¿La vida que llevas te hace feliz?, con Maider Tomasena

Copywriter Maider Tomasena talks about discovering her passion for persuasive writing, burning out from managing her business, and stepping back to reconnect with what matters. She describes journaling as her clarity tool, explains why AI can't replace a copywriter's ability to create unique concepts, and shares how she rebuilt her life around three pillars: clear offer, audience, and finances.
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Me sentí súper fracasada a nivel de empresaria, de madre. Entonces todos los días me iba con esta sensación de no puede ser, estoy haciendo algo mal. Me fue la vida trabajando y no he hecho nada para parar esto, o al menos verlo desde otra forma.
Fuerte.
Yo lo único que hacía era seguir en esta rueda, seguir en esta rueda de ay, espera, porque tengo que entregar, no sé qué. Espera, que tengo este proyecto. En lugar de decir paro todo, paro absolutamente todo, necesito pensar qué vamos a hacer. Llevo 10 años sacrificándome mucho. Era como ¡Maiden! ¿Se pueden hacer las cosas de manera más ligeras, divertidas, creativas? Se puede, pues hazlo.
Bienvenidos al podcast Yo Pude, Tú Puedes, donde vamos a hablar de cómo manejar tu mente y tus emociones para lograr todo lo que quieres en la vida.
Disfruten.
Mi gente, bienvenidos a otro episodio de Yo Pude, Tú Puedes. No todos ustedes están en marketing, pero tal vez han oído la palabra copywriting, ¿verdad? Que es una parte del marketing, o nuestra invitada me aclarará si no es así. Así, pero es el referente en español en el mundo del copywriting. Yo hace varios años tomé un curso de ella. El tema que vamos a hablar hoy no es per se copywriting, pero les vamos a invitar a sus redes. Así que vamos a darle la bienvenida desde España a Maider Tomasena. Maider, ¿cómo estás?
Muy bien, muy contenta de estar aquí con vosotras.
Felices, felices. Yo soy tu fan.
Y yo, y yo la tuya.
Gracias, gracias. Antes de empezar, explícale a la gente que no está metida en el mundo del marketing qué es copywriting.
Bueno, es una técnica de escritura persuasiva. A mí me gusta decir que es escribir de una forma que jamás se haya dicho antes. Comunicar un mensaje, pero de una forma completamente distinta y poco predecible. Estamos ahora en un momento en el que todo se comunica de la misma manera, pues aquí es darle ese giro de tuerca y decirlo de forma diferente, pero siempre pensando en que yo quiero generar una acción, que esa persona o compre o rellene un formulario o me conteste a esta publicación en redes sociales, lo que sea.
Yo vi en tu página web que decís: "En mi vida personal y profesional todo ha sido cuestión de palabras". Absolutamente. Todo. Entonces, ¿cómo te diste cuenta que amabas tanto las palabras y lo volviste una carrera?
La verdad es que siempre digo que terminé, terminar en copywriting fue un feliz accidente porque en ningún momento lo andaba buscando. Pero es cierto que luego, echando la vista atrás, pensé: fíjate, Maider, todo lo que has conseguido a lo largo de tu vida ha sido a través de las palabras.
Por ejemplo, cuando empecé a trabajar, poder, sí, un súper talento, un súper poder, diría yo.
Totalmente. Sobre todo cuando, cuando sientes que no sabes venderte, o eso es lo que piensas, y dices me cuesta ponerme en valor, me cuesta ponerme delante de los demás. Y de repente tienes una habilidad con las palabras para realmente ponerte delante de alguien y decir, aquí estoy yo y esto es lo que valgo, ¿no? Y mi primer trabajo, de hecho, que fue como asistente de dirección, porque es realmente la carrera que estudié, siempre cuento esta anécdota porque parece una anécdota así, una anécdota tonta o aislada, pero estando el primer año trabajando en una empresa de exportación, yo realmente ya decía, yo quiero estar en otro sitio, no sé dónde.. Y ese domingo por la tarde, viendo la película que seguro que os suena, El diablo viste de Prada.
Ah, buenísima, buenísima.
Pues viendo a la protagonista pensé: esa soy yo. Y dije: qué chulo tiene que ser al final trabajar en una empresa de moda. Y dije: pues voy a mandar un mail, pero no el típico mail de: por la presente le adjunto mi currículum vitae, tal, tal. No, un mail completamente distinto a las marcas que estaban en el País Vasco, que es de donde vengo, ¿no? Y enseguida me contestaron. Al final, desde todas las marcas, y fui haciendo esas entrevistas.
No era el típico email.
No era para ti.
¿Qué captó la atención?
Bueno, realmente cuando contaba un poco el valor que tengo como profesional, tenía en ese momento, estaba a punto de cumplir mis 21 años, acababa de salir de la universidad, tenía muchos idiomas y tenía muchas ganas y ese hambre, ¿no? De aventura y de realmente decir, mira, a mí no es que me guste como tal la moda, pero siento que podría ser Vamos, un pilar valioso dentro de la marca. Y además he visto que hacéis esto, lo otro. Sobre todo encontré la manera de tener esa química con la empresa. Esa química la tienes en el momento en el que le haces sentir especial a la empresa o a la persona a la que te estás dirigiendo, diciéndole: oye, he visto que habéis hecho esto, he visto que... Entonces ese punto de conexión es lo que hace que la otra persona empiece a prestarte atención.
Entonces, ¿existen mensajes personalizados a cada empresa?
Sí. Ah, OK. Sí, hace poco yo estaba buscando un copywriter y me mandaban adjunto currículum, no sé qué, y me pone un: aquí está la copywriter la copywriter que estás buscando, esta es, ¿verdad?
Esta es la mía, claro.
Eso es buenísimo. Ahora, el copywriting es un superpoder. Yo venía hablando con Sofía en el carro, digo, si tú te casas con un actor o una actriz y llora en una pelea, uno dice, ¿cómo le creo que de verdad, verdad, es un actor profesional o una actriz profesional? Con las palabras puede pasar, o sea, tú debes tener un poder de persuasión tremendo.
