CÓMO TENER UNA VIDA MÁS SALUDABLE con el Dr. Daniel Campos

En este episodio del podcast "Yo Pude, Tú Puedes", el Dr. Daniel Campos narra su extraordinaria trayectoria desde una infancia enferma en Cuba, marcada por una alergia a la vacuna contra la polio que lo dejó paralizado, hasta su migración clandestina a través de Colombia y Venezuela y una década sin papeles en EE. UU. Superó esas adversidades aprendiendo a escribir y caminar de nuevo, y se formó como enfermero, luego como médico especializado en medicina estética y antienvejecimiento. Compartiendo su experiencia, el Dr. Campos discute la importancia de la empatía en la enfermería, la ética en los procedimientos estéticos (incluyendo un caso grave de complicación por ácido hialurónico), y su visión de la medicina preventiva y la longevidad, enfatizando hábitos de movimiento, alimentación y una mentalidad positiva frente a la tecnología. Además, expone sus principios de éxito: intención clara, ausencia de envidia y rencor, trabajo arduo, y competencia consigo mismo. Relata la pérdida de sus padres, la conexión espiritual con su madre y cómo convierte lo negativo en positivo. Finalmente, habla de sus metas de expansión de consultorios y productos de belleza, y brinda consejos prácticos para quienes desean crear su propio negocio o práctica.
Chapters
Nací en Cuba, había carencia de todo menos de sueño. Fui un niño muy enfermizo, me crié técnicamente en un hospital. Me daban neumonías, una alergia a la vacuna de la polio que me dejó paralizado de niño. Me dio una recaída que me afectó y estuve inválido, no podía caminar. Tenía 19 años, tuve que aprender a escribir otra vez, tuve que aprender a caminar. Yo me acuerdo que cuando hicimos la travesía cruzando la frontera de Colombia a Venezuela, había que pasar por un área donde había mucho fango. Y yo me acuerdo que no tenía fuerzas en las piernas. Para levantar y seguir caminando. Y vi un señor, me cargó para allá y me empujaban para yo poder llegar. Luego, al llegar acá, me agarraron el pasaporte falso, me pusieron cargos federales. Ay, Dios, de falsificación de documentos. Jamás he sentido envidia por algo, y mucho menos cosas materiales. Yo creo que todos somos capaces de lograr lo que queramos.
Bienvenidos al podcast Yo Pude, Tú Puedes, donde vamos a hablar de cómo manejar tu mente y tus emociones para lograr todo lo que quieres en la vida.
Disfruten, mi gente.
Hoy vamos a hablar de belleza, no solo por dentro, que siempre la damos, sino también por fuera. Tengo al doctor de las estrellas aquí, además el doctor, verdad, de la revista People en español de Univision. Nos va a dar muchos tips, pero también nos va a hablar de cómo es que él, si él pudo, tú también puedes. Doc, bienvenido, ¿cómo estás?
Muy bien, me encanta. Gracias por la invitación y me encanta el nombre, porque empoderar a las personas yo creo que es lo más lindo que un ser humano puede hacer en el pasaje por la vida, y eso tú lo haces muy bien. Así que me encanta estar aquí.
Gracias, doctor.
Definitivamente la gente te ve con tu línea, verdad, de productos, como te dicen, el doctor de las estrellas, pero no se imaginan todo lo que tuviste que pasar. Cuéntanos, tú naciste en Cuba, ¿cómo era tu niñez? ¿Con qué soñabas?
Correcto, fíjate, nací en Cuba, en una Cuba comunista con carencia de todo, y había carencia de todo menos de sueños. Todos teníamos muchos sueños, y mi sueño siempre fue ayudar a las personas. Siempre, desde niño, mi mamá me decía que mi enfoque siempre era ayudar. Alguien se cortaba, yo quería ver la cortada, quería ayudar. Y fui un niño muy enfermizo, demasiado enfermizo, y me crié técnicamente en un hospital.
Pero, ¿qué tenías?
Me enfermaba, era, me daban neumonías. Cuando fui bebé hice una alergia a la vacuna de la polio y Y fíjate que esto nunca lo he hablado, es la primera vez que lo voy a hablar. Hice una alergia a la vacuna de la polio que me dejó paralizado de niño.
Oh, wow.
Y luego me recuperé. Y luego empezaron otros problemas en los riñones. Siempre me acuerdo una vez estuve ingresado por 3 meses seguidos. Y mi mamá, pobrecita, internada conmigo.
Sí.
Y obviamente al hospital no dejaban entrar juguetes por cuestiones de contaminación. Y yo jugaba con las botellas vacías de las medicinas, con los tubitos de los sueros. Y yo creo que también criarme un poco en ese ambiente médico me hizo inspirarme a mi carrera, obviamente. Luego estudié y seguí adelante en Cuba, sí. Y luego me dio una recaída de lo de la vacuna de la polio que me afectó, y estuve inválido, no podía caminar por 3 meses.
Wow, ¿qué edad tenías?
Yo tenía 19 años, y esto nunca lo he hablado, pero como estamos inspirando personas, yo creo que vale la pena y es justo que lo comente. Lo único lo que podía mover era la cabeza, no podía mover. Yo tuve que aprender, tuve que aprender a escribir del cuello para abajo, tuve que aprender a escribir otra vez, tuve que aprender a caminar. Y bueno, lo superé, me quedó una deficiencia motora al caminar. Y pero bueno, ahí me vine a Estados Unidos y aquí obviamente yo no—
espérate, ¿cómo te viniste? Porque en Cuba tú hablas como que agarré— ¿cómo fue ese proceso?
No agarré un avión en primera clase, me vine. No, yo me fui a Colombia Llegué a Colombia, iba a Colombia a estudiar. Obviamente no llegué, defecté y me fui a un hotel donde me llevó el taxista. Él me escuchó el acento cubano y me dijo: yo te voy a llevar a un lugar donde ahí yo creo que tú vas a resolver. Y cuando llegué habían puros cubanos en un hotelito. Me acuerdo que pagaba $5 la noche y me parecía muy caro, imagínate, viniendo de Cuba. Y ahí pude irme de Colombia, me fui a Venezuela, me fui a Cúcuta primero, luego crucé la frontera y me fui hasta Caracas. Y de Caracas Vine para acá, como hacemos muchos inmigrantes, con un pasaporte falso. Luego, al llegar acá, me agarraron el pasaporte falso, me pusieron cargos federales de falsificación de documentos.
