Abundante pero no Pendeja con Vilma Núñez

In this episode of the "Yo Pude, Tú Puedes" podcast, hosts Margarita and Sophie interview Dominican entrepreneur and founder of Convierte Más, Vilma Núñez. Vilma shares her journey from a low‑income immigrant in Spain—working odd jobs, facing discrimination, and relying on her mother’s sacrifice—to becoming a recognized speaker, author, and digital‑marketing leader. She discusses the impact of low self‑esteem, imposter syndrome, anxiety, and how therapy, hypnotherapy, and the Hawaiian forgiveness practice Ho’oponopono helped her heal. Vilma explains the strategy that launched her brand: freely sharing real‑time marketing templates, building a community, and later monetizing through courses while staying generous. She reflects on criticism, detractors, and the importance of supporting other women. The conversation also covers her money mindset (“abundante pero no pendeja”), the Profit‑First method for taxes, family involvement in business, generosity rituals (WhatsApp “bóveda”, cash gifts to strangers), and personal fears such as claustrophobia. Finally, Vilma talks about her current focus on “happy revenue,” future projects, and the ongoing process of redefining her dreams.
Chapters
Mi mamá fue mi primera inversora, la persona que más fe tenía en mí. O sea, yo no tenía esa confianza en mí, tenía muchos problemas de autoestima que todavía hace unos años lo arrastraba. Y me dice: Susi, búscate cómo vas a vivir, porque yo no te puedo pagar la maestría más mantenerte. Y yo buscándome la vida, aplicaba a todos los trabajos y no me lo daban porque nadie quería invertir en un inmigrante que luego tuvieran que sacar. Yo llegué hasta repartir flyers fuera del metro de Madrid. No me querían ni rentar una habitación. Yo creo que eso yo casi nunca lo he contado. Mis resultados hablarán. Yo mientras tanto sigo enfocada en mi misión, porque si uno se parara Cada vez que te critican, uno no avanza.
Bienvenidos al podcast Yo Pude, Tú Puedes, donde vamos a hablar de cómo manejar tu mente y tus emociones para lograr todo lo que quieres en la vida.
Disfruten. Hola, bienvenidos a otro episodio de Yo Pude, Tú Puedes. Hoy tenemos a the one and only Vilma Núñez, la fundadora del grupo Convierte Más, conferencista reconocida por millones, y siempre, siempre vestida para el éxito.
Vilma, qué rico tenerte acá, amiga.
Igualmente, amiga, estoy muy estar con las dos. Y te admiramos y te queremos mucho.
Igualmente, igualmente. Además, Sophie, yo tuve una conversación con tus padres, una cenita donde hablé de la magia que hay después de que tú estás dentro. Se nota. Así, sí señor.
Ay, qué linda. Sí, hoy me estuvieron hablando de qué impresionante es la influencia de los padres en los hijos. En verdad, como que ver a mi mamá estar en este, esta industria del desarrollo personal, en verdad sí, sí ha influenciado mucho en mi vida. Y me imagino que lo mismo con vos y tu hija, que vos sos una gran madre.
Eso espero.
Ya ella muestra dotes empresaria me imagino?
No, pero si el otro día montó su primer plan de negocio. Cuéntanos eso, esa historia linda. La niña no sabe qué es un plan de negocios, la niña no sabe lo que es la diversificación y coge de repente se va dibuja yo todo lo que uso yo utilizo hojas cuadriculadas porque yo necesito que mi mente pueda volar y no me gustan las rayas y ella mami dame las hojas y yo ah sí claro papá baja se sentó en mi escritorio por supuesto en mi despacho de la casa dice mami lo tengo claro y papi también a ver papá el día de Halloween nosotros Compramos cajas y cajas de juguetes y chocolates y dulces para los niños. Papá va a entregar todo a los niños, yo voy a montar un lemon stand, voy a comprar vasitos especiales para que todos los niños también quieran el vasito especial. O sea, ya estaba con propuesta de valor. Y dice: ¿Qué te parece el plan? Yo voy a vender y papá va a regalar. Y yo: no, está espectacular, motivándola, nosotros emocionados, imagínate. Y de repente se va otra vez y vuelve y dice: no, no, mamá, pero tú vas a vender helados. O sea, tan diversificada. Me iba a montar otro stand. Y después está la abuela y dice: abuela, tú tienes que hacer algo, abuela, tú vas a cobrar. Y fue como que genial, ¿no? Que nosotros no le decimos a nuestra hija ni tú tienes que emprender ni tú tienes que trabajar. Al contrario, lo que le decimos a ella es que se divierta, que juegue, que aprenda. Y la niña ya saltó con eso con 6 años.
El ejemplo que le das sin pedírselo.
Sí, tal cual.
Hijo de tigre sale rayado, tal cual. Amiga, queremos que la gente conozca a Vilma. Vilma Núñez es una marca ya internacional, pero la gente de pronto no conoce la historia detrás. Yo creo que tampoco conozco muchas cosas y estamos listas. Tú eres dominicana, tienes un doctorado, una gran estudiosa, y por eso estás donde estás. Yo digo que cuando uno alimenta la mente, uno derrama los bolsillos en la mente y la mente le llena los bolsillos.
Así es.
Y un día decides irte para España. Cuéntanos de ahí qué pasa.
Realmente todo cambió con MSN Messenger. Tú eres muy joven, tú quizás no sabes lo que es eso. Ese era el WhatsApp de la época, y entonces uno se comunicaba y nosotros utilizábamos en una agencia de forma interna, con algunos clientes más abiertos. Yo con mis amigos, y yo sentía que yo era como invencible pudiendo tener esta mensajería inmediata. Y de repente un día me sale un anuncio de publicidad y yo digo: "Oh, yo quiero poder poner anuncios que sean para todo el Caribe". Yo estaba en Dominicana trabajando en una agencia, pero yo decía: "Aquí no voy a conseguir ese estudio". Y entonces empiezo a buscar y digo: "Bueno, aquí no hay posibilidad ni hay billete para que a mí me manden para el extranjero financiándome, ¿verdad?". Y de repente digo: "Ah, pero hay becas, el gobierno de mi país da becas, pues entonces déjame aplicar a becas porque yo he sido buena estudiante, me gradué con honores". Y entonces encuentro la la maestría más digital, que no tenía mucho digital, porque en el, en el año 2009, sí, claro, o sea, no, y o sea, claro, había muchas maestrías en España digitales, pero no estaban incluidas en las becas. Ya, entonces busco la que más parecido tiene, que es un truco que le digo a todo el mundo: busca y elige una formación por los maestros, dónde están trabajando los maestros, que te hablen de la experiencia y no de la teoría y la tendencia. Entonces yo busqué y dije: ah, mira, eso trabaja en esta agencia, esta agencia es berraca, esta agencia lleva hasta marca tal. Y entonces ahí fue que elegí, y toda mi familia vuelta loca: vas a aplicar una sola maestría. Ah, no, que si no es esa no me voy. O sea, yo plantada, yo, esa es la maestría. Entonces me voy a España a desarrollarme para aprender de eso y poder luego alimentarme. Y bueno, pues yo también quería volver, o sea, mi plan era volver.
Tú dijiste voy y vuelvo.
Sí, voy y vuelvo.
O sea, ya uno propone y Dios dispone.
Así mismo. Pues yo imagínate, me enamoré del país, luego me enamoré también de mi marido.
Del español, de España y del español.
Tal cual, tal cual.
Entonces allá tú empiezas en agencia.
No, yo empiezo con la maestría. Mi mamá se endeuda No, es mentira. En verdad no es que coja un préstamo más, o sea, mi mamá consolida todas sus deudas para meter una deuda más para invertir en mí. O sea, mi mamá fue mi primera inversora, la persona que más fe tenía en mí. O sea, pues yo no tenía esa confianza en mí, tenía muchos problemas de autoestima que todavía hace unos años lo arrastraba. La tipa se endeuda, dice: me voy para allá para llevarte el dinero y pagarte la maestría. Y me dice: Susy, búscate cómo vas a vivir porque yo no te puedo pagar la maestría, la segunda, para quedarme legal en España, más mantenerte. Y yo buscándome la vida, aplicaba todos los trabajos y no me lo daban. Porque nadie quería invertir en un inmigrante que luego tuvieran que sacar, porque era con acuerdos de estos de pasantías. Y claro, yo ya venía de una posición buena en República Dominicana. Esto mentalmente era romperme. Ya tú ganabas, tenías una posición de prestigio, ahora tienes que volver a pasante. Los países latinoamericanos se odian.
