Reprográmate Para el Éxito // Margarita Pasos

In this live interview hosted by Sara of El Nuevo Era, motivational speaker and author Margarita Pasos discusses the mental programming that underlies financial and personal success. She explains how early‑life beliefs about money (scarcity, money as evil) become subconscious scripts that sabotage achievement, and she offers a step‑by‑step process to re‑program the mind toward an abundance mindset. Key techniques include the "Observe‑Question‑Change" exercise, focused counting, visualization with emotion (the "Imaginación por emoción" formula), and mindfulness distractions to interrupt panic thoughts. Margarita also shares practical negotiation tactics for salary raises and job offers, emphasizing a win‑win approach and the importance of articulating the value you bring. Personal stories—her own panic attacks, weight loss, the recent loss of her father, and anecdotes about a lottery winner—illustrate the concepts and add credibility. The conversation promotes her new book Yo Pude, Tú Puedes, highlighting its prologue by Brian Tracy and endorsements from other best‑selling authors. Throughout, the tone is conversational, enthusiastic, and supportive, aiming to give listeners concrete tools to change their internal dialogue, manage stress, and create financial abundance.
Chapters
Estamos en vivo, nos dice Esther.
Estamos aquí. Bienvenidos a todos los lectores de El Nuevo Era que se están conectando esta tarde. Tengo una suerte extraordinaria, estamos conversando hoy con Margarita Pasos, motivadora, conferencista, una experta en ayudar a las empresas a avanzar avanzar, a las personas a obtener el éxito financiero, el éxito personal, porque obviamente están muy, muy vinculados. Y Margarita, bienvenida, qué placer conversar contigo esta tarde.
Gracias, Sara, yo feliz de verdad de conectar aquí con toda tu audiencia, de verdad que muy honrada de esta invitación.
Tenemos una buena noticia también porque tú estás lanzando un libro, vamos a conversar sobre ese libro que me encanta el título porque nos llena completamente de esperanzas. Sé que pasaste momentos, en un momento determinado, tu día difícil. Tú puedes, por lo tanto yo puedo, y todos podemos. Me encanta eso. Pero bueno, el título oficial es Yo Pude, Tú Puedes, que es importante que las personas lