La MUERTE es Solo una TRANSICIÓN con PILAR SORDO

In this YouTube interview, host Margarita Pasos (joined by Sofía Pasos) talks with Chilean psychologist Pilar Sordo about her 25‑year work accompanying people who are dying. Pilar shares personal stories of near‑death experiences, explains her view of death as a peaceful transition, and describes the practical tools she uses with patients – cutting emotional attachments, encouraging forgiveness, and helping the soul choose its moment of departure. She introduces the “3 P” practice (Pause, Pause, Question) as a daily habit to reconnect with oneself, and critiques modern technology’s anesthetizing effect on emotions. The conversation also covers biodescodificación (body‑emotion symbolism), the challenge of setting personal boundaries (especially for women), the evolution of her purpose over a lifetime, and the importance of expressing emotions rather than managing them. Pilar reflects on her own challenges – the loss of a partner, aging, and balancing masculine and feminine energies – and offers concrete advice for listeners on self‑care, saying no, journaling, grounding, and embracing vulnerability. The interview ends with a celebration of Pilar’s birthday and a call to live each day intentionally.
Chapters
En este nuevo episodio de Yo Pude, Tú Puedes, la reconocida psicóloga chilena Pilar Sordo nos acompaña con tips importantes para la vida.
La tecnología, el celular, nos tiene anestesiados. Tengo que desconectarme de eso para conectarme conmigo. Pausa, para y pregúntate qué necesitas, qué te gusta, desde qué lugar estás haciendo lo que estás haciendo. Que si te duele la espalda es porque estás cargando un peso emocional que tienes que soltar, porque si te duelen las rodillas tiene que ver con la humildad.
¿Cuál ha sido el desafío más grande que has tenido y cómo lo superaste? Nos hablará de su experiencia ayudando a otros que se acercan a morir.
Yo llevo 25 años acompañando gente a morir. Mi trabajo en el fondo consiste en cortar apego que tiene el que se va con los que se quedan o los que se quedan con el que se va.
¿Cuál dirías que es tu propósito en esta etapa de tu vida?
Hablará de los hechos inexplicables que ha vivido al lado de estas personas y por qué ella no le tiene miedo a la muerte.
Nadie se va solo, a uno lo vienen a buscar. Lo único que ahí yo empiezo es a comunicarme con esos seres para que el paso entre mi trabajo y el de ellos Sea lo más rápido posible. Estuve operada, la operación una vez salió mal. Yo recuerdo que lo último que decía la enfermera es: se nos va, se nos va. Estuve a punto de subirme a un avión que después se cayó, después del terremoto en Chile.
¿Alguna vez te ha pasado que uno de tus enfermos muere y regresa y te dice: vi esto? La muerte es solo una transición, con Pilar Sordo, en este nuevo episodio de Yo Pude, Tú Puedes. Mi gente, ustedes la conocerán como la psicóloga famosa con 13 libros, La Inminencia, la investigadora, pero para mí es mi amiga del alma que viene de Chile, la sordora, mi Pili. Happy birthday, amada, cumpleañera. Sí, qué emoción tenerte aquí, amiga, que te quiero tanto. Y el día de tu cumpleaños, yo también te quiero mucho y lo sabes.
Así que feliz de estar acá en el día de mi cumpleaños, además 59. Dios mío, ha costado llegar a los 59, no ha sido fácil, pero feliz de estar acá en Miami, y además con usted y conocerte, Sofía.
Sí, qué lindo.
Gracias, gracias por este espacio que están teniendo tan lindamente ustedes dos, que me encanta verlas juntas. Y lo que se ríen y cómo hablan, y lo pasan tan bien. Que nada, feliz, feliz de estar acá con ustedes. Así que a disposición de lo que queramos conversar.
Yo quiero empezar. Tú dices que tu vida es muy acontecida, que te ha costado llegar a los 59. A veces la gente ve el éxito, verdad, no ven detrás de cámaras, como decimos. ¿Cuál ha sido el desafío más grande que has tenido y cómo lo superaste?
No sé cómo elegirlo, el desafío. Quizás el momento más álgido hace ya algunos años fue la muerte de mi pareja de un cáncer de páncreas. Yo creo que eso indudablemente, igual que muchas otras cosas, pero marcó un antes y un después en mi vida. Fue una relación corta, fueron 9 meses sanos y 9 meses enfermos. Lo suficiente para cambiar la vida. Y después, bueno, han habido otras cosas. El año pasado también fue un año súper desafiante en montones de cambios y de aprender a ejercitar. Yo siempre digo, cuando uno cree tener las respuestas, la vida te cambia las preguntas, digamos, y hay que volver a empezar. Y eso me ha pasado muchas veces en la historia de mi vida. Creo que que tengo casi una multiplicidad de casi todos los dolores y de errores también, seguramente, acompañándolos. Pero a pesar de todo, siento que estoy muy contenta de cómo soy. No estoy en el lugar que quisiera estar aún, pero siento que todos los días me acerco un 1% por lo menos a eso. Soy muy agradecida de la vida que tengo, de cómo soy, de lo que he hecho con mi historia, digamos. Porque soy una convencida de que uno no es lo que le pasa, sino lo que uno hace con lo que le pasa. Y eso que he hecho con lo que me ha pasado me gusta un montón mirarlo. Hoy día en la mañana, de hecho, cuando desperté hacía una revisión y miraba como mi historia, porque además pasa algo loco con estas edades como que se aproximan como a las decenas, ¿no? Que es como que uno mentalmente me pillaba como saltándomelo.
Cambiar de piso.
Claro, y decía, ¿cómo quiero estar a los 60? Y decía, pero si todavía no estoy empezando los 59, digamos. Pero pasa una cosa como mental que te lleva directo al cumple de esa decena que va a ser el próximo año, si Dios quiere, si es que estoy en este plano, con los 60 años. Entonces claro, hay desafíos que sí quiero llegar a tener claros a los 60. Así que se abre un año nuevo en el cual decía en la mañana, así como ya vida te recibo con lo que vayas a venir en este año nuevo y espero tener las habilidades para transitarlo de buena forma.
Sí, yo sé que vos decís de que vos podés encontrar diferentes propósitos en cada etapa de tu vida. ¿Cuál dirías que es tu propósito en esta etapa de tu vida?
