¿Cómo superar tus miedos y ser feliz?

En este monólogo motivacional la ponente (Margarita) ofrece tres claves prácticas para alcanzar la felicidad y superar los miedos. Primero, insiste en la necesidad de ser amable y apoyarse a uno mismo: usar afirmaciones positivas, visualizar resultados, llenar la mente de imágenes y palabras constructivas, y demostrar con ejercicios de kinesiología que los pensamientos influyen en el cuerpo. Explica cómo el estrés crónico y el estado de "fight‑or‑flight" provocan ansiedad, depresión y ataques de pánico, y propone una "dieta mental" basada en gratitud y visualizaciones positivas. Segundo, aborda la creencia limitante "no soy suficiente", describiendo su origen en la infancia y cómo reforzar la autoestima mediante repeticiones diarias de afirmaciones de valía, amor propio y merecimiento. Tercero, enseña a decir "no" con amor y asertividad, subrayando que negar peticiones permite priorizar la salud y los proyectos propios; también se menciona el derecho a cambiar de opinión. La charla combina anécdotas personales, referencias a la ciencia del estrés y la kinesiología, y cierra invitando a suscribirse al canal.
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Mi gente, 3 maneras de ser felices sin que te importe un pepino lo que los demás hagan o digan. La gente viene donde mí: es que si mi esposo fuera más cariñoso, yo sería más feliz. Es que si mi jefa reconociera mi trabajo, yo sería feliz. Es que es la esquizofrenia famosa. Esas son cosas que tú no puedes controlar. Tú no puedes controlar lo que otros digan o hagan. Lo que tú siempre puedes controlar es tu actitud. Entonces, la primera es: sé amable y apóyate siempre a ti mismo. Así como uno apoya a un amigo y siempre le está diciendo palabras como motivadoras, encouraging, ¿verdad? Así tiene que ser uno con uno, porque donde uno va, ahí está uno, y uno tiene que ser su mejor amigo. A mí me encanta la metáfora de los aviones, que dicen que si la cabina pierde presurización te pongas la máscara primero tú. Y esto no es narcisismo, egocentrismo, esto es cuestión de supervivencia. Tú necesitas hablarte bonito y cuidarte y ser amable contigo mismo para poder tener una vida bonita y feliz que mereces totalmente vivirla, ok. Cuando te equivocas, no te des palo: qué bruta que fui, cómo se me ocurre, cómo, y es que, qué bestia, no. Yo sabes que me digo, primero me felicito, digo: hey, por lo menos estás tomando acción, ¿verdad? El que para no equivocarse entonces no hay que tomar acción nunca. Y la próxima vez que aprendí, aprendí esto, y la próxima vez lo voy a hacer así o asá, y ya. Pero sé tu coach, no tu peor crítico. Mira, todo lo que tú sientes es el resultado de dos cosas: las imágenes que tienes en tu mente y las palabras que te dices. Las imágenes que tienes en tu mente y las palabras que te dices a sí mismo. Así que tú tienes que empezar a llenar tu mente con palabras más positivas, más constructivas, más amables. Yo con eso no quiero decir que uno no pueda querer ser mejor, tener disciplina, pero no dándose palo, ¿verdad? Porque entonces yo puedo ser el más disciplinado y el mejor futbolista, pero el más miserable. Yo soy capaz, yo puedo, dentro de mí hay grandeza. Si esto no me funcionó, esto lo que aprendí la próxima vez me va a funcionar. Ok, pero cada vez llena, inunda tu mente con cosas que te dan felicidad, tranquilidad, que te hacen sentirte bien contigo mismo o contigo misma. Mira, además, las palabras y las imágenes no solamente afectan nuestros resultados, que eso ya está más que comprobado, afectan nuestra salud. Hay una ciencia que se llama kinesiología aplicada y hay un ejercicio que se hace con el cuerpo. Aquí pues está como difícil, pero haz esto: haz unas afirmaciones positivas. Por ejemplo, yo soy feliz, soy hábil, completo y capaz, soy saludable, soy abundante, soy imparable. Y luego pídele a alguien que te baje el brazo y vas a ver