¿Cómo pasar de inmigrante sin papeles a millonario en EE.UU.? Descubre el secreto aquí - Yasmin Peña

In this episode of the Spanish‑language podcast “Yo Pude, Tú Puedes,” host Margarita Paz interviews Yasmin (Jasmine) Peña, a Colombian‑Nicaraguan immigrant who arrived in the United States in 1997 while pregnant and undocumented. The conversation traces her harrowing early days – the arrest of her husband, a frantic phone call from a Cuban woman, a dangerous journey to Miami with two children, and a year of living in a car or in a shared “efficiency” apartment. Yasmin worked relentless hours across multiple low‑wage jobs (gas station, cleaning clinics, valet, hair salon, etc.), often sleeping only 2‑3 hours a night, while navigating the U.S. immigration system, securing a visa, and obtaining Medicaid and food stamps for her children. Through networking (even inside a jail), perseverance, and a mindset of “doing the work well,” she was promoted to assistant manager at a gas station, then entered the insurance industry, eventually founding “The Promised Land” insurance firm, now employing about 40 people and ranking among the top four women in U.S. insurance sales. Throughout the interview she shares concrete advice for other migrants – take multiple jobs if needed, set clear goals, educate yourself, and view money as a tool for creating conditions, not imposing them. She also promotes her YouTube channel “Preguntas Incómodas con Jasmine Peña,” a mental‑reprogramming course, and emphasizes the importance of life‑insurance as a safety net for families. The episode blends personal narrative, motivational coaching, and practical entrepreneurship guidance.
Chapters
En el próximo episodio de Yo Pude, Tú Puedes hablaremos con una mujer que llegó por circunstancias extraordinarias a Estados Unidos.
Suena una voz, una mujer, y me dice: tu marido tuvo un problema con los hombres de mi casa y están en la cárcel. Lo condenaron a 10 años de cárcel. Nunca olvido los llantos de mi mamá y de mis hermanos.
Un momento de pronto te quebró y que te tuviste que parar de pedacitos del suelo. Veremos cómo enfrenta una inmigrante estar con niños y que te tiren a la calle.
11 de la noche. El ángel que un día me recibió, ese día me botó. Yo le dije: no me puedes botar con 2 niños. Y me dijo: no solo te puedo botar, sino que te llamo a inmigración. Me dolió mucho. A mí me tocaba bañarme con una manguera afuera. Mi hijo grande me veía llorar y me decía: estaba llorando. Yo le decía: no, papi, está haciendo mucho frío.
Y cómo gracias a su mentalidad es una de las 4 mujeres más grandes en ventas de seguros en los Estados Unidos.
Mira, vos encontrás oportunidad en todos lados, o sea, hasta en la cárcel.
No las encontraba. Las buscaba porque tú haces que las cosas sucedan. Entraba a las 6 de la mañana y salía a las 11 de la noche en una gasolinera de lunes a viernes. Si tienes que tener 3, 4 y 5 trabajos para llegar a tu meta, tenlos.
¿Cuáles crees tú que son tal vez 2 o 3 razones que te llevaron de cero a millonaria? La tierra prometida con Yasmín Peña en el próximo episodio de Yo Pude, Tú Puedes. ¿Quieres empezar un negocio? ¿Quieres crecer tu negocio o vender tu negocio? Te invito a que visites nuestra página www.pasosalexito.com. Ahí vas a encontrar muchos recursos y te vamos a llevar de la mano para que logres tus metas. www.pasosalexito.com. Mi gente, tengo una amiga especialísima hoy que además tiene la misma combinación que mi familia. Ella es paisa, o sea, de Medellín, casada con un nicaragüense, emigró sin nada, ¿verdad? Como llegamos muchos a este país, y ahora tiene un imperio, ¿verdad? Que se llama The Promised Land, pero yo no les voy a contar. Ella nos va a contar. Jasmine Peña. Hola Jasmine, ¿cómo estás?
Margarita, bien, muchas gracias por— es un honor estar acá con ustedes dos.
¿Te gusta que te digan Jasmine o Jasmine o Jazz?
Jazz me dicen de todas formas. Jasmine es como que cuando la gente es la pronunciación en inglés, pero en realidad en mi casa, como mis abuelos son árabes, soy de familia libanesa, en realidad el nombre se pronuncia con la ye, Jasmine. Así que como me digas, entiendo.
Perfecto.
Nica Paisa, gracias por estar acá. Yo le tengo un nickname a ella y es la Nica Paisa. Ya tiene una mezcla así divina. Gracias, mi hermosa.
Igual que tus hijos.
Es la primera vez que me dicen que como mezcla paisa.
Los hijos no son de mi esposo, pero sí tenemos algo por ahí en común, pero ellos comen de todo. Comen gallo pinto, tajadas con queso.
La comida de Nica es todo.
Bueno, vámonos a los orígenes. Tú estabas en Colombia, ¿verdad? Normal, ¿verdad? Casada, con hijos. ¿Qué pasó? ¿Qué pasó? ¿Qué te trajo por aquí?
¿Qué me trajo por aquí? Una desaveniencia, algo malo de la vida, como lo llamamos a veces, me trajo acá a este país en 1997. Como tú dices, estaba casada con un esposo hacía 12 años, tenía un hijo de 10 años y un embarazo de 6 meses.
¡Guau!
El papá de mis hijos había venido con mi hijo mayor a pasear acá a Estados Unidos. Miami, y un 4 de julio de 1997, y tipo 4 de la tarde recibo una llamada en el apartamento en Medellín, que no había celular, es verdad, era llamada, era llamada normal. Y fue un domingo, algo así, estaba yo con mi mamá en la casa porque yo tenía muchas náuseas del embarazo y todo. Y suena una voz, una mujer, y me dice: tú eres la mujer de fulano, una voz cubana. Y yo le dije sí, y me dijo: estás en embarazo. Y yo le dije sí, me dijo siéntate.
Ay, Dios.
Y yo estoy sentada, le dije yo, porque, ¿te acuerdas que existía la mesita del teléfono?
Que era la con la tijera.
Así tal cual yo la tenía. Y yo le dije: no, yo estoy sentada, Lola, en mi mesita del teléfono. Que ella aquí no sabía de qué se trataba, pero yo le dije: estoy ahí. Y me dijo: tu marido tuvo un problema con los hombres de mi casa y están en la cárcel.
Oh, wow.
El papá de tus hijos está en la cárcel.
Ok, y entonces, ¿qué le dices tú?
Y yo le digo, espérame, ¿usted cómo se llama? Es, yo soy fulana de tal y todo lo otro. Y ellos los cogieron presos y acabé de llamar y me dio tu teléfono para que te llamara y te avisara. Yo le dije, pero van a salir, hay fianza, van a— yo me imaginaba como que lo que hicieron de policía. Ya el papá de mis hijos vino acá y estaba en un lugar indebido con alguien un día y lo acusaron de un delito que se llama conspiración. Y ese delito le dio 10 años en la cárcel.
Y tu hijo estaba aquí de 10 años.