¿En Miami?
En Miami. Y estuve así 10 años que no tenía papeles. Tenía permiso de trabajo y parol, pero no tenía residencia. Y fueron 10 años horribles porque toda mi familia quedó en Cuba. Yo, como te dije, fui muy enfermizo, así que muy apegado a mis padres, y no podía ni regresar ni podían venir ellos. Fue un tiempo bastante triste, pero en ese tiempo que no tenía papeles para viajar, luché para estudiar. Yo dije, bueno, yo tengo que prepararme porque cuando el momento llegue que yo pueda reunirme con mi familia, yo tengo que estar preparado para darles una mejor vida. Y eso es lo que muchos de los emigrantes hacemos. Nos vamos no solamente por nosotros, sino pensando en los que se quedan detrás. Y así fue. Vine, estudié, estudié mi inglés, luego estudié enfermería. Y para mí fue un tiempo un poco, fue triste porque estaba separado de la familia, pero fue importante porque aprendí mucho. Me hice hombre de la noche a la mañana.
Se acabó el hotel mamá, como decimos.
Se acabó el hotel mamá y la ropita limpia. Tenía que hacérmelo todo. Y fue bueno también porque aprendí a trazarme metas. Aprendí a decir, bueno, ahora no puedo viajar, pero la meta inmediata va a ser estudiar, tener un mejor trabajo, mandarles en vez de $100 al mes a mi familia, ahora le voy a poder mandar $200. Y eso me ayudó a ser el hombre que soy hoy y a cumplir los sueños que he cumplido. So, todo, todo tiene un porqué. Es como yo veo la vida.
Qué bonito. Doctor, pero entonces vos te fuiste de Cuba solo después de lo que te había pasado a los 19, de estar paralizado.
Correcto. Y fíjate que estaba en ese entonces, todavía mis piernas estaban bien débiles. Yo Yo me acuerdo que cuando hicimos la travesía cruzando la frontera de Colombia a Venezuela, había que pasar por un área donde había mucho fango, era como pantanoso. Y yo me acuerdo que no tenía fuerzas en las piernas para levantar y seguir caminando. Y vi un señor que estaba en el grupo cubano también, y yo me acuerdo que él técnicamente me cargó y me empujaban para yo poder llegar. Fue difícil, pero como era tan joven, y uno es joven, no piensa las cosas, y uno piensa que se puede comer el mundo. Y lo que a mí nunca me— esa limitación nunca me paró. Y yo creo que es importante porque todos tenemos limitaciones. Algunas personas tenemos limitaciones físicas, otros tenemos limitaciones, no sé, digamos, llegar a Estados Unidos del idioma, otras cosas. Pero lo que no podemos, y como yo veo la vida, no podemos enfocarnos en la limitación, en lo negativo. Enfocarse en lo positivo. Yo era joven, perseverante, exactamente, tenía, yo sabía que yo tenía la oportunidad de recuperarme de esa limitación. Entonces, si me enfocaba en eso, me iba yo a autolimitar de otras cosas que podía lograr. Y eso fue lo que me ayudó. Yo creo que a lo mejor si me hubiera pasado ahora, a los 50 años, lo pensara de una manera diferente, pero como era tan joven.
Pero qué impresionante que eras tan resiliente que después de semejante susto de 3 meses paralizado, igual O sea, salir de tu país y dejar la familia.
Fíjate, yo creo que yo no lo pensé por la inmadurez, no, porque no tenía en ese momento la capacidad y la madurez de pensar. Pero mi madre se envejeció en esos 10 años porque yo me imagino que ella pensaba: él tiene la limitación, está, tiene las piernas débiles, tiene limitación, y yo no estoy ahí para ayudarlo. Desafortunadamente, yo creo que ella fue la que sufrió un poco más esa partida en esas condiciones. Porque si hubiera sido un chico saludable, a lo mejor, bueno, no pasa nada. Pero al final logré todo y más de lo que me propuse y le pude dar a ellos una vida y a mis dos padres una muerte digna. Que si me hubiera quedado, a lo mejor hubiera sido una historia muy diferente.
¿Cuándo los volviste a ver a ellos?
10 años después regresé a Cuba porque mi mamá fue diagnosticada con cáncer de seno.. Y yo dije, bueno, yo voy a ir, acabo de recibir los papeles, yo voy a ir pase lo que pase. Llegué y me encontré a mi mamá, que era, mi mamá tenía en ese entonces 50 y algo de años, joven, pero cuando llegué al aeropuerto no la reconocía, era una viejita de 80 años de todo lo que había sufrido. Obviamente tenía el pelo corto de la quimio, preparándose ella para la quimio. Y llegué justo el día antes de que la operaran, estuve allí con ella, y ya luego me los traje a todos para acá, mi mamá, mi papá, mi hermana, cuñado, sobrina, Siquiera, ¿verdad?
¡Qué alegría!
Así es.
Sí, y ahora que miras para atrás, yo diría, cuando uno está joven, yo le invito a la gente, le digo, es cuando uno tiene 18, 17 años, que cree que puede matar dragones y comerse al mundo, y a veces eso se nos quita con la edad, y eso es bueno, ¿verdad? Porque si no, uno aprende a nadar tragando agua. Tírate, lo que tú hiciste fue te lanzaste, ¿verdad? Y cuando llegaste a Miami, ¿ya no te volvió a dar problema las piernas ni el cuerpo?
No, no, no me volvió a dar problema. Obviamente yo me trato con un neurólogo y es algo que en el futuro pudiera pasar otra vez.
Yo estoy hasta ahora, no ha vuelto a pasar, espero que no vuelva a pasar.
Pero, pero de cierta manera es algo que a mí me, me también me da la fuerza para trabajar y hacer todo lo que hago, porque yo digo, si en un momento me veo limitado nuevamente voy a tener los recursos a mi alrededor para estar bien.
