LAS PENAS QUE NO TE ESTÁN DEJANDO SER FELIZ CON MARGARITA Y SOFI PASOS

Margarita and Sofía Pasos break down five automatic negative thoughts that block happiness, from chapter 6 of Margarita's book Yo Puedo, Tú Puedes. They use real stories like lost luggage and broken bones to show how these thought patterns distort what you see, then teach reframing tools: question-shifting, gratitude lists, and focusing on what you can control.
Chapters
Tres penas que no te dejan ser feliz.
¿Y qué son penas, Sofí?
Pensamientos negativos automáticos.
Exacto, hoy vamos a hablar de esos pensamientos negativos automáticos o distorsiones cognitivas que están en el capítulo 6 del libro Yo Puedo, Tú Puedes, y que seguramente te roban la felicidad muchas veces. ¿Cuál es el primero, Sofí?
El hombre o la mujer de la mancha. Explícanos qué es, mamá.
El hombre o la mujer de la mancha, yo le puse ese nombre porque es como que tú tienes una hoja blanca llena de cosas buenas Y de pronto pasa como pasa en la vida, alguien te corta en la calle, no te llega la maleta, ¿verdad? Hay un puntito negro en la hoja blanca, pero las personas que tienen esta distorsión cognitiva hacen que la mancha manche todo el papel y ya arruinó el viaje, ya arruinaste la cena, ya arruinaste el día, cuando en realidad hay muchas otras cosas. Por decir un ejemplo inventado, te creaste un outfit porque sos influencer y vas a las Bahamas y querés grabar allá. Y cuando llegas se te quedó al lado el fit que compraste. Bueno, horrible, sí, pero ahí puedes comprar algo de pronto no tan caro, tan bonito, pero puedes disfrutar de la playa, del mar, hacer contenido bonito. Entonces ese es el hombre o la mujer de la mancha. ¿Te ha pasado?
Sí, me acuerdo una vez que todavía no tenía las herramientas que tengo hoy, que se me quedó la maleta yendo a Medellín. Una aerolínea me lo dejó en los Estados y me acuerdo que eso me arruinó como 2 días, que no paraba de pensar: wow, no tengo mi maleta, wow. No puedo ir a cenar acá porque no tengo el jean tal, no puedo ir a comer acá porque no tengo mi maquillaje. O sea, y dejé que me arruinara muchos días. Pero también puedo pensar ahora que ya tengo más herramientas. Por ejemplo, me quebré el cóccix en Suiza y aún así la pasé alegre. Paré de esquiar y de hacer snowboard porque obviamente me había quebrado el cóccix, pero aún así caminé por el pueblo, fui a comer. O sea, igual la pasé alegre esos días en vez de arruinarme la última semana de mi vacación por lo que me haya quebrado el cóccix.
Y es como cambiar las preguntas, en vez de decir por qué esto me pasa a mí, es decir qué puedo disfrutar a pesar de que tengo el cóccix quebrado. Sí, y pasamos alegrísimo. Así que la próxima vez que te pase una situación, además la energía se te va. Hay gente que pelea en el restaurante porque la carne no estaba cocinada y ya se arruinan toda la cena, verdad, o porque el mesero no me entendió. Pero disfruta lo que tienes, es más, la compañía, que es lo más importante, verdad, y enfocarse en lo que uno puede controlar. No digo que uno no pueda hablar cuando algo no es como uno lo quiere, pero que no te arruine el momento.
Me acabo de acordar de una historia que Andrés, mi novio, y yo estábamos afuera del supermercado en el carro comiendo yogur y como que yo me había parqueado un poco cerca de otro carro, pero ni siquiera lo estaba como tocando. La persona podía abrir la puerta y todo. Y llega este viejo dueño del otro carro, señor, el señor dueño del otro carro, y le toca la ventana durísimo a Andrés y en inglés le empieza a decir como que ¿cuál es el problema de ustedes? No puedo creer lo cerca que que parquearon su carro del mío y le decía: "Baja la ventana". Y Andrés solo estaba como que: "No voy a bajar la ventana". Yo tampoco la bajo. Pero literalmente solo estaba peleando así él solito y después whatever, se montó en el carro y se fue. Pero Andrés y yo nos quedamos riéndonos, o sea, y solo fue como: "Wow, pobrecito él", ¿me entiendes? Pero no nos dejamos arruinar la noche para nada, aunque la situación fue fea. O sea, yo me asusté un poquito en el momento, pero ahí no más. Solo fue como, nos reímos un poquito, era un poquito risa nerviosa, pero al mismo tiempo fue como lo vimos con compasión y ya seguimos con nuestra noche, ¿sabes?