Mi hijo de 10 años estaba aquí y ella me dijo: ¿Qué hago con el niño?
Sí, y tú embarazada. El niño estaba conmigo aquí. El niño estaba aquí de 10 años, el mayor.
El mayor.
Ah, espérate, yo pensaba que vos también estabas en Miami.
Yo estaba en Medellín.
Ella está en Medellín y la llamaron.
Yo estaba en Medellín.
Ya, ya.
Y yo le dije, mi hijo, me dijo, él está aquí bien con nosotros. Sí, porque él no estaba con el papá. Él está afortunadamente, sí, él está aquí con nosotros. Y yo le dije, tú puedes ir al aeropuerto ya y me mandas mi hijo recomendado con una azafata.
Sí, literal.
Y me llegó el niño.
Ay, gracias bendito Dios.
Qué estrés.
Recomendado con una azafata. Sí, eso fue un 4 de julio.
Sí.
Y al otro día yo le dije, deme su teléfono y yo la llamo. Y me dijo Ellos tienen presentación en la corte el 10 de julio, deberías estar aquí para que consigas un abogado. Y yo, Jesús, María y José, ¿de dónde? Además, verdad, además, aparte, gracias a Dios teníamos visa. Sí, fue en el año 1997, no sé si recuerdas, tuvimos un presidente que tuvo problemas de asociaciones o de cosas malas y le quitaron la visa.
Al presidente, presidente de nosotros que teníamos en el '97, ok, sí, ya, ok, cómo olvidarlo.
Y el día que yo fui a Bogotá por la visa, Margarita, alguien me dijo: ¿tú qué vas a hacer a Bogotá por esa visa si ni el presidente tiene visa? Sí, yo le dije: pues no tendrá él, pero a mí sí me la van a dar. Y yo, ¿qué? Sí, y me dieron la visa. Sí, gracias a Dios, Dios es grande, Dios es grande. Yo sin pensar venir aquí, tenía visa porque sí. Y te viniste con, volviste a traer a tu hijo, el niño, con mi mamá, y te trajiste el de la panza, hermanos, y el de la panza me lo traje, tenía 6 meses.
Ni modo, ni modo, ni modo.
Y todo mundo te van a devolver del aeropuerto, estás en embarazo, llevas $800 en el bolsillo. Fue lo más que recogí cambiado, que fui, los compré en el centro, por allá en el mercado negro que llamamos en Medellín. Y yo le dije: mira, ni me van a devolver ni nada, voy a entrarle de inmigración, no va a haber para allá abajo, yo me voy a asegurar de que él no mire la pancita. Sí, me arreglé, me maquillé, estaba pechugoncita por el embarazo. Sí, y yo entré pisando firme por ese aeropuerto y el hombre me dijo: ¿a qué vienes? Y yo le dije: a pasear donde unas amigas. ¿Y dónde viven las amigas? Y saqué un papelito de la cartera y le dije: ni sé leer la dirección, me voy para aquí. Sí, porque ellas ni me pueden venir a recoger. Sí, porque para qué me ponía a guiar Margarita, sí, que ni siquiera sabía cómo se decía Southwest. Sí, entonces cuando uno dice la verdad, sí, le dije: ve, voy para aquí.
Te ven más auténtica, esa es la palabra, auténtica.
Y me dijo: ah, Felice. Y me miró así, lo que yo quería que me mirara, y me dijo: Felices vacaciones. Me habló en español y salí.
Sí. Y qué pasó, adelantemos, adelantemos.
Llegué a la casa de la persona, le dije: aquí estoy, de la cubana, de la cubana, de un ángel.
Eso te iba a decir, que te cuidó a tu hijo, te lo mandó.
El nombre que yo tengo para ella, me cuidó.
Yo pensé, la malpensada, yo pensé que cuando te dijo siéntese, que te iba a decir: yo soy la mujer de su hijo. Y los que nos están viendo mal pensados también pensaron lo mismo, ¿verdad?
No, Margarita, llegué a esa casa, un ángel, un ángel me abrió la puerta, una señora Nueva York, que era la mamá de ella, y cogió el teléfono y le dijo: llegó la colombiana. Sí, ya me bautizaron, llegó la colombiana. Ella llegó del trabajo a las 6 de la tarde porque había una vida normal como todas las vidas en Estados Unidos. Ella llegó, entré, me senté. Ay, es que yo pensé que tenías menos. Le dije: no, ya tengo 6 meses, el niño nace en octubre.
Wow.
Llegué en julio, el 7 de julio llegó, hablamos, me dijo: hay vista tal día. Y yo Dios mío, yo vine por unos días. Sí, yo dije yo me vuelvo, yo lo saco, hablo con el abogado y me vuelvo. A la vista del 10 de julio que fuimos, nos dieron una vista 6 meses después, una vista adversa con él, en el abogado, con el juez, con el juez. Ya, pero acá lo llaman así, otra visita con el juez. Historia larga corta, un año después lo condenaron a 10 años de cárcel.
Wow. Y te volviste para Colombia, o ahí fue cuando ya te viniste para Miami?
Nunca volví a Colombia. Lloré mucho el día que salí del aeropuerto de Medellín. Nunca recuerdo, nunca olvido los llantos de mi mamá y de mis hermanos, porque yo creo que muy en el fondo yo dije: hasta no terminar, yo siempre he sido una mujer de decisiones, hasta no terminar no vuelvo. Y no vi a mi mamá sino después de 10 años. Qué fuerte, muy fuerte. Ahí se me fue la vida y dije: Yasmina, ¿y qué vas a hacer? ¿Qué vas a hacer con esto que tienes?
Sí, tú sola con un bebé en la panza.
No me voy a devolver.
¿Y el niño?
Se lo mandaron.
Entonces el niño, yo le dije a mi mamá: quiero que mi niño esté para cuando nazca su hermano. Entonces yo empecé a averiguar, Margarita, cómo me atiendo en el hospital. No tenía documentos, no tenía nada.
Era buena paisa.
Tú eres una buena paisa.
Yo paso, a mí me dan la visa, yo paso.
Yo me dieron la visa, no me van a ver la embajada.
Yo resuelvo.
Yo resuelvo.
Me encanta.
Y empecé a averiguar cómo voy a—
entonces, por eso estás donde estás.
Después vamos a hablar de dónde estamos, vamos a hablar por eso, porque todos podemos llegar a donde queremos. Sí, empecé a averiguar cómo voy al Jackson y hoy se lo enseño a todo el que no tiene papeles.
Sofía nació en el Jackson también.
Yo también, él nació en el Jackson. Hubo una señora que me dijo: ve al Jackson, di que vives en esta casa, que te dan comida, que te van a dar una tarjeta. Margarita, Yo iba a los controles, me atendían. Eso tiene este país, que en realidad es el país de las oportunidades si tú quieres. Sí, y me atendían, mis sonogramas, todas las cosas. Yo iba allá, todo perfectamente. Y a los 8 días dije: ¿qué voy a hacer? Se me va a acabar la plata, necesito traerme el niño. Y la señora tenía un efficiency al lado de su casa que ella alquilaba.