Claro.
Y eso también es otro enfoque. ¿Por qué trabajo tanto? ¿Por qué hago tantas cosas? No, no el dinero material como tal, sino la necesidad de una, quizás una ayuda especializada o algo, si me viera en una situación así.
Las opciones que te da el dinero. Tienes más opciones cuando tienes más dinero. Sí. Ahora, esos 10 años, cuéntanos cuáles fueron tus principales desafíos mientras empezabas a ponerte las metas.
Mira, el inglés, obviamente, como todo emigrante a los Estados Unidos, yo pensaba que yo hablaba inglés. Yo llegué, yo decía: no, yo hablo inglés. Cuando empecé, lo cogía, yo dije: no entiendo nada. Llegué a casa de una prima y sus hijos nacieron acá y se reían de mí porque yo creía que yo hablaba inglés. Entonces me hacían hablar para reírse de mí, pero de cierta manera eso me ayudó Luego, obviamente, fue la meta de cómo hago estudiar medicina en Estados Unidos como un emigrante nuevo, sin familia, sin dinero, sin el idioma. Se hace muy difícil. Y un día estaba en un restaurante y me encontré un amigo que habíamos estudiado junto en Cuba y me dice: "Oye, aquí me hice enfermero y me va de lo más bien." Y yo dije: "Wow, you know." Y empezamos a hablar. Y lo hice y me hice enfermero. Y te digo, si lo tuviera que volver a hacer, lo haría de esa manera, porque siendo enfermero pude trabajar. Sí, pude mantener a mi familia, darle una mejor vida, traerlos a todos para acá. Luego seguí estudiando, regresé a la universidad, hice una maestría de práctica avanzada que ya eso me permitió diagnosticar, prescribir, trabajar básicamente como un médico primario. Y luego regresé e hice el doctorado. Entonces hice— fueron muchos años de estudio, pero en esos años el ser enfermero me dio la habilidad de trabajar y me dio la habilidad de mucho más que ganar dinero. Me dio la habilidad de reconocer lo importante que es la empatía, porque cuando estamos enfermos en un hospital es nuestro momento más bajo, es nuestro momento más vulnerable, y un médico entra y sale, te prescribe un antibiótico y se va. El enfermero, la enfermera son los que se quedan aguantándole la mano al paciente. Ven al paciente llorar, ven al paciente reír, saben cuándo tiene hambre, cómo se tiene que bañar. O sea, cubre tantas necesidades que uno aprende lo vulnerable que es la vida y uno aprecia mucho el hecho de ser saludable. Y esa empatía que yo tengo ahora con mis pacientes la aprendí siendo enfermero. Y eso es algo que para mí siempre digo a veces La gente quiere de cierta manera manejar el término enfermero o enfermera de una manera como denigrante, pero al contrario, yo creo que aportamos algo tan esencial a la sociedad que es empatía, que hace tanta falta hoy en día, que si lo tuviera que hacer nuevamente lo hubiera hecho por ese mismo camino.
Doctor, yo te iba a preguntar que si vos pensás de que tu niñez, que dijiste que pasabas enfermo, tuvo que ver con tu decisión de volverte doctor y bueno, y volverte enfermero primero. De ayudar a los pacientes.
Absolutamente. Yo creo que, yo creo que el estar expuesto al dolor desde niño te enseña de que eso no es bueno. ¿Qué puedo hacer yo para aliviarlo? Entonces, obviamente, en la mente de un niño uno nunca piensa, ay, yo voy a ser doctor para que la gente no tenga dolor o para que la gente esté enferma, sino que tú ves un sufrimiento y tú sientes de cierta manera un poco rechazo, pero para eliminarlo Tienes que acercarte y ver la parte, de cierta manera, la parte positiva. Aquí hay dolor, pero yo puedo hacer algo para ayudar a estas personas. Y verdaderamente mi especialidad acá es atención primaria a adultos y ancianos. Me encantan los viejitos, me encantan, pero me mata ver a una persona mayor sufrir, me mata ver una persona mayor enferma. Y es por eso que decidí hacer antienvejecimiento. ¿Qué puedo hacer yo para ayudar? Bueno, prescribir un antibiótico lo puedo hacer, alguna pastilla para el dolor se puede hacer, pero ¿cómo podemos hacer para que las personas tengan una calidad de vida mejor, para que tengan una vida más larga, que se sientan más plenos siendo saludables? Y eso es lo que hace el antienvejecimiento.
Sí, bueno, si vos te ves como de 33 años y ahorita me dices que acabas de cumplir 50, no se te ven, no se te ven.
¿Qué podemos hacer las personas más que queremos longevidad, pero con calidad. Porque hay gente que dice quiero vivir 90 años, yo quiero vivir 90, 100, pero quisiera que fueran con calidad de vida.
Mira, yo creo que la medicina preventiva, sobre todo en los Estados Unidos, tiene mucho, mucho que aprender. Yo creo que lo mejor es, para estar saludable, es pensar y querer estar saludable. Hay personas que dicen, ay, yo quiero durar muchos años, pero van y comen chatarra o no hacen ejercicio, o sencillamente toman cualquier cosa que le dan, esto es para bajar de peso, y se toman sin pensar. Yo creo que hay que pensar con el propósito de ser longevo. Y como yo no quiero vivir 100 años en una cama postrado, no, no, yo quiero vivir 80 pero con buena calidad.
Que la gente diga, yo soy de tu team.
Sí, no, no, no, no. Y yo creo que la parte más fácil es el tener la conciencia de que sentado en mi casa viendo Netflix todo el día me voy a poner viejo antes de tiempo.
Eso te iba a preguntar, ¿qué tip le darías a la gente de mi generación que está tan pegada de pantallas todo el día?