Yo siento que mi propósito, Sophie, siempre ha sido el mismo. Ha ido cambiando de color, pero mi propósito siempre ha sido el servicio, desde que yo tengo uso de razón, desde que tengo 7 años, digamos. Siempre he estado haciendo cosas espontáneamente para, para no sé, para acompañar a otros, porque la palabra ayudar me parece muy grande y además media egoica, para acompañar a otros. Por lo tanto, ese propósito no ha cambiado. Lo que sí siento que se ha ido modificando es que también me quiero ayudar a mí. Sí, bueno, o sea, que de alguna manera hay una cosa como de yo soy una mujer muy noble Porque trabajo por esa nobleza, digamos, no es casual. Todos los días me preocupo de ser un poquito noble en cada acto que hago, que vivo. Pero quiero ser noble conmigo y siento que eso me falta aún, aunque parezca extraño, dada los años que cumplo.
O sea, te pones a otras personas antes que a vos. Siempre, siempre.
Sí, siempre, siempre ha sido mi tónica. Yo digo que tengo el síndrome de la niña buena, como de ser muy complaciente, de de siempre colocar al otro primero. Y durante los últimos, yo diría, 3 o 4 años he estado trabajando en que esa flecha que siempre sale hacia afuera también se direccione hacia mí. Y ese me parece que es uno de los desafíos que tengo, que no me es fácil porque me cuesta un montón poner límites, me cuesta un montón exigir lo que yo necesito sin mezclar con lo afectivo, digamos. Pero es un aprendizaje que estoy haciendo, que hago todo, que intento hacer todos los días de la mejor forma posible.
Pero, ¿qué cosas dirías que estás estás haciendo para priorizarte a vos misma?
Tomar decisiones de cuánto, por ejemplo, quiero viajar. Yo vivo muy lejos, moverme desde Chile a cualquier parte del mundo.
No es en Santiago, es Santiago para abajo.
Sí, son 1000 kilómetros, son 1000 kilómetros desde Santiago al sur. Yo digo que vivo en el culo del mundo, a la izquierda, cuando se está cayendo el planeta. Ahí vivo yo, y feliz además. Entonces, claro, una de esas decisiones es tratar de— yo llevo 38 años recorriendo América Latina por trabajo. Sí, casi todo mi trabajo, casi todas las investigaciones, los libros, los hice sin fotos, sin Instagram y sin nada, bajo el agua, digamos, sin que nadie se enterara. La vida se empezó a enterar producto de lo mucho que me moví, y eso hizo que yo tuviera un nombre importante dentro del mundo hispano. Ahora todo se sabe y es más fácil mostrarlo, pero la gran mayoría de mi trabajo profesional mal, fue sin nada. Y además era como en ese momento la única mujer speaker dentro de muchos hombres dentro del mundo hispano.
¿Crees que el dinero es algo que solamente le corresponde a la gente que estudió por allá en la universidad, pipirisnai, y que lee el Wall Street Journal todos los días? No, el dinero es un juego y tú puedes aprenderlo como aprendes ajedrez o como puedes aprender fútbol. Necesitas entender las reglas, y entre más lo haces y mejores mentores tienes, mejor te vas a volver. Prioriza el dinero en tu vida Porque en lo que te enfocas te expandes. Quiero darte un regalo espectacular y es mi nuevo ebook Domina el Juego del Dinero, totalmente gratis. Te voy a enseñar cosas que no te enseñaron o que incluso te enseñaron al revés en la escuela. Aquí abajo está el link, aprovecha.
Entonces estoy un poco cansada de la maleta, como que siento que quiero, quiero sacar mi ropa del armario, digamos. Y eso, ese símbolo que cuando me preguntan, me dice, ay, ¿te vas a tomar vacaciones? Y yo digo, sí, ¿dónde vas? No, a mi casa.
Entiendo perfecto.
Mis vacaciones son mi casa, es poder tener toda mi ropa ordenada sin saber que esta se está lavando, la otra está en la maleta que viene, la otra viene, la otra, y que el traje para la conferencia uno. Todo eso como que siento que parte de esas decisiones tiene que ver con viajar menos.
Entonces saber decir no es parte de cuidarse a uno mismo.
Totalmente. Sí, y a la gente le cuesta mucho decirlo, particularmente mucho más a las mujeres que a los hombres. A nosotras Nosotros tenemos una deuda mucho mayor con el amor propio que lo masculino, por temas patriarcales judío-cristianos de miles de años, digamos. Pero el costar decir no tiene que ver con una creencia que es muy brutal, que es que nosotros tenemos la creencia de que decir sí es ser noble. La bondad está asociada al sí, no está asociada al no. El no se acerca un poquito más a la maldad y al egoísmo, digamos. Entonces, cuando yo entiendo que decirte que no a ti implica decirme que sí a mí, Es cuando de verdad estoy trabajando amor propio en serio y me estoy haciendo cargo de esas decisiones. Y eso no es fácil porque el resto también te empieza a evaluar y te empieza a decir: ya, ¿a ti qué te pasó? Y por Dios, que estás distinta, y antes eras tan amorosa y ahora que no sé qué, o por Dios que has cambiado, que es una frase que me encanta porque siempre tiene una alusión que va asociada a la crítica. No es por Dios que has cambiado, qué bueno, sino que por Dios que has cambiado, porque en realidad la gente compra lo que uno vende. Y si yo he vendido por años a una mujer que siempre dijo que sí, Cuando empiezas a decir que no, incomoda a todo aquel que está a tu lado y que espera esa mujer condescendiente, complaciente, que evita conflicto.
Sí, es decir, no, ¿qué más puede hacer la persona que nos está escuchando? Dice: yo también quiero empezar a priorizarme, aprender a decir no, aprender lo que yo digo, las 3 P, que son el parar, el pausar y la pregunta.
Pausa, para y pregúntate qué necesitas, qué te gusta, qué, desde qué lugar estás haciendo lo que estás haciendo. Lo cual no quiere decir que uno no deje de ser complaciente. Si yo puedo complacer a otro siempre y cuando sea desde la conciencia y no desde el miedo, ¿verdad? No es del miedo, no es de evitar el conflicto, miedo que me critiquen, que me rechacen, que me abandonen, no. Todas esas cosas, como tomar la decisión de decir yo voy a actuar de acuerdo a lo que yo necesito y voy a tratar de armar mi vida de acuerdo a la fórmula que yo necesito, necesito tener, digamos. Creo que esa es una de las cosas importantes. Creo que hay que estar en un mundo que nos saca todo el rato de nosotros, que todo el rato estamos saliendo por presión, por las redes, por la información, por lo que sea, digamos, porque afuera está todo caótico. La única invitación es ordenarse internamente. Y ese orden pasa por un viaje continuo de retorno hacia ti, de volver todo el rato.
