En este monólogo motivacional, el narrador cuenta una historia ficticia en la que un millonario ofrece una recompensa a quien sobreviva a un salto a una piscina llena de cocodrilos australianos agresivos. Un hombre se lanza, lucha brutalmente y logra escapar con vida, aunque gravemente herido. El millonario, impresionado, le pregunta qué desea como premio; el hombre, enfadado, rechaza todas las riquezas y solo quiere encontrar al que lo empujó a la piscina. El narrador extrae dos moralejas: (1) las personas pueden lograr más de lo que creen y a veces solo necesitan un empujón para descubrir su fuerza interior; (2) aferrarse al resentimiento y la venganza impide aprovechar las oportunidades que la vida brinda. Concluye comparando los problemas con una lavadora que nos revuelve y nos deja más limpios y brillantes al final.
Chapters
¡Hola! Un millonario hizo una vez una fiesta en una gran mansión. A la medianoche, en medio del alboroto, hizo apagar la música para hablarle a sus invitados. Les dijo: Estimados, en esta piscina que ven acá Tengo un criadero de cocodrilos australianos, los cuales son muy agresivos. Aquel que se tire a la piscina y logre salir vivo, le daré lo que me pida, hasta la mitad de mis bienes. En ese momento, un hombre salta a la piscina y todo el mundo corre a ver la batalla de este valiente ser humano. La escena era horrible. El hombre se defendía con todo, se veía sangre y lucha. El hombre sostenía la boca a los cocodrilos con los pies, las manos, como podía. Aquello parecía una película de terror. Después de unos minutos de pánico, el hombre logra escaparse y sale con vida, pero lleno de rasguños, moretones y casi sin ropa. El millonario asombrado se le acerca, lo felicita y le dice: ¿Qué quieres que te dé? ¿Quieres alguna de mis mansiones? No, le dice, no quiero ninguna mansión, muchas gracias. ¿Quieres acciones, aviones, joyas, oro? Tampoco, le dice, no quiero nada de eso. —Entonces, si no quieres nada de lo que puedo ofrecerte, entonces, ¿qué quieres? Y el hombre responde furioso e indignado: —Lo que yo quiero es encontrar al desgraciado que me empujó a la piscina. Da risa, ¿verdad? Pero este chiste tiene dos moralejas. La primera: somos capaces de hacer más de lo que creemos, pero a veces necesitamos un empujoncito. Si miras para atrás, recordarás momentos en que la vida te empujó a enfrentar problemas, que hubieras creído imposibles de superar y sin embargo saliste adelante y fortalecido. Eres más fuerte de lo que crees. No tengas miedo a los problemas, enfréntalos con valentía. La segunda: el hombre prefirió el resentimiento y la venganza en lugar de aceptar la fortuna que le ofrecían. ¿Cuántas veces las personas ahogan su vida en buscar venganza y odiar, en lugar de tomar las experiencias de la vida para salir adelante? Por último, los problemas son como una lavadora, te revuelcan, te retuercen, te tiran de un lado a otro, pero al final salimos más limpios, más brillantes y mejores que antes.