que le va a costar mucho. Luego baja los hombros, frunce el ceño, empieza a decir soy lo peor, Soy un desastre, todo me sale mal, vivo enferma, pero ponle emoción, ¿verdad? Porque la vida es tan dura, porque mi pareja es tan odiosa, y luego pídele a esa persona que te baje el brazo. Hasta a mí ahí se me fue la fuerza, ve, es impresionante. O lo puedes hacer con el dedo también. Hazlo, no me creas, hazlo porque es importante que te des cuenta que todo lo que tú piensas, toda esa conversación que tú tienes contigo mismo y las cosas que te imaginas te están afectando, están afectando no solamente tu futuro, tu estado emocional, sino también tu cuerpo. Así que si tú no estás en un peligro real, hay un ladrón, hay un perro que te va a morder, ¿verdad? No le des a tu mente razones para entrar en el estado de estrés que se llama fight or flight, pelea o corre, ¿verdad? Cuando el cuerpo siente, digamos, viene un perro que te quiere atacar, tu cuerpo entra inmediatamente, entra el sistema nervioso simpático y entra en ese modo de pelea o huye. Entonces te tensiona los músculos, te dilata las pupilas, te hace respirar más bajo, te hace para que tengas más fuerza, puedas correr más rápido, te puedas defender. Por eso hemos oído historias de una mamá levantando un carro cuando, cuando un niño quedó atrapado, verdad, por la adrenalina, los músculos, verdad. Pero tú no puedes vivir en ese fight or flight response. Eso no es saludable, eso te va a afectar a la larga y puedes caer como caí yo en depresión, ataques de pánico y un desorden, verdad, de ansiedad generalizada. Entonces, la realidad es más generosa que la imaginación. No le des razones a tu mente para entrar en pánico y en ansiedad y en miedo y en nervios de cosas que no han sucedido, sí. Entonces, cuando yo estoy pensando el terrorista, y si famoso, el que yo, y si me muero, y si me enfermo, y si me ponen los cuernos, y si me deja, y si no ven. No puedes preocuparte si no visualizas cosas horribles en tu mente. Solo visualiza un futuro positivo, un futuro maravilloso. ¿Qué es lo peor que puede pasar, verdad? Que las cosas salgan bien, o un poquito mejor de las cosas horribles que te hubieras imaginado. Que tengas más salud, más felicidad, mejores relaciones. Toma total responsabilidad de las palabras y las imágenes que hay en tu mente. Nadie te las está poniendo ahí. Y haz una dieta mental. Yo siempre digo, nadie sale motivado después de ver un noticiero o de ponerse a ver cosas horribles, que la Tercera Guerra Mundial, nada, cero. Si algo es importante, tú te enteras, pero no estés comiendo chatarra mental, ok. Entonces, esa disciplina de tomar la responsabilidad es una disciplina. Yo soy responsable de llenar mi mente de pensamientos de gratitud, de mis metas, de lo que voy a lograr, de mi potencial, de lo valiosa que soy. Esa es mi responsabilidad y eso separa a los ansiosos de los tranquilos, a los exitosos de los estancados. Quiero hacer aquí un disclaimer, ¿verdad? No soy médico. Si tú sientes que sientes sin ninguna causa aparente demasiada tristeza, demasiada ansiedad, de todas maneras visita a un médico porque yo no soy un médico. Yo te estoy hablando como una persona que tuvo ataques de pánico, ansiedad, depresión, y sí tuve ayuda médica además, pero esto es lo que a largo plazo más me ha ayudado, es tomar la responsabilidad de estar haciendo la lista de gratitud constante, de estar diciendo, yo empiezo a visualizar, eso se llama un ensayo mental, esto me va a salir bien, va a funcionar porque yo voy a hacer que funcione, este va a ser el resultado que voy a tener. La mayoría de la gente está sufriendo por algo que no va a pasar. Sí, se está imaginando una catástrofe que no va a suceder. Un montón de gente que está viva se murió de COVID en su mente. Un montón de gente que tiene empleo lo han botado del empleo en su mente varias veces. Ya me entiendes. Entonces es tu responsabilidad llenar tu mente de palabras e imágenes que te dan paz, que te dan motivación, que te dan salud y que te dan felicidad. Segundo, elimina para siempre esta creencia. No soy suficiente. Como niños no podíamos cuestionar a los adultos. Tal vez fue una maestra que te dijo: usted no es muy inteligente. O tal vez uno de tus padres que te comparaba con tu hermano o tu hermana y te decía: usted, ¿por qué no puede ser como su hermano? Usted, ¿por qué no puede ser como su hermana? Tal vez era un vecino que se burlaba de tus zapatos. Whatever. Pero como niño, el niño no tiene el contexto y la capacidad de cuestionar al maestro y decirle: yo no soy bruta, ¿verdad? O sea, usted debería ver cómo enseñarme mejor como maestra. O: ¿por qué, papá, no me deberías comparar con mi hermano? Yo tengo otras cualidades. El niño no tiene esa capacidad de cuestionar al adulto, entonces se cuestiona así. Y ahí vienen unos temas de autoestima profundísimos. Hay gente que es tan profundo que ni siquiera le pueden dar una retroalimentación, porque apenas medio les dicen que no hicieron algo bien, se ponen así. Verdad, o se ponen tristes. Por ejemplo, ahorita que están como todas estas festividades, digamos que una mamá prepara una cena navideña divina y de pronto uno de los hijos le dice: ay mamá, el cerdo no quedó tan bueno este año. Entonces la mamá empieza: ay, es que yo nunca soy suficiente, no importa qué tanto yo hago por estos niños y por estos hijos, nada les parece. No, decir: bueno, aunque a mi hijo no le gustó la pierna de cerdo este año, yo soy excelente mamá, Yo soy suficiente, yo valgo mucho. Si me parece pequeño, pero esto es grande en mi vida y ha hecho una gran diferencia. Porque yo era una que, por ejemplo, si mis hijos no les gustaba algo, yo me iba al suelo. Y ahora es como que no, está bien, no le gustó, bueno, whatever, pero yo soy una buena mamá, no perfecta, pero soy una buena mamá, soy suficiente, me amo, me quiero, seguiré mejorando, pero yo, y merezco también. Hay que saber decir Yo merezco amor, yo merezco respeto, yo merezco ser abrazada. Depende, verdad, del caso tuyo, pero la mente busca lo que le es familiar. Y si tal vez a ti te daban migajas, te daban poca atención, bueno, ahí tenemos todo el extremo, verdad. Y eso no quita que el que de pronto no vivió algo tan grave no tenga problemas de autoestima. O sea, yo he oído historias tan tristes como gente que el papá le daba los sobrados de su comida al perro. Y al niño solo le daba un vaso de leche. Eso es un extremo horrible, ¿verdad? No soy suficiente, no vales. Y otras como simplemente siento que mi papá quería más a mi hermana porque le decía más cosas bonitas. Pero todo eso nos puede crear una baja autoestima y una sensación de no soy suficiente, ¿ok? Entonces tienes que repetir todos los días: yo soy suficiente, yo me amo, yo soy importante. Si tú crees en Dios como yo, yo soy una obra de Dios. Yo le digo: yo soy la niña de tus ojos, ¿verdad? Perfectos no somos, pero somos suficientes, valiosos, importantes. Y también entender que tú mereces, ¿verdad? Porque cuando creciste de pronto en un hogar donde solo se te daban migajas, entonces como la mente busca lo que es familiar, te vas con una pareja que te trata mal, ok, pero, pero te dio flores. Yo he oído esto, gente, yo no lo estoy inventando. Me pegó pero me trajo flores. Una persona que tiene alta autoestima y que se sabe que es suficiente y valiosa y que merece respeto nunca va a permitir eso. Ahora, yo con esto no te estoy diciendo salte esta relación. Lo que sí va a pasar es esto: a medida que tú empiezas a repetir, aunque esta persona me hable así, yo soy suficiente, yo soy valiosa, yo soy importante. Aunque esta persona no aprecie lo que yo hice, yo soy suficiente, yo soy valiosa, yo soy importante. Lo que va a empezar a pasar es que vas a empezar a poner límites, vas a empezar a darte tu lugar y vas a empezar a ser más feliz sin necesidad de la