In this motivational monologue, host Margarita Pasos tells the story of Australian farmhand Cliff Young, who entered the 1983 Sydney ultramarathon wearing work overalls and boots. While elite runners followed a 17‑hour‑run/7‑hour‑sleep schedule, Young ran continuously without sleeping, focusing solely on finishing the race. He surprised the nation by winning the race two days ahead of everyone else, breaking records. Pasos uses this tale as a modern fable of the tortoise and the hare, emphasizing that steady, unwavering effort (constancy) and ignoring criticism are more powerful than speed or conventional preparation. She urges listeners to apply the same relentless focus to their own goals, regardless of doubts or lack of “proper” preparation.
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Mensajes de Vida con Margarita Pazos.
¿Tienes miedo de empezar algo porque no te sientes preparado? Quizás te han dicho que no tienes lo que se necesita para el éxito. Voy a contarte la historia de Cliff Young, un campesino australiano que pasaba días corriendo detrás de sus ovejas. En el 83, Cliff llegó al ultramaratón en Sídney, Australia, considerada por muchos la carrera más difícil del mundo. Los mejores maratonistas se reunían allí, llevaban ropas profesionales y tenían mucha para esa preparación. Cliff llegó vistiendo overoles de jeans y botas de trabajo. Al principio nadie le puso atención, pero cuando vieron que fue a inscribirse en la carrera empezaron comentarios como: ¿Está loco? ¿Sabe lo que hace? Ni siquiera tiene zapatos apropiados. La carrera empezó y Cliff Young decidió enfocarse en su meta: completar la travesía. En ningún momento se fijó cómo era que los otros corredores lo estaban haciendo. Si lo hacían mejor que él, si se burlaban, en fin, todo su enfoque estaba en dar lo mejor de sí mismo. Para sorpresa de él y de toda Australia, Cliff Young no solamente ganó la carrera, sino que lo logró 2 días antes que todos los demás, batiendo todos los récords. Cuando empezaron a indagar sobre cómo había logrado semejante hazaña, se dieron cuenta que todos los corredores tenían por regla correr 17 horas y dormir 7. Clybion no sabía esto, así que no durmió ni un solo día y eso le permitió llegar de primero. La mayor moraleja es la constancia. Es casi una historia paralela a la liebre y la tortuga. No es el que corre más rápido el que gana, sino el que no se detiene, no presta atención a los malos comentarios y sabe lo que quiere lograr. Haz tú lo mismo con todas tus metas.