La Determinación que Cumple Sueños, con Michelle Galván

Michelle Galván, three-time Emmy winner and host of Primer Impacto, talks about her path from Irapuato to American television. A grenade explosion at a Monterrey studio pushed her to emigrate to the U.S., where she found mentor Marta Catan and landed at Univisión Houston. She credits visualization, persistence, and faith for her success, and shares her journey through infertility to the birth of her daughter Megan.
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Bienvenido al podcast Yo Pude, Tú Puedes, el podcast número 1 para personas que buscan orientación e inspiración para lograr lo que se propongan en la vida y los negocios. Empecemos, amigos. Bienvenidos a este primer episodio de nuestra segunda temporada de Yo Pude, Tú Puedes. Imagínense, uno tiene que abrir con broche de oro, y tengo una persona que no solamente admiro y la considero una amiga, sino que todos ustedes admiran. Ella es ganadora de 3 premios Emmy, de del Telly Award winner, el micrófono de oro. Bueno, yo, si yo les empiezo a hacer la lista de los logros de esta mujer, se vuelve el podcast. Es mamá de Megan, una muñeca preciosa que la tienen que seguir en Instagram, esposa de Fernando, y es presentadora del programa Primer Impacto en televisión. Nada más y nada menos que Michelle Galván. Hola, Mitch, ¿cómo estás?
Mi querida Margarita Pasos, qué gustazo estar contigo. De verdad que la ley de atracción existe. Porque me encanta conversar contigo. Yo te escuchaba en el tráfico con tu podcast espectacular y yo decía: algún día, algún día. Después tuve la oportunidad de conocerte en persona, nos hicimos amigas y yo decía: algún día voy a estar en su podcast para poder compartir todo lo que ella también me ha enseñado. Y mira qué maravilla, la ley de atracción existe. Hoy estoy aquí contigo y con todo tu público.
Qué linda, Mitch, gracias. Tú siempre eres muy especial. Gracias por esas palabras tan lindas. Vámonos a México, ¿te parece? Empecemos Vamos yendo como a tus orígenes.
Ay, caray, vamos.
En una entrevista tú dijiste: la gente solo ve la punta del iceberg. Te vimos recientemente guaperrima en una alfombra roja, ¿verdad? Y esto es muy lindo porque compartir los triunfos es muy bueno, pero la gente solo ve esos highlights. Yo digo, es como las redes sociales. Uno en las redes sociales pone su cumpleaños, las flores que recibiste, pero la gente no ve todo el esfuerzo, todo el proceso. Incluso los desafíos. Bueno, tú eres mexicana de nacimiento y de corazón nacionalizada aquí en Estados Unidos. ¿Cómo fue tu adolescencia? ¿Tú tuviste todo, digamos, en bandeja de plata o tuviste desafíos? Empecemos por ese ladito.
Fue nada fácil, esas dos palabras hay que enaltecerlas, nada fácil, pero estoy muy orgullosa de esa niña, de esa joven, que si hoy me la encontrara ya le diría Michelle, lo estás haciendo muy bien. Qué bueno que no te das por vencida, qué bueno que no escuchas a los demás, y qué bueno que te mandas en ese comando interno que tienes todo lo positivo, y vas por buen camino. Sigue así. Eso le diría a esa joven que creció en Irapuato, Guanajuato, que se fue a vivir a Monterrey, Nuevo León, mi tierra, y que se las vio muy duras, Margarita, porque no ha sido nada fácil. Parece que sí, verdad. Como bien lo dices, en Instagram ponemos a veces lo que, pues lo que podemos, lo que es fácil. No voy a poner a mi hija llorando porque cuántas mamás me van a decir yo no quiero ver a tu hija llorando, verdad. O no voy a poner cuando yo estoy llorando, que me la estoy pasando muy mal porque no he conseguido la siguiente meta que me he fijado. Pero nunca me he dado por vencida y yo creo que eso es mi mejor mensaje, el no darse por vencidos, el ser tercos, Si hay una palabra que a mí me identifica es terquedad.
Me encanta. O perseverancia, que es lo mismo, ¿verdad?
La traducción en región montano, en Monterrey, sería terquedad.
Michelle, Michelle es perseverante. Bueno, tú empezaste a modelar para pagarte cursos de inglés y educación que tus papás en ese momento no te podían dar.