Un efficiency es como un cuartico.
Y yo le dije a ella: vos podés hacerte desocupar eso para que me lo alquiles. Y ella me dijo: pero si no tienes ni un peso en el bolsillo. Yo le dije: trabajo.
Me encanta.
Me voy con vos.
Nunca te pusiste en papel de víctima.
Jamás.
Nunca dijiste pobrecita yo.
Jamás. Y pero muchas veces sí le preguntaba a Dios por qué a mí. Que está bien, que está bien, porque no somos de piedra, no somos de piedra. Y lloraba a escondidas y en el baño para que las lágrimas se me confundieran con el agua, porque había que descargar. Sí, entonces le dije: tú necesitas una persona que te ayude a limpiar la clínica por la noche. Porque ya limpiaba una clínica de médicos en Hialeah. Y le dije: contrátame. No, pero es que estás en embarazo. Yo le dije: pero no enferma.
Estás en embarazo pero no enferma. Esa es la actitud.
Pero no enferma. Y te sacudo, no te recogeré lo pesado. Sin embargo, no te preocupes que yo estoy acostumbrada a hacer ejercicio toda la vida, como si No me importa, yo asumo los riesgos, dame el trabajo. Y ella me dio el trabajo, Margarita. Yo trabajaba todas las noches con ella en la clínica. Sí, limpiábamos una clínica de 4 pisos.
Guau.
Y yo decía, ¿cuántas horas limpiando?
No, tampoco tenía un hijo que cuidar cuando ya él llegó. Y me ganaba la comida en la casa donde estaba, porque yo aún vivía con ella en la casa de ella. Ya no había desocupado el cuarto, el efficiency. Sí, entonces yo en el día Le recogía a los niños de la escuela, les ayudaba a hacer las tareas, y me di la tarea de enseñarle a esos niños a hablar español.
Pero, ¿a mí cuántas horas dormías?
¿Cuánto descansabas?
Yo llegué a épocas de mi vida, Margarita, que dormía 2 horas al día o 3, no más.
Ok.
¿Y sabes qué me acordaba? Que mi papá era ganadero.
Sí.
Y mi papá me levantaba a las 4 de la mañana. Yo le decía: papi, déjeme dormir. ¿Y sabes qué me decía? Eso con 3 o 4 horas que uno duerma, uno ya se recupera y está bien.
Sí.
¿Y sabes qué decía yo? Mi papá, decía mi papá: Si mi papá pudo, yo puedo. Mi papá dormía 3 horas y arriaba vacas en el corral.
Sí, ok.
Entonces, si podía dormir—
¿Todavía te duele recordar eso?
Ya no me duele.
Sí.
Me dolió mucho. Sí. Ya no me duele porque me hizo ser la mujer fuerte que hoy soy.
Sí.
Y hacer las cosas para los demás como las hago. Hoy, ¿verdad? Limpiaba esa clínica todos los días. Y el 9 de octubre por la noche le dije a ella: el niño va a nacer. Porque estabas trabajando, estaba trabajando, y le dije: mi hijo va a nacer. Porque cuando nació mi hijo grande, recuerdo que se me reventó como un cordoncito adentro, como que tú. Y eso mismo sentí el 9 de octubre. Y le dije: el niño va a nacer. Ay, ¿qué voy a hacer? Le dije: no, tranquila, llegamos a la casa y yo recojo. Ya yo vivía en el efficiency de ella, Margarita.
Ya te habías ocupado, ya me había desocupado el cuarto, ya yo lo pagaba.
Y el día anterior le dije a mi mamá: me mandas mi hijo porque quiero que él esté en el parto, en el nacimiento del hermanito. Aunque yo vuelva y lo mande, sí, pero me mandas mi hijo. Y mi mamá me mandó el niño, me compró el tiquete, recogieron y me mandaron el niño.
Wow. Qué bonito, qué bonito y qué difícil a la vez, porque tienes un bebé, tienes un niño de 10 años, ¿verdad?
Y ese tiempo que yo viví con ella fueron los años, los días bonitos, sí, porque vivía en una casa, vivía en un hogar donde, sabes qué, Margarita le enseñó a los niños a hablar español, que no hablaban. Lo único que le decían a la abuela era estúpida abuela en español. Yo les enseñé a hablar español y les enseñé a ir a los domingos al catecismo para que hicieran la primera comunión.
Te habían querido mucho.
Era una siembra en esa casa, me querían mucho. Entonces yo me ocupaba, me daban comida, me daban techo.
Yo quiero hacer aquí un paréntesis un momentito, porque mucha gente que nos ve está migrando, pueden estar en EE.UU., pueden estar en cualquier país, ¿verdad? Ahorita hay una migración de tantos países y hay momentos. A mí no me tocó tan duro como ti, como tú, pero sí lavaba carros. Había también, tuve un embarazo pues con Sofía, digamos no tan duro como el tuyo, pero no me sobraba. Ahí hay gente que ahorita tienen 2, 3 trabajos, tienen su familia lejos. ¿Qué les dirías? Dale un mensaje, porque sé que te ven ahora exitosa, feliz, con tu familia. Yo también se lo digo siempre: hay luz al final del túnel si uno se esfuerza. Pero, ¿qué les quieres decir?
Les digo que si tienes que tener 3, 4 y 5 trabajos para llegar a tu meta, tenlos, pero nunca pierdas el norte. Esas personas hoy les quiero decir que Siempre busca un propósito, que es aquello que te mueve, y nunca pierdas el norte, porque como dijo Margarita, al final del túnel siempre aparece la luz. No flaquées.
Pues perdiste algo muy poderoso, la meta. La meta, porque hay gente que se queda solo trabajando sus 5 trabajos, pero no tienen una meta clara.
Tienes que tener una meta y saber lo que quiero. Yo tenía, Margarita, sin hoy ver a Margarita Paz o si no hay ver todo lo que vemos, yo estaba muy clara en que tenía primero que todo que ver qué hacía para tener documentos legales.
Sí, esa era tu meta. Mi primera meta es me legalizo para poder tener un trabajo más calificado.
Entonces tienes que ir por partes. Primero, cuando nacemos, ¿qué hacemos? Gateamos, caminamos y después corremos. No existe un maratonista que rompa los 100 metros sin entrenar.
Entonces tu meta a corto plazo era legalizarte.
Y ni tan, era el corto, pero sin saber que no tenía ni esperanzas, mi amor. Ah, de 10 años sin papeles.
Ah, wow.
