Cómo vencer el autosabotaje y volver a brillar con BrenVita

En este episodio del podcast "Yo Pude, Tú Puedes" la nutrióloga e influencer Bren Vita (Soy BrenVita) conversa con los conductores (Speaker A y Sofía) sobre su propia historia con trastornos alimenticios (anorexia, bulimia y vigorexia) que comenzaron a los ocho años, influenciados por la relación de su madre con la dieta y la presión familiar. Describe cómo la voz interna de control la llevó a extremos de ejercicio y restricción calórica, y cómo reconocer esas señales en niños y adolescentes. Relata los dos momentos críticos que la hicieron tocar fondo: la aceptación del problema y la terapia, y la pandemia, que la obligó a enfrentar su "monstruo" interno mediante journaling, auto‑reflexión y conversaciones honestas. Ofrece consejos prácticos: identificar y nombrar el desorden, cuestionar la perfección, buscar ayuda clara, valorar el cuerpo más allá del ejercicio y las calorías, y adoptar pequeños hábitos sostenibles (1 % de mejora diaria). Discute la importancia de la vulnerabilidad en redes sociales, cómo su comunidad creció al compartir una nutrición sencilla y real, y cómo su enfoque de negocio se basa en la autenticidad y el acompañamiento personal. Concluye con la filosofía de "primero tú, luego el mundo", enfatizando el autocuidado como base para ayudar a otros.
Chapters
En este nuevo episodio de Yo Pude, Tú Puedes, nuestra amiga Bren Vita nos visita desde México para hablarnos de los desórdenes alimenticios y cómo se van creando aún desde pequeñitos. ¿Qué te hizo tocar fondo?
Me acuerdo de esta niña chiquita, tan perdida, padecí trastornos alimenticios, una mezcla anorexia, bulimia, vigorexia.
Tips le puedes dar a alguien que está escuchando que tiene un desorden alimenticio.
Hablaremos de qué podemos hacer para mejorar el amor propio y empezar a cuidarnos de nuestra mente, nuestra alma y nuestro cuerpo. Los que son mamás o papás papás que nos están viendo, cuáles son como unas señales para estar mirando, cómo uno empieza a sanar un desorden alimenticio, valorarte en algo más allá del ejercicio, de las calorías o de cómo te veas.
Vas a ser imparable. Mi propósito es: quiero realmente que nadie pase lo que yo pasé. Para mí fue súper difícil entender que necesitaba cambiar esa voz interna, que esa voz interna ya me estaba dañando.
Primero tú y el mundo después, con Soy Bren Vita en este nuevo episodio de Yo Pude, Tú Puedes. ¿Ustedes se imaginan uno viendo una telenovela mexicana? Brenda, Rocío, Verónica, la villana.
La villana.
Ese es el nombre de mi amiga del alma, que es experta en fitness, en salud, en muchas cosas, ¿verdad? Pero ustedes la conocen como Brembita o Soy Brembita en las redes y está aquí desde México.
Bienvenida.
Bienvenida.
Dijiste Brenda, Rocío, Verónica y me temblaron las piernas como si me llamara mi mamá. Dije ya.
Así le hablaban cuando lo iban a matar y le decían el nombre completo Margarita María ya me mató mi papá bueno yo conocía Brenda en Brasil en un evento muy bonito y desde entonces te sigo Sophie te sigue te admiramos nos encanta tu contenido pero vamos a empezar ¿Cuántos años tienes tú? 32 estás chiquita parece de menos sí contanos que ya no vas a contar es el secreto pero cómo llegaste a este mundo como de de la salud, del fitness y sobre todo a las redes?
Fíjate que yo soy nutrióloga, fue la carrera que estudié, la estudié sin tener muy claro que la quería estudiar porque como que todavía en esos tiempos no estaba muy claro qué hacía un nutriólogo. O sea, era como nada más me dedico a bajar de peso o qué, no. Entonces como que mi enfoque siempre fue ayudar a las personas a que no se sintieran como yo me llegué a sentir en algún momento. Durante mi adolescencia y preadolescencia yo padecí trastornos alimenticios, una mezcla anorexia, bulimia, vigorexia, todo lo que termina en -orexia. Vigorexia es cuando haces mucho ejercicio, pero a un nivel de llevarte a un extremo en el que ya no es saludable. Sí, a final de cuentas todo es un balance, no, o sea, y te tienes que llegar, estar como en el medio de la mesa. Ni puedes estar muy acá ni muy allá, no. Entonces justo es llevarte al otro extremo, al que ya no es saludable, por más de que por fuera, entre comillas, te puedas ver saludable, no, elecciones entre comillas saludables, como una adicción al ejercicio, literalmente. ¿Por qué? Porque a final de cuentas generas endorfinas y es una manera en la que estás liberando, no, y te bloqueas y dejas preocupaciones, miedos, etcétera atrás, alimentas a tu ego.
Es una manera buena hasta que llega ese punto en el que ya no lo es.
Interesante cómo literal todo en extremo es malo, en exceso, todas las vitaminas, todo, hasta lo bueno, todo, todo es este balance. Me pongo a estudiar acerca de nutrición y poco a poco la vida me fue llevando hasta esta parte de medios de comunicación. Hago una colaboración en una radiodifusora allá en México, me escucha el presidente de la radiodifusora y me dice: te quiero de locutora. Oye, pero yo no había estudiado nada de comunicación, nada. Siempre me ha llamado mucho la atención, me gusta esta parte de comunicar y demás. Dije: bueno, ¿por qué no? Y esta misma radiodifusora me lleva a Monterrey, que es como— es hermoso, es hermoso.
Todo México me encanta, pero era muy lejos de mi casa.