Sí, mira, yo no vengo de una familia acaudalada. Ni de dinero ni mucho menos, pero sí vengo de una familia que en México y en Latinoamérica le dicen disfuncional, que para mí fue la más funcional del mundo porque me dio muchas herramientas en la vida para salir adelante y para hoy tener la familia que yo me he forjado con mi hija y con mi esposo. No nada más eso, sino también en el tema profesional. Yo recuerdo una vez, y esto me gusta mucho compartirlo con los jóvenes, para que no se crean lo que les dicen por ahí, incluso en casa. A veces hay que hacer, como decimos en Monterrey, oídos sordos y escucharnos internamente. Y ese diálogo interno, pues de verdad que me llevó a conseguir mi meta profesional antes de los 30 años, que es Primer Impacto. Hoy te puedo decir que yo me apasiona, amo lo que hago, tú lo sabes, tú has estado en mi programa, y me apasiona de verdad con todo mi ser, hacer Primer Impacto y ser ese canal entre nuestra comunidad hispana. Pero no fue fácil tampoco llegar hasta aquí.
Ok, mira, es muy importante lo que le estás diciendo a los jóvenes, porque no porque los quieres los tienes que escuchar. A veces es tu mami, a veces es tu hermana, a veces es un tío. Usted en la televisión, ay mi amor, ubíquese, eso no le pasa a gente como nosotros, ¿verdad? Y puede que te lo digan con cariño, por evitarte un dolor, pero tú tienes que hacer como dice Michelle, oído sordos a las voces negativas externas, porque al final no importa lo que los demás creen de ti, lo importante es lo que tú crees de ti. Yo sé que empezaste en la televisión o en los medios de comunicaciones, no sé si fue Monterrey, y te tocó una bomba en Monterrey.
Mira, yo comencé a los 14 años. Cuando yo les digo a mis papás que yo quiero estar en los medios de comunicación, mi papá me dijo: pero eso es un trabajo muy fácil, eso tú no deberías estar ahí, tú deberías ser abogada. No, como en nuestras familias hispanas, que los papás quieren que tú cumplas con herencias que a ti no te corresponden. Imagínate, yo decía: no, papá, o sea, yo no voy a ser abogado, yo no quiero ser abogado. Es que, qué trabajo tan mediocre, eso es ser muy mediocre, tú vas a ser muy mediocre ahí. Y desde ese día yo volteé y le dije, con el carácter que me identifica: mira, papá, mediocre Es el que medio cree en sí mismo. Y si hay algo que yo tengo es que yo creo al 100% en mí. Y yo te prometo que yo lo voy a lograr. Y te digo algo, yo no voy a vivir en México, yo me voy a ir a vivir a Estados Unidos. Y por mi casa llegaban antenas parabólicas, estas cosas enormes que se ponen en el techo, blancas. Llegaba Primer Impacto con Mirtha de Llanos y María Celeste. Y yo las veía y las veía desde niña, te estoy hablando 9, 10 años, y yo le decía a mi mamá: "Mamá, ¿sabes que yo algún día voy a estar en ese programa y yo voy a vivir en Estados Unidos, mamá? Yo voy a estar ahí." Y mi mamá agarró mi dedito y me dijo: "Y en esa silla." Y hoy estoy en esa silla y vivo en Estados Unidos y cumplí mi sueño profesional desde los 9 años, que era estar en Primer Impacto, que es un programa que tiene 3 décadas al aire y que me enorgullece decirlo. Basta con que solo una persona crea en ti, y si tú mismo crees en ti, pues ya la tienes.
Me encanta porque ese es el poder de la visualización, la claridad. Yo le digo a la gente, el que no sabe para dónde va, cualquier camino le sirve. Te hubieran ofrecido un trabajo en una farmacia, en un hospital, y te hubieras agarrado cualquier trabajo, pero como tú tenías claridad, tu mente te ha traído exactamente a donde tú visualizaste. Y creo que tu mamá también tuvo un papel importante en que tú creyeras en ti, que visualizaras tus metas. Fue así.
Muchísimo. Yo sí hay alguien a quien tengo que agradecerle el estar aquí y cada premio que me he ganado, que ha sido con el sudor de mi trabajo, de verdad, es a mi mamá. Mi mamá ha sido una persona clave, clave, ha sido mi columna vertebral. Cuando yo te escucho hablar de Thomas Alva Edison, cuando su madre le decía: "Es que tú eres muy inteligente" y la escuela decía, lo había corrido de la escuela, ¿verdad? A Thomas Alva Edison, uno de los grandes científicos. Haz de cuenta que si tu mamá cree en ti, y eso yo se lo estoy inculcando ahora a mi hija: tú eres la más inteligente. La estoy programando en positivo a mi niña para que mi niña se la crea, se la crea y pueda volar con las raíces que uno le da como papás. Así que eso es primordial.