Claro, al final tienes el poder de hacer reír a una persona, de hacerle llorar, de hacerle sentir un montón de emociones, y esto es fundamental entender el valor, sobre todo ahora que estamos en la era de la inteligencia artificial y muchas personas sienten, ah, pues ya no necesito escribir, cuando es una habilidad importantísima la habilidad de leer o de escribir, que parece que no, pero es como ahora ya todo son, muchas veces con el tema de los libros, no, yo no voy a leer, directamente con un audio, yo no voy a, son habilidades que nos permiten entender también el mundo y entender también esas verdades o esas paradojas que muchas veces nos contamos, ¿no? El escribir, yo siempre digo a las personas cuando me dicen es que estoy atascada con esto, es que no sé hacia dónde tirar, por ejemplo, con mi negocio o con mis profesiones, digo: escribe, es que el papel no miente. Escribe qué quieres hacer.
De puro acaso le tocaste dos temas que te quería preguntar. Uno, el journaling y el otro la inteligencia artificial. Entonces, a ver, del journaling, vos escribís a mano, ¿lo recomendás? ¿Cuáles son las técnicas?
Sí, escribo mucho a mano, escribo también mucho en el ordenador al final, pero sí que es algo que trabajo en mi día a día. Es muy difícil que seamos mejores en la habilidad calidad si no practicamos la escritura. Estamos en un momento en el que queremos todo rápido, objetivos a corto plazo. Quiero aprender a escribir, pero no quiero realizar ejercicios, no quiero indagar, no quiero. Claro, ahí es muy complicado avanzar, ¿no? Entonces, en nuestro día a día tenemos que escribir para entender también cómo podemos trabajar mejor nuestros mensajes, y esa es una parte de nuestra práctica. Y luego, sobre todo, en base a, relacionado también con la inteligencia artificial, ¿no?
A nivel creativo, que esto si queréis ya vamos a entrar ahí, pero quiero ir a la parte personal, el journaling, que es esta técnica estar escribiendo, no sé, lo que piensas. Dijiste algo poderoso: el papel no miente. ¿Cómo usas tú el papel para aclararte? ¿Cómo le pudiéramos enseñar a la gente cómo usar la palabra escrita para ver esas verdades, como dices tú?
Pues fíjate, mira, hay una técnica que me encanta que es de Julia Cameron. Ella habla de las páginas matutinas, de al menos todos los días que hagamos 3 páginas. Evidentemente, cuando cuentas 3, al principio te pones y dices, ah, pues lo puedo hacer, pero luego realmente 3 páginas es bastante. Pero aunque sea empezar con una y volcar a primera hora de la mañana el qué está pasando por mi cabeza. Que muchas veces ya empezamos, no sé si os pasa, que empiezas la mañana y lo primero que haces es encender el teléfono, ver redes sociales, te empiezan a entrar un montón de comentarios y ya tu mente empieza a estar bombardeada de informaciones. Entonces, el mero hecho de decir me tomo mi cafecito, me siento y voy a empezar a escribir y realmente a exteriorizar qué me está pasando, esto es extremadamente poderoso. Evidentemente nos ayuda en la práctica, pero también nos ayuda a nivel interno, ¿no? Porque al final siempre digo que escribir es crear. Estamos creando constantemente y necesitamos tener muchísima claridad a la hora de compartir nuestros mensajes.
Sí, me parece interesante que hablaste de que a veces queremos tener objetivos rápidamente y así, pero yo leí alguna vez de que el journaling es importante hacerlo a mano porque tal vez tu mente va a mil, pero tu mano no te deja ir tan rápido, sabes, que tienes que escribir cada palabra. Entonces, ¿crees que es importante eso de que sea como que lento? Puedas leer lo que estás pensando.
Por supuesto, porque además en el momento en el que escribes estás constantemente seleccionando un pensamiento. O sea, estás, en tu cabeza estás: "¿Selecciono este o este?" ¿No?
Sí, sí, sí.
Este ejercicio nos ayuda muchísimo. Y aparte porque siento que también estamos en un momento de cambio, la vida va a mil.
Pero, ¿a qué nos ayuda el ejercicio? Dice: "Nos ayuda muchísimo". ¿En qué me ayuda escribir? Porque Sofía hace journaling, yo no, ¿verdad? Entonces yo quiero aprender de las dos qué hacen journaling.
Te ayuda a tener un rato para ti, a tener mucha más claridad en tus pensamientos. Te ayuda a solucionar Muchas veces situaciones que estás viviendo y que quizás no te están gustando, y el simplemente hecho de dejarlo en un papel te permite entender qué está pasando. De hecho, si tú que haces además journaling, una semana más tarde tú lees lo que has escrito hoy y te llama mucho la atención cómo te sentías en ese momento y cómo te sientes ahora. Eso es tremendamente poderoso, el ver también cómo vas avanzando. Y luego, a nivel de técnica de escritura, empiezas a tener cada vez más vocabulario, o sea, más vocabulario, más formas de cambiar tus mensajes, de compartirlos de manera distinta, de no estar siempre diciendo lo mismo. Es una maravilla.
Yo siento que también te ayuda a recordar como que las cosas buenas, por ejemplo. Tipo, tal vez como que alguien te dijo un cumplido y lo tomaste por un segundo, no lo volviste a pensar, y después cuando lo escribís dices como que, ay, me gustó full lo que tal persona hizo por mí, o lo que sea. Ya como que te queda más claro.
Y le das importancia, estás presente.
Le das importancia.
Estar presente también es importante.
Y darte cuenta de que todo pasa. Como dijiste, de pronto yo hice una semana y me sentía abrumada, cansada, asustada, no sé. Y puedo verlo y decir, ah, mira, ya hoy estoy bien. Todo lo que en ese momento me parecía que era el fin del mundo, ahorita, 15 días después, ya nada que ver.
Nada.
Total. Algo pasó el año pasado en tu carrera, que llegaste a un burnout. Un burnout es como cuando uno dice, ya no puedo más. Y lo dijiste en redes, y lo dijiste creo que en un podcast o en un blog. Cuéntanos qué pasó ahí.