Sin embargo, veía gente a mi alrededor Porque al papá de mis hijos, mi hijo nace, le digo a ella llévame al hospital, y ella le dice a la hermana de ella lleva a la colombiana al hospital, pero la dejas a 2 cuadras para que no nos toque pagar la cuenta del hospital. Yo en esas 2 cuadras no sabía qué me dolía más, si los dolores del parto o que te hubieran dejado ahí, o el puñal que atravesó mi corazón cuando escuché esas palabras. Y a los 2 días llamé a alguien y le dije: ¿Me vienes a recoger? En esas condiciones nació mi hijo, pero nació sano, gracias a Dios, que es lo importante. Íbamos a visitar al papá los 3, que estaba preso en una cárcel del downtown de máxima seguridad. Y ahí, en la fila de la cárcel, conocí a todas las que me decían: hay este restaurante para ir a limpiar, hay esta casa para ir acá. ¿Sabes manejar carro de cambio? Sí. Te contratamos. Nadie sabía, no había Uber. Te contratamos como valet parking de la fiesta de los ricos.
Pero mira, vos encontrabas oportunidad en todos lados, o sea, hasta en la cárcel.
No las encontraba, las buscaba, porque tú haces que las cosas sucedan. Y en la cárcel le preguntaba a todo el mundo: vos, ¿cómo hiciste?
O sea, hacías networking en la cárcel.
Networking yo lo hacía allá. Y porque, ¿sabes qué? Indignación cuando entras y te empelotan al niño, te le quitan el pañal, de cómo te registran para entrar a una cárcel y llevar 2 niños y decirle a uno: esto es una universidad, tu papá está estudiando.
Eso le decías tú, sí, sí, al mayorcito, me imagino.
Claro, el otro era bebé, el otro era bebé. Entonces pasas por muchas cosas, allí se networking Ahí limpiaba, ahí lavaba cabezas en una peluquería viernes y sábado y me pagaban súper bien.
Por ahí por el downtown, por la Gayborde, donde daban buen tip.
Sí, ahí un restaurante.
Ve qué bandida está Jasmine, es que eres bien inteligente. Ya decía yo, me voy a ir a la zona donde hay plata, donde me dan algo.
Yo también aprendí a hacer los lavados de cabeza excelente, porque Margarita, todo lo tienes que hacer en la vida.
Eso es verdad, bien. Si vas a limpiar un zapato, límpialo bien, que alguien después te va a ofrecer, ¿verdad? Ven a hacer otra cosa. La gente te observa cuando haces las cosas con excelencia.
Hay que hacerlo de buena gana.
Sabes una cosa, en mis múltiples trabajos que tuve, el dueño de una gasolinera se iba, él se dedicaba cuando llegaba a su casa a ver las cámaras, Margarita. Sí, decía paisa. Usted es la única vieja.
Sí, vieja es mujer en Colombia, no es que estás viejo.
Juan Carlos Sanchez Balza, usted es la única vieja de estas aquí que cuando yo me voy usted limpia las ventanas, usted lava el piso, usted si vienen a comprarla se ofrece la papita.
Me conmueve mucho lo que estás diciendo porque hay gente que está haciendo lo mejor de sí y siente no soy apreciada. Alguien te va a ver, alguien te va a dar una oportunidad, síguelo haciendo.
Lo único que tienes que hacer es las cosas bien porque alguien siempre lo va a notar. Y sabes en qué Sabes, ese señor que me miraba a ver las cosas bien, yo no sé por qué me vas a hacer llorar. No llores todavía, guárdalo para ahorita. Cuando ese señor que me veía limpiar, un día le dijo a otro que yo hacía un trabajo de 10 de la noche a 6 de la mañana. Yo tenía más puesto que un bus, Margarita, yo de verdad.
Más puestos que un bus. Ahí vienen los bichos paisas.
Margarita, yo tenía más puestos que un bus, o sea, el de la gasolinera. Yo trabajaba 2 turnos de 8 horas en una gasolinera de lunes a viernes, y el sábado y domingo, después que salía Mila, a lavar cabezas en una peluquería.
2 turnos, o sea, 16 horas.
Yo entraba a las 6 de la mañana y salía a las 11 de la noche.
Y sin embargo era la que cuando el jefe no estaba limpiaba las ventanas, limpiaba el piso. Qué bonito.
Y él un día fue y le dijo al otro: necesito a alguien para asistente de mi manager, ¿tú conoces a alguien? Y él le dijo: te voy a dar mi mejor empleada porque necesita ganar más dinero.
Sí, él sabía que te estaba perdiendo, pero dijo: esta persona tan maravillosa merece una oportunidad.
Y me dijo: Jasmine, es un boricua, vete con fulano de tal porque te va a pagar como asistente y yo no lo puedo hacer. Y te va a recibir sin papeles. O sea, ya era como que sí, te va a recibir sin papeles.
Claro, cuando uno hace las cosas bien, las puertas tarde o temprano se te abren. Y ahí empecé como que, ay, quiero decir algo, sorry, es que la gente espera que sea al revés. Primero que me paguen bien y entonces hago las cosas bien.
Es al revés, Margarita, nunca. Sí, sabes que cuando hoy entrevisto personas, le estoy muy pendiente. Yo nunca pregunté cuánto me vas a pagar. Sí, yo quería tener el trabajo, que lo demás yo lo hacía. Yo quería tener la oportunidad, que yo resolvía con lo demás.
Sí, tener el derecho de piso, sí, el derecho de piso.
Óyeme, el señor, y te tienes que pagarlo, tú tienes que—
no hay gente que ya no me pagan por eso. Y cuando me va a subir el salario, no han entrado, muestra primero.
Mi mamá siempre me decía eso en Amazon cuando yo trabajaba en las bodegas, y era un trabajo duro, era duro, sí, era de noche también, y a trabajar a la noche. Me decía, tenés que pagar el derecho de piso. Sí, en verdad sí hay que pagarlo.
Así funciona. En la gasolinera me decían indocumentada, sin papeles, de 10 de la mañana, de 10 de la noche a 6 de la mañana, night shift. Sí, eso hacía, pero esa era la noche que el tipo más vendía.
Sí, pues cuando tú estás, yo me ponía los patines, corría, y eso amanecía. Me encanta.
Me ponía las pilas, me ponía las pilas, y esa tienda amanecía porque yo quería llegar a ser manager de la tienda.
Siempre tenía la meta, siempre tenía la meta.
Solamente fui cajera 6 meses.
Sí, Jim Rohn, que fue el que me inspiró a hacer lo que hago hoy, decía: el mercado solo te paga por lo que das, o sea, en proporción a lo que das. Y por eso tú empezaste a escalar, porque dabas. Uno primero deposita y después saca.
Y también siempre creías que era posible llegar a la siguiente meta.
Claro, porque yo decía: si esta muchacha puede, que tiene 2 manos igual que yo, 2 oídos Yo también puedo, yo también puedo.
Ve quién dijo, y lo de los papeles nunca te frenó, Margarita, nunca, nunca tuviste ese techo mental.
Sabes que es un techo mental, y hace poquito que hice un curso del miedo. Es que siempre un miedo tú lo tienes que combatir con un miedo mayor.
A ver, cuéntanos, eso está interesante, ¿no?
¿Con qué combates un miedo?
Con el miedo mayor, o sea ¿Alguien tiene un miedo y nos está viendo ahorita?