Hay que moverse, eso está probado. Vemos y hay muchos estudios que ven pequeños pueblitos en ciertos lugares en Europa, por ejemplo, que las personas se mueven, que comen de cierta manera, que son felices, que sonríen, que tienen mente positiva y viven muchos más años. Entonces es fácil, y yo creo que para la nueva generación que está rodeada de tecnología y el teléfono, que es nuestro verdugo y no nos damos cuenta. Estamos, nosotros somos esclavos del teléfono. Estamos sumidos en una crisis completa de salud, y eso no solamente salud física, salud mental también. Y todo esto con el tiempo vamos a demostrarnos, y lo que es triste que los humanos a veces nos toma hacer algo malo para darnos cuenta y después decir, ay, no puedo hacer eso. Cuando en el proceso, si tú piensas en el proceso, evitas hacer cosas que te hagan daño a tu cuerpo y a tu mente. Pero a veces no pensamos, vamos tan rápido que no pensamos. Y el teléfono hoy en día, ay, ¿qué haría yo sin el teléfono? Yo diría vivir más.
¿Cómo te cuidas tú?
Yo, yo me hago de todo.
Eso, cuéntanos todo, cuéntanos todo, queremos saber todo.
Bueno, mira, Primer lugar, definitivamente lo que hacemos en la casa es lo más importante. Tenemos que hidratarnos la piel, tenemos que— la piel tiene que estar limpia. Yo no soy partidario de hacer 20 procedimientos. A mí, yo soy súper conservador, pero sí con el tiempo hay que cuidarse. Si tú quieres verte bien por fuera, lo que para mí es mucho más, y te digo, en mi acción diaria con mis pacientes me doy cuenta que la belleza externa externa está más ligada a lo interno de lo que nos imaginamos. Sí, la mayoría de las personas que vienen a mi oficina son personas que, número uno, o se miran al espejo y no les gusta lo que ven, que es muy válido. Yo me quiero mirar, si tú te miras al espejo y te ves con arruguita, es bello, perfecto, quédate con tus arrugas. Pero se ven al espejo y ven algo que está cambiando y que no les gusta. Pero muchos otros vienen después de una pérdida, digamos un divorcio, murió algún familiar, perdieron un trabajo, nuevos emigrantes. Llegué a los Estados Unidos y me miro en el espejo y quiero verme bien y no tengo recursos. O sea, hay personas que están muy conflictuados, y que me parece que es muy válido, con su imagen externa. Porque si nos vemos bien cuando nos miramos al espejo, yo y en mí mismo. Cuando yo miro al espejo y me veo bien, yo me siento bien. Entonces mucha gente ve en la parte estética como algo superficial y es mucho más profundo.
Yo creo que hay un juego mental profundo porque igual viene también con la aceptación y lo que uno entiende como juventud. Porque si uno entiende que las arrugas y que te empiezan a colgar las cosas es vejez, entonces la mente es muy poderosa. Y si uno empieza, ay, mira qué vieja que estoy, ay, mira cómo se me está colgando todo, La mente, la mente, así como te sana, te enferma, ¿verdad? Entonces, una persona siente que necesita. Yo también pienso que es súper válido, eso sí, Doc, sin desfigurarse. Hay gente que, y yo sé que tú le has dicho a mucha gente, yo eso no te lo voy a hacer porque no lo necesitas.
Y a mí mucha gente me dicen, Doctor, no, yo digo más no que sí. Me encanta el Doctor No, exacto, porque es que, es que yo no puedo, no es ni ético ni es justo ni es humano. Defigurarle el rostro a alguien solo porque te va a pagar.
Exacto.
No se puede, no se puede. Uno tiene que tener, como ser humano, uno tiene que tener límites. Aunque tú tengas una responsabilidad financiera con tu negocio, lo que es muy válido también, también no podemos sustentar un negocio a costa de hacerle daño a otra persona o hacerle procedimientos que no necesitan. Y esto lo vemos mucho en los artistas, pero Los artistas porque lo vemos en televisión, lo vemos en redes o lo que sea, y son puntos de referencia. Pero eso mismo que vemos en un artista, yo lo veo a diario en personas de a pie, como se dice, como tú y como yo, que van a un lugar y le dicen quiero relleno y se lo ponen.
Y la desfiguran. Yo he visto gente desfigurada, literalmente.
Absolutamente.
Y yo pensaba lo que dices tú, a veces los veo y no solo digo, porque la persona puede tener una distorsión en su mente, ¿verdad? Y quererse hacer más cosas, yo entiendo. Pero me preocupa más el doctor que se lo hizo, ¿verdad? Porque uno dice, ¿qué doctor le hizo esto?
No, porque yo he visto TikToks de gente que dice que ahí los mismos le dicen, y hacete esto y hacete lo otro, que hay doctoras que te dicen como que—
Yo tengo un caso de una paciente, ella no era paciente mía y ella quería que yo le hiciera los labios. Yo estaba lleno por meses y eran los 15 de su hija.
Tú siempre estás lleno por meses, ¿verdad?
Gracias a Dios. Y eran los 15 de su hija y ella quería hacerse los labios. Y bueno, yo no tenía cita y una amiga le dijo, vamos a un lugar ¿Qué ayuda hacen los labios? Fueros. Y cuando llegó, le dije, lo primero que ella fue por los labios, y lo primero que le dijeron: qué nariz más fea tienes, tienes que arreglarte esa nariz, porque la tienes horrible. Y me dijo, doctor, lo peor de todo es que tenía la plata y me dijeron de inyectarme ácido hialurónico en la nariz, y me lo inyecté. En el momento que me empezó a inyectar me dio un dolor muy fuerte y yo grité, y la que me estaba inyectando me dijo: ay, no seas, no seas exagerada, eso no duele tanto. Bueno, Para hacerte el cuento largo corto, la señora le inyectaron ácido hialurónico en una arteria de la nariz y así la mandaron a su casa. Ella es de Orlando, se fue a Orlando con una amiga, dice yo tenía que parar, la amiga tenía que parar el coche para vomitar porque veía doble.
Wow.
Y esto, y esto, y se pudo haber quedado ciega, y todo fue porque le inyectaron ácido hialurónico en la nariz. Bueno, ahora yo le hago láser a ella para quitar la cicatriz. Literalmente se le pudrió la mitad de la nariz y la frente porque se paró de llegar la sangre a esas áreas. Y esto todo fue por venderle un procedimiento que ella no pidió ni necesitaba. Sí, no sé, esa parte, el mundo de la estética se presta mucho para eso. Y es triste, pero es la realidad. Por eso cada vez que me invitan a un programa como este o a la televisión, mi misión es educar a la gente. Hacerse algo estético está bien, hazlo con la persona correcta, que sea el procedimiento para ti y que te lo hagan de manera segura.