Casa. Entonces dije, bueno, me voy a lanzar, me voy a aventar. Y fue la primera vez que viví sola y que de alguna manera fui responsable de mí. Pero en la soledad buscas de alguna manera que alguien más te escuche, ¿no? La gente quiere, quiere socializar, como conectar, quiere conectar. Entonces empiezo a utilizar el celular para conectar con alguien más sin esperar que alguien me respondiera, y me respondieron, ¿no? Entonces, en un inicio empiezo a publicar cuando vivía sola, las cosas que me pasaban, que si yo no sabía lavar y metí la calceta roja y todo se puso rosa, se me olvidaban las llaves y me tenía que saltar el vidrio, no. Pero también empecé a contar un poquito acerca de mí y de mis pasiones. Y mis pasiones pues es nutrición y es entrenamiento, no. Y la gente empezó a responder y empezó a querer más información de esto. Creo que un diferencial principal en cualquier otra nutrióloga es que yo intento que tú realmente lo bajes a tu vida. A mí no me interesa que me veas como la gran y utilizar palabras rimbombantes.
No, no, no, no.
Yo quiero que tú lo puedas bajar en ti, en tu cuerpo y lo puedas aplicar porque para eso es la información, para que la puedas digerir y tú hacerla tuya y poderla aplicar en tu vida. Entonces empezó a crecer la comunidad, empezó a crecer porque veían una nutrición fácil. Sencilla, digerible, nada aburrido, ¿no? Entonces, y poco a poco empezó a crecer y crecer y crecer hasta este momento que ya somos millones.
Es enorme, enorme. Y síganla, Soy Berenbita. Además, que me encanta tu voz, a las dos nos encanta tu voz. Yo soy tu fan.
Yo le mando a mi novio siempre: vela, vela, vela.
Tienes una capa. A veces uno dice: ya hay gente que ha dicho esto. Es cómo lo dices también. A mí me encanta esa capacidad creativa que te hemos Ya vamos a llegar ahí. Yo quiero volver a los desórdenes alimenticios porque esto es una epidemia aquí en Miami. Por ejemplo, los niños, yo a veces oigo un comentario, yo una, qué linda, ay no, está gorda. Y yo digo, ¿gorda? Dios mío, pero ¿a qué le llamas gorda? O sea, ves, niñas, es bastante, ¿verdad? Cuéntanos primero qué te llevó ahí. Y como mamá, los que son mamás o papás que nos están viendo, ¿cuáles son como unas señales para estar mirando?
Uy, mira, se me enchina la piel porque es pasarme una versión mía. Que el día de hoy le agradezco, porque gracias a esa versión que fue fuerte, que fue valiente, es que estoy aquí, y es que tengo esa visión, esa fuerza de voluntad y ese propósito. Mi propósito, más allá de crecer números, más allá de hacerme famosa, más allá de negocios, más allá de dinero, es quiero realmente que nadie pase lo que yo pasé.
¿A qué edad empezó?
Empezó muy pequeña, empezó a los 8 años. Y justo yo no me di cuenta, el día de hoy te lo cuento ya después de varias terapias, ¿no? Y que me di cuenta que empezó empezó justo a los 8 años y empezó porque yo veía que mi mamá, que es una persona increíble, trabajadora, pero que nunca tuvo una buena relación con su cuerpo, pasaba de dieta en dieta en dieta. Y yo veía cómo se expresaba de su cuerpo y era: "Odio mis brazos, odio mis..." Y entonces yo también volteaba a ver mis brazos y decía: "Pues probablemente yo también tengo algo". Y me empezaba a comparar con mis compañeras de colegio Cosas tan pequeñas y tan tontas. Yo veía que a mí las calcetas del colegio me quedaban apretadas y a ellas se les bajaba porque eran bien flaquitas, muy delgaditas. Entonces yo decía, pues igual está mal porque a mí se me marcan las calcetas. Y cuando mi mamá empezaba una dieta, ella de alguna manera por quererme integrar hacíamos la misma dieta. Entonces yo veía que ella cuando bajaba de peso se me ponía extra feliz. Y cuando aumentaba de peso o no bajaba nada, estaba toda furibunda, enojada. Entonces yo decía, hay algo, ahí hay una relación, ¿no? Y cuando yo empiezo también a bajar, pues mi cara de niña, y la gente te empieza a decir además, ay, qué linda, qué flaca, es hermosa. Y a ver, creo que a final de cuentas hay un buen propósito de que alguien te chulee, ¿no? O sea, pero creo que yo lo empecé a tomar mal. Realmente eran heridas internas Porque va más allá de los comentarios de las personas.
Claro, una persona sana tú le puedes decir eso. Exacto, pero no pasa nada.
Siempre está conectado con algo interno que no has trabajado.
Me parece interesante cómo los niños en verdad absorben tanto de los papás.
Todo, todo, todo, todo. Y yo creo que el primer comentario que les puedo decir a sus papás es justamente eso. No solamente lo digas, muéstralo, que tu relación con tu cuerpo, por más de que no esté sana, más muchos harían muchas cosas por sus hijos. Pero no sanar sus traumas. Sí, entonces empieza por eso, empieza por no solo qué le dices, qué le muestras.
Sí, o sea, hablarte a vos bonito para que ellos sigan tu ejemplo.
Sí, sí, sí. Y creo que esto está bien complicado, no es algo que muchos, sobre todo adultos, ya que tienen ciertas formas, ciertas creencias, pues es nuevamente replantearte qué es lo sano, qué es lo bueno, que mejorar simplemente tu relación contigo mismo.
Y yo tengo un ejemplo, ahora que lo dices. Yo toda la vida he luchado con el peso, el yo-yo, ¿verdad? Yo veo fotos mías a través de los años y gordita, flaquita, gordita, flaquita, la dieta, la cebolla, la dieta. Y eso fue. Pero mi papá, que en paz descanse, que yo lo quería mucho, mi papá tenía también una obsesión con. Y entonces yo era comiendo mi puesto en él. Éramos 4 hijos y mi puesto en el comedor era al lado de él. Y me mira y me decía: ¿Otro pan? ¿Otro pan? ¿Te vas a comer otro? Tú sabes cuánto engorda a una niña, ¿verdad? Entonces no crecí sin una relación sana con la comida.