Es que no es ver para creer, es creer para ver. Y tú has visto porque has creído y has trabajado, porque también mucho cuidado con esa gente que te habla de la ley de atracción y te dice ponte a ver chismes en las redes y a comer papitas y visualiza un millón de dólares y el universo te va a descalabrar con un saco de billetes. No, o sea, Michelle lo ha visualizado y lo ha trabajado, ¿verdad? Porque es una mujer chingona, como dicen en México. En Colombia decimos perraca, ¿verdad? Trabajadora, echada para adelante. Volvamos a la bomba, Mitch, porque tú y yo, bueno, hemos, como vinimos de nuestros países latinos tan lindos, pero que no dejan de tener sus desafíos, verdad, la parte de seguridad y todos estos temas. Mucha gente, yo siempre digo, el que se aflige se afloja, sí. Y te pasan cosas que la gente puede decir qué terrible, entonces es el final o es el principio. O sea, tú estás, dame un poquito de contexto, tú estás empezando tu carrera de comunicaciones y pasa esto de una bomba. Cuéntanos un poquito sobre.
Yo estaba en el prime time del noticiero de Monterrey Nos acababan de cambiar, yo había cumplido 21 años, yo siempre tuve muy en mente qué quería hacer. Llegaban a mi vida propuestas, por ejemplo, para actuar en una telenovela, para actuar en una película, para— pero yo siempre tuve bien definido dónde quería llegar y se llamaba primer impacto. Nadie me movía, era yo como una cámara que se enfoca y sabía bien cuál era mi fotografía a tomar, y mi fotografía a tomar decía primer impacto. Entonces Yo estaba muy clara en lo que quería. Yo no me fui a actuar, no me fui a hacer otra cosa, porque finalmente tenía un objetivo. Y ese objetivo, ¿cómo me iba a llevar? Pues a base de mucho sacrificio, de mucho trabajo, porque no ha sido nada fácil. No nada más es vestirte bonito, sentarte y hablar bonito, ¿verdad? No, tienes que tener todo un arsenal detrás de ti para llegar a una guerra de ratings. Y de ganarte la audiencia y de investigar. La primera vez que me dieron mi noticiero yo tenía 18 años, en Monterrey, y me acuerdo que entrevisté a un gobernador en pleno huracán y parecía que el huracán estaba debajo de mis manos de tanto sudor que yo tenía y estaba tan nerviosa, pero esas emociones que yo empecé a tener no las cambié a negativo porque sabía que yo podía tener control sobre mi persona y sobre mi mente. Las cambié a positivo. Al final de ese show, de ese programa, el productor me habla y me dice: "Qué manejo de emociones, te felicito, a tus 18 años no había visto esto, ¿te vienes al prime time?" Y me dieron el prime time del noticiero. Yo decía: "Dios mío, ¿y ahora qué?" Pues llego a los 20 años en el prime time, en una guerra entre los carteles de drogas en México, en el norte de México. Y en una noche, me acuerdo perfecto, era 6 de enero, Día de Reyes Magos en México, y se empiezan a escuchar así como unos cuetes, como unos fuegos pirotécnicos. Entonces yo dije: "¿Sabes qué? Ha de ser que hay un desfile muy cerca de aquí". Y le dije a mi compañero: "Ha de ser que hay un desfile muy cerca de aquí". Y en eso: "¿Cuáles cuetes, Margarita?". Eran disparos de ametralladora. Después vino una granada de fragmentación. Entró corriendo una de mis productoras lesionada por las esquirlas de bala que le habían tocado fuera de Televisa Monterrey. Y ver a mi jefe en ese entonces, hoy uno de mis reporteros estelares, Francisco Cobos, quien adoro y admiro muchísimo, entrar al estudio y decir: necesito que pidan ayuda a a todas las corporaciones, a todas las autoridades, incluso las federales, si alguien nos está viendo a nivel federal porque nos veamos por sistema de cable, que nos apoyen en este momento porque hay una granada dentro de las instalaciones que no ha hecho explosión, así que prepárense. Y yo me quedé pasmada, tuve 3 segundos para pensar cuando nos dieron 3, 2, 1, al aire. Nos volteamos a ver mi compañero y yo, y las imágenes están en YouTube, por cierto, y hoy las veo y digo: hubiera hecho algo diferente. Pero en ese momento, con la adrenalina que tienes encima, es: solo hazlo, no, solo hazlo, y estás aquí. No sé cuánto tiempo más me quedaba de vida, te juro que yo pensé que ahí yo me iba a morir. Y Dios me dio otra oportunidad, Dios tenía un camino trazado para mí también. Y fue que me armé de poder, me armé de una fuerza que tal vez la misma adrenalina me la había dado y la experiencia que yo ya traía porque yo trabajaba de lunes a domingo. Entonces dije: "No, si esto va a ser mi último noticiero, pues lo voy a hacer bien." Y empecé a hablar con mi compañero, pedir auxilio, ayuda y a tranquilizar también a mis otros compañeros que estaban hasta en ataques de pánico. Eso fue muy fuerte, Margarita, muy fuerte. Tú lo sabes, en Colombia se vivió una guerra del narco muy fuerte también.
