Le gane a la muerte dos veces con Rudy García

Rudy García survived a catastrophic bungee jump accident at 13 in Orlando that fractured his femur, hips, and vertebrae and collapsed his lungs. He spent two years recovering from paralysis to walking again, and describes the near-death experience and spiritual lessons that followed. He argues real influence comes from adding value, not follower counts.
Chapters
¿Cómo quedaste vivo?
Justo sentía de abajo para arriba que pum pum pum pum se va desconectando mi cuerpo poco a poquito.
Una persona llega a Orlando a una feria y va a probar un nuevo bungee jumping y no te imaginas lo que pasa.
Habíamos hecho tantas cosas tan extremas que subirme a un bungee jump era como 15 metros, 50 pies. Le dije bye y ella me dijo bye y me soltó. Se me salió el fémur de la pierna por la nalga. Según yo les decía help, pero dicen que no me hacía ahhh.
Luego de eso viene todo un calvario, pero él siempre encontró un lado positivo. Tú tienes conciencia que estás en el túnel. Sí, me morí.
Wow, ¿qué edad tenías?
13 años. Oh my God, sí, era un niño. Me decía: no, bueno, es bueno que tengas ánimo, pero como médico, mi responsabilidad es decirte la verdad, no vas a volver a caminar.
Una vez ya caminando y con una vida nueva, pasan otras cosas que le siguen dejando lecciones, y hoy tiene algo que todo el tiempo le acuerda que cada segundo es un regalo. No le tengan miedo a morir, ténganle miedo a no vivir. En este nuevo episodio de Yo Pude, Tú Puedes. Si tú estás pasando por una situación donde una vez se siente de esta no salgo, estoy cansado, puede ser una enfermedad, puede ser un ser querido enfermo. Cuando yo tuve depresión, ansiedad, ataques de pánico, me parecía que eso nunca se me iba a quitar. Hoy tenemos un invitado, un gran amigo, y además que cuando yo conocí su historia, hay historias que, verdad, pero esta les va a impactar. Él es un gran empresario de esos temas para otro podcast, porque hoy él nos viene a contar de cómo él superó algo que yo nunca he oído que a nadie le haya pasado. Por lo menos yo no conozco a otra persona. Mi amigo Rudy García. Hola, Rudy, ¿cómo estás?
Encantado de estar con ustedes. Y hacía mucho tiempo que nos debíamos esta entrevista, ¿verdad?
¿Verdad? Desde Brasil, que nos conocimos hace como 2 años, ¿verdad?
Fue ya 2 años, 2 años de que dijimos que íbamos a grabar, y por una cosa u otra no habíamos podido, pero ya estamos aquí por fin.
Por fin, Rudy.
Cuando yo te conocí con Bren, que son pareja, Rudy y Bren Vita, verdad, tú me contaste del accidente que tuviste. No quiero yo contarlo ni Sophie. Cuéntanos qué pasó.
Pues mi familia se dedica a los juegos mecánicos y cada año hay en Orlando una exposición de juegos mecánicos, juegos mecánicos como la montaña rusa, todas esas vainas, las montañas rusas, no sé cómo le digan en el resto de Latinoamérica, el carrusel, bumper cars y todo eso.
Como las ferias.
Las ferias, sí, justo. Entonces había una convención, bueno, cada año hay una convención en Orlando que se llama IAAPA, en donde exhiben los juegos mecánicos más nuevos y todo lo que viene de entretenimiento y tecnología lo exhiben ahí. Y en el 2002 había una novedad que era un bungee jump, que en lugar de ser el típico bungee jump lo utilizaron como skydiving, que es como caída libre. Pero en lugar de que te amarren con una liga, es una red que es la que te recibe y frena la caída. La ponen a cierta altura.
O sea, te tiras sin nada.
Te tiras sin nada.
Y caes a una red.
Caes a una red, como los circos.
Jesús.
En los circos hacen eso, ¿no? Que cuando están en el trapecio, si se caen, hay una red muy suave.
Sí, sí, sí, lo he visto. En el Cirque du Soleil y todo.
Sí, justo eso, ¿no? Entonces, esta es la nueva atracción. Era un prototipo, todavía no estaba validado. No tenía los famosos poka-yokes, que es lo que ponen para las pruebas, para ponerlo a prueba de errores humanos. No tenía poka-yokes.
¿Qué es poka-yokes?
Poka-yokes es una terminología japonesa que es haces todo para que sea prueba de errores humanos. Y eso en toda la ingeniería es necesario que tengas ese tipo de implementaciones para que no pasen esos errores. Pero como este era un prototipo y era una novedad, alemana, no tenía nada que ver.
Y no dices: "Estoy en Orlando, ¿qué va a pasar?" ¿Verdad? Sí, o sea, y además Orlando es como que la tierra de los juegos mecánicos y de toda la vaina.
Entonces yo me sentía muy seguro, y además es la exposición más importante y más relevante de todo el mundo. Entonces yo me sentía muy seguro, se subieron mis primos, y yo no sentía como ninguna atracción por subirme. O sea, era como: Habíamos hecho tantas cosas tan extremas que subirme a un bungee jump era como: Y desde chiquito me había subido a bungee jumps. Entonces era lo mismo que la liga, pero sin la liga y solamente era una red. Y era nosotros, cuando yo era chiquito, mi familia tenía un circo también. Entonces para mí era normal subirme al trapecio y aventarme y caer en la red. Entonces como que no era algo que me llamaba la atención, pero una prima me retó y me dijo: uy, qué mariquita.
Pobre prima.
Y así como que no, hombre, mi orgullo de macho no me va a permitir que yo no me suba. Y dije: ahorita me subo. Entonces Recuerdo que adelante de mí iba un primo que es un año menor que yo. Él ahora es más alto y más grande que yo, pero en ese entonces—
Era más pequeño.
Ajá, más pequeño, pero un año de diferencia no es nada. Entonces estábamos casi de la estatura y dijeron: "No, tú no puedes pasar". Y ya el que sigue, y seguía yo, 2 centímetros más alto que él y a lo mejor medio kilo más pesado que él. "Bueno, tú sí pasas". Y ya pasé. Cuando subo, son unas escaleras como tipo en espiral, Llego hasta arriba y yo me acuerdo que veía el techo del convention center, lo podías tocar con la mano.
O sea, es bien alto.
Hasta arriba, 15 metros, 50 pies. Entonces, yo volteo para abajo y me dicen: "Bueno, ya te vamos a amarrar". Te ponen como un arnés y te ponen en posición fetal, como ponen los bebés cuando van a nacer. Me sacan, es una escuadra como una L al revés volteada, me sacan. Y entonces estás viendo hacia el techo en posición fetal. No ves la red. Y la persona que estaba abajo, en lugar de poner atención y subir la red, estaba platicando con una chica, tomando una Coca-Cola, y no se dio cuenta que yo ya estaba en posición. Bueno, que ya me habían puesto en posición, porque yo no sabía que estaba pasando.
Y el de arriba tampoco se dio cuenta.
Era una chica la que estaba arriba y no se dio cuenta.
Pero, ¿cómo no se—?
OK. No, no se fijó. O sea, eran—
Por eso se llaman accidentes.
