Liberándome a mi mismo: El Poder del Perdón con Alejandro Pasos

En este episodio del podcast "Yo Pude, Tú Puedes" Alex y Sophie conversan con Alejandro Pasos, padre de Sophie, sobre su vida marcada por abuso infantil, adicción a drogas y alcohol, y una recuperación de más de 40 años de sobriedad. Alejandro relata cómo el maltrato de su padre, la humillación pública y la falta de apoyo lo llevaron a la autodestrucción a partir de los 13 años, llegando a consumir cocaína diariamente y vivir en un estado de victimismo. Un punto de inflexión ocurre a los 21 años, cuando, tras una crisis existencial, decide buscar ayuda, compra el programa de Tony Robbins y reprograma su mente para odiar las sustancias, acompañando el proceso con afirmaciones y disciplina física. Con el tiempo, se involucra en terapia, retiros de perdón y la técnica de respiración de Wim Hof, lo que le permite comprender que su padre también era una víctima de su propia historia. Alejandro explica que perdonar es un acto egoísta que beneficia al que perdona, no al ofensor, y describe un proceso de tres etapas: resentir, perdonar y llegar a la conclusión de que no hay nada que perdonar. A través de la reflexión, la empatía y la práctica de preguntas a su hermana sobre la historia familiar, logra liberar el rencor, mejorar su relación con su padre y transformar su narrativa personal de víctima a triunfador. El episodio concluye con consejos prácticos para que la audiencia aprenda a perdonar por sí mismos, sin esperar cambios en los demás.
Chapters
Me metí en drogas y alcohol porque yo me sentía mal con mi vida, me sentía como una víctima, me sentía triste. 4 carros que choqué, las 3 veces que caí preso por andar peleando en las discotecas. Es más, tengo como 90 puntadas en el cuerpo, tengo esta nariz quebrada. Papá sentaba en el trono y yo me sentaba en el lado opuesto. Él sí me preguntaba: ¿Cómo te fue en el colegio, Alejandro? Se burlaba de lo que decía, totalmente humillador.
Enfrente de tus hermanas y de tu mamá también.
Sí, total, enfrente de todo el mundo. Eso no importaba quién estuviera.
La persona que te debe proteger te bulleaba literalmente.
Y que en realidad el perdonar es un acto egoísta. Porque vos te estás beneficiando, ya, y lo haces por vos mismo.
Bienvenidos al podcast Yo Pude, Tú Puedes, donde vamos a hablar de cómo manejar tu mente y tus emociones para lograr todo lo que quieres en la vida.
Disfruten. Hola, bienvenidos a otro episodio de Yo Pude, Tú Puedes podcast. Hoy tenemos un invitado extra especial, Alejandro Pasos, mi papá. Hola, papá, ¿cómo estás?
Hola, Alex. ¿Qué tal?
¿Qué tal? Hola, ¿qué tal?
Estábamos pensando hablar contigo del perdón. Ok, ¿por qué el perdón, Sophie?
Porque creciendo yo nunca conocí bien a mi abuelo. Siempre supe que él te hizo mucho daño. Era un tema que tocaba de vez en cuando, pero pues yo no lo conocía a él mucho, la verdad. Creo que lo he visto tal vez 2 veces.
¿Lo conoces? ¿Él está vivo?
Sí, sí, él está vivo. Lo he visto como 2 veces en mi vida. Y bueno, sabemos de que él te hizo mucho daño a vos como niño, y aún así pues te superaste, y hoy sos un gran empresario, y además de eso sos un gran papá. Entonces, por eso elegimos el tema.
Bueno, ahorita la relación que tengo con mi papá es muy bonita, y el recuerdo que tengo, gracias a la terapia que he estado trabajando también se transformó en algo positivo. Porque, por ejemplo, cuando nos sentábamos a almorzar en familia, Eva sentaba en el trono y yo me sentaba en el lado opuesto.
¿Quién es el único hombre?
El único hombre. Entonces él siempre preguntaba: ¿Cómo te fue en el colegio, Alejandro? Y yo contestaba lo que fuera de contestar. Él se burlaba de lo que decía y me regañaba. Y entonces yo, como un chavito chiquito de 7, 8 años, me ponía a llorar. Entonces se ponía enojado porque me ponía a llorar. Entonces más me ponía a llorar, entonces más enojado se ponía. Entonces era una tortura.