El inmigrante llegamos aquí con títulos a lavar apartamentos, a hacer, ¿verdad?
Nada, o sea, no te vale de nada. O sea, es como que devolverte. Mira, yo llegué hasta repartir flyers fuera del metro de Madrid porque en vez de quedarme en mi casa viendo series, no había Netflix, pero uno se la bajaba de internet. Yo decía, pa, yo quedarme aquí viendo series, Grey's Anatomy, que la veía.
Eso sí era pirateada, pero yo sé que tú tienes la capacidad.
No quiero decir nada, no confirmo ni desmiento. Y yo decía, me pongo a repartir flyers. Sí, y te juro que era duro, porque yo decía, ay, Dios mío, si se aparece aquí un amigo mío del mes o de Dominicana que me juzga, sabes, porque también uno le pasan ese tipo de cosas por la mente, como la tiene.
Pero eras súper perseverante.
Veintipoco, yo me fui con 20, yo creo que me fui con 22, yo tenía 23. Pero es que yo decía, es digno, me pagan, no estoy en mi casa echando, y me estaba metiendo dinerito. No te creas mucho, a lo mejor me llevaba 40 euros más esa tarde, pero yo decía, en mi casa lo estoy gastando, aquí lo estoy generando. Entonces pasé por todo ese tipo de cosas. Mira, no me querían ni rentar una habitación. Yo creo que eso yo casi nunca lo he contado. Yo llamaba con mi acento dominicano, cuando mi mamá me dice búscate la vida, búscate trabajo para mantenerte, y no me rentaban por el acento dominicano porque pensaban que yo pues era de las dominicanas que hacen cosas que no deben de hacer. Y yo, pero oye, pero la habitación está disponible. Y entonces en una finalmente consigo una pareja que me dice, bueno, pero ven para que te conozcamos. Claro, me dice, pero, pero eres blanquita y eres estudiosa y trabajas. Y yo, sí, como muchos dominicanos también, no, porque hay muchos prejuicios también y mucho racismo entre latinos.
Sí, existe discriminación, 100%, 100%.
Lo sentí entre los mismos latinos en España. Tuve también problemas ahí de cuando hacía trámites migratorios, fue muy duro. O sea, el trámite migratorio en Madrid nadie habla de eso, pero uno de ellos es al lado de una cárcel. O sea, y tú tienes que hacer— sí, una de las oficinas de migración de Madrid es al lado de una cárcel donde los presos gritan también. Eso cuando yo iba, y donde a mí me ponían varias pegas porque era latina.
Vilma, y entonces esto me imagino que te generó como una ansiedad o algo así durante tu tiempo en España, o vos todavía te sentías como con confianza.
No, yo mucho por la autoestima y eso no ayudaba. O sea, yo le estaba echando pichón, como dicen, y no ayudaba. O sea, fue muy duro el tema inmigración porque además yo no quería quedarme legal en España por el camino de casarme. Yo siempre supe que me iba a casar por amor, no por necesidad. Y lo confieso, yo llegó un momento en que la oficina me sacó los papeles y la renovación se estaba poniendo bien dura y mi novio, mi marido que era mi novio, me dijo: oye, ¿lo que hay? "Yo sé que tus principios, está bien, no nos vamos a casar, pero hay una cosa que se llama pareja de hecho. Si tú te haces pareja de hecho conmigo, te dan 5 años de residencia y después, si tú no quieres, esto no es nada, mi amor, un día decimos que ya no vivimos juntos y no pasa nada." Y yo tuve que mantener mi valor y tal, porque si yo me quería quedar echando mi pleito en España, yo tuve que caer en eso. Y te digo, do maestría, haciendo el doctorado, no fue fácil. O sea, la inmigración no es tan bonita como la pintan.
Sí, y acaba. Y gracias por abrirte y ser vulnerable, porque estamos en el mes de la mujer. Hombres también van a aprender de esto, pero quiero resaltar, verdad, la mujer en este momento, que la gente te ve a ti y dice, Vilma Núñez, problemas de autoestima, verdad. Cuéntanos cómo se manifestaba esos problemas de autoestima.
Realmente siempre me sentí insegura. Yo creo que donde yo más sufrí el problema autoestima fue en relaciones con hombres, porque, porque me decían cosas que era un maltrato emocional y verbal, y yo lo aceptaba, sí, que creía que era como normal, sabes, a pesar de no haber visto como eso en mi círculo directo, sabes. Yo decía, bueno, pues es lo que hay, pues es que no me merezco. Y me hacían comentarios, no, es que es por mí, sabes, es que gracias a mí. Y yo era como, tenía una dependencia. Como yo no viví con mi padre, yo no me crié nunca conmigo, yo tuve nada más con mi papá 3 meses que me tuve que ir de casa de mi mamá porque tuve un problema con mi padrastro. Me fui a vivir con mi papá y me tuve que ir porque mi papá era una celebridad y mi papá llegaba a las 4 de la mañana a la casa y yo lo veía a veces, sabes, solamente. Yo dije no, esto no es vida. Me fui a vivir con mi abuela. Pero imagínate, al no tener la figura de papá, nunca haberme criado con papá, buscaba en un hombre ese afecto de papá. Entonces, ¿qué hace un papá? Te corrige, te educa, te dice las cosas que están bien y mal. Entonces, cuando una pareja me hacía sentir inferior, pues yo entendía, pues pues tampoco estaba tan mal. Entonces no tenía amor propio. Y fue cuando decidí irme a España que yo creo que fue, digo, me voy a separar de todo lo que he vivido, voy a experimentar. Y mi mamá bromea mucho, dice: pobre de tu marido, que te agarró en una época donde ya tú no eres la cursi, la súper romántica. Y yo decía: no, no es que ya no lo soy, porque yo lo sigo siendo a mi manera, es que simplemente ya estoy en una relación donde realmente yo no tengo que fingir, yo no tengo que mostrarme más sumisa Porque mi esposo me acepta tal y como soy.
Obvio, para tener una relación sana vos tenés que quererte primero.
Exactamente. Pero yo no sentía que ni tenía las herramientas. Hoy se habla mucho de coaching y desarrollo personal, pero yo había ido a psicólogo por temas de problemas con los noviecitos estos que tenía. Pero ya tú sabes, para mis amigas me miraban, mira, está tan loca que va al psicólogo, sabes. O sea, era mal visto en aquel momento. Por eso ahora me encanta ver esta nueva generación tan joven que hace terapia desde muy joven. O sea, yo a mi hija Ya habíamos hablado mi esposo y yo, mi amor, desde que entré en la adolescencia.
Claro, yo voy a terapia desde la adolescencia literal.
Que tiene que ir porque necesita, o sea, uno como padre uno le puede dar educación y valores, pero los niños necesitan también manejar sus propias emociones, ¿no?
Vos sos como Superwoman, ¿verdad? O sea, yo siento que yo te veo en el escenario, siempre te ves con tanta confianza, sí o sí, de muchas empresas, has escrito libros. ¿En algún momento te dio el síndrome del impostor, hablando de la ansiedad?
Todo el tiempo.
Contame, por favor.
Todo. O sea, realmente hay una técnica que yo hago y es que antes que yo me voy a enfrentar a un reto muy grande que yo no siento como, no sé, un contrato que no me van a aprobar, o siento que soy muy pequeña y estoy llena de gigantes, pues yo me rodeo mucho también de muchos americanos. Tenemos la oportunidad de aprender de otros que ya han vivido lo que nosotros vamos a vivir. Yo me sentía hormiguita, entonces yo dije: esto tengo que resolverlo de alguna forma. Entonces yo tengo una lista de todos los hitos que yo he conseguido, de todas las cosas por las que yo estoy agradecida. Y antes de enfrentarme a eso, los leo, la leo para recordarme lo que ya yo he hecho.
Y también me encanta esa técnica robada, o sea, cuando la vocecita, la loca de la casa que digo yo, empieza: ¿Tú qué te crees?