Sí, me encanta.
De acuerdo. Me quedé pensando en la pobre mujer con la nariz.
Cuando ella me enseñó las fotos, ya vino al cabo del tiempo y me dijo: "Mire, doctor, lo que me pasó." Yo no podía creerlo, no podía creerlo.
Doctor, pero siento que vos generás demasiada confianza, porque a mí me ha pasado que yo me voy a poner el botox porque yo rechino los dientes en la noche, y la señora siempre me dice como que te voy a poner poquito, y en vez de tratar de venderme más, ¿sabes? "Y si necesitas todavía más, volvés." Y eso me hace siempre ir donde ella, porque digo, no me está tratando de vender más cosas, está siendo, ¿me entendés? Me podría cobrar más. Y ella me dice que necesito más, tal vez yo solo le creo y después me desfiguran. Así que me parece excelente.
Pero estás siguiendo a la persona correcta, es lo que yo puedo decir.
Sí, sí, sí, qué bonito. Ahora, esta es una parte de salseo, de chisme. Tú ves a muchas celebridades, no te vamos a preguntar nombres, obviamente, no te preocupes. Pero yo estaba hablando con Sophie, yo, algunas de estas personas quieren no decir, obviamente me imagino que tienes non-disclosure, porque uno ve por ejemplo las Kardashian que se hacen de todo y uno dice, ay, alguien les está haciendo, ¿verdad? Pero no dicen quién. ¿A ti te pasa que viene fulana y aquí no pueden? ¿Cómo es este, esta industria de la belleza con las celebridades?
Mira, yo he tenido mucha suerte porque la mayoría de las celebridades que vienen a mí desarrollamos una relación cercana, donde al contrario ellas son las que dicen vamos a poner cosas. Una de ellas, por ejemplo, Olga, en las redes, en las redes. Y yo, Olga es como mi hermana, Olga llegó a mi vida para traerme lo que es una amiga, una hermana, un familiar. Y yo le digo, Olga, tú no tienes que poner nada, somos familia. No, no, sí, sí, vamos a ponerlo. Y la mayoría se ofrecen porque saben que yo soy una persona ética, que yo soy una persona consciente, pero cuando no Bueno, como cualquier otra persona, pagan por sus servicios y listo, y no se dice nada. Pero ya han habido, obviamente han habido figuras importantes que han venido y han dicho: "No, yo quisiera de que no se dijera." Bueno, la ética, hay una ley de hecho en los Estados Unidos, se llama HIPAA, que prohíbe yo comentar nada de lo que se hacen los pacientes, a no ser que ellos lo digan ahora. Si tú vas a las redes y dices que yo te hice algo, yo sí lo puedo repetir. Pero de lo contrario, yo lo mantengo. Y de hecho, yo cuido mucho, cuido mucho a mis pacientes, tanto Figuras públicas o no, yo creo que el hacerse tratamientos estéticos todavía, todavía en nuestra sociedad es un poco tabú para muchos. Por ejemplo, el botox. El botox ha estado en el mercado por años y años, es completamente seguro, y la gente a veces dicen: no, yo no me hago nada. Y las ves estiraditas que a los 60.
Sí, sí, sí, yo soy bien transparente con lo que me hago. Me he hecho poco, pero sí me he hecho. Y me gusta compartir igual con la gente porque van viendo el proceso. Como tú dices, no quiero ser la señora que sale con algo y dice: no, yo no tengo nada, algún día me estiraré. Yo te digo, porque yo sí pienso, a mí me gusta ver mi piel fresca en el espejo, claro, me ayuda, me hace sentir absolutamente todavía soy joven, sí, sin exagerar, obviamente.
Mira, a mí me pasó algo bien interesante. Les decía, acabo de cumplir 50 años y me dio eso que dicen la crisis de los 50, de la mediana edad. Me dio, me dio, me compré un coche nuevo que no necesitaba, me metí en el gimnasio.
Y esa crisis fue buena, fue buena.
Es lo que yo digo, a veces si te va a dar una crisis como esta, que tú te, algo que te mires al espejo, diga, ahora yo me veo el cuerpo, digo, tengo mejor cuerpo cuando tenía 20 años y tengo 50. Entonces hay que, yo siempre pienso que en lo positivo. Hay que canalizar cualquier cosa que nos pase en la vida, por muy mala que sea. Como por ejemplo, en un punto yo dije, nunca me había preocupado la edad, y cuando dije 50, dije, wow, 50, ya en 10 tengo 60. Y yo dije, pero ¿por qué estoy pensando así? No, no, no, vamos a lucir lo mejor posible a los 50, y cuando lleguen los 60 ahí los vemos, y vamos a lucir igual de bien.
Es que la edad es un número. Yo cuando veo a JLo de 50 años montada en ese palo en el Super Bowl. Yo dije que, o sea, bienvenida al quinto piso, Margarita.
Verdad, en el palo del Super Bowl, pero sí me dio una crisis total, total.
Entonces quiero entender qué fue lo que te llevó a vos a decidir ser doctor de estética específicamente.
Fíjate, parte fue mi mamá. Mi mamá era una mujer súper, nosotros decimos en Cuba, vanidosa, coqueta. O sea, mi mamá no iba al supermercado sino iba en y en ese entonces usaba medias finas, tacones, su pelo hecho. Y yo de niño veía a mi mamá, siempre mi mamá era perfecta, divina, el pelo hecho.
Como decimos, salía como un postre siempre.
