sí, que ven el propósito, ven lo mágico de una propuesta. Yo traje esta taza y yo aquí traigo mi taza y todo el mundo se puede burlar, pero ese empresario que es millonario y tiene todo el capital aburrido en un banco ahí para poder invertir en lo que te dé la gana dice, ahí lo que él trajo, hay algo, ahí hay algo que yo vi, que yo, yo tengo ojo para ver eso, y ahí hay algo maravilloso y yo voy a apostar a eso. Yo creo que uno tiene que oír las críticas, depende de quién vengan, no de cualquier persona. Y con esto quiero incluir gente hasta, sobre todo si se trata de medio artístico, hasta del propio medio, porque va a haber gente del medio como, como comediante que te va a decir que eso no sirve lo que tú haces, que te va a minimizar, porque a lo mejor internamente le da hasta rabia, le da hasta envidia. O sea, porque él tiene la soltura de subirse a un escenario sin ningún guión, sin ningún escritor, ningún dramaturgo, ninguna escenografía, ni 450 luces, ni 250 temas, hacer un show en donde la gente vaya a verlo solito él. Entonces claro, hay gente que le va a dar piquiña en alguna parte íntima del cuerpo.
Pues yo la vez que fui a tu show en Miami tuve que esperar como 4 meses, sí, para diciembre lo tuvimos que comprar porque era así.
Eso fue hace rato, ¿verdad? Yo me acuerdo que yo fui, pero era sold out, sold out.
Yo esperando hasta que logramos ir un diciembre. Así que te felicito muchísimo. Y a veces también es el que te quiere, a veces es mamá. Tu mamá dijo qué bien comediante. A veces mamá viene y dice no, mi amor, comediante no, se tiene que ser abogado como su abuelo. Claro, yo digo, no porque lo quieres lo tienes que escuchar, ¿verdad? Porque yo puedo amar a mi mamá, a mi tía, mi tío, al que sea, ¿verdad? Y puede tener incluso buenas intenciones. A veces las críticas que, digamos, que te parten el corazoncito no vienen con mala intención. Entonces lo que yo digo es, escucha al que ya tiene el resultado que tú quieres, ¿cierto? Porque el que tiene 18 divorcios te quiere decir, venga para acá, yo le digo cómo manejar a su pareja. Cierto. Bueno, de pronto me puedes decir cómo no manejar a una pareja, ¿verdad? Porque tiene 18 años.
O cómo no equivocarse.
Pero es el primero, el tío más quebrado es el que te quiere decir cómo invertir tu plata, ¿cierto? Entonces hay que tener cuidado que la persona a la que vas a escuchar tenga los resultados que tú quieres lograr.
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And sobre todo, yo creo que cuando tú en el mundo del arte, que es mi mundo, el mundo del humor, el mundo del arte, el mundo del escenario, Yo creo que tú tienes que tratar de probarte entre los mismos comediantes. Tú tienes que ir a noches de comedia, tú tienes que... tú tienes que ver... tú tienes que dejarte ver por ellos, porque ellos también tienen una sensibilidad especial que, como bien dices tú, Margarita, no la tiene tu mamá, no la tiene tu papá, no la tiene tu tía, no la tiene, a lo mejor, tu grupo familiar. En mi grupo familiar no hay ningún comediante, ni siquiera ningún artista. O sea, ninguna persona de mi familia se dedicó al canto, ni al baile, ni a ningún arte en específico. Todos son otras carreras. Que son, bueno, maravillosas para ellos, pero no tienen nada que ver con el arte. Y no entendían al principio. Mi mamá me aceptó mucho de lo que yo quería hacer, no me criticó, más bien me aupó, y se daba cuenta con el pasar del tiempo que era bueno en eso y que quizás estaba descubriendo una parte de mí que no había decidido explorar. Pero mi familia no, no, tampoco al principio no entendía tampoco. Era como que Este se va a dedicar a eso, pero si se graduó, ¿para qué se va? Sí, sí, o sea, pero preferiría que hubiera caído en las drogas. Por lo menos de las drogas se sale, de las drogas se sale. Pero, pero después, al pasar el tiempo, se dieron cuenta, oye, mira, sí tiene talento, sí, sí es verdad, pero tiene— tuve que también probármelo. Por eso a mí me funcionó tanto irme a España, porque en ese lugar yo no tenía ni familia ni eso, lo que digo, esa soledad. Hay un truquito Ahí te permite explorar muchas cosas. Cuando quieres dedicarte a las cosas buenas, cuando quieres realmente hacer algo productivo con tu tiempo, cuando quieres emprender, la soledad a veces es buena, no es mala. La gente siempre dice como que la soledad no es buena compañía. Yo no creo en eso. Yo no, mira, yo no tenía novia en España, yo no tenía a nadie en España. Tenía amigos, pero yo no tenía a nadie que me juzgara de una manera directa porque, ay, ¿cómo vas a hacer eso? Más bien era como, bueno, si te gusta, dale. Sí, sí, si te gusta, dale. Ahí vamos a estar cuando te presentas. Este, no, no, no, no, no sentí nunca un juicio. Y eso te da la permisología de explorar, de permitirte hacer cosas que nunca habías hecho y que son buenas. O sea, por eso alento a las personas que quieran dedicarse a algo que no conozcan, vete a un curso, vete lejos, vete un mes, vete a algún lugar, vete, que hace una tía en algún sitio y dice, mira, yo quería explorar pintar, Pero si yo llevaba un lienzo a mi casa, me lo iban a tirar por la cabeza.
Es que la gente se queda en esa burbujita y piensan que como que con la gente que crecieron tienen que hacer lo mismo y tienen que, ¿sabes? Entonces me encanta este tema porque de verdad yo también he tenido muchas amistades nuevas ya como adulta, ya que estoy en esta carrera, y eso te impulsa cuando estás rodeado de gente que tiene la misma mentalidad que vos. Que es lo que entiendo, que vos hiciste amistades en España ya de adulto que no son tus amistades que tenías necesariamente de pequeño, que te impulsaban y te decían dale, tírate. También eran inmigrantes, me imagino, eran venezolanos que también están solos en Europa, entonces también tienen esa mentalidad de venimos aquí a make it. Y eso me pasó a mí en la universidad aquí en Estados Unidos. Y no estoy diciendo que tenés que mudarte de país, no, tampoco estoy diciendo eso, pero también buscar nuevas, tal vez nuevos grupos sociales de la gente que tiene esa mentalidad que vos querés tener y que te alienta a probar esas cosas nuevas, en vez de sentir que tenés que quedarte como en esa sociedad en la burbujita, pues, a donde te critican. Y sí se vuelve más difícil, en mi opinión.
