Cómo Don Francisco Cambió la Televisión y Nunca Dejó de Reinventarse

El video es una entrevista‑tributo en la que Mario Kreuzberger, conocido como Don Francisco, conversa con la periodista Margarita Basso y un narrador que introduce su trayectoria. A lo largo de la conversación se recorre su vida desde sus orígenes como hijo de inmigrantes judíos en Chile, su descubrimiento de la televisión en Nueva York (1959) y el inicio de su carrera en la TV chilena (1962). Se destaca el éxito de Sábado Gigante, programa que llegó a 43 países y se mantuvo al aire durante 53 años, obteniendo récord Guinness y una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Se profundiza en la creación y expansión de la Teletón, que celebra 46 años y opera en 12 países, con ejemplos de impacto como el caso de Sebastián de Mangel. Don Francisco relata sus primeros emprendimientos infantiles (venta de pantalones, medias de nylon, tilo medicinal) y su visión del emprendimiento basada en observación, oportunidad y decisión. Se discuten sus principios de liderazgo – rodearse de personas más capaces, escuchar críticas, preparar y improvisar – y su “decálogo del éxito”, que ha trasladado a un podcast durante la pandemia. La entrevista también aborda su vida personal: 62 años de carrera, familia extensa (esposa, 3 hijos, 9 nietos, 4 bisnietas), la importancia de la disciplina, la reinvención constante y la motivación diaria de vivir con propósito. Finalmente, reflexiona sobre la vejez, la memoria, la suerte y el legado que desea dejar, concluyendo con agradecimientos y la visión de ser recordado como un “roble‑sauce” que sigue sirviendo a la comunidad.
Chapters
Existen personas que trascienden la pantalla para convertirse en parte de nuestra propia historia. Un nombre que por más de 5 décadas ha sido sinónimo de familia, unión y esperanza. Hoy celebramos a quien convirtió cada sábado en una fiesta, cada sonrisa en un propósito y cada causa noble en una misión. Su historia empezó como la de muchos soñadores, hijo de inmigrantes judíos que encontraron en Chile Un refugio del horror nazi. Pero fue en 1959, durante un viaje a Nueva York, cuando descubrió su verdadera pasión. La televisión no sería solo un medio, se convertiría en su forma de transformar el mundo, de unir familias y de crear momentos inolvidables. Lo que empezó como un sueño en Chile se convirtió en una tradición que traspasó fronteras. Sábado Gigante no fue solo un programa, fue el punto de encuentro de generaciones enteras en 43 países durante 53 años consecutivos. Cada fin de semana fue una celebración donde las risas, los sueños y las historias de personas comunes se convertían en extraordinarias. Desde presidentes hasta vendedores ambulantes, todos tenían un espacio en su escenario. Su impacto va más allá del entretenimiento. Es el testimonio vivo de que la perseverancia y la pasión pueden cambiar vidas. Con una creatividad inagotable, cada proyecto nuevo se convierte en un puente entre generaciones.
Nuestro programa se expande de costa a costa en Estados Unidos y luego a diversos países del continente.
Su capacidad de reinventarse lo mantiene relevante, inspirándonos tanto a quienes crecimos viéndolo como a quienes apenas lo están descubriendo. Pero quizás su legado más importante cumple ya 46 años: la Teletón, un movimiento que transformó la solidaridad en acción, expandiéndose a 12 países y demostrando que cuando nos unimos, los milagros suceden. Miles de familias han encontrado esperanza y apoyo gracias a esta iniciativa que comenzó con un sueño y se convirtió en una revolución de amor. Veamos el caso de Sebastian de Mangel, quien a sus 17 años enfrentó un accidente que amenazaba con limitar sus movimientos. En 2004, la Teletón no solo le devolvió la capacidad de caminar, sino que se convirtió en un símbolo de superación. Sus primeros pasos en el escenario nos recordaron que los límites solo existen en nuestra mente y que la solidaridad tiene el poder de transformar vidas.
¿Cómo te sentís con ese aplauso? ¿Qué sentís?