Vos sabés que muchas personas me han preguntado en redes sociales que cómo encuentro algo que me gusta, porque yo hice un video sobre encontrar tu propósito y dije: hacé lo que te gusta, lo que te inspira. Y habían varios comentarios de personas que me decían: pero es que no sé qué me gusta, no sé qué me inspira. ¿Qué le dirías a esas personas que ni saben? O sea, ni saben qué es lo que les gusta.
Primero, eso es imposible que pase. O sea, todos sabemos.
Tal vez no lo quieren aceptar.
Que yo me haga la tonta es otro problema, pero todos sabemos. Ahora, para yo darme cuenta de esa voz que efectivamente todos tenemos adentro y que la tecnología, el celular, sobre todo en tu generación, nos tiene anestesiados y dopaminérgicos, digamos, donde estamos buscando la gratificación inmediata, rapidita, Yo tengo que desconectarme de eso para conectarme conmigo. Es imposible poder meterte en tu mundo interior para descubrir qué te pasa a través de la tecnología. Tal vez porque te estás comparando con otras personas, porque te comparas, porque tienes estos picos de hormonas dopaminérgicas que te hace sentirte placenteramente, ficticiamente acompañado, que te da una sensación de que no estás solo cuando estás solo de verdad, porque nadie te va a ir a ver si estás triste. Y sobre todo porque no hay espacios de silencio, Sophie. O sea, yo creo que tu generación, que está todo el día con fonos, ni siquiera escucha lo que pasa afuera, mucho menos va a escuchar lo que pasa adentro. Entonces, para eso hay que desconectar, hay que caminar, hay que hacer grounding, hay que tener contacto con la naturaleza. El silencio no es ausencia de ruido, que es lo que siempre se piensa, que tiene que estar todo callado para Yo puedo estar en silencio en una fiesta electrónica. El silencio es un viaje que yo hago hacia dentro de mí para poderme preguntar algo tan simple y tan difícil de responder, que es: ¿cómo estás? ¿Hacia dónde vas? ¿Para qué vas a un lugar determinado? San Agustín tenía— no, San Ignacio Loyola tenía unas preguntas que son maravillosas, que es: ¿dónde voy y para qué voy? Y si uno se hiciera esas preguntas todos los días, en cada decisión que tengas que tomar, claramente ya estás haciendo un viaje hacia adentro que te va a llevar a resolver ciertas situaciones que no quieres ver. Yo siempre digo que es una frase que dice un español que me encanta, que la vida que tú quieres, esa que tú deseas desde cualquier punto de vista, está al otro lado de aquello que no quieres hacer.
Y ahí están las 3 P nuevamente.
Ahí están las 3 P nuevamente.
Sí, repítemelas porque me encantaron.
Pausa, para y pregunta.
Pausa, para y pregunta. Lo deberíamos hacer como 3 veces al día.
Bueno, de hecho, el estudio, cuando aparecen las 3 P, porque esto forma parte de un estudio que yo estoy haciendo sobre diálogo interno, cuando aparecen esas 3 P, el estudio dice que hay que hacerlo 3 veces al día, que uno debiera hacerlo en la mañana Un ratito, que además no implica más allá de un minuto y medio hacerse esta pregunta, si tampoco es mientras uno hace pis, digamos, no hay que estar en posición de zen ni prender el incienso ni la vela, no es necesario. Si es así, mejor, pero si no se puede, pero lo puedo hacer en el carro, lo puedo hacer mientras estoy comiendo, o sea, no es necesario ciertas posturas que puedan facilitar eso, sino que al mismo tiempo tiene la la oportunidad de responderte y darte siempre como un sentido a lo que estás haciendo, que yo creo que hoy día es lo que falta brutalmente.
Bueno, nunca lo había pensado así, porque yo te iba a decir, entonces sería bueno ponerlo por escrito, el journaling, pero estás diciendo, obviamente eso es bueno, pero también si no te da chance hacer journaling, igual puedes hacerlo, no complicarlo.
Lo que pasa es que además, para tratar de hacernos cargo de cosas tendemos a complicarlas para decir que no podemos. Entonces, no, porque el gimnasio me queda lejos. No, porque no, pero puedes hacer ejercicio en tu casa. Sí, pero es que no tengo mucho espacio. Empezamos todo el tiempo, radio miseria, a poder encontrar estos elementos que, o que te permitan encontrar, o culpables o excusas, que son las dos grandes barreras de cualquier decisión o de cualquier hacer cosas que tengamos que hacer y que muchas veces son difíciles de ejecutar. Yo, si ven ahora en la cámara, seguramente van a ver un derrame que tengo en el ojo derecho. El lado derecho tiene que ver con el hacer, con lo masculino de uno. A mí todas las enfermedades en mi vida han sido sobre el lado derecho. Cuando se me enferma el lado izquierdo me pongo muy contenta porque quiere decir que algo femenino mío está saliendo y tiene que ver con el dar. Y claramente este derrame me está diciendo que tengo que ver la situación. Yo ya las veo, pero tengo que volver a ver rápido dos situaciones que tengo que ejecutar en mi vida, particularmente dentro del ámbito laboral. Y tengo claro que es el significado del derrame, independientemente que estoy cansada. Pero les cuento esto para que vean que no es que uno tenga todo resuelto, porque cuando uno se para acá y dicen, ay, ya no tiene problema, está millonaria, y parten todos prejuicios que no muestran el camino que uno ha tenido que hacer y que también uno está en proceso de resolver y de hacer y de cumplir propósito, o de hacerse ese para, pausa para y pregunta. Estamos todos en ese ejercicio y creo que hoy día que vivimos en piloto automático todo el rato, el hacer eso te saca de ese piloto y te coloca en otro modo que tiene que ver con la conciencia, que a mi juicio es lo único que te va a salvar de todas las cosas que nos están pasando en la humanidad, digamos. El ser consciente de tus decisiones, a mi juicio, es clave para poder estar en paz, que para mí es lo mismo que la felicidad.
