¿Cómo Lograr Todo lo que Propones? // Margarita Pasos

Margarita Pasos argues that we're born with the ability to succeed, but family and society install invisible limits we accept as permanent. She uses the elephant-rope story to show how early constraints become beliefs we never question, even when we're strong enough to break free. Reject limiting messages about money and work, she says, and learn only from people who've already done what you want.
Chapters
Nosotros venimos, digamos que con la ingeniería del éxito, todas y todos venimos con la ingeniería del éxito. Tenemos aquí entre las dos orejas una máquina tan maravillosa que no hay inteligencia artificial que haya podido todavía replicar la mente humana, ok, no la hay. De hecho, sabemos poco todavía de la mente humana. Hay libros maravillosos como el de Joe Dispenza, El placebo eres tú, de gente que le dan una pastilla con harina y se sana de enfermedades al estar absolutamente convencido que les están dando una cura. O sea, cada vez se descubren cosas más maravillosas de la mente, pero lamentablemente nacemos con esa súper ingeniería y nos empiezan a programar. En algunas, lo que se logra con esa mala programación es una baja autoestima. Tú no sirves, no, mijita, no sueñes tan alto, que eso no es para gente como nosotros, ¿verdad? Usted mejor quédese calladita, que se ve más bonita. Cualquiera de esos comentarios en una niña o en un niño pueden crear unos frenos mentales imaginarios. De hecho, antes de entrar a esta llamada pensaba en el elefante africano, que es el animal, el mamífero más grande que hay en la tierra. Puede que segundo a la ballena azul, pues, pero en la tierra es el más grande. Si ustedes han ido al África, yo no he ido, pero he ido a la India y he visto estos tremendos animales amarrados con una, con una cuerdita a un palito. Y uno dice, pero ¿cómo es posible? Si este animal levanta la pata y se lleva la carpa entera, ¿verdad? Y no se mueve. Lo que pasa es que chiquito al elefantito le ponían esa misma soga y el elefantito trataba de arrancarlo y no podía. Entonces, al pasar los meses y los años, el elefantito se da por vencido y ya nunca vuelve a intentar. Eventualmente el elefante crece a ser este animal maravilloso, enorme, que tiene toda la fuerza no solo para arrancar la soga, sino el palo en el que está anclado la soga, y ni siquiera atrapa. Y esos son techos de vidrio, son techos mentales los que tenemos. Nos pusieron techos sobre el dinero, techos sobre nuestras capacidades. ¿Cuántas de ustedes, pónganme yo, crecieron en la escuela financiera que nos decían: usted no se va a comer la comida? ¿Usted sabe cuántos niños hay en este país que no tienen nada que comer? O, ah, ese le está yendo muy bien, ese debe ser narco, ese debe ser corrupto, sí o no. Ah, no, es que la gente rica es explotadora, dinero no hay, mi amor, ni pidas que dinero no hay. Todo eso fue lo que nos fueron los techos que nos pusieron sobre el dinero, como el techo que le pusieron al elefante sobre su fuerza, ¿verdad? O usted ni intente, no, mijita, usted quédese calladita, que usted para eso no sirve, mejor dedíquese a otra cosa. O los negocios, todo eso son techos mentales. Miren cómo todas me van contestando. A todas nos pusieron techos mentales diferentes, con buenas o malas intenciones. Hay ambas. Algunas no lo hicieron con buenas intenciones. Cuando de pronto un papá o una mamá nos decía: mi amor, no monte un negocio, mejor búsquese un trabajito, verdad, que eso no es para gente como nosotros. Yo te aseguro que tu mamá, tu papá te lo dijo con buenas intenciones, pero no porque te quiere tienes que escucharlo. No porque los quieres los tienes que escuchar. OK, tú solo escucha personas que tienen lo que tú quieres lograr. ¿Me explico? Porque si el que tiene 18 divorcios te quiere hablar de cómo tener un matrimonio feliz, pues yo no le escucharía, ¿verdad? O tal vez le escucharía si él me dijera qué no hacer para no arruinar tu matrimonio. Ya me explico. Entonces es muy importante que entendamos que en la vida nos pusieron techos mentales, techos. Y son de vidrio. Y nosotros lo único que tenemos es que pararnos y decir: yo puedo creer en mí, yo soy capaz, yo lo voy a lograr, yo puedo tener una vida abundante en todo sentido. Y romper esos techos mentales porque no son reales. Todas aquí conocemos gente que nació sin nada, que a veces ni siquiera se bachilleró, y han creado imperios. Sí o sí, pónganme sí si conocen a alguien así. Vamos a ver aquí. Exacto, ven, todas conocemos gente así, y todas conocemos gente que incluso se graduó de Harvard o de MIT o de alguna universidad súper tinininini, súper prestigiosa, y no hicieron nada con su vida. Piensen en la mejor alumna de su clase o el mejor alumno de su clase en el colegio, y a lo mejor esa persona no hizo nada con su vida. Sí, pero ¿cuál era el techo mental que nos metían? No, es que para usted tener éxito tiene que tener un título de tal universidad, tiene que ser el mejor de la clase. Mentira, mentira, mentira tras mentira nos programaron. Y al día de hoy, como el elefante, no la seguimos creyendo. Nosotros tenemos toda la fuerza mental que tiene cualquier otra persona que haya logrado aquello que nosotros queremos lograr. La única diferencia es cómo piensan, cómo se hablan.
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