Eran dos canadienses que cuando pasó el accidente escaparon. ¿Escaparon? Sí, se fueron a Canadá. Pero bueno, el punto es una falta de responsabilidad tremenda tanto de la compañía como del convention center, como de— ya les contaré la historia, pero bueno. Y como tú no estás mirando, tampoco te das cuenta. Yo no sabía qué estaba pasando. Sí, no. O sea, yo estaba—
¿Y cómo se va a dar cuenta?
Tú piensas, abajo está la red, ¿verdad?
Sí, claro. Sí, sí, sí.
Pues la red estaba, lo que pasa era que estaba más abajo de lo que debería estar.
Había que subirla. Sí, exacto.
Había que subirla. O sea, si él la veía, igual la veías, ¿no?
Solo no sabías. No, pero sí se veía en el piso. O sea, si me dijiste—
Ah, estaba en el piso.
En el piso, en el piso, en el piso. Sí, entonces, o sea, pero yo no veía porque yo estaba volteando hacia el techo. Dios. Entonces yo recuerdo que la chica se me quedó viendo y le dije bye, y ella me dijo bye y me soltó. Y yo empecé a ver cosas de, no sé, de, porque la red subía como a los 10 metros. Entonces en realidad la caída libre eran 5 metros, pero la red empezaba a frenar porque está muy floja. Entonces va desacelerando de una manera muy soft para que no rebotes y vayas a salir. Volando, solamente es como, como que te recibe. Justo, justo, no rebotas. Entonces yo no sentía que algo me estuviera frenando, y cosas de 10 metros, cosas de 8 metros, pero obviamente todo esto en fracción de segundos. Y de repente vi los boots de los expositores. Ah, estoy en el suelo ya. Sí, dije, ya estoy a 3 metros, y solamente me puse fuerte y como que quise voltear, y cuando vi ya estaba el piso ahí. Cuando quise voltear, ladeé un poco mi cuerpo y caí con la pierna izquierda y eso me fracturó el fémur completamente. Se me salió el fémur de la pierna por la nalga. Mi primera reacción fue tratar de pararme, pero yo veía a la gente y parecían que los muertos eran ellos. Todos estaban pálidos y paralizados, así, "numb". No se movía nadie. Y todos viéndome así en el piso. Y yo, según yo, les decía help, pero dicen que no me hacía. Y yo no recuerdo, según yo les estaba diciendo help. Entonces mi primera reacción fue así, me voy a parar. Y cuando me paro, pues tenía el fémur de fuera.
Y como que esté vivo. Y todos me decían, don't move, don't move.
Y en eso como que me di cuenta que no debería de estar vivo y no debería estar parado. Entonces Cuando me dijeron que no me moviera, mi cuerpo se desvaneció, caí. Y de ahí dicen que yo empecé a convulsionar. Yo no recuerdo. Yo solamente recuerdo que sentía como si mi cuerpo, como cuando en las películas ves que van apagando switches y se van apagando las luces así gradualmente del techo. Justo sentía de abajo para arriba que pum, pum, pum, pum, se va desconectando mi cuerpo poco a poquito. Y de repente una paz hermosa, una sensación de calidez divina. Y una luz muy fuerte, así como la de aquí del podcast, que volteaba a ver la luz y era muy intensa, muy fuerte. Y yo decía: "Bueno, las luces del convention center están como muy intensas". Y entonces volteaba al lado y la misma luz, y volteaba al otro lado y la misma luz, y supe en dónde estaba. ¿Dónde estaba? ¿En el cielo? En el túnel de luz, que es el famoso túnel de luz.
O sea, tú tienes conciencia de que estás en el túnel. Sí, sí. Dijiste: "Me morí". O sea, ¿uno sabe?
Sí, sí sabes. Y se siente hermoso. ¡Ay, qué alegre!
El que estaba ahí dice que se siente hermoso.
Bueno, yo les puedo decir bajo mi experiencia, espero y sea la misma para todos, o sea que sea como la media, el estándar. No le tengan miedo a morirse, ténganle miedo a no vivir.
¡Ay, qué lindo! ¡Qué guau! ¿Qué edad tenías?
13 años. ¡Oh my God! Sí, era un niño, era un niño.
Eras un bebé. Ok, entonces tú empiezas a ver la luz y sabes: estoy en el túnel, me morí. ¿Qué pasa?
A ver, para empezar, cuando estás ahí piensas en tu familia, pero no hay sentimientos. O sea, lo ves como todo, como todo con una paz y con una tranquilidad que te sientes solamente bien. Pero no te podía describir cómo te ha pasado que estás en la playa y sientes esa calidez, pero que no sientes ni calor ni frío, pero sientes como si algo te abrazara así bonito, como tranquilo, como tranquilo. Eso sentía. Y yo sabía en dónde estaba y mi mente fue, y perdón por el francés ahora que estamos hablando de francés, fue: "Mi madre". Y abrí los ojos y estaba una paramédico atendiéndome. Y ya cuando regresé, ya empezaron a decir: "He's back, he's back".
O sea que te moriste.
O sea que por eso es que te dicen como que "fight for it", pelearlo, como vivir. Y vos decidiste volver, vos dijiste como que: "No, no me muero".
Pero fue tan fácil como decir abro los ojos y abrí los ojos. Interesante. Y llegan ya con unas tijeras gigantes y me dicen te vamos a tener que cortar toda la ropa, te estás desangrando por dentro. Y ya llegaron con unas tijeras gigantes, me cortaron todo, me subieron a una camilla y corriendo. Un fact que deben de saber, las puertas de todos los lugares, ¿han visto que hay unas puertas que empujas que tienen como una barra? Están a la altura de las camillas para que cuando van corriendo con las camillas Esas, si te fijas, cuando las tocas, bota la puerta. Es para que cuando pegue la camilla bote la puerta y no tenga que ir alguien abriendo las puertas. ¿Y tú estabas viendo eso?
O sea, ¿estabas consciente?
Yo lo sentía, sentía el golpe de taz, taz, taz, de cómo iban abriendo las puertas de emergencia.
¿En el hospital? Ajá. En el convention center.
Ajá. Todavía no ha llegado a los hospitales.
Y vos, espérate, ¿y vos entendías lo que te decían o vos sabés porque después te contaron?
Es que yo tenía 13 años y no hablaba bien inglés. Entonces, acaba de fallecer un buen amigo que es italiano, que se vino a vivir acá a los Estados Unidos. Él era fabricante de juegos mecánicos, se vino a vivir a Estados EE.UU. Él hablaba muy bien español y le dije, se llamaba Carlos, yo, Carlos, por favor no me dejes solo, o sea, me da miedo. Y él corría atrás de mí, un italiano de 2 metros y medio. ¿Y tus primos? ¿Tu familia? Mis primos, no, así todos en shock. Iba a cargo mi hermana mayor, ella estaba a cargo de mí y ella estaba viendo comprar juegos mecánicos con fabricantes y No se había dado cuenta.
Te avisaron más tarde.
Le hablaron por el sonido del convention center, así que te tienes que presentar. Pero cuando ella llegó, yo ya no estaba. O sea, fue muy rápido.
Claro. Hubiera sido muy traumante verte. Sí, claro. Sí. ¿Y mayor era cuánto? ¿Qué edad tenía tu hermana? O sea, si vos tenías 13.
Ella tendría 21 años.
Bueno, sí, sí, era muy joven igual. Pero era un adulto.
Era un adulto. Pero, ¿y tus primitos, pobrecitos, también? Sí, pues todos viendo ahí. ¿No estarán niños viendo ahí?