Probablemente ese señor se arruinó la noche, se fue con dolor de cabeza, furioso, ¿verdad?
Sí, y ni siquiera podía abrir la puerta. En nada le afectaba, en nada le afectaba. Solo le molestó que estuviéramos un poco muy cerca de su carro.
Bueno, entonces la primera, el primer PENA, pensamiento negativo automático, es el hombre o la mujer de la mancha. Cuando algo te esté como dañando el día, piensa: ¿esto tiene el poder de dañarme el día?
No.
O sea, ¿qué puedo disfrutar? ¿Qué hay de bueno aquí?
OK, el segundo es el adivino.
El adivino es cuando la gente lee mentes pero siempre se imaginan cosas negativas, como: ay, este no me saludó, seguro le caigo mal. A lo mejor no te vio. O: ay, estos se están riendo, deben estar hablando mal de mí. No, nosotros no somos, uno no es el centro del universo para que todo el mundo esté hablando mal de uno. Entonces a la gente se le olvidan las cosas, la gente no te ve o está preocupada, ¿verdad? Yo no sé, a ti te pasaba mucho en el colegio, creo.
Sí, me pasaba de que alguien no me saludaba, por ejemplo, y yo ya decía: "Ay, le caigo mal, se enojó conmigo." También me pasó un par de veces que yo andaba distraída y no saludé y la persona asumió de que ahora me caía mal. Y después, como en el futuro, me decían: "Ay, yo pensé que yo te caía mal." Y yo como que: "What?" O sea, nada que ver, nunca en la vida me ha hecho nada, nunca he pensado en vos de esa manera. Y esa persona montándose toda una película en la cabeza. Así que creo que esto aplica a demasiadas personas, lo del adivino.
Sí, Brian Tracy habla mucho del paranoico inverso, imaginarte que el mundo se está confabulando para que tú tengas éxito, para que tú sepas. A ver, si vas a imaginarte cosas, ¿por qué no imaginarte las positivas? Porque al final, si no existe en tu mente, no existe.
Ah, también me pasaba que adivinaba que no me iban a escoger para el equipo, no me iban a dar el trabajo, adivinaba de que me iba a ir mal en el examen antes de siquiera tomarlo.
Ese es el terrorista, easy.
Ajá.
Y si no me escogen, y si me botan, y si no les gusta.
Entonces no es lo mismo que la adivinación. Es lo mismo.
Estás adivinando como un futuro de terror. El adivino es más como en el presente, como adivinar, leer mentes de las personas. Y el terrorista, y si es como cuando te imaginas un futuro de terror, y si me botan del trabajo, y si me ponen los cuernos, y si me da Alzheimer como a mi abuelita, y si, verdad. Pero viene siendo lo mismo, es estar como adivinando, pero no en positivo, no ser el paranoico inverso, el que cree todo, verdad, todo pasa para mi bien La gente está ahí siempre bondadosa para ayudarme, para apoyarme. Y bueno, me acordé de una historia cuando yo tenía, no sé, tal vez 10 años. Fui a Cartagena con mis papás, esa historia está en el libro. Y un tiempo después estábamos en la finca de mi abuelo materno, esta era una tía por parte de mi papá, y llegó y estaba seria conmigo. Yo, ¿qué le pasa a la tía X, verdad? Y de pronto me dice: Usted es que se cree superior, así me dijo, usted es que se cree superior porque no saludó, no me saludó a mí y a mi hija, no voy a decir el nombre, ¿verdad? En Cartagena. Y yo estaba como, ¿qué? ¿A qué horas estaría en Cartagena? Yo no las vi, ¿cómo no voy a saludar yo a una tía y una prima? Y yo tenía 10 años, me impactó tanto que hasta hoy de 52 años me acuerdo de esa conversación, porque yo decía como una niña, yo nunca las vi. Y ella me pegó como una zareada, pues una tremenda regañada, y yo estaba como nunca las vi.
