Cómo superar el síndrome del IMPOSTOR y LIDERAR con fuerza

En este episodio del programa "Yo Pude, Tú Puedes" la fundadora de Convierte Más, Vilma Núñez, conversa con los conductores (Speaker A y Sophie) sobre su experiencia constante con el síndrome del impostor y la ansiedad, especialmente como mujer líder. Vilma describe varias técnicas personales para contrarrestar esas sensaciones: mantiene una "bóveda" de logros y mensajes de agradecimiento, crea grupos de WhatsApp consigo misma (intelectual, abundancia, números, testimonios) y se lee su propia lista de hitos antes de enfrentar retos. Habla también de la importancia de la terapia, el Ho’oponopono y de aprender a perdonar para sanar relaciones familiares. La conversación aborda la presión de género en el entorno empresarial, la tendencia a adoptar una mentalidad de víctima y la necesidad de abandonar esa postura. Vilma relata su proceso de autodiagnóstico de burnout, descubriendo el concepto de "boreout" y reconociendo que su descontento provenía del aburrimiento más que del agotamiento. Finalmente, reflexiona sobre su identidad como constructora de empresas, la aceptación de la inestabilidad percibida y la búsqueda de un equilibrio entre visión y operación, subrayando la importancia de rodearse de mentores y de confiar en el propio instinto.
Chapters
¿En algún momento te dio el síndrome del impostor? Hablando de la ansiedad.
Todo el tiempo. Como yo venía con la creencia del que cambia mucho de trabajo es inestable, pero me costó mucho poder llegar a aceptar eso porque es más fácil decir no, es que, es que como soy mujer pues me pagan menos.
Sí. Bienvenidos a otro episodio de Yo Pude, Tú Puedes. Hoy tenemos a the one and only Vilma Núñez, fundadora del grupo Convierte Más, conferencista reconocida por millones y siempre, siempre vestida para el éxito.
Vilma, qué rico tenerte acá, amiga.
Igualmente.
Amiga, estoy muy contenta de estar con las dos.
Vos sos como Superwoman, ¿verdad? O sea, yo siento que yo te veo en el escenario, siempre tenés con tanta confianza, sí o sí, de muchas empresas, has escrito libros. ¿En algún momento te dio el síndrome del impostor hablando de la ansiedad?
Todo el tiempo.
Contame, por favor.
Todo, o sea, realmente hay una técnica que yo hago y es que antes que yo me voy a enfrentar a un reto muy grande que yo no siento como, no sé, un contrato que no me van a aprobar, o siento que soy muy pequeña y estoy llena de gigantes, pues yo me rodeo mucho también de muchos americanos. Tenemos la oportunidad de aprender de otros que ya han vivido lo que nosotros vamos a vivir, yo me sentía hormiguita. Entonces yo dije: esto tengo que resolverlo de alguna forma. Yo tengo una lista de todos los hitos que yo he conseguido, de todas las cosas por las que yo estoy agradecida. Y antes de enfrentarme a eso, los leo, los leo para recordarme lo que ya yo he hecho.
Y también me encanta esa técnica robada, o sea, cuando la vocecita, la loca de la casa, que digo yo: empieza, ¿tú qué te crees? Exacto, ¿qué vas a ir a hablar ahí? Un momentico, a ver, vuelvo a leer que yo he hecho esto, esto, esto.
Me encanta, es que es mi bóveda, y yo le llamo mi bóveda. Y tengo otra de WhatsApp, tengo un WhatsApp conmigo misma que se llama también bóveda, y tengo mensajes que me mandan las personas.
Un WhatsApp contigo misma, para, para.
Tengo varios.
Cuéntame, ¿qué hacés?
¿Un grupo? Y vos sos la única del grupo.
Ya quiero ir a eso.
Sí, claro, yo agrego a mi marido y luego lo saco. Tal cual.
Yo te iba a decir, no podés crearlo sin alguien.
