Descubre el SECRETO del ÉXITO que cambiará tu vida // Margarita Pasos

In this motivational monologue, Margarita Pasos shares her personal journey from financial hardship while running a car‑wash in Miami to becoming a successful speaker and author. She recounts early struggles—living with a cousin, a broken car, an overdrawn bank account, and a moment when she could not afford formula for her daughter—to illustrate the consequences of lacking clear, written goals. Pasos argues that 97 % of humanity does not have a well‑defined “super meta” and that this absence keeps people stuck in repetitive, short‑term thinking (what to eat, what to watch). Drawing on Brian Tracy’s teachings and Arnold Schwarzenegger’s visualization story, she emphasizes that a crystal‑clear, written goal programs the subconscious and directs the mind like a tele‑directed organism. She outlines three transformative practices: (1) using paper and pencil to write a precise, long‑term goal; (2) cultivating daily, expert‑level goal‑setting habits; and (3) applying clarity to business through targeted marketing, empathetic negotiation, and high‑income‑generating activities. The talk concludes with an invitation to join her in Miami for a mentorship program that will provide concrete income‑generation strategies.
Chapters
Me levanto y mi meta del día es qué voy a almorzar, por la noche es qué voy a ver en Netflix, el fin de semana es qué voy a hacer el fin de semana. Y el que no sabe para dónde va, cualquier camino le sirve. Y escribir una súper meta de manera clara te pone arriba del 97% de la humanidad. ¿No les parece muy triste? Tú te tienes que convertir en un trazador de metas experto, todo el tiempo, diario, siempre. O sea, ¿cuál es mi meta aquí? ¿Cuál es mi meta allá? ¿Para dónde voy? Por Porque la mente es un organismo teledirigido. En los '90 yo empecé con todo este tema del desarrollo personal con mi esposo. Entonces póngale '96 al '6, al '16, ya voy a cumplir 30 años en el 2006 de estar con todo esto del tema del desarrollo personal, ¿ok? Y quiero contarles primero una historia, ¿verdad? Que es importante. Que la gente sepa también uno de dónde viene, porque a veces ya me ven escribiendo libros con Brian Tracy, haciendo conferencias y todas las cosas lindas que pasan en mi vida y con mi equipo, pero no todo el mundo sabe de dónde vengo. Cuando yo me casé con mi esposo, yo vine a estudiar a Miami y mi prima estaba saliendo con un nicaragüense. Yo vivía con mi prima. Yo no sé usted, oiga, yo creo que yo nunca les he contado este cuento, este cuento les va a gustar. Y mi prima estaba, en Colombia decimos tragada. ¿Ustedes no han oído la canción de Karol G? Que no, pues que muy tragadito. Ella estaba enamorada de ese nica y el nica la invitó una noche a ver una pelea de boxeo, pero la llamó como a las 9 de la noche. Y yo: no, mijita, que venga por usted. No, acompáñame. Pero vea, mi prima se me arrodillaba: acompáñame. Yo: no, no, yo tenía examen al otro día, yo estudiaba aquí. Finalmente, yo tenía una carcacha, un carrito destartalado que, como digo yo, le sonaba todo menos el pito, y ella tenía una Cherokee del año. Que ella era ciudadana americana, trabajaba, y me dice: "Si me acompañas, cambiamos de carro por una semana." ¡Hágale pues! Pues miren que en esa pelea de boxeo y esa cena conocí a Alejandro, mi esposo. Así que nadie sabe para quién trabaja. Y ella después cortó con el Nica y se fue a vivir a Nueva York. Ahora vive una vida muy feliz, pero bueno. Entonces cuando empezamos, yo conocí a mi esposo, él tenía un pequeño lavadero de carros. No es que él iba así bruto, o sea, unos días, y el que ha lavado carros sabe que aquí en Miami a veces llueve 7 días seguidos, ¿verdad? Y cuando hay lluvia no entra plata. No se sientan solos cuando están angustiados. Miren, nosotros teníamos la cuenta del car wash, del lavadero de carros, y la cuenta personal en un banco que se llama Coconut Grove Bank. Y yo me acuerdo de una señora que ojalá algún día la encuentre. Si alguien la conoce, por favor dígale que yo la estoy buscando. Se llamaba o se llama María Montesinos. Yo puedo jurar que fue un ángel que Dios nos puso en el camino. María me llamaba por ahí cada 3 días: Margarita, hola, es María Montesinos del Coconut Grove. Ay, María, ¿cómo estás? Me dice: Margarita, tiene la cuenta sobregirada. Y yo decía, o sea, el Coconut Grove Bank era un banco cerca a casas muy de lujo, y yo decía: esta señora debe tener unas cuentas importantísimas y ella se toma el tiempo de llamarme cada que la cuenta se iba a sobregirar para que no me cobraran, yo creo que eran $25 en aquel entonces. Y bueno, entonces mi vida financiera era una sola angustia, era una montaña rusa, porque el día que se lavaban carros entraba plata, el día que no se lavaban no entraba nada. Y me acuerdo de una vez, uno de los momentos en que yo toqué fondo fue un día que mi hija necesitaba fórmula, o sea, la leche, y no habíamos lavado carros y no había entrado plata, y yo no tenía con qué ir a comprar la leche ese día. Obviamente después resolvimos, no es que yo mentiría aquí si les dijera que alguna vez aguanté hambre, pero vivía en esa montaña rusa de cuándo entra plata, de que si hay, de que si no hay. Entonces fue cuando, pero el día que pasó eso con mi hija, fue el día