Sí, quiero retroceder un momentico porque hablaste del lado izquierdo, derecho, del derrame en el ojo. Eso es biodescodificación, que porque mucha gente se estará preguntando, ¿cómo así que no está viendo algo? Y le digo, algo en el ojo. ¿Nos puedes explicar eso?
O sea, la biodescodificación es mucho más compleja que lo que yo estoy diciendo. Los biodescodificadores me deben querer matar, digamos, pero Pero hay ciertos símbolos que entrega el cuerpo que son bastante obvios. Por ejemplo, que si te duele la espalda es porque estás cargando un peso emocional que tienes que soltar. Que si te duelen las rodillas tiene que ver con la humildad. Que si te duele el colon irritable, digamos, el colon lo que guarda es mierda. Por lo tanto, pregúntate qué te pasa con la rabia, digamos, con la expresión de emociones. El hígado, todo el sistema gástrico en general tiene que ver más bien con la rabia. La respiración tiene que ver con las tristezas.
El dolor de cabeza, el pulmón.
A veces puede tener que ver con que te falta llorar, puede tener que ver con eso.
Una vez me dijiste a mí que a mí me faltaba llorar y a mí me da dolor de cabeza.
Sí, yo te lo dije en una situación, en una situación de vida que tú estabas viviendo.
Lo que yo me quedé pensando, ¿por qué Pili me dijo eso? Pero, ¿te acuerdas?
Yo me acuerdo perfecto y sé perfectamente cuándo te lo dije y para qué situación te lo dije. Lo que pasa es que sí, la apretura emocional muchas veces se vive o en la zona cervical, que tiene más que ver con el control, pero las migrañas o los dolores de cabeza muchas veces tienen que ver con no permitirse atravesar por emociones de, entre comillas, más vulnerabilidad, que me carga esa palabra porque creo que al final son las emociones de la fuerza, que son la tristeza y el miedo. Entonces tiende a aparecer la rabia como mecanismo protector es muy generosa la rabia como emoción, aparece para protegerme y hacer que no se me note que estoy triste o asustada.
Tú dijiste una vez que la rabia es como una ropa que te protege. Entonces la persona que tiene adentro vulnerabilidad muestra rabia como para—
y por eso que andamos todos enojados, por eso que ha ido aumentando la rabia desde cómo conduces, desde cómo respondes, la intolerancia en la política, en los deportes, o sea, en todo. Yo creo que estamos muy tristes. Triste, porque yo creo que hemos ido perdiendo sentido a las cosas. Entonces estamos tristes, asustados.
Y que podemos, si alguien nos está viendo y dice yo me siento tal cual como Pili está escribiendo, llore, llore, llore, llorémoselo. Y si no puedes llorar, llámale a Mariachi.
Ve a la industria de las emociones que es Netflix.
Porque mi novio supuestamente según él no puede llorar, no ha llorado hace 1000 años.
Bueno, eso no está bien, primero, número 1. Pero independiente de que no esté bien, es verdad que uno se empieza como anestesiar. Y caemos en esta cosa tan brutal que es esta industria de las plataformas emocionales, que llamo yo, donde si yo me quiero reír veo una comedia, si yo quiero llorar veo una romántica, si yo quiero adrenalina veo una de suspenso, si quiero miedo veo una de terror, y ahí dreno emociones. Pero apago eso y vuelvo a lo neutro y vuelvo a la anestesia. Y se supone que uno tendría que aprender a expresar la emoción en el momento en el que te ocurre. Y ir como livianamente por la vida. Porque por eso que no me gusta mucho la palabra gestión de emociones, porque la gestión igual es control.
Las emociones no son buenas ni malas, ¿verdad?
Son emociones, hay que sentirlas.
Además son todas invitaciones maravillosas al crecimiento. No hay mejor invitación que la tristeza, es una invitación maravillosa a mirarte, a preguntarte, a conectarte contigo. Es como, es como la enfermedad, que me encanta una definición de que la enfermedad es una invitación a recordar quiénes somos. Y por eso siempre digo que los sanatorios hay mucha gente invitada a recordar quién es, más que enferma.
Y un sanatorio para ti es un hospital o es un hospital psiquiátrico?
No, es un hospital cualquiera. Sí, cualquiera. Cualquiera. Y el cómo yo me permito transitar o permito que esa emoción me atraviese es lo que hace que uno no se enferme. Cuando uno ataja la emoción por control, porque por mandato tienes metida en la cabeza esa definición horrorosa de que la fortaleza es el arte de aguantar y que yo soy fuerte en la medida que aguanto, y no entender que la fortaleza es el coraje de expresar que yo soy fuerte en la medida que expreso y saco. Cuando yo me permito atravesar la emoción y dejo que pase y se va, se va.
No nos escondemos para llorar, Pili.
Sí, nos escondemos, no se puede, Margarita, no se puede. O sea, yo tengo un bebé que tiene menos de un año y se cae.
Ahí hace el permiso.
Está todo el mundo diciéndole no llore, quiero un chocolate, pero le doy chocolate, pero sí deja de llorar, ya sana, sana, sana, sana, tonta mesa, tonta mesa, porque además el niño no es responsable de haberse caído, es la mesa tonta. Entonces tonta mesa, tonta mesa. O sea, no tiene un año, ya le cagamos la vida, digamos. O sea, porque ese niño ya aprendió que llorar es de cobardes, que los valientes no lloran, que tiene que rápidamente pasar a la próxima.
Y más veces lo dicen a los hombres también, verdad.
Mujeres y hombres por igual.
Yo creo, ya a esta altura, a todo el mundo.