La prima, la que te retó, pobrecito.
Yo ya no la vi. A ella ya no la vi, pero— Pero bueno, cuando salimos, me suben al helicóptero y el dude que me iba cuidando se me quedaba viendo así como, ¿cómo estás vivo? Y llegó el momento que la mirada era incómoda y volteé y le dije, boo. Y me dice, no puedo creer que estés vivo. Y me empecé a reír y le dije, no, yo tampoco. Y le decía, ¿no sentías dolor? No, no, no. O sea, sí, un dolor fuerte, pero no tan fuerte como el que sentí justo cuando caí. O sea, y es un dolor que viene y va. O sea, es un dolor tan intenso que sientes que te vas a desmayar, y luego como que el cuerpo segrega algo que deja de sentir el dolor.
El cuerpo es maravilloso. Sí.
Entonces, este, yo solamente sentía mucho sueño y me decían: no te duermas, porque si te duermes no vas a despertar. Y me dice: te estás desangrando. Y ya me llevaron en helicóptero, llegamos a un hospital. Y no sé por qué tomaron la extraña decisión de hacerme una resonancia magnética en lugar de tratar de detener la hemorragia. Y me estaban haciendo la resonancia magnética y yo sentía un frío tremendo en la Florida, o sea, en verano. Entonces era como que no tenía sentido. Yo sentía mucho frío porque me estaba desangrando. Entonces llega un médico y dice: ¿Por qué le están haciendo esto? Él necesita una transfusión de sangre. Me sacaron a medio MRI. Y me empiezan a hacer transfusiones de sangre. ¿Qué tipo de sangre eres? O positivo. Y así de que no hay tiempo para pruebas de choque. Cuando te van a hacer una transfusión de sangre, primero tienen que hacer una prueba de choque en donde ponen en una, fuera en el laboratorio, mezclan tu sangre con la de otra persona y ven si realmente son compatibles. Aunque sean del mismo tipo, primero se tiene que hacer prueba de choque porque tu cuerpo lo puede rechazar. Entonces no había tiempo para eso. Y así de que pues fírmala aquí porque tu familia no ha llegado. Mi familia venía en un ferry. ¿Tú mismo firmando? Sí, yo firmé.
O sea, y vos si te equivocás con tu sangre, te meten la sangre incorrecta.
Pero de todos modos ya estaba muerto Juan Carlos Sanchez Balza.
Es que si no se iba a morir, le tenían que meter sangre. Ah, bueno, sí, era cosa de minutos. Ajá, sí, sí.
Y ya nada de que tenemos que hacerte todo el proceso.
Era el best case scenario.
No, a mí lo que me impacta es que estuvieras consciente.
Y qué bueno que a los 13 años sabías tu tipo de sangre, porque yo aprendí el mío más grande. Y de ahí imagínate que no se lo hubiera sabido. Sí, sí, horrible.
No, es que todo es horrible. Yo le dije que yo no conozco a nadie ni que le haya pasado esto, ni mucho menos nunca había oído que alguien hubiera sobrevivido. O sea, Dios tiene un propósito muy grande para ti. Vamos a hablar sobre eso.
Sí, vamos a hablar sobre eso, porque eso fue un fantasma que me acosó por mucho tiempo. Sí, porque todo lo que me decían, bueno, cuando llego al siguiente, ah, me dicen en ese hospital no tenemos tecnología para salvarte, te vamos a hacer infusiones de sangre, transfusiones de sangre. Bueno, no infusiones, sí me ponían sangre y así como entraba salía. Porque tenía el fémur expuesto. Entonces yo sentía como si me estuviera haciendo pipí.
¿Te acuerdas cuando eras niño chiquita que te hacías pipí en la cama?
Así sentía todo el tiempo, como caliente la pierna, caliente la pierna, y era la sangre que estaba ahí.
Estamos sufriendo todos aquí contigo, ¿verdad?
Entonces, cuando me vuelven a subir al helicóptero, yo ahí sí ya no sentía nada de dolor, no sentía ya nada. Yo solamente sentía un sueño horrible. Y era el mismo dude en el helicóptero. Y me quedaba dormido y me aventaba alcohol por la nariz y me cacheteaba: no te duermas, no te duermas. Si te duermes, no vuelves a ver a tu familia. Si te duermes, no vuelves a ver tu familia.
Pero siquiera esa persona estuvo contigo todo el rato.
Fue un ángel, fue un ángel porque se portó increíble conmigo. Y yo le decía: es que no me dejes porque no sé hablar inglés. Y él hablaba muy bien español, pero de los hospitales regularmente no hablan nadie español. Entonces era así como, pues sabía decir pain y that's it, no sabía nada más. O sea, solamente sabía decir pain y leg, y era lo suficiente para decirles dónde me dolía, ¿no? Entonces, este, cuando llego al siguiente hospital Ya me estaban pasando sangre constantemente y me recibe una enfermera y empieza a leer el caso, porque pedí a alguien que hablara español. Empieza a leer el caso y me dice: "Es un milagro que estés vivo. Tú tienes un propósito en esta vida. Dios te tiene un plan muy especial". Y eso se me quedó muy grabado y fue así como que: "Qué fuerte". Total, que entran, me operan, detienen la hemorragia. Me operaron sin autorización. Fue así como que lo tenemos que operar, pero era eso o te mueres. Sí, claro. Entonces lo primero que tenía que hacer era acomodarme la pierna. ¿Quieren que sea muy gráfico o no? Si están sufriendo, mejor no soy tan gráfico.
Cuenta, cuenta, es para entender.
Este, cuando llego me dicen: oye, antes de operarte, te tengo que operar.
Qué bueno que te ríes ya. Eso, pero eso es un mensaje para los que están sufriendo.
Algún día vas a pasar al otro lado y te va a dar risa. O sea, y sí me da genuinamente risa. No, no es risa nerviosa, ni tampoco me da gusto que me haya pasado, pero es como que me ayudó a crecer, a convertirme en quien soy hoy. Sí, antes decía que lo volvería a vivir con tal de convertirme en quien soy hoy. Hoy te digo, no es la única forma de aprender, pero a veces la necesitamos. O sea, si pudiera no hacerlo, buscaría una forma de aprender lo que aprendí sin tener que sufrir. Porque creo que hay dos formas de aprender: a través del dolor y a través del gozo. Hoy quiero aprender todo a través del gozo, pero si la vida te pone el aprendizaje a través del dolor, es porque no estás consciente y no estás poniendo atención en lo que tienes que poner atención. Entonces, hoy me da risa porque ya aprendí lo que tenía que aprender, y lo trasciendo, y lo disfruto, y digo, bueno, fue una parte y el costo del aprendizaje. Entonces, cuando llego me dicen: "Oye, tenemos que, para poder operarte, tenemos que acomodar la pierna porque el sangradero está imposible. No te podemos cauterizar hasta que la pierna no esté en su lugar. Entonces, te la vamos a acomodar, pero como no tienes suficiente sangre, no me pueden anestesiar." Entonces me dijeron: "Esto va a ser doloroso." Llegaron con un taladro. Yo no entendía por qué tenían un taladro con una broca de ese tamaño. Y así de que no entiendo para qué es el taladro. ¿Van a arreglar algo? No sé. Y así todo, todo en el cuarto de emergencia. Me dicen a las 3 te vamos a acomodar la pierna. Una, y cuando dicen dos, jalan, enderezan la pierna, y en cuanto la enderezan, yo estaba en el mismo grito así de que, ay, en cuanto digo, ah, con un taladro me traspasan la pierna de un lado al otro, me ponen un fierro y me jalan con un contrapeso para que no se me volviera a subir la pierna, porque como llevaba mucho tiempo así tendía a volver a subir. Entonces ya con eso me acomodaron, me cauterizaron, y de ahí ya pasamos a la cirugía, que fue una placa intramedular por el fémur. Y misteriosamente, o sea, primero seguía vivo, segundo solamente se me rompieron las dos piernas, la cadera, la columna, este, se me colapsaron los pulmones y este brazo se me, como que se me craqueó, como que se me siguió. Yo no entiendo cómo estás vivo, eso es, pero, pero como no estás inválido tampoco.
