
En este monólogo de estilo personal, la ponente explica que la forma más eficaz de gestionar el tiempo es aprender a decir "no". Cada vez que aceptamos un compromiso, estamos implícitamente rechazando otra actividad; por eso es crucial que lo que rechazamos no sea una actividad de alto valor. Señala que, si no controla su agenda, otros decidirán por ella y sus proyectos prioritarios se verán desplazados. Expone su propia jerarquía de prioridades – Dios, la familia y, a continuación, su proyecto/empresa, alumnos y colaboradores – y cómo esa estructura guía sus decisiones. Además, comparte sus hábitos de autocuidado alternativos al gimnasio (caminar, sauna) y subraya que decir "no" protege tanto su bienestar personal como la operatividad del hospital y del negocio. El mensaje central es que la claridad en decir "no" permite mantener alineadas las actividades de mayor valor y evitar que otras demandas consuman tiempo crítico.