Un récord Guinness por el programa más longevo de la televisión, una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, un podcast que inspira nuevas generaciones y cientos de reconocimientos son solo el reflejo de una vida dedicada a servir. Nos enseñas con tu ejemplo diario e incansable que la disciplina es el puente entre los sueños y la realidad, que la autenticidad que el aprendizaje es el verdadero secreto del éxito y que nunca es tarde para reinventarse. Hoy, mientras conquistas el mundo digital y sigues creando contenido que une generaciones, celebramos no solo tu trayectoria, sino tu capacidad de evolución constante. Tu historia nos recuerda que no existen fronteras cuando se trata de conectar corazones. Mario Kreuzberger. Don Francisco, eres más que una leyenda de la televisión. Eres el ejemplo viviente de que los sueños gigantes se construyen con trabajo incansable y un corazón dispuesto a servir.
Para mí ha sido un regalo hacer este programa. Para mí ha sido un placer, también ha sido esfuerzo. Para mí han sido 5 décadas, un segundo. Empecé como un joven ilusionado Cuando tenía 22 años, cuando llegué aquí, después de casi 25 años de televisión en Chile, ya tenía 46. Pero yo les reiteré muchas veces que es imposible que un programa lo haga una persona. Eso no existe. Un programa es un equipo. Sábado Gigante, hasta siempre. Gracias, buenas noches.
53 años en la televisión, no sé cuántos años de vida profesional. ¿Cómo has hecho para reinventarte? Porque te han tocado tantos cambios.
Bueno, yo creo que hay que reinventarse todos los días porque el mundo se reinventa. En realidad lo dejé, este aparato con que tú hablaste ahí, este aparato cambió el mundo totalmente porque este no, ya no es un aparato telefónico, sino que logró ser un computador que uno llevaba en el bolsillo. Y eso ha cambiado absolutamente todo.
Yo acá tengo mis notas y mis preguntas, por ejemplo.
La gente además están todos en una mesa y en vez de conversar cada uno está mirando su teléfono, que finalmente no es un teléfono, como digo, es un computador. Entonces la vida está cambiando porque hemos pasado a una nueva etapa que es la época digital. Y entonces uno tiene que siempre reinventarse, no solamente en esta época, en todas las épocas. Cuando yo comencé en la televisión Yo comencé en la televisión en blanco y negro. La vi por primera vez en Nueva York, que estaba comenzando ya el color en Nueva York en ese entonces, en 1959. Y yo comencé en la televisión en Chile en 1962. Por lo tanto, en este momento como comunicador llevo 62 años de los 84 que voy a cumplir ahora en unos pocos días.
El 28 de diciembre cumplimos años el mismo día.
Exactamente.
Sí, todas las personas que están aquí hoy son emprendedores, dueños de negocios, y como emprendedores hay momentos en que tenemos que enfrentar momentos difíciles. ¿Cuál ha sido pronto una de las decisiones más difíciles de tu carrera y cómo hiciste para tomarla?
Todo fue difícil, y por eso que cuando hice este decálogo del éxito, que lo escribí en un libro que se llamaba Entre la Espada y la TV, por allá por el 2001, Pero que después, durante la pandemia, me di cuenta que yo tenía los 10 puntos pero no los había desarrollado. Entonces los desarrollé en un podcast, porque ya no estaba en la televisión tradicional sino que estaba en las redes, y ahí desarrollé cada uno de los puntos. Pero hace muy pocos días estuve en una feria de emprendedores en Santiago de Chile, porque terminaba la Teletón, me quedé unos días más. Y creo que el día 14 o 13 de noviembre me tocó dar una charla a los emprendedores, porque hoy día este mundo de emprendedores es un mundo que está creciendo mucho porque se están buscando las oportunidades, porque como todo está cambiando es muy difícil quedarse. Antes era muy orgulloso para alguien decir: yo trabajo hace 40 años en tal empresa. Sí, hoy día eso no es tan orgulloso, pero yo puedo decir con orgullo que yo sigo trabajando hace 62 años en el Canal 13 de Chile. O sea, comencé ahí y hasta este momento estoy aquí. Mi señora me acompaña hoy día y hace muy, creo que mañana o pasado, se va un cargamento de una tonelada y media de reconocimientos y de recuerdos que tenemos de estos 62 años porque hemos entregado este pequeño museo que construyó mi señora. Al mismo lugar donde empecé, a la Universidad Católica de Chile.