O sea, los hombres crecieron con ese mandato porque, porque nada, porque lo masculino está asociado lamentablemente a eso, la masculinidad antigua, no la nueva. Pero, pero a todos nos prohíben llorar. La primera frase que tú vas a escuchar si te pones a llorar es no llores. Y además, no, a mí es algo que me asombra, que pareciera no existir ninguna razón válida que justifique el llanto. O sea, si se me murió alguien, esa persona quería verte contenta, no llores porque no lo dejas estar en paz, no puede ascender. Si terminé una relación de pareja, el pelotudo no se merece tus lágrimas, por lo tanto tampoco vale llorar. Sí. Si te fue mal en un trabajo, no puedes estar llorando por eso porque tienes que ser fuerte y volver a empezar de nuevo. O sea, pareciera que en la humanidad no existe una razón válida para que justifique que yo llore a gritos. Sí, cuando hay millones de razones por las que yo quiero llorar. O por último, si no tengo razón, no tengo un argumento, pero tengo ganas de llorar, también tengo el derecho poder hacerlo. Juan Carlos, el drenaje que produce el llanto es lo más saludable de la vida. Hasta se baja de peso llorando. O sea, ya mismo se produce Se producen liberaciones importantes con el tema del llanto, que cuando uno las contiene, bueno, el cuerpo físico al final termina expresándolo.
Sí, me pareció interesante como dijiste de que tu lado femenino es el derecho y el masculino es el izquierdo. ¿A qué te referís con eso?
Que hay energéticamente, el cuerpo codifica la energía en distintos lados del cuerpo. Entonces todo lo que tiene que ver con recibir en tu vida, con esperar, con confiar, tiene que ir con tu lado izquierdo. Y todo lo que tiene que ver con el dar, con el controlar, con el ejecutar, tiene que ir con tu lado derecho.
Entonces el masculino es el de conquistar, ¿no?
Es más derecho, claro. Bueno, incluso hay gente que dice que el lado derecho tiene que ver con tu papá, el lado izquierdo con tu mamá, y que tú puedes estar invitada a revisar cosas que te pasen en el lado derecho, que te pasen en el lado izquierdo, y poder darle como un significado, insisto, desde lo energético y desde cómo el cuerpo va codificando las emociones dependiendo del lado en el que está.
Y entonces el de llorar y sentir tus emociones es del lado femenino, izquierdo.
Sí, debiera, claro, debiera ser.
Entonces alguien que no puede llorar no está en touch with their feminine side.
Claro, está—
ella habla español.
Sí, sí, no está en— A ver, es muy difícil tener armonía en ambos lados. Yo por eso decía que cuando a mí se me enferma algo del lado izquierdo, yo me puedo contentar, porque yo tuve que aprender muchas características masculinas para moverme en un mundo de hombres y partir mi trabajo profesional. O sea, la Pilar Sordo tuvo que desarrollar, ser muy alfa para poder manejarme en un mundo de hombres, de psicología de hombres, de investigaciones y de muchas cosas. Entonces A la Pilar, que es la que estaría en el lado más femenino, le ha costado tener su espacio. La Pilar Sordo no la deja demasiado. Entonces yo tengo que tratar de equilibrar, de que la Pilar también aparezca, para que la Pilar Sordo descanse además.
Sí, tú dices que te estás remodelando y estás quedando muy linda. Eso me encantó.
Estoy en constante remodelación, estoy quedando preciosa.
Me encanta.
Sí, y yo creo que tiene que ver un poco con integrar, como, como la, por ejemplo, la gestora de La Margarita Pasos, que es la que hace, la que crea, la que inventa, la que dirige empresa, la que coordina, le tiene que dar un espacio a La Margarita, digamos. Y resulta que a La Margarita tuvo un tema con su papá, a La Margarita le pasaron cosas, digamos. Entonces, y esa no es La Margarita Pasos. La Margarita Pasos ha tenido que desarrollar un montón de cosas, además en un mundo muy masculino, sobre todo el de la Margarita, digamos. Entonces, si ella no desarrollaba características masculinas de cómo se para en el escenario, de cómo habla, de la ropa que usa cuando está, esa es la Margarita Pasos.
Sí, sí, sí.
La Margarita probablemente no estaría maquillada, la Margarita estaría en su casa, haría algo rico para cocinar, la Margarita hace otras cosas. Entonces Cómo las mujeres particularmente equilibramos este juego que hemos tenido que hacer de aprender a salir a lo público con ejecutividad, con lo masculino, pero al mismo tiempo poder integrar lo femenino dentro de nosotras es un tremendo desafío.
Y abrazarlo, ¿verdad?
Y darle espacio a que cada una tenga la posibilidad de salir y que tenga espacio y una le dé permiso a la otra para que se pueda expresar.
Pili, tú dices que la cercanía a la muerte te despierta la vida. Tú has ayudado a mucha gente a morir, lo cual me parece tremendo, ¿verdad?
Y difícil.
¿Cuáles han sido tus mayores lecciones de la gente que está— porque suelen ser tremendos maestros, ¿verdad? De la gente que está al borde de trascender.
La muerte ya es una maestra en sí misma. Yo llevo 25 años Acompañando gente a morir. Yo le llamo cruzar el puente. Y en realidad lo que hago es hasta la mitad del puente nomás. Mi trabajo en el fondo consiste en cortar hilos, cortar apegos que tiene el que se va con los que se quedan o los que se quedan con el que se va. Eso pasa por perdones, por afecto, por soltar, por decirle los que se van, o sea, los que se quedan, perdón, al que se va que se tiene que ir. Y ahí yo tengo un punto particularmente con los enfermos terminales, porque hay otras partidas que son más rápidas, porque uno muere bien parecido a cómo ha vivido, digamos, no muere muy distinto. O sea, el que vivió apurado muere apurado, el que vivió como tranquilo muere tranquilo, el que fue noble y le importó la familia, lo más probable es que muera con su familia, a no ser que no quiera que lo vean en último respiro, que también me ha pasado. Y uno puede estar vigilándolo todo el rato y uno va al baño y se murió, digamos, porque el alma elige cómo se va y cuándo se va y con quién se va, quién tiene al lado. El alma elige eso.
Qué interesante, porque cuando mi papá murió estábamos todos y faltaban tu papá y mi hijo, eran los únicos dos. Mi papá nos dijeron 2 horas, ya está agonizando, y son la mañana, y hasta en la noche que logró llegar mi hijo y mi marido, pero a los minutitos ya estábamos toda la familia completa.