¿Alguien tiene un miedo y nos está viendo ahorita? Si tú llegas a este país y no tienes documentos, que es mi historia, inmigración cae a todo lugar. Yo decía, está bien que inmigración cae, pero es que si yo no voy a trabajar, mis hijos no tienen comida. El miedo de los documentos y de qué podía pasar se volvía chiquito porque mi otro miedo era mayor: si yo no pago la renta, me botan. O propósito, propósito. Si yo no voy ahí, no soy manager. Sí, yo, ay, qué miedo ya, hay que coger el teléfono para llamar a vender, que eso, aquello que dejas de ganar si no lo haces, que te pueden decir que no. Sí, una vez una prima que vive acá, que ahora fue de las personas muy importantes para mí en la vida, me dijo cuando yo iba a inmigración, que empecé el proceso migratorio, me dijo un día: ¿Y si te deportan? Yo le dije: mi tierra no matan, me voy con mis hijos, pero voy a tratar. Tocar no es entrar.
O sea, eso me recuerda Tony Robbins, dice: la mente hace más para alejarse un dolor que para acercarse un placer. Claro, entonces vos pensabas: el dolor que me voten, de no dar la vida, de quedar en la calle, eso es más grande que todo, porque el miedo nos paraliza.
Entonces yo de chiquita, de muchacha arbitraria, decía: no, es que Dios en el disco duro no me echó el miedo. En el disco duro. No me echó el miedo, pero en realidad lo que he visto, que he hecho toda la vida, Margarita, es decir, pero es que si no hago esto, me pasa esto, si pierdo esto, no llego a tal.
Hubo un momento, porque a veces uno va escalando con su esfuerzo, partiéndose el lomo, como llegamos todos cuando somos migrantes. Me imagino, la gente cree que de ahí todo es en subida. No, un momento que de pronto te quebró y que te tuviste que parar de pedacitos del suelo. Cuéntanos de ese momento.
Donde vivía, donde el ángel que llegué, yo me iba a limpiar la casa de una gringa en South Miami, anhelando tener una casa como esa, ¿verdad? Y un día ella me dijo: Jasmine, nosotros nos vamos a vivir a la Argentina, quiero que los niños vayan con algo de español. Y mi marido dice que tú hablas muy buen español. Y yo le dije, pero tu marido es gringo. Me dijo, no, él habla español y te escucha. Yo diciendo aquí de cosas.
Sí.
Entonces el muchacho llegó y me habló en español. Es que nos vamos a la Argentina en un tiempo y queremos que los niños no tengan el shock después de que nos limpien la casa. Porque Margarita, yo nunca, yo nunca, yo trabajaba las gasolineras, pero no me alcanzaba para sostener al papá de mis hijos en la cárcel, a mis 2 hijos, y mandarle plata a mi mamá en Medellín, que me llamaba. Yo le decía que todo era color de rosa y me decía: me mandas para tal cosa, me mandas para tal otra. Yo nunca le decía que no.
La historia del migrante, historia del migrante, tratando de sobrevivir acá y sostener a los que dejó allá, tener a las que dejó allá.
Y entonces le dije a él: claro, cuando termine de limpiar la casa te doy las clases de español. Y me quedé pensando y me dijo: ¿en qué piensas? Y yo le dije: en el niño, porque yo pago $15 para que me lo cuiden para venir a limpiar la casa. Me dijo: no, güey, o sea, yo te pago a ti $35. Hace 27 años era plata y tú pagas $15, o sea, ¿qué te queda? Y yo: bueno, me queda limpio dos casas al día, sí, de lo sumo. Sí, habló con la mujer en inglés, yo no entendí qué le dijo. Pero tú sabes la expresión del cuerpo, que aunque no entiendas, él se volteó y dijo: mi mujer dice que te puedes traer el niño para acá.
¡Guau, qué lindo!
Trae el coche, porque hoy nos ha partido el alma lo que nos has dicho. Sí, yo no tenía carro, yo cogía el Flagler Maxx en Flagler y la 120 Avenida, para el que conoce Miami, bajaba a Downtown, a Government Center, cogía el metro, que no sirve para nada el metro, eso, y lo cogía hasta Dadeland South. Y de ahí caminaba 8 cuadras con un coche y nunca llegué tarde. Por eso cuando la gente me dice en la oficina llegué tarde, yo le digo no me hable de flores que vengo del jardín. Yo nunca llegué tarde a un trabajo. Me tenía que parar a las 3 de la mañana, sí, pero era lo que era.
Y con un bebé.
Y con un bebé.
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Si nada te para, literal, no, nada, nada, soy imparable, indetenible, nada.
Cuando tú quieres conseguir las cosas en la vida, si te paras, pierdes.
Miren, mi gente, aquí pasa, aquí desfila gente exitosa con historias de yo pude, tú puedes. Y miren que el 99% piensan igual. Es la mente, es mi actitud, verdad, no mi aptitud, sino mi actitud.
Como nos enseñaban, actitud con C, no con P.
Exacto, es la actitud. Miren esto, qué belleza. ¿Es verdad que tú dijiste yo voy a tener una casa como estas un día?
Una que limpiaba, ¿no?
Esa casa de ella, ahorita seguimos con la historia. Esa casa de ella, yo me llevaba a mi hijo mayor que tenía 12 años. ¿Te llevas a un niño a limpiar una casa de una piscina? Él sacaba las hojas. Y yo le decía: un día vamos a tener una casa como esta, con piscina. Y él me decía: ¿y con trampolín? Yo le decía: y con trampolín. Y cuando la señora entraba en su Mercedes, me decía: ¿y puede tener control la puerta del garaje? Va a tener, y van a caber 2 carros. Y hoy mi casa es así.
Mira, visualización.
Sí, mi casa es así, tiene piscina. Tiene el garaje y trampolín, y el trampolín, y tiene jacuzzi. Pero él me miraba con tristeza, claro, porque a veces tus sueños se ven muy lejos, se ven muy lejos, y ponen triste a los demás. Y él me lo decía por consolarme. Él es un niño muy— hoy es un hombre, tiene 37 años, pero él me lo decía por consolarme. Y yo le decía cosas a él, pero yo no se lo decía por consolarlo. Tú lo creías, yo lo creía, yo decía va a ser porque yo tengo las cualidades para hacerlo. Si fulano tiene, yo tengo esto. Y ese día que Gil me dijo que me podía llevar a Eduardo para la casa, sí, llegué y le dije a la señora: ay, señora fulana, estoy tan contenta, Gil me dijo que me llevara al niño, así que no tengo, me va a sobrar, me va a alcanzar más el dinero. La señora me dijo: ah, bueno, mija, qué bien. Margarita, a las 11 de la noche el ángel que un día me recibió ese día me botó. A las 11 de la noche me tocó la puerta de la casa y me dijo: mi mamá no te cuida más tu hijo, así que mañana que entras a la gasolinera a las 6 de la mañana tú verás qué vas a hacer. Pero si no te lo cuida todos los días, no te cuida más.
¿Qué hace en la calle?