Y también lo vivimos, y a veces uno lo cuenta en este país y las personas creen que es como de película, pero de verdad, verdad, es verdad. Pero qué bonito esa fortaleza que Dios te dio en ese momento, y de poder ser verdad como esa roca para tus compañeros. Y es ahí donde decides venirte para Estados Unidos sola. ¿verdad? Porque todavía Fernando no estaba en la película. ¿Sola para Estados Unidos?
Sí, bueno, debido precisamente a la inseguridad que empezamos a vivir como periodistas, porque México es uno de los países más inseguros, incluso está catalogado que es más inseguro ser periodista en México que en Siria. Imagínate estas estadísticas. Que para mí era muy importante cambiarme, moverme y no ser una preocupación también para mi familia que vivía en México. Posteriormente me voy al network, a la cadena nacional de Televisa, y ahí me encargo de las noticias internacionales. A mis 21 años después de este suceso, me pido mi cambio y empiezo a presentar una serie de investigaciones y reportajes que le gustaron a un productor en México. Y así es como entro a la cadena nacional de Televisa en mi país y me dan un noticiero que yo tenía, yo le digo así, horario de velador, de guardia de seguridad, de 7 de la noche a 7 de la mañana. Si es que llegaba el conductor de las 7 de la mañana, como normalmente había protestas en México, tenía que llegar a las 9 de la mañana. Así que yo cumplía un periodo de trabajo de más de 12 horas que para mí fueron fascinantes. El mejor gimnasio que pude haber tenido y me iba trazando más un escalón para llegar a mi meta. Nunca lo vi como estoy cansada, estoy agotada. No puedo más. Al contrario, lo veía como cada vez me aproximo más. Ahora estoy en internacionales, ya casi llego a Estados Unidos. Conocí mucha gente. Mientras en México era de noche, en Roma, en otros países era de día, estaba amaneciendo y había noticias que reportar. Así que eso me fue llevando así poquito a poquito hasta que un día me entero que hay una vacante en Univision Houston y llego con mis papeles al lobby de Univision Houston, pedí un fin de semana de vacaciones y me dice mi esposo Fernando, que era mi novio, a Houston, imagínate, yo fui de vacaciones y me dice Fernando, que era mi novio, oye Michelle, ya estamos aquí y ahora qué vamos a hacer, le dije yo me voy a cambiar, me voy a poner en la parte de atrás del carro y tú vas a ser mi chofer, y me dice Fernando, ¿qué vas a hacer? Le dije yo, tú espérate tantito, Bajo la ventana de atrás del carro y le digo al guardia de seguridad: "Mire, yo tengo que entregar estos papeles en la mano del director de noticias. Yo no me voy de aquí hasta que no se los entregue. Yo vengo desde México, aquí está mi pasaporte, y yo trabajo en Televisa, y yo tengo que entregarle estos documentos en la mano del director de noticias." Entonces escucho que el director dice, el guardia de seguridad dice: "Ah, sí, a la directora." Dije: "Una pista, es mujer." Y así me fui escalando hasta que llegué a conocer a Marta Catán. Ay, Marta Catán, le mando un abrazo si está escuchando esto. Ella fue una pieza clave, una de mis mentoras en mi trayectoria periodística y sobre todo en este país. Me ayudó muchísimo, Margarita, muchísimo. Y eso es algo muy importante.
Nada grande se logra solo. Esa es una lección muy importante. Nada grande se logra solo. Hasta los mentores que tenemos y que Dios nos pone en el camino.