Exacto.
¿Tú qué vas a ir a hablar ahí? Un momentico, a ver, vuelvo a leer que yo he hecho esto, esto, esto.
Me encanta, es que es mi bóveda y yo le llamo mi bóveda. Y tengo otra de WhatsApp, tengo un WhatsApp conmigo misma que se llama también bóveda, y tengo mensajes que me mandan las personas ¿Un WhatsApp contigo misma? Para, para. Tengo varios.
Cuéntame.
Hacemos un grupo y vos sos la única del grupo.
Yo quiero ir a eso. Sí, claro, yo agrego a mi marido y luego lo saco.
¿Qué te iba a decir? No podés crearlo.
Claro que sí, tú agregás a alguien y lo sacás. Entonces yo saco y tengo varios grupos conmigo misma. Yo tengo la parte intelectual.
No, no, no, no, esto está divino.
Cuéntame, cuéntame uno de esos grupos. Claro, mira, yo tengo la parte intelectual, es decir, yo soy aprendiz. Mi papá decía que uno tiene que ser estudiante en la universidad de la vida siempre. Y eso se me quedó. O sea, se me quedó. Entonces yo tengo el de soy aprendiz. Luego tengo el de los numeritos, porque hay que motivarse. Pues tú sabes que aunque uno le vaya bien, hay días mejores que otros, hay meses mejores que otros. Entonces yo ahí tengo los pantallazos, levidiza, para cuando tú sabes, como yo no te he motivado, yo también, yo misma, lo que yo he conseguido es un grupo conmigo mismo de abundancia.
¿Por qué el grupo conmigo mismo?
O sea, yo estoy—
toma nota, Sophie.
Y luego tengo el de los de la Bóveda de Lucitos que yo he podido generar en otras personas, que son normalmente esos mensajes que yo no los reposteo en redes sociales, sino que la gente me manda en confianza de los cambios que yo he podido hacer.
Esa es tu misión.
Sí, eso me lo recuerda todo el día. Y yo pensaba que yo ayudaba a las personas desde la parte de marketing y venta. Después me di cuenta que no, que también podía ser en el impacto personal. Y ahora me doy cuenta de que cuando tú cambias a una persona en un núcleo familiar, cambia toda la familia. Y entonces estoy empezando a ver todo eso y digo, ay, qué bonita responsabilidad que tengo. Entonces eso es lo que yo hago. Yo a veces me paro, o sea, en tarimas, por ejemplo, yo comparto mucho con John Maxwell, ¿no? Mi amor, tengo que prepararme porque, o sea, a John le gusta estar conmigo porque yo puedo aportarle algo, ¿no? Entonces yo también valgo. Pero yo me sentía como, no tengo nada que aportar, o sea, ¿qué le voy a enseñar a una persona de la que yo aprendo solamente observándola? ¿No? Entonces claro, yo digo, ok, yo sé de esto. Mi marido también, por ejemplo, está súper posicionado en inteligencia artificial. Entonces es uno de los valores más grandes que él tiene ahora, que es una Wikipedia de la IA. Entonces él sabe valor, y eso es lo que comparte. Yo tengo mi otra parte de marketing, ¿no? Entonces eso me ayuda. Ha sido como que, pero yo lo tengo todavía.
Qué bonito. Entonces la lista de tus hitos y los WhatsApp contigo, mira, está brutal. Ok, volvamos a España, después nos venimos para acá, para Estados Unidos. Cuando ya empiezas a trabajar, entiendo que te decían la reina de las plantillas. Cuéntame eso.
Básicamente yo pido permiso al que era mi jefe, el último jefe que tuve, Roberto, increíble ser humano, uno de los ángeles y maestros que yo creo que la vida te manda. Y yo le Digo, oye, ¿será que yo puedo compartir lo que hacemos con Coca-Cola, con las empresas, pero sin poner los números de ellos? Claro, me dijo que sí. Y yo, bueno, pues de repente nadie me visitaba mi blog, y de repente todo el mundo visitaba mi blog. O sea, pero te hablo de un par de visitas que yo siempre veía en el mapa. Mi mamá, la única República Dominicana yo creo que entraba, un par de España, y de repente empiezo a compartir plantillas, empiezo a ser generosa, no con el exceso, porque la mayoría de personas cuando vende o quiere regalar, regala lo viejo, regala lo que ya no usa, que es como el tema de la Ahora sí, las obras no. Yo estaba compartiendo en tiempo real plantillas de lo que yo le presentaba a las empresas grandes, a vicepresidentes de marketing de esas corporaciones. Y ahí fue que la atracción llegó, la atracción llegó, y de repente empecé a tener un montón de visitas. O sea, la visita que tenía en un mes la tenía en un día. O sea, todo empezó a crecer. Me apunto unos premios, pierdo los premios y me dejo motivar. Yo, mira, eso fue una de— es duro perder porque tú te preparas de gala. Yo fui la que— competitiva, totalmente. Y perdí. Tú imagínate, y tú pierdes y que te gane alguien que se lo merece, que el Paco Olmedo te puedes poner a echar y que la gente, no, eso fue rosca. Sí, eso está enchufado. No, no, gana uno mío que yo decía, está bien, ganado. Es que me cae bien el amigo, ¿sabes? Cuando te caen ellos, más difícil. Y es como, se lo merece, porque tú sabes que es más fácil criticar que admirar. Entonces, oh, y de repente estoy yo ahí, mira, fingiendo loca por darme a llorar, tú sabes. Yo decía que me quiero escapar para el baño para llorar, desahogarme. Bueno, premio al mejor blog del público, el más votado entre 22.000 blogs, Vilma Núñez. Y yo, ¿cómo?
Y en ese mismo premio, en ese mismo día que soy yo, pero yo ni siquiera sabía que esa categoría existía. No te fuiste al baño a llorar.
No, menos mal, yo no, porque tú sabes que tú tenías que disimular. Yo estaba ahí aguantando, sabes, o sea, y yo, ¿qué? ¿Qué? Y yo como que miraba la pantalla y salía la foto de mi blog. Yo no sabía ni qué hacer, no sabía ni qué sentir. Y yo decía: no, no, espérate, yo no tengo un blog, yo tengo una comunidad. Y eso fue lo que despertó en mí la monetización, comenzar a vender en internet, porque hasta ese momento yo prácticamente era todo generoso, o sea, yo daba, daba, daba. Por eso yo le digo a la gente: el día que plantas la semilla no es el día que te comes el fruto. Hay que saber tener paciencia en los negocios, en la vida personal. Y ese fue un momento, yo te digo, decisivo. Ese momento me ayudó con el síndrome del impostor, con más seguridad. Y yo creo que aunque yo renuncié muchos años después al trabajo, yo creo que ese día ya yo hice la pre-renuncia porque yo sabía lo que venía, aunque no lo creía posible o inmediatamente.
Y ahora, cuando empiezas a tener esta atracción en España, empiezan también detractores, empieza gente a criticarte, a decirte tú estás loca, ¿qué haces dando plantillas?
Ah, bueno, cuando yo empiezo a vender, mi círculo directo me dice yo estaba loca. Que eso iba a hipotecar mi reputación, que como yo iba a vender cursos, gente que yo admiraba. Vamos a imaginar que yo estoy comenzando y de repente ya tú estás consolidada.
¿Qué piensan ahora?
No, mi amor, ahora me piden consejo, pero de eso no vamos a hablar. Mira, imagínate que yo estoy comenzando y ya tú llevas unos años y yo te admiro, Margaritos, es una cosa, o sea, yo te tengo de referencia, yo me siento en primera fila para verte. Y de repente un día vienes y me llamas y me dices mira, y de verdad tú vendes.
Tú imagínate cómo, o sea, que un líder para ti te lo diga.
Pues eso me pasaba así. Y yo le decía, y yo, bueno, claro, yo me imaginaba que esta gente facturaba muchísimo más, pero claro, me daba cuenta que mucho de su forma de ingreso era el tiempo, no, o sea, una conferencia, un entrenamiento. No tenían estos ingresos pasivos que yo tenía como empleada. Y yo, sí, o sea, a ver, no será lo que tú haces, A ver, yo hago tantos miles a la semana. Y se quedaban mudos. Pero, ¿tú estás segura? Y yo, pero, ¿qué tú quieres, que te mande la evidencia? O sea, y yo, pero, y sí, lo hago así. O sea, yo emocionada. Y era como, no me creían.