Todo, y todo viene, y si tú no las sanas, la vas a ir pasando. Yo no tengo hijos, pero justo creo que es este de voy a romper este cordón, voy a ver qué necesito yo cambiar de mí y establecer mi propio mejor peso. Mi peso ideal no es ni siquiera el IMC, lo que te establece una tabla, es en dónde eres más feliz en donde puedes correr, en donde puedes saltar, en donde puedes descansar, en donde— o sea, no estoy romantizando tampoco el sobrepeso, no. Simplemente que tú establezcas: este es mi peso ideal porque me encantó, me veo en el espejo y vivo mi mejor vida, no. Entonces tú estableces tu peso ideal y eso va a variar, va a variar. Después de que tuviste un posparto no va a ser tu peso ideal. Ahorita que tienes un poquito más de tiempo, que en enero a veces es: ay, estoy más enfocada y estoy en mi casa, no. Estoy segura que tú, Margarita, cuando estás viaje, pues no tienes esa misma fuerza, enfoque. Tu mente está en otro lado, en laborar, ¿no? Sí, pero entonces tienes otro tipo de balance y lo entiendes. Si no te castigas y eres un poquito más, más cariñosa contigo misma.
Exacto. Yo he logrado los cambios. Yo sé que tú vas a decir algo, ya voy. Es dejé las dietas. Yo ya no hago dietas. ¿Cuándo fue la última vez que viste? Estoy en la dieta de algo hace muchos años, y ahora lo que hago lo hago por amor propio. Sí. Yo no, a mí no, yo sí como harina, o sea, pero, pero ya estoy más consciente. Yo no tomo eso porque eso no, eso no es quererme. Y es eso, amarse es más un estilo de vida que una dieta, verdad. Pero se trata de ti, no de mí. ¿En qué momento? Tú le vas a hacer una pregunta porque yo quiero seguir con el tema.
Pues lo que yo quería preguntar es cómo uno empieza a sanar un desorden alimenticio.
Ah, pero si quieres lo primero, porque yo quiero llegar al fondo, porque aquí apenas estamos empezando. Las calcetas, Sí, el no me gustan mis brazos.
Pero cuando eso ya entra como a un desorden, yo lo empecé a notar justo como a 13, 14 años, ya como con los compañeritos viendo la adolescencia. Claro, yo me acuerdo que ni siquiera podía estar quieta. O sea, por ejemplo, cuando estábamos en misa, yo tenía que estar jugando de puntas porque según yo estaba quemando calorías. Y empecé a hacer, me comía media manzana y hielos. Picaba mucho hielo y hacía como un revolvedero en el plato, nada más como para que mi mamá viera que había comido, pero en realidad no había comido nada, no. Y para mí era acerca de justo como que tenía una voz interna de el control te da como esta parte de sentirte tú que estás bien, no. O sea, como mientras tú controles tu vida, de alguna manera tú eres el dueño del barco, no. Entonces te da esta sensación de seguridad. ¿Qué pasa? Que llega un punto en el que esa voz, en lugar de protegerte, te está limitando. Para mí fue súper difícil entender que necesitaba cambiar esa voz interna, que esa voz interna ya me estaba dañando, que esa voz interna era un lugar rígido, que era un lugar en el que no iba a crecer.
¿Cómo tocaste fondo? ¿Alguien te dijo? ¿Tu mamá? ¿Tú te diste cuenta? ¿Te pasó algo?
Que mis papás no se dieron cuenta. Hasta que yo hablé con ellos. Yo ya estaba dedicándome a las redes sociales y me acuerdo que subí un video literal contando mi testimonio.
O sea, ya eras adulta, ya no se dieron cuenta en toda tu niñez de que eras—
tenía 23 años. Y cómo lo escondías, creo que las personas que tenemos un trastorno alimenticio te haces tan experta en mentir. Sí, te hace estar normalmente. A ver, no hay como un checklist, no, ya sí es una persona, pero sí tienen muchas similitudes. Normalmente son personas perfeccionistas, son personas que sus papás son muy estrictos, muy disciplinados, no. Entonces, y también normalmente son muy alejados de sus papás, de sus papás, no. Mis papás trabajaban todo el día, entonces ni siquiera estaban ahí como para estar viendo mi plato y qué estás comiendo, no. Entonces simplemente era una persona que era muy disciplinada y mi mamá me lo aplaudía, ¿no? Es que ella es muy disciplinada, ¿no?
Y listo, pensando que estaba haciendo saludable.
Exacto, exacto. Entonces, cuando yo toco fondo, justo fue—
¿Qué te hizo tocar fondo?
Creo que han sido dos fondos. El primero fue esa primera vez que acepté y que dije tengo un problema, y estuvo bien difícil porque yo salí solita de ese problema en ese momento. No estaba tan abierto esta parte de terapia, de tomar terapia. La terapia entre comillas era para la gente que luego casi nosotros somos proterapia. Sí, sí, no, o sea, entonces me acuerdo que justo cuando le dije a mi mamá que probablemente tenía que ir con un psicólogo, ni siquiera conocíamos un psicólogo, no. Y me acuerdo que me llevó con la esposa de una persona que nos arreglaba a nosotros los dientes, de un doctor Y la psicóloga literal le dijo de que necesitaba ponerme un poquito más de atención y ella se lo tomó a mal. Creo que, creo que mi mamá me dio lo mejor que pudo desde las herramientas que ella tenía. El día de hoy evidentemente le agradezco enormemente todo lo que hizo. Este, tanto bien como mal soy esta persona, no, y le agradezco un montón porque después de que le dije que tenía este problema de trastorno, Poco a poco ella fue modificando también su forma en la que ella se hablaba a sí misma.