Sabes que también pienso que cuando sos un adivino, o sea, por lo que vos andás adivinando cosas negativas sobre vos misma, después actúas de una manera que no te va a beneficiar, porque estás adivinando que le caes mal a todo el mundo, estás adivinando que no estás bien. Es como leer mentes. Exacto. Entonces, ¿por qué no pensar lo contrario? Y de esa manera vas a actuar con confianza y vas a actuar de una manera positiva. Que te va a beneficiar.
Excelente.
Ok, la tercera es el absolutista.
El absolutista, wow. Yo de ese sí pequé mucho, ya menos, pero el absolutista es la persona que usa, o cuando usamos, son momentos, estamos usando el pena del absolutista cuando decimos todo, nada, siempre, nunca, todos. Entonces, como decir todo me sale mal, a ver, todo, vení, yo te llevo donde mi amigo ciego, es que tenés ojos, y decirle que todo te sale mal, ¿verdad? Entonces a veces se nos olvida todo lo que nos sale bien. Entonces esto que pasó hoy no me salió, no me salió bien, pero ¿qué puedo aprender de eso? Mi marido nunca me oye, nunca. Pues si nunca te hubiera oído, no se hubieran casado, ¿verdad? O últimamente no me está oyendo, tal vez está muy estresado. No sé si tú tienes algún otro ejemplo.
Bueno, de pronto mi novio y yo lo que hacemos, que cuando nos peleamos y nos damos cuenta que uno usa la palabra siempre o nunca, nos decimos siempre, nunca. Y después es como, tenés razón, no siempre, no nunca, a veces. Últimamente, etcétera. O sea, nos corregimos así porque es muy fácil, siento, caer en eso. Las personas dicen es que vos siempre estás trabajando, pero pues le estás quitando el crédito de las veces que en verdad no estás trabajando y que te está poniendo atención. Así que hay que tener cuidado con no ser absolutista con las personas que amamos también. Sí, además de solo con nosotros, o sea, uno puede ser absolutista con otros.
Sí, Alex, mi hijo, me corrige. A veces yo caigo en el absolutismo y digo ay, Alex, pero nunca querés hablar conmigo, por ejemplo, porque él es adolescente. Me dice: mamá, nunca, vos misma enseñaste. Bueno, ok, a ver, pocas veces quieres hablar conmigo, ¿verdad? O últimamente no quieres hablar conmigo, porque eso también daña las relaciones. No es cierto que una persona siempre está brava, no es cierto que todo nos sale mal, ¿verdad? Hay que enfocarse en las cosas buenas y encontrar el balance, ¿verdad? Todo es tonos grises. Es más, ningún ser humano incluso es blanco o negro, todos tenemos luces y sombras o fortalezas y áreas de oportunidad, es gris. Esto me lo enseñó una psicóloga. ¿Tú te acuerdas de Giselle González?
Me acuerdo que me decía sobre esto de ser gris.
La quise mucho, ella está en el cielo. Giselle González fue mi psicóloga por muchos años cuando yo tuve depresión y ataques de pánico, y me decía: Margarita, no es blanco o negro, son tonos grises, ¿verdad? Entonces eso, lo que no ser absolutista, ¿verdad? Te va a dar mucha paz y mucha salud mental, y entender que si esto tal vez no te salió como querías, o hoy esta persona no quiso platicar contigo, pero no es siempre, no es nunca, no es todo.
Es súper importante identificar lo cuando te lo estás pensando vos misma. Ahora yo puedo darme cuenta, antes no, porque pues no tenía las herramientas y siempre estaba pensando, siempre, siempre, o la mayoría de las veces estaba pensando siempre todo me sale mal. Y ahora a veces uno está emocionalmente triggered, ¿cómo se dice? Como disparado, como disparado, y estás en un momento en el que estás enojado, triste, y se te viene ese pensamiento. Pero ahora, como yo estudio y aprendo de estas herramientas, lo identifico y digo, espérate, Aunque esté en el momento triste y enojada, puedo como callar a mi propia mente, decir como que no es siempre.
Sí, a la loca de la casa, a la loca de la casa.
Es como que no es siempre, ahorita me está pasando, pero no es siempre. Entonces, como aprender a dominar eso, me encanta. Bueno, el cuarto, el fatalista.