No te creían.
No me creían. O sea, y fue como que—
O te trataban de tumbar emocionalmente.
Sí, sí.
Estás loca, estás loca.
Hubo una persona que me intentó destruir y a mí me pegó muy fuerte.
¿Qué te hizo?
Me criticaba.
¿Era hombre o mujer?
Mujer. Y la admiraba mucho también. Yo la tenía de referencia, o sea, yo iba a eventos a aprender y me atacó y me agarró en una época de vulnerabilidad recién, o sea, dejando de ser inmigrante en España para ser inmigrante en EE.UU. Y hacía críticas la dominicana de redes sociales, o sea, era como, era imposible no saber que era yo.
Sí, te veía como competencia probablemente.
Hay una frase de Madeleine Albright, que ya falleció, fue la primera secretaria de Estado mujer de los EE.UU. Decía, es un poquito fuerte, pero decía: hay un lugar especial en el infierno para las mujeres que no ayudan a otras mujeres.
Yo lo cambiaría: hay un lugar especial en el cielo para las mujeres que ayudan a otras mujeres.
Pero, pero importante, creo que es un mensaje importante porque entre mujeres nos tenemos que apoyar. Yo también lo creo, nos tenemos que apoyar. ¿Y qué te dijo esta persona?
No, me tiraba y tiraba un montón de cosas y decía: esto es denunciable. Y yo le decía: dale para allá, denuncia, porque si vende formación y plantillas en internet denunciables, pues mira, ¿qué quieres que te diga? Yo no me inventé la rueda. O sea, cuando yo empecé a vender en el 2013, fui de las primeras mujeres en vender en internet, pero ya había un montón de mujeres. O sea, Amy Porfir, por ejemplo, yo ya aprendía de ella a vender productos digitales, ¿no? Entonces yo caigo, yo ni siquiera sabía lo que a mí me estaba afectando eso más allá del momento, ¿no? Y lo típico que te mandas el abogado, que además eso, por ejemplo, fue tóxico. Sí, porque ya hoy en día, si yo veo un detractor, digo, mira, yo nunca he conocido una persona ocupada, exitosa, que le vaya bien en su vida teniendo tiempo para destruir a otro. Sí, es que la mujer, claro, o sea, es como que yo no tengo tiempo para eso. Pero yo no lo entendía. Entonces los abogados te decían: no, tienes que montar el caso porque si quieres denunciar por difamación en algún momento, y ya tú sabes. Y yo todo el tiempo, y que si, y era como, no. Y resulta que yo estaba sufriendo muchos más ataques de pánico a volar que nunca. Me voy donde mi coach a volar en avión, a volar en avión, pero nunca dejé de montarme en avión. Ese es el tema. Yo le tengo también algunos respetos y pánico, algunas cosas, pero no dejo de hacerla. Y eso yo le digo a la gente: hey, lánzense.
Enfrentas tus miedos.
Ah, no, no, yo me lanzo. Yo la pasaba fatal en el vuelo, pero yo llegaba.
Y eso es ser valiente, porque hacerlo— el valiente no es el que lo hace sin miedo, el valiente es el que lo hace con miedo.
Exactamente.
Sí.
Y llego donde mi coach, imagínate, me meto en un apartamento en Madrid y le digo a mi marido: bueno, me han dicho que la hipnosis me va a curar los ataques de pánico. 3 horas después yo no aparecía. El hombre, yo no le cogí el teléfono, él estaba asustado, decía: ¿Dónde metieron a mi mujer? Pero realmente una hora estuvimos hablando y descubrimos que este ataque de esta persona era lo que me estaba a mí provocando más ataques de pánico, que estaban demasiado. Y yo estaba ahí, señores, porque yo quería dejar de tomarme una pastilla que yo me tomaba, que era una pastilla muy loca porque mi mente quería tener miedo pero mi cuerpo estaba chill. Y era como: yo quiero tener miedo y mi cuerpo 'No vas a tener miedo, aquí no va a pasar nada.' Y me dejaba boba. Yo duraba un día y medio así. Hola.
Imagínate, yo dije: 'Sí, tranquila.' No, lo puesto tu personalidad, ¿verdad? Exacto.
Sí, no, esa no eres tú.
Esa no sos vos.
Y yo quería dejar de tomarla porque yo quería salir embarazada. Lo curioso es que yo estaba embarazada y no lo sabía ya. Oh, wow. Cuando empiezo a trabajar todo eso. Y fue, yo digo que fue lo mejor. Y la verdad cada vez que, porque después esta persona ha seguido criticando a otros y me llaman, es que todavía se mete conmigo, pobrecita, pobrecita, y me llaman. Y yo dije, mira, nunca he hecho nada, ahora menos voy a hacer, sabes, o sea, es que ahora muchísimo menos voy a hacer. Y entonces eso fue una gran lección, de verdad, sí, yo te juro que yo en mis agradecimientos a veces la menciono y todo, porque doy gracias a vivir esa experiencia para saber lo que es tener empatía, para no detenerme porque alguien me intente destruir, para poder seguir con mis sueños. Yo lo que hago es que yo trabajo en silencio, yo dejo que mi eco haga eco, o sea, que mi éxito haga eco, sabes. O sea, ya mis resultados hablarán. Yo mientras tanto sigo enfocada en mi misión, porque si uno se parara cada vez que te critiquen, uno no avanza.
Como si te paras a tirarle una piedra a cada perro que te ladra, nunca llegarás a tu destino.
Winston Churchill, muy buena frase. Y me encanta que tú, con todo el éxito y la fama que tienes, eres una persona aterrizada. Humilde, sencilla, cariñosa. Sophie y yo siempre hablamos y decimos: un youtuber exitoso no se va a burlar de tu primer video, un empresario no se va a burlar de tu emprendimiento. Generalmente las personas que se burlan son personas que no han hecho nada con su vida o que están heridas y se burlan de lo que no tienen. Si tú tienes sapos y culebras por dentro, por la boca no te van a salir flores. Entonces uno las ve con compasión, ¿verdad?
Totalmente. O sea, y fue como: qué bonito es es, porque a mí me ha ayudado mucho perdonarme a mí misma también, pero perdonar a otras personas.
¿Y qué te tienes que perdonar?
Bueno, muchas veces yo me perdono el haber sido tan negativa, tan pesimista, el no haber creído en mí. O sea, yo hay veces que me paro en el espejo y digo: Vilma, perdóname por no haber creído en ti, sabes. Mira lo que has hecho.
¿Sentiste que fuiste como tu peor enemiga en algún momento?
Literalmente. Hay veces que yo soy mi peor enemiga. Yo creo que yo no tengo competencia, la competencia está aquí en mi mente a veces, que me pone la cosa pero sí, yo me he pedido perdón a mí, he aprendido a perdonar a otros. Un día me explicaron lo que era el Ho'oponopono y digo, eso está buenísimo, o sea, porque es un ejercicio muy bueno también de amor. Ho'oponopono, ¿qué es eso?
Cuéntame, yo lo he oído pero no lo entiendo, cuéntanos qué es.
Bueno, es una técnica donde, por ejemplo, vamos a imaginar que tú y yo tenemos una sensación turbia y yo necesito liberarme.
¿Por qué?
Porque tú no puedes cuando tú llevas una carga, es como una mochila. A mí me lo explicaron a alguien, es una mochila llena de piedras, hay que ir sacando las piedras la mochila. Entonces ya, aunque tú sigas mal conmigo, yo ya quiero estar bien contigo, vale, aunque no nos hablemos. Entonces yo empiezo: perdóname, Sofi.
En tu cabeza, tipo, sola.
No, no, tú lo dices, vale. Pero no estoy yo, no, tú no estás sola, pero yo te visualizo. Perdóname, Sofi, vale, yo te perdono y te amo.
Pero, ¿qué pasa?