Yo llego, conozco a Marta Catán en el lobby, le hablan y le dicen: sí, aquí está una señorita que la ha venido a buscar, que no se quiere ir de aquí. Ahí está mi terquedad, verdad. Yo no me iba a ir de ahí hasta que no le entregara los papeles a Marta Catán. Y salió Marta Catán y dice: ¿qué se te ofrece? Me acabas de sacar de una junta importantísima. Le dije: se me ofrece entregarte mi currículum, mi resumen de vida. Yo voy a trabajar contigo algún día, de lo que sea, de lo que tengas. Por favor, el día que tengas una vacante, algún puesto disponible para mí, déjame saber. Y se rió, se carcajeó Marta Catani, dijo: no puedo creer que me has dado tu currículum y tu demo para Así de la nada, yo venía llegando del aeropuerto, estaba hasta en shorts y tenis, imagínate. Te dije ahora o nunca.
Dicen que el 90%, en inglés dicen 90% is showing up, el 90% es llegar hasta ahí. Mira que es que estoy fascinada oyéndote esta historia, la determinación, yo entro hasta ahí y hablo con ella, sigue, es que me emociona, sigue.
Yo no tenía ni idea cómo se llamaba ella, fui hilando las piezas, investigando, Yo creo que cuando quieres algo, todo se pone a tu favor para cumplirlo. La mente es poderosísima.
¿Tú visualizas tus metas, Michelle?
Siempre. Te voy a contar algo que hoy lo vivo y me pasa. Cuando yo viajo por primera vez a Estados Unidos, yo tenía como unos 17, 18 años, imagínate. Y entonces yo llego y yo digo: Wow, yo algún día voy a vivir aquí. Yo llegué y yo había estudiado inglés porque me había ganado una beca en el modelaje. Por eso yo me metí a modelar, para pagar mis estudios y para pagarme la beca, para ganarme esa beca de inglés que daban como premio, porque mis papás no podían costearla. Cuando yo llego acá y yo pido mi primera orden de comida en inglés, yo me sumergí como en un mundo de este va a ser mi mundo.
Esta es mi realidad.
Esta es mi realidad. Y después fuimos a un mall, me acuerdo perfecto, y acababan de llegar esos zapatos de suela roja al mall, impagables para mí. Imagínate, en ese entonces yo los veía y decía: ay, Dios mío, con esto comemos mi familia y yo 2 meses seguidos. Y me los puse, Margarita, y me los probé y empecé a caminar con ellos. Y cuando yo me vi en el espejo, yo dije: estos son los zapatos que yo voy a usar. Cuando presenté Primer Impacto la primera vez, y se me hace un nudo en la garganta porque ahorita que te lo cuento y me estoy acordando que yo usé esos zapatos que me probé hace más de 15 años en mi primer show de Primer Impacto. Imagínate, la mente es muy poderosa y Dios es maravilloso y hay que darle órdenes claras.
Cuando tú le dices: esta es mi realidad, estos son los zapatos. Miren qué claridad: estos son los zapatos que yo voy a tener puestos en mi primer programa de primer impacto. Señores, no se vuelve más claro que esto. ¿Dónde voy a estar? ¿Qué voy a tener puesto? ¿A qué huele? ¿Qué oigo? Ella lo tenía clarito y por eso es hoy probablemente la más o una de las más importantes presentadoras de televisión en habla hispana, ¿verdad? O sea, no solamente por su trabajo duro, ¿Alguna vez alguien te ha dicho: "Ay, es que tú trabajas una hora al día"? La gente que ve televisión y cree que entras, tú presentas. ¿Nunca te han dicho eso?
Sí, la gente cree que incluso vengo, me siento y empiezo a leer. Está muy estigmatizada esta profesión, lamentablemente. Está muy estigmatizado las chicas de impacto, ¿no? Pero hay mucho más allá de lo que ustedes pueden ver. En las redes sociales o lo que ustedes pueden ver.
¿Cuántas horas trabajas al día, Mitch?
Muchísimas. No nada más trabajo en mi show. Sí, mis premios están ahí por mi dedicación. Algo que me llenó mucho, de mucho orgullo, fue cuando me entregaron mi primer premio Emmy. Yo tenía 24 años, iba a cumplir 25, y cuando me lo entregaron me dijeron que era la presentadora más joven en recibir un premio Emmy del periodismo en Estados Unidos y mexicana. Entonces para mí significó como otro reto el saber que una mexicana a sus 23 años, 24, había llegado a tener un premio tan importante como es un Emmy de investigación en periodismo. Eso me dio mucha más gasolina para seguir mi camino en Houston y llegar a Primer Impacto.