Sí, ese es el terrorista, easy. El fatalista. Entonces, el adivino es como en el presente y con las personas, como que leo mentes. Ah, estoy adivinando lo que están pensando o por qué están haciendo lo que están haciendo. El fatalista es el que siempre se está imaginando un futuro de terror. Por eso digo el terrorista: ¿y si me botan? ¿Y si me ponen los cachos? ¿Y si me enfermo? ¿Y si no puedo? Tú puedes totalmente voltearlo. O sea, imaginarse es gratis, pensar es gratis. ¿Por qué no pensar positivo?
¿Y si sí me va bien? ¿Y si sí me contratan?
Exacto.
¿Y si sí lo logro?
O sea, que hay un y si positivo. Hay un terrorista y si hay un y si positivo.
¿verdad?
Porque, ¿y si no lo logro? Pero como dice Sophie, ¿y si sí? Sí, aquí oyen algunos ruidos, pero es el gato que está haciendo desastres por allá. De pronto en cualquier momento aparece aquí en medio del escenario.
Lulo, sí, en lo del easy también aplica lo mismo el adivino, que si vos estás pensando, está la ley de la expectativa, ¿verdad? Si yo espero que me pasen cosas buenas, no es que por magia me van a pasar cosas buenas, sino que yo voy a actuar de una forma positiva, de una forma congruente con mis pensamientos, entonces me van a pasar cosas buenas.
Y también tu mente te va a mostrar lo bueno, porque nosotros tenemos un filtro en la mente que se llama el sistema reticular activo o activado, que solo te muestra lo que verdaderamente es importante para ti. Entonces, si una mamá tiene trillizos, me acuerdo una vez que me encontré una señora con trillizos y yo me le acerqué, yo nunca había visto trillizos, y le digo: wow, yo nunca había visto trillizos. Y me dice ella: no, Yo los veo por todas partes, claro, porque ya tiene trillizos. Es como cuando tú compras el carro rojo de una marca y lo ves por todas partes. Si tú estás en el fatalista, todo me va a salir mal, la gente es odiosa, la gente en este país es pesada, eso es lo que tu mente te va a mostrar.
Ay, yo me acuerdo la primera vez que mi mamá me dio este ejemplo con un Mini Cooper, un carro que yo tenía, que fue la primera vez que todo esto de la manifestación me hizo clic, porque yo también pensaba que esa vaina era magia. Esto fue hace mucho tiempo, o sea, antes de que mi mamá fuera famosa en las redes y supiera tanto sobre este tema. Pero cuando empezó ella a aprender sobre estos temas me dijo lo del carro, lo del Mini Cooper, y fue la primera vez que a mí me hizo clic de que manifestar no es magia, en verdad es ciencia.
Y es tu mente la que te ayuda y tu trabajo lo que hace que las cosas se manifiesten.
Exacto, simplemente yo veía Mini Coopers por todos lados y te juro que hoy en día no veo un Mini Cooper porque ahora tengo otro carro, y yo me acuerdo que yo decía todo Miami tiene Mini Coopers, y es por eso, es porque ahora yo simplemente no los noto, siempre están ahí, antes los notaba, ahora no los noto. Es lo mismo con las oportunidades. Si vos andás pensando en que te van a pasar cosas buenas, que van a haber oportunidades, pues va a haber oportunidades.
Tu mente te las va a dejar ver. Y esa es la famosa ley de atracción. Están ahí. Vivimos como en un Matrix, ¿verdad? Y la mente, tu mente consciente no puede captar todo lo que el ojo ve porque explotaría. Tiene muy poco espacio de memoria, digamos así. La subconsciente tiene memoria ilimitada. Entonces tu mente consciente va eligiendo lo que te muestra. Verdad. Y cuando Sophie compró un Mini Cooper, a mí también me pasó, y lo cuento en el libro. Digo, Sophie, pero un Mini Cooper, nadie tiene Mini Cooper, después nadie te va a comprar ese carro. Y no fue sino que ella me dijera quiero un Mini Cooper, y lo empecé. Es más, en el garaje del edificio donde yo vivía habían 2. Sí. Entonces uno no ve el mundo como es, uno ve el mundo como cree que es. Si tú eres fatalista, eso es lo que vas a empezar a ver: desgracias, problemas. Mira la gente quejona, ¿qué tiene la gente quejona en su vida?
Problemas.
Exacto, entonces empieza a hablar de otra manera, ¿verdad? Me va a ir súper bien. Yo iba, yo también fui súper fatalista, yo iba donde un cliente y decía: seguro no me va a comprar, seguro no me va a atender, y me iba súper mal. Ahora yo voy y digo: me va a ir súper bien.