Mi hijo nació enfermo. O sea, yo trabajaba en un trabajo a las 6 de la mañana, Margarita, y él a las 11 de la noche. Yo tenía que ir a trabajar. Y ese día, y Eduardo nació enfermo con asma y empezó esa noche a vomitar, vomitar, vomitar. Y yo cogí mi carrito porque ya tenía un transportation que tenía televisor, porque el televisor, ¿sabes cuál era el televisor? Un hueco en el piso que mi hijo por ahí se entretenía mirando todas las bobadas del carro.
El carro tenía un hueco en el piso y él se entretenía.
Sí, hueco era un transportation que me costó $700, mamita, y tenía un hueco en el piso.
Y entonces los carros eran como de lata y se oxidaba. Ella está molestando, era un huequito, entonces ella veía la calle.
El televisor de ahora era un hueco, él se iba seguro amarradito viendo el hueco, y entonces se reía todo lo que veía y yo lo alegraba.
Sí, qué bonito, Margarita. Pero mira qué lindo, cuando iban a la cárcel le decías que era una universidad cuando había un huequito.
Working, como dice Talita.
El hueco en el carro, de la televisión. La mente es una máquina de crear significados, nada es bueno ni nada es malo. Uno al darle significado lo vuelve bueno, lo vuelve malo. Tú hasta le veías lo positivo al hueco, es lo que me va a entretener.
Me lo entretenía porque no había nada, o sea, el iPad hoy que los niños entran, o sea, no había nada. Entonces yo a mi conversa, en serio, yo le veía el lado bueno al hueco del carro.
Sí, sí, sí.
Y cogí el carro, él vomitó. Teníamos un solo edredón y una sola cobija, sí, y había el laundry que está abierto 24 horas, un laundry mat, porque yo no tenía para lavar en casa. Y me fui a lavar las cobijas, sí, pero ese día me desplomé, ese día estaba destruida. Ese día dije: le voy a coger a mi mamá la palabra de volverme a Colombia, porque mi mamá no había un día que no me decía: mija, vente, usted aquí tiene casa, por mal que viene aquí buscamos la comida. Pero yo no quería solo buscar comida. Sí, vos querías el sueño americano, quería el sueño, el desvelo americano, un momento, pero me gusta.
No es el sueño americano, has tirado muchos mensajes poderosos. La gente cree que el sueño americano se logra durmiendo y se logra desvelándote.
El sueño se consigue desvelándote.
Qué poderoso eso.
Entonces, Margarita, yo no tenía carro ni había social media, pero yo me caminaba 20 calles y al final de la calle yo decía: ¿Dónde me meto? En el restaurante, en el Londry, ¿quién me paga más?
¿Pero esa noche dormiste en el carro?
Ese día, la noche que dormí en el carro fue el siguiente fin de semana. Ese día me fui con ellos porque ya no me lo iba a quedar.
Tenías a los dos aquí.
Tenía a los dos, pero yo tenía que ir a trabajar a las 6 de la mañana. Me fui al laundry donde ahí me desplomé a llorar. Sí, así literal, porque yo decía: ¿qué hago? ¿Cómo llamo a Tony ahora a decirle que no voy a las 6 de la mañana? Me bota, y si me bota, no como.
Sí.
Y una señora me vio llorar y me dijo: ¿Por qué lloras? Yo le dije: Me pasa esto y esto y esto. Y me dijo: Yo vivo a dos cuadras. Y cuidó mis nietos. Si quieres te lo cuido.
Ay, no, Dios es grande.
Señora de Nicaragua. Margarita. Y me dijo: Terminemos de lavar la ropa, tu hijo me parece tan dulce, y vas y conoces mi casa. Le decimos mamá ahora. Desde ese día no solo me lo cuidaba, sino que a los 8 días me dijo: no me pagues porque él es mi compañía. Y cuando yo llegaba, encontraba la comida, ya me daba hasta la comida para mí, para el otro. Y hoy por hoy existe mamá ahora, y fue un ángel más grande en la vida. A esta señora, cosas que los humanos a veces hacemos A los 8 días volví, me tocó la puerta y me dijo: hoy te vas de la casa.
La primera, la que te decía, la colombiana.
Sí, me dijo: hoy te vas de la casa y me desocupas el apartamento.
Sí.
Y yo le dije: ¿por qué? Me dijo: porque yo quiero. Y yo le dije: no me puedes botar con 2 niños, el mes no se ha cumplido. Y me dijo: no solo te puedo botar, sino que te llamo a inmigración para que te saquen del a su país. Wow. Cogí mis dos muchachos y dormí en el carro con ellos esa noche. Sí, sí, en el carro dormí con ellos porque yo dije, si me quedo aquí me da el temor que venga inmigración y me deporte.
Entonces me voy y me pasé toda la rabia de ella, que ya no le pagabas a la mamá los $15 dólares.
Y yo digo, Dios mío, no los necesitaba, y a mí me servían.
Sí, sí.
Pero sabes que eso no importa, porque me dio mucho. Aparte, si algo tengo es el agradecimiento, y es la mayor virtud que una persona puede tener. Y esos 2 episodios malos en mi vida no matan, que un día me abrió las puertas de su casa. Sí, nada lo reemplaza. Sí, me fui, había cumplido el tiempo y había vivido un año ahí.
Sí.
Y dormí 2 días en el carro en lo que buscaba un efficiency para volverme a acomodar con mis 2 hijos, pero nunca eché atrás, Margarita, porque lo que no puedes— se me despincharon todas las llantas muchas veces, Margarita, sí, muchas veces. Salir de un restaurante a las 4 de la mañana en época de diciembre de limpiarlo. Cuando te has caído porque la bolsa pesaba mucho y te caíste allá, y tienes que bañarte afuera porque el cuarto donde vives con tus hijos es tan pequeño que si entras los apestas. A mí me tocaba bañarme con una manguera afuera, y mi hijo grande me veía llorar y me decía: «¿Estabas llorando?» Yo le decía: «No, papi, está haciendo mucho frío, no estoy llorando.» Porque alguien tenía que ser fuerte. Sí, así que el trabajo no es de sonra. Yo ya todos los que llegan les digo: haz lo que tienes que hacer mientras lo tengas que hacer, sí, que todo pasa.
Claro, tú quieres, claro, estás pagando un precio. La vida no es restaurante donde uno come y después paga, es cafetería.
Usted paga y después, y después come. Sí, tú pagas y después comes.
Y yo sé que a veces es un mundo muy oscuro. Cuando yo también, a mi esposo, vivíamos con muchos meses al final del cheque, teníamos un lavadero de carros, pero a veces aquí en Miami llueve 5 días, no se lavaba un carro. Y entonces había que pagarle a los 3 colaboradores y nosotros, ¿verdad? Y uno a veces ve como que tanto que trabajo, pero si uno sigue haciendo las cosas bien y tiene sus metas claras y alimenta la mente, uno va saliendo.
