¿Cómo combatir el pánico? // Margarita Pasos

En este segmento de YouTube, el presentador (SPEAKER A) entrevista a la experta en desarrollo humano Margarita Pasos (SPEAKER B) y a Nancy Bautista (SPEAKER C), quien comparte su experiencia personal con ataques de pánico y ansiedad. Se citan estadísticas del Instituto Nacional de Salud Mental que indican que casi el 3 % de los estadounidenses ha sufrido un ataque de pánico en el último año. Nancy relata cómo, desde la adolescencia, experimentó insomnio, falta de apetito, ansiedad y déficit de atención, agravados por la pandemia, y cómo inicialmente desconocía sus síntomas y enfrentó estigmas al buscar ayuda. Margarita explica la fisiología del ataque (sobreactivación del sistema nervioso) y propone técnicas concretas: respiración abdominal de dos minutos, “dieta mental” (evitar noticias sensacionalistas, consumir contenido positivo), reprogramación del diálogo interno, y ejercicios de distracción como recitar el abecedario al revés o contar baldosas. También discuten diferencias de género en la expresión de la ansiedad, la importancia de romper el estigma y buscar terapia profesional. El segmento concluye con un mensaje de esperanza, animando a los espectadores a reconocer los signos, practicar las técnicas y buscar apoyo, reforzando la idea de que siempre hay motivos para sonreír.
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Escucha esto, casi el 3% de los estadounidenses han sufrido ataques o episodios de pánico en los últimos 12 meses según el Instituto Nacional de la Salud Mental. Ese es el caso de Nancy Bautista, quien nos acompaña vía Skype desde la Ciudad de México, y aquí en casa Margarita Pasos, experta en desarrollo humano, conferencista y motivadora con más de 20 años de experiencia. Bienvenida, Margarita.
Gracias.
Bienvenida, Nancy, ¿cómo estás? Gusto saludarte.
Hola, gracias, buenos días.
Nancy, voy a comenzar contigo para que nos cuentes pues tu historia, ¿qué detona ¿Los ataques de pánico?
Bueno, en 2017 más o menos fue que empecé a sentir ya una situación más complicada. Tenía insomnio, o sea, podían ser las 5 de la mañana y yo no conciliar el sueño. Empecé a notar también que Pues la verdad no tenía ganas de hacer nada, no, este, todo el tiempo tenía hambre porque ahora que lo sé, sé que también, este, padezco ansiedad. Y bueno, con la pandemia todo se agudizó, no, o sea, estuvimos encerrados muchísimo tiempo y todo lo que era normal se volvió todavía más agudo. Y ahí fue donde, en 2017, fue donde supé que algo no estaba bien conmigo y decidí pedir ayuda.
Ahora, ¿desde qué edad te sientes así?
Pues la verdad es que justo creo que me pasaba desde muy chica. O sea, yo tengo 34 años y ahora puedo, ahora que sé lo que tengo, puedo decir que me pasaba desde hace mucho. Lo único que, bueno, lamentablemente, y creo que nos pasa a muchos, no nos enseñan a cuidar nuestra mente, no, como deberíamos. No estamos acostumbrados miedos a acudir a una terapia, a pedir ayuda, a hablar de temas de psiquiatra, de psicólogos. Entonces ahora que lo sé, creo que desde muy joven tenía trastornos de ansiedad. Me diagnosticaron también con déficit de atención y también supe que pues lo padecía desde hace muchos años.
Ahora, Nancy, hablaste un poco de los síntomas, ¿no? Que dejabas de comer, no podías dormir, te sentías sola. Pero, ¿qué hacías tú para que cuando te ocurrían estos episodios tratar de aliviar? ¿Sabías cómo reaccionar?
Pues no, porque justo no sabes lo que te pasa, no te conoces. Entonces, este, pues crees que— la verdad es que cuando lo hablas con alguien todos te dicen como de échale ganas, este, o ay, no te quejes tanto, hay gente que la está pasando peor. Pero bueno, en tu contexto no sabes, no lo O sea, tú te sientes ahogado en ese sentimiento y la verdad es que te come. O sea, yo, para mí era ya normal todos los días no dormir y sentir una angustia todo el tiempo, aunque todo estuviera bien en teoría, ¿no?
A tu alrededor.
Y pues no hacías nada.
Claro, porque no sabías lo que te estaba pasando, Margarita. Ese fue tu caso. Tú también sufriste ataques de pánico y por eso sacas este libro Yo pude, tú puedes, que prácticamente pues nos demuestra que se puede salir adelante de cualquier situación en la vida. Pero, ¿cómo? ¿Cómo cuando ni siquiera sabes lo que te pasa?