Sí, pero, y yo creo que esa, un poquito eso me inspiró a mí. Y mi mamá también, siempre, cuando me vine para acá, para los Estados Unidos, ella, cada vez que hablaba con ella por teléfono, decía, mi hijo, ponte cremas en la cara. Ponte. Y yo de jovencito, creo, ay, mi mamá. Y fíjate que empecé a ponerme crema porque estaba tan lejos mi mamá que lo menos que yo podía hacer para sentirme cerca de ella era escuchar sus consejos. Y yo me empecé a poner cremas en la cara. Luego empecé a trabajar de enfermero en un centro quirúrgico que hacían todo tipo de cirugía. Y uno de los cirujanos que iba a operar los párpados, yo siempre trabajaba con él y empezamos, nos hicimos, nos hicimos amigos. Hasta el día de hoy somos amigos, hace más de 20 años. Él es graduado de Harvard, un excelente americano. O sea, que tú dirías, ¿qué tienen en común? Tenemos muchos principios éticos en común y eso nos unió y nos hizo amigos. Él es mi mentor y de vez en cuando me decía: "Oye, me faltó la persona que me ayuda haciendo cirugía. ¿Estás trabajando hoy? ¿Me puedes ayudar?" Y yo siempre iba, número uno, por la amistad, por el agradecimiento de que él me tenía en cuenta, y otra porque yo quería, quería experimentar y aprender. Y así fue como me metí en el mundo de la estética. Yo obviamente no hago cirugía, pero aprendí con él mucho, mucho a lo que es la anatomía facial, obviamente a la parte de mantener todo estéril, todo perfecto. Y esa fue, y eso fue lo que me facilitó. Él fue un gran facilitador. Y ojalá que todo el mundo se encuentre alguien como como él en la vida, que te ayude a lograr tus sueños.
Qué bonito, varios secretos del éxito has dado, que ya no son tan secretos. Lo que pasa es que la gente no— tener un mentor, importantísimo. Saber lo que quieres, no dejar que nada te detenga a ti, ni la enfermedad te detuvo de arrancar. Pero, ¿cuáles le dirías a alguien que nos está viendo y dice: mi sueño es montar mi propia práctica, tener mi propio negocio, ser youtuber, lo que sea? ¿Verdad? ¿Qué le dirías?
¿Qué?
¿Cuáles ¿cuáles son esas 3 cosas que le van a ayudar a lograr esas metas?
Yo creo que lo primero que tenemos que tener en cuenta es que la intención que tú le pongas a lo que tú quieres es básico. Yo creo en el poder de la intención. Yo me acuerdo que leí un libro que trataba de eso, y cuando leí el libro—
¿Cómo se llama el libro?
Se llama The Secret. El secreto. Yo leía aquel libro y yo leía aquel libro y yo decía, sin haber leído este libro, yo he practicado esto toda mi vida. Por ejemplo, en Cuba yo decía, yo me voy a ir para Estados Unidos.
Sí, manifestabas.
Yo no tenía familia aquí, no tenía nadie que me mandara a pedir nada y lo logré. Recuerdo que era niño y yo quería una máquina de escribir para hacer los trabajos del colegio y nunca le dije nada a nadie. Y yo decía, yo quiero una máquina de escribir, yo quiero una máquina de escribir. Y un día llegamos a casa de una amiga de mi mamá Y así de la nada me dijo: mira, yo, tú estás en el colegio, yo tengo una máquina de escribir ahí, ¿la quieres? Llévatela. Y ahí me empecé a dar cuenta de que yo todo lo que deseaba lo conseguía, lo lograba. Y yo creo que ponerle la intención correcta a lo que tú quieres, no hacerle daño a nadie, número 2. Yo creo que lograr haciéndole daño a alguien o quitándote a alguien del camino, lejos de lograr, yo creo que eso atrasa tu sueño, y creo que le resta validez a lo que tú haces. Eso es muy importante. Y la otra es darle duro, porque nada es regalado. Tienes que trabajar mucho. La gente piensa, a lo mejor la gente me ven, ay, qué glamoroso con su consultorio en la televisión. Eso toma levantarse temprano, trabajar 7 días a la semana. Hay que ponerle muchas ganas y mucho esfuerzo. Y eso, cuando tú haces lo que te gusta y logras lo que quieres, Ese esfuerzo no se siente al principio, se va a sentir porque toca.
Ahora, hay mucha gente que cree que al éxito se llega sin fracaso. Yo digo así entre comillas porque para mí el fracaso no existe, pero existen, te aparecen obstáculos en el camino. Yo no conozco a alguien que haya llegado al éxito que fue en su vidita, en su vidita, verdad. Hay días que uno se va para atrás y la diferencia es que algunos, unos se dan por fracasados y otros dicen aprendí y sigo para adelante, verdad. ¿Qué haces tú cuando algo no te sale? ¿Cómo quieres?
Primero, aprender para no volverlo a repetir.
Exacto.
Eso es lo más importante, porque a veces a la gente le sale algo mal y dicen: "¿Sabes qué? Me salió mal." Lo olvidan y vuelven a hacer otra cosa igual de mal o peor. Y yo creo que lo más importante es que cuando algo sale mal, uno tiene que recapacitar: ¿qué fue lo que hice? ¿Qué pude haber hecho diferente? ¿Qué aprendí de esto? Y ¿qué no voy a volver a repetir? Porque el que salgan las cosas mal, yo creo que es parte del aprendizaje de vida. Si todo fuera bueno, ay, qué aburrido. Y no te da incentivo, no te da incentivo para mejorarte. Yo siempre a veces pienso, de la gente me preguntan, ¿en quién tú te inspiras? Yo me inspiro en mí mismo. Yo me inspiro en mis pacientes, en mí mismo. Yo soy Yo no creo en competencia, yo no creo en rivalidad. Yo soy mi propia competencia. El día que yo no pueda superar un error por mí mismo, ese es el día donde yo voy a estar mal.
Doctor, eso me encanta, porque la gente se compara tanto.
No, y compararse es pésimo, es pésimo, porque además la habilidad que tú tienes muchas veces es única a ti. Sí, sí, tú estás comparando algo único con algo de otra persona que es completamente ajeno a ti.
Nadie está caminando el mismo camino.
Absolutamente. Yo no veo, por ejemplo, en las redes sociales, yo no veo redes sociales de otros doctores. No, yo lo que leo son artículos científicos.
Sí.