Además creciste en la era de que los hombres no lloran, ¿verdad?
Exacto. Y esa fue la relación con él, o sea, yo cada vez que le echaba—
¿Y te humillaba, pues?
Totalmente humillado.
¿Enfrente de tus hermanas y de tu mamá también?
Sí, total, enfrente de todo el mundo. No importaba quién estuviera. Entonces yo aprendí a entrar a la casa siempre cuidando que no me viera porque si me veía me regañaba. Y entonces esa fue la relación que tuve durante los primeros 3 años de mi vida.
Era tener un bully constante en tu casa. La persona que te debe proteger te bulleaba literalmente.
Sí. Entonces después me metí en drogas y alcohol porque yo me sentía súper mal con mi vida, me sentía como una víctima, me sentía triste de que no daba la talla pues con lo que mi papá quería que yo fuera.
¿Qué edad tenías cuando te metiste en drogas y alcohol?
A los 13, ¿te acordás? A los 13, a los 21, sí.
¿Nos puedes contar un poquito?
Bueno, fue una decisión, sencillamente fue una decisión que yo tomé. Yo dije, aprendí sobre el alcohol y me gustó el sentimiento de sentirme en otro espacio.
Te anestesiaba el dolor.
Exacto, y podía gozar de la vida pues mientras estaba borracho. Entonces ya dije yo que hace lógica pues estar borracho y drogado, donde me gusta muchísimo más vivir la vida así que estar sobrio y vivir victimizado. Entonces ya me tiré al derroche. A la destrucción, la destrucción. Yo no me veía como que me estaba autodestruyendo, me veía como que estaba, era una opción de vida, que era una opción más inteligente, porque yo ya creía que no tenía capacidad de poder llegar a hacer nada en la vida ni poder sacar una profesión.
Llora, Alex, se vale llorar. ¿Tú qué sientes cuando ves a tu papá así?
No me gusta, me dan ganas de llorar, la verdad.
No, dale un abrazo, ánimo, gordo, pero se vale, se vale llorar. Una cosa que yo noto contigo es que siempre tratas de reprimir ese llanto. Retomando, entraste en autodestrucción porque tu papá te hizo creer toda la vida no eres suficiente, no eres suficientemente inteligente, no eres suficientemente capaz. Y eso es lo peor que uno le puede hacer a un niño, es decirle que no es suficiente. Te lo creíste. Entonces dijiste: ah, pues mi único camino es la destrucción, es el guaro, la droga, porque yo no sirvo para nada más. Y a los 21 años, ¿qué pasó?
A los 21 años yo ya estaba en un nivel de autodestrucción total. O sea, compré una onza de cocaína y me la consumí ese mes, y compraba un six-pack antes de ir a la casa. Mucho, una onza, yo no sé, es como un gramo. Diario, o sea, un montón. Entonces me acostaba borracho a las 5 de la mañana todos los días, prácticamente. Entonces el día de mi cumpleaños yo llegué y caigo en cuenta que tengo 21 años. Mis amigos, uno de ellos graduado de Harvard, lo estaba contratando la ESO, y yo todo el tiempo comparándome con mis primos que todos son Ivy League, Stanford, Harvard. Y mis hermanas que también pues son profesionales. Entonces yo era de viaje, lo veía negro a la familia. Entonces como que caigo en cuenta, tengo 21 años, mi futuro es negro, mi mamá queriendo que ya me fuera del apartamento porque era mayor de edad. No me quedaban otras dos opciones, parar de viaje, de consumir y cambiar mi vida, o suicidarme. Esas eran las únicas opciones que tenía. Me puse de rodillas y le pedí a Dios que me diera la fuerza para cambiar. Pasé llorando como media hora rogándole. O sea, tenía un pánico espantoso de ver lo que se me venía encima, pues. Y claro, pues, me levanté y me sentí un poquito ridículo después de media hora llorando en la cocina solo. Y me fui a acostar. Y después, como a las 3 horas me levanté, me puse mis tenis y me fui a correr. Y corrí fuera del condominio, salí, y había una iglesia cerca, le di la vuelta, pues regresé al apartamento. Y me costó muchísimo porque tenía los pulmones llenos de nicotina. Entonces sentía el dolor en los pulmones por el esfuerzo que había hecho. Entonces me hizo caer más en conciencia de que estaba haciéndome un daño tremendo con esa vida. Después me acosté un rato más, tal vez dormí unas cuantas horas, me levanté y vi un programa de televisión, vi un comercial en la televisión de Tony Robbins vendiendo un curso que se llama Poder Personal. Yo dije: este es Dios que me está mandando esta señal, que aquí lo debo comprar. Porque Tony decía: vos hacés este curso y cambiás tu vida en 30 días. Y lo compré, me llegó a los 2, 3 días, lo empecé a hacer al pie de la letra Y aprendí que la mente hace más por alejarse de un dolor que por acercarse a un placer. Entonces dije, si yo asocio todo lo negativo a la droga y al alcohol, y lo hago todos los días constantemente, voy a poder mantenerme lejos de ellos y nunca más volver a esa vida. Y eso fue lo que hice durante 6 meses, me dediqué solamente a programar mi mente a odiar la droga y el alcohol.