aprobación y los aplausos de nadie. Y la tercera es aprender a decir no. Tengo derecho a decir no y tengo derecho a cambiar de opinión. A mucha gente con la que yo hablo me dice: Margarita, es que me cuesta decir no, siento que tengo que darle gusto a todo el mundo. No, mi cielo, uno puede decir no con mucho amor. Es 10% lo que dices y 90% cómo lo dices. Las personas más felices y más exitosas dicen mucho no, porque cada vez que le dicen no a algo, le están diciendo sí a su salud, a su bienestar, a sus seres queridos, a su proyecto, a sus metas. Pero si yo le estoy diciendo que sí a todo el mundo que me pide algo, me estoy dejando de última, ¿ok? Entonces hay que aprender a decir no con amor. Amiga, qué bueno que me invitaste a la fiesta, pero como tú sabes, a mí no me gusta trasnochar, no me gusta tomar. De pronto en otro momento. El hecho que me hayas invitado, sé que me quieres y lo aprecio mucho. Y si tu amiga se enoja porque tú no quieres tomar, pues necesitas nuevas amigas, ¿verdad? Porque una verdadera amiga entiende que a ella le gusta la pachanga y a ti no, por decir un ejemplo, ¿verdad? Pero dilo con amor, dilo con asertividad. 10% lo que dices y 90% cómo lo dices, ¿ok? Y también tienes derecho a cambiar de opinión. Obviamente mientras pues no le causes un daño grande a otra persona. Que si yo te dije que yo te iba a manejar el día de tu boda y te iba a prestar mi carro, y el día antes digo: ah, no, yo cambié de opinión, pues eso es grosería, ¿verdad? Pero cambiar de opinión en el sentido de que si tú cuando me explicas algo me hace sentido y te digo: sí, me parece interesante el negocio que me estás proponiendo, creo que me gustaría hacerlo, hablemos la otra semana. Y la persona vuelve y le digo: mira, Sabes qué, cambié de opinión, hablé con mi esposo, averigüé bien, la verdad este no es el momento para yo entrar en un negocio donde yo no sé nada, yo no sé nada de restaurantes y creo que mejor esa energía se la voy a dedicar a mi negocio actual. Igual tienes que aprender que tienes todo el derecho a cambiar de opinión. Entonces, mi gente, estas 3 claves a mí me han ayudado muchísimo, espero que a ti también te ayuden. Llenar, inundar mi mente con pensamientos bonitos, pensamientos de gratitud, Saber que todo lo que yo siento es consecuencia de las imágenes y las palabras que yo uso. Si yo me levanto todo el día diciendo qué vida tan berraca la mía, qué desgracia, el mundo se va a acabar, esto no me voy a sentir feliz. La gente feliz tiene pensamientos de felicidad, usa palabras de felicidad y proyecta un futuro bonito logrando sus metas. Visualiza lo que quiere y no lo que teme. Como dice Les Brown, puedes vivir tus miedos o puedes vivir tus sueños. Pero no puedes vivir los dos. Lo segundo: yo soy suficiente, yo soy importante, yo valgo mucho, yo merezco respeto, yo merezco amor. Yo soy suficiente, yo soy importante, yo valgo mucho. No importa que mis hijos no hayan apreciado mi cena navideña, yo soy una buena mamá, yo soy importante, yo soy suficiente. No importa que mi jefe no haya reconocido mi trabajo, Yo soy importante, yo soy suficiente, yo soy un excelente colaborador. Ok, yo soy suficiente, yo valgo mucho, yo merezco amor, yo merezco respeto en todo momento. Ok, y tercero, tengo derecho a decir no. Siempre que no quiera hacer algo, tengo derecho a decir no. O tal vez lo quiero hacer, pero tengo otras prioridades, tengo derecho a decir no. Y el que me quiere y me ama y quiere el bienestar para mí, para mi familia, para mis proyectos, lo va a entender. El que no, pues tal vez no es el mejor amigo. Obviamente hay que saberlo decir con bondad y tienes derecho a cambiar de opinión. Así que espero que estos 3 tips te hayan servido. No olvides suscribirte al canal porque estoy creando mucho contenido para tener una vida mejor. Dale suscribir y ponme abajo cuál de las 3 te gustó más.
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