Y yo veo, bueno, esta técnica, esto me gusta, o esto está comprobado que funciona, y luego yo hago mis propias, obviamente, intervenciones. Pero yo no estoy viendo lo que hace el otro. No, no es que no me interesa, porque creo que me roba tiempo. De desarrollarme yo. Es como el hecho de ver show de reality. Ahorita mencionabas a las Kardashian. Es sentarte en un sofá a ver a otra persona vivir su vida y que encima le paguen, y tú perder la tuya viendo cómo alguien vive. ¿Es lo mismo que estar copiando la otra persona, estar compitiendo con alguien? No. Yo invierto mi tiempo en superarme a mí mismo. Yo soy mi propia inspiración. Y el día que yo no me puedo inspirar a mí mismo, superarme, entonces el día que me voy a retirar y me iré de vacaciones a gastarme la plata.
Eso me encanta. Eso me encanta. Yo compito conmigo mismo. En un mundo lleno de fotocopias hay que ser un original, ¿verdad? La gente quiere parecerse a este, parecerse— Es más, me imagino que a ti te debió haber pasado alguna vez que alguien incluso te traiga una foto y te diga: déjame como él o déjame como ella.
Todo el tiempo. Todo el tiempo. La gente quieren ser lo que no son. Y lo más bello es aceptar. Y en inglés dice embrace yourself, o sea, acepta de ti mismo y disfrútalo. Yo siempre digo, las personas me dicen, hay muchas, sobre todo mujeres, estoy vieja, estoy fea. Digo, mira, primer lugar, no hay persona fea, somos todos diferentes, y lo que uno ve feo el otro lo ve hermosísimo, o sea, lo mejor de la belleza. Y viejo, yo creo que la edad está muy ligada a la mente, no al cuerpo. Yo tengo, he tenido pacientes sentado en mi silla de 40 años y yo la veo, digo, Dios mío, esta persona parece que tiene 80 años.
Sí.
Y a otras personas de 80 años, tengo una paciente que amo, adoro, tiene 83 años, y tú la ves y me dice, y tengo un novio para que lo sepa. Muy bien, hacen muy bien.
Claro, sí, es verdad. Hay un dicho que dice, hay gente que se muere a los 20 y la entierran a los 80.
Absolutamente.
Se van por el mundo sin metas, ¿verdad? Y aquí quiero hacer un punto aparte. Las metas son importantísimas porque es lo que te da vida, ¿verdad? Tú ya has logrado mucho. ¿Cuál es tu siguiente meta? ¿Cuál es? ¿Qué quisieras lograr ahora?
Bueno, ahora estoy en el proceso, quiero abrir otra oficina porque parece que soy, soy así, soy esclavo de mí mismo también. Aparte me inspiro por mí mismo, también soy esclavo de mí mismo. Yo creo que expandir mi práctica es una de las cosas que quiero hacer. Obviamente tengo muchos proyectos en mente con productos de belleza, porque a veces pienso, hay tanta gente que no pueden llegar a mí y por X razón, pero todo el mundo puede tener una crema, sí, es buena, que de verdad funcione, que los puede ayudar estando en su casa, incluso si no pueden llegar a hacerse un tratamiento. Y eso para mí es importante, llegar a más personas con mi marca, con mis productos, y ayudar a que las personas se vean lindas y se sientan bien. Yo creo que Que esa es una meta que tiene muchos colores por ahí, porque cada proyecto es un color, pero al final es la misma meta: llegar a las personas y decir de manera, poner un granito de arena, que se vean y se sientan mejor.
Me encanta.
Oye, tu mamá debió haber estado muy orgullosa de ti.
Espero, creo que sí.
¿Hace cuánto se fue tu mami?
En el 2017.
¿Y qué fue lo más difícil de ese momento?
Fíjate, mi mamá era una mujer muy espiritual. Mi mamá no era de ir a la iglesia, pero mi mamá era una mujer muy espiritual. Y ella murió de cáncer de seno, y ella me dijo siempre: no te preocupes, que después, después que yo me muera, igual yo te voy a cuidar, igual yo te voy a proteger. Y todos los días me lo demuestra. Y un día me acuerdo, estaba en Colombia, estábamos en Cartagena, y agarramos un bote y nos fuimos a unas islas que hay. Estábamos en medio del mar y aparece en la proa del barco una mariposa amarilla. Y cuando yo la veo, me acordé automáticamente, estaba con mi mamá, ya estaba muy enferma. Yo tengo en la casa, tengo un jardín de mariposas porque yo siembro plantas para atraer las mariposas. Y había una mariposa amarilla y mi mamá me dijo: "Mira, mijo, cuando veas una mariposa amarilla, soy yo que te vine a visitar." Y automáticamente ver esa mariposa me acordó de ella. Y yo creo que perder a un ser querido físicamente, a veces lo ponemos como un punto de final. Y yo creo que la pérdida del cuerpo físico es el comienzo de— yo no creo tanto en, digamos, en algo, en un lugar, exacto. Pero yo creo que esa energía que somos los seres humanos, yo creo que nuestro obviamente espíritu, nuestra alma se transforma. Y eso es lo que me ha dado a mí el apoyo para seguir sin mi mamá y sin mi papá.
Y tu papá también ya falleció.
Wow. Yo creo que extrañar está bien, pero estar triste no está bien. Sí, porque al contrario, esa energía ahora mismo, mi mamá no hubiera podido venir aquí si hubiera estado viva, y aquí está con nosotros su energía. Entonces Yo creo que debemos siempre, y esa es parte de lo que yo digo siempre, lo negativo lo convierto en positivo. No está conmigo físicamente, pero está conmigo energéticamente y espiritualmente, y ha sido parte clave de mi éxito. Así que yo también estoy orgulloso del esfuerzo que ha puesto.
Sí, ¡qué lindo!
Esa frase me encanta: lo negativo lo convierto en positivo. La mente es una máquina de crear significados, entonces tú a todo le vas dando un significado positivo.
