La HERRAMIENTA MÁS PODEROSA para el ÉXITO EN LOS NEGOCIOS // Margarita Pasos

En esta charla motivacional, Margarita Pasos sostiene que la inteligencia emocional (IE) es la herramienta esencial para lograr éxito en los negocios y en la vida. A través de anécdotas deportivas (Zidane vs. Materazzi), ejemplos de empleo y estudios de TalentSmart, argumenta que el coeficiente emocional, no el intelectual, determina la capacidad de liderar, vender y mantener relaciones sanas. Critica el modelo educativo prusiano‑americano por enfocarse en obediencia y no en gestión emocional, y propone que el autogobierno y la mentalidad de grandeza son claves para construir un imperio personal. Cita a John D. Rockefeller como ejemplo de uso de la cabeza fría en los mercados y destaca la importancia de formular buenas preguntas para transformar la calidad de vida.
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Si usted quiere un negocio, usted quiere un negocio. Como digo yo, molestando busca pleitos, ¿verdad? Si usted quiere una casa, una casa cómoda, bonita, que a ti te guste. Sueñan grande, si soñar es gratis. Eso es una obra de inteligencia emocional y la gente piensa: ay, en la vieja chismosa, la mujer, el hombre dramático, la mujer dramática. No, obvio también les sirve, obvio, pero esto tiene más que ver con tu negocio que cualquier otra cosa. Ustedes han visto en el deporte cómo empiezan siempre en boxeo, ahora en el UFC, en el fútbol, empiezan como a hacer enojar al otro. Porque tú sabes que cuando el otro pierde el control de sus emociones, pierde. Ustedes no saben que yo pienso mucho en ustedes. Yo soy creyente, en mi poder superior es Dios, y yo le doy gracias todos los días por cada uno de ustedes. Yo no creo en las coincidencias, y yo creo que si Dios, o quien sea que es tu poder superior, nos juntó en el camino, es para algo bonito. Sí o no. Yo estoy aquí para servir Vamos a hablar de un tema que me cambió la vida radicalmente. Esta es la base del pastel, porque todo lo que he aprendido, claro, todo te equipa para seguir más adelante. El manejo del tiempo te equipa, buff, las ventas ni para qué les digo, ¿verdad? Pero la base del pastel es la mente y las emociones. Sí, porque miren, pensemos así: Si ustedes están contratando a alguien para su negocio y les llega un joven pero con una hoja de vida que ustedes dicen, no, pues esta persona es una aparición. Digamos que tú la quieres en marketing y eso estudió marketing en Harvard, en Stanford, trabajó con los mejores marqueteros, con Seth Godin, ¿verdad? O sea, tú dices, no, o sea, esta persona va a ser la maravilla, habla 5 idiomas, es experto en AI, estoy contratado, dices, ¿verdad? Wow. Cuando la persona llega y le dice: bueno, mira, es que aquí los valores de la empresa. Ah, no, usted no me va a decir cómo hacer las cosas, es que yo fui a Harvard, ¿qué le pasa? Ubíquese. Toda se la sabe, se pelea con todos los compañeros, se cae un cliente, un cliente dice: ya no quiero seguir con esta agencia, le da migraña, le da dolor de estómago, se pelea con el cliente, no puede venir a trabajar 2 días de la— se emberracó tanto en Colombia, emberracarse es enojarse, que de verdad le dio una migraña de 2 días. Y tú al mes dices: yo, ¿para qué contraté a esta persona? Y de pronto, a la par de esa persona, había una chica que venía todos los días a tu agencia, te decía: jefa, venga, deme una oportunidad. No, pero usted, ¿qué sabe de marketing? No, pues yo aprendo, yo estudio. Dígame qué hay que aprender. Yo me leo el libro, yo le hago sombra a su gente. ¿Habla inglés? No hablo inglés, pero me meto a clases por la noche si es necesario, ¿verdad? Y te decía la muchachita: no me pague, no me pague, solo deme una oportunidad. Que por cierto, en la historia de Don Francisco me la contó él de su boca, como él, creo que fueron como 80 veces, se me olvida el número, que fue a una estación de radio para que le dieran una oportunidad. Y tú le dices: tanto te friega esta niña, que dice: bueno, te voy a dar una oportunidad. Y resulta que esta niña tiene una inteligencia emocional. Sí, ella no sabe de AI, pero te dice: listo, yo no sé de inteligencia artificial, jefa, pero dígame dónde me meto a estudiar, págueme un curso. Yo me siento al lado del que sabe y le hago preguntas. Yo me quedo hasta más tarde. Yo aprendo. ¿A quién le va a ir mejor en la vida? ¿Al que tiene 