In this motivational talk, Margarita Pasos argues that a well‑programmed mind is the key to achieving any goal. She begins with personal anecdotes about being told she was not good at math as a child and how her husband’s encouragement helped her overcome self‑doubt. Pasos then recounts David Rosenthal’s Expectation Effect experiment in a San Francisco elementary school, where teachers were told they were teaching the school’s brightest students. The teachers’ heightened expectations led the randomly selected children to outperform peers city‑wide, illustrating how belief shapes performance. She uses this story to stress the power of positive self‑talk, affirmations, visualization, and caring language. Pasos shares her own transformation after adopting these practices, noting 22 years of studying the mind and 27 years teaching sales. She promises a practical “map” for rapid mind reprogramming, urging listeners to constantly affirm their worth and capabilities, because whatever others have achieved, they can also achieve.
Chapters
Cuando mi esposo me decía: tú vas a lograr esto, yo decía: este man me quiere mucho, es el fumo verde. Miren el poder de una mente bien programada. Tú eres capaz. Cualquier cosa que otro ser humano ha logrado, tú lo puedes lograr. Cuando tú eras chiquito, en algún momento de tu vida te dijeron que tú no eras suficiente. No eres suficientemente inteligente, alto, bajo, bonita, blanca, morena, buena en matemáticas, lo que sea. A veces fueron tus padres, a veces fue un maestro. Cuando uno es niño, uno no tiene la capacidad de rechazar eso mentalmente. A mí una profesora me dijo que yo no servía para las matemáticas. Estaba en tercero de primaria, ¿pueden creerlo? 8 años. Una niña de 8 años se sienta y dice: yo no soy buena para las matemáticas. Un adulto le dice: la que no es buena es usted, usted no debería ser profesora, ¿cómo se le ocurre decirle eso a un niño? ¿Verdad? Pero no, el niño no rechaza, sino que acepta y lo absorbe. Miren, creer en uno es tan importante. Les voy a contar un experimento que se hizo en San Francisco. Era un doctor de Harvard, David Rosenthal, The Expectation Effect, el efecto de las expectativas. En Google encuentran la historia. Entonces, él hizo como 300 experimentos de cómo lo que uno espera que le sucede tiene una gran influencia en lo que te sucede. Y se fue a una escuela primaria en San Francisco Y llamaron a 3 maestros y le dijeron: oiga, venga, venga, a ustedes los llamó el director y les dijo: fíjense que llevamos meses estudiando a los profesores de acá de la escuela y nos hemos dado cuenta que ustedes 3 son los mejores maestros de esta escuela primaria, no, impresionante, ustedes tienen una capacidad docente buenísima y queremos felicitarlos. Y ellos: wow, nosotros somos, uy, qué honor, ¿verdad? Le dijeron: bueno, pero además Hemos hecho un examen de coeficiente intelectual a todos los niños que estudian en esta escuela y hemos descubierto que hay 90 niños en esta escuela que son más inteligentes de lo normal, son brillantes o son genios, y queremos que a esos 90 niños los eduquen ustedes 3, pero no le vamos a decir a nadie ni a los papás. ¿Ustedes se imaginan Medellín? A ver, los paisas: oye, ¿y mi hijo por qué no está entre los más inteligentes? No, no le vamos a decir a nadie. Un año después, David Rosenthal regresa de Harvard a San Francisco y miren lo que pasó. Estos 90 niños no eran solamente los mejores de la escuela por 20 y 30% más, sino de toda la bahía de San Francisco. Eran los mejores estudiantes de toda la ciudad. Entonces llaman a los maestros y les dicen: ¡Wow! O sea, dicen: Pues claro, Ustedes nos ponen niños genios a 3 maestros maravillosos, ¿y qué esperaban? Dicen: tenemos que confesarles algo, nunca evaluamos la capacidad docente de ustedes ni el coeficiente intelectual de los niños. Todos los nombres fueron sacados de un sombrero al azar. Escogimos 90 niños y 3 maestros, pero por ese año los maestros creían que eran los mejores y además le hacían sentir a los niños, cuando uno de estos niños le decía: maestro, no puedo, el maestro en vez de como mi maestra que me dijo: usted no sirve, que va para atrás como el cangrejo, le decía: claro que tú puedes, si tú eres un niño súper inteligente. Y miren los resultados, miren el poder de una mente bien programada. Nunca digas ni pienses nada de ti que no quieras ver hecho realidad. Claro que en Medellín yo les voy a dar el mapa de cómo se reprograma rápido y certeramente la mente para el éxito y para el bienestar, pero empecemos con eso, cuidando las palabras y los pensamientos, porque tú eres grande. Tú eres inteligente, no importa que te dijeron chiquito, chiquita, tú eres capaz. Cualquier cosa que otro ser humano ha logrado, tú lo puedes lograr. A ellos no les dieron una ingeniería más avanzada que la tuya, es un tema de programación. Cree mucho en ti, por favor, cree mucho en ti. Yo no creía en mí. Cuando mi esposo me decía: tú vas a lograr esto, yo decía: este man me quiere mucho, es el fumo verde. Y entonces no avanzaba. Claro, porque yo no creía en mí. Cuando yo empecé a visualizar y afirmar que yo podía, que yo también era una persona especial, que yo también tenía una ingeniería avanzada entre las dos orejas como la tienes tú y como la tuvo Edison y como la tuvo Einstein y como la tuvo Helen Keller, fue que yo empecé, ¿verdad?, a ver cambios a pasos de gigante en mi vida. Tengo 27 años ya enseñando ventas y estudiando la mente, desde el 2001 que me dio esto. Estoy contando los años, 22 años estudiando la mente. OK, entonces cree en ti y afírmalo y piénsalo y visualízalo, y tu vida va a cambiar.