Bueno, llevaba ya mucho tiempo. Un burnout al final es estar durante mucho tiempo sosteniendo una situación que no te gusta, o estar sosteniendo, en mi caso, en un negocio, una serie de tareas que ya no me gustaban desde hacía tiempo. Y lo estaba viendo, sabía y era muy consciente de que estaba llegando a ese punto, pero no estaba haciendo nada por realmente cambiar.
¿Pero qué era lo que no te gustaba?
Pues toda la parte de negocio a nivel de gestión de negocio, todo lo que realmente tenía que liderar constantemente dentro de la empresa, que tenía mucho que ver con liderar personas, con estar siempre en una parte de los proyectos pero no en la parte creativa, porque tenía que delegar para poder estar en otras que eran importantes. Entonces, el mero hecho de ver que estaba siendo cada vez menos creativa, cada vez me aburría más lo que estaba haciendo y sobre todo que estaba constantemente en el negocio, o sea, constantemente en esa parte de hay que dar más y más y más, ¿no? Y al final estaba viendo también cómo tienes un personaje en internet y luego estás tú como persona, ¿no? Y te llevas un poco esta doble vida, y esta doble vida ya me estaba cansando mucho. O sea, era como no puedo sostener esta energía siendo que estoy en un momento distinto, pero como mi marca personal es una, tengo que seguir llevando un tipo de conversación que no es la conversación que me gustaría tener ahora. Entonces, realmente—
Y tienes 3 hijos, solo para que los que nos están escuchando sepan, porque solo con eso tienes las manos llenas, ¿verdad?
Y los 3 son chiquitos, ¿verdad?
Sí, sí, sí. De hecho, el burnout llega después de, sobre todo en mis últimos 5 años, en el momento en el que ya con la empresa empiezo a escalar, empiezo a contratar también a más personas, a meterme de lleno en más proyectos. Tengo 3 hijos y hago como que no ha pasado nada en mi vida. Y han pasado 3 tsunamis por mi vida.. Y es verdad que en ese momento tampoco lo estaba viendo, pues porque al final siempre digo la empresa es como mi cuarto bebé y está ahí, pero estaba agotada, estaba agotada. Y luego se dan casuísticas, ¿no? Y siempre digo que el universo te va dejando señales para ver si en algún momento te das cuenta y abres los ojos. Y hace un año fui a un congreso muy importante de hostelería, iba a ofrecer varias conferencias y empezó todo desde el taxi. En el taxi, siempre el mismo taxista de mi pueblo, a punto de jubilarse, y me empieza a contar realmente, y me dice, siento, así me dice, a sus 66 años, y no llegaba a vender su licencia de taxi, me dice, siento que he sido un pringado toda esta vida. Y le digo, ¿por qué me dices esto? Y me dice, porque fíjate, toda la vida, pringado es como, ¿cómo lo podría explicar? Como que podría haber sido una persona que podría haber aprovechado más las cosas. O sea, él me lo decía pringado en el sentido de no he podido aprovechar tiempo con mis hijas, que quería tiempo en mi pueblo, quería hacer esto, lo otro. He estado siempre permanentemente en este taxi. Se me fue la vida trabajando, se me fue la vida trabajando y no he hecho nada para parar esto, o al menos verlo desde otra forma. Y yo cuando me estaba diciendo esto dije bueno, tal. Y entonces además me estaba desprendiendo una energía tan negativa. Yo salí del taxi, le abracé, le dije: "Traje focas, ánimo, tal, tal, tal." Y es que en el congreso otra persona me dice algo similar. También estoy hablando de Estoy hablando de entre 60 y 66 años, para que os hagáis una idea. Y ahí ya dije: «Ostras, ¿qué está pasando?». Y ya el tercer punto fue, me encontré con una persona que en su día ganó un concurso de televisión de cocina y le dije: «Te veo cambiadísimo, veo que estás haciendo cosas nuevas». Y entonces me dice: «Estoy saliendo de un burnout, voy a dejar absolutamente todo lo que tiene que ver con lo que estaba haciendo hasta ahora, voy a cambiar de hecho de sector, me voy a reinventar, dadadá». Y me entró una angustia, es que no os lo puedo explicar. Me entraron muchas ganas de llorar, de decir—
¿Estas 3 personas fueron el mismo día?
El mismo día. Entonces, para que veáis que de repente— No sé si es que yo estaba también muy atenta a las señales y estaba ya también observando mucho. Y realmente es como que una cosa me llevó a otra, ¿no? Hasta tal punto de darme cuenta, digo: "Maider, ¿por qué llevas tantos años, al final, anteponiendo las necesidades de los demás por delante de las tuyas?" No me había tomado una baja de maternidad nunca. De hecho, pensaba que la tercera hija iba a ser como mi regalo. Pues esta vida me ha regalado una tercera niña y voy a poder descansar y no. Fue como no puedes descansar porque ya sabéis, en el día a día de la empresa surgen un montón de situaciones complicadas. Entonces, realmente hice esta reflexión de yo por qué he creado esto. O sea, por qué y para qué. Realmente qué es lo que quiero en esta vida. Entonces, me senté todos los días durante mucho tiempo, he estado todas las mañanas diciendo: ¿qué quieres hacer, Maider, en el papel?.
En el papel, me encanta.
Escribiéndolo. Entonces ahí entré en una crisis existencial total. Evidentemente no pude desaparecer de redes al momento, lo tuve que hacer paulatinamente. Tuve que hacer paulatinamente también a varios talentos del equipo, tuvieron que ir saliendo, les busqué también un trabajo, las indemnicé. Fui realizando todo esto hasta que ya pude decir: ya está, ahora desaparezco. Si os soy sincera, yo pensaba que esto iba a durar 3 semanas. Yo me veía con esa energía de ese power de: no, no, yo vuelvo enseguida.. Y es que me quité las redes sociales del móvil y pasó algo que nunca me imaginé. Y es que al principio, la primera semana estuve y sentí esa desintoxicación de verdad. O sea, dije: "Guau, qué enganche". O sea, el voy a un sitio y tengo que sacar el móvil permanentemente para documentar constantemente lo que hago en mi vida. Me acuerdo justo además en julio de una conferencia en un sitio increíble en el País Vasco y no tuve esa necesidad. Fue como: Y si sacan fotos, bien, y si no, no pasa nada.
Qué rico, te sentiste libre.