No, no, no, así es.
Y además te voy a decir una cosa, para mí no fue nada fácil. La gente que creerá que ese fue allá mantenido de la mamá, no, no, no, no. O sea, para mí emigrar a España fue dificilísimo.
Es difícil.
Tú trabajabas en el metro de Madrid.
Trabajé en el metro, trabajé repartiendo invitaciones, trabajé en tiendas medio tiempo, trabajé, o sea, como dicen los gringos, you name it. O sea, trabajé en de todo. Todo, en de todo. O sea, di clases de inglés, hice de todo, de todo. Me ganaba malísimo. O sea, yo no me fui mantenido de nadie. Yo tenía 23, yo no me fui mantenido de nadie, yo no tenía una cuenta para sacar dinero, no tenía funda mamá que me mandaba mensualmente nada de eso.
¿Y por qué elegiste Madrid? O sea, ¿solo te gustaba?
Porque quería estudiar actuación en Madrid, quería irme a estudiar actuación. Y no, tampoco era fácil para mí pagar un curso de actuación. O sea, era con mucho trabajo, era cuesta arriba. O sea, no fueron años de, ay, aquí estoy en Europa pasándome la bomba.
Glamoroso, no.
Para nada. Y los momentos en donde probaba la comedia, para mí era un trabajo extra. O sea, no era que yo tenía el tiempo libre para escribir y para inspirarme. No, no, no, no. Estamos hablando que iba en el metro escribiendo en una hojita pequeña de un cuaderno 7 puntos, a ver que esto sí puede funcionar, esto no puede funcionar, mientras llegaba la hora que tardaba el metro, mientras llegaba hasta el bar.
Y la primera vez que te montaste a un escenario a hacer stand-up comedy, ¿Tenías miedo?
Terror.
Y aún así lo hiciste. ¿Y cómo te fue?
Me fue muy bien, pero tenía terror. Me acuerdo que me tomé 4 rones puros. En esa época tomaba ron, 4 rones puros. Y le dije al tipo, no le eches nada. Pues viste que siempre le echamos refresco, ron a las rocas. Yo le eché un hielo y puro, porque yo lo que quería era como noquearme, para no pensar que el miedo, que lo típico que pasa con los artistas que van a pensar ¿Qué van a decir de mí? ¿Qué van a decir? ¿Les va a gustar? Ese montón de preguntas que no te ayudan en lo absoluto, no te suman para nada.
Para nada.
O sea, tú tienes que estar seguro y disfrutártelo. Yo creo que así, así, así la pongas, disfrutártelo, disfrutar el momento. O sea, nos pasa que siempre estamos en un juicio constante y esto no funciona, esto en unos nervios. Disfrutar, disfrutar el paseo. Y yo me tomé esos 4 rones y dije, mira, ¿qué es lo peor que puede pasar? Que se paren, que piten, ¿Y cuál es el problema? ¿Quién me conoce aquí? ¿Qué me resta? La gente no se va a acordar en un año, en 6 meses. Tú dijiste esa cosa horrible, yo no me acordaba. Nada va a pasar, no pasa nada. Y me atreví y lo hice, a mí me gustó, y lo volví a hacer, y lo volví a hacer, y lo volví a hacer. Y luego me regresé a Venezuela y yo busqué un bar en Caracas para hacerlo todos los lunes. Y eso para mí fue el secreto de realmente explorar mi talento, porque para activar la parte cerebral de la constancia en el trabajo en el escenario, eso de improvisar todo el tiempo, eso solamente lo logras entrenándolo, como cuando vas al gimnasio.
Hay un libro que se llama Outliers, no sé si lo has leído.
No.
Y habla de exactamente, dice que los mejores del mundo han hecho 10,000 horas algo. Entonces los Beatles se tuvieron que ir de Inglaterra a Alemania y tocaban creo que de lunes a sábado en un bar por 2 años, y eran malísimos. Cuando vuelven a Inglaterra, los tipos ya tenían tantas horas de hacerlo que se volvieron un hit mundial. En el mismo libro también te cuenta Malcolm Gladwell, es el escritor, como Steve, el hombre más rico del mundo, el de Microsoft, Bill Gates. Cuando no existían las computadoras personales, se pasaba toda la noche en una que le estaban en la universidad en Seattle, y cuando él se graduó de la universidad era el muchachito con más horas de programación en el mundo. Y eso fue lo que tú hiciste todos los lunes en Caracas. A mí la gente, yo aquí donde yo tengo 13 años hice un programa de televisión en Nicaragua, yo tengo miles de entrevistas hechas, ¿verdad? Y a veces la gente te dice, ay, pero qué fácil te sale. Pero anda, vete a ver un vídeo mío del 2001 y nos sentamos a llorar los dos con los 5 rones tuyos, ¿verdad?
Sí, es que para ser bueno primero tienes que ser malo, es la verdad.
Y tienes que, o sea, tienes que descubrirte, tienes que encontrar tu propia voz. Para mí es importante en el humor, creo que en el humor es la voz, pero por ejemplo los negocios es tu ojo, tu ojo clínico para poder ver dónde hay negocio, dónde hay una oportunidad, dónde hay un nicho. Hay gente que crea cosas de la nada y tú dices, guau, pero te hiciste millonario creando un palito. Y sí, el palito era perfecto para tal cosa, y yo logré ver ese palito y nadie lo vio, y yo sí lo vi. O sea, tener ese ojo clínico para escoger cosas cosas para escoger momentos de lanzar campañas. Hay gente que escoge unos momentos espectaculares que tú dices, ¿cómo se le ocurrió esto en este mismo momento, de ese color, en esta, con esa frase? O sea, qué, qué catchy. Pero en el humor tienes que, yo creo que encontrar tu propia voz, tu propio estilo, y eso solamente te lo da las horas de vuelo, las horas de vuelo de los pilotos, esa zona de vuelo de error, de turbulencia, de, de que digo hoy, o sea, la gente con unas caras largas. Y yo decía, bueno, muchachos, como los velorios, pues como abuelo latino, porque sabes que los abuelos de aquí son dramáticos. Entonces se para una persona y empieza a hablar esa persona, dice yo la quería, y todo el mundo llora. Nosotros los latinos son de tapen al muerto, quedó horrible. O sea, sabes, nosotros somos mucho más, mucho más grotescos. Siempre pasa con el abuelo Latinoamérica que le llega a la otra familia, que nadie sabe. Eso es maravilloso. Aparecen varias viudas, total, y uno estaba a punto de irse y uno dice ay, no, me quedo.