Lógico, los debe haber estado esperando. Si eso siempre, eso pasa. Como también pasa y me ha pasado de estar todo el rato al lado de, me acuerdo de un viejito italiano maravilloso, el nonno, que se iba, estábamos en una familia italiana que se comía la pieza, se tomaba limoncello con el viejo, se cantaban tarantelas, una cosa extraordinaria. Y él a mí me había dicho Que en eso yo siempre siento que soy bendecida, pues soy como cómplice de Dios en esa información, porque la persona la sé yo. Él me había dicho que se quería ir solo, que no quería que nadie lo viera en la última respiración. Pero yo a esta altura, como veía la familia, que dábamos turno de noche, de hecho me pidió que yo me quedara a dormir en esa casa, dije nada, el alma se va a dar por vencida, se va a morir con todos, digamos, no hay opción. Bueno, hubo un segundo en que se demoraron de llegar unos tagliatelle, nunca se me va a olvidar, porque se demoró la cocina en hervir el agua, entonces se demoraron en llegar. Entonces un segundo de demora en el cambio del turno, y yo fui al baño y él se fue. Y la mujer: no lo voy a creer. Me decía: pero tú sabías que se quería ir. Sí, le dije yo, pero pensé que se iba a dar por vencido, si es que si no lo estábamos dejando solo nunca, no había caso. Y ahí uno entiende primero que nadie se va solo, a uno lo vienen a buscar. De hecho, mi trabajo con los enfermos terminales, particularmente, que es mucho más visible de observar, porque me lo pueden reportar, es cuando ven que vienen a buscar.
O sea, está mi mamá, está mi señora, empiezan a hablar de ellos, de seres queridos que ya fallecieron.
Exactamente. Y cuando yo veo, cuando ya me empiezan a transmitir eso, yo digo, mi trabajo llegó hasta acá, porque en el fondo lo van a venir a buscar ellos. Y yo no tengo—
Pero te dicen que lo ven, o es que están pensando.
No, no, no, lo ven. Y generalmente los ven en esquinas, que eso nunca— la gente que entiende de portales Dicen que es más fácil que se abre un portal en una esquina, una habitación, que en una parte más extensa. Es como las esquinas de las habitaciones, y ahí te dicen: está mi hijo, o está mi papá, o viene no sé qué. Los niños ven como el ángel de la guarda, codifican una energía luminosa. Cuando entonces, cuando, cuando eso pasa, yo digo: hasta aquí llegué. No, lo único que ahí yo empiezo es a comunicarme con esos seres para que el paso entre mi trabajo y el de ellos sea lo más rápido posible, para que, porque hay veces que están ahí y este ser se resiste a mirar, digamos, o a tomar contacto con esa energía. Entonces, el cómo se mueve eso a veces es un poco más difícil, pero bueno, nadie se va solo, es una de mis certezas. Y que el alma elige, elige, y el alma sabe perfecta. Yo siempre le digo a los enfermos de cáncer o a las personas que tienen Alzheimer, acuérdense que el alma está sana, el alma no tiene cáncer, Entonces, cuando, cuando se quieran comunicar con ustedes mismos, digamos, como enfermos, o yo me quiera comunicar con una mamá que tiene Alzheimer, háblenle al alma. Ese ser entiende, ese ser tiene memoria, ese ser registra información, ese ser no tiene Alzheimer. Y yo puedo comunicarme. Por eso que la música es tan importante para los enfermos de Alzheimer, porque llega justo ahí, porque en el cerebro ya no está. Si el cerebro ya está dañado, no tiene la posibilidad de hacer apsis. Pero, pero el alma sí. Entonces, el cómo se codifica es lo que entrega esa información.
Lo que me estás transmitiendo ahorita es de que la muerte es algo como pacífico, no algo tan miedoso.
Pareciera, no la he vivido, pero pareciera, estaba a punto pero no la he vivido, pareciera que es mucho más pacífico de lo que tenemos metido en la cabeza.
Pero, ¿cómo así que casi, casi la viviste?
Es que he estado muchas veces coqueteando Con la muerte, porque estuve operada, la operación una vez salió mal, me tuvieron que volver a operar. Entonces yo recuerdo que lo último que decía la enfermera es: se nos va, se nos va. Estuvo a punto de subirme un avión que después se cayó después del terremoto en Chile. Bueno, he tenido varios episodios así donde por alguna razón el otro lado no me quieren aún.
Te necesitamos aquí todavía.
Estoy a punto, como que voy llegando y me dicen: no, no, no.
¿Y viste algo en alguna de esas instancias? El túnel famoso.
Y una energía muy luminosa, y vi a mi abuelo que me decía que tenía que volver en uno de los momentos. Pero fue como un sueño, o estaba despierta, o no, no tengo codificación de eso. Yo te podría decir que estaba despierta, pero no lo sé.
Pili, y entonces enfermos, que este es un tema maravilloso porque es un pánico que tiene mucha gente, que nadie habla de estas cosas.
Sí, entonces tabú total.
Y hay gente que me dice: se va a acabar el mundo, los robots. Yo digo: el día que tú te mueres, ese es el fin del mundo para ti.
O sea, ¿para qué le ponemos tanta Justamente a eso.
Así es.
¿Alguna vez te ha pasado que uno de tus enfermos muere y regresa y te dice: vi esto, sentí esto? ¿Tú sabes, como cuando dicen la gente que murió y volvió?
Lo que me pasa, lo que me ha pasado muchas veces es que entrando en estado de sopor, que es el previo al inconsciente, de ese estado de sopor vuelven, y en ese estado de sopor son capaces de decirme, con algunos ejercicios que yo hago y se llaman anclaje de decirme qué experimentaron en esa sensación de soporte. Algunos experimentan miedo, otros mucha paz. Eso va a depender un montón de cuántas cosas resueltas tú tengas en tu vida y cuántas no. También depende un montón de tu nobleza, de tu luz, digamos, para ponerle otro nombre, cómo vivas ese tránsito de alguna manera y cómo vas a elegir irte. Hay gente que elige irse muy rápido, que son los infartos, que son las cosas como muy súbitas. Y hay otros que necesitan un tiempo mayor de trabajo y que tienen que ver con, generalmente, con enfermedades de las que llamamos terminales, entendiendo que la vida es una enfermedad terminal, ¿no?
Son entonces enfermedades del alma, más bien esas largas.