¡Ay, qué bonito! Así que ahí se va a inaugurar el museo en el mes de marzo.
Pero esto que me estabas hablando del mundo de los emprendedores es bien interesante porque me he dado cuenta que es una actividad en crecimiento mundial. La gente quiere emprender, quiere hacer algo por sí solo. Quiere buscar una manera de salir adelante con una nueva idea. Y entonces yo me puse a pensar, cuando me tocó hacer esa charla, cuándo yo había empezado a emprender. Y voy a contar una historia curiosa que poca gente sabe. Mi papá, que era un sobreviviente de un campo de concentración, y que tuvo a su familia en Chile, donde se reunió con mi madre. Ambos eran alemanes, judíos alemanes. Yo nací en Chile. Y en ese entonces había una publicidad muy antigua que llamaban los hombres sándwich, que era un tipo que llevaba un cartel adelante, un cartel atrás, y gritaba algo que vendía. Y me acuerdo, yo tendría unos 4 años ya, ¡Bajó la carne! Y tenía un lechero ahí con el precio de la carne, al mismo tiempo que repartía unos volantes. Días después yo fui a donde mi padre cortaba pantalones porque los mandaba a hacer y los vendía, y vi que había un montoncito de etiquetas. Me las metí en el bolsillo y mientras mi mamá estaba en un almacén, yo empecé a repartir todos estos boletitos a la gente que pasaba. Imitando al hombre sándwich. A los pocos días mi papá me dijo: me trajiste tu primer cliente. ¿Qué había pasado? Que uno de los que pasó por ahí le interesaba comprar pantalones, y como estaba la dirección de donde mi papá tenía esa oficina, él fue ahí, le compró los pantalones. Esa fue mi primer emprendimiento.
¡Qué bonito! Sí, qué bonita historia.
Pero Yo estuve pensando en esa reunión, y creo que esto te sirve a ti, que cómo podría yo evaluar el emprendimiento. Primero, la observación. Después de la observación, la oportunidad. Y finalmente, la decisión. Porque tengo otro emprendimiento, ahí tenía yo como 13 años, Yo iba al colegio y me daba cuenta cuando, en ese entonces no habían los malls que hay ahora, entonces había muchas tiendas. Y veía que en la mayoría de las tiendas se vendían medias nylon. En ese momento las mujeres todas usaban medias nylon, que además se tomaban los puntos a las medias cuando se le iban los puntos a las medias. Estoy hablando de una época de muchos años atrás. Y yo me fijaba más o menos en el precio. Pero como media milla más allá había una fábrica de medias, y yo fui a hablar con el señor cuánto valía una media, y el tipo me dice: no, no se vende por media, se vende por docenas. Entonces tuve que irme con el precio que me dio para yo después multiplicar y dividir a ver cuánto costaba realmente una media. Y me di cuenta que ahí las medias valían un tercio de lo que estaban en la vitrina. Entonces yo con mis ahorros compré una docena y media y se la ofrecí a mis profesoras.
¡Ay, qué belleza!
Y mis profesoras estaban contentas porque valía la mitad de lo que valía. Pero tuve un problema.
¿Con el colegio?