Primero me gustaría que entendamos el ataque de pánico. Es como que tú tienes un tigre que te va a comer aquí, pero el tigre no está ahí. Entonces sientes todo lo mismo. Y la gente te dice: pero lo que le decían a Nancy, a mí igualito. Tú no tienes problemas. Y eso hace más profundo el dolor y la angustia, porque uno dice: Entonces yo me estoy volviendo loca, ¿verdad? Entonces, para el que nos está viendo, no te estás volviendo loco, es una sobreactivación del sistema nervioso, ¿verdad? Entonces lo primero que tenemos que aprender es a respirar inflando el estómago, porque eso calma. Nosotros tenemos un acelerador que nos estresa, que es bueno si te está persiguiendo un ladrón, y un freno que te calma. Pero ese freno se desgasta cuando vivimos con el acelerador metido, metido. Entonces cuando yo aprendo a respirar inflando el estómago 2 minutos diarios, empiezo a tonificar esos frenos, que es el sistema nervioso parasimpático. Muy importante hacer una dieta mental. Si estás con ansiedad, no consumas chatarra mental, no te metas en noticias, en amarillismo. Tú no, porque en este momento tú no estás bien. Consume proteína mental, meditación, risa. La risa es muy importante. Y lo más importante, Carla, es entender que la persona con la que tú y yo más hablamos no es con nuestra pareja, con nuestra familia, es con uno mismo. Yo hablo conmigo todo el día y yo tenía radio miseria aquí sintonizado. Todo lo que me decía era feo, todo lo que me decía era negativo. El easy, el terrorista easy. Y si me muero, y si no puedo, y si no llego, y ¿Y si me quiebro? ¿Y si mi marido me pone los cachos? Sacar ese terrorista de la mente y empezarse a hablar bonito es muy importante.
Ahora, Margarita, ¿quiénes tienden a sufrir más ataques de pánico, los hombres o las mujeres?
Mira, las estadísticas dicen que las mujeres, pero no ha sido mi experiencia. A mí se me acercan ambos, creo que el hombre lo calla.
Por eso te pregunto, porque la mujer tiende más a exteriorizar lo que le pasa y el hombre se lo traga.
Sí, no, este tema de la ansiedad es una epidemia. Yo creo que las estadísticas todavía, verdad, no han he alcanzado a entender la magnitud de esto, y esto hay que hablarlo. Cuando a mí me pasó, yo me lo callaba porque uno decía: yo soy una profesional. ¿Ya me entiendes el estigma? ¿Cómo me va a pasar esto? A mí me daba miedo salir de mi casa, no podía manejar, me dio depresión, tenía claustrofobia, no podía tragar, bajé 17 libras en un mes, y aún así la gente me decía: ay, tú lo— una amiga, amiga, me dijo: lo que tú quieres es atención, ya cálmate, ya bájale. Entonces, no tengas miedo a hablar, busca gente que te va a entender, como lo dijo Nancy, ir a hablar con un psicólogo, con un terapeuta, con alguien que ya lo vivió.
Claro, Margarita, y lo digo porque, por ejemplo, Nancy no sabía lo que tenía, ella decía: bueno, pues es que así soy yo, ya vivo en miseria toda la vida. Pero es importante que la gente que nos está viendo sepa cómo reconocer estas señales de un ataque de pánico y que no son normales, que no te puedes quedar a vivir con ellas.
Sí, lo primero entender que de eso no te vas a morir. Como le digo yo a la gente: del suelo no pasas. Lo peor que te puede pasar, entonces también para quitarle la fuerza al ataque de pánico, es una sobreactivación de este sistema nervioso. Se te va el aire, te mareas, tú sientes que es un infarto incluso, pero nada te va a pasar. Respira y distrae la mente. Yo decía el abecedario al revés, ¿verdad? Empiezas a respirar inflando el estómago y la mente empieza: me voy a morir, me voy a morir, me voy a morir. Entonces no le hagas caso y empieza a contar las baldosas del piso, enfócate fuertemente en algo fuera del ataque de pánico y él pasa, tranquilo que de eso no te vas a morir, del suelo no pasas, cambia el lenguaje y busca ayuda, es importante.
Y veo, bueno, ahí lo estamos viendo en pantalla, que para que estén atentos, hormigueo, entumecimiento en las manos, el dolor del pecho y el estómago, y lo más importante que acabas de decir, quitarle la fuerza al ataque de pánico, saber que de eso vas a salir No te vas a morir de eso. Exactamente, Nancy. Pues deseamos de todo corazón que logres superar todos estos ataques y estas emociones y estas sensaciones. Estoy segura que si entras a platicar, como decía Margarita, contigo misma, te vas a dar cuenta de todas las razones que tienes para ser feliz. Te mandamos un abrazo, un beso, y ojalá que te sientas mejor pronto. Y eso para toda la gente que nos está viendo, Margarita, que aprendan a entrar consigo mismos y darse cuenta de que siempre va a haber una razón para sonreír. Y veo que estás emocionada. ¿Querías decir algo? Porque creo que quieres llorar, Nancy.
No, solamente gracias y buscar terapia. La terapia te cambia la vida. No lo sabemos, pero es así.
Qué bueno, mi corazón. Me encanta que hayas buscado ayuda y ojalá que este segmento le haya servido a usted que está en casita y que se dé cuenta todas esas bendiciones que tenemos todos los días. A pesar de todo, siempre hay motivo para sonreír. Gracias, Margarita, por este segmento que me encanta, que sé que es de gran ayuda para nuestra gente. Ahí lo tienen: Yo Pude, Tú Puedes.
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