Y hoy, yo pasé por eso hace 27 años y solamente había una muchacha impetuosa con ganas de comerse el mundo. Sí, pero hoy que hay tantas cosas que sí, o que hay, que todos no nacemos Mi hermano me dice cruel, cruel, débil. Porque no, vos sos vos, hay que tomar decisiones.
Sí, pero ¿por qué te dice cruel?
Porque tomo decisiones que tienes que tomar aunque sean difíciles. Por ejemplo, por ejemplo, para que me dieran el Medicaid de mi hijo y poderlo yo tener en el Children's, sí, para que me le pagaran un asma con el que él nació. Un día llegué al Children and Family, que es el departamento donde vas y pides ayuda. Si me daban food stamps, $180, que con eso yo le compraba comida a mis hijos. Mi hijo trajo el pan, mi hijo trajo el pan bajo el brazo. Y un día la señora, la trabajadora social, me dijo: hasta hoy tienes Medicaid y hasta hoy tienes food stamps. Y yo: ¿y con qué completo el mercado? ¿Y con qué llevo a mi hijo al hospital? Que hay que hacerle exámenes carísimos. ¿Y me dijo? Yo le dije: el papá de ellos está en la cárcel. Y me dijo: pero está vivo y él allá trabaja. La única forma de que a ti te den eso es que tú te divorcies de él en la cárcel, que le quiten la patria potestad de los niños, y él no tiene nada que ver con eso. Yo le partí el corazón al hombre mandándole eso, que no iba a volver a ver a sus hijos. Pero Margarita O era la salud de mi hijo, porque ya yo por él en la cárcel no podía hacer nada.
Te tenías que ir a Colombia y no tenía que ir a Colombia.
Tú controlas lo que puedes controlar. Sí, que él estuviera en la cárcel, yo no podía hacer ya nada, tenía que cumplir su condena. Sí, pero la salud de mi hijo, sí, y la estabilidad de ellos. Yo tuve que tomar ese día esa decisión, y mucha gente ¿Cómo vas a hacer eso? ¿Cómo no le vas a llevar los niños? ¿Cómo? Hoy tengo que sacarlos adelante, sí, y hoy tengo que hacer lo que tenga que hacer, cueste lo que cueste, oyera quien oyera, porque el propósito eran mis hijos, sí, y eso era lo más central en el mundo.
Y hoy él es parte de la vida de ellos, ¿te lo sientes?
Parte de la vida de mis hijos. Lo deportaron después de 12 años, pero ojo, es que nunca le faltaban las baterías para el carro, para comprar su lata de tuna, porque aquí las cárceles, si no tienes pacovijas, son muy duras, muy difíciles. Y entonces ese era un puesto que yo tenía que tener porque tenía la— hombre, era el padre de mis hijos.
O sea, tú le mandabas dinero.
Entonces hoy tenemos parte, aunque no estuvo en la crianza, mi hijo pequeño le tuve que enseñar a que tenía que querer al papá, que el papá no había hecho eso porque había querido.
Sí, sí, sí, no podía hacer nada, no podía hacer nada.
Entonces hoy está, ya es parte de la vida de mis hijos.
Bien, qué bien.
Tenemos una amistad súper, le agradece una y mil veces a mi esposo el que me haya ayudado en el camino, porque él ve cómo mis hijos lo quieren. Ojo, cuando él escuchó la primera vez que Eduardo le dice a mi esposo, que se llama Carlos, papi, él casi muere.
Claro, al padrastro, al padrastro.
Pero él dice él se lo ganó y te ayudó a darles comida en el momento. Él te encontró en un momento de la vida que te ayudó a levantar.
Caragüense.
Ay, yo quiero saber sobre el Nica.
¿Vos querés saber sobre el Nica?
¿Cómo lo conociste?
El Nica, ya yo soy manager de unas gasolineras, pero tenía, yo complementaba siempre un trabajo con otro porque Margarita La gente, el trabajar más te da más calidad de vida y el hacer más cosas. Yo tenía el puesto de la gasolinera de assistant manager, pero no era lo suficiente.
El dinero es importantísimo porque te da opciones.
Dinero te da opciones. ¿Qué se compra sin dinero? Mercado, se paga renta. La gente a veces me dice, Jasmine, no todo es el dinero. Es la verdad. Tú no le puedes decir a alguien, oye, quiere que tengo dinero, no, pero sí le puedes comprar flores con el dinero. O la puedes invitar a un buen restaurante, una herramienta importantísima. Ojo, Margarita, ojo, si como yo aguanté tanta hambre y pasé tanta necesidad, me juré un día a mí misma, a mis hijos, y al que yo pueda evitarle que pasen eso, se lo voy a evitar. Porque tú lo que tienes es que tener simplemente el conocimiento para evitar que esto te suceda.
Sí, entonces, ¿cómo conociste?
Eso sí, pero por eso hoy educas a la gente en tus redes, a la gente, las educo, sí, las educo y le pregunto a la gente las cosas. Tengo mi canal de YouTube, se llama Preguntas Incómodas con Yasmín Peña, porque no nos gusta incomodarnos. Margarita, ¿a ti te gusta? A mí no me gusta, no nos gusta incomodarnos. Entonces hay preguntas que te tienes que hacer, como cuál, una pregunta incómoda, una pregunta incómoda. Óyeme, Señor Pepito Pérez, tú mantienes a tus hijos y mantienes tu casa. ¿Qué pasa si mañana sales de casa y no regresas? ¿Cómo es el futuro de tus hijos negros? Niños pequeños, ¿van a tener un plato de comida en la mesa?
Eso es para el seguro de vida.
Seguro de vida, nunca me lo había pensado. ¿Qué esperas para pensar? Lamentablemente somos seres mortales y si trajimos hijos al mundo es para darles Seguridad, por lo menos hasta que crezcan. Ay, no, no me hables de la muerte. No, que a mí no me gusta tampoco hablar de ella. Que yo quiero vivir como mis abuelas hasta los 100.
Sí, pero una posibilidad que no podemos controlar.
Pero es una posibilidad, tú controlas lo que puedes. ¿Con qué te quitas el miedo de mis hijos? Como yo te veo a ti, Elisy, Elisy, el terrorista de Elisy se quita con esa acción que tú tienes que tomar. Si no se quita durmiendo el sueño dorado.
Yo estoy muy bien asegurada y fue porque una vez alguien me dijo o sea, por mis hijos, y eso que ya están grandes. Pero me dijo: si tú te mueres, ¿te gustaría que tus hijos tuvieran un duelo o dos? Y es como así que dos, me dijo, porque además de perder a su mamá van a perder su casa, su escuela, su estilo de vida. Entonces el niño que está sufriendo por la muerte de su papá quedó en la calle porque ya no hay un ingreso en casa, ya no tiene la misma escuela, los amiguitos, los vecinitos, verdad, que sacar del estándar de vida al que lo tiene. Para mí el seguro de vida no es negociable mientras uno tenga hijos.