Me acabo de hacer caer en cuenta demasiado con eso que dijiste de las quejas, o sea, no es que a mí no me pasen cosas, simplemente que no me doy cuenta porque no me estoy quejando.
Exacto.
O sea, que me pasan cosas tontas, pero como me valen, me resbalan porque no les pongo atención, Pero si les empiezo a poner atención, más me voy a dar cuenta de que se me cayó un vaso, de que me pica aquí.
Exacto, es como hay gente que dice: "Ay, a vos te han discriminado por latino." Yo digo: "A mí jamás, ¿a vos te han discriminado por latino?" Y después pienso: "A lo mejor hubo alguna persona que me..." Pero como yo no estoy buscando eso, no le pongo atención, me resbala, tengo traje de foca. No estoy diciendo que no sea real para algunas personas.
No, por supuesto que puede ser real, pero también puede pasar a lo inverso, que hay situaciones en las que vos pensás que estás siendo discriminado y tal vez no. Sí, tal vez no, exacto. Porque puede que solo pienses que todo el mundo te está discriminando. Entonces es como, sí, hay una realidad, pero también hay cosas que nosotros creamos.
Y lo bonito de esto, lo que estás diciendo, Sophie, es que uno crea su propia realidad. Si algo no existe en tu mente, no existe para ti. Tú manejas la conversación que tienes contigo mismo. Al final es tu mundo interior el que te va a hacer feliz o el que te va a hacer que estés triste. La gente feliz tiene pensamientos de felicidad y de agradecimiento. La gente triste tiene pensamientos de tristeza tristeza y se están enfocando en lo que les falta y no en lo que tienen. Están siendo el hombre o la mujer de la mancha, ¿verdad? Sí, sí.
OK, bueno, y el último, que me encanta este, este estripeado, se llama el binocular.
Sí, el binocular. Yo le puse ese nombre porque cuando tú tienes binoculares, ellos tienen dos lados, ¿verdad? Y por un lado agranda, te acerca. Por ejemplo, aquí está el mar, y si uno quisiera ver un barco, pues coge los binoculares y puedes ver de cerca el barco. Y cuando lo pones al revés, aleja. Yo puedo tener a Sofía aquí, la veo por allá. Entonces yo digo que usemos el binocular. La gente que tiene pena del binocular es porque agranda lo malo y achica lo bueno.
Sí, yo tengo ese problema. Sí, un poquito. Lo he mejorado, pero mucho, como por ejemplo con las redes, que ahora me está yendo bien, ¿verdad? Que personas que me dicen como, wow, te fue súper bien en Despierta América, te fue súper bien en el podcast, y así, yo siempre como que, ah, es porque soy hija de mi mamá, como que me quito el crédito. Completamente.
Ese es el síndrome del impostor.
Bueno, síndrome del impostor, pero también siento que como, y cuando hago una cosa mal, a veces como que me doy súper duro.
La magnificas.
Exacto, entonces como que me doy súper duro cuando hago una cosa mal y después como que lo bueno lo minimizo, ¿me entiendes? No me pasa tanto porque lo he trabajado, o sea, pero todavía lo tengo un poco. Andrés siempre me dice como, deja, date crédito. Entonces como que también él me tiene aquí como bien consciente de eso. Pero bueno, estoy trabajando.
Sí, es muy importante porque uno a veces tiene como un látigo invisible, ¿verdad? Y magnificamos lo malo. Me encanta el ejemplo que pusiste de las redes. A una persona le pueden poner 5 comentarios bonitos, 10 comentarios bonitos, y una persona te hace un comentario feo y se quedan pensando todo el día en el comentario feo, ¿verdad? En vez de decir, wow, 10 personas conectaron conmigo en redes, les gusta el contenido que estoy poniendo, voy a hacer más de ese contenido, ¿verdad? Sí, voy a, ¿cómo se dice? Engage, voy a interactuar con esas personas, verdad. Y el que te puso, yo pienso, pienso, no sé, que la gente herida hiere. Si alguien entra a las redes solo a descargar, como a vomitar fuego, rabia, sapos y culebras, esa persona está herida, esa persona necesita cariñito. Ahora, es muy distinto cuando alguien te tira odio o hate que cuando alguien está en desacuerdo. Eso es diferente. Cuando alguien me dice yo no estoy de acuerdo con usted, Margarita, yo le digo me encanta, cuéntame en qué, verdad, en Porque tenemos que aprender a estar de acuerdo en estar en desacuerdo. No todo el mundo va a pensar como nosotros. Entonces yo con esa persona sí interactúo. Con la que no interactúe, vieja, chepelo, lo que sea, bloqueado, chao. Ni un minuto de mi tiempo. Yo no acepto cyberbullying. Lo veo con misericordia. A veces incluso hago una oración por esa persona, pero no le dedico tiempo. Claro, eso es ahora. Yo también tenía el binocular, ¿verdad? Por algo llegué a depresión, ataques de pánico.