Llorar.
La señora de verdad dice, dígale que se vaya, que yo soy la dama, yo soy la esposa. Y uno se acerca y le dice, mire, señora, ¿quién es usted? Que aquí la abuela dice que por favor se vaya.
Ay, yo les voy a contar algo que nunca he contado, pero yo tuve un novio, no da risa pues, pero da risa. A los 18 años lo mataron cuando Colombia era muy peligrosa. Pero yo me acuerdo que en el entierro había una pelada también como mi edad, pero lloraba más que yo.
Y yo decía, pero yo no me había dado cuenta.
Exacto. Y que uno, lo que acabas de decir, a mí se me pasó por la cabeza. Y yo decía, ¿y eso qué rollo tenía con el hombre? Pues fui.
Entonces, guau, vamos.
No, claro.
Mira quién eres tú.
Yo me llamo Susana. Mira, pero ¿cómo es eso, Susana? Que yo ahora eres esa loca.
¿Cómo somos con el humor negro?
Nos terminamos riendo de la muerte hoy. Qué bonito. Hay que reírse. Mira, ahorita que mi mamá acaba de morir, y tú lo sabes, y fue muy duro, pero había yo, tú te diste cuenta que estaban tirando pólvora en un entierro al lado. Yo decía, solo en Medellín. Yo no sé quién era el muerto de la sala de al lado, pero eso tiraban y tiraban y tiraban pólvora. Y yo decía, solo en Medellín pasan estas vainas.
Eso es Latinoamérica, ¿verdad?
Y hay que ir a ver si es pólvora y no es bala, ¿verdad? Lo que están dando ahí, efectivamente.
O sea, el, el, no es verdad, Yo siento que la risa, mamá, mira, la risa nos ayuda a superar cualquier momento en la vida, de acuerdo, así sea el más doloroso. Mira, yo he estado en momentos duros de personas que han vivido muertes de familiares muy cercanos, y cuando me ven en el lugar, lo primero que me dicen es, ¿cómo me voy a volver a reír? Eso, eso me lo han preguntado dos veces en dos momentos difíciles, de cómo me voy a volver a reír. Y para eso primero no hay respuesta, no se sabe cuándo te vas a volver a reír, pero estoy seguro que te vas a volver a reír y que te vas a volver a reír desde lo hondo de tu ser. Y te vas a reír y te vas a también acordar de ese ser que se fue, y te vas a reír con él. Porque seguramente si se reían de algo juntos, si gozaban de algo en común de la risa, esa risa la va, te va a contagiar otra vez, va a decir me reía así con mi mamá, o me reía así con mi tío, me reía así con mi abuela. Yo me reía de eso con mi abuela, mi abuela le encantaba cuando yo contaba. O sea, y yo siento que la risa, hay gente que le tiene pudor a la risa. La risa ha sido cuestionada toda la vida. Hay un libro que se llama En nombre de la rosa, En nombre de la rosa, de Eco, no me acuerdo, Umberto Eco. Y ese libro es maravilloso y trata justamente de eso, de que la risa antes era muy cuestionada en el mundo eclesiástico, en el mundo, en el mundo de la religión. En la religión católica cuestionaban mucho la risa, lo veían como algo pecaminoso. Película, En el nombre de la rosa, sí, la hizo Sean Connery esa película. Y ese libro es maravilloso, maravilloso. Cuestionada la risa, explícame, porque la veían como algo pagano, como que la risa como que suavizaba el cuerpo, te ponía como sabrosito, te ponía como alicorado, como porque Te da, tú sabes, te da la locurita. O sea, cuando tú te ríes estás en placer y no estás ni teniendo sexo ni estás desnudo ni te están haciendo nada, pero es como una cosquilla corporal y tú estás como en un momento de la locura. O sea, tú me entiendes, o sea, tú estás como, ah, la locura.
Mi mamá estaría aquí toteada de risa contigo. Y porque es importante eso, no sé si a ti te ha pasado, o a ti, que hay un momento tensionante en alguno de nuestros países cosas duras, y de repente alguien te manda un meme, ¿verdad? O sea, y tú en medio de la lágrima. Yo digo, a mí lo que me mantuvo cuerdo durante este momento eran los memes de la gente, ¿verdad? Porque la gente empieza a crear memes hasta de la desgracia. Y no es que la desgracia te dé risa, es que la risa te ayuda a calmar el sistema nervioso, y esos momentos de risa te permiten como respirar y superar ese rato, ¿verdad?
Sí, de acuerdo. Yo quiero saber cómo manejas el humor negro ahora que en las redes pues mucha gente sensible y que no le gusta que te burles de absolutamente nada. ¿Cómo hacen los comediantes hoy en día?
Creo que tienes que ser políticamente incorrecto, no te queda de otra. Yo creo que estamos viviendo un momento social en donde si nos dejamos ganar por esto nos vamos a censurar de tal manera que vamos a volver a En el nombre de la rosa, no puedes decir nada, en donde la risa va a ser cuestionable por todo.
Yo creo que no estoy autorizada a decirlo, pero lo voy a decir Yo sé que tú alimentas como 500 niños en Venezuela todos los días. Toda la gente critica sin saber, me explico. De esos shows no solamente trae risa y felicidad, sino dinero, que como yo siempre digo, el dinero es importantísimo, que ayuda a otras personas. Entonces somos muy rápidos a juzgar, ¿verdad? Además, la risa, yo digo, la risa es necesaria. Hasta yo quiero morirme riéndome, por favor, ¿verdad? Yo no quiero 10 personas llorando al lado.
No, no, no, no, no, por favor. No, no, no, no, no.
Contémonos, contemos chistes, oigamos cosas bonitas con risa.