¿Qué es lo que te hace llorar, Bren? Yo sé que quieres llorar, pero ¿por qué?
Fíjate que me acuerdo de esta niña, y me acuerdo de esta niña tan chiquita, tan perdida, y tan madura, tan madura a esa edad, porque a esa edad creo que necesitabas estar pensando en otras cosas, ¿no? No en cómo tapar esta enfermedad, no en cómo salir de este hoyo. Y yo sentía que era un hoyo, yo sentía que era un hoyo en el que estaba solita porque nadie más sabía de esto, ¿sabes? Y es impresionante porque justo cuando abrí esta parte de mi vulnerabilidad a personas desconocidas, tuve más respuesta que incluso de mis mismos papás. Sí, y por eso yo siento que las redes sociales no son malas. O sea, creo que tú formas tu feed, ¿no? Y más ahorita, el algoritmo es tan impresionante que tú mantienes cerca a quienes te hacen sentir mejor, a quienes te pueden ayudar a crecer. Y creo que esa siempre ha sido mi meta con mis redes sociales, que sea un lugar bueno, amable, contigo, en el que encuentres esa fuerza, ese autoconocimiento tuyo. No, hace poquito tuve la oportunidad de grabar con mi mamá un contenido para un nuevo programa que estamos haciendo, y yo nunca, nunca me esperé escuchar a mi mamá hablar de su propio cuerpo como lo hizo en esas grabaciones. Y para mí fue gracias, gracias Dios, porque lo pude ver. Gracias Dios, porque pudiste mostrarle a mi mamá que puede tener una mejor relación con su cuerpo, con tu casa. Yo creo que literalmente nuestro cuerpo es una casa y que hacer terapia, cuidar de ti mismo, es ver en las esquinas, rascarle en la tierra, en todas esas partes, acomodar tus triques, decir esto no lo necesito, esto sí lo quiero, esto lo quiero guardar, y hacer de tu lugar un lugar en el que quieras estar solo, en el que no te dé miedo mirar hacia adentro porque lo tienes bien ordenado.
Sí, yo te quiero dar las gracias porque a mí tu contenido, en verdad, yo pues yo no tengo un desorden alimenticio, pero tengo una relación con la comida complicada.
Pero es la mía, sí.
Y iba a decir que me parece interesante porque yo sé que, por ejemplo, en las cadenas no lo hizo a propósito. Ella hablaba feo de su propio cuerpo y yo empecé a notar el mío porque parecido.
Pero bueno, lo que quería decir es que era porque mi papá hablaba eso y me critica. Yo me subía una libra y mi papá era: ¿qué es eso? Estás comiendo mucho.
Pero tus redes sociales son una influencer fit, muy relatable.
Relatable es que le puedes sentir, sentir como identificar.
Y yo por eso amo tu contenido. Vos sabés que cuando le likeas mucho el perfil de una persona, siempre te sigue saliendo, literal. Cada vez que abro mi Instagram, vos sos la primerita porque es que me siento tan relacionada y explica muy bien todo. Es muy real, te enseña lo que es la vida real. O sea, me encanta que pone fotos como cuando estás un poco bloqueeada. Pero entonces dice, aquí estoy apretando mi panza, sabes, en esta foto, y en esta foto es como me veo normal. Y eso en verdad no ayuda demasiado.
Necesitamos más de eso en las redes, porque es muy fácil el filtro, el Photoshop, el AI, que yo no tengo problema con nada de eso, verdad, pero que uno pueda ver eso no es real, entender. Todo el mundo tiene días en que se siente mejor, and it's okay. El solo hecho de tener salud, verdad. Yo siempre digo, este es modelo 72, hay que cuidarlo porque solo te dan un carro, sí o no. Entonces imagínate si tú no lo cuidas, no le das mantenimiento, ¿hasta dónde te va a llevar?
Y es tu propósito, creo yo. O sea, obviamente lo siento mucho que pasaste por todo ese sufrimiento, pero hoy en día te hizo la persona que sos, influencia a tantas personas como para bien. Entonces pues, yo, qué lindo.
Yo me he puesto a pensar por qué más personas no muestran como ese lado, y creo que da miedo ser vulnerable. O sea, porque muestras, para los valientes, muestras tus zonas así, aquí, aquí, pégame, aquí no puedes hacer daño. Y me llegan mensajes de hate de pues estabas mejor antes y te ves horrible y una maquillada, porque también siempre ando así de que ya me desperté la lagaña aquí, no, pero y muchas veces sí, sí me he cuestionado de que no debería de pasarme un poquito el filtro, ser no tan compartida. Pero creo que esta parte de vulnerabilidad también te ayuda a deshacer el hielo que hay entre las personas, ¿no? Y creo que por eso se ha formado una comunidad tan bonita. Y yo algo que agradezco es que cuando encuentro a alguien de mi comunidad, que yo les digo hermanas, cuando yo me encuentro una hermana, no es déjame, me tomo una foto contigo, es llegan, me agradecen, me abrazan, lloran conmigo, me cuentan algo y se van. No es la foto, no es esta persona, no es un fan, es un amigo, es un amigo.
Y eso es una diferencia, un amigo completo.
Y por eso yo creo que también he tenido crecimiento.
Sí, sabes, porque people can relate, ¿cómo se dice relate en español? Como identificable.
Sí, entonces quieras o no, si yo saco algún producto es porque tú sabes que realmente le puse mente, corazón, cuerpo, y que es algo que te va a ayudar a sentir bien. No solamente es mercadotecnia, venta, o no, o sea, es algo que está también tan fundamentado que sí o sí vas a tener todo lo mejor de mí, no. Y que si yo estoy cercana de ti en redes sociales, imagínate cuando me compras algún producto, estoy detrás de ti. Oye, ¿cómo estás? ¿Todo bien? ¿Por qué no has aparecido? Blah, blah, blah. Y tengo a todo mi equipo que se sienta esa cercanía, que se sienta esa vulnerabilidad, porque tú no estás comprando solamente el producto, o sea, realmente estás teniendo fe en mí. Sí, y no te voy a defraudar.