Pero bueno, ahora que lo pienso, también puedes tener un binocular con tus seres queridos, o sea, puedes agrandar como que cuando tu hijo cometen un error, tal vez puedes agrandarlo, y después cuando sacan buenas notas, ahí no es ni decir nada ni lo haces sentir un poco mal.
¿Yo usaba binocular contigo? ¿Al revés? O sea, el binocular así que agrando lo malo y minimizo lo bueno, o cuando estabas más chiquita.
Puede ser. O sea, me acuerdo de que yo sentía que agrandaban lo malo mucho, como que cuando hacía cosas bien nadie decía nada, pero cuando hacía cosas mal siempre explotaban. Entonces era como Hay que tener cuidado con también reconocer lo bueno, ¿sabes?
No, es que hay un estudio que dice que los papás, por cada 8 cosas malas que le dicen a un hijo, solo le dicen una buena. Wow. Y bueno, ahí lo vamos programando también. Hay que no solo como decir lo hace, sino manifestarlo, ¿verdad? Hiciste súper bien, sacaste buenas notas, metiste gol, organizaste tu uniforme, ¿verdad? Porque normalmente los líderes, los jefes y los papás llaman es cuando hay "Venga, me llamaron del colegio a decirme que usted sacó mala nota, venga." O a un colaborador: "¿Usted por qué no entregó tal reporte?" Pero también cuando la gente hace bien las cosas, bien, hijos, colaboradores, es muy importante: "Hey, lo hiciste súper bien, la sacaste del estadio." Me acaba de hacer pensar de algo que me encanta, que es la ley de la expectativa.
Está como comprobado con estudios que cuando un profesor o un papá, por ejemplo, le dice a un niño: "Vos sos súper inteligente, vos siempre sacás buenas notas," ese niño va a sacar mejores notas que al que solo lo regañan por cuando no saca buenas notas. Claro, imagínate un niño que le dicen: "Usted sí es bruto, Juan Camilo, igualito a su papá." El pobre niño dice: "Ah, pues yo soy bruto, ni para qué voy a intentar." Pero no solo con los niños, esto me encanta porque, por ejemplo, si tu novio es cariñoso, entonces vos le decís: "Ay, vos siempre sos tan cariñoso." Ahí le estás poniendo una ley de la expectativa que esa persona, lo dice Dale Carnegie también en "Cómo ganar amigos e influenciar a personas".
Y Luthays también lo decía.
Ajá, Luthays, creo que hasta Brian, o sea, un montón de autores.
Personas.
Exacto, entonces la persona dice: wow, reconoce que yo soy cariñoso, quiero seguir comprobando de que sí soy cariñoso. Pero si vos le decís algo negativo, esa persona también se quiere poner a la defensiva y le va a bajar el autoestima. Entonces, la ley de la expectativa es oro para cuando quieras ayudar a una persona a ser mejor en ciertas cosas, como a tus hijos ser mejores estudiantes.
A mí me encanta la ley de la expectativa. De hecho, esas, las 7 leyes mentales están en mi otro libro, Pasos de Gigante, que lo escribí con Brian. Pero la ley de la expectativa, se me viene a la mente una historia que le oí contar a Walter Isaacson, que fue el que escribió el libro Jobs. Él estuvo 2 años pasando mucho tiempo con Steve Jobs para escribir su biografía, porque le dijo: me voy a morir y quiero que vos seas el que escribe mi biografía. Yo estaba en el Aspen Institute y lo escuché así de su boca, que cuando alguien les pedía algo, decían: Mr. Jobs, eso es imposible. Y dice que los agarraba y les decía: no tengan miedo, tú, tú como eres inteligente, tú puedes hacerlo. Y dice Walter Isaacson, y lo hacían, ¿verdad? O sea, a pesar de que antes le habían dicho es imposible, es imposible. Y está la historia de Edison, ¿te acuerdas? Tú eres el más listo, tú eres el más listo.