Cuando tú empiezas a hacer esta vaina, tú no te lo crees, tú ni la quieres perdonar ni tú la amas. Entonces, claro, esto fue— yo no sé si la técnica sea verdad o no, pero a mí me funciona, porque al final es lo que tú crees, es lo que muchas veces te moviliza y te marca la diferencia. Entonces yo me di cuenta que yo estaba sanando un montón de relaciones. Yo hago mucha terapia, a veces me han mandado a hacer, y mi familia cuando escuche esto se va a dar cuenta, algunos me mandan a hacer detox donde por 30 días no puedo hablar con ese miembro de mi familia porque tengo que aprender.
Por eso no me contestó el mensaje, por eso no contesté, y no hecho.
Entonces también eso con el Ho'oponopono, porque muchas veces yo me he sentido herida por familiares, amigos, como incomprendida. Yo creo que también es eso, incomprendida, ¿no? A mí me han criticado, por ejemplo, esto de Vestida para el Éxito, esto suena bonito, pero tú no te imaginas todos los ataques que en mi círculo directo. Tú sí gastas en ropa, sí, y que es, ¿hasta cuándo va a ser suficiente? O sea, ¿qué tanta ropa que tú compras y cuántos armarios tú vas a tener que dar? Es más, una persona una persona que me contó las perchas que yo tenía de ropa. Ay, se me olvidó. Entonces, eso es opresión.
¿Qué se ocupe?
Diría yo. Si no tiene mesa. O sea.
Además, que dejen que a las personas les guste lo que les gusta. O sea, a vos te gusta el fashion y te hace feliz.
Entonces, ha sido como que, pero, ¿por qué? Entonces, ves, yo, esta técnica a mí me ha ayudado increíble porque ha sido como liberación, ha sido de perdón, de sanación. Entonces, ahora mismo, cuando esas personas me hacen esos comentarios, ya casi no hay, pero me lo hacen. Y yo, sabes lo bonito, que tú te fijas en lo que yo estoy comprando. Número 1, me lo puedo permitir. Y número 2, ¿cuánta gente se visten cuando yo saco mi ropa? Ya nunca más, porque ya desde que tú hablas de esa parte ya solidaria, ya nadie se puede meter contigo. Y es la verdad, yo tengo una cadena de donación bien fuerte, entonces yo me siento bien. Además, una de mis frases es: gasta señora su ropa para ir nosotros a la Mira, Roselina, mi hermana, es la que filtra. Después de ahí se va a República Dominicana.
¡Qué bonito!
Me encantó.
O sea, y mi tía la recibe. Se queda con lo que le gusta y sube al Facebook. Y después sigue la cadena. O sea, es una cadena bellísima, no te puedo explicar. Pero además yo me tuve que hacer una frase afirmación que me la repito: gasto sin arrepentimiento el dinero que genero con mi talento. Porque sentía la culpa. Entonces, mis hijos, por favor, aprendan esto: gasto sin arrepentimiento el dinero que genero con mi talento.
Yes, compras sin culpa.
Me encanta, buenísimo. Ahora vamos a un tema muy profundo que yo creo que es la epidemia. La pandemia no fue el COVID, para mí la gran pandemia es la ansiedad y la salud mental. Yo he sufrido ansiedad, tú has sufrido ansiedad, tú has sufrido ansiedad, pero muchas veces cuando una mujer es CEO, es verdad, tienes varias empresas, nos cuesta, o les cuesta a algunas mujeres que nos están escuchando, ser vulnerables y decir, hey, yo tengo ansiedad, yo necesito ayuda.
Bueno, Por miedo también a que la gente dice que las mujeres son débiles cuando muestran como ansiedad, y a un hombre tal vez a veces, no siempre, ¿verdad?
Sí, de pronto un hombre está ansioso, está estresado, y si la mujer está ansiosa es una loca que no sabe controlar sus emociones.
Entonces es como que pasa, no quiero decir que todo el mundo es así, pero—
Mis primeros años liderando empresa, yo imagínate, vivía de la victimización, porque es más fácil decir: no, es que, es que como soy mujer pues me pagan menos. Sí, en vez de haberme creado un plan y decir: no importa que sea mujer, no importa que seamos minoría, déjame marcar una diferencia y cambiar. Entonces tuve que dejar la victimización. También te digo que muchas veces hombres y mujeres jugamos el papel de víctima, y eso es muy cómodo, es muy cómodo, o sea, es muy cómodo porque tú le echas la culpa a la economía, a la política, a la competencia, a todo. Entonces yo no quiero jugar ese papel. 2, yo pensé, yo en varias ocasiones yo llamaba a mi coach, no era sesión, y yo: Ana, ¿tú crees que yo estoy burnout? Porque se puso tan de moda que tú sabes que uno se da autodiagnóstico. Desde que sale algo de salud mental, tú dices: eso es lo que yo tengo. Eso es lo que yo tengo. Y entonces, como me encanta que eso compartimos, al final somos muy nerds, siempre estamos estudiando. Digo, dame, yo buscando en realidad qué es lo que es el burnout. No había ChatGPT para que me diera una interpretación rápida. Y descubro un artículo que dice del bore out. Y yo, espérate, yo déjame leer más. Y me doy cuenta que lo que a mí me pasaba es que yo me aburro. Entonces, claro, pero está mal visto. ¿Por qué? Porque yo era empresaria y lo que hacía era montaba empresas, estaba al inicio, las llevaba a crecer y ya no quería estar ahí.
O sea, lo que te gustaba es construir.
A mí me encanta construir y me pasaba a la otra y a la otra y a la otra. Y pero claro, como yo venía con la creencia del que cambia mucho de trabajo es inestable, eso es inestabilidad, un líder, un CEO es por mucho tiempo, yo buscaba la media y los CEOs estaban trabajando mucho tiempo, pues entonces yo tuve que llegar a un pacto y decir, pero vamos a ver, Wilma, igual tú eres una visionaria que nada más tiene la parte de operación es temporal. Pero me costó mucho poder llegar a aceptar eso y aceptar las críticas que me hacían de: oye, mi persona está bien, porque tú siempre pasas, hasta que abracé mi identidad.
No, y tocaste un punto grande. Parece mentira, yo que fui hipocondriaca, ir a buscar a Google es un peligro. Muchas veces se tiene un mareo y se mete en Google: mareo, cáncer, todo es cáncer, ahora neurisma. Entonces, y la loca de la casa empieza. Entonces, claro, tú dices burnout y empieza a buscar y la mente te empieza a decir: eso es lo que yo tengo, yo no puedo hacer esto, los CEOs hacen esto. Entonces hay que también confiar, verdad, en el instinto de uno.
Mira, si tú buscas, porque yo lo tuve que montar, yo investigué todo y lo monté en una diapositiva, y literalmente hay 5 síntomas de estar aburrido y estar quemado que son iguales.
Ah, mira, exactamente.
Por ejemplo, la parte de desmotivación. La desmotivación es una de las principales consecuencias de estar burnout, pues tú estás desmotivada, igual estás aburrida porque no quieres hacerlo. Sí. Ok, entonces para mí, por ejemplo, fue cuando yo empecé a ver todo este tipo de cosas y dije: ah, no, si yo lo que estoy es aburridísima, no tengo desafío, no tengo ganas, o sea, nada me siento que es desafiante. Y son los mismos síntomas también del burnout alguno. Entonces yo dije: no, yo no estoy quemada, yo lo que estoy es aburrida.
Y honestamente está mejor pensarlo de esa forma porque yo también lo—
yo me fui a terapia también por si acaso, tú sabes, para no ver— para no el autodiagnóstico, tú sabes, porque a veces Uno se autoengaña. Yo le digo a mi coach, y esto es real, yo me invento una película en mi cabeza positiva que yo tengo todo el pronóstico y todos los datos dicen ella no va a funcionar, va a fracasar, y funciona porque yo creo que va a funcionar.
Entonces, como yo tengo ese síntoma y esa forma de ser, de que visualizar, manifestadora, tal cual.
Entonces, a pesar de todo contrapróstico, yo hago que las cosas pasen. Entonces yo decía, Ana, cuidado, si yo ahora me estoy atodiendo a este cándor, que me dicen, tú no estás quemada. Yo trato pacientes y trato casos de personas que están quemadas y créeme, tú no estás ahí. Entonces yo dije, OK, no lo estoy. Y entonces eso me ayudó mucho a enfrentarme, a decir, Vilma, tú no eres la persona que se tiene que quedar. Tú construyes a los líderes que se van a quedar y ya es tu trabajo pasar a otra página.