Es que está el primer diagnóstico.
Entonces cuando pasa todo eso, yo de verdad decía es que para el golpe que fue. Y todos cuando me veían es que era para que estuviera deshecho por dentro y muerto. Sí, sí, sí, muerto. Y encontraron como dentro de los, de las fracturas, muy pocas fracturas. Y así como que, bueno, mi vértebra lumbar, la L2 y la L3, se comprimieron el 70%, y la cadera sí tenían contables fracturas, pero dentro de todo era como el mejor escenario, el mejor escenario, no. Entonces ya cuando salí de la cirugía, ya vean, eso fue al día siguiente, llegaron mis papás. Mis papás no sabían ni qué estaba pasando y cuando llegaron ya les contaron todo, no lo podían creer. Y nada, de ahí el primer diagnóstico fue un doctor que llegó y me dijo: tenemos que hablar, la cirugía fue muy exitosa, ya no tienes el riesgo de muerte, estás estable. Tu cadera tiene incontables fracturas, pero va a ir sanando poco a poco con inmovilidad, el cuerpo se va a regenerar y todo. Tus vértebras lumbares están comprimidas al 70%, pero y un poquito de escoliosis. Escoliosis es cuando se te desvían un poquito las vértebras, pero estás vivo, ¿no? Y me dijo: tienes que empezar a capacitarte para la nueva vida que vas a tener porque no vas a volver a caminar. Y yo era así como: no, es que esto no va a ser así, yo voy a volver a caminar. Y me decía: no, bueno, es bueno que tengas ánimo, pero como médico, mi responsabilidad es decirte la verdad, no vas a volver a caminar.
Como un niño de 13 años, ¿no le tienen que hablar primero a tus papás para decirte?
Sí, claro, ya saben mis papás. Ah, OK. Sí, y estaba la trabajadora social y todo. Para eso mis papás no querían demandar, querían como llegar a una buena negociación con la empresa de que háganse cargo de los gastos médicos y ya. O sea, entendemos que fue un accidente, entendemos que fue una imprudencia, solamente responsabilízate de lo que te tengas que responsabilizar y cuando mi hijo esté bien, hasta ahí no queremos demandar. Y la trabajadora social le dijo a mi papá que si no demandaba, entonces él estaba en coludido o por negligencia, el Estado lo puede demandar a él.
Bueno, eso es el tema legal, es otro, porque también fue bien difícil. ¿Cuánto tiempo? ¿Años? ¿Meses? Me imagino que de ahí vino, ¿verdad? Un montón de situaciones difíciles, días en que uno siente que ya no puede más. Cuéntanos cómo lo que empieza a pasar después.
Pues cuando me dicen que no vuelvo a caminar Y mi primera reacción es: yo voy a volver a caminar. Y él otra vez me volvió a decir de que no vas a volver a caminar. Y en un momento de frustración le respondí, volteé a verlo y le dije: es que ese es tu trauma, no el mío. Pero yo sé que voy a volver a caminar, y si esa es tu creencia, la respeto y bien por ti, pero yo tengo una creencia distinta.
Y tan chiquito tener esa sabiduría.
Preguntar, ¿ya era súper sabio?
O sea, como siempre fui raro, no son normales.
Eres una persona extraordinaria.
Se escucha más bonito. Sí, sí, se escucha más bonito que anormal, ¿no?
No, pues, o sea, es que simplemente a un niño de 13 años que le digan eso después de semejante accidente y que esa sea tu respuesta es como muy wow.
Sí, sí, no sé por qué en ese momento no me sentía tan yo, como que algo dentro de mí, como el yo interior o un ser superior que viene dentro de ti hablaba y me motivaba. Y no te puedo decir, híjole, soy una persona súper religiosa, que no, pero crees en Dios. Sí, no como Diosito, la imagen con barba.
¿Crees en un poder superior?
Creo en un poder superior, en un universo en donde todos estamos conectados, y que de esa misma energía donde todo fue creado también nosotros fuimos creados, y que esa energía vive dentro de nosotros.
¿Y crees que hay vida después de la muerte? Obvio, pues algo, algo claramente así por el túnel.
Sí, o sea, creo que, creo que a ver, el cuerpo se vuelve a hacer esporas y terminamos volando y luego caemos en la comida de alguien, luego alguien nos come y así. Eso es lo que pasa con el cuerpo en realidad. O sea, el cuerpo, sí, sí, claro, o sea, te estás soltando esporas todo el tiempo y eso somos, no, un conjunto de átomos que se solidifica, no. Entonces justamente creo que ese conjunto de átomos pues no vuelve a materializarse de la misma forma y no vuelve a haber otro Rudy como tal, pero creo que que cuando esos átomos se desprenden, acuérdate que la energía no se crea ni se destruye, solamente se transforma, no. Entonces tus átomos se transforman en algo más y se adhieren a algo más diferente, no, pero, pero no vuelves a ser tú como tal. Pero tu alma, sin embargo, tu alma es algo que va más allá de los átomos, no. Entonces no tiene, pues no está solidificada. Entonces seguramente tu alma se convierte en algo más, tu cuerpo no vuelve a aparecer y termina siendo comida para gusanos, y luego los gusanos se comen, y luego los aves se comen esos gusanos, y termina siendo o estando en el estómago de alguien más, o siendo agua, haciendo algo más, no nos transformamos en algo distinto. Eso es en lo que creo.
Pero lo que estuvo en el túnel no era tu cuerpo, era tu alma.
Sí, porque el cuerpo ya no lo sientes. Sí, o sea, sí se siente un desprendimiento y sí se vuelve a sentir. Ah, porque se me olvidó aclarar que cuando abrí los ojos otra vez sientes que vuelven a prender los switches y vuelves a sentir cómo conectas tu cuerpo otra vez. Y el dolor intensísimo regresó.
A ver, el desprendimiento se siente como eso de los switches, pues, o sea, como que se va apagando la luz, el cuerpo. De abajo para arriba lo sentiste.
Sí, yo sí lo sentí. Y cuando volví a entrar, de arriba para abajo, no, de abajo para arriba, otra vez. O sea, como que volví a sentir las piernas, los pies, las piernas, y de repente abrí los ojos.
Me parece interesante porque estás risa.
No, no, a mí también me parece interesante.
Pero bueno, estoy hablando de mi experiencia, no creo que todas las experiencias vayan a ser iguales, pero así fue la mía.
Pero sí, yo he oído mucha gente que ha estado muerta, digamos, con un paro cardíaco, y casi todos hablan de ese túnel.