Claro que sí, tú agregás a alguien y lo sacás. Entonces yo saco y tengo varios grupos conmigo misma. Yo tengo la parte intelectual.
No, no, no, no, esto está divino.
Cuenta, cuéntame uno de esos grupos. Claro, mira, yo tengo la parte intelectual, es decir, yo soy aprendiz. Sí, mi papá decía que uno tiene que ser estudiante en la universidad de la vida siempre. Y eso se me quedó. O sea, se me quedó. Entonces yo tengo el de soy aprendiz. Luego tengo el de los numeritos porque hay que motivarse. Pues tú sabes que aunque uno le vaya bien, hay días mejores que otros, hay meses mejores que otros. Entonces yo ahí tengo los pantallazos, la evidencia para cuando tú sabes, como yo no te he motivado, yo también llevo y miro lo que yo he conseguido. Es un grupo conmigo mismo de abundancia. El grupo conmigo mismo. O sea, yo estoy.
Toma nota, Sophie.
Y luego tengo el de los de la Bóveda de Lucitos que yo he podido generar en otras personas, que son normalmente esos mensajes que yo no los reposteo en redes sociales, sino que la gente me manda en confianza de los cambios que yo he podido hacer.
Esa es tu misión.
Sí, eso me lo recuerda todo el día. Y yo pensaba que yo ayudaba a las personas desde la parte de marketing y venta. Después me di cuenta que no, que también podía ser en el impacto personal. Y ahora me doy cuenta de que cuando tú cambias a una persona en un núcleo familiar, cambia toda la familia. Y entonces estoy empezando a ver todo eso y digo, ay, qué bonita responsabilidad que tengo. Entonces eso lo que yo hago. Yo a veces me paro, o sea, en tarimas. Por ejemplo, yo comparto mucho con John Maxwell, ¿no? Mi amor, tengo que prepararme porque, o sea, a John le gusta estar conmigo porque yo puedo aportarle algo, ¿no? Entonces yo también valgo. Pero yo me sentía como, no tengo nada que aportar, o sea, ¿qué le voy a enseñar a una persona de la que yo aprendo solamente observándola? ¿No? Y entonces, claro, yo digo, ok, yo sé de esto. Mi marido también, por ejemplo, está súper posicionado en inteligencia artificial. Entonces es uno de los valores más grandes que él tiene ahora, que es una Wikipedia de la IA. Entonces él sabe su valor, y eso es lo que comparte. Yo tengo mi otra parte de marketing, ¿no? Entonces eso me ayuda. Ha sido como que, pero yo lo tengo todavía. Cuando tú llevas una carga, es como una mochila. A mí me lo explicaron a alguien, es una mochila llena de piedras, hay que ir sacando las piedras de la mochila. Entonces ya, aunque tú sigas mal conmigo, yo ya quiero estar bien contigo, sí, vale, aunque no nos hablemos. Entonces yo empiezo, y sí, como yo te tengo, perdóname, Sophie, sí. Vale, yo te perdono y te amo. Pero qué pasa cuando tú empiezas a hacer esta vaina, tú no te lo crees, tú ni la quieres perdonar ni tú la amas. Entonces claro, esto fue, yo no sé si la técnica sea verdad o no, pero a mí me funciona porque al final es lo que tú crees, es lo que muchas veces te moviliza y te marca la diferencia. Entonces yo me di cuenta que yo estaba sanando un montón de relaciones. Yo hago mucha terapia, a veces me han mandado a hacer Y mi familia, cuando escuche esto se va a dar cuenta, algunos me mandan a hacer detox donde por 30 días no puedo hablar con ese miembro de mi familia.
¿Por qué?
Porque tengo que aprender.
Por eso no me contestó el mensaje.
Por eso no contesté y no enganché. Entonces también eso con el Ho'oponopono, porque muchas veces yo me he sentido herida por familiares, amigos, como incomprendida. Yo creo que también es eso, incomprendida, ¿no?