Ok, pero ¿qué es lo que hacías en tu día a día para programar tu mente a odiar las drogas y el alcohol?
Decía afirmaciones, todo lo que me ha pasado en el pasado, la pésima reputación, los 4 carros que choqué, las 3 veces que caí preso por andar peleando en la discoteca. Es más, tengo como 90 puntadas en el cuerpo, tengo esta nariz quebrada, tengo un puñalado acá, otro, son varias heridas de pleito con botellas y todo. No, todo eso relacionado a la droga, alcohol, todos los días, el dolor de mi mamá, de mi hermana. La pésima reputación, lo poco preparado que estaba para futuro, droga y alcohol, droga y alcohol, droga y alcohol. Y entonces cuando alguien me ofrecía un trago, hace poquito puse un post que tiene que ver con eso, y que casualmente agarré un vaso sin darme cuenta que era alcohol, creía que era Coca-Cola, y era Crown Punca Coca. Y entonces apenas lo sentí en la boca, lo escupí, y había gente y todo alrededor, y era como, este, ma, qué vulgar. Y entonces, no, ahí sí tengo alcohol. Entonces sí, no, eso fue. Y ahora me enamoré del desarrollo personal porque yo dije, ah, mira, se me hace lógica. No tengo preparación académica, pero si yo logro voltear mi autoestima a mi favor y mi autoconfianza y logro salir adelante en la vida de alguna manera, yo voy a poder enseñar eso. Y voy a poder enseñar a la gente cómo, y lo voy a poder hacer con credibilidad, pues, porque yo estuve ahí. Si yo puedo, tú puedes.
Vamos al perdón. La verdad que es admirable todo lo que has hecho, y te levantaste y tuviste muchos negocios, y después conmigo, y quebramos con algunos, nos volvimos a parar. Pero ya hoy han pasado, eso fue a los 21 años que paraste, ya este año cumplí 61, son 40 años de sobriedad.
Y también este mes cumpliste 27 años de ser papá.
Sí, ay, qué linda.
Entonces, y un gran papá, un gran papá.
Sí, ¿cómo perdonaste a tu papá?
Eso serían 40 años de sobriedad, no, 41.
40, es cierto, la matemática, 40. ¿Cómo perdonaste a tu papá?
Bueno, desde que cuando yo paré de tomar, entonces yo lo que me motivaba a mí a poner negocios y a salir adelante en la vida era el odio que tenía con mi papá.
O sea, esa era mi motivación, como que yo le voy a demostrar lo contrario.
Sí, porque yo fui donde mi papá Como al mes de haber parado, y le dije: papá, fíjate que ya paré de consumir droga y alcohol y cigarrillo, porque yo paré todo. Fumaba como 2 paquetes diarios, igual. Entonces llegué a donde él para decirle: quiero estudiar. Yo ya había puesto mi lavadero de carro, pero pues yo decía: lavadero de carro, no, yo quiero también prepararme simultáneamente. Y entonces él me dijo, se rió de mí y me dice: ¿qué querés, que te pague dibujo o recreo? Como que digo, no va a poder hacer nada, aunque haya parado, y yo me sentí tan burlado, pero cero, wow, sí, entonces yo me devolví fúrico, como que súper humillado, súper decepcionado, y entonces yo quedé con eso, con ese odio, durante como 8 años, mi gasolina para sacar, salir adelante en los negocios era mostrarle a él, hasta que un día caí en cuenta, pero qué raro, pues, que toda esta importancia le estoy dando a este, Ya, en ese sentido.