Lamentablemente me toca educar a nuestra comunidad hispana, o afortunadamente, afortunadamente, si lo hago con bien. Vamos a corregir, afortunadamente lo hago, y hay una voz que te dice las cosas blanco y negro, no te lo pongo rosadito. Qué bueno, no te lo pongo rosadito porque la gente, hay gente que me dice, ay, no me habían dicho eso. Yo, bueno, alegre.
Bueno, amigo, es el que te dice lo que necesitas oír y no lo que quieres oír. Hay gente que te dice, no, todo está bien. Hay por ahí chistes que hay, mi novio es un delincuente. Ay, pero por lo menos tiene, es apasionado de algo. O sea, ese no es un amigo, un amigo, amigo es el que te dice con cariño, obviamente, a veces cuando es necesario, lo que necesitas oír. Ya, Mice, nos va acabando el tiempo, pero hoy en día tienes un imperio, tienes cuántos colaboradores, a cuánta gente le das empleo.
Le doy empleo a 40 personas.
40 personas, debe ser una maravillosa líder porque como lo viviste. Yo digo que el que de verdad viene de abajo es el mejor líder, es la mayoría de las veces, porque sabe lo que es verdad estar fogueándose abajo. ¿Cuáles crees tú que son tal vez dos 2 o 3 razones que te llevaron de cero a millonaria, verdad, a cumplir el verdadero sueño americano. ¿Cuáles crees tú? Aquel, digamos, si le pudieras atribuir a 3 cosas.
Si le atribuyo a 3 cosas, en lo personal diría en no pasar yo trabajo y evitárselo a mis hijos y a mis sobrinas mujeres. Que alguien te diga: quien pone la plata pone las condiciones. El dinero es para dar buenas condiciones, no para poner condiciones.
Otro Hacer un buen líder, ser un buen líder, sería lo primero.
Un buen líder sería lo primero, enseñarle a las personas por qué hacen las cosas. Todo tiene un propósito, todo tiene una razón de ser. El porqué, el porqué es tan importante. A mí muchas veces gente me dice: Margarita, ya, mira, a mí me fue mal vendiendo seguros, ya no hago eso. Y yo le digo: me acabas de decir la palabra mágica, vendiendo. El día que tú te sientas con alguien con el signo de pesos y no viendo qué necesidad tiene esa persona. Y asesorar, ayudar, mostrándole a una persona que tiene un problema y que tú le puedes ayudar a resolver. Porque yo hoy no le puedo decir a nadie, Margarita, te vendo un seguro, porque primero que todo la compañía te tiene que aprobar. Sí, yo no vendo un vaso, uno compra el teléfono negro, rosadito. Entonces de ahí parte todo, del buen servicio.
Estás diciendo algo Que me encanta, y yo lo digo mucho, vender es una profesión de ganar-ganar, de servicio.
Tú tienes un problema, yo te lo ayudo a resolver, y entonces yo también, entonces yo, porque la gente muchas veces cuestiona a los que somos asesores de seguros. Óyeme, yo te estoy dando una buena asesoría, es normal que todo tenga una retribución, ganar-ganar. Pero mi industria, Margarita, nuestra industria es una industria de ganar-ganar, sí, porque yo gano una comisión, pero sabes qué esa familia está protegida, que va a tener un plato de comida en la mesa. Yo sé que en el futuro tú vas a tener un plan para el retiro, que a propósito se llama The Promised Land, Prometida, la tierra prometida. Cuando estaba con la contadora, ¿qué nombre le ponemos? Promised Land. Esta tierra es mía, yo vine aquí a cumplir sueños y hacer que otros cumplan sus sueños. Mi industria evita sufrimientos, evita que se pierdan negocios, evitan que pierdan las casas. Sabes que uno de cada 3 viudos pierde la casa, le hace falta closet, triste, porque no tenían un seguro con cual dejar a su cónyuge bien. El Forbes dice que el 60% de las familias aquí en EE.UU. no tiene un documento que te evite que tu familia vaya a pelear por lo mucho, por lo poco que les dejas en una corte. Entonces yo me he educado, Margarita, y estudiado lo suficiente, no para ser una vendedora de seguros, sí, es para a través de los seguros brindarle a la gente aquello que te puede hacer el seguro. Mi misión hoy es brindar con ejemplo un servicio. A la vez que aprendes cuando sirves a otro, por eso te va bien. No hay cosa más bonita, Margarita, que un cliente crea en ti, que confíe en ti.
Es lo más importante. El jefe es el cliente. Ningún negocio existe sin clientes. Como hay gente que maltrata a sus clientes, o sea, mis clientes me aprecian.
Ojo, Margarita, cuando un cliente te llama y te dice yo hago lo que tú digas, estoy en tus manos, que confían en ti. Esta es la única plata, como se dice en Colombia, que tengo. El corazón se me divide en dos porque digo, qué rico, pero qué responsabilidad. Sí, sí, claro, de que alguien te diga esto. Y eso es lo que Jasmine, con sus preguntas incómodas, sí, y con mostrarte que en esta tierra puede ser muy próspera, pero tú tienes que tener las herramientas correctas, independientemente ya cómo las necesites, si es que quieres Entonces, educarse sería una tercera clave para tu éxito. Y la disciplina, perseverancia, perseverancia. Aquí la clave para mi éxito es disciplina, educación y perseverancia, porque el éxito empieza, Margarita, cuando la oportunidad se encuentra con el conocimiento.
Me encanta.
Pero yo también quiero que vos creas en vos. Siempre creíste en vos.
Toda la vida he creído en mí. Yo en mi pueblo me peleaba y defendía a mis hermanitos menores con los otros niños. Siempre he creído en mí, porque tú no puedes dar de lo que no tienes. Si tú tienes amor, das amor. Si tú crees en ti, crees en los demás, crees en los demás. Y si tú crees en lo que haces y tienes la congruencia, más, con más razón vas a decir: esto es y aquí estoy. Así que eso es Jasmine, una mujer que que nada la detiene. Y espero que a todos, el que esté viendo hoy mi historia, aquí pasan modelos, presentadoras, aquí pasa a veces gente que no saben los inicios. Aquí ellas vienen a contar los inicios. Yo, este, aquí pasan muchos héroes. Yo creo que yo soy una heroína, de llevarle a los demás las cosas, pero hay que tener un norte. El norte no se te puede perder. Eso es lo que yo hoy le quiero dejar dicho a todo El norte no se te puede perder.
¿Cómo te encuentran en redes?
En redes me encuentras como Jasmine C. Peña, Jasmine con Y de yuca y con S. Jasmine C. Peña. Al salir te cuento cómo conocí a mi nica. Jasmine C. Peña. Estoy también en mi canal de YouTube que se llama Preguntas Incómodas con Jasmine Peña, y tengo la página web que es www.jasminepromisland. También encuentran por muchos canales, muchos canales, por muchos lugares para tener una voz que siempre te va a decir la verdad.
Me encanta, Jasmine, me encanta. Y la tienen. Y como ella dijo, mi gente, sin metas no hay paraíso. El que no sabe para dónde va, cualquier camino lo lleva. Sí señor, muchas gracias, mi Jasmine.
No, a usted.
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