Las limitaciones son mentales porque aquí hay otro techo: soy muy joven para lograrlo, soy mujer, soy latina, le podemos poner soy bajita, soy alta, soy rubia, soy morena. Las limitaciones que nos meten y tú nunca, mira, una niña que a los 16 creo que habías tenido 3 o 4 trabajos, ¿verdad? A los 21 Mira, miren, y que dijo: yo voy a llegar al programa número 1 de la televisión hispana estando en Monterrey, México, y lo logró. Entonces, chicos, aquí hay un mensaje grande de la visualización, la claridad, y de que los límites no existen. Van a haber voces afuera que te van a decir no puedes, pero es la voz interna la que te frena o la que te empuja.
Y no solamente la ley de atracción, Margarita, porque cualquiera pudiera soñar, pero cuesta un chingo, como decimos, Muchísimo alcanzar los sueños. Los sueños no llegan nada más con que me acuesto, veo Netflix y yo sueño con ser la presentadora de Primer Impacto. No, eso no fue así.
Yo trabajaba como dice el dicho, hay que visualizar, hay que creerlo, pero hay que tomar acciones, hay que irse para Houston. A veces hay que esperar 2 horas, 5 horas, 10 horas debajo del sol, verdad, para hablar con la persona. Eso es lo que hacemos las personas que estamos determinadas a lograr una meta, ¿verdad? Y a no dejar que ningún obstáculo nos frene de nuestro sueño.
Y mucho sacrificio.
Mucho sacrificio, sí, mucho.
Todo el mundo ve esa punta del iceberg, pero no sabe que yo no tuve una etapa de quinceañera, de bailes, de— yo sacrifiqué muchas cosas como joven porque decidí dedicarle mi tiempo mi mente, ahora sí que mente, cuerpo, alma y espíritu a mis objetivos, que los tenía muy claros.
Qué bonito. Y ahora otro mensaje: nunca es tarde. Si tú nos estás escuchando y tienes 60 años, no importa, tú hoy puedes decidir, ay, yo me hubiera gustado ser como Michelle a los 15 años. No importa, ¿verdad? Uno no se tiene que comparar con nadie más que con uno mismo, ¿verdad? Y uno ser una mejor versión de uno mismo. Vamos a otra meta muy importante para ti, que fue ser mamá. Verdad, y que tiene, digamos que es una historia agridulce, obviamente muy dulce por la bella Megan, verdad, que yo sé que es el sol tuyo y de Fernando, pero no fue fácil. O sea, la vida siempre te ha puesto como granaditas, esa granada, verdad, esos caminos difíciles para llegar a donde estás. Cuéntanos de este proceso de la maternidad, lo difícil que fue y cómo tu mente te ayudó a no darte por vencida.
Pues fue una como le digo yo, una carrera de obstáculos que pude superar. Ahora que estamos en el mes de la endometriosis y crear conciencia, me encantaría usar tu plataforma para recordarle a todas las mujeres jóvenes y no jóvenes también que se vayan a checar. Ese fue mi primer talón de Aquiles, mi primer obstáculo. Cuando yo me caso con Fernando, yo le digo a Fernando, sabes que yo quiero ser mamá, yo quiero tener un equipo de fútbol. A mí me encantan los niños. Yo estudié una maestría enfocada en psicología infantil porque me fascinan los niños, de verdad. Yo siempre me vi con un equipo de fútbol como familia. En mi casa somos 4 hermanos y una hermana de padre, somos 5 hermanos. Pero yo siempre me vi con esa familia grande, mexicana, hispana, que todos tenemos. Sin embargo, el primer obstáculo vino con la endometriosis. Después Tengo un problema en la sangre. Bueno, han visto un problema en la sangre que ataca el feto, lo ve como una enfermedad, y tuve que usar muchas inyecciones a lo largo de mi vida fértil cuando quería embarazarme, pero lamentablemente pues tuve 4 pérdidas, una de ellas muy avanzada de mi hijo Lázaro. Y yo le digo mi hijo Lázaro porque hay que ponerle un orden también en la familia, y solo lo comprendí después con las constelaciones familiares. El orden de darle y la importancia de darle a cada ser que llega a tu vida su lugar en la familia. Así que Lázaro es mi primer hijo, después fue Roberta, que tampoco pudo llegar a nuestros brazos, se convirtió en una estrella. Tuve otra tercera pérdida, un embarazo ectópico, y Megan. Megan es mi quinta hija, Margarita. Y fue un camino muy duro porque tengo 35 años tratando de embarazarme desde que me casé, hace 9 años que empecé todo este camino y hoy veo los frutos de no darse por vencida también internamente, espiritualmente. Hay algo que hasta la misma Biblia lo dice y no soy la persona más cristiana, ni estoy en misa todos los fines de semana, pero sí tengo una fe inquebrantable, muy grande, y la misma Biblia dice: "Aquel que