Y fue como una libertad total, entonces le cogí el gusto.
Y disfrutas el momento. Y disfrutas el momento. Y digo que la gente se pierde el momento por la foto. Claro. A lo mejor que te quede la foto mental, ¿verdad?
Totalmente. Entonces, en estos meses he estado sin redes en el móvil, ha sido liberador, me ha permitido también hacer un trabajo profundo en mí, entender también de dónde vienen las situaciones que se estaban dando, ¿no? Porque al final hay una parte muy importante con la que Pues no sé cómo decir, me la encontraba así de frente y ha sido el decir: "Maider, es que no te estabas liderando, o sea, como persona y como profesional". Al final, claro, lo que todo el mundo ve de fuera es tu marca personal, esta chica, fíjate, empezó en copywriting, mira qué rápido ha ido creciendo y tal. Pero por dentro tengo cantidad de, cómo decir, cosas que me hubiera gustado cambiar o me hubiera gustado ser de otra manera y he luchado por ser de una manera distinta, por ejemplo, con el tema del liderazgo. Y de repente llegó un momento que dije: "¿Por qué estoy constantemente tratando de ser una líder distinta?". Realmente soy como soy, soy una persona súper sensible, es verdad que necesito, al final, con personas que han formado parte de mi equipo, colaboradores, siempre he tratado a todo el mundo por igual, pero ha habido un momento de decir: "No puedo gestionar las cosas así, pero tampoco puedo seguir luchando por trabajar y hacer tanto hincapié en esto". Realmente yo donde quiero mi zona genialidad está en copy, está en creatividad y ahí es donde quiero estar. Pasé de repente de estar los últimos 4 o 5 años solo leyendo libros sobre cómo tener conversaciones difíciles, cómo liderar, cómo escalar, cómo... Y yo solo quería hablar de copy y creatividad y era como: "No quiero ya esto". Ha sido también encontrarme con un nuevo mensaje y decir: "Guau, ¿y ahora cómo lo comparto y qué es lo que cuento?". Porque es un cambio muy grande también de situarme en la... Tendencia del más, más, más. Yo de repente me sentí que estaba totalmente posicionada en la anti-tendencia, el no necesito hacer más, tengo una nueva visión, y esa nueva visión no implica algo que siempre ha estado en la ecuación para mí, y es el sacrificio constantemente, ¿no? Llevo 10 años sacrificándome mucho. Era como, Maider, se pueden hacer las cosas de manera más ligeras, divertidas, creativas, se puede. Pues hazlo.
Qué bonito. Y es un mensaje muy importante porque mucha gente que nos está oyendo estoy segura que se sienten así. Yo tuve un burnout en el año 2001, sé exactamente, o sea, a mí me miraban y lloraba. Hola, me acuerdo una vez en un aeropuerto, ya tenía a Sophie, mi hijo no había nacido, y se me sienta una señora con una niña como de la tuya y yo empiezo a llorar porque la culpabilidad, el cansancio, mi hija está en, creo que ya estábamos en Nicaragua. Entonces es un lindo mensaje, verdad, es reescribir, replantearse qué quiero, porque si uno parpadea, yo tengo 51, mi esposo tiene 60, en un segundo, ¿verdad? Y por eso nosotros ahora tomamos tiempo intencional para salir con la familia, ¿verdad? Encontrar también esos espacios.
Mayder, pero a vos que te encanta escribir también, estuve viendo de que a tu esposo como que lo enamoraste, y te enamoraste vos.
Es un peligro, eso es un peligro. Por email.
Por tal o cual motivo. Por eso os decía que él lo consiguió todo con palabras. Sí, de hecho empezamos enviándonos mails. Nos conocíamos y tal, pero nos empezamos escribiendo mails que se llamaban quid pro quo. Y de hecho, en su día encuadernamos esos mails para que nuestros hijos los tengan con todos esos correos electrónicos. Hasta que un día dijimos: "Oye, tenemos que quedar, esto no puede ser". Y de hecho, bueno, le convencí luego también unos años más tarde para que se uniera y hoy es mi socio, trabajamos juntos. Y es lo mejor también que me ha dado este trabajo, el poder estar con él, poder compartir todo esto y poder tener un estilo de vida que era el estilo de vida que queríamos tener, que por fin vamos teniéndolo. Y eso también es súper gratificante.
Mira qué interesante, porque las escuelas tradicionales de negocios decían: no, familia y negocio no van. Nosotros, como puedes ver, somos una familia. Tú también, cada vez veo más gente, ¿verdad?
Sí.
Cuéntanos cómo ha sido para ti trabajar con tu esposo. ¿Lo recomiendan o no lo recomiendas tanto?
Yo lo recomiendo, yo lo recomiendo siempre siempre y cuando tengamos dos trabajos distintos. Es decir, yo tengo la parte visionaria, creativa, y él tiene la parte más administrativa, técnica. Entonces, ni yo meto mis pies en su carril.
Sí.
Eso es literal como mi papá y mi mamá.
Me encanta. Me parece que es como el match perfecto y me encanta. Es verdad que nos costó mucho dar este paso. Al final, mi marido viene también de una familia más tradicional, toda la familia trabajando en banca. Para muchas personas a mi alrededor, y esto os puedo decir todavía, llevaba ya 5 años trabajando como copywriter, era como: "¿Tú qué haces en tu casa?". O sea, la gente no lo entendía.
¿Y te dolía en un momento? Porque leí lo que tú dijiste, salía en un periódico y yo quería pensar: "Ah, todos los que se burlaban de mí, que yo trabajaba en casa, estarán viendo este periódico".
Totalmente, totalmente. De hecho, ha sido una espina que he tenido clavada durante mucho tiempo porque estaba buscando esa aprobación y es un poco lo que me ha pasado en estos 10 años, el decir constantemente he estado buscando esa aprobación no, de decir que un colaborador apruebe mi trabajo, que una persona que me siga apruebe lo que hago. O sea, esa validación ha estado siempre presente, ¿no?
Y así mueres calvo porque nunca nadie es monedita de oro para todo el mundo, ¿verdad?