Está buenísima.
Sí, a Edison, a Thomas Edison lo botaron del colegio, pues lo mandaron del colegio con una carta y la mamá le dijo, aquí dice que tú eres el más listo y que ellos ya no saben cómo educarte, entonces yo, el más inteligente, pues si yo soy la que te voy a educar. Y toda la vida le dijo tú eres el más inteligente, tú eres el más listo. Y bueno, Edison se convirtió en el mayor inventor que ha tenido este país, EE.UU., y probablemente la humanidad. No vamos a hablar de Tesla porque hay gente que dice: y Tesla, yo no sé de ese rollo. Yo solo les estoy contando de la ley de la expectativa. Pero cuando la mamá se muere, él se dio cuenta, él encontró una carta que decía: estamos expulsando al niño del colegio porque es muy lento y no avanza como los demás. Y la mamá nunca le dijo eso, le dijo que lo habían sacado del colegio porque era el más listo. ¿Y en qué se convirtió? Ahora, otra mamá puede: vea, muchachito, ya lo ataron. Usted sí es mucha bestia, entonces lucha ahí. Me acuerdo que decía Lutais fue mi primer mentor, ya falleció, está en el cielo, pero yo aprendí mucho de la mente con él. Y él decía, por ejemplo, si tu hijo saca mala nota, en vez de decirle usted sí es bruto, ¿cómo sacó esa mala nota? Decirle, a ver, María Juliana, ¿usted por qué sacó esta nota si usted es muy inteligente? ¿Ve la diferencia? Súper. Usted me va a sacar buenas notas porque usted puede, usted es una niña súper inteligente. En vez de decirle qué bruta, qué vaga, qué perezosa, porque son afirmaciones de terceras personas, y sobre todo cuando un niño verdad, es pequeño, ellos son como una esponjita y sus figuras de autoridad son los maestros, los padres. Entonces, si tu hijo deja el cuarto desordenado, ven para acá, Juan Carlos Sanchez Balza, ¿por qué ese desorden? Si tú eres una niña muy ordenada, ¿verdad?
Vos sabés que me acabo de acordar ahorita que no había como cachado, mi papá desde pequeña me decía, vos sos súper deportista. Y ahora que lo pienso, siempre que voy a como un deporte, yo tengo como ese sentimiento de que es que yo soy súper deportista, pero lo es. Sí, sí, fue mi papá. O sea, sabes, la ley de la expectativa, porque ahorita me acaba de hacer clic que siempre cuando iba a probar un deporte nuevo, mi papá me decía: "Sofía, el deporte que se mete lo hace bien." Me decía que no, pero no solamente pues porque soy buena, porque tengo la agilidad, sino que es la creencia. Ahora que lo pienso, es una creencia, porque antes de siquiera probarlo siempre digo: "Pero si yo soy súper deportista." Acabo de como hacer ese clic, porque me lo dijo de chiquita también. Eso es importante decirlo, es de chiquita.
Sí, bueno, yo termino con este mensaje: tu mente es tu apartamento sagrado. Sí, imagínate si alguien, una persona tóxica, grosera, pesada, viene a tu casa, tú no le vas a decir: ay, quédate a almorzar y a dormir. No, es una persona grosera, tú le dices: para afuera. Sin embargo, si la invitas a dormir aquí, muchas veces la persona te gritó y tú te quedas pensando: me gritó, me insultó. No, para afuera, para afuera. O sea, que te resbale, traje foca. Gandhi decía: yo no dejo que nadie camine por mi cabeza con los zapatos sucios. Así que es tu mundo interior, no tu mundo exterior, el que te va a hacer feliz. Cómo te hablas, a qué le dedicas tiempo aquí, verdad, y en qué te enfocas. Enfócate en lo bueno, en agradecer, hacer tu lista de gratitud y todo lo que está bien en tu vida, y espera siempre lo mejor. Y vas a ver que cuando uno espera lo mejor, de repente te empiezan a pasar mucho más cosas buenas, verdad.
Yes, yes.
Y bueno, suscríbanse y cuéntenos abajo cuál de estos penas resonó más contigo y qué vas a hacer para cambiarlo, para evitarlos, para sacarlos.
Bye, gracias.
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