cree, todo lo puede", y ese era mi lema de vida, ese ha sido mi lema de vida. Cuando yo llego con un especialista en Houston, que por eso yo quería irme a vivir a Houston, por mi trabajo, porque yo había leído que estaban los mejores médicos, de Estados Unidos en Houston, y yo ya venía cargando con ciertos problemas ginecológicos que a mí me llamaban mucho la atención. Cuando yo llego con esta mujer que tiene una pared de reconocimientos y de premios y mil cosas que tú decías, wow, estoy en las mejores manos, pues error, porque su actitud no fue la mejor conmigo. Ella fue la primera mujer que me dijo: tú olvídate de ser mamá, tus probabilidades de ser mamá son del 3%. Yo me acuerdo que volteé a ver a Fernando y Fernando se le hizo un nudo en la garganta y se me quedó viendo así como que a ver qué, cómo va a reaccionar, ¿no? Y en vez de pararme y llorar, me paré y le dije: mire, con todo respeto, pero usted no es Dios. Ese 3% que usted me está dando yo lo voy a convertir en un 97%. Hoy mi mente escucha un 97% de que yo puedo ser mamá. Así que yo le mandé una orden a mi mente y le dije: no es 3%, es 97% que tú vas a ser mamá. Yo me salí de ese consultorio y por supuesto que me desmoroné, por supuesto que me caí, porque somos al final seres humanos Y ahí vino un proceso muy grande de inteligencia emocional, de poder controlar todas estas emociones que me bombardeaban, que tenía encima que salir adelante porque estaba cumpliendo, encaminada a cumplir mi sueño profesional, que ya estaba trabajando en Univisión, que ya se me estaba abriendo oportunidades para venir a cubrir a una conductora en Primer Impacto. Era como que se me abría una puerta profesionalmente, pero se me cerraba una puerta muy grande, uno de mis más grandes sueños, que era ser mamá. Pero sin escuchar a esa mujer, yo seguí y seguí buscando, nunca me di por vencida, hasta que un día encontré la solución. Y estaba de verdad que en la mente. Me dijeron: relájate. Y deja, deja que suceda. Me sometí a varios tratamientos, ninguno funcionó, ninguno. Y el día que me relajé y que dejé a Dios ser Dios, me habla mi doctor y me dice: oye, ven porque te tengo que hacer unos chequeos. Llego y me dice: ay, felicidades, estás embarazada. Y yo: ¿qué? ¿Cómo que estoy embarazada? Sí, ven. Y escuché el corazón de Megan. Yo creo en los milagros todos los días que veo los ojos de Megan, porque para mí Megan es Es eso, es un milagro, es un hecho extraordinario que ni la doctora egresada de Harvard en Houston tiene explicación para lo que pasó.
Mira, aquí hay dos lecciones enormes y gracias por compartir algo pues que es tan importante en tu corazón. Primero te quería compartir una frase que he oído que es muy linda, dice: todos los seres humanos tenemos una misión. Cuando tú hablas de tu hijo Lázaro, Roberta, tus hijos por supuesto son almas, almitas completas, dice Lo que pasa es que hay personas que cumplen su misión muy rápido. Ellos vinieron a tocar algo en tu corazón y la cumplieron tan rápido que se fueron al cielo. Hay otros que les toca 10 años, a otros 50, a otros 80, ¿verdad? Entonces eso me pareció muy lindo, porque que hayas honrado a cada uno de tus hijos con su nombre y saber que ellos cumplieron su misión en tu corazón, ¿verdad? Y lo otro, este es para la gente que no se escucha: hay que aprender a cuestionar las autoridades. Autoridades. A veces un profesor para ti es una autoridad y te dice a los 15 años: "Usted bruta, miñita, usted ni sueñe." Y como para uno él es una autoridad, uno dice: "Ah, pues yo no voy a poder." O una médica o un médico, yo creo un médico puede dar un diagnóstico, pero para mí no deben dar un pronóstico. Es como cuando te dicen: "Usted no va a poder, usted va a morir." Eso le corresponde a Dios, que te diga: "Bueno, este es el diagnóstico y vamos a hacer todo lo que podemos." Hay que cuestionar esas voces. Y mira que tú eres una berraca, como lo digo, porque no te dolió, pero no te dejaste. Y la mente es poderosa. No solamente se lo entregaste a Dios, que es el poder de poderes, sino que también, verdad, que la fe, creíste. Creer, para mí, si yo pudiera sacar una frase de nuestra conversación, Mitch, es: no es ver para creer, es creer para ver. Y mis amigos, Michelle Galván está donde está porque nada se lo han regalado. Nada le ha caído del cielo, ha tenido que vivir en huracanes, granadas, ¿verdad? Y como les dije, granadas emocionales también y mentales. Y aquí está. ¿Qué edad tienes ahora, Mitch?