Las largas tienen que ver con reparar. Yo no estoy diciendo con eso que alguien que tenga un infarto no tenía nada que reparar, digamos, pero el alma, como sabe toda la información, puede querer hacer esta salida de este plano más abrupta o menos abrupta, porque de repente puede que yo no tenga la capacidad para mirar resolver todo lo que tendría que resolver, por ejemplo. Entonces me voy nomás, punto. O si tengo la capacidad y la vida me ofrece la oportunidad, hay gente que aprovecha esa oportunidad y hay gente que tampoco la aprovecha. O sea, creo que hasta último momento uno está eligiendo álmicamente, no ya desde la mente, está eligiendo qué hacer, cómo conducirte en ese proceso. Porque quizás una de las cosas más complicadas de entender en estas dimensiones es Cuando sueltas el control, ¿no?
¿Y qué le dirías a alguien que en este momento tiene una enfermedad terminal y tiene miedo a morir? O alguien que simplemente está sano y tiene terror a morir. Mi hermana le tenía pánico, sale, no dormía de pensar en la muerte y murió a los 28 años. Fíjate, ¿qué le dirías a alguien que le pueda dar paz o le pueda dar tranquilidad?
Es que lo que yo puedo decir es que la muerte no existe, que nosotros lo que hacemos es dejar esto que se llama cuerpo que evidentemente hay que cuidarlo, y que lo que yo como hoy determina mi salud en los 70. Pero la muerte no existe. La gente sigue, el alma sigue en un proceso de evolución y está presente con uno, y uno, uno los puede sentir y percibir. Mientras más abierto esté el corazón de uno, más fácil va a ser percibir la presencia de aquellos antepasados y poder percibir las señales. Así hablan del colibrí, hablan de cómo se mueven las velas cuando uno las enciende en nombre de alguien. Y así hay un montón de recursos que uno va pudiendo apreciar o percibir que tienen, que tienden a dar mucha paz. La muerte es algo de lo cual, si a nosotros nos hubieran enseñado una visión de la muerte mucho menos oscura como la enseñaron, más tan fatídica, tan, tan tan horrorosa. La veríamos, la veríamos como un tránsito, casi muy parecido a lo que debe ser percibido el nacimiento. Debe ser más o menos igual.
Hay un chiste, un chiste, me acordaste, que estaban dos gemelitos en la panza de la mamá y le dice uno al otro, le dice: estoy asustado. Y el otro gemelito le dice: ¿por qué? Le dice: ¿tú crees que hay vida después del parto?
Claro, sí, yo creo que debe ser Muy parecido lo que a mí me toca ver cuando me toca acompañar, que generalmente no soy yo la que cierra los ojos cuando ya la persona expiró, sino que un familiar que esté ahí conmigo. Pero cuando uno logra tener esa sensación de paz y uno ya hizo el proceso, no hay de qué asustarse, parece.
Yo tengo una pregunta de lecciones de vida que te han dicho estas personas que están a punto de morirse.
¿Alguno te dice como De que se arrepienten, de que se arrepienten, todos se arrepienten de no haber dado más afectos, de no haberle dado más tiempo a su familia. O sea, a mí me impresiona que en una conferencia yo puedo preguntar: ¿qué es lo más importante para ustedes? Y el 100% va a decir: mis afectos, mi familia, mis amigos. Segunda pregunta: ¿cuánto tiempo le dedican a eso? Y es como: what? No hay ni una congruencia entre eso que yo dije que era lo más importante y efectivamente cuánto tiempo le estoy dedicando, porque asumimos que tal vez tenemos tiempo para hacerlo después y no lo priorizamos. Y es como, yo voy a hacer tales cosas ahora porque después entonces ahí me voy a hacer, y eso no pasa nunca.
O sea, eso nunca, alguien muriéndose te ha dicho, Pili, hubiera querido pasar más tiempo en la oficina.
No, no, exacto.
Acto. Nunca nadie.
Ahí se ven las prioridades en ese momento.
Sí, total. Y es muy loco que mucha gente me dice qué horror sentir que no hay reversa, que no tengo cómo regresar. Y tengo tan claro ahora, veo tan luminosamente claro que debería haber dicho más te quiero, que me debería haber tomado ese helado sin pensar en las calorías, que debería haber estado más con afectos, que por qué no llamé a esa persona, por qué no le dije tal otra, por qué no fui a donde era necesario. En pro de la producción o en pro de lo que fuere que el sistema te dice que parece que es importante tener. Es lo que yo más escucho todo el rato y mucha angustia en muchos y en muchas, más en hombres que en mujeres, de no tener posibilidad de reversa. De que si ahora yo lo entendiera entonces, pero ahora me estoy muriendo, entonces no tenía, porque no entendí que no había tiempo para perder el tiempo. ¿Por qué no lo entendí antes? Eso es súper, súper frecuente que pase.
Es una súper lección para nosotros los que todavía tenemos tiempo.
Y sí, y que creemos que tenemos tiempo, porque también es una ilusión, digamos. Sí, puede que no, puede que no, puede que no haya tiempo hoy, puede que hoy día sea el último, y puede que sea un segundo más y punto, digamos. Pero cuando yo tomo conciencia, cuando yo insisto, cuando hay conciencia de muerte, hay conciencia de vida. Automáticamente.
Cuando yo sé que de verdad me puedo morir en cualquier momento, memento mori de los estoicos. Y recuerda que vas a morir. Exactamente, yo pensé lo mismo.
Memento mori.
Qué lindo mensaje, Pili. Entonces llama hoy, perdona hoy, di te quiero hoy, pregunta hoy, pide hoy, ¿verdad? Porque mañana no sabemos. Y cuando estemos en el lecho de muerte, no, pues ojalá sean mínimos. Seguramente van a haber algunos hubieras, pero ojalá que los reduzcamos. Lo buscamos.
Sí, para mí esa es la peor palabra de todas. Si tengo que calificar, para mí no existe peor palabra que lo hubiera. Sí, sin lugar a dudas, más que cualquier otra que uno pudiera calificar como palabra horrorosa, me parece que lo hubiera es terrible, no tiene retorno.
Sí, ya está. Y perdonarse también. Si ya estás en un punto en que ya, digamos, una persona que hubieras querido pedirle perdón ya falleció, pídele perdón igual, verdad.