Sí, bonito cuando te recuerdan con risa, y no, y no qué amargo cuando alguien se va y la gente dice— yo he oído señoras mayores que te dicen: ¿Y usted extraña a su esposo? Que ya tiene mucho tiempo sola. No, gracias a Dios se murió, eso era horroroso, ese señor era horrible. Yo tengo 20 años de viuda, estoy feliz con mis nietos y mi casa, déjame en paz, ¿sabes? O O sea, yo prefiero que te recuerden con risa, que te recuerden riéndote, que te relaja total, que hacías reír al otro.
O sea, mira, George, ahorita que se murió mi mamá, a los 7 días se murió mi tía, la hermana mayor de mi mamá, y obviamente 2 entierros durísimos uno detrás del otro. Pero mi tía sí era ya una señora casi de 90 años que estaba muy enfermita, pero cuando ya la, tú sabes, la parte más dura de un entierro es cuando se baja el ataúd a los Y todos estaban los tiros, eso es lo más, no habían tiros ahí, pero todo el mundo estaba muy conmovido. Y de repente me volteo yo y le digo a mis tías, todo el mundo, le dije, nadie más para el hoyo este año, suficiente. Todo el mundo soltó la carcajada. Claro, claro, no es que yo me esté burlando, no, no, para nada, de mi tía, me dolieron en el alma, pero hay que ponerle humor a las cosas. Lloro y me río. Pero el humor para mí es la terapia más grande que Dios nos ha dado. O sea, hay que reírse. En la Biblia Jesús anda bailando y pachangueando en una boda.
A mí me recuerda que la vida no es tan en serio.
Total, la vida no es tan en serio. La vida es muy rápida.
Ajá, como disfrutar.
Aunque vivas 90 o no vivas 100 años, la verdad la vida es muy rápida. La gente cree que la vida es eterna y que vas a tener todo Y la verdad que la vida es muy corta. Tú no sabes cuánto tiempo vas a estar en este plano. Y yo creo que lo que mejor tú te puedes regalar a ti mismo, aparte del reloj que te gusta, la camioneta que te gusta, el viaje que te gusta, el marido que te gusta o la mujer que te gusta, es tener momentos y que sean muchos momentos de risa. Y solo creo que son los más— Mira, yo me río, yo logro reírme mucho tiempo solo. Yo estoy haciendo show, yo estoy haciendo show y yo me estoy riendo de lo que puedo decir en el escenario. Me estoy riendo y me estoy riendo y me estoy riendo. Y yo siento que esos momentos de risa solo, que nadie me tiene que generar esa risa en mí, que tú logras generar tus momentos de risa, que tú logras alimentarte con el humor, yo creo que son momentos de absoluta luz. Creo que son luces.
Existe la risoterapia, te produce endorfinas, te reduce la presión arterial, o sea, tantas cosas. Y Dios es tan perfecto que en estos momentos tan duros que yo estoy viviendo, ponerte a ti. ¿Cuántas veces tratamos de que tú vinieras?
Muchas veces.
Y hoy que no he parado de llorar por 15 días, que tú estés aquí. Yo digo, o sea, Dios es maravilloso porque me he reído como me he reído en muy pocos podcast.
Claro, yo sé.
Vamos a ir a una parte sensible. A ti te crió tu tío. Ya nos reímos, ya ven cómo uno puede pasar de la tristeza a la risa, y eso no nos hace malos ni no, no, no, no, para nada. Y tú estabas a punto de subirte a un escenario y tu tío murió, ¿verdad? Llévanos a ese momento porque cómo ¿Qué hace una persona que tiene que subirse a un escenario a hacer reír cuando quien fue prácticamente tu padre te acaban de decir cancelas? ¿Qué haces?
No, no me crió. O sea, mi tío fue muy importante en mi familia. Mi tío George fue como un, como una cabeza de familia y fue muy cercano a mí por la ausencia de mi padre. Y mi mamá era muy cercana a mi tío. Y he tenido, he tenido varias malas noticias justo antes de montarme en escenario. Tengo dos tíos que se murieron un jueves, el día del show. Y claro, es muy difícil que tú llegues al camerino. Mi mamá trabaja conmigo en producción. Y cuando yo llegué a mi camerino esa noche, a las 8 de la noche, mi mamá estaba llorando. Y mi mamá lloraba y lloraba. Entonces yo le preguntaba, todo el mundo estaba como que serio y como apagado. Y yo le preguntaba a la gente que qué pasó. Entonces uno de mis productores me dijo, no, deja que tu mamá cuelgue. No querían decirme. Déjame, déjame, déjamelo, deja que tu mamá cuelgue el teléfono y que te lo diga ella. Y cuando ella colgó me dijo, este, tu tío se acaba de morir en Venezuela. Entonces yo en ese momento, obviamente tú tienes el cuerpo muy preparado para el show, vengo con la energía de eso. Para mí el jueves es como un día sagrado porque es como que el día que yo hago ese show, y para mí tiene mucho valor que la gente viene de todas partes del mundo a verme. Entonces como que yo me cuido mucho la voz, yo no, yo no salgo el día anterior, o sea, yo me cuido porque quiero que ese momento sea para la gente algo como cuando vas a un parque, cuando vas a una película, cuando vas a ver una obra de teatro. O sea, oye, no quieres que te digan, no, bueno, el cantante tenía gripe, entonces no se le oyó. Quieren, quiero que la gente se vaya diciendo, qué maravilla, o sea, lo vi por primera vez. Y entonces para mí fue un golpe, pero yo en ese momento decidí, mira, esto lo voy a pausar ahora, aunque me duele mucho, lo voy a pausar ahora Ahora me voy a subir al escenario, voy a hacer el show sin decir nada, porque cuando tú dices eso empezando un show es que la gente se queda como en un estado catatónico.
Sí, ya.
Este, la gente es como que cuando te vas a encontrar con alguien, te quitas la ropa y te dice, pero tengo alergia.