35 años.
¿En qué año naciste tú?
En el 87.
Mitch es modelo 87, jovencita. Yo soy modelo 72, imagínate. A sus 37 años, tener 3 premios Emmy, todos los reconocimientos que tiene, y ser una inspiración para todas las mujeres latinas. Miche, te quiero, te admiro, sigues siendo quien eres, sigue siendo luz, porque una luz no se prende y se esconde, verdad, una lámpara se pone afuera para que la gente la vea. Gracias por abrirnos tu corazón, gracias por abrirnos tu mente. Regálale un mensaje final a las personas que sueñan en grande, porque tú has sabido soñar en grande y por eso has logrado en grande. Pero que está la vocecita, la loca de la casa, tú la conoces, esa vocecita negativa dice diciéndonos: ay, será el síndrome del impostor, que por cierto las mujeres lo sufrimos más que los hombres, ¿verdad? Yo no puedo, será que estoy tirando el chorro muy alto, como decimos en Colombia. ¿Qué les dirías a esas personas que su corazoncito tiene miedo de que tal vez están soñando muy grande?
Que ellas son las que deciden. ¿Sabes qué? Me he topado con mucha gente desde que yo les compartí lo que viví con Megan, de que no me podía embarazar, mis pérdidas, Y me decían: es que, ¿cómo lo haces? Yo no lo puedo lograr. ¿Cómo lo hiciste? ¿Cuál es el secreto? ¿Qué tomaste? ¿Qué comiste? ¿Qué brujería hiciste? Esto no es brujería, esto ni siquiera la ciencia lo puede explicar, porque de verdad que Megan es un milagro. Esto yo sé que viene desde adentro. Y milagro, esa palabra milagro significa hecho extraordinario, inexplicable. Pero yo sé que los milagros comienzan desde que tú te la crees. Hay que creer para ver y si yo pude, tú puedes porque nada nos diferencia. Como bien dice Margarita Pazos: tenemos la misma máquina entre ceja y ceja, así que ¿cuál es la diferencia? No está en el por qué me está pasando esto, porque a mí me pasó, es que ¿por qué yo? ¿Por qué me está pasando esto, Dios mío, si soy una persona tan buena que yo no le deseo nada malo a nadie? Que está enfocada en sus metas personales y profesionales, porque yo, hasta que dije: ¡Alto! ¡Basta de ser la víctima! ¿Para qué, Dios mío, me está pasando esto? Y lo comprendí, porque Lázaro, mi primer hijo, cumplió su misión. Y después de vivir un luto que me llevó a una depresión terrible, entendí que Lázaro había cumplido la misión que era venirme a decir que yo podía ser mamá. Y hoy Megan es mi quinta hija.
¡Qué lindo! Bueno, mis amigos, ahí tienen, si Michelle Galván pudo, tú también puedes. Síganla en todas las redes. Baby Megan también tiene una red preciosa donde la pueden seguir. Y bueno, te seguiremos viendo siempre y queriendo mucho, Michelle. Así que gracias a todos y nos vemos en el próximo episodio de Yo Puedo, Tú Puedes. Gracias, Michelle.
Gracias, mi querida Margarita. Yo te seguiré aprendiendo. Un abrazo grande.
Gracias, un abrazo. Gracias por unirte a un episodio más del podcast Yo Pude, Tú Puedes. Espero que lo hayas disfrutado. Me aseguro de leer todas las reseñas de mis podcast, así que si tienes alguna pregunta para mí, déjame una reseña en Apple Podcast y me aseguraré de responderla en un próximo episodio. Hasta la próxima. ¿Estás en Panamá y te gustaría aumentar tus ventas significativamente? ¿Cómo estás? Soy Margarita Pasos, entrenadora Fortune 500, y el 22 y 23 de julio Vamos a llevar nuestro bootcamp de ventas de Miami a tu país, a Panamá, y te vamos a enseñar en un día y medio a cómo volverte uno de los mejores vendedores de tu industria, con las técnicas que hemos enseñado con Brian Tracy por décadas aquí en Estados Unidos y en el mundo entero. Aquí abajo encuentras toda la información para que agendes una llamada con uno de mis asesores y reserves tu cupo. Nos vemos allá para que este año la saques del estadio.
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