No, las tallas. Me sobraron todas las tallas grandes. Entonces tuve que volver a la fábrica. Y yo creo que como me vieron como un niño pequeño, ellos me dijeron: le dije: "Mira, por ser esta vez te las vamos a cambiar". Pero ya no seguí con el asunto de las medias porque yo sabía que entonces mi utilidad se iba a perder con las tallas que perdía. Pero hice otro emprendimiento y fue, yo diría, mi primer emprendimiento social cuando yo tenía 16 años. Yo vivía en una calle donde los árboles eran de tilo. Busqué la palabra en inglés que le dicen "linden", igual que en alemán, que era una hierba que se tomaba en ese entonces para las personas cuando estaban resfriadas. Y nosotros teníamos un club de fútbol, soccer, que se llamaba Unión Lautaro. Yo era tesorero del club, pero era un club bien pobre. Y yo le propuse a mis compañeros: ¿Qué les parece si sacamos de los árboles el tilo, lo secamos arriba del gallinero que había en mi casa, porque había un pequeño gallinero, y después lo metemos en bolsitas de papel Yo me acuerdo que compré hasta un timbre de goma, lo mandé a hacer que decía Tilo, lo vendimos en todas las farmacias del barrio y con eso nos compramos medias, nos compramos camisetas, nos compramos pantalones y fuimos el equipo de fútbol más elegante del barrio.
Pero qué tremendamente empresarial, ¿verdad? Veías oportunidades, Juan Carlos Sanchez Balza.
Por eso digo, la oportunidad es importante. Sí, pero después de la, además de la oportunidad, la observación. Había que observar, aquí había tilo, la gente tomaba tilo, el tilo era época de invierno, se lo entregamos a la farmacia y la farmacia podían estar interesadas. Entonces yo creo que esto es lo mismo para los emprendimientos del día de hoy. Para no contar de otros emprendimientos, me fui por el lado del emprendimiento porque yo sé que Este grupo de personas están interesadas en eso y yo puedo entregar solamente mi modesta experiencia al respecto.
Y en el liderazgo, yo sé que hay gente que ha trabajado contigo décadas y siempre al terminar Sábado Gigante dices: esto no lo hice yo solo, lo hice, lo hizo un equipo. ¿Cuáles serían los ingredientes importantes para hacer un buen líder y tener un equipo comprometido?
Como digo, cada uno solo puede entregar su propia experiencia. Mi experiencia fue que yo tenía que rodearme de gente mucho más capaz que yo, de mayor conocimiento que yo, porque yo había entrado muy joven a trabajar en la televisión, a los 22 años. Había muchas cosas que me faltaban. Entonces fui el primero que contrató periodistas para hacer un programa de entretenimiento, porque yo no tenía los conocimientos que los periodistas que se habían preparado en la universidad. Yo me había preparado para algo totalmente distinto, yo tengo una profesión que es una profesión técnica. Yo estudié para técnico modelista, primero en Chile y después en Nueva York, pero no sabía de este mundo que me gustaba mucho. Entonces yo creo que lo más importante es rodearse de gente que tenga mucha capacidad, que le pueda discutir a uno, aunque uno después pueda tomar la decisión decisión final. Pero personas más capaces, yo creo que nadie solo puede hacer esto, ni tú Margarita Basso tampoco. Me imagino que tu marido es muy importante y otros asistentes que trabajan contigo son fundamentales para sacar adelante algo como lo que tienes aquí hoy día.
Sí, fundamentales, exacto. Y algo muy importante que estás diciendo, Mario, es gente muy capaz, porque hay gente que se intimida por un colaborador que le dice no hagamos eso así, que lo contradiga, y quieren gente que solo les diga sí señor.
No, ese sería un error garrafal, porque uno puede aprender de cualquiera, eso es lo más importante. De todas las personas uno aprende y por eso es bueno escuchar. Y después siempre prepararse. Yo tengo una de esas frases para el cobre, porque mi país no produce bronce, produce cobre, entonces hago frases para el cobre y dice: "La preparación es la base de la improvisación". O sea, ante cualquier cosa, incluso Antes de venir a sentarme aquí, yo aunque sea mentalmente me tengo que preparar para poder entregarle a las personas que están aquí algo que les resulte interesante. Y cuando tú empiezas a escuchar que la gente que está aquí empieza a toser o se empiezan a rascar en el asiento, significa que tienes que terminar esta conversación, hasta ahí llegó.