Totalmente, totalmente. Y de hecho, cuando sueltas eso es como, no, me decían, ¿qué tal ahora cuando has vuelto a redes? Digo, ay, pues me siento liberada porque no tengo ninguna expectativa, o sea, es como lo estoy disfrutando y ya está. Y estoy encantada porque estoy muy alineada con lo que quiero hacer. Pero volviendo al tema de de la familia, fue muy complicado el momento en el que anunciamos a los padres de mi marido, que les adoro, que él iba a dejar su trabajo como consultor. Imaginaos, ¿no? Al final era como los huevos van a estar en la misma cesta y no sabemos realmente tu mujer. O sea, necesitamos entender bien. Y queremos saber incluso cuánto dinero ganáis porque no me creo que vosotros desde casa hagáis algo. Y por mucho que hablábamos de marcas con las que trabajamos, personas que se unían a nuestro equipo nunca era suficiente. De hecho, para ahora, a día de hoy, me doy cuenta que todo el mundo es como que necesita el saber qué, cuántas personas hay en el equipo y con cuántas marcas trabajas. Y entonces ya se pueden hacer una composición de, yo digo, pero si puedes tener un trabajo súper creativo, puedes tener un negocio unipersonal y no pasa absolutamente nada, y tener colaboradores con los que trabajar. Pero es verdad que había esta idea, ¿no? Y luego amigas me decían Pues pasaba el tiempo y me decía: "Jo, qué suerte tienes y ahora tal". Y digo: "No, no es suerte". Tú durante... Vivo en un pueblo donde todo el mundo veranea, viene a veranear. Nuestro pueblo pasa de 4000 habitantes a 27000, para que os hagáis una idea. Y a mí en verano nadie me veía. Porque estaba los primeros años era trabajo, trabajo, trabajo, trabajo. Al final estaba empezando en un sector que era nuevo, no tenía ni idea de nada. O sea, era como: "Guau, ¿y por dónde?". Y todos tus miedos, tu síndrome de impostora súper alto, tu parálisis por ser... Esa perfección que tienes.
Análisis.
Sí, el análisis, la parálisis también de la perfección, que para mí es como otro punto. O sea, hay tantos miedos. Un cliente que te dice: "Ay, esto no.
Ay, ay, ay".
Tengo que ser resiliente también con los rechazos. O sea, eran tantas cosas que claro, gestionar todo, pues sientes esa soledad, ¿no? Por eso me ha venido muy bien estar muy bien rodeada de personas que se dedicaban también profesionalmente a otras áreas, pero con las que he hecho mucha tribu, ¿no? Y me han ayudado mucho en el camino.
Yo quiero tocar un tema ahí en lo que dijiste, el parálisis por perfección y por análisis. Yo conozco demasiadas personas que tienen ese problema. ¿Cómo lo superaste? Tipo, ¿qué tips puedes dar? Analizan la analización del analizado, nunca toman acción porque les da miedo que no les salga perfecto, pero no te va a salir perfecto nunca. Y además, a la primera es normal que no te salga ni siquiera bien, y eso es normal. Entonces, ajá, ¿cómo lo superaste y qué tips le puedes dar a la gente?
Tomando acción, o sea, presentándome todos los días delante de esa tarea. Siempre cuento la anécdota de mis primeras conferencias. Me acuerdo una persona se levantó en el momento en el que terminó una de mis, había unas 150 personas y de repente me dijo: «No deberías dedicarte a esto porque se te da francamente mal. Sinceramente deberías seguir haciendo tu trabajo en tu oficina, en tu casa o donde sea y ya está». Y fue realmente por un tema de la sala, por cómo estaba configurada y porque andaba con estas cosas técnicas, con un cable y no podía girarme para ver a los que estaban aquí. Pues es verdad que no miré esa zona. Y luego, aparte, que no tenía, no sabía tanto de oratoria como puedo saber ahora.
A nadar se aprende tragando agua.
Totalmente. Y recuerdo volver de ese viaje de Madrid a Bilbao llorando, y mi marido diciéndome: ¿Sabes qué vas a hacer? Vas a volver a decir sí a otra conferencia. Y yo: no puedo, no puedo, no puedo. Yo no quiero volver a vivir esto. Mayder, de verdad, o sea, tú has venido a este mundo con un mensaje muy importante. Hay muchísimas personas que necesitan entender lo importantes que son sus palabras porque esto les ayuda en todas las áreas de su vida. Y tú vas a estar ahí.
Qué sabio eso que te dijo tu esposo. Sí, como cuando te dicen: si te caes del caballo, móntate ahí mismo otra vez en el caballo para que no le agarres miedo.
Sí, totalmente. Y así continué, pero claro, con miedo, pues por supuesto. Entonces me digo: aunque tengas miedo, baila con el miedo.
Sí, baila con el miedo.
Lo que hemos hablado, de que el valiente no es el que no tiene miedo, es el que toma acción aunque sí tengan miedo.
Sí. Sí, totalmente. Y en la parálisis de la perfección yo sí que veo muchísimas personas que están constantemente viendo otros perfiles, por ejemplo, en Instagram, y dicen: "Ay, cómo me gustaría lo que hace esta persona". Hazlo. Yo estoy así. Mis amigas, cuando me dicen: "Ay, es que me gustaría un negocio". Hazlo. Hazlo todos los días, levántate, ponte un pequeño plan de acción, pero ya. Digo, es que a una amiga el otro día le decía: "¿Te dolería si de repente ella está intentando montar una empresa de jardinería? ¿Te dolería si otro, aparece una competencia haciendo lo mismo que tú, te dolería. Piénsalo, hijo, me molestaría muchísimo. Pues utiliza esa energía para ponerte a sacarlo.
Sí, y hablando de miedos, viene todo el tema de la inteligencia artificial, el copywriting, que es tu, digamos, tu superpoder. Es una de las, digamos, de las industrias que puede verse afectada. Tú tienes miedo, ¿cómo vas a manejar esto de la AI? Qué pueden pensar otras personas que dicen a lo mejor mi empleo o mi área de trabajo se va a ver afectada por la inteligencia artificial?