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Esto dice mejor me visto. Tengo alergia. Mejor me visto. Entonces me voy. Entonces es preferible no decir nada. Yo arranqué mi show como que si jueves normal, y al final del show, cuando me estoy despidiendo, porque además quería que quedara grabado para mi programa, dije, este, este show se lo dedico a mi tío George, que se acaba de morir. Y me lo dijeron empezando el show, pero yo no quería. Y la gente hizo, y yo dije, pero yo no quería arruinarles la noche a ustedes, porque para mí esta es su noche. Más allá de ser su noche, la noche de mi público. Y la gente aplaudió. Y bueno, y después fue el momento del dolor, pues el momento de vivir lo que es el duelo. Pero yo tengo muy separado internamente mi trabajo, y para mí mi trabajo es muy importante. Yo estoy de alguna manera como comprometido con mi trabajo, y yo sé que mi trabajo tiene mucho significado, mucho peso en la gente. O sea, yo sé que la gente que te va a ver va con una una alegría tan grande. Y te echan todos los cuentos de que yo te veo desde el año no sé qué, que tú me ayudaste, que le dio cáncer, que fulanito yo no sé qué, que cuando a mí me agarraron, que yo me divorcié, que cuando mi hijo se fue a estudiar, que como yo no sé cuánto, cómo han vivido diferentes situaciones en su vida. Es como que hay una persona allí en la sala de tu casa que todos los lunes te acompaña en el YouTube, y tú estás en una nevada por allá, vives en el norte, y hay un alce afuera que no tiene que ver contigo, y tú contexto de vida, pero hay un señor que te conecta y locura diciendo locura. Y ahí sí tú te ríes ahí con tu nevada afuera y dice, yo no quiero ni salir a trabajar porque hoy hay una nevada horrible. Sí, este, y la gente te cuenta esas cosas. Pero es que cuando yo, yo vivo en Canadá y yo cuando hay nevada yo te pongo, yo, Harry, tú me das calor. Y yo, bueno, qué maravilla, mi amor, que yo te doy calor. Estoy ahorita haciendo imposiciones de manos, estoy haciendo imposiciones de manos. Sabes, la gente te cuenta cosas muy personales de que si el divorcio, que si me enteré de no sé qué cosa, o sea, cosas muy difíciles. Y sobre todo cuando tienes a una población que ha emigrado. Nosotros, lo de la inmigración es nueva para nosotros los venezolanos. Tenemos estas últimas dos décadas en este proceso. Nosotros, los colombianos tienen mucho más tiempo que nosotros, los cubanos ni hablar de la peluca. O sea, otra gente mucho más tiempo, pero nosotros tenemos 2 décadas, que suena mucho, pero la verdad que no es tanto. Y eso también ha ayudado a la población que se ha ido a conectar con esa cosa nuestra. Pues como que me dice, yo, Harry, te veo desde Holanda, un país que es muy bonito, que tienen su queso holandés y todo es bonito con sus molinos, pero que tú después del quinto día dices, me quiero guindar en el molino, me quiero colgar en el molino porque no tengo nada que ver con este sitio. O sea, y ahí fue donde se te dio. A lo mejor te casaste con un holandés. Eso pasa mucho con mis compatriotas, las venezolanas se casan con gente alemana. Vente tú, ese señor no tiene nada que ver contigo. Después que viene, después de que pasa la pasión, el señor se acuesta y tú lo ves como una gente extraña. Entonces dices, ¿qué? ¿Me casé yo con este loco que oye ese rock progresivo cuando lo mío es Karol G de toda, a tope? Yo quiero Karol G las 24 horas y este señor Oye, progresivo alemán, ¿sabes? Y eso es difícil.
Sí, es difícil.
Ok, tenemos que calmarnos.
Hubo algo que me gustó que dijo él, que no es sobre él, es sobre su público. Mi mamá, desde que empezamos este podcast, yo antes era como, me veo, me veo rara, como que sobrepensaba demasiado de mí. Y mamá siempre me ha dicho, no es sobre vos, es sobre el valor que le aporta a la gente. Así que me parece muy bonito porque no lo había pensado también, que en la comedia es igual. O sea, en realidad es, estás ahí pensando cómo hago para que ellos la pasen demasiado bien.
Yo igual que tú, George, me he subido a un escenario con dolor de estómago, dolor de cabeza, con una mala noticia. Cuando tú te subes ahí se te olvida todo porque tú estás ahí para dar totalmente. O sea, y esa es la diferencia entre el que se sube, ay, que si me veo bonita, que si me veo bueno. No, ese es el famoso yo.
Ello.
Y para mí, el que, el que de verdad deja el pellejo en ese escenario es porque está ahí por el otro. Mira, en Disney, les voy a decir esto rápido, tienen el concepto de on stage y off stage. Y una chica que trabaja con nosotros trabajaba en Disney, me decía, Margarita, cuando yo estaba en el parque estoy on stage, abajo en los, ¿cómo se dice?
Los carritos, como unos túneles, todos abajo también.
Decía, si yo estaba arriba podía tener los tenis y las medias mojadas, 12 horas. Y yo tenía que ser, porque aquí hay gente que vino de Holanda al haber el lugar más feliz del mundo, y yo no puedo estar, es que yo estoy amargada porque tengo las, no, porque esa gente vino de lejos y tiene, verdad, está esperando de nosotros lo mejor de nosotros. Y además la satisfacción, me imagino que tú también cuando pudiste ofrecerle eso a tu tío, la satisfacción de de, hey, a pesar de este dolor, di todo de mí. La gente que se va de aquí hoy se va feliz.
Totalmente.
Cambias vidas, tú sabes eso, que tú cambias.