Cuidadito. Hay muchas cosas que admiro de ti, pero hay algo que me llega al corazón. Mi papá murió hace 3 años, pero mi papá en realidad se murió.
¿Me lo dices porque estoy cerca?
No, no, no, no, no, no, no, no. Mi papá, ya te voy a decir por qué. Mi papá murió en realidad cuando dejó de trabajar. Yo sentí que él se empezó a apagar. Y una de las cosas es, yo una vez te dije, no sé si recuerdas, cuando yo sea grande quiero ser como tú, porque siempre tienes una meta. Voy a hacer un podcast, estoy en Instagram, Tengo el decálogo. Obviamente aquí todos sabemos que financieramente no es, no tienen necesidad, ¿verdad?
Y tú lo dices porque no me pagaron hoy día.
Sí, sí, sí, claro, claro. ¿Qué te motiva, qué te para de la cama todos los días a estar creando cosas nuevas?
Bueno, tengo otra frase para el cobre: vivir mientras le sea útil a la vida. Eso me parece muy importante. Ahora, yo incluso lo discuto con mi mi pareja, mi esposa. Soy a la antigua, yo estoy casado 62 años.
¡Ay, qué bonito! ¿Dónde está? Yo sé que ella está aquí, pero no la veo.
Tengo 3 hijos, mis hijos están todos en los 60, tengo 9 nietos y tengo 4 bisnietas. Entonces yo en primer lugar he creído firmemente en la familia. Me parece que tener una familia, tener una pareja es muy importante. De a dos la vida funciona mejor. Eso es con respecto a cómo enfrentar la vida en general. Pero la pregunta tuya se me fue con las metas.
¿Qué te motiva a crear nuevos?
Bueno, porque yo creo que uno tiene que levantarse con un propósito, y en ese sentido he tenido hasta que luchar con mi pareja, porque a veces mi pareja dice: no, tú ya hiciste lo que tenías que hacer. Uno nunca hace lo que tenía que hacer. Lo que tenía que hacer lo tiene que hacer mañana. Hasta que las capacidades se lo impidan, o como a tu papá, la vida se le termine. Y yo tengo entendido que estoy en la última etapa de la vida. Por supuesto, si quizás vivo hasta los 100 años, pero es improbable. Más probable es que sea menos. Pero lo más importante es que nos vayamos contentos, nos vayamos contentos cada día. Ahora, debo decirte al mismo tiempo, y debe haberle pasado a tu papá también, que la última etapa de la vida es bastante difícil, tan difícil como es la primera. Porque la primera es muy difícil porque hay que salir adelante. La diferencia es que cuando tienes que salir adelante estás con toda la garra, con todas las fuerzas, con todos los deseos. Y cuando la vida te va dejando, tú tienes que ir frenándole a la vida, tienes que ir ayudándole a la vida, ¿verdad? Entonces es diferente y tienes que ir dejando de hacer ciertas cosas y dejando ciertas cosas que te gustaban mucho y las tienes que ir equilibrando con otras para poder vivir un buen día cada día.
Claro, qué bonito. Es que Dice la ciencia que el ser humano sin metas se muere, se deprime o se autodestruye. Por eso yo te veo, yo digo, don Francisco está como un roble, ¿verdad? A sus 83 años, como un roble.
Por fuera, sí, y de la cintura para arriba, y de la mente intacto.
Sí, aplaudámosle, claro. ¿Pero crees que tiene que ver?
De la cintura para abajo como un sauce.
Como un sauce, como un roble de la cintura para abajo.
Un sauce llorón.
¿Pero crees que esa mente tan sharp, tan clara todavía, no es que estés viejo, sino que hay gente que se le va la mente más rápido, tiene que ver con que siempre ¿Tienes un propósito? ¿Tienes algo que darle a la vida? Yo creo mucho en esa canción que dice: "Yo quiero vivir mientras esté vivo". Es una canción de Bon Jovi: "I wanna live while I'm alive". ¿Verdad? ¿Crees que eso tiene que ver con que tú estés mentalmente tan claro todavía?