Muy bien, me encanta, me encanta, excelente. Hay una cosa que me chismoseó tu esposo que me pareció muy linda. Yo ya medio la había observado, pero no la tenía tan clara. Y cuando él me dijo, Vilma, construye, y le gusta que sus seres más queridos sean parte. Yo sé que tu mamá trabaja contigo, tu hermana trabaja contigo, y digamos que hay un tabú o un decir entre las empresas que dice, no, familia y negocios no se mezcla, pierdes el negocio y pierdes al familiar. Cuéntanos un poquito de eso.
Imagínate que yo me crié viendo a mi tío, que es uno de mis mentores, empleando y trabajando con la familia, y de una forma donde yo veía que había estabilidad de la parte, había confianza. Y yo siempre vi que él ponía a la familia en posiciones de lealtad, porque eso es lo que, claro, en los negocios hay gente que es muy buena en su talento, pero no significa que leal. Puede ser que mañana le llegue otra empresa que es el trabajo de sus sueñitos. Por más que sea bueno, por más que te ame y te admire, mi amor, es el trabajo de su sueño. No puedes competir con el trabajo de su sueño. Entonces yo, algo que tengo es mi equipo leal, y en mi oficina ellos saben quiénes son. Ellos tenemos un comité que es el The Loyal Team, que no solamente está mi familia y mis amigos, yo tengo empleados que son leales. Y esas son la gente que tú tienes cerca de los números, cerca de muchas partes comerciales, o sea, toda la parte delicada. Tú tienes que tener el equipo leal. Y yo sí trabajo con mi mejor amiga y se lo decís, o sea, se lo hay que armar.
Entonces ellos se sienten—
no, no, no solo eso, sino que ellos están todos bien retribuidos, compensados también. La lealtad es ganar-ganar, es la cultura.
Y también obviamente uno no puede esperar que una persona, porque es tu mamá o tu hermana o tu mejor amiga, tiene que ser un ganar para ellos también.
Yo te voy a decir algo, yo creo que a May nunca lo he confesado públicamente porque recién ahora estoy hablando más de temas de dinero. Yo me di cuenta algún día que yo quería ser rica y millonaria cuando yo vi lo que hacía el dinero con mi familia. Cuando yo trabajaba en España, yo era empleada, acumulé dinero y no tenía tiempo para gastarlo. Finalmente decido hacer un viaje a Miami y le pago el billete a mi esposo, a mi mamá, a mi hermanita. Veo a mi esposo, nunca lo había visto tan feliz. Y de verdad que no estábamos en exceso, señores. Yo creo que el cheese cake factory fue el hotel más caro donde fuimos a comer. Imagínate, o sea, no había excesos, pero lo vi feliz viendo, que mirando los rascacielos, sabes, o sea, sintiendo toda la parte que tiene ese Miami vibe, ¿no? Que a la gente le gusta, no le gusta, para nosotros nos encantó. Y yo me dije, es que, es que yo quiero ser rica y millonaria, porque si esto es lo que vamos a poder vivir todos, no solo yo. Y fue como que yo me sentía tan bien de que lo que había generado lo estaba pudiendo compartir. Sí, entonces sé que Dios me dio el don de hacer porque es para compartir mi prosperidad con los demás. Entonces, eso, por ejemplo, es por eso que José lo dice, porque yo lo comparto todo. Sí, sí, en el trabajo compartimos la carga laboral, compartimos la celebración y compartimos la recompensa económica también.
Me encanta, me encanta. Y dijiste algo muy poderoso del dinero. El dinero es una herramienta importantísima porque te da opciones, te da la opción de ayudar, la opción de compartir, la opción— yo siempre digo, el que tiene más dinero tiene mejores opciones de salud. Sí, mejores opciones de vivienda, sí, mejores opciones de entretenimiento, sí, mejores opciones de ayuda, sí, verdad. Pero no lo demonizaron. A mí chiquita, yo en mi país era ese es narco, a ese le está yendo muy bien, ese es narco.
Yo sospechosa, sospechosa. No, mira, Dean Graciosi, yo lo entrevisté en mi podcast y yo le hago a todo el mundo la pregunta de qué opina del dinero. Ay, mi amor, y me dijo algo que a mí me encantó y dice: el que cree que el dinero es malo es que no ha dado lo suficiente a los otros.
Otros. Oh, wow.
Yo dije, es cierto.
O sea, yo, mientras más generosa soy, recibes en proporción a lo que das. Tal cual. Hoy al salir de aquí, yo le pido a mis asistentes, por favor, ve a cambiar dinero porque se me acabó el menudo. Yo tengo, yo voy cambiando de a $1,000 en billetes de $20, $10 y $5 para yo ser generoso.
Y para que yo quiero, tengo una historia de eso contigo, la quiero contar. Y eso la conté a mi esposo y le dije, me dejó conmovida. Pero yo se las quiero contar porque yo lo vi con Vilma, estábamos tomándonos un café en casa tuya en Brickell City Center. Y el café, yo creo que valía $8, dos cafés de nosotras dos. Y ella me dijo: no, yo te invito. Y ella pone un billete de $100. Tú, pues yo estaba distraída, pero cuando veo que traen el vuelto, eran como, yo no sé, 80 y pico dólares, no me acuerdo. Entonces cuando nos paramos le digo: amiga, tu vuelto, porque pues, verdad. No me dice: eso es para él. Yo: espérate, espérate. No, pues yo pensé que tal vez ella no se estaba dando cuenta que había un billete de $100, de $20. Me dijo: no, no, es que yo todos los meses cambio $1000 en billetes de $10, de $20, de $50, y le doy esa bendición a gente que yo siento en mi corazón que la necesita. ¿Tú te acuerdas, Alex? Yo llegué ese día, mira que se me encharcan los ojos porque yo dije: wow, wow. O sea, porque a veces la bendición, el vale parking, o sea, es compartir un poco de eso. Y amiga, si te quería desde ese día te admiré y te quise más.
Sí, yo hago mucho lo de la inocencia. Es más, tengo que confesar que hace 2 días yo estaba rota. Pasó, tú ves, esa vez que hay una gota que rebosa la copa, a mí se me rebotó una de las copas de esas cosas que tú no solucionas, esos problemas que tú vas dejando, que se acumulan, se me rebotó. Y yo venía, o sea, de que había llorado, estaba en la peluquería, pero había dado gritos, tenía los ojos así hinchados. Me cuenta el hombre cubano del Uber que está trabajando no sé cuántas horas al día porque quiere traerse a su mujer y a su hija, que ya tiene el hijo aquí de Cuba. Y yo literalmente cojo, me voy abajo, yo normalmente dejo toda la propina por la aplicación, ¿vale? Cojo de mi billetera, saco $100, se lo doy, el hombre se me pone a llorar y me dice, yo le digo, no, porque usted tiene una misión que es traer a su hija y a su esposa, y yo quiero ser parte de esa misión, ¿sabes? Y estaba en el momento más roto. Y ahí es donde yo te digo, cuando tú eres generoso de verdad y si tú quieres vivir la abundancia, que no es la sobra sino compartir lo que tienes Cuando tú más roto está, más abajo está, cuando la economía tuya está floja, ahí es donde tú más tienes que dar. Y tienes que mantenerte coherente, porque la generosidad no es solamente cuando te va bien. Y el hombre se quedó, pero ¿por qué? Digo yo, porque usted me hizo reír y me hizo recordar lo que es una misión y las cosas bonitas en la vida. Entonces esto para mí no tiene precio, toma. Y eso son el tipo de cosas, yo me la paso haciendo eso todo el tiempo.
Sí, sí, sí, muy bonito, hermoso.
Qué buen consejo.
Un mensaje para el que no tiene No todos ahorita pueden dar regalos de $100, pero uno puede dar un abrazo, uno puede dar un consejo, un contacto, puede dar un libro. Sí, o ven, yo tengo una amiga que usa, ya necesita una persona que le transporte a los niños, ¿verdad? Entonces hay muchas maneras de ser generoso.