Bueno, es de hecho el elefante que tenemos en nuestra sala, los copywriters, todos los que nos dedicamos también a la copywriting, creadores de contenido y tal. La inteligencia artificial está ahí para ayudarnos, para amplificar el trabajo que hacemos, para ir más rápido, que antes igual estábamos buscando lo bueno, bonito, barato y no podíamos. Y quizás ahora sí que tengamos una herramienta que nos permita trabajar eso de esta forma, ¿no? Pero claro, hay que entender muy bien cuál es nuestro trabajo como copywriters, porque aquí hay muchas personas me dicen: es que claro, como ya escribe, pues entonces se va a llevar mi trabajo. Siempre les digo: no, no, no te equivoques, tu primer trabajo no es escribir, tu primer trabajo es vender como copywriter, tu segundo trabajo es idear, que esto es lo más difícil en marketing, idear, y el tercero es escribir. Y ahí evidentemente la inteligencia artificial puede hacerlo muy bien, y más si por ejemplo tú le das buenas indicaciones.
Exacto, claro, esa es la gracia, de tu cabeza salen las indicaciones.
Entonces, el miedo a la inteligencia artificial no deberíamos tenerlo, sí deberíamos tener miedo a personas que saben utilizar muy bien la inteligencia artificial. Y realmente el miedo es un miedo que tenemos al cambio, y no es miedo a la inteligencia artificial, es miedo a no ser relevantes, es miedo a que nos rechacen, es miedo a que nos quedemos atrás, es, no, es miedo, es otro tipo de miedo. No es tanto la inteligencia artificial, sino todo lo que abarca, ¿no? Entonces es es muy importante también tenerlo en mente porque muchas veces si no las personas se quedan con «ah, copywriting es escribir, entonces como la inteligencia artificial hace esto pues ya está», ¿no? Y hace unas semanas en un congreso hablando con un empresario del mundo de la hostelería me decía hasta que no he sentido el dolor, por decirlo así, tangible dentro de la comunicación de nuestros restaurantes, ¿no? El decir, jo, pues por ejemplo estoy contratando una agencia pero siento que no están captando nuestra voz. Siento que los mensajes nosotros no los comunicaríamos así. O sea, hasta que no me he dado cuenta del valor que tiene vuestro trabajo, porque nos ayudáis a tener claridad primero sobre quiénes somos, y desde el quiénes somos te cuento el qué es lo que quiere nuestro cliente también. Eso es, ¿no? Entonces me decía, claro, ahora me doy cuenta, pero porque he tenido este dolor tangible, que claro, lo tuyo no es escribir, o sea, lo tuyo es crear conceptos de la nada, o sea, incluso pues combinar dos ideas que a veces parecen rocambolescas y sacar ahí un mensaje comercial potente, ¿no? Y esto no lo había visto hasta ahora. Entonces sí que es importante para las personas que igual se dedican a esto, que recuerden esta parte, ¿no? Que, y sobre todo de cara a hablar con clientes, para volver a mostrar qué valor tiene nuestro trabajo.
Qué bonito. Yo estoy súper alineada contigo, que la inteligencia artificial vino para, es una herramienta para nosotros, para potenciarnos, para ahorrarnos tiempo. Pero igual la creación, la imaginación, ¿verdad?
Bueno, es que eso es lo más importante de todo. O sea, al final, además, estamos en la era de de la escritura personal, o sea, de tú lo cuentas de una manera particular. Solo tú puedes comunicar de esta forma y eso es increíble. Y esto es lo que tenemos que potenciar. De hecho, la inteligencia artificial va a traer y ya está trayendo una cantidad de contenidos abrumador. Está bajando la calidad de los contenidos, pero la gente ya está en la tendencia, la estamos viendo, están buscando más verdad, están buscando contenidos con más profundidad. Porque no está muy bien. Hoy hacemos vídeos de estos de 30 segundos y te cuento.
No, no, pero te escribí un libro en un momentico.
Claro, claro, pero quiero profundidad, quiero detalle, quiero me cuentes tus historias. O sea, al final, en ese, no, en esa resonancia que vamos a ir creando con mensajes que nos suenan a más de lo mismo. Ahí está el valor que tenemos cada uno. Y eso la inteligencia artificial, lo siento, pero ahí no puede hacer nada.
Muy importante lo que estás diciendo. Hablemos de tus hijos, de tu sombrero de mamá. Ya pasamos del copywriter, vamos a mamá. Hay algo que yo le llamo el síndrome de la superwoman. Sí, ¿verdad? Tú dijiste, te cansaste, dijiste no volveré, sí, creo que no volviste como por 6 meses.
Sí, 8 meses he estado desaparecida, ahora estoy volviendo, sí, poco a poco.
¿Cómo balanceas? Mucha gente me pregunta, no sé si a ti también, balance, ¿cómo balanceo ser mamá, ser esposa, ser empresaria, ser una figura pública? ¿Qué le dirías tú a los que quieren balancear su vida?
Bueno, el ver realmente dónde quieres estar, porque también creo que somos, al final somos personas cíclicas y hay un momento dado que quieres estar más en todo lo que es el business, ¿no? Oye, en la empresa, la marca y tal, y otros momentos en los que quieres potenciar un área distinta. En mi caso, yo tenía claro con la llegada de los niños, era yo quiero estar presente, o sea, yo, nadie me puede sustituir a las tardes en el parque. Que eso es así.
Qué bonito eso.