Bueno, mira, sobre eso tengo temores porque mi padre, más o menos a esta edad, fue perdiendo su mente y él vivió hasta los 96 años. En esto uno no puede garantizar nada. Uno sí tiene que ayudarle a la vida. Como tiene que ayudarle en todas las etapas, en estas etapas donde el emprendimiento es lo que las personas que están aquí quieren hacer, tienen que ayudarle al emprendimiento. Porque hay una palabra que la tiene que sacar del calendario: la suerte. Porque van a decir mucho, es que yo tenía muy mala suerte, y eso no existe. La mala suerte no existe. El problema es que la suerte está en todas partes. Pero la suerte no viene a uno, uno tiene que buscar la suerte. Ahora, si durante toda la vida uno buscó la suerte y no la encontró, solo sus deudos pueden decir: tuvo mala suerte.
Sí, sí. ¿Y qué hiciste tú, el Mario Kreuzberger joven que se convirtió en el ícono de la televisión latinoamericana?
Tanto lo hace así porque tengo la cabeza muy grande.
No, porque es tan grande la carrera que has tenido. Que algo tenía ese muchacho que hoy ves, ¿verdad? Atrás, que pudieras darnos aquí todos de ese decálogo del éxito, como cuáles serían esas 3 características tuyas que crees que te han llevado a lograr tantas cosas que te has logrado.
La primera es la perseverancia, siempre lo dije, y al final todas las otras metas tienen que ver con la perseverancia, porque el tener metas a corto y largo plazo tiene que ver con la perseverancia. Y dentro de eso hay cosas importantes, escuchar por ejemplo los consejos de los demás. Es difícil a veces, uno cree que lo sabe todo. No, no, uno tiene que ser modesto, tiene que escuchar también consejos, tiene que escuchar crítica. Eso es más duro todavía. ¿Cómo me van a criticar a mí si yo soy tan inteligente? Pero todos estos puntos tienen que ver unos con el otro para poder salir adelante en la vida en general. No tiene que ver solamente con el éxito. Éxito tiene que ver con levantarse cada día con un propósito y con una meta. Hay que tener metas diarias, hay que tener metas semanales, hay que tener metas anuales, hay que tener— bueno, ya a esta altura del partido no puedo tener metas muy allá, tengo que ponerme la meta más cortita.
Bueno, la medicina está avanzando bastante, eso sí. A lo mejor llegamos a los 150.
No, no, ya eso se— ya está claro que no. Pero cuando yo nací El término medio de vida era 57 años y hoy día es 82. Yo estoy pasado en 2 años, pero es así, porque el término medio es que hay unos que van más allá y unos más acá.
Y siempre fuiste una persona de trazarte metas, de escribir esto es lo que quiero, esto lo que voy a lograr, esto es lo que voy a perseguir.
Me ponía así, me ponía alguna, yo me hacía una listita a veces para el año nuevo, a veces mentalmente, a veces me la anotaba porque era lo que yo quería lograr durante ese año. Y muchas veces esas metas no se logran, pero ahí no hay que deprimirse porque uno se cae muchas veces, tiene muchas derrotas y tiene que volver a pararse. A veces las derrotas son personales que afectan lo profesional también.
Y no me imagino uno estar en Sábado Gigante, que era la alegría de los latinos, y vos días que llegaste Y tenías una derrota emocional. Tú me has dicho que Mario y Don Francisco son dos personas muy distintas, que tus amigos te decían el triste, incluso a Mario, y que la gente pensaba que tú llegabas donde tu señora: a ver, buenos días, ¿cómo sale? Don Francisco, ese no es Mario.