A ver, cuéntanos de los paros cardíacos.
Ese túnel y de la paz, ¿verdad? De que se siente paz, no miedo. Ok, cuéntame, sí, ¿qué sigue de ahí?
Pues nada, me preguntabas, que va justo para allá, de cómo fueron los días después. Fue muy, muy complicado. ¿Te acuerdas lo que sentiste en pandemia cuando no podías salir de tu casa? Sí, que estabas encerrada y que había momentos en que decías necesito poquito aire.
Es que aquí en Miami no estuvimos encerrados. Así es, mi mamá lo sentía en Colombia y me decía: ya no aguanto. Y yo le decía: no estás encerrada, estás protegida, yo tratándola. Yo nunca paré de ir al trabajo, aquí salíamos normal, aquí no estuvimos encerrados.
Ya, bueno, pues en México estuvimos encerrados mucho tiempo y seguramente la mayoría de los audios escuchas estuvieron cerrados mucho tiempo, se sentía así como esa desesperación. Pero yo no era que no podía salir de mi casa, no podía salir de un cuerpo que me tenía atado en una cama. Sí, entonces, o sea, para mí el levantar la pierna un centímetro de la cama era una, era un gain, era una victoria, porque me habían dicho que no iba a volver a caminar. Entonces yo decía, oye, si lo puedo levantar un poquito más, pues estoy recuperando movilidad. Y si puedo hacer X o Y cosa, entonces yo constantemente todo el día estaba pensando en cómo retar a mi cuerpo para empezar de 0 a 0.5, luego a 0.8, y luego a 1, y luego de 1 a 1.5, y iba escalando. Pero no prisa porque no tenía nada que hacer. O sea, mi diagnóstico era: no vas a volver a caminar. Entonces cualquier cosa que hiciera iba a ser mejor de lo que estaba en ese momento. ¿Y cuánto tiempo estuviste en el hospital? No, no, no, en el hospital estuve un mes y medio y paralítico fui 2 años. Paralítico, o sea, de silla de ruedas y después, este, muletas, y después empezar a caminar solamente con una muleta y así. Pero fueron 2 años la recuperación. Pero tu mentalidad siempre fue positiva. Sí, o sea, sí, sí, positiva, pero hay momentos en el que dices: ya estoy cansado. Sí, exacto.
Que por eso yo empecé con eso. Si tú estás pasando algo difícil y uno a veces siente: no voy a salir de esto, ya me cansé, ya no puedo. Pero vas a poder siempre. A ver, todo pasa. Y cuando estés al otro lado de ese Niágara, vas a ver para atrás. Y verdad, ese es como el mensaje tan grande también. Yo digo, de ver a Rudy, o sea, hoy caminando y siendo un gran empresario, viajando por el mundo, verdad.
Fíjate que algo muy bonito y que recuerdo con mucho cariño es que Cuando fui paralítico fue de las épocas más felices de mi vida. Cuenta, cuenta, detail. Pues mi única responsabilidad era estar bien, y la verdad es que el mundo está, o sea, el mundo de adulto es bien diferente al mundo de niños o de una enfermedad, ¿no? En ese momento mi única responsabilidad era estar bien, y luego me tocó otro reto distinto ya siendo adulto, bueno, no distinto, muy parecido. Pero ya tiene la experiencia de siendo niño y ahorita se los va a contar. Pero en ese momento era como, no me puedo mover, pues hagamos todo lo que se pueda hacer cuando no te puedes mover. Entonces me puse a leer, me puse a estudiar. Mi mamá es una persona extremadamente exigente, entonces me dijo, aquí no. Y eso fue algo increíble. Entiendo tu situación, es muy difícil, fue una desgracia, pero aquí no vas a venir a causar lástima. Yo no quiero que mi hijo se convierta en una persona que quiere causar lástima. Tienes una condición, tienes un problema, pero tienes que aprender a vivir con él. Entonces yo tenía 45 minutos de terapia, no podía durar 45 minutos sentado con un corset, ya que eran dos varas de fierro que entraban por aquí, me apretaban, y luego me ponían como unas costillas falsas y me amarraban. Ese era como, como un exoesqueleto. Me amarraban al exoesqueleto y podía durar 45 minutos sentado. Entonces mi mamá dijo, perfecto, te llevamos recostado en la camioneta, te bajamos en silla de ruedas, corremos al salón. Habló con la directora de mi escuela y le dijo, bajen el salón al primer piso. Lindísima la directora, bajó el salón al primer piso y a todos mis compañeros los bajaron al primer piso. Y entonces yo podía tomar 30 minutos porque mi mamá midió que tenía 7 minutos de la puerta de la escuela al salón y 7 minutos de regreso. Entonces tomaba 30 minutos con cronómetro. ¡Qué lindo! Y luego aprendí a leer. Yo puedo leer al revés con un espejo, este, porque no me podía levantar. Entonces estudiaba, ya mandaban a los maestros a mi casa, y tomaba, o sea, diario tomaba 30 minutos de la materia más difícil, y luego iba en la tarde un maestro que me ponía una embarradita de todo lo demás, y leía. Me acostaba, o sea, acostado, me ponía un espejo y me ponía el libro en la panza. Y entonces, como ya podía mover las manos, en el espejo leía y yo le iba dando vueltas al libro. Y era todo, pues, lindo y auditivo. Y no perdí ningún año de—
¡Wow! No perdiste ningún año.
No, apenas sí pasé las materias, pero pasaste.
Esto me acuerda ese dicho que dice que un ser humano sin meta se deprime. Porque tu mamá no te dejó deprimirte, o sea, te puso metas. Me encanta.
Y aprendí cuando me decían: "Es que no puedes usar tus piernas porque están muy débiles." Entonces aprendí a caminar con las muletas sin usar las piernas. Entonces caminaba solamente con los brazos. Y mi meta fue volver a jugar fútbol y volví a jugar fútbol como cualquier niño. Y hasta hace poco volví a correr medio maratón con las piernas chuecas porque mis piernas quedaron completamente chuecas. Pero mucho fue el tema del mindset, de la mentalidad de decir, con lo que tenga, con lo que pueda, voy a trabajar. Y justamente les comentaba que fui muy feliz en esa época porque estudiaba, leía, me escuchaba mucho, me cuestionaba mucho de por qué estás sintiendo esto, por qué estás pensando esto. Y luego iba a las personas y pues era mucho morbo porque en la escuela pues niños decían que mis piernas eran de fierro y que había perdido piernas. Y luego inventaron n cantidad de historias, que yo siendo cirquero me había aventado como el hombre bala de un cañón, y que había sido mi error, y que luego había un semáforo. Contaron n cantidad de historias que había sido mi culpa. Y me cuestionaba por qué la gente quería responsabilizarme a mí, por qué la gente pensaba así. Entonces todo el tiempo, como no me podía mover, podía pensar mucho. Y todo el tiempo estaba pensando. Y luego mi desestrés era ponerme— antes el internet era muy lento, entonces lo que hacía era buscaba imágenes de atardeceres. Me encantan los atardeceres, yo digo que cuando me muera me voy a ir con el atardecer. Buscaba imágenes de atardeceres y me ponía a ver atardeceres y ponía música instrumental y disfrutaba ese momento y meditaba. Pero yo no, a mí nadie me enseñó a meditar, yo me enseñé solito.