Pero también, a ver, yo le digo a la gente, si tú no puedes cambiar el billete de $100 en varios, pues cambia el de $5. Todos podemos dar. No es verdad que no podemos dar. Sin embargo, fíjate que mucha gente ahora pone: no, es que esta economía solo es de propina. ¿Y qué tiene de malo? Sí, ¿y qué tiene de malo que retribuyas a una persona después de vivir una cena increíble? Nos la pasamos bien el otro día, o estamos tomándonos un café. ¿Por qué no vas a retribuir a alguien que te ayuda a ser parte? Pero con lo que hay, yo siempre he dado con lo poquito. Es más, a nuestra hija ya, ya tiene billetera, solamente la puede utilizar cuando viajamos, vale, porque en Miami no la necesita. Y mi hija, sin que le digamos, dejó propina porque ve a sus padres dando propina.
Otra vez lo del ejemplo, Vilma. Vos mencionaste algo en el Barco de Joel hace como 2 semanas de los taxes, y se me quedó en la cabeza porque nunca había escuchado a nadie hablar de los taxes de esa forma. ¿Sabes a qué me refiero? No, pero al final del año estás contenta.
Ah, claro, mi CPA dice que yo soy la única clienta que va feliz. Entonces yo voy emprendedor, tú sabes, uno, ¿cuánto me tengo que gastar? No, primero, bueno, primero estoy feliz por eso, también me encanta porque ahí te dicen tienes hasta tanto, y ahí llega el, llegan las cositas. Pero número 2, primero porque hace años yo tuve una experiencia donde me tocó pagar los taxes y yo no tenía el dinero y tuve que crear un producto, hacer un lanzamiento para levantar el dinero para pagar los impuestos. O sea, nunca lo voy a olvidar. Y 2, porque yo lo tengo guardado, el dinero. Pero yo a mí me gusta decir que soy abundante, pero no pendeja. Es decir, ya yo voy guardando todo el dinero, vale, lo invierto, y cuando llega diciembre, yo ya con el dinero de los impuestos, que ya lo tengo guardado, también he ganado. Eso también es beneficio para mí. Pero yo voy feliz y le digo: qué bueno, me alegra tanto que hayamos pagado, porque somos parte de los que damos, vale. Entonces así más personas pueden recibir. Y entonces mi marido empieza: oye, pero no, ¿y por qué tanto? José, José, te saludamos desde acá. Claro. Y yo como que, ya sabes, está en la cuenta de los taxes. Y el tipo, en la cuenta de siempre. Y yo, sí, y estoy feliz. O sea, pero también es algo que yo abro muchas empresas, yo acabo de abrir mi empresa, mi marca personal, y te juro que cada depósito está automáticamente con el método Profit First y los taxes lo primero que se quita. O sea, yo nunca cuento con ese dinero, pero yo cambié la connotación. Es decir, yo no estoy sufriendo porque tengo que pagar impuestos. Sí, yo le cambié el significado y es estoy siendo parte de la economía que puede colaborar con otros. Y entonces, por supuesto, nosotros buscamos asesores, ¿verdad? Porque uno tiene que darse su ayudita también, abundante pero no pendeja. Pero a mí me encanta eso y me encanta la mente.
Lo que acaba de decir es, ha dicho muchas cosas poderosas, pero esto, la mente es una máquina de crear significados. Yo siempre digo, los taxes no son un castigo, son un incentivo. Entonces, bueno, el significado, a ver, tengo la oportunidad de pagar taxes, eso significa que tengo un negocio próspero también. Exacto, porque el que está quebrado ¡Qué bravo! Yo no voy a pagar. Es más, le devuelven. Exacto. Entonces también ver el lado positivo de las cosas. Y me encanta lo que tú dices: soy parte de los que dan.
Así mismo.
Me gusta eso. ¿Sabes por qué me pasó eso? Porque yo estaba embarazada, un mes y medio antes de parir, llegó el huracán que fue en el 2017, no me acuerdo cómo se llamó, en Miami, que cerraron todo. Y llega la chica de las uñas, que la amo, a mi casa para hacerme. Y me dice: ¿Ya aplicaste las ayudas? Y yo, claro, yo recién llegada, bueno, no le ¿Cómo está la ayuda también? Yo decía, bueno, nunca he aplicado una, dale, y aplico. Y me dice, usted no aplica, pero me mandan a coger un préstamo para el negocio, ¿sabes? Porque claro, cuando pongo, y entonces vuelve la chica y me dice, ¿aplicaste la ayuda? A mí ya me la dieron. Y yo, no, no me la dieron, pero en verdad me siento bien porque no la necesitaba. Si no calificaba es porque no la necesitaba. Y entonces ahí fue que me di cuenta. Y durante la pandemia, que nuestro negocio se vio de forma positiva yo iba beneficiada, el hecho de que yo veía que todo mi equipo también podía tener ayudas y mucha gente a mi alrededor consiguió mucho el cheque, yo estaba feliz por ello, pero también estaba feliz porque estaba generando, eso fue un año que aumentaron también los impuestos en mi empresa mucho, pero yo estaba feliz porque era—
Porque aumentaron los ingresos también.
Sí, claro, por eso mismo, y el impacto, a cuánta gente pudimos ayudar, entonces yo estaba feliz, entonces es cambiar el significado.
Me encanta, a ver, ma', quiero que por favor me labores con lo de abundante pero no pendeja, que me encanta esa frase, me hiciste reír tanto cuando me la contaste, Básicamente, ejemplos, ok.
Por ejemplo, cuando yo voy a comprar, yo no compro nada en débito, yo compro todo en tarjeta de crédito para tener puntos, para luego poder gastar lo que yo quiera. Entonces amo el sistema de EE.UU. también, que incentiva mucho también ese sentido, porque lo gano. Otra cosa que a mí me gusta hacer es que cuando voy a un restaurante, y sobre todo lo cuido mucho, los que son más costosos, chequeo la cuenta. Cuenta, yo no tengo necesidad. Al día de hoy, gracias a Dios, he trabajado para no tener que mirar los precios. Si yo me siento ahí, yo me puedo comer lo que yo quiera porque lo puedo pagar, pero no soy pendeja, tengo que chequear el ticket porque te agregan cosas. Entonces, en Estados Unidos ya la propina viene incluida, pero cuando te viene el voucher de la tarjeta de crédito para coger los puntos otra vez, ya viene otra vez la propina. Entonces, ¿qué tú vas a dar? El 40 y pico por ciento, que yo la quiero dar voluntaria. Si quiero dar un 40%, pero no porque me la intenten colar. Entonces, a eso me refiero mucho con abordar, que se quieran aprovechar. Exactamente. Entonces yo caí como que muchas tonterías que perdí, y uno no le gusta sentirse que le toman el pelo, obvio. Entonces lo que me gusta es eso, compartir toda la parte de mi prosperidad con los demás, con mis límites, sabes, delimitando y buscando siempre formas divertidas de hacer las cosas. O sea, yo, para mí, comprar es divertido. O sea, yo no siento culpa, yo no siento arrepentimiento, y eso para mí Ser abundante pero no pendejo.
A mí me encanta ese título, me gusta. Abundante pero bueno, te has tirado varios. ¿Cuál es tu mayor miedo?
Yo tengo un miedo que comparto con John Maxwell. Nos montamos en el ascensor los dos y no nos gustó. Yo subí por las escaleras.
Yo lo viví contigo en las Bahamas, que me dijiste, amiga, ¿tú a qué hora vas a bajar? Y yo te dije, a tal hora. ¿Por qué me diste? Porque que no me gusta bajar en el ascensor sola. Tú sabes que yo le tenía pánico a los ascensores. Yo no me monté por años en un ascensor. Yo decía, el día que yo me quede en un ascensor encerrada, yo muero.
Pero tú te has quedado encerrada.
Sí, dos veces.
Yo también.
Y ya, pero sin miedo, porque gracias a Dios me pasó cuando ya había superado el miedo. Pero ese es tu mayor miedo, ¿eres claustrofóbica?