Imagínate yo viviendo con mi esposa y decir: hola, ¿cómo te va? Buenos días, ¿cómo despertaste? ¿Te paras o te sientas? Dice: quiero un aplauso para ti. No podía ser. Sería una locura, ¿verdad? Entonces uno, al contrario, yo creo que uno personalmente se reserva mucho más para poder explotar en el momento. Por ejemplo, estamos conversando aquí y yo estoy conversando contigo en mi casa, no guarda ninguna relación. Yo estaría de otra manera sentado así. Preguntando, ¿y tú a mí? Y todos estos gallos están durmiendo mientras tanto aquí, ¿verdad? Entonces acá mi gestualidad es distinta, mi tono es diferente, pero no es que yo lo esté haciendo, es una cosa que me resulta natural, y a ti también, porque tú no puedes estar así esta noche con tu marido en la intimidad diciéndole: ¿Cómo te sientes tú? ¿Quieres que hagamos algo? No podía ser.
Nunca, nunca. Yo no sé si tus bisnietas entienden.
Mis nietas están recién hablando, tienen 2 años.
Todavía no entienden quién eres, ¿verdad? El personaje que eres. Y esa diferencia, tus nietos, digamos, tus nietos, esa diferencia entre Mario y Don Francisco.
Bueno, yo nunca le he preguntado eso a mis nietos.
Interesante pregunta.
Mañana les pregunto, pero nunca le he preguntado, digamos, porque Sí, y además yo más de alguna vez tuve algún problema y eso afectó a mis nietos, afectó a mis hijos, porque la cosa pública tiene esos vaivenes. Lamentablemente es así.
Sí, sí. Para terminar, quiero entender tu mente. La persona con la que más hablamos es con nosotros mismos, ¿verdad? Margarita habla con Margarita, Mario habla con Mario todo el día. ¿Cómo tiende a ser tu diálogo interno?
Una persona que trabaja contigo me hizo esta entrevista recién y me hizo la misma pregunta, porque me imagino que es algo que tiene que ver con tu campaña. Y yo le dije, mira, te puedo contestar solo en base a mi propia experiencia. Y entonces lo que yo puedo decir es que yo soy buen amigo mío, que yo converso mucho conmigo. Pero no es que me— yo no me preparo para conversar positiva o negativamente conmigo. Yo me preparo para conversar siempre conmigo, en cualquier instante, en cualquier momento en que yo estoy solo conmigo, yo estoy conversando conmigo y estoy analizando cada una de las cosas que me han pasado, que estoy viviendo, que voy a vivir, lo que voy a hacer. Hacer. De esa manera lo veo yo. Yo no veo que yo mañana me digo: ahora voy a pensar positivo, ahora voy a pensar negativo. No es mi experiencia.
Qué bonito. Pero entonces no eres una persona que se da garrote. Hay gente que cuando comete un error empieza: qué bárbara, qué bruta, cómo hice eso, cómo se me ocurre. Tú dijiste algo muy lindo y muy profundo: soy mi amigo.
Sí, claro, yo soy mi propio amigo, yo siempre lo he dicho. Y además soy un buen amigo mío. Tengo pocos amigos porque he tenido poco tiempo. Entonces ahora los pocos que tenía se me están muriendo, o sea, ya no me quedan casi amigos. No, sí es verdad.
Aquí tienes un montón de amigos.
Como Roberto Carlos, ¿no?
Sí, un millón de amigos.
Un millón de amigos, pero así a la distancia.
Sí, Mario, muchas gracias por esas palabras de sabiduría. Yo sé que te ha sobrado gente que te agradezca, pero para mí estar aquí al lado es un honor, un sueño, y yo sé que te vamos a tener por muchos años más.
Bueno, por el tiempo que sea. Quizás uno también en esta etapa de la vida primero quiere dejar un muy buen recuerdo en su familia, y después, no importa la actividad que sea, quiere dejar un buen recuerdo en los demás. Sea un empresario, un jardinero, un soldado, un policía, un deportista, al final de la vida uno quiere dejar el mejor recuerdo. Y ese recuerdo está relacionado con toda la vida, por lo tanto hay que cuidar cada etapa de la vida para que ese recuerdo al final pueda ser bueno.
¡Qué bonito! Y así te vamos a recordar.
Muchas gracias.
Muchas gracias, Mario Kreuzberger. Don Francisco, mi gente.
Muchas gracias.
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