Y luego descubriste, porque sabemos que la gente herida hiere, sí. Entonces, aunque eso a nosotros nos choca y nos duele porque es una persona que amamos, pero empezaste a tratar de entender a esta persona, cómo una persona puede ser así con su propio hijo.
Bueno, fui a un retiro de sobre perdón, entonces ahí aprendí de que el que está con el rencor es el que más daño se hace, y que en realidad el perdonar es un acto egoísta, porque después te estás beneficiando, ya, y lo haces por vos mismo, y también pues no te hace nada bien alrededor de tu familia que vos andes con grandes rencores y grandes resentimientos, porque vas a ser un amargado, y si no tenés amor en tu corazón muy muy raro que vas a poder dar.
Hay una frase en latín que dice: resentir es como tomarse un vaso de veneno, uno esperando que el otro se muera.
Sí, entonces bueno, después de ese retiro yo empecé a perdonarlo, digamos, porque sabía que no podía seguirme haciendo daño, pero no lo hice por él, lo hice por mí. Así fue como empecé a perdonarlo.
Y el año pasado que fuimos donde Wim Hof, fuimos a aprender la técnica de respiración de Wim Hof, nos metimos al hielo, ¿verdad? Algo te pasó en el, creo que fue en el avión.
Sí, no, pues yo siempre he tenido, digamos, eso de que quiero tener una relación con mi papá, porque uno como hijo quiere ser aceptado alguna vez en tu vida, pues, por la persona que te crió. Porque de cierta forma vos decís, si esa persona que me crió y me conoce muy bien y sabe quién soy me ve que no doy la talla, entonces probablemente no doy la talla. Por más que vos te querés justificar de que no es así, en el fondo no tiene esa creencia. Y entonces yo quería siempre, como traté de tener una relación con él, entonces tenía como un perdón superficial, pero no era un perdón profundo de verdad, de corazón. Pero cuando fuimos a ver a Wim Hof y tuvimos esa experiencia del hielo, y yo me sentí como que me había vuelto como más inteligente durante esa experiencia, porque me sentía súper despierto y como que veía todo. Y yo me siento maravilla, yo me quería quería hacer creer de que había agarrado como un don especial, porque pues en realidad fue una experiencia interesante. Entonces, en el avión de regreso digo, voy a probar que ahora que estoy más despierto y que veo las cosas de otra perspectiva, pero no hay papá. Entonces le escribí a mi hermana Clara y le empecé a preguntar a ella, contame, papá, de su vida, de su vida, cuánto, cuánto desde que naciera, de su papá, de su mamá. De dónde viene, cómo nació, cómo se crió, de los 1 a los 5 años, cómo se ha conservado, todo. Y ahí aprendí de que mi papá fue un mejor papá conmigo de lo que su papá fue con él.
Fue un peor papá, exacto.
Interesante cómo nunca te habías preguntado eso.
No me interesaba, porque tenía tanto rencor, no quería realmente perdonar, no quería realmente comprender, ni me interesaba, nunca se me había ocurrido. En realidad que sí, interesante.
Pero creo que eso es un buen tip para alguien que quiere perdonar, tratar de entender por qué la otra persona es así. Tal vez no para necesariamente volverte a acercar a esa persona tóxica, pero para poder perdonar y entender que no es porque vos no vales, porque esa persona está herida.
Es que no te pueden dar de lo que no tienen.
El que está herido hiere.
Sí, la gente herida hiere.
Así es.
Y cuando uno entiende eso, el rencor se va. Porque uno dice, no hay nada que perdonar, esta persona no tiene la capacidad. A ver, la persona pudo haber buscado ayuda, que no la buscó, pero se quedó con lo que le dieron y no tenía la capacidad.
Totalmente.
No tenía nada que ver con tu valor como persona.
Sí, no, yo después ya con el tiempo me di cuenta de que él hizo lo que pudo con lo que tenía a su alcance. Nunca quiso aprender desarrollo personal. Entonces él se quedó. Voy a decir, muchas de las generaciones de su generación eran así.
Es que era un tabú, era un psiquiatra, era un tabú buscar terapia, era y el desarrollo personal lo veían como locurita.