Me encanta. Ahora volvamos, yo quiero terminar la historia del desorden alimenticio porque como hablamos es una epidemia y sé que mucha gente que está escuchando o está pensando en un ser querido, sí, o hay gente que tiene el desorden alimenticio y no sabe, no se lo identificaba, ¿verdad? Entonces hablaste de dos fondos, la primera fue te abriste, ¿qué dijeron tus papás? O sea, ¿qué pasó? Y ¿cuál fue el segundo fondo en el que ya empezaste a vivir una vida más saludable?
Creo que Nunca he tenido esta conversación como tal con mis papás. Creo que de alguna manera les da un poquito de miedo aceptar porque probablemente se sientan culpables. Y estoy segura que mis papás van a escuchar este podcast y no se sientan culpables. No, no es suyo, no es suyo, es mío. Y creo que de verdad hicieron lo mejor que pudieron, igual que todos los papás. O sea, los papás también están aprendiendo. Bueno, de mí depende. Darle a esa niña chiquita, esa Bren chiquita, eso que el día de hoy yo se lo puedo dar. Esa calma, esa, ese amor, ese, ese autoestima que está más basado en lo que es ella internamente que por cómo se ve, no. Y eso ya me toca a mí. Ya mis papás hicieron lo mejor. El segundo fondo justo fue en pandemia. Ya tenía un cierto crecimiento, pero pandemia Pandemia para mí me hizo sentarme con mi monstruo, y yo creo que a todos, ¿no? Pandemia reforzó todo lo que traíamos adentro. Si tú traías algún alcoholismo, si tú traías algún problema con tu pareja, si tú traías algún problema de drogadicción, de juego, de lo que sea, pues imagínate, estás encerrado, ¿qué más haces? Te sentaste con tu monstruo, y fue la primera vez que no le di la vuelta, fue la primera vez de que Llegué hasta el fondo y a ver, monstruo, muéstrame qué pasó. O sea, te veo a los ojos, dime en qué te puedo ayudar, porque la mayoría de las veces le das la vuelta. Y esta fue la primera vez que me tomé un cafecito con mi monstruo.
Y cómo se hace eso, si alguien se quiere tomar un cafecito con su monstruo, ¿cómo lo hiciste?
Tal cual, rascándole, jalando hilos. ¿En qué momento llegó ese monstruo? ¿Quién te hizo crecer, creer que tenía que ser parte de ti, que sin él no eras nada. Dale la vuelta al monstruo, invítalo a hacer las cosas de manera diferente. Ahora tu incomodidad no es hacer ejercicio, es no hacerlo. A ver qué tal. Ahora tu incomodidad no es no comer pan, es comerlo. A ver qué tal se siente el monstruo, no. Entonces ahora tu incomodidad, defínelo con lo que realmente es incómodo para para ti, no para lo que dice la gente que es incómodo.
Pero vos lo escribías a mano, ¿cómo reflexionabas?
Tal cual. Yo hay algo que siempre hago, que es journaling. Yo también amo, y a veces no tengo nada que escribir, no, pero siempre me ayuda a drenar.
Es una excelente terapia.
Sí, es que es autoconocimiento, y el autoconocimiento es poder. Si tú sabes quién eres, nadie, nadie, nadie puede hacer que tú creas algo diferente de ti.
Y si sabes que eres suficiente también, que eso era una cosa con la que yo crecí: no soy suficiente.
Eso del monstruo me parece tan interesante porque pues yo conozco a varias personas que quiero que tienen un desorden alimenticio. Entonces quiero volver a mi pregunta, ¿cómo dirías vos? Yo sé que no es algo tan sencillo, pero ¿cómo? Ajá, ¿qué tips le puedes dar a alguien que está escuchando que tiene un desorden alimenticio?
Mira, creo que lo primero es decirle cómo es al monstruo, al desorden.
Aceptar que tienes, dejar de mentirte a vos mismo, dejar de endulzarlo, ¿no?
Porque muchas veces es una persona muy disciplinada es muy ordenada, es fit, ¿no? Entonces lo endulzas.
Es bella.
Es que es natural, pues está muy pila, muy enfocada ella, ¿no? A ver, ¿qué tan enfocada es hacer 3 horas de ejercicio? ¿Qué tan enfocada es que no duermas tus horas por ir a entrenar? ¿Qué tan enfocada es que no puedas descansar un día? ¿Qué tan enfocada es que siempre le quites el pan?
Que comes 200 calorías al día.
Que comes 1200 calorías y que se te acelere el corazón y que si no haces tus hábitos normales te pongas de malas. ¿Qué tan sano es eso? Entonces, de verdad, cuestiónalo sin romantizar. Y yo creo que antes de pedir ayuda tienes que saber qué quieres de la ayuda, ¿no? O sea, no es nada más, ay, alzo la mano, oye, pero, ¿en qué te puedo ayudar? Ay, no sé, ¿no? Si realmente necesitas esa ayuda, primero analiza y ponle nombre, ¿no? Que ya no quieres vivir Y yo sé que da miedo porque ese control te da placer. O sea, el tú saber que estás controlando tus calorías, tu cuerpo, ¿a quién no le gusta sentir ese orden? No, esa, esa base. Y es ir contra tus propias ganas de perfección, es darle la vuelta a esto que no conoces, a abrir los alimentos, a de repente inflamarte, a este día pues no fue perfecto entre comillas, y sobre todo a valorarte en algo más allá del ejercicio, de las calorías o de te veas. Si encuentras ese valor, perdón, en algo más allá de cómo te ves y empiezas a valorarte internamente, vas a ser imparable.
