In this motivational talk, Margarita Pasos shares her personal immigrant experience of arriving in the United States, where despite holding a university degree she began washing luxury cars such as Ferraris and Porsches. She describes how internal “mental ceiling” voices told her that such work was beneath her, but she realized that the same brain capacity she possessed could be programmed differently through action. Pasos argues that success hinges on a mindset shift from victimhood to victory. She labels chronic excuse‑making as “excusitis” and illustrates how blaming external factors (price of the dollar, wars, presidents) makes one a victim. She claims true victors take 100 % responsibility for their results and focus on what they can change, such as learning to close sales, reading books, taking courses, or finding mentors. Pasos emphasizes the power of asking high‑quality, solution‑oriented questions rather than poor, blame‑focused ones, and insists that teams should bring solutions, not problems. The core message is that by reframing questions, rejecting excuses, and committing to continuous learning, anyone can move from a victim mindset to a victorious life.
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Cuando yo llegué a Estados Unidos, uno llega a Latinoamérica muy graduado de la universidad, ¿verdad? Yo soy licenciada. Allá, mijito, eso no vale para nada. Usted va a lavar carros, a limpiar apartamentos, ¿sí o no? Yo empecé lavando carros allá. Eran carros de lujo lo que trabajábamos ahí: Ferraris, Porsches, Jaguars, Audis y Aston Martins. Todos carros de lujo. Entonces llegaba esta gente y llegaba Ricky Martin, no sé quién, en serio. Oía a esta gente y yo decía: eso no es para gente como yo, eso es un techo mental muy duro. ¿Qué es gente como yo? ¿Quién dice? Sí, esas voces internas son peligrosísimas. Hasta que yo dije: esa persona tiene entre las dos orejas la misma tecnología que tengo yo, sí o sí. Yo lo único que tengo es que programarla distinto, sí, y tomar acciones distintas. Entonces mi vida empezó a cambiar. ¿Cuándo cambia? Aquí. No cambiaron mis circunstancias externas. Nadie vino en caballo blanco del cielo y me dio un saco de billetes. No, lo que cambió fue aquí. Y esta es la línea del éxito. Arriba están los victoriosos y abajo están las víctimas. ¿Quién es una víctima? Una víctima tiene una enfermedad que se llama excusitis aguda. ¿Conocen? ¿O por aquí no hay? Todos conocemos. Miren, miren qué tan tremendo es esto de la victimización. Eso empieza con esquizofrenia. Oiga, ¿a usted por qué no le está yendo bien en el negocio? Es que hay mucha competencia, es que mi marido, es que el presidente, es que la presidenta, es que la guerra en Rusia, es que el precio del dólar. Sí o sí. Y yo les pregunto: venga, venga, venga, ¿usted puede cambiar el precio del dólar? No. ¿Usted puede cambiar al presidente o a la presidenta de su país? No. ¿Usted puede cambiar la guerra en Rusia? No. Entonces usted es una víctima. Mientras que la causa de su fracaso, de su éxito, esté afuera de usted, usted va a ser una víctima. Cuando yo digo esta es mi vida y yo soy responsable del 100% de mis resultados, ¿de cuánto? Del 100% de mis resultados. Entonces yo me convierto en una persona victoriosa. Cuando yo le digo a alguien, a usted, ¿por qué no le está yendo bien en su negocio? Margarita, es que yo no sé cerrar ventas. Perfecto, ¿usted puede cambiar eso? Sí. Entonces váyale a un libro, tome un curso. Si yo soy el responsable, yo lo puedo cambiar. Pero si el responsable es el vecino, el suegro, la tía, el presidente, el alcalde, se fregó. Porque usted no puede hacer nada. Y si algo yo no permito en mi vida es las excusas. El es que, es que fulano, es que mengano, es que a mí me tocó muy duro, es que nadie me quiere, todos me odian. ¿Conocen esa canción? ¿La del gusanito? OK, el gusanito. Entonces lo que les dije, la calidad de tu vida depende de la calidad de tus preguntas. Hagámonos mejores preguntas. Mis ventas están bajas, ¿qué puedo hacer para elevar mis ventas? ¿Qué videos puedo ver en YouTube? ¿Qué curso puedo tomar? ¿Quién puede ser mi mentor? ¿Qué necesito aprender que va a hacer una gran diferencia? En vez de decir, ¿por qué todo lo malo me pasa a mí? ¡Qué pregunta más pobre! ¿Por qué soy tan bruta? Ah, porque mi abuelita me dejó caer en la cabeza cuando era chiquita. ¿Sí o no? Porque la mente le contesta. Esa es como Google. Usted le pone flores y ella le muestra jardines. Usted le pone muerte y ella le muestra cadáveres. Entonces, mucho cuidado con las preguntas. Todo el tiempo, cuando alguien de mi equipo viene a mí con un problema, yo le digo: tráigame soluciones. ¿Sí o no? Entonces, ¿qué podemos hacer? ¿Qué podemos aprender? A veces se gana y a veces se aprende, pero nunca se pierde. ¿Sí o sí?