Porque yo creo que la epidemia, la pandemia, no fue el COVID. Para mí la gran pandemia es la ansiedad y la salud mental. Yo he sufrido ansiedad, tú has sufrido ansiedad, tú has sufrido ansiedad, pero muchas veces cuando una mujer es CEO, es verdad, tienes varias empresas, nos cuesta o les cuesta a algunas mujeres que nos están escuchando ser vulnerables y decir, hey, yo tengo ansiedad, yo necesito ayuda.
Bueno, por miedo también a que la gente dice que las mujeres son débiles cuando muestran como ansiedad, y a un hombre tal vez a veces, no siempre, ¿verdad?
De pronto un hombre está ansioso, está estresado, y si la mujer está ansiosa es una loca que no sabe controlar sus emociones.
Pasa.
No quiero decir que todo el mundo es así, pero mis primeros años liderando empresa, yo imagínate, vivía de la victimización porque es más fácil decir: no, es que, es que como soy mujer pues me pagan menos. Sí, en vez de haberme creado un plan y decir: no importa que sea mujer, no importa que seamos minoría, déjame marcar una diferencia y cambiar. Entonces tuve que dejar la victimización. También te digo que muchas veces hombres y mujeres jugamos el papel de víctima y eso es muy cómodo, es muy cómodo, o sea, es muy cómodo porque tú le echas la culpa a la economía, a la política, a la competencia. Que soy mujer, a todo. Entonces yo no quiero jugar ese papel. Dos, yo pensé, yo en varias ocasiones yo llamaba a mi coach, no era sesión, y yo, Ana, ¿tú crees que yo estoy burnout? Porque se puso tan de moda que tú sabes que uno se da autodiagnóstico. Desde que sale algo de salud mental, tú dices, eso es lo que yo tengo, eso es lo que yo tengo. Y entonces, como me encanta que eso compartimos afinidad, somos muy nerdas, siempre estamos estudiando, digo, déjame yo buscar en realidad qué es lo que es el burnout. No había ChatGPT para que me diera una interpretación rápida. Y descubro un artículo que dice del bore out. Y yo, espérate, yo déjame leer más. Y me doy cuenta que lo que a mí me pasaba es que yo me aburro. Entonces, claro, pero está mal visto. ¿Por qué? Porque yo era empresaria y lo que hacía era montaba empresas, estaba al inicio, las llevaba a crecer y ya no, ya, ya, ya no quería estar.
O sea, lo que te gusta es construir.
A mí me encanta construir y me pasaba a la otra y a la otra y a la otra. Y pero claro, como yo venía con la creencia del que cambia mucho de trabajo es inestable,, eso, inestabilidad, un líder, un CEO es por mucho tiempo. Yo buscaba la media y los CEOs estaban trabajando mucho tiempo. Pues entonces yo tuve que llegar a un pacto y decir, pero vamos a ver, Wilma, igual tú eres una visionaria que nada más tiene la parte de operación, es temporal. Pero me costó mucho poder llegar a aceptar eso y aceptar las críticas que me hacían de, oye, mi persona está bien, porque tú siempre pasas, hasta que abracé mi identidad.
No, y tocaste un punto grande. Parece mentira, yo que fui hipocondriaca, ir a buscar a Google es un peligro. Muchas veces se tiene un mareo y se mete en Google mareo, cáncer, todo es cáncer, aneurisma. Entonces, y la loca de la casa empieza, entonces claro, tú dices burnout y uno empieza a buscar y la mente te empieza a decir eso lo que yo tengo, yo no puedo hacer esto, los CEOs hacen esto. Entonces hay que también confiar, verdad, en el instinto de uno. Gracias por estar aquí con The Wanna Know Only, como dice Sophie. Vilma Núñez, nos vemos pronto.
Ciao!
Woo!
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