Gracias, a mí me encanta que me digas eso. Yo tengo un comentario con algo maravilloso que acabas de decir, que siempre lo he tenido como un highlight de mí, de mí, de mí, de mi trabajo. La gente que se sube al escenario pensando en cómo luce no da risa en mi trabajo, al menos. O sea, y eso pasa con muchísima gente que se suben al escenario pensando si me veo bonito, si me veo feo, si tengo el pelo perfecto, si me estoy maquillando con la sombra correcta, que si tengo el tacón, que es cómo se me ven las piernas, que me eché aceite en la rodilla. O sea, todo eso es lindo para presentar un premio, para presentar un producto que acaban de lanzar, para presentar algo, tú sabes, una serie. Todo eso está lindo, pero para el humor, para que la gente pague la boleta, se sienta en un teatro, y estén esperando así que se abra la cortina para que salgas tú, esa a la gente no le importa. Exacto, no le interesa si tú tienes un reloj caro, si tú tienes unos zapatos costosos. Eso no da risa, eso no da risa. Y la gente, y la gente que quiere dedicarse a este oficio tiene que entenderlo. La persona que venga de la televisión, que venga de los medios tradicionales, tiene que entender que cuando te subes al escenario, nada de eso de que si tú tienes un carro tal, que si tú fuiste para, que tú estudiaste en Londres, nada de eso da risa. Da risa lo que tú me cuentas y me llega al alma, lo que traspasa mi vida y que me llega al corazón. Ese cuento tuyo, esa anécdota, esa historia. A mí no me importa si tú tienes un blue jean de $500 o de $60, no me interesa. Yo, con tal que tú te has vestido y no estás mostrando tus partes íntimas, yo me voy a reír contigo. Yo me voy a reír contigo así parezcas un loquito, no me importa. Pero esa gente que se sube pensando en el bucle, porque también los he visto y no los critico, Me da pena porque cuando se sube al escenario digo, ese no es el outfit para estar en el humor. El humor es sencillo, es llano, es auténtico, es rápido, es cercano. Si tú te me alejas con joyas y con— es lindo tener joyas, amo las joyas, qué chévere. O sea, no tengo nada en contra del logro ni contra los diamantes ni contra el carro bonito, pero no es allí en el humor. Es más como para, mira, me acaban de llamar para presentar esta taza y qué bonita la taza, y tú quieres lucir espectacular. Y qué bonito que tienes todo eso para lucir bella, preciosa o precioso, y que te subas al escenario y te veas increíble, galán, con tu traje negro. Pero un traje negro te pone tieso, y cuando haces humor necesitas movilidad, necesitas sentirte libre y que el otro te vea libre. Y que cuando me cuentes de tu niñez no te sientas, tú sabes, rígido como un pingüino, sino que te sientas feliz, que te sientas suelto. No importa la ropa. Yo me vestí bonito hoy para venir para verlas a ustedes, pero yo normalmente me pongo de negro. La gente, y yo siempre hecho bromas, no crean. Yo me visto de negro porque soy peluquero, es porque me hace ver flaco. Pero realmente el color negro para mí significa, para mí significa mucho. ¿Sabes por qué? En el escenario, no, cuando tú te vistas de negro en el escenario, y eso para mí es una clave, yo nunca esto lo he dicho en público, pero para mí es una clave del humor. Cuando tú te vistas de negro en el escenario, la gente no se preocupa por lo que tienes puesto, la gente se enfoca en lo que estás diciendo.
Sí.
No hay más nada que, no hay más nada, no hay interferencias entre nosotros. Yo no estoy pensando, ¿y qué marca será la blusa de ella? No me acuerdo esa marca. Del Cerroso, no creo. O sea, la gente está oyendo lo que tú estás exponiendo, se están riendo y no están pensando que si en tu camisa es de marca, si no es de marca, si tu blue jean te queda como. La gente está vestido de negro, es como un color muy neutro, es un color que funciona en el escenario, te hace ver delgado, te hace ver bien, te hace ver ágil.
Ágil, dale.
Y yo cuando lo aprendí dije, esto no me lo quito más, porque esto me hace ver, o sea, como que desaparece esa cosa que nos ponemos a veces, esas cosas que queremos reflejar, desaparece eso y estás solamente tú con la persona.
Exacto. Es que mira, Dios quiere a todo el mundo por igual, pero el mercado no. El mercado quiere al que le agrega valor, ¿verdad? Y si tú te subes a un escenario, eso no es solo en tu industria, George. Nosotros que somos hay gente que nos dice motivadores, keynote speakers, ¿verdad? Pero igual nos subimos a un escenario. Yo cuando me subo ahí, yo digo, yo soy la mujer invisible porque no se trata de mí, que si estaba bonita, que se trata de que la vida de ellos mejore de alguna manera con lo que sale de mi boca, ¿verdad? Yo creo que se aplica para todo.
Sí, lo que me gustó que dijiste, que ser cercano, porque es cierto, o sea, yo soy más experta en contenido de redes sociales y lo analizo mucho, y es cierto que cuando toca un tema que la gente se relaciona es cuando el video le va bien, ¿verdad? Entonces por eso vos decís que cuando hablas de la mamá latina todo el mundo se ríe porque todos tenemos una mamá latina, ¿verdad? Entonces todo eso que mencionaste ahorita le agrega como a relacionarse al comediante que está allá y decir, a mí también me pasa, o me pasa algo similar, o se lo imagina súper bien. Entonces me gusta.
Hay cosas que de repente no te pasaron a ti, conoces a alguien que le pasó, efectivamente, o forma parte de tu comunidad.
Por ejemplo, el papá ausente latinoamericano.
No te tiene por qué haber pasado a ti. Tú tuviste tu papá, no pasa nada. Tú tuviste tu papá y tú no vas a decir, ay, ese se volvió loco, ¿cómo va a hablar de eso? ¿Cómo va a hablar de eso de papá ausente?
¿Qué es eso?
Si yo tuve mi papá, mi papá lo máximo, mi papá, mi papá Carlos, mi papá era lo máximo. Tú no te vas a poner así. Tú vas a decir, somos latinos. Yo me acuerdo de mis compañeritos de clase que habían 4 que no tenían papá, claro. Y eso era una cosa que se hablaba, una cosa que se cuchicheaba, Ellos hablaban de eso, les dolía cuando iban a casa a comer. Y yo, y mi papá Carlos salía, decía, yo también quisiera tener un papá, o me hubiera encantado tener una familia como la tuya. Eso no significa que no te tiene que haber pasado exactamente a ti, pero haces, haces conexión porque inmediatamente te relaciona con tu comunidad. Dice, eso forma parte nuestra. Claro, no tú. Yo sí tuve papá, pero entiendo perfectamente lo que él dice, entiendo lo que él pasó, porque a alguien cercano a mí también le pasó. Pasó. Entonces es simplemente que tu historia, que a lo mejor no es exactamente la historia de tu público, a lo mejor— mira, yo me presenté una vez frente— esto siempre lo cuento porque me pareció muy cómico— yo en Estocolmo frente a 200, como 250 o 300 mujeres, todas mujeres.
Ok, ¿y por qué eran solo mujeres?