20 títulos y doctorados o al que tiene la inteligencia de las emociones? Por eso me encanta una de mis frases favoritas de Ciro, uno de los grandes estoicos. Ahorita les explico qué es el estoicismo. Dice: si quieres un imperio, pónganme yo el que quiera un imperio aquí, porque aquí no vinimos a pensar en chiquito. La vida ya, la vida rápida, y los límites son mentales, ok. Si quieres un imperio, gobierna. Miren toda la gente que quiere un imperio aquí. A ver los de YouTube. Claro, claro. Yo antes pensaba en chiquito, y en Colombia usamos mucho el tico, un tintico, una Coca-Cola, una casita, un carrito, un negocio. No, si usted quiere un negocio, usted quiere un negocio. Como digo yo, molestando busca pleitos, ¿verdad? Si usted quiere una casa, una casa cómoda, bonita, que a ti te guste, Sueñan grande, sí, soñar es gratis. Una de las cosas que dicen es aquellos que dicen que no se puede no deberían interrumpir a aquellos que están haciendo que las cosas sucedan. Eso es una obra de inteligencia emocional y la gente piensa, ay, en la vieja chismosa, la mujer, el hombre dramático, la mujer dramática. No, obvio también les sirve, obvio, pero esto tiene más que ver con tu negocio que cualquier otra cosa. Yo siempre le digo a la gente, el pulso de un negocio es la venta. Si no hay venta, no hay negocio. Pero el corazón que bombea ese pulso es el líder. Todo sube o cae por su liderazgo. Y si el líder, la torre de control, no tiene inteligencia emocional, está lleno de frenos mentales, se pelea con todo el mundo, todos los buenos colaboradores se levantan, todos los buenos clientes se levantan, ¿a dónde va a llegar ese negocio si no hay inteligencia emocional? Se acordarán los que tienen juventud acumulada como yo En el mundial del 2006, los que están más jovencitos de pronto no se acuerdan, pero les cuento. Miren ese cabezazo, era la final del mundial de fútbol, o sea, una final, pues madre, lo que le cuesta a un país llegar ahí. Francia de blanco, Italia de azul. El número 10, capitán del equipo de Francia, le iban a dar como el jugador, ¿cómo se llama eso que le dan? Como el balón de oro, uno de esos premios de como el mejor jugador del mundial. Zinedine Zidane, capitán del equipo de Francia, y Materazzi es al que él tumba de un cabezazo. Materazzi se le acercó en una jugadita, ustedes pueden ver por ahí el video en YouTube, y le dijo: tu mamá es una pe— y tu hermana peor, a saber qué más le dijo, ¿verdad? El tipo dio dos pasos para adelante, se devolvió, le pega un cabezazo, y ¿qué pasó? Los que saben de fútbol saben qué pasó: tarjeta roja. Te fuiste en la final del mundial. Italia ganó, Francia tuvo que terminar el partido con su, no solo con un hombre menos, sin su capitán, ¿verdad? Si quieres un imperio, gobiérnate a ti mismo. Ustedes no creen que 2 horas después, 30 minutos después, Zidane dijo: ¿qué hice? ¿Qué hice? Arruiné, o sea, mi país, mi carrera. Historias así hay en negocios, en matrimonios, y en casos extremos hasta cárceles. Yo fui por muchos años a la cárcel a hablar con privados de libertad y muchos decían: yo sí, yo maté a una persona. Después de que lo hice, una hora, o sea, yo me cegué y una hora después dije: ¿qué hice? Arruiné mi vida, la de esa familia, la de mi familia. Ya muy tarde, ¿verdad? Entonces, por eso hay que gobernar. No vamos a llegar a ese extremo, obviamente aquí nadie va a ir a matar a alguien, pero ¿cuántas veces te ha pasado que le dices algo a un cliente o De pronto a uno de tus hijos incluso gritas, o a un colaborador, y se te va, y después te arrepientes. Sí, porque el que reacciona pierde. El que reacciona bajo el mando de las emociones negativas pierde. La inteligencia emocional es importantísima, no solo para el deporte, no solo para las relaciones y tu bienestar, para el dinero. Ya les voy a mostrar unos estudios que se van a ir para atrás, porque yo siempre digo que estas vainas ¿Por qué no nos las enseñan en la escuela? Yo les voy a decir por qué. El sistema educativo nuestro viene de Prusia. En Prusia dijeron: ¿Cómo creamos soldados? ¿Cómo podemos poner niños aburridos que pongan atención, que obedezcan? Y crearon el sistema educativo de allá. Luego Estados Unidos se copió, pero lo que querían era crear obreros, ¿verdad? Porque era otra época y lo que necesitaba la economía del mundo eran obreros. Y eso se quedó así, eso es obsoleto. Entonces