In this motivational talk, Margarita Pasos explains that true control over one’s life comes from mastering the mind rather than reacting to external circumstances. She introduces the psychological concept of locus of control, contrasting an external locus—where emotions are driven by others’ opinions, events, and criticism—with an internal locus, where the individual decides how to feel regardless of outside input. Pasos illustrates how external negative feedback can be internalized as a harmful self‑voice, and she shows how to reframe those messages into empowering internal dialogue. Historical figures such as Walt Disney, Thomas Edison, and Beethoven are cited as examples of people who ignored external discouragement and persisted. She emphasizes compassion toward others, noting that hostile behavior often reflects inner pain, and advises treating others with empathy while not adopting their negativity. A parable about a master, a disciple, and an ungrateful woman demonstrates the futility of holding onto grudges and the importance of releasing negative internal chatter. Throughout, Pasos offers practical mental tools: conscious monitoring of internal voice, affirmations (“Soy hábil, completo y capaz…”), present‑moment focus, and reframing fears as unlikely. The core message is that by taking responsibility for the internal narrative, one can reduce anxiety, anger, and fear, thereby improving overall quality of life.
Chapters
Te levantaste y tu pareja se levantó de mal genio, entonces ya tú te amargas la mañana. Vas en el bus, en la moto, en el taxi, en el carro, alguien te pita, entonces tú te pones furioso al punto que se te va brotando esta vena y quieres explotar de la rabia. Toma control de tu vida tomando control de tu mente. Miren, yo cuido con pinza lo que dejo entrar acá. Las voces externas no te pueden hacer daño, es la voz interna. O sea, no importa lo que los demás piensan o piensan de ti. Lo importante es lo que tú piensas de ti. En psicología se habla de locus de control. El locus de control es como decir el lugar de control. ¿Dónde está el control de tus emociones? Yo te pregunto: ¿adentro de ti o afuera de ti? Mira, la mayoría de la gente tiene mando externo, o sea, el control está afuera. Te explico: te levantaste y tu pareja se levantó de mal genio, entonces ya tú te amargas la mañana. Vas en el bus, en la moto, en el taxi, en el carro, alguien te pita, entonces tú te pones furioso al punto que se te va brotando esta vena y quieres explotar de la rabia. Pones las noticias y entras en pánico. Tu suegra te dijo una mala, te dio una mala actitud y entonces tú te pones triste. Un cliente te habla feo y entonces, ya me entiendes, y tú eres una marioneta donde todas las situaciones externas, el vecino, la suegra, el cliente, el jefe, el compañero de trabajo, van manejando tus emociones como hilitos, como si fueras una marioneta. Y tú pasas en una montaña rusa emocional por las noticias, por lo que dijo el vecino, por lo que dijo mi mamá, por lo que dijo mi pareja. Eso no es vida, eso es agotador. O tú puedes decir: yo tengo un mando interno, yo estoy en control de mis emociones, no importa lo que los demás digan, lo importante es lo que yo me digo adentro. Entonces te doy un ejemplo, porque hay voces externas y hay voces internas, sí. Una voz externa es, supongamos que tú quieres empezar a jugar fútbol y un vecino viene y te dice: "Oiga, usted sí es muy malo jugando fútbol, le debería dar pena, yo lo vi". Eso es una voz externa, eso es una opinión. Ahora, el problema viene cuando tú aceptas esa voz interna y la conviertes interna, cuando tú empiezas: "Tiene razón el vecino, yo no debería jugar fútbol, yo más loca que creo que puedo jugar fútbol, si yo ya estoy vieja, si yo tengo dos pies izquierdos". Ahí viene el problema. Una voz negativa externa se convirtió en una voz negativa interna. ¿Qué pasa si el vecino viene y me dice: oiga Margarita, yo la veo a usted jugando fútbol, usted está loca, hermana, usted no sirve para eso. Pero mi voz interna dice: eso pensarás vos, todo es difícil al principio, pero yo me voy a volver buena, vos no me vas a frenar de jugar fútbol. Mira la diferencia, no lo tengo que decir en voz alta, es lo que yo me estoy diciendo. Las voces externas no te pueden hacer daño, es la voz interna. O sea, no importa lo que los demás piensan o piensan de ti, lo importante es lo que tú piensas de ti. Miren, a Walt Disney, a Walt Disney lo botaron del primer trabajo. ¿Y saben qué le dijeron? ¿Saben qué le dijeron el editor de la revista? Era una revista, que él no tenía un periódico, no me acuerdo, creo que era un periódico. Le dijo que él no tenía imaginación a Walt Disney. ¿Ustedes se imaginan que él hubiera dicho: "Ah, no, yo no tengo imaginación, entonces yo ya no voy a crear muñequitos"? Y ahí se hubiera muerto Mickey Mouse, sí o