Eso es muy interesante. Cuando la pandemia, que la gente me escribía y me decía: no aguanto estar encerrada, yo le decía: tu cuerpo está encerrado pero tu mente no, tú puedes ir en tu mente a la playa, a la montaña, Era lo que tú hacías.
Sí, eso hacía, y de verdad lo disfrutaba increíble, y fui muy feliz. Y digo, pues era mi única responsabilidad. Sí, después de eso, este, me empecé a enfocar en salir adelante, en mejorar, y pasaron esos 2 años, y por fin tengo permiso de mi mamá de hablar el tema que voy a hablar, porque siempre fui muy cuidadoso de no hablar el siguiente tema hasta que ella me dé autorización, y hace poco me lo dio. Eso fue en 2002. Yo fui paralítico de 2002 a 2004. En 2005, el 13 de junio, era un sábado, venía bajando las escaleras y mi mamá recibe una llamada. Justo yo iba entrando a la cocina y se tira al piso y se pone a llorar. Y yo: "Mamá, ¿qué pasa? ¿Qué pasó? ¿Qué pasó? ¿Qué pasó?" Y como que la trato de levantar para que reaccione y me dice: "Tu hermana está muerta". Y yo, ¿cómo? Yo tenía una hermana que vivía en Monterrey, estudiaba en el TEC de Monterrey, Campus Monterrey. Nosotros somos de un pequeño pueblito que se llama Aguascalientes, en medio del país de México, y había muerto de una enfermedad rara. O sea, dicen que iba subiendo las escaleras de la escuela y que se desmayó, se pegó en la cabeza y broncoaspiró, y muerte súbita. Y no hacía sentido para mí.
O sea, yo estaba cuidando en Orlando cuando pasó esto, la de la de en medio.
De hecho, ella trabajaba en Disney cuando a mí me pasó el accidente. Sí, trabajaba en Disney cuando me pasó el accidente, y ella fue a verme, la de en medio, que fue la que falleció. Este, pero no hacía sentido. Yo me había caído de 15 metros y ella subiendo las escaleras, y yo cayendo de 15 metros y no me muero, y ella subiendo las escaleras un tropezón y muere. No hacía sentido, era como como, ¿qué nos quiere decir la vida? Que es tan irónica, ¿no? Y un amigo de mi papá que es médico le dijo a mi papá: oye, no es normal lo que están diciendo. Yo con toda la vida atendí a tu hija y yo sabía que era una mujer que hacía mucho ejercicio, que era muy saludable, cuidaba de su alimentación, cuidaba de su cuerpo. No hace sentido que se haya desmayado porque era muy metódica, era muy estructurada, desayunaba siempre, y muy joven, 22 años.
Sí, era una chiquita, ¿cómo no colapsar así de la nada?
Entonces decía, aquí hay algo raro. Entonces dijo, chequense el corazón, a mí me suena que es algo del corazón. Mi papá ya tenía problemas cardíacos desde antes y los estaba atendiendo. Y entonces fuimos toda la familia a checarnos el corazón y todos salieron bien excepto yo. Me encontraron una enfermedad que se llama miocardiopatía hipertrófica obstructiva, que lo que hace es que el corazón crece por dentro. Y en mi caso llegó a crecer tanto por dentro que se empezó a autodestruir mi corazón. Eso me lo descubren 2005, 2006, y me dicen, y no tenía nada que ver con el accidente, era una enfermedad genética. Ok, después del accidente me quedó un soplo en el corazón, que el soplo es que las válvulas tenemos, el corazón está dividido, y para efectos prácticos y que entendamos el podcast, el corazón tiene 4 recámaras: izquierda, derecha superior, izquierda, derecha inferior. En medio hay una pared que se llama septum y entre, y de arriba para abajo, lo que los divide son dos válvulas. Una se llama tricúspide y la otra se llama mitral. La tricúspide son tres dientes así, por eso tricúspide, porque son tres cúspides, y dos así que están abriendo y cerrando. Y la mitral son como las puertas de cantina del viejo oeste, de los bares viejos, ajá, que abren así. Es muy similar. Y en la válvula mitral encontraron que la mía como que después del accidente ya no cerraba bien. Porque eso se llama soplo, eso se llama soplo, y hay mucha gente que vive toda su vida con un soplo y no le pasa nada. Entonces me dijeron, no va a ser un gran problema, entonces el corazón no va a ser un tema. Eso me dijeron en el accidente, probablemente haya sido algo que detonó, probablemente no, no lo sabemos. Este, pero entonces te encuentran, también encontraron eso, me encontraron eso, y me dijeron, no te preocupes, cuando tengas sesenta y tantos años vas a, vas a tener que tener una cirugía a corazón abierto, pero la tecnología va a ser otra cuando tengas 60 y tantos años. Entonces pues tú sigue con tu vida normal, solamente chequeos cada 6 meses. Cada 6 meses me hacía mis chequeos, una y otra vez, una y otra vez. Y cuando tenía 24, 25 años, soy muy malo para fechas porque parten, o sea, las cosas pasan y para mí pasaron y ya. Sí, o sea, ya pasaron, ya no me definen, ya no la siento, ya está. Lo único que me duele mucho es el tema de mi hermana, obviamente, porque es algo que llevo en mi corazón. Pero de ahí en fuera, todo lo que me pasa a mí es como ya, ya pasó y ya quedó. Entonces, por eso no me acuerdo mucho de las fechas y les pido una disculpa. Pero a esa edad me dijeron, oye, algo está pasando en tu corazón, que la enfermedad se está agravando de manera extraordinaria, muy rápida, y yo creo que ya necesitas operarte. Yo, ¿cómo que ya necesito operarme? Pues fue un año de visitar hospitales, fui a Mayo Clinic, fui a todos los hospitales que me recomendaban. Y todos me decían, oye, lo que necesitas es un desfibrilador, que un desfibrilador es lo que hacen cuando eso que te hace que te revive, que en las películas dicen clear, y te echan como un choque. Bueno, uno automático que me querían poner dentro de mi pecho para que cuando tuviera muerte súbita, que fue lo que teóricamente le pasó a mi hermana, me reviviera. Y entonces a mí no me hacía sentido estarme reiniciando como Windows 95 cada cada hora, no sé qué. Ay, perdón, una disculpita, me morí. Pues no, no es lo que yo esperaba de vida, no. Entonces, este, entonces no te lo pusiste.
No. Y eso fue hace 10 años, hace cuánto, hace más o menos 9 años.
Entonces dije no, no me lo voy a poner, voy a buscar otras alternativas. Pero en ese año, o sea, me dijeron de que si no te lo pones te vas a morir. Entonces en ese año yo me dediqué a vivir la vida como si te dijeran que te vas a morir en un año. Hacía mucha fiesta, la vida loca, la vida loca, mucho relajo. No quiero entrar en detalle, pero fui muy fiestero, me divertí mucho y dándole duro al cuerpo, me imagino. Sí, porque yo le pregunté al doctor qué puedo hacer para revertir, no hay nada. Bueno, qué puedo hacer para que no se acelere, no hay nada.
Ah, bueno, pues, party.
Le dice hago mucha fiesta, es que nada va a cambiar. O sea, aparte es una enfermedad muy inexplorada. Solamente hay un millón de personas en el mundo que tiene esa enfermedad y solamente hay dos síntomas.