Qué bonito. No, es que me quedé pensando, hay maneras de, hay ciertos desórdenes alimenticios que tú puedes disimular o crearte una mentira: soy fit, soy el aro. Pero por ejemplo, la gente que vomita, que tiene bulimia, y eso Y pienso que incluso es más fácil para el que vomita decir tengo un desorden alimenticio que para el que hace mucho ejercicio, porque a ese le aplauden. Nadie le va a aplaudir a alguien porque vomita. Me llama mucho la atención que el tuyo era, me parece más difícil cuando una persona tiene un desorden como el tuyo, porque es mucho más fácil decir no, es que ella es súper disciplinada. Cuando alguien está vomitando sabe que está haciendo algo mal, sabe en el fondo esto no es normal, esto no está bien, ¿verdad? Entonces yo no sé si hay una línea, y no sé si de pronto te estoy poniendo, porque no sé si esto es para un psiquiatra, pero hay una línea donde uno dice, ¿cómo sé yo si lo que hago es disciplina?
Porque también hay gente que de verdad es disciplinada, fácil, se siente como una cárcel. Entonces definitivamente no es un buen hábito. Sí, así de verdad sientes que ya, ya no eres Brenda, ya eres la que come sano. Ya te sientes con esa etiqueta que ya, en lugar de sentirse como algo que te ayuda, que te mejora, que se siente bien, ya se siente como una cárcel.
Volvemos a lo de los extremos, todo en extremos. Y es como que algo que no puedes parar de pensarlo te quita la paz, es algo malo.
Claro, claro. Y yo, por ejemplo, ahorita justo yo había dejado de correr maratones como 3 años, porque de alguna manera el maratón es algo que se disfruta, pues llevar a tu cuerpo a un extremo. El último maratón que hice fue el Maratón de Boston y lo corrí con influenza. Lo corrí con influenza, llegué a la meta con tiempo, eso sí, tiempo, pero con las piernas moradas de que no estaba oxigenando. Y dije, qué peligro, yo no quiero eso. No quiero esto, no. Y me seguían un montón de corredores y vamos a sacar un programa de running. Y dije, ya no quiero esto. Y todo lo contrario, me alejé completamente de correr. Y era algo que disfrutaba tanto, pero que lo llevé al extremo. Y ahorita otra vez me estoy acercando, pero me estoy acercando de una manera, me diría mi entrenador actual, que de hecho lo va a cambiar, mediocre. Ok, porque la mayoría de la gente quiere ser el número 1. No, normalmente no hay gente que quiera llegar en el último lugar y disfrutar y gozarlo. No, o sea, está muy aplaudido el número 1. Y si no quiero ser el número 1, y si no quiero llevar a mi cuerpo al extremo, y si quiero estar en un peso ideal en el que no se me ven cuadritos, y si quiero simplemente hacer algo porque me encanta, por disfrutarlo, y no persiguiendo un número, un tiempo, ¿qué pasaría? Entonces ese es mi nuevo proyecto, una vida balanceada, sobre todo sentirme bien corriendo.
Yo esas ultramaratones, con todo respeto, y nunca lo he hecho, eso no te sientes bien. La gente llega con los pies apoyados, desbaratados, o sea, justo eso lo estás haciendo para sentirte bien.
¿En qué punto ya el ejercicio, la alimentación, ya es algo en el que tú misma te estás afectando? No, y ya no lo quiero, no tengo nada que probar. O sea, si esa experiencia no me hace mejor, bye. O sea, primero va mi cuerpo y primero voy yo.
Yo quiero compartir algo que a mí me pasaba al revés, que ahora yo lo estoy tratando de superar y creo que voy medio bien. A mí me pasaba de que si no lo podía hacer a toda, entonces prefería solo no hacerlo. Entonces me metía estos, estas metas inalcanzables, que decía tengo que ir al gimnasio 4 horas al día y pero ayer no, no iba al gimnasio. Entonces yo empezaba con toda, ¿me explico?
Claro.
Y ahí nomasito era como que yo no sirvo para esto, entonces me rendía. Y me ha costado años. Ahora, hasta el año pasado que encontré el yoga que de verdad me gusta, fue la primera vez que en verdad sentí que podía ir y no tomármelo como así, como decís vos, como es un reto de que tengo que ser la mejor y perfecta, ir todos los días, 10 horas, como, ¿me explico? Entonces como al revés, ¿sabes qué?
Pero igual hay tantas disciplinas el día de hoy que yo les digo que son como los sabores de helado. Probablemente no te gusta el chocolate, pero no por eso no vas a decir no me gusta el helado. Pruebas vainilla, pruebas nuez, pruebas caramelo, ¿no? Entonces ahorita es yo no soy de gimnasio, perfecto, prueba barre, prueba yoga, prueba correr, prueba CrossFit, prueba, a ver, pruébalo. Sí, en ese lugar en el que sientas que floreces, que tu mente es creativa, que sales energizado, que no sales drenado, ahí es, ahí es tu casa. Para mí fue el barre. Y yo soy la persona que yo me había puesto una etiqueta de busco intensidad, busco que yo me sienta como hasta mi energía masculina, no. Para mí eso era el ejercicio. Y el barre es todo lo contrario, es equilibrio, es feminidad, son pesas chiquitas.
Es como, como, como lo que está haciendo, es más o menos como eso, es como Pilates, un Pilates, como un poquito, ándale, como una línea parecida. Es fuerte.