Es que yo creo que sí, de verdad. O sea, yo cuando tengo pesadillas, te lo juro que es que Estoy muriéndome asfixiada, estoy encerrada. O sea, cuando estábamos hablando del accidente que pasó del submarino, claro, o sea, yo ahí no me hubiera metido, tampoco, ahí no me monto. Entonces yo veo ese tipo de cosas, o sea, todo lo que es claustrofobia, sabes, como quedarme encerrada, en verdad, en verdad a mí me genera bastante estrés, ansiedad, no me gusta. O sea, yo al día de hoy me tengo que montar porque, por ejemplo, mi hermana vive en un piso 34 cuatro, no lo subo, sabes. Yo te subo hasta 15, yo lo hago a pie. Así, hasta 15 sin problema. Digo, este es el cardio del día, Vilma, vamos, que yo te voy en Dominicana haciendo un stories, que aquí voy con el calor, pero por las escaleras. Vamos por las escaleras. Y en los hoteles, o sea, dentro de mi rider de speaker es: a mí no me ponga en planta alta, a no ser que la vista compense la altura. Ese es el mismo trato. Si tú me vas a poner los pisos ejecutivos de arriba, que tú ves la vista, entonces Entonces yo digo, la vista compensa y la subida, la subida, pero yo estoy histérica, se mete mucha gente. Yo con todo el permiso me bajo y espero el próximo ascensor, o sea, ya como que lo voy cogiendo, pero no me gusta, o sea, me hace sentir incómoda, pero no dejo de montarme si es la única opción.
Es que eso es ser valiente, cuando tú ves tus miedos, hace muchos años, gracias a Dios, yo no me montaba, Vilma, o sea, tú te montas con el miedo, aprendí y así fue que lo vencí, porque el miedo se vence yéndosele de frente.
Y yo también otra cosa que se lo digo a la gente, a la gente porque me pongo muy rara. O sea, yo estoy viendo que si no se para, espérate, no le dieron al botón, o sea, la tarjeta. Entonces yo le digo a la gente, es que no me gustan los ascensores. Y entonces al decirlo es como una liberación también que hago. Y la gente tiene mucha empatía. O sea, el otro día fui yo a un evento de Mindvalley networking y yo, por favor, ábranos, yo he venido a este sitio muchas veces. No, no te pueden abrir por seguridad la escalera. Y entonces me monto y me ve una señora y me dice, ¿tú estás pasándola mal? Y yo, sí. Y entonces empezó a preguntarme, ¿tienes perro? ¿Y tienes hijos? Y tal. Y subimos y yo, ay, yo la tuve que abrazar. Yo le dije, ay, gracias, porque para colmo son esos sitios que son oscuros, los ascensores negros. Y tú dices, ay, ay, ay, te distrajo, claro, me distrajo y me ayudó mucho.
Qué bueno. Y ahora que hablamos de tu mayor miedo, contanos cuál es tu mayor sueño.
Ay, mira, yo la verdad todavía no lo tengo claro. Y mucha gente como me ve que siempre soy tan determinada, soy una doer, soy una persona que toma acción, pero yo el día que renuncié como CEO, como que casi que perdí una parte de entonces tengo muchos planes, pero no te puedo decir ahora tengo claro un gran sueño que yo quiero conseguir. Hay muchos proyectos, acabo de firmar 2 libros con la editorial que siempre había soñado en mi vida firmar, estoy súper emocionada, por supuesto quiero vender, saber cómo se puede vender 1 millón de copias, sabes, yo quiero saber eso en español también, sabes, o sea, ese tipo de cosas me ilusionan, pero no tengo el gran sueño como lo tenía antes, que Claro que estaba muy relacionado a mi mundo corporativo. Estábamos montando un conglomerado de empresas para poder hacer un gran éxito. Lo tenía tan claro cuando lideraba esas empresas, pero ahora me estoy dando el tiempo de realmente elegir lo que yo quiero. Entonces ando renunciando a todo. La gota esa que me rebosó, renuncia, tengo que hacer esto, no quiero más esto. O sea, ando un poco diciendo Vilma, quién tú eres ahora, porque uno va evolucionando como ser humano. Que tú no quieres. O sea, estoy más en una etapa de lo que no quiero, aprendiendo a decir no a las cosas que no te suman, no, y cosas que no le gustan, que no me gustan. Por ejemplo, yo soy visionaria, pero yo puse visión sin ejecución. Eso es uno de los parámetros. A mí tú me convocas a una reunión de trabajo, ay Vilma, espérate, recuerda que yo hago visión sin ejecución. Es decir, tú me vas a convocar, pero ustedes se van a buscar la vida después, me llamas. Si no, no quiero estar. O sea, literalmente no quiero. Otra cosa que tengo súper clara es el happy revenue. Después de tantos años generando ingresos con tantas fuentes, ahora mismo yo solo quiero hacer dinero con algo que yo ame y disfrute en todo el proceso. Sí, si no es algo que me reta, entonces puedo hacer una alianza estratégica donde mi involucración sea menor, pero no quiero hacer nada que no me genere felicidad. O sea, estoy ahora mismo priorizando lo que es mi felicidad al máximo. Entonces ves, estoy como delimitando eso y entiendo que no sé cuando tendré claro ese gran nuevo sueño, porque el que tenía ya no lo es.
Pero está muy bien, es como el GPS, que a veces uno se sale del camino y empieza recalculando, recalculando, recalculando, ¿verdad?
Exactamente, me encanta, amiga.
Es por aquí, ¿verdad?
Cuando me vuelve a preguntar digo: es que estoy recalculando. Pero no, no lo tengo tan claro ahora.
Amiga, gracias por ser, por estar, por ser luz.
Gracias.
Sigue siendo luz. Y el 11 de mayo Vilma va a estar conmigo en la ciudad de Nueva York, así que muy pronto les vamos a dar toda esa información para Para mí un honor siempre estar al lado tuyo.
Igualmente, amiga.
Igual, yo también.
Gracias, gracias.
Ya saben, happy revenue, hay que hacer el dinero con cosas que te hacen feliz. Y si aún no puedes hacerlo, sigue trabajando en lo que te da dinero, pero empieza a ver poquito a poquito cómo vas a ese camino del happy revenue.
Hay unos regalos que nos trajo. Sí, yo dije, bueno, imagínate me convocan un día especial. Son especiales, están haciendo un proyecto que me parece súper lindo, que yo sé ya la gente que han ayudado y a la gente que van a ayudar. Así que yo dije, a meterle un detallito. Pero hay algo que también es importante hacer con el tema de los regalos, y es que hay una tarjeta. Cada una tiene un mensaje también puesto, porque no hay nada material que pueda superar algunas palabras del corazón.
Qué lindo. ¿La podemos leer?
Claro, no, totalmente. Totalmente, totalmente, nada privado porque se viaja y eso se abre, se pone, y así lo puedes llenar, tú sabes.
No puedo creer que me trajiste algo tú mismo. No sé, junto me encanta esta marca.
Yo también, o sea, es como yo creo que no pudiera ser viajera y speaker si no tuviera tú en mi vida.
Ay no, miren esto, qué lindo. Margarita, eres una inspiración para el mundo, me siento afortunada de tenerte cerca y de compartir este asunto, que el futuro nos haga más tarimas.
Tarimas, así, pero mi tipografía no es la mejor, soy como doctora.
Y más cenas en pareja, te admiro y te quiero, Vilma. Ah, amiga, tú sabes que yo te amo.
Yo también, mi amor.
El mío dice: Sophie sigue contagiando al mundo de bondad, talento, carisma e inteligencia.
Eres inspiración para tu generación.
Y otra, sin miedo al éxito.
Sin miedo al éxito, mi amor.
Love it. Es lo mío. Gracias por no ser celosa.
Amo, gracias. Y además que pega con tus combinaciones, que tienes tu bufandita y todo.
Ay, la mía es pinkish, I love it.
Claro, es que ese es el tema, cuando hagan regalo hay que hacerlo con intención y propósito. Entonces yo me dedico tiempo, espérate, y entonces vuelvo a estudiar y qué le gusta a esta persona y qué colores utiliza, porque para mí ese es el valor El podcast, y además ese es nuevo tuyo, el tuyo está ahí bien de temporadita también.
Amiga, gracias, gracias a ustedes, gracias, gracias, gracias por estar aquí con The One and Only, como dice Sophie, Vilma Núñez. Nos vemos pronto, chao. Soy hábil, completo y capaz. Soy saludable, soy abundante, soy imparable. Enviemos las preguntas y la vida cambia. La calidad de tu vida depende de la calidad de tus preguntas.
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