Eso yo también pregunté. O sea, yo me subí al escenario y empecé a hacer show, y yo hablaba, y yo veía para acá, yo veía para allá, yo veía para acá, y yo decía, ¿y por qué todas son mujeres? Una despedida solteras, contrataron el show. Y entonces, un momento paré el show, y yo no hablo mucho con el público, pero sí pregunto cositas. Y le pregunté, muchacha, ¿y dónde están los novios? ¿Qué pasó esta noche? Y entonces, no están en la casa. ¿En cuál casa? En la de una. ¿En la casa de quién? Pero, ¿por qué no vinieron? ¿No les gusta el show? ¿No hablan español? Ah, ustedes se casaron con hombres de aquí nada más. Entonces, aquí no vino familia. No, nosotros nos casamos estamos todos, yo, Harry, por página web. O sea, y claro, yo ahí cambié el show, dije, no, esto hay que hablar de este tema. Yo no me casé por página web, yo no conocí a nadie por online, pero lo entiendo y me relaciono con el punto, entiendo lo que me estás contando. Pero conozco gente que se ha conocido por Tinder, que tienen anteriores cositas, han triunfado en el amor. Pero estas mujeres eran como muchas mujeres que habían triunfado de esa manera. Y yo les dije, pero es que yo les hablé, miren, pero es que, ¿cómo ustedes conocieron esos hombres? Para dar el dato, yo conozco, tengo muchas amigas solteras, para dar el dato.
No, yo, estos hombres aquí, ¿cuál es la página?
Todo claro. Los hombres parece que de allí no son muy que se relacionan así con las mujeres, no son así entradores pues como el latino, de mamita me gusta. No, no son entradores, ellos son más de un retraído. Entonces claro, llegaron las venezolanas y abrieron el canal de comunicación. Pero mi amor, estamos pasando un momento muy negativo en el negocio equivocado.
¿Qué estamos esperando?
Y allá están felices, gracias a Dios. Dios me las guarde.
Un beso para todas las venezolanas. Sí, y los cubanos, tú tienes, tú haces un acento cubano que si yo no sé que eres George Harris, yo digo es cubano. Cuando empezaste el cuento del Tiburón 1, Tiburón 2, y a chapachar el cocodrilo, yo es que yo me puedo reventar de risa oyendo.
Yo veía una novela, yo vi una novela. Nosotros somos noveleros los latinoamericanos, somos. Tú eres muy chiquita, pero nosotros venimos de la novela, novela dura. Nosotros hemos sobrevivido. Las mías ya son más modernas, pero también Delia Fiallo no era nuestra tía, nos crió a todos nosotros. Topacio, Topacio, claro. Imagínate, tú, la ciega más atrevida del mundo. No veía y nadaba en un río.
Esto uno ve y no nada, pues miedo.
Esto pasó increíble, esto pasó lo máximo. Esto pasó, no voló porque bueno, se enredaba con los cables, pero esto pasó lo máximo. Yo decía, yo veía una novela cuando estaba en bachillerato que se llamaba Marielena, que era con esta mexicana guapísima. ¿Cómo se llama ella, la señora? Este, Lucía Méndez. Y entonces ella era la única mexicana y todo el elenco era cubano. Pero eso a mí ya me daba risa, el cambio de acento. Esa novela era De esos experimentos que se hicieron de que todos los artistas eran de todos lados, entonces eran hermanos. Entonces ella tenía dos hermanos cubanos. A mí me encantaba porque ella hablaba: No, este momento siento sola, estoy triste. Y los demás: Niña, ¿por qué estás así? No te pongas así, Marielena, déjate de eso. ¿Por qué tiene que estar triste?
No, no señor, olvídense, hombre.
Y yo decía: Pero, ¿cómo que son hermanos? ¿Cómo son hermanos? Yo veía a Noelia, yo me orinaba de la risa, yo no podía.
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Y entonces yo empecé a imitar a los actores que empezaban a saben era novela muy buena y entonces me daba risa en las interacciones con los actores. Entonces el tío de ella que era también otro cuadro decía: "Neyo, a véate." Aquí hay que hacer algo con Marielena, vive deprimida. Y entonces salía Lucía Méndez, estoy rota, no me encuentro, no tengo asideros en la realidad, el hombre me engañó. Y dice, olvídate de ese hombre, ese hombre es negativo en tu vida, ha traído pura desgracia. Y yo claro decía, pero cómo, esto es genial, ¿cómo se les ocurrió hacer esto? Esto es maravilloso. Y entonces empecé a imitar el acento ahí viendo la televisión. A mí se me dio por eso. Y tengo amigos que no digo—
Y te quieren mucho los cubanos.
Yo los quiero mucho, yo los quiero mucho. Mucho, porque a mí me encanta cómo ellos hablan, me encantan sus palabras, me gusta su forma tan auténtica.
La salsa de Miami, exacto.
Entonces yo el Thanksgiving, todo eso lo entendí, lo capté, lo, lo me gusta, los oigo mucho, me encantan sus frases, son maravillosas. Y en pandemia, que estábamos todos aburridos en las casas, nerviosos, engordando, yo digo, yo me va a dar algo, porque yo estaba que sudaba así de la angustia, qué va a pasar con nosotros. Nosotros. Este, y entonces yo dije, en Snapchat hay filtros, ¿no? Que eran filtros muy cómicos, muy guapos. Entonces vi dos perritas como salchichas juntas, y entonces las perritas ellas interactuaban, se oían entre ellas, como un filtro que son como esos loops, y entonces se ven así las perritas. Y yo dije, voy a ponerle voz a las perritas hablando entre ellas. Entonces como conversando, aléjate de mí, niña, pero eres fastidiosa. Basta ya. Y entonces como que grabé, grabé, grabé, y yo dije, lo voy a lanzar, a lo mejor me echan 4 tiros al aire. Y dice, perra tu mamá, chico, eso no respetas. Yo, ahora se acabó. Porque puede pasar, la gente, tú sabes. Y la gente empezó, ¿y esto de dónde salió? ¿Qué pasa aquí? O sea, esta perrita, yo no puedo. Y entonces claro, luego escogí un perrito como Yorkie, creo que se llama esa raza, y entonces que tiene una camiseta roja. Y entonces empecé a hablarle al perrito, pero una vida le creí que estaba, que la dueña era una gorda, que no lo quería sacar para la calle, y entonces él se aburría en la casa. Y entonces que todo cubano, entonces yo nací aquí, yo nací aquí en Miami, pero ella, que este es el idioma que yo hablo por la casa, pero vivimos con el abuelo y la gorda, y la gorda no me quiere sacar a la casa y se come la comida mía. Yo le digo, gorda, déjame para mí. Y claro, yo empecé a sacar, esta niña le va a dar un infarto. Yo empecé a sacar el perrito en el Instagram y tal. Y los cubanos, mira, yo me acuerdo una vez estaba yo en la playa, pandemia, pandemia, tú sabes que nosotros fuimos lo único que podíamos, a la playa no dejaban entrar. Y entonces me voy, estaba yo en el mar, así ya metido en el mar en la pandemia, que yo decía, ¿será que me lleva una ola? Yo, que se acabe esto. Estamos todos muy tristes, todos primero. Y salíamos a la playa y entonces se me— y un señor, yo estoy hablando con alguien, no, fíjate, todo estoy amargado. Y un señor nadó, señor gordo, señor nadó, nadó, nadó, nadó. Mira, yo te estoy viendo hace rato comiendo mierda aquí. ¿Eres tú el comediante que hace el perrito?