Además, yo creo que es importante entender que que uno hace lo que puede con los recursos que tiene en el momento. Sería súper injusto evaluar a la Pilar de los 30 con la sabiduría que tengo hoy a los 59, porque la de los 30 hizo lo que pudo con lo que sabía a los 30, digamos. Y también va a ser quizás súper injusto a los 70, que espero llegar, evaluar a la de hoy, porque la de hoy está haciendo lo que puede con lo que sabe hoy, digamos. Entonces, esa como compasión de mirar la historia de uno solamente desde un proceso de aprendizaje, más que de fracaso o éxito, Dos palabras que las encuentro horrorosas porque son ilusiones, porque son trampas al final. Porque habría que definir qué fracaso y habría que definir qué es éxito. Y creo que cada persona puede tener su propia definición de eso. Creo que el cómo yo me evalúo hoy desde los recursos de aprendizaje que hoy día tengo, me parece que es lo que me permite poder gestionar o hacer algo que yo en redes este año he sido muy insistente, que es hacer que el día cuente. Que es valorar la sensación de decir que hoy día no sea un día más, que marque alguna diferencia en tu vida, que te puedas acordar que el 22 de octubre hiciste algo distinto, que cuando recuerdes el año 2024 digas el 22 de octubre fue un día diferente, hice algo que no había hecho. Qué lindo eso, marca diferencia.
Por eso a mí me gustaba escribir, sabes, porque todos los días trataba de escribir como que algo bonito que hice ese día.
Y además con Entonces eso como que te hace reflexionar de que todos los días como que son importantes de alguna manera, ir como sacando conclusiones del día o reflexionando. Sin duda, y toda la coordinación neurológica que existe entre el lápiz, la mano y el cerebro, y eso con el corazón, no lo produce nunca la digitoscritura. No traten de hacer esas tareas con los celulares porque la verdad que no es lo mismo, no, no funciona. El lápiz y el cuaderno, y que te quede lindo. Y cómo presionas además la hoja, cómo te queda marcada dependiendo si estás angustiado, no estás angustiada. Extraordinario. Es otra, es otra dimensión de sanación, por llamarlo así, o de integración.
Y quiero rescatar algo que dijiste poderosísimo, y es que hice lo que pude con lo que tenía. Yo por muchos años me culpé porque cuando Sofía era chiquita, yo la tuve allá de 23, Y yo estaba arriba de los aguacates, o sea, esa es la verdad. Era brava, nerviosa, y yo le pedí perdón a ella ya cuando empecé, verdad, todo el proceso de mejora, que sigo en él, verdad. Pero pienso que progreso, no perfección. Hoy soy una persona más paciente, muchísimo más, pero yo no me perdonaba porque yo decía, yo, ¿por qué era tan brava con esta niña? Hasta que aprendí, no, tengo que ser también misericordiosa con esa Margarita. Eso era lo que ella tenía y lo que sabía hacer, verdad.
Totalmente, yo con mis hijos lo he hablado muchas veces porque producto de mi trabajo yo me separé del papá de mis hijos a los 11 años de matrimonio y me hice cargo yo sola de ellos educativamente y económicamente. Entonces nada, tuve que dejarlos solos un montón de rato, digamos, y eso para mí es uno de los grandes costos que ha pagado la Pilar por ser Pilar Sordo. Porque nada, uno hizo lo que pudo. Yo no tenía que a veces decidir entre ir a una reunión de apoderados del colegio o atender un paciente que sí me pagaba, porque otros atendía gratis, y había que elegir y no había opción. Entonces, el cómo uno se reencuentra o se reconcilia con eso, que si yo lo viviera hoy día lo haría distinto, lo hice como pude, igual que Exactamente, lo hice como pude, igual que tú. Y creo que en ese concepto todos vamos. Esta frase tuya que me encanta, que es progreso y no perfección, es una batalla diaria. Sí, es una batalla.
Eso nos lleva a ir cerrando con lo que empezamos, nuevamente volviendo a nosotros, no solamente dedicarme tiempo a mí, sino también perdonarme. Es más fácil, yo encuentro más fácil perdonar a veces que perdonarme.
Totalmente.
Verdad, y no andar como dice Walter Rizzo con el garrote invisible, tacatacata, dándonos hoy día.
Así es, y derrotar al terrorista ISIS, para que vean que todo lo veo yo y estoy todo el rato aprendiendo de mi amiga, todo el tiempo. Y tener la sensación de que es lo que es en el momento y arriesgarse a vivir. Creo que la vida es un riesgo permanente En la medida que se haga ese riesgo consciente, creo que es donde evolucionamos y nos hacemos grandes personas. Y creo que la diferencia entre un sabio y un no sabio no es que al sabio no le haya pasado nada, sino que lo que hizo el sabio con lo que le pasó. Y estamos todos llamados a hacer cosas con lo que nos pasa. Yo creo que es lo que tendríamos que estar abiertos. Yo decía hoy día, hoy día en la mañana, mientras mientras rezaba y armaba mi cumpleaños, decía: yo lo único que pido, que lo mismo que me pasa para el año nuevo, que es pedir solo sabiduría para este ciclo, porque lo malo va a pasar igual, haga lo que haga, y quiero la sabiduría para transitar lo malo lo más rápido posible sin que me deje huellas, y para poder ver todo lo bueno que voy a tener, que también va a existir un montón. Pero es solo eso, digamos, no es que me pase esto y quiero esto, esto, esto, no, es Solo sabiduría para estar lo suficientemente abierta para pasar rápido lo malo y para quedarme y atesorar lo bueno, como todos los milagros que ocurren todos los días, como esta conversación, como el milagro maravilloso de poder abrazar el día de mi cumpleaños, que no me lo hubiera soñado ni siquiera pidiéndoselo a Papá Noel, y sin embargo se dio. Entonces nada, la vida es una aventura maravillosa para ser vivida, y creo que no engancharse con los anticipadores de desgracia.
Eso yo lo amo tuyo, total.
También los positivos tóxicos. Cualquiera de esos dos, aléjense, porque no son personas que nos ayuden a avanzar, nos impiden el logro de nuestros sueños o nos quitan paz. Dos cosas que para mí son intransables. Creo que caiga quien caiga en la vida, así me quede sola, si hay alguien que está impidiendo el logro de mis sueños o me está quitando paz interior, esa persona no merece estar al lado mío.
Qué lindo, Pili, con eso, guau, ¿qué les parece? O sea, oro puro, mi gente. Aquí pudiéramos seguir horas Pili, qué privilegio tenerte aquí. Gracias por venir a darnos el espacio. Gracias por venir a cumplir años también. Que sean muchos más. Celebremos los 60 juntas.
Sí, vamos a celebrar los 60, tal cual.
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