Sí, y no eran una industria todavía.
O sí, estaba Tony Robbins, pero ellos no hacían otro. Yo lo he visto con Airing o de pronto muy poca gente.
Él fue muy abusado fuertemente por su vida, muy académico.
Tu papá, médico, cirujano, ortopedista, todo era como—
y gran parte fue por eso, porque el abuso de su papá fue tan fuerte, entonces él se volvió rígido en los estudios. Rído en su profesión y fue excelente también.
Entonces era como una cadena de encontrar la aprobación de su papá.
Él también, sí, exacto.
Y después hizo exactamente lo mismo.
Fue el mejor deportista y el mejor estudiante del Colegio Centroamérica, que le dan el título de príncipe en ese entonces. Ahora, entonces fue el príncipe del Colegio Centroamérica. Después se graduó con honores, pues, o sea, el tipo no funcionó muy bien como profesional pero en la parte académica era excelente, y esa es la parte donde yo fallaba. Entonces yo tengo un problema de aprendizaje, verdad, pero con él, y de creencia también, de creencia que yo no puedo, creencia limitante, que sí, porque me lo metía en la cabeza todo el día de que yo era un estúpido. Entonces yo que creía que era un estúpido, llegué a la clase a hacer estupideces. Entonces lo que ahora hemos aprendido es que uno puede aprender de otra forma y no solamente cómo aprenden una persona que tiene el estilo de aprendizaje que enseñan en el colegio.
Era un self-fulfilling prophecy.
Sí, la profecía autocumplida. Si a un niño le decís: sos un estúpido, solo estupideces haces, con seguridad que eso es lo que ese niño va a ir a hacer. Que los niños son un libro en blanco y las afirmaciones de terceras personas sí funcionan en los niños. Entonces podemos hacer lo contrario. Si un niño saca mala nota, en vez de decirle: vea, bruto, vago, decirle: mi amor, usted es muy inteligente, usted no puede sacar esa nota porque usted es muy inteligente.
Exacto.
Bueno, entonces vamos a dejar aquí la bicicleta y me vas a sacar una buena nota porque tú puedes.
Esa es la manera correcta, sí.
Exacto, afirmarlo siempre. Lo contrario es muy desordenado. Tú no eres así, tú eres un niño muy ordenado, anda a ordenar tu cuarto, una niña muy ordenada. Pero también no tenían internet, no traemos manual. No estoy excusando, pero también entendiendo que nuestros padres tenían menos herramientas, menos acceso a herramientas, y habían muchos tabús.
Totalmente.
Si una persona nos está oyendo y dice: sí, Alejandro, es que, pero es que lo que me hicieron a mí es imperdonable, ¿verdad? Hay gente que le mataron un ser querido, ¿verdad? Dicen: eso no tiene perdón de Dios. ¿Qué le recomendarías tú a una persona que verdaderamente de corazón se siente incapaz de perdonar?
Es que el acto de perdonar no es por la persona a quien le estás perdonando, es el acto de perdonar es por vos. Por decir, por ejemplo, En caso de mi papá, ya me hizo suficiente daño y él ni cuenta se da. O sea, ¿por qué voy a seguir yo dejando que él me siga haciendo daño? Yo tengo que agarrar el control, ya, el control de lo que yo, cómo yo interpreto las cosas para que no me sigan afectando. Entonces él, pues no le deseo el mal del todo, pero supongamos que la persona haya matado a alguien, que se hunda, pero yo no voy a seguir odiándolo, ya. ¿Por qué? Porque si yo lo odio, el que sale afectado es uno. Entonces, cuando vos entendés eso, es que estás desprendiendo, porque vos querés agarrar el control de cómo vos manejás tu mente, cómo vos manejás tus emociones, y vos escogés dónde pensar y en qué pensar. O sea, el peor enemigo del ser humano es el sentimiento negativo. Vos vivís un sentimiento negativo todo el tiempo porque odiás a alguien, entonces tu vida va a ser negativa, toda la gente a tu alrededor va a ser perjudicada porque vos solo cochinadas puede salir, puede sacar de tu boca.
Sí, como mi mamá dice, que no dejes que entren a tu apartamento sagrado. Entonces vos andabas a tu papá en tu apartamento sagrado por 8 años, o por cuánto tiempo.