Y para 3 personitas, o sea, sois su todo. Y es verdad que la salida en redes me hizo también ver que no pasa absolutamente nada si te vas, Maider. Sobre todo por, y esto, mira, volviendo un poco al tema de la inteligencia artificial, no pasa nada porque tienes una marca y has creado una marca. El problema es cuando no has creado marca, que desapareces y es como, ah, como eres un copywriter aleatorio en el mundo, pues claro, desapareces y desaparecen muchas cosas. Pero en este caso Tienes una marca, has estado durante muchos años haciendo, trabajando mucho, creando cantidad de contenidos, ayudando a muchísimas personas, puedes desaparecer, no pasa nada, ya volverás. Desde el momento en el que salí en redes dije: «Pero si es que no pasa nada. Hay mucha gente que ni se acorda». Y de repente: «Uy, Maider ha vuelto a aparecer, qué bien, qué alegría». Pero en casa no puedo hacer esto, no puedo desaparecer. Y mis hijos además son cada vez mayores y me dicen: «Ay, ¿te vas a ir? ¿Y cuántos días te vas? ¿Y qué vamos a hacer?». Y yo quiero estar ahí. Luego también ha habido un súper equilibrio con mi marido. O sea, no tendríamos la vida familiar que tenemos si no hubiésemos trabajado esa parte de comunicación juntos. O sea, somos, de hecho siempre digo que gestionamos la empresa como gestionamos la familia, como si fuera una empresa. Ayer justo lo estaba compartiendo y me decían, ¿cómo duchas a los niños? Y yo decía, es como una cadena de montaje, los 3 en la ducha y voy sacando, 1, 2, 3, así constantemente, la ropa, tal, tal, así, ¿no? Y luego tratando de de disfrutar al máximo. O sea, también a los niños les cuento lo que hago, les fascina también el trabajo que hacemos, les gusta ver cómo nos ponemos de frente a la cámara, tal, saben el impacto que tiene también ese trabajo, ¿no? Y me parece súper importante enseñarles porque al final es parte de mi vida, ¿no? Y es una parte que honro y que me encanta. Amo, de hecho, mi trabajo. Entonces quiero que lo vean, ¿no? Que se puede además vivir de algo que te gusta y que realmente deberíamos tirar por ahí, ¿no? Por donde tienes esa curiosidad que te viene de forma natural y esa energía explosiva. Yo sé que la tengo en copywriting y me encantará que el día de mañana ellos encuentren donde está, no, su lugar.
Es un gran ejemplo.
Además, ya que mencionaste tu empresa, vos como entrepreneur, empezaste alrededor de los 25 años, ¿verdad?
Eso es.
Y dijiste que creaste una marca, ¿verdad? Una marca personal que aunque vos te salgas, pues ya tener la marca habla por sí sola. Pero entonces, ¿qué consejo le daría a la gente que está empezando un negocio? Y que tal vez nos puedas contar un poquito de cuáles fueron como los mayores obstáculos que tuviste en crear esta marca y empezar un negocio.
Bueno, empezaría primero por crear marca, evidentemente. Así que si algo hice muy bien fue el— yo ya empecé trabajando realmente, lo que os decía, fue un feliz accidente, porque una profesional del marketing vio el copy que escribía, los artículos que escribía en un blog personal que tenía y me dijo: «Mira, ahí tengo varios doctores como clientes, cirujanos plásticos, capilares, odontólogos. Necesito que alguien escriba buenos artículos para sus blogs». Al final, a los médicos les encanta escribir, contar lo que hacen, pero lo hacen atrayendo al final a sus compañeros de profesión, no a la potencial paciente.
Muy técnico, un lenguaje muy técnico, sí.
Mucha jerga, tal. Entonces, empecé de esa manera que en el momento pensé: «Oh, Dios mío, sobre todo yo escribo escrito mucho sobre calvicie y aumento de pecho. Así, y no tenía ni idea de estos temas. Era como, guau, ahora a ver cómo, qué cuento y tal. Y entonces vi realmente que a través de este tipo de contenidos podía empezar a, pues eso, no, el decir, bueno, pues puedo empezar un negocio. Pues realmente con esa primera, esos primeros ingresos que generé, ya contraté a una persona que me mentorizó para crear esa marca. Entonces, como más o menos 3 meses más tarde lancé la web, creé una marca fuerte, y esta marca fuerte consta de 3 pilares, por decirlo así, que por un lado es todo lo que tiene que ver con la oferta, tener una oferta deseable. O sea, eso lo tenía súper claro, no estuve voy a ofrecer 3000 servicios de copywriting, no, no, era como un servicio muy concreto de copywriting, porque de esa manera filtraba muy bien al cliente, y ya el cliente prácticamente venía y era un sí. Luego tener audiencia desde el minuto 1 abrí una base, una newsletter, y a través de esa newsletter todas las semanas escribía, compartía, compartía lo que iba aprendiendo de copywriting porque lo iba aprendiendo de hecho gracias a esta clienta. Y tercer punto, también hacer números, porque al final esto sí que lo fui dejando más para el final. Es verdad, soy como extremadamente creativa y la parte de números como que no va conmigo, pero también fue importante. De hecho, ahí mi marido me estuvo ayudando mucho porque era como, vale, Maider, estás trabajando, estás haciendo esto, pero realmente es rentable, ¿Realmente estos servicios los deberíamos cobrar? Porque claro, para que os hagáis una idea, al principio empecé como creadora de contenidos y en ese momento, en España se vendían muchos artículos, os estoy hablando de unos artículos de 800, 1200 palabras, se vendían a 1 € o a 10 y yo ya empecé cobrando 50 €, que muchos compañeros que recién empezaban en internet y que ahora son grandes, vamos, tienen grandes marcas personales y comerciales, me decían: ¿cómo lo haces? Y yo pensaba todo el rato: creo que es porque tengo una marca. O sea, era como creo que he creado un ecosistema que hace que una persona diga: yo solo quiero con esta. Y al final eso es lo que hace que una persona diga: no lo sé, tengo que escribir un guion creativo para contar la historia de mi empresa tradicional. ¿A quién contacto, al copywriter aleatorio o a la marca que me está respondiendo esa necesidad? Y ¿cuánto le pago a uno o a otro? Y es que ahí ves que es la gran diferencia. Entonces, para mí esas son las 3 claves. O sea, a un copywriter que quiere empezar le diría: tienes que empezar por aquí. Y sobre todo en la era de la inteligencia artificial, la marca personal.
Estoy de acuerdo contigo. Tengo un amigo que dice: pasa de ser un commodity a ser un celebrity.
Totalmente.
Porque la gente, ya que la gente te busque con nombre propio, creo que es importante.
Totalmente.
Cuando yo tuve el burnout, una de las cosas que le daba muchas vueltas a mi mente, a la vocecita esa negativa, la loca de la casa, era La culpabilidad. Tú con 3 niños, cuando dijiste hasta aquí no más, sé que hay mamás y papás oyéndonos. ¿Sentiste culpabilidad?