sí, sí o sí. No, probablemente Walt Disney dijo: "Usted pensará que yo no tengo imaginación, pero yo seguiré trabajando en mis personajes y en mi creatividad", ¿verdad? Yo te garantizo que Walt Disney no se tomó esa voz a pecho y se la llevó para adentro, porque entonces no hubiera seguido. Y así le pasó a Edison, así le pasó a Beethoven, que su profesor, su maestro de composición, le dijo que él era un compositor sin futuro. Qué fácil cuando alguien te dice eso dejar que esa persona destruya tus sueños, tus metas. ¡No, hombre! A mí me ha sobrado gente en la vida, y ya ni se diga en las redes, ¿verdad? Que hay gente desocupada que se mete a las redes a ver a quién insulta. Pero mira, la gente herida hiere. Si yo voy con este vaso y aquí tengo, digamos, jugo de naranja, y yo me choco contigo, no te voy a regar agua, te voy a regar jugo de naranja, porque uno derrama de lo que tiene adentro. Cuando una persona solo da odio, solo da rabia, es porque eso es lo que lleva por dentro. Entonces hay que verla con compasión. Ahí viene otra vez el significado. Puedes ir, esta persona desgraciada, puedo decir pobrecita esta persona, ¿verdad? Pobrecita esta persona, que debe estar tan angustiada que solo le salen sapos y culebras por la boca. Sí, entonces bien importante: tú estás en control, nadie más. Los miedos vienen de aquí adentro, no es lo que está pasando afuera, porque si fuera lo que está pasando afuera, todo el mundo tendría miedo, todo el mundo tendría ansiedad. Es la explicación que te estás dando y lo que estás consumiendo: noticias, chismes, gente negativa. Entonces, pa' fuera con todo eso. Toma control de tu vida tomando control de tu mente. Miren, yo cuido con pinza lo que dejo entrar acá. Les voy a contar una historia para terminar, porque a veces también cargamos. Alguien te dice algo feo y te lo dijo una vez a las 8 de la mañana y son las 4 de la tarde y tú sigues pensando en lo que ese señor me dijo. Es que como me lo dijo, es que como me miró, ¿verdad? Entonces, este maestro iba caminando con un discípulo por un bosque y empezó a llover. Y el maestro era un hombre muy, muy sabio. Entonces vieron que cerca había una ciudad muy lujosa y el discípulo le dijo: Maestro, entremos a la ciudad porque ya es de noche, está lloviendo y tal vez podemos encontrar un lugar donde refugiarnos de la lluvia. Entraron caminando, venían mojados y en eso se encuentran una señora bajándose de un auto y había un conductor tratándola de ayudar, pero el conductor tenía la sombrilla, tenía unos paquetes y la señora no quería meter los pies en un charco porque le gritaba: es que mis zapatos son muy caros, es que usted por qué no parqueó bien, es que usted no sirve para nada. Y el discípulo impactado veía cómo esta señora le gritaba horrible al pobre hombre que estaba tratando de ayudarla. Entonces el maestro se acerca y le dice: señora, ¿me permite? Y la levanta un poquito y la pone en la acera para que no se moje. Y la señora le dice: ay viejo, no me toques, ¿cómo se le ocurre? ¿Verdad? Ni siquiera le dijo gracias al maestro. El maestro se sonrió y siguió caminando. Y el discípulo iba con la loca de la casa encendida. La loca de la casa es esa vocecita que tiene uno adentro. Sin decirle nada al maestro, pero su voz interna: ¡Qué barbaridad! Esa señora vieja, amargada, vieja grosera, cómo le habló así a mi maestro. Si mi maestro es un señor mayor y le duele la espalda y todavía él la ayudó y ni siquiera le dijo gracias. Pero, ¿cómo puede haber gente tan mala? Y el maestro iba tranquilo sonriendo. Pero el discípulo no se aguantó la rabia y dijo: Yo le voy a preguntar al maestro cómo hace, porque no puede ser. Y le dice: Maestro, ¿le puedo preguntar algo? Porque es que tengo mucha rabia. Sí, hijo, dime. Le dice: Maestro, ¿usted por qué no le dijo nada a esa señora? Si usted es un hombre sabio, usted la hubiera puesto en su lugar con 2 o 3 palabras. Esa señora, qué feo que le habló y ni siquiera le dio las gracias. Y él se voltea y le dice: Hijo, le dice, yo descargué a esa señora hace 2 horas. ¿Tú por qué todavía la estás cargando? ¿Cuántas veces las personas hacen un comentario feo y tú te quedas dándole vueltas y dándole vueltas y la persona ya anda por allá bailando en la playa y tú sigues dándole vueltas, dándole vueltas? No, cuida con pinza tu voz interna, ¿ok? Y cuando viene el miedo es porque la voz interna está proyectando que algo malo va a pasar. Recuérdale a la vocecita, a la loca de la casa: "Hey, lo más probable es que eso nunca suceda, y si algún día sucede, pues ese día me preocupo". Pero solo por hoy todo está bien, solo por hoy estoy saludable, solo por hoy nada me falta. Nos vemos pronto. Soy hábil, completo y capaz. Soy saludable, soy abundante, soy imparable. Cambiemos las preguntas preguntas y la vida cambia. La calidad de tu vida depende de la calidad de tus preguntas.