Pienso también en tu mamá, verdad, todo lo que le tocó. Bueno, ok, sigamos. Hay dos síntomas. Está bueno que lo digas por si alguien, verdad, tiene eso.
Sí, no, no, no, dos síntomas. Uno, síncope, que son desmayos inexplicables.
OK, ¿ya te habían dado? No. OK.
Y el otro es muerte súbita. Ah, bueno.
That's it. O sea que solo un síntoma.
Solo un síntoma, porque muerte súbita ya no es un síntoma, ya te fregaste. Exacto.
Y que justo es lo que le pasa a muchos atletas, de que oye, súper saludable, y de repente, pum, cayó muerto. Probablemente tiene esa enfermedad. Pero dicen, ah, infarto al miocardio fulminante. Y ajá, pero ¿por qué? Porque si tú le tomas, o sea, si tú le haces un teletórax a una persona con esa enfermedad, su, su, de un teletórax, es un X-ray, este, lo ves absolutamente bien, normal, porque el corazón no crece para afuera, crece para adentro. Entonces, bueno, entonces te dedicas al party un año, disfruto, este, ya cuando no había otra opción dije pues me voy a poner esa cosa mínimo para tener un seguro que va a ser algo para tratar de revivirme. Y en eso me dijeron: no, ya no, en México te pueden operar y hay un doctor que se animó a operarte y que conoce más o menos de ese caso. Yo fui el caso número 41 documentado por la ciencia a nivel mundial.
Con ejemplos de indias, pero bueno, ok.
Sí, sí habían hecho cirugías, pero contadas en el mundo. O sea, no hay casos como ese, no. Entonces era muy atípico.
Es como que dos cosas súper raras. O sea, primero lo del bungee jumping y que sobrevivís, y después esto es como guau.
Yo dije que era raro. Romantizar diciendo que era extraordinario.
Extraordinario. Ok, entonces se operan y salen.
Llevando el podcast porque luego nos vamos por otro lado.
Pokémon desbloqueado. Sí, tú has desbloqueado varios. Ok, entonces te operan.
Sí, me— bueno, cuando llegó, cuando llegó con el médico, me dice: oye, pues tenemos que avisar que esto es una cirugía muy riesgosa, te tenemos que abrir el corazón, quitarle la tapita, lo partimos por mitad con un bisturí, te vamos a reconstruir todo el corazón. Este, si hay algo que tengamos que cambiar, lo vamos a cambiar ahí mismo, cerramos corazón, volvemos a coser, a coser, a coser. Después de que esté cosido el corazón, lo volvemos a meter y te revivamos, bueno, te reanimamos.
Este, o sea, que te dan un paro cardíaco.
Sí, por eso te digo, volviste a ver el túnel. No, pero pues te dije, te voy a platicar de los paros cardíacos porque dijiste que había gente que cuando está el flatline, supuestamente el pi pi pi hace pi, ahí es donde dice la gente que ve el túnel. Yo no me acuerdo porque estaba sedado cuando fue, pero me dijo, o sea, le dije, oye, pues es muy peligroso. Me dice sí. Le digo, ¿qué riesgo de muerte tengo? 64%. Y le dije: ¿Por qué me vas a meter a una cirugía en donde es un volado con ganas de perder? Sí, o sea, ¿por qué me vas a operar? Y me dice: porque cada, porque ahí son 8 horas, dura la cirugía, porque ahí vas a estar corriendo un riesgo del 64% de muerte por 8 horas. Pero si no te operas todos los días, de 64%, pero si no te operas todos los días, cada segundo son 68%. Hay un 4% de diferencia, pero ese 4% de diferencia hace mucha diferencia cuando ya pasaste del 50. Entonces ya no es mitad y mitad, sí, o sea, ya la balanza se empieza a cargar mucho más, mucho. Entonces me dijo: te tenemos que operar, de que ya no me querían dejar salir. Sí, sí, sí, porque yo estaba viviendo un momento muy tormentoso en mi vida. Este, mi papá no sabía Pues sí, cierto modo como un poco desamparado a nosotros, a mi mamá y a mí. Mi papá nunca tomó terapia después de la muerte de mi hermana y eso le afectó mucho. Estaba solo, estábamos solos mi mamá y yo, y mi hermana que tiene 4 hijas, pero pues ella estaba dedicada a sus 4 hijas. Entonces me sentía muy solo, muy, muy solo, y entré con miedo de dejar sola a mi mamá. Eso, y yo decía, no le puedo hacer esto a mi mamá, no me puedo morir, porque cuando te mueres pues te mueres y ya está, o sea deja de sufrir. Pero mi mamá, otra vez esa experiencia, no podía hacerle eso, no. Entonces algo que me convenció de decir sí, me voy a operar, porque yo me fui. Yo dije no, tengo que organizar mis cosas, tengo que hacer todo bien, porque no me querían dejar salir del hospital. Entonces dije no, yo me voy a ir. Cuando me voy, llego a Aguascalientes, a mi casa, empiezo a hacer mi testamento, a organizar mis papeles, avisar en el trabajo que ya no que me iba a llevar un tiempo. Y un día estoy dormido y siento como una cosquillita aquí en el bigote y despierto. Era mi mamá con un espejo revisando que siguiera vivo.
Ay, que estaba respirando. Qué peor es si—
Y yo dije: no nos merecemos esto, nos vamos a operar ya. Y nos regresamos para México, hablé con el doctor y me operaron. Y cuando— y aquí vienen facts divertidos. Me explicaron toda la cirugía y a mí lo que me preocupaba era por qué me tenían que dar toques cuando me volvieran a conectar el corazón, porque no latía solo. Y me dijeron así como que, ¿por qué te preocupas de eso? Yo no sé, no quiero que me den toques. O sea, ya me habían manipulado todo el corazón. Yo no quería que le dieran toques a mi corazón. Y le dije, Doc, deje que pase la sangre y solito va a latir mi corazón. Y me dice, bueno, sí pasa, o sea, al 2% de las personas les pasa eso. Le dice, pero te voy a dar tiempo, y si no, le voy a dar toques. Usted déjelo, va a latir solo. Y ya me abrieron el corazón, encontraron que mi válvula mitral, que les explicaba, ya estaba completamente deshecha. Entonces me tuvieron que quitar la válvula mitral y me la reemplazaron por una de titanio. Iron Man. Sí, soy Iron Man. Y es muy ruidosa. Entonces todo ese tiempo que llevan escuchando el podcast yo estaba escuchando en la parte de atrás de mi nuca un golpeteo como un reloj.
A tu reloj.
Wow, que me recuerda que es un milagro que esté vivo. Y es un regalo muy bonito de la naturaleza porque justamente Bren, Bren Vita, me dice: es que, ¿por qué eres tan feliz todo el tiempo? Porque todo el mundo, todo el tiempo estoy escuchando que yo estoy en tiempos extras. Qué bonito.
Yo ya no debería de estar aquí. Qué mensaje más lindo. Y nadie sabe, además, tú estás viendo extra, todos podemos estar viéndolo. Mira, el tiempo, oíganme esto, es el único recurso que no sabemos el balance. Yo voy al banco y yo sé, me quedan 10.000 o 100.000 o 5. Tú no sabes cuánto tiempo te queda. Si te queda un minuto, mira, que el niño de 13 años se sube a un bungee jumping, ¿verdad? Si te queda un minuto, te quedan 10 años. Sin embargo, desperdiciamos tiempo quejándonos, haciendo cosas, ¿verdad? Viendo lo malo cuando no sabemos si estamos ya en la última Peleando, sí, peleando, resintiendo, odiando. Mensaje. Y entonces, Rudi, gracias.