que yo dije basta, porque yo estaba viendo los meses pasar y los años pasar en el mismo lugar. Pónganme yo cuántos se sienten que los meses pasan, que los años pasan, que trabajan duro y que no avanzan como quisieran. Pónganme yo, tranquilos, tranquilos, hay salida. Lo que pasa es que uno no sabe lo que no sabe. Y como yo no sabía ni cómo funcionaba la mente, ni cómo funcionaba el dinero, ni qué era una meta, pues obviamente tú puedes subir todo el día una escalera, subir, subir, subir, pero qué horror que cuando llegues al piso 100 y te des cuenta que tenías la escalera en el edificio equivocado, porque nadie te estaba guiando, ¿sí? Y eso es lo que me pasaba a mí, es lo que les pasa a muchos de ustedes. Como no tenía un mentor, como no tenía guía, trabajábamos duro. Aquí va, la gente puede decir lo que quiera de mi esposo y de mí, Pero que hemos sido trabajadores, hemos sido como dicen en Nicaragua, pencones toda la vida. Trabajábamos durísimo y al calor de Miami. Sin embargo, no veíamos los frutos. Entonces, voy a hablarles de las 3 cosas que cambiaron eso y gracias a Dios, hoy tantos años después, la realidad es otra, ¿verdad? Claro que la realidad empezó a cambiar hace mucho, no es que cambió hoy 27 años después. Pero bueno, lo primero, papel y lápiz todos. Listo, papel y lápiz. El primer cambio: claridad. Ay, Margarita, claridad, no me digas esa bobada. No, ustedes saben cuál es la meta de la mayoría de la gente. ¿Qué voy a hacer este fin de semana? ¿Qué voy a almorzar hoy? Eso lo tienen clarito. Cuando llegan a la casa, ¿qué serie voy a ver de Netflix? ¿Cuál red social me voy a poner a ver? Pero si yo te pregunto en este segundo, en 12 meses dame ya, sin pensarlo, tu súper meta, el 97% de ustedes no la sabe. Miren, yo hoy día me salió en redes algo de Arnold Schwarzenegger y él decía, ustedes saben, este hombre vino, no sé de qué país, no me acuerdo, pero no hablaba ni inglés y él quería ser estrella del cine y le decían: usted está loco, si usted no habla inglés y si medio habla con ese acento, pero él lo visualizaba y él decía: yo sabía que mientras la realidad existiera en mi mente y yo la tuviera clara Eso se iba a convertir en una realidad porque al yo estar claro sabía las acciones que tenía que tomar para llegar ahí, ¿verdad? Yo no tenía esa claridad. Mi claridad en ese momento era que entraran carros a lavarse ese día, que ese día se pudieran pagar las cuentas y ver si podía hacer algo, llevar a mi hija a la playa el fin de semana. O sea, mis metas no pasaban del fin de semana. ¿Cuántos de ustedes, pónganme yo, y esto es parte de la honestidad y la autorresponsabilidad, No saben. O sea, si yo les digo dónde vas a estar el 18 de febrero del 2024, todavía no saben, no tienen claridad de para dónde van. Todos podemos mejorar siempre. Lo primero es eso, es decir, yo no tengo claridad, es verdad. Yo me levanto y mi meta del día es qué voy a almorzar, por la noche es qué voy a ver en Netflix, el fin de semana es qué voy a hacer el fin de semana. Y el que no sabe para dónde va, cualquier camino le sirve. Y es más, si tú no tienes metas claras, no hagas nada porque ya llegaste y de ahí no vas a pasar. Por eso es que a mí los meses y los años se me pasaban y se me pasaban, y yo veía que mi hija iba pasando de bebé a que ya gateaba, que ya caminaba, a que ya iba para prekínder, y seguíamos en las mismas. Porque claro, cuando tú no tienes una meta, la mente tiene que reproducir la imagen que ya conoce, lo que le es familiar. Entonces, todos los que me están poniendo yo, que son un montón, qué bueno que están aquí, porque vamos a escribir la primera vez que vas a escribir tu súper meta. Escribir una súper meta de manera clara y de manera que se programa en el subconsciente te pone arriba del 97% de la humanidad. ¿No les parece muy triste? El 97% de la humanidad no sabe lo que quiere. Algo tan importante. Brian Tracy le llama a las metas la clave maestra del éxito. No lo enseñan en el colegio, pero sí te enseñan la batalla del espanto, que no te sirve para nada. ¿Sí o no? Pero bueno, ok. Y esto es una habilidad, esto hay que practicarlo. Tú te tienes que convertir en un trazador de metas experto todo el tiempo, diario, siempre. O sea, ¿cuál es mi meta aquí? ¿Cuál es mi meta allá? ¿Para dónde voy? Porque la mente es un organismo teledirigido. Esto puede ser un game changer para tu negocio porque puede ser que todo este tiempo le estabas vendiendo a las personas equivocadas. ¿Quién es esa persona que necesita tu producto para antier? It's possible. We'll break that ceiling down so you can get out and you can help way more people. No tienes que ser técnico, programador, ser tecnológico. Cualquier persona puede aprender, se le explica de manera sencilla. Las campañas de marketing agrandan lo que sea que tengas. Si tú tienes un buen producto, ya verás la cantidad de dinero que vas a hacer. La mejor negociación comienza con una buena dosis de atención y de empatía. Deja que la otra parte hable y que ellos mismos te digan qué necesitas hacer para cerrar ese negocio. Derrama tus bolsillos en tu mente y tu mente llenará tus bolsillos. Te espero en Miami para darte la guía de las actividades altamente generadoras de ingresos y que tu negocio se dispare.
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