Bueno, por 8 años después de haber caído en sobriedad, después de haber dejado tomar. De lo metí uno, a lo metí.
Eso fueron muchos años donde lo odiabas mucho, pero después, hasta el año pasado, fue que en verdad, en verdad lo dejaste ir completo.
Exacto. Después de haber ido a ese retiro del perdón Aprendí a soltarlo.
¿Cuántos años fueron? ¿40?
Digamos fueron hasta este año, o sea, sí, no sé, 30 años después.
Pero hay una lección muy bonita también, que el perdón es un proceso, progreso, no perfección. A veces empezamos a perdonar y queremos ya, no, o sea, la perfección no existe. El que quiere ser perfecto se va a sentir triste, el que quiere rodearse de gente perfecta va a vivir solo. Entonces también acepta tu proceso, suelta un poquito, di por lo menos ya no le deseo el mal, ¿verdad? Ese es un primer paso. Después, y ya puedes llegar a, para mí hay 3 pasos del perdón, o sea, el te resiento, el te perdono y el no hay nada que perdonar, que es el más elevado. Ya entendí que sos una persona herida, que no lo hiciste a propósito, que no podías dar mejor que eso, entonces no tengo nada que perdonar. Esa es, digamos, la cúspide del perdón, pero es un proceso también.
Sí. Bueno, cuando yo empecé a hacerle preguntas a mi hermana sobre eso, Empecé a ver de que él había sido súper abusado. Me empecé a sentir un poquito mal porque empecé a pensar: yo lo he buscado con fuerza a mi papá y ahora veo que ni siquiera lo conocía, no sabía de dónde venía. He hablado mal de él, he hecho esto y lo otro. Empecé a ver que yo había sido injusto también. Entonces como que me conmovió solo pensar en eso. Entonces fue fácil para mí perdonarlo en el avión. Entonces el día siguiente planeé irlo a ver y lo fue a ver de sorpresa. Entonces fue la mejor decisión que he tomado en mi vida, no solo porque mejoré la relación con mi papá, sino porque se me quitó un gran peso de encima. Yo siento que desde ese momento voy como de resbaladita, cuando antes tenía un freno encima. Entonces, por eso que es tan importante perdonar de corazón, porque al final uno cree que no, pero sí te cambia la manera como ves las cosas, las relaciones que tienes con tu familia, la manera como reaccionas ante los desafíos. Entonces, es una bendición. Él tiene una relación mejor con mi papá, Ahora, fíjense, interesantemente, la relación que tengo, o sea, la asociación que tengo con la memoria de cuando era niño y me sentaba en esa mesa donde él me humillaba y me hacía llorar cuando tenía 8, 7, 8 años, ya no la veo como víctima. Me va bien, lo veo como una historia de triunfo porque veo el El progreso. Ese niño que fue maltratado fue, evolucionó y creció y perdonó, y ahora tiene una vida exitosa y tiene mucho conocimiento gracias a ese comienzo. Lo relaciono algo positivo, no negativo, lo que pasó en el pasado.
Qué bonito eso. Si no te hubiera pasado eso, no serías quien eres hoy.
Sí, exacto. Entonces para mí todo lo que pasó está bien.
Qué bonito.
Love you, papito.
Sí, we love you a lot. Bueno, entonces para concluir, yo creo que lo que le podemos decir a la gente es que para perdonar, recuerda que perdonar es un acto egoísta, lo haces para ti. Si puedes tratar de entender a la persona, cuando es un papá, una mamá, alguien muy cercano, si puedes conocer su historia, eso te puede ayudar a perdonar, porque la gente herida hiere. Y perdonar no significa que el otro va a cambiar. No perdones para que el otro cambie. Es que yo lo perdoné y no cambió. Tú no tienes ese poder. Perdona por ti, suelta y deja ir. Gracias, amor.
Gracias.
Gracias. Y felicidades por tu podcast. Su podcast.
¿Te gusta? ¿Te gusta? Mira, mira, mira los calcetines. Yo pude.
A ver, Sophie, quedan grandes.
Te amo las tuyas.
OK, gracias, gracias.
Nos vemos pronto. Soy hábil, completo y capaz. Soy saludable, soy abundante, soy imparable. Cambiemos las preguntas y la vida cambia. La calidad de tu vida depende de la calidad de tus preguntas.
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