Justo eso también veníamos platicando cuando veníamos en camino, Veren y yo, que le decía, me decía, ¿tú crees que no eres rencoroso? Digo, no, es que de verdad no. Y me dice, pero yo siento que eres como, sabes poner muy bien tus límites. Yo sí soy bueno para poner mis límites, pero no guardo rencores porque también poner límites porque no quieres perder tiempo, claro. Claro, y guardar rencor es perder tiempo. Ese es tu mayor aprendizaje, que lo que, qué regalo te dio todo esto. Uy, es que creo que son incontables, porque pueden ser millones o puede ser cero, de eso depende de ti. O sea, las experiencias suceden, pero lo que tú obtienes de las experiencias es tu responsabilidad.
Y cuáles obtuviste tú.
Pero, y justo quiero hacer un brief, un comentario si tú no aprendes de las experiencias, no te preocupes, la vida te las va a volver a poner, claro, hasta que la aprendas. Entonces vivo algo y justo ayer que nos robaron aquí en Miami, qué pena, es como, ¿qué podemos hacer mejor y qué nos quiere enseñar esta experiencia? Y lo mastico y lo mastico y lo mastico y lo mastico y lo mastico y no lo suelto y no lo hablo hasta que lo tengo bien masticado. Entonces, si me dices qué aprendiste de todo esto, cosas tan triviales y tan trilladas que tanto se han hablado pero que no ponemos atención, como que realmente el estar vivos es un regalo, es un milagro, y que la vida no tiene sentido precisamente para que tú se lo des. Si la vida viniera con un sentido, pues todos tendríamos el mismo sentido de vivir.
¿Te refieres como un propósito?
No, no viene con un propósito. O sea, Margarita, tú naciste y a lo mejor tu propósito pudo haber terminado cuando lavabas coches, porque tú lavabas coches, y pudo haber terminado el propósito. Y si era lo que te hacía feliz, no te hace ni mejor ni peor persona que ahora que traes un Rolls-Royce, ¿no? Makes no difference. Lo que importa es lo que te haga feliz. Y eso a mí me hizo entender, porque mucho tiempo viví con el fantasma de que es que tú tienes un propósito, tú tienes que cambiar la vida, tú tienes que cambiar el mundo, y tú tienes— y yo decía, a lo mejor tengo que hacer un public speaker y dar conferencias y dar charlas. Y probablemente no, probablemente lo que me toca es transformar a toda la gente que me rodea Y a lo mejor son 10 personas, pero si las cambio de raíz, si realmente hago que su mindset cambie, esas 10 personas tendrán responsabilidad de al menos cambiar a una. Y así como se propaga el SIDA de maneras aceleradas, y como se propagó el COVID, también se debe propagar las cosas buenas. Entonces lo único que trato es que lugar que piso, lugar en donde tengo que aportar algo, que le cambie al menos a una persona.
Qué lindo. El otro día hay un— sé que es una frase famosa, no me acuerdo quién la dijo, que todo el que pase frente a ti se vaya mejor, verdad. Ya sea por una sonrisa, ya sea por una frase, ya sea por, ya, verdad. Porque a veces cuando nos hablan de propósito, la gente cree que tienes que tener el propósito de la Madre Teresa de Calcuta, de verdad, de salvar a la humanidad. Para mí eso solo Jesucristo, yo, que es mi poder superior, verdad. Entonces a veces el propósito es ser un buen hijo o cuidarte a ti, verdad, sanar tus heridas. O sea, el propósito no tiene que, tú decides, verdad, el tamaño. Justo.
Y si lo quieres ser más grande está bien, pero hazlo bien. O sea, porque muchas veces es: yo quiero ser un influencer y quiero tener millones de seguidores. ¿Para qué? ¿Para compartirles qué? ¿Para darles qué? O sea, está muy bien, te va a llenar tu ego, pero ¿qué contenido de calidad y de valor les vas a dar?
Me encanta eso.
Y probablemente mi única meta en la vida sea cambiar 2 vidas, pero las voy a transformar de verdad. Y es muy curioso Porque lo que yo hago en chiquito, tengo una pareja que lo difunde al mundo. Y es increíble que de repente yo le doy una idea y ella la procesa de una manera tan bonita y tan rica que lo termina compartiendo y lo escuchan cientos de millones de personas. Y entonces veo una idea que es como la materia prima, ¿no? O sea, yo saco la materia prima y ella la refina y la empaqueta tan bonito que terminan siendo frases increíbles, terminan siendo transformaciones. Entonces, cada vez que llega alguien con Bren y le dice: "Bren, tú me cambiaste la vida", yo me lo tomo así como que juntos cambiamos una vida.
Porque a maná grande se hace solo, es un equipo, y tú eres una parte, otro pilar de Bren, ¿verdad? Y de esa misión. ¡Qué lindo!
Yo creo que sos como de las personas más extraordinarias que yo he conocido en mi vida.
Anormal. Anormal, no, extraordinaria. Rara. Extraordinaria. Dijiste algo muy poderoso. Vamos terminando este tema de los influencers, porque tú estás casado, es tu pareja, una de las influencers más grandes del mundo del bienestar en el mercado latino. Influencia es agregar valor, y mucha gente dice: ay, yo quiero ser influencer, yo, mira, yo, yo, porque yo quiero millones de seguidores, porque yo quiero ser millonario. Digo, eso nunca te va a influenciar. Eres un tiktoker. Exacto, porque la influencia viene de agregar valor. Esa es la descripción. Liderazgo es influencia. Y ¿cómo se logra la influencia? Agregando valor. Y es lo que ustedes hacen. Así que muchas gracias, Rudy. No, gracias a ustedes. Gracias por abrirnos tu corazón, literalmente, ¿verdad?
Está bien lindo. Y otra cosa que les puedo decir, yo tengo un cuerpo increíble y privilegiado, pues sí, porque ha aguantado lo que cualquier otro cuerpo no aguantaría. Y no se ve no se ve tan bonito y tan estético como la de los influencers de las redes sociales, que tienen unos bíceps increíbles y unos pectorales increíbles y unas piernotas. Yo no tengo eso, pero tengo un cuerpo que ha resistido n cantidad de cosas. Y hay que amar tu cuerpo. Quiero que la gente que nos está escuchando sea consciente de cuánto ha resistido tu cuerpo, cuánto ha resistido tu mente, cuánto ha resistido tu corazón, y no lo has valorado y no los agradeces.
Wow, qué lindo. Vamos a cerrar con eso porque eso es poderoso. Yo todas las mañanas digo que abro dos regalos, que son mis ojos. Yo valoro mucho mis ojos, poder ver el mar, poder ver un atardecer. Y con ese mensaje de Rudy tan poderoso, cerremos, valoremos nuestro cuerpo. No es que si está gorda la pierna, pero la tengo y es mi pierna y camina y me transporta. Y estos brazos abrazan y estos ojos ven y esta nariz respira. Verdad. Rudy, muchas gracias.
Gracias.
Sigue siendo luz. Gracias, gracias.
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