A todo. Es que, es que entonces, si vamos a pensar en cosas negativas, tu vida va a ser demasiado, demasiado fea. O sea, no, yo me levanto, no sé, con dolor de cabeza, y yo pienso en, bueno, tengo dolor de cabeza, me voy a tomar una pastilla y voy a estar mejor. Y lo que voy a hacer es hoy la voy a tomar más suave, pero no me quedo en la cama, ay Dios mío, qué dolor de cabeza. No, no, no, hay que ver lo positivo. Positivo de todo, incluso de una pérdida tan importante como es un padre, una madre. Hay que ver lo positivo porque si no, la vida no tuviera sentido. Sí, no lo tiene.
Sí, entonces no quejarse, buscar el lado positivo de las cosas, no hacerle daño a nadie, no enfocarse en competir con otros sino con uno mismo, y perdonar. Y perdonar, me encanta. Mira, ¿a quién has tenido que perdonar?
Un montón de gente, pero yo tengo algo, y muy joven me di cuenta que yo tenía No sé si es un defecto o una virtud. Hay dos cosas que yo no, no, dos sentimientos que yo nunca he sentido, y son el rencor. Tú me puedes hacer ahora a mí lo peor del mundo, mañana vienes, me dice, oye, discúlpame, a mí se me olvidó. No guardo rencor.
Es una virtud grande.
Y no, y jamás he sentido envidia. Jamás he sentido envidia por algo, y mucho menos cosas materiales. Yo creo que Que todos somos capaces de lograr lo que queramos, lo que queramos. Es solamente que proponérselo y trabajar para esa meta.
Y ¿cómo le haces? Porque hay gente que está escuchando y dice: ah, Doc, es que usted no conoce a mi suegra, ¿verdad? O es que usted no le hicieron lo que a mí me hizo. ¿Qué consejo le dirías a alguien que le cuesta perdonar?
Yo creo que el no perdonar es hacerse daño a uno mismo. La persona que uno le está guardando, que uno guarda rencor, esa persona muchas veces ni sabe que tú le guardas rencor. Y si lo sabe, a lo mejor ni le interesa. Entonces, si tú tienes ese sentimiento por dentro negativo, tú te estás haciendo daño a ti mismo. Tú estás usando tiempo y energía que puedes usar para ti, para crecer tú, en poner una energía negativa hacia otra persona. Yo creo que eso es la pérdida de tiempo más grande del mundo. Además de eso, yo creo que nadie es perfecto. Si alguien te hace algo que obviamente te lastima, te daña, sí, en ese momento está bien molestarse, pero cuando uno se enfría, uno tiene que pensar y decir, sabes qué, ya pasó, ya pasó. No, obviamente no me expongo que me lo vuelvan a hacer, pero definitivamente no guardo rencor, no guardo rencor. Y eso es algo que para mí mucha gente dice, ah, te la van a volver a hacer. Bueno, al final, mientras más veces perdones, a veces yo pienso el que perdona es mejor persona.
Y perdonar por vos mismo, no por ellos. Claro, claro, es un acto egoísta, como dicen.
Pues aquí hay oro lo que acabas de decir. Entender, a veces si supiéramos entender no tendríamos que perdonar. La gente no puede dar de lo que no tiene, la gente herida ayer, ¿verdad? Y lo otro que dijiste, al otro ni le interesa, uno aquí resentido, el otro en South Beach.
O a lo mejor, o a lo mejor incluso hasta a veces están felices. Sí, ay, mira, la molesté o lo molesté. Sí, ahí está. Y uno, y uno es el que tiene ese veneno por dentro. No, no, no.
Y envejece, hablando de envejecimiento, pero absolutamente reciente, se envejece y se enferma.
No, hay estudios que dicen que el estrés, la depresión y muchas otras enfermedades causan enfermedades crónicas. Incluso hay personas, hay un estudio, yo leí que el cáncer está ligado a la depresión. Entonces no podemos ir por la vida con esa, con esa energía negativa, con ese resentimiento. No, igual que la envidia. Yo creo que envidiar algo es perder el tiempo, porque tú lo puedes lograr mejor. Eso, para que tú le vas a envidiar una casa a alguien, no, trabaja y ten la tuya donde tú te sientas feliz. Pues, ¿qué haces? ¿Qué haces tú? A lo mejor, a lo mejor tienes la oportunidad de tener esa misma casa y no eres feliz dentro de esa casa. Busca un lugar donde te haga feliz en vez de, en vez de envidiarle lo que otra persona tiene por los métodos que lo haya logrado. Tú lograrlo por tus métodos, métodos, y algo que te, que sea tú, que te identifique a ti.
Qué bonito.
De acuerdo.
Y eso es mentalidad de abundancia, ¿verdad, Sofía? O sea, cuando uno resiente es como como si yo no lo pudiera lograr. Cuando yo digo, ah, mira qué bien la casa que se compró, digo, ah, yo también me puedo poner mi meta y lograr mi casa.
Exacto.
E incluso los amigos a veces, y eso pasa mucho, si un amigo mío se gana la lotería, yo feliz, tengo un amigo millonario.
Sí, con todos los juguetes.
Claro, si un amigo mío es exitoso, qué bueno, qué honor tener un amigo mío, una amiga mía exitosa.
Y también me gustó lo que dijiste, que tal vez vos no serías feliz en esa casa Porque no todos queremos lo mismo, o sea, claro que no.
La gente se enfoca en lo que ve por fuera y al final una casa, un carro, ropa, no te va a hacer feliz. No te enfoques en lo que hace feliz a otro, enfócate en lo que te haría feliz a ti. Y en ese momento te sientes así, la envidia no existe.
Exacto, trabajas por lo tuyo. Me encanta, me encanta. Doc, ¿cómo te pueden encontrar las personas que nos están viendo y oyendo?
En las redes sociales, siempre en mi Instagram, arroba, la palabra completa, Dr. Campos, como mi apellido. Y ahí cualquier cosa que necesiten, cualquier preguntita. Yo siempre digo, mira, no todo el mundo tiene que venir a mí, pero si piensan hacerse algo, por favor, háganselo con la persona correcta. Sí, eso es lo más importante.
Me encanta.
Muchísimas gracias.
Gracias.
Gracias. Soy hábil, completo y capaz. Soy saludable, soy abundante, soy imparable. Cambiemos las preguntas y la vida cambia. La calidad de tu vida depende de la calidad de tus preguntas.
¡Gracias!
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