Sí, durante mucho tiempo. De hecho, me sentí muy avergonzada de tener una tercera hija y no poder coger una baja de maternidad. O sea, me sentí súper fracasada a nivel de empresaria, de madre, de decir cómo puede ser. Era como, Mayder, ¿cómo puede ser que no has creado el espacio espacio para realmente dedicar tiempo a esta niña. O sea, porque con las, no, con los otros niños no lo has hecho, y llega la tercera y lo vuelves a hacer. O sea, era como, no, no me entra en la cabeza, no. Entonces todos los días me iba con esta sensación de, o sea, no puede ser, estoy haciendo algo mal.
Y, ¿qué le dirías a esa Maider que se dio tanto palo?
Que pare, que pare un momento y que al menos un día se dedique a pensar qué quiere hacer, porque al final yo lo único que hacía era seguir en esta rueda, seguir en esta rueda de: «Ay, espera, porque tengo que entregar no sé qué. Espera, que tengo este proyecto». En lugar de decir: «Paro todo, paro absolutamente todo, necesito pensar qué vamos a hacer». O sea, en ese momento tenía tal ansiedad por el equipo, hay muchas familias dependiendo de esto, colaboradores que están con nosotros. O sea, era como: «¿Cómo paro ahora esta maquinaria que pesa mucho? Es mucho más lenta». No puedo decir de la noche a la mañana: «Se acabó». Ya no me apetece hacer esto. Entonces les diría que paren un momento. Estamos en un momento en el que no paramos, no dedicamos tiempo a decir qué quiero hacer. Yo me encuentro, tengo conversaciones con amigas que me cuentan lo angustiadas que están yendo al trabajo, dejando a los niños y llevando la carga familiar también de la casa. Todo recae en ellas, ¿no? Y además luego en su día a día están como a 300.000 cosas más es pues párate un momento, ¿no? Que se dé también esta conversación incluso con tu pareja. Yo he tenido momentos que evidentemente han sido incómodos, pero con mi marido de sentarnos y decir yo no puedo sostener todo esto o quizás yo en esta área necesito más ayuda, ¿no? ¿Cómo lo podemos hacer para? Entonces, esto ha sido importante, pero sobre todo para mí ha sido el parar y que suena súper obvio y suena como, ah, qué tontería, pero ahí empiezan a ocurrir cosas.
Suena obvio, pero mucha gente no lo hace.
No, y a día de hoy, al final, yo me di cuenta con el tema de las redes sociales. Por ejemplo, el decir, la primera semana que me quité las redes dije, claro, me voy a la consulta al médico y digo, ¿y ahora qué miro en el móvil? ¿Qué miro?
Me estaba apareciendo un mensaje tan grande, yo creo que mucho más grande de lo que tú crees. ¿Qué quiero hacer? Porque yo digo, volvemos al síndrome de la superwoman, creo que las mujeres lo sufren más. Este, dale, dale, dale, tu paisana Marian Rojas está para, dice, las mujeres no llegan, no llegan, voy aquí, voy allá y no llego. No termino de ser buena mamá, buena profesional, buena, ¿verdad? Entonces es primero no darnos tanto palo. Y me encanta la pregunta que hiciste: ¿qué quiero hacer? ¿Cuáles son mis prioridades? ¿Cuál es la prioridad 1? Y saber decir no. A mí me costaba mucho.
A mí también.
A ti, no sé, ¿a ti te cuesta decir no? No. Ah, bueno, siquiera a ti. A mí así me encanta.
Bueno, además soy una persona altamente sensible. Complaciente, pero a niveles insospechados. O sea, no os lo podéis imaginar. Insostenible también. Y algo que me ha funcionado también mucho ha sido el bajar las expectativas. Esto lo contaba, por ejemplo, cuando me decían: pero, ¿cómo puede ser que con 3 niños de vacaciones vengáis tan relajados? O sea, no os vais ni con alguien que os ayude. ¿Cómo venís tan relajados? Digo: porque yo bajo las expectativas. O sea, es fluir, disfrutar y ya está, ¿no? Y tener muy claro—
explícame eso de bajar las expectativas.
Pues el decir: oye, hemos venido aquí, nos pasa, nos vamos de vacaciones a Mallorca, que nos encanta, y es bajamos expectativas de no vamos a ir a esto y lo otro y quiero ver este sitio y luego iremos a este aquapark. No, no, fluimos. Oye, que igual esta mañana, no sé, mi niño le dio fiebre, sí le dio fiebre, lo que es, lo digo porque si no vamos con esta, no, con esta expectativa de porque vamos a ir a Mallorca, vamos a hacer esto, esto, esto, pues no, pues haremos lo que surja y lo que queremos hacer y ya, lo que se pueda hacer. Y sueltas todo eso, ¿no? Y sueltas esa esa tensión con la que vamos constantemente. No sé, para mí ha sido como un cambio de ser mucho más consciente de todo, estar mucho más tranquila, presente, diría yo, más presente. Eso es, eso es.
Mayer, ¿dónde te pueden encontrar las personas que nos están viendo y escuchando?
Bueno, en mi página, en mayertomasena.com, en agenciafluo.com y en escueladecopywriting.com, que tenemos 3 marcas. Y de hecho, ahí no es la creación de marca personal, pero también esas marcas comerciales para ayudar a nuestros clientes. Así que, y en redes sociales, y en redes sociales lo mismo, con mi nombre, Mayrth Tomasena. Como no hay muchos, ya está en redes.
Yo creo que no tienes mucha tocalla por ahí, Mayrth. Muchísimas gracias, sigue brillando, sigue siendo luz y sigue hablando desde la genuinidad. La gente lo necesita. Necesitamos salirnos de ese mundo de las redes donde la gente tiene una vida perfecta, sí, y decir qué es lo que quiero. Eso es lo más grande que me llevo yo de esta entrevista, parar y decir qué es lo que verdaderamente quiero. Mucho, muchas gracias.
Gracias, muchas gracias.
Gracias, de verdad, ha sido un placer. Muchísimas gracias.
Soy hábil, completo y capaz. Soy saludable, soy abundante, soy imparable. Cambiemos las preguntas y la vida cambia. La calidad de tu vida depende de la calidad de tus preguntas.
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