Muy fuerte, pero es como otro tipo de fuerte. Y yo empecé a tomar esa disciplina y luego me hice como instructora y empecé a recibir tanto hate de personas que eran de mi comunidad, que me decía: ¿Y esa mancuernita qué? Y yo: Pruébalo, pruébalo y me cuentas. ¿Por qué? Porque estamos tan estigmatizados con esta es la mejor actividad física. La mejor actividad física tú la vas a decidir, no. Y ahí a mí Para esto de las personas que es blanco o es negro, yo tengo una frase que dice: sé flexible para que no te rompas. Mientras tú seas flexible, vas a dejar de pensar en blancos y en negros. Yo te pongo un ejemplo: tu techo y tu suelo. El día de hoy, probablemente tu techo sea 2 kilómetros. Ese es tu techo, eso es lo más que has corrido, Sophie. Y el suelo, evidentemente, es caminar, ¿no? Empieza a pensar en tu techo unos 3 kilómetros, ok. Poco a poco tu techo va a ser más grande. Sí, y va a llegar un momento en que tu techo va a ser tu suelo. Sí, ya 2 kilómetros va a ser así como eso.
Lo que me pasó a mí en New York, corrí un 10K, era mi primera vez corriendo, no practiqué y me fue fatal. O sea, te acaba de pasar, me cruzaban gente de 70 años y yo decía, no puede ser. O sea, yo me estaba muriendo porque yo, como te digo, antes siempre probaba que voy a correr, voy a correr un 10K, y nunca había corrido en mi vida.
Y te acaba de pasar haciendo snowboarding. Bueno, dilo.
Por eso ando esta así, almohadita.
Se quebró el cóccix porque me dice: yo voy a hacer snowboarding. Ok, ya sabes qué hacer.
Pero, ¿qué tiene de malo que haga snowboarding?
No, no, no, está bien, pero es que ahí es donde viene la obsesión de que tenemos que ser el mejor. O sea, no me voy a caer 30 veces hasta que me quiebre.
Imagínate un niño, tú pídele a un niño que de la nada empieza a tocar la guitarra, un niño de 3 años. No, nadie, nadie sabe hacer snowboard, nadie nace, perdón, haciendo snowboard, nadie nace sabiendo correr un maratón, no, porque Qué tan fácil, te pones unos tenis y corres. No, no, a ver, dile a cualquier maratonista que es así de fácil. Obviamente no, pero juramos y perjuramos que el primer día yo ya voy a ser la experta y me voy a hacerlo a mil en un segundo.
Eso es lo que me pasaba a mí.
Nadie. Yo creo que ser principiante es ser una persona valiente porque justo tu ego te está diciendo lo estás haciendo mal, la gente te está corrigiendo, la gente te está viendo según eso, no según tú, no. Y es la frustración de hoy no me cuesta y no es sostenible.
Yo he hecho, yo hice eso toda la vida hasta hace como 8, 10 años, pero con la comida. Entonces yo me iba a la dieta de la cebolla y comía. Estoy exagerando, nunca hice la cebolla, pero por decir la del atún sí la hice. Entonces comía atún, piña y lechuga. Claro, me ponía así, y al mes no quería ver un atún, una piña y una lechuga. Me comía 4 pizzas, 2, y ¡buah! Porque esos extremos te quiebran. Me gusta esa frase que dijiste, cuando eres rígido Te quiebras. Entonces mejor, yo empecé a cambiar diciendo: voy a empezar a ponerle verde a mi plato, no voy a dejar el arroz, pero ya todo mi plato no es arroz, sino que un poquito es arroz, un poquito es verde, y aunque el verde no me gusta, y empecé a disfrutar ese poquito, y empecé a tomar agua, y empecé, y creo que hoy, sin llevar las cosas al extremo, tengo, todavía tengo mi lucha mental, ¿verdad? Pero tengo un poco más de balance, camino, no me voy al gimnasio 2 horas, que también lo hice cuando tú eras chica.
Hoy en la mañana hiciste el—
Pero camino.
Poco a poquito.
Sí, que es lo más pequeño que pueda hacer hoy. Creo que dejamos muy a la basura los pasos pequeños, los ladrillitos. Cuando, a ver, una casa está hecha de ladrillitos, y si tú eres constante y todos los días haces 1%, 1%, 1%, está seguro, al final del año vas a ser una persona irreconocible. Sí, reconocible. O sea, yo este último mes de diciembre, porque normalmente diciembre Pues vienen las fiestas, vienen estas, te estás durmiendo bien tarde, etcétera, etcétera. Y dije me voy a establecer ser 1% mejor. Si lo que sea que pueda ser lo mejor, si mi, si mi 1% es caminar 5000 pasos mientras paseo a mis perros, perfecto, no me voy a dar de latigazos. Y fue uno de los mejores diciembre. Terminé esos 30 días y dije qué rico, qué rico, porque gocé a mi familia, qué rico porque estuve en este balance en el que de verdad entender que mi 100% de esos días era simplemente estar, dar lo mejor de mí. Y lo mejor a veces era tomé 2 litros de agua, está bien, ese es tu 100% de hoy. Hoy en enero, que estoy un poquito con más tiempo, más enfocada, mi familia ya se fue, estoy en mi casa, pues entonces mi 100% se va a ver de una manera diferente. Pero entiende que tu 100% siempre va a variar.
Eso me encanta, que tu 100% siempre va a cambiar. O sea, hay días de que tu 100% en verdad es el 30% de otro día, y eso está bien. Está igual, trataste, igual hiciste algo por vos.
Exacto.
Eso me encanta, pero me encanta.
Pero creo que si nos tratáramos más como tratamos a una persona que amamos, porque de verdad nos deberíamos de amar, todo empieza desde adentro. Que te puedas hablar a ti, a tu niña pequeña, a ti, a tu yo adolescente, a ti, a tu yo adulto, porque quieres una combinación de tantas personas y que de verdad les puedas dar lo mejor, lo que corresponde para ese día. Si lo mejor de ese día es dormir un poquito más, dáselo. Si lo mejor de ese día es llevarte a correr medio kilómetro más, dáselo. Y esa es la parte de autoconocimiento que siempre les digo. Yo, mira, te puedo dar un plan, te puedo enseñar, te puedo, pero yo no sé qué pasa en tu diferente. Y por eso mismo es educarte, no solamente es darte el pescado, ten, Sofía, ahí está, ahí está tu dieta. No, es enseñarte a pescar para que tú, a través del autoconocimiento, digas: perfecto, esto es lo mejor que puedo hacer el día de hoy.
