In this segment, Margarita Pasos addresses the common struggle with punctuality by exposing the limiting beliefs that keep people late. She explains that the mind seeks consistency, repeatedly showing evidence that confirms existing negative self‑talk (e.g., “I can’t control my timeliness”). Pasos urges listeners to stop using such defeatist language and to replace it with empowering statements, repeating affirmations like “I am punctual” with genuine emotion. She highlights how the mind filters experiences to match beliefs, using examples of how we notice only what confirms our worldview. To break the pattern, she recommends practical steps—getting up earlier, allowing extra travel time—and, more importantly, re‑programming the internal narrative by affirming punctualness daily, feeling gratitude and happiness when arriving on time. The overall message is that punctuality is a controllable habit that can be cultivated through conscious belief change and consistent action.
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Lo primero es dejar de decir, empezaste, dijiste no lo puedo controlar, te quiero hablar de algo que no lo puedo controlar. Sí lo puedes controlar, entonces no vuelvas a decir eso porque la mente obedece. La mente es muy lógica, chicos, la mente se creó para proteger al ser humano, entonces ella te tiene que mantener coherente. Entonces tú empiezas a decir yo soy responsable, yo soy un adulto, yo lo puedo controlar, la puntualidad está en mis manos. Levántate más temprano, si ya tú sabes que te salen inconvenientes, no salgas con el tiempo justo. Pero no es tanto un tema de que te levantes más temprano, sino que también empiezas a cambiar ese concepto en tu mente. Y yo estoy en control y yo lo voy a, yo soy una persona puntual, yo soy una persona responsable, yo me levanto con tiempo, yo siempre estoy a tiempo. Y empieza lo, verdad, empieza lo a afirmar, porque llevas años afirmándotelo al punto que ya crees que el universo se está confabulando contra ti para que llegues tarde. No es cierto. No es cierto, es simplemente cuando tú tienes una creencia tan arraigada, primero eso es lo que te muestra la mente, ¿verdad? A lo mejor a muchas el niño les hace así cuando tienen, pero tú lo ves porque eso confirma aquello que tú te repites. La mente te muestra lo que confirma que tú te repites. Si yo digo, les doy un ejemplo, el mundo está podrido, la gente es mala, el mundo está fatal, yo salgo a la calle y hay un hombre gritándole a su esposa, la mente me lo va a mostrar y yo decir, ¿vio? Vea, el mundo está podrido, mire ese hombre cómo trata a la mujer. A lo mejor al lado de ese hombre había un muchacho cargándole las bolsas a una viejita, pero eso la mente no me lo muestra porque ella necesita mostrarme aquello que confirma lo que yo ya creo para mantenerme coherente. Uno no ve el mundo como es, uno ve el mundo como cree que es. Entonces tú tienes que empezar a afirmar lo contrario con emoción y decir: yo soy súper puntual, todos tenemos la capacidad de ser puntuales y yo también la tengo. Sí o sí, me voy a levantar antes. Yo puedo, yo soy puntual, yo tengo la capacidad, me encanta ser puntual, me siento feliz y agradecida llegando puntual a mi trabajo todos los días, verdad, todos los días con emoción. Listo, Michonne. Muchísimas gracias, Margarita. A ti, un besote, cuídate. Miren, es increíble el montón de creencias limitantes. Ustedes se dan cuenta cómo es la mente. Me hicieron una maldición, yo no puedo llegar a tiempo. Todo eso es mentira. Sí, hay tantas mentiras que