Y entonces yo le digo, sí soy yo.
¿Qué haces?
El niño, yo te quería poner cara, yo te quería poner cara porque yo te veo perrita, perrita, me la pasa mi tía, me la pasa la otra, y yo te quería poner cara y eres tú, porque yo te estoy viendo. Y yo, claro, eso a mí, ellos son muy, muy divertidos, los quiero mucho, y sí, los quiero, y ellos van mucho al show, entonces yo los quiero mucho, los integro mucho en el show.
Sí, sí, sí, qué bonito. Yo me río muchísimo con tus chistes cubanos, además que Miami todos amamos, ¿verdad?
Sí, sí, los queremos mucho porque ellos, bueno, ellos son los primeros Son las que nos recibieron a todos nosotros, literalmente.
Bueno, George, este, este podcast es de resiliencia, por eso se llama Yo Pude, Tú Puedes. Y yo, por ejemplo, que tuve depresión, ataques de pánico, lavé carros aquí en Miami, verdad, pude. Sí, Sophie, que ha tenido ansiedad, también pudo. Tú puedes. ¿Qué le dirías tú como un mensaje final de resiliencia a esa persona que te está viendo y que tal vez perdió el negocio, se han burlado, whatever, cierto, tantas cosas? ¿Qué le dirías?
Bueno, yo siempre tengo dos, para mí, dos frases importantes, o sea, o dos consejos importantes. La primera es la insistencia, la constancia. Insistir, insistir, insistir, insistir, insistir siempre. Nunca desfallecer. Esa no es una opción para mí para crear negocio, ni para crear carrera, ni para crear nada en la vida. Todo tiene que tener una constancia, todo tiene que tener una metodología en ti internamente. Tiene que haber una constancia constancia en hacer algo repetidas veces todo el tiempo, y ahí vas a ir mejorando y puliendo el producto. Y lo segundo, no te compares con nadie, con nadie. No te compares con nadie porque la comparación trae mucha frustración. ¿Por qué él lo logró a los 25 años y yo no lo logré? ¿Por qué él es flaco y yo soy gordo? ¿Por qué él se ganó el primer premio y yo no me lo gané? ¿Por qué yo que he trabajado tanto no me dieron ese puesto laboral? ¿Por qué yo que me lucí nadie me vio? ¿Por que no compares tu trabajo ni tu trayectoria ni tu proceso con el de nadie en tu carrera, porque eso no te ayuda, te hunde, te deprime, te retrasa, te frena tu proceso. Yo, cada quien tiene que vivir un proceso completamente diferente. No te comas la foto del Instagram. Hay gente que se toma la foto familiar, entonces tiene el bebé, tiene el esposo, el otro niño que ya tiene 3 años, y esa mujer a lo mejor ese día tenía ganas y estaba que odiaba al marido, y el niñito estaba pataletoso, y se preguntó a sí misma en esa foto: ¿por qué parí el segundo si yo este matrimonio no está bien? Entonces no, no confíes tanto en la foto del Instagram porque a veces no cuentan la historia completa. Fíjate en tu propio proceso, sigue tu proceso, ama tu proceso, abraza tu proceso, embrace it, como dicen los gringos. Abraza tu proceso, ama tu proceso. Si tu proceso es repartir volantes, reparte Si tu proceso es limpiar el camerino, hazlo. Si tu proceso es empezar de 0,0, pero ya tú allá eras importante, empieza de 0,0. Y no te compares con nadie, porque la comparación solo te va a retrasar más el momento de la llegada al éxito. Así que sigue, porque yo también, yo también pude, yo también, yo también tuve muchas noches oscuras, muchas noches donde me hacía reír y luego me iba en mi carro y me ponía a llorar. Llorar porque me sentía solo, porque me sentía mal, porque me, porque no ganaba dinero, porque trabajaba muchísimo y cobraba poco. Así que todos, y no soy víctima para nada, es parte del proceso y hay que entenderlo. Si estás hoy en un lugar oscuro de tu vida, entiende que es parte del proceso y luego te vas a reír. Pero ese proceso, vívelo, ríete de ese proceso, gózatelo. Cuando escribas a tu familia en tu país de origen, dile estoy mal, pero la estoy pasando bien porque esto me hace bien. Esto me hace bien porque me está cultivando quién soy y quién voy a ser. Así que bueno, yo creo que es ahí.
Así que a brillar con luz propia, sin compararse, y la toalla solo se tira en la playa. En la playa. Aquí lo dejamos nuevamente con el terapeuta mayor y el mayor, uno de los mejores comediantes del mundo para mí, George Harris.
Gracias, mi amor. Gracias por la invitación, de verdad. Un gusto de verdad estar con ustedes. Mil bendiciones y gracias por este podcast tan hermoso. Me divertí un montón, me divertí un montón. A veces uno va como tenso, Dios mío, ¿qué me van a preguntar? Entonces no, me encanta, me encanta que podamos hablar de nosotros, que podamos hablar de nuestras cosas, de nuestras carreras, de nuestra vida, de nuestra, de lo que nos hace, es lo que nos hace ser ser de luz. Yo creo que todos somos un ser de luz. Lo que tú tienes que explorar es dónde está tu luz, dónde está tu on y tu tu off. Y para mí es importante que tú explores eso. ¿Dónde está tu on? ¿Dónde me prendo la luz de mí mismo? ¿Dónde enciendo esa luz? Mi luz es ser enfermero, hágalo. Mi luz es ser speaker, venga. Mi luz es ser cocinero, encienda los focones. O sea, ¿dónde está tu luz? Y cuando hablamos de la luz, a mí me fascina, me llena mucho de paz y de amor.
Hermoso, George. Muchas gracias por estar aquí.
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