Y este es el pescado que me gusta también, ¿verdad?
Exacto, que no tiene que verse igual que el mío.
Me encanta, me encanta.
Por eso es que sos la mejor fit influencer, literal. I love it.
Sí, sí, sí, muy lindo, porque es que es una combinación de mente, cuerpo y alma. Verdad. Y me encanta el balance, y me encanta que la única competencia es conmigo misma, verdad. Yo estoy compitiendo con ser mejor hoy, con dar un paso. Hoy Sophie me dijo: mamá, parquea más lejos, son más. Y a veces ese yo no quise, pero igual parqueo al lado. Pero, pero, pero, pero esos son los pequeños. Sí, es verdad, así puedo hacer 300 pasos más porque parqueé más lejos, pero todos los días decir: hey, yo me amo. Esto es un acto de amor hacia a mí. No es para que me vean, para que me digan, ay, qué linda que estás, sino qué acto de amor voy a hacer por mí. Hoy voy a parquear más lejos, voy a tomar más agua, voy a aprender de Bren y hacer algunos ejercicios de fuerza, whatever. Pero que venga de un acto de amor y no de un acto de castigo. Porque para mí la dieta, si el ejercicio era un castigo, era estoy muy gorda, era un castigo a Margarita. Y ahora decir no, yo voy a tomar agua, no le voy a poner azúcar al café, whatever, verdad, porque yo me amo, porque yo hoy le voy a dar a mi cuerpo ese acto de amor.
Sabes que pensamos que todo ese trabajo interno no se ve, entre comillas, porque el trabajo externo pues sí, todos te chulean que bajaste tu porcentaje de grasa y por eso lo tenemos aquí arriba, no, o sea, lo tenemos demasiado valorado. Y ese trabajo interno tú piensas que no se ve, pero en verdad es el que más se nota, es el que más se nota en tu empresa, es el que más se nota en tus relaciones personales, es el que más se nota en tu seguridad. Tu seguridad no viene de la bolsa que utilices, no viene de cuánto estés facturando, no, viene de ti, viene de que entiendas de que tú ves por ti y de que no, si fallas no te vas a dejar en el piso y te vas a tratar con amor porque sabes que lo intentaste, ¿no? Y de ahí viene tu seguridad y de ese trabajo personal.
Y vas a tratar a los otros con más amor porque vos te amás.
Exacto. Sí, entonces yo veo, yo les digo que el trabajo personal y ese trabajo interno se ve, se refleja, se ve completamente. Nada más es cosa de que te des el tiempo y de que igual como las cosas no pasan de la noche a la mañana, el cambio físico aquí tampoco va a pasar de la noche a la mañana, pero sí va a pasar y se va a mostrar.
Me encanta, qué bonito, qué bonito. Y hoy Brand es una empresaria exitosísima. Tenemos que hacer una segunda versión de este podcast para hablar de negocios.
Yo quiero probar tus pancakes. Se hace pancakes con Proteína, lo que quieran.
Solo en México los tienes.
Es que ahí tenemos dos restaurantes.
Sí, aquí los queremos.
En Miami, denme dos años. Y es más, vamos a poner así, denme dos años y vengo aquí a Miami.
Aquí los traemos, en Florida.
Pero voy a tener restaurante aquí, que es cool, saben. Dos años.
Me encanta, me encanta, Abril. Así es, uno se pone metas y lo va a lograr, lo va a lograr. Muchas gracias. Síganla porque ya tiene mucho más que dar. Tienes mucho más que aprender de ella. Soy Brembita, verdad, es una persona increíble de la que podemos aprender mucho. No sé si tienes alguna última frase para algo que tú digas, así como la flexibilidad que tú dices, esto, esta frase, esto lo que yo me digo, algo que siempre todos tenemos, algo que siempre nos ayuda.
Fíjate que yo me identifico mucho con la frase de tú primero, el mundo después. Muchas veces piensan que es por egoísmo, pero es porque simplemente no puedes dar nada que no tengas interno, no. Y a veces ponemos a a los hijos, al marido antes que nosotros, pero los padres, exacto, ponte a ti primero y vas a ver cómo empieza este efecto dominó de mejorar tu vida. Y ya por último, muchas veces pensamos que necesitamos dinero para acceder a un cambio, a una transformación. Yo les doy un montón de contenido gratuito porque en verdad siento que esa es mi meta. O sea, mi meta es dejar este lugar mejor que como lo encontré, y punto. El universo me lo va a regresar, yo lo sé porque me lo ha regresado, ¿no? Entonces, si tienes alguna duda, si quieres que yo te pueda apoyar en algo, tengo un montón de recursos en @soybren, de Brenda, Vita de Vida, soy Bren Vita, y me encantará poderte ayudar y poner un granito de arena en ayudarte a ser mejor, lo que tú seas tu definición de Mejor.
Qué linda, qué linda.
Gracias, mi Brenny. Termino con esto: en los aviones siempre te dicen ponte primero la máscara de oxígeno tú. Imagínate que hay una emergencia en un avión y tú vas con una persona discapacitada y tú la estás tratando de ayudar. Si tú te asfixias y te mueres, no vas a ayudar a nadie. Entonces esa frase, me encanta: primero tú y el mundo después. No es un acto egoísta, es porque tú muerto, enfermo en un hospital, no vas a poder ayudar a nadie.
Yo solo quiero decir, les quiero retar a los que dicen que bar no es ejercicio, que vayan a probar, porque yo he Mi novio y conozco otros hombres que son fuertes, que prueban bar y terminan barre, barre, barre, barre, y van a ver, van a ver los glándulos.
Bueno, mi gente, con esos dos mensajes los dejamos. Gracias, bye, chao.
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