In this motivational talk, Margarita Pasos challenges common misconceptions about wealth and character, emphasizing that a person’s moral quality is independent of their financial status. Drawing on her experience as a fellow at the Aspen Institute, she recounts interactions with high‑profile leaders (e.g., Jeff Bezos’ family) to illustrate that wealth often correlates with discipline, hard work, and societal contribution. Pasos identifies cultural taboos in Latino communities that discourage open discussion of money, contrasting this with the transparent financial conversations she observes among successful American mentors. She urges listeners to discard limiting beliefs, prioritize building an emergency fund, and shift focus from merely cutting expenses to actively increasing income through education in marketing, sales, and mindset development. Pasos critiques conventional “financial coach” advice that promotes frugality to the point of misery, arguing that true financial freedom comes from expanding earnings rather than minimizing costs. The talk concludes with a call to embrace money as a tool for living well, investing, and sharing, while cultivating a heart‑centered approach to wealth.
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¿Quién de ustedes conoce gente buena muy rica? ¿Quién de ustedes conoce gente buena clase media? ¿Y gente pobre buena? Listo. ¿Quién de ustedes conoce gente muy rica muy mala? ¿Quién de ustedes conoce gente clase media muy mala? ¿Y gente pobre muy mala? Entonces, la variable no es el dinero, la variable es la persona. Miren, yo soy fellow del Aspen Institute y allá es un instituto para crear liderazgo de valores y ahí uno tiene la ventaja de codearse con— Nadina también es fellow y sabe— con líderes. O sea que yo he estado en las reuniones del Aspen Institute con Mike Bezos a un lado, el papá de Jeff Bezos, con ese tipo de gente, ¿verdad? Y a mí, yo antes decía: "Pero esa gente es muy rica". Y tú vas ahí y ves: es la gente más disciplinada. Se levantan más temprano que todos. No viven del papá, no viven de la mamá. Mantienen al papá y a la mamá muchas veces. Generan miles de empleos, a veces cientos de miles de empleos. Pagan impuestos con los que se construyen escuelas. Yo decía: "¿Y por qué a mí me vendieron el cuento de que esta era la gente mala?" Entonces empecemos a quitarnos todas esas creencias limitantes porque nos las vendieron. ¿Quién más fue a la misma escuela financiera que yo para no sentirme tan sola? Sí, después de las vacas gordas vienen las vacas. Ahorre para una emergencia. A mí no me decían ahorre para una inversión, no, no decían ahorre para una emergencia. Apenas usted tiene ahorros, ¿qué le sale? Una emergencia. Como me pasó a mí con el carro, ¿se acuerdan que lo choqué? Los 2000 y pico que todavía me duelen. Cómo me costó traducir eso: el dinero se hace agua. No digan eso porque la mente obedece. Ya les voy a explicar. O el dinero te hace malo. Y esta y muchas otras cosas más. Soy pobre, pero ve que sí fuimos a la misma universidad, ya les dije. O sea que si yo soy rico, soy deshonesto. Porque fíjense lo que implica el dicho: pobre pero honrado. Prefiero amigos que dinero. ¿Y por qué no decir quiero amigos y quiero dinero? Así como quiero internet, así como quiero una casa buena. Sí. Lo que hace malo o bueno a una persona es el corazón. Y aunque sé que muchos de ustedes lo entienden, sé que muchos de ustedes tienen ese pegón también, y eso hay que sanarlo. Los latinos no hablamos de plata. Eso es un tabú. Maleducado, usted no le pregunte plata. Sí o no. O a mí me educaron así, de plata no se pregunta. Mis amigos americanos que son exitosos y son mentores, me los encuentro y me dicen: ¿Cuánto estás facturando? ¿Cuánto de esa facturación es ganancia? Y hablan perfecta y tranquilamente de una herramienta que se llama dinero. ¿Y qué vas a hacer para elevar más tus resultados en el próximo trimestre? Pero uno llega a los países de uno y uno pregunta: Oiga, ¿cuánto le valió ese reloj? ¡Ay! Muchachita maleducada, ¿cómo se le ocurre? ¿Verdad? ¿Cuánto estás pagando de hipoteca? ¿A qué porcentaje? Para ver si... No, no, de eso no se pregunta. Listo, entonces vamos a quitar todos esos tabús. Yo me acuerdo Cuando yo vivía bien quebrada, yo siempre quería ayudar porque me gusta, me gusta, me gusta. Pero entonces me acuerdo un padre amigo mío y yo le digo: "Padre, yo le quiero ayudar con esto". Y me dice: "Mija, pero usted no tiene las tarjetas hasta aquí. Usted tiene que cumplir primero la palabra que le dio al banco de que usted les iba a pagar antes de ir a regalar plata". ¿Sí o no? Entonces tú debes querer dinero en la vida para vivir, invertir y compartir. Para vivir bien, invertir y compartir. Y ojo, que hay muchos coaches financieros por ahí, y qué pena, con todo el respeto, pero yo no lo comparto. Y hay libros, y libros bestsellers, que te dicen: viva como miserable, baje los costos al mínimo. Usted, cuidado, se toma un Starbucks porque si usted suma 5 más 10, son como $500 al año. ¿Sí o no? ¿Lo han oído? Y le dicen a la gente: ahorre. Y la gente dice: pero, ¿de dónde? Sí, a mí me alcanza. No, a ver, no hay que derrochar, pero tu enfoque debe ser en el ingreso, no en los costos. Rudy se lo dijo: ¿Hasta dónde puedo bajar yo mis costos? Hasta cero. De ahí para abajo ya no hay. ¿Hasta dónde puedo elevar mis ingresos? Infinito. Entonces, la misma energía que yo gasto viendo cómo vivir una vida miserable para que cuando tenga 80 años tenga 50 millones de pesos en el banco, cuando ya no puedo ni caminar. Sí, esa energía la voy a invertir en educarme en marketing, en ventas, en cambiar mi mentalidad para aumentar mis ingresos. Por eso el ingreso es el rey.