te enseñan todo al revés, no te enseñan a manejar las emociones, no no te enseñan a pensar en grande, no te enseñan a creer en ti, sí, porque lo que quieren es que tú seas una persona que obedece. Miren, distrae. Ustedes han visto en el deporte cómo empiezan siempre en boxeo, en ahora en el UFC, en el fútbol, empiezan como hacer enojar al otro, porque tú sabes que cuando el otro pierde el control de sus emociones, pierde. Y fue lo que hizo Materazzi magistralmente con Zidane. O sea, ¿ustedes creen que sea en realidad? ¿Qué sabrá Materazzi de la mamá y de la hermana de Zidane? Simplemente el tipo lo hizo para que botara la gorra y lo logró. Y el que reacciona con rabia, con ira, con emociones negativas desbordadas, pierde en los negocios, en las relaciones. ¿Quién ganó ahí? Materazzi, Italia, porque el otro botó la gorra, no tenía control de sus emociones. Es un tremendo futbolista. Y le costó mucho retomar su carrera. Después ya volvió al Real Madrid y toda la cosa, pero le costó años. Eso fue un error que le costó muy caro, ok. Entonces miren, Talent Smart es una agencia maravillosa aquí en Estados Unidos que hace estudios de inteligencia emocional, ok. Este, este, uno de los estudios que más me ha fascinado a mí de ellos es agarraron un grupo de personas Miles de personas en el grupo A y miles de personas en el grupo B, pero ¿qué tenían en común? En el grupo A habían personas enfermas, que ningún trabajo les duraba, endeudados de deuda mala hasta aquí, como uno dice, este pobre le va mal en la vida, ¿sí o no? Como con muchos problemas, listo. Y en el grupo A pusieron gente que se consideraba exitosa, que tenía libertad financiera, que tenía relaciones sanas y duraderas, sí tenían un empleo, llevaban 20 años en el empleo, Si tenían un negocio, sus colaboradores y sus clientes llevaban años con ellos, o sea, tenían relaciones sanas. Y les midieron el coeficiente intelectual, eso se llama el IQ. Yo no sé si ustedes sabían esta vaina, pero el coeficiente intelectual es casi fijo, o sea, uno nace con la inteligencia que nació, sí. Y a no ser que tú tengas un accidente y entonces pierdas un poco de inteligencia, eso ya es muy poco lo que lo puedes mejorar. Tú puedes aprender a vender, ahí, ahí. Pero mejorar tu IQ, eso es casi que con ese número naciste, ¿verdad? Entonces dijeron, vamos a medirles el coeficiente intelectual, porque esta gente debe ser más inteligente, tienen más plata, tienen mejores relaciones, tienen más amigos, tienen más salud. Y resulta que no, que tanto en este grupo como en este grupo había personas brillantes, había personas promedio y habían unos cuantos debajo del promedio. Dijeron, ah, Qué interesante. Entonces, ¿qué será? ¿Cuál será ese factor X? Entonces les midieron el EQ, que es el coeficiente emocional, la inteligencia emocional, la inteligencia de las emociones, la que no usó Sinead O'Brien ese día. Y guau, esto fue una bomba. El grupo A, el grupo B, bueno, el de este lado, ya no me acuerdo si este era el grupo donde la gente tenía dinero, relaciones sanas, salud, bienestar, se sentían felices, tenían en promedio, agárrense, un 90% más alto la inteligencia emocional que este grupo. O sea que la inteligencia, la parte intelectual, no es lo que hace la diferencia. Lo que hace la diferencia es la inteligencia de las emociones. En los negocios, Rockefeller, que yo lo admiro tanto, John D. Rockefeller, que ha creado, yo considero, la riqueza generacional más importante de nuestros tiempos, porque el abuelo hizo la plata, el hijo la gozó y el nieto quebró la empresa. No, los Rockefeller siguen de generación en generación. Rockefeller era los que decía: cuando todo el mundo compre, venda; cuando todo el mundo venda, compre. Para eso se necesita cabeza fría e inteligencia emocional. Ustedes han visto con Bitcoin, Bitcoin va para arriba, compre, compre, y todo el mundo entra como loquito. Bitcoin va para abajo, venda, venda, venda. Yo no me meto en ese patín, yo tengo Bitcoin. Pero ahí lo dejo, ¿verdad? Yo solo veo a largo plazo y no, no me engancho ni cuando va para arriba ni todas estas cosas del dinero. Hay que manejarlas con cabeza fría. Soy hábil, completo y capaz. Soy saludable, soy abundante, soy imparable. Cambiemos las preguntas y la vida cambia. La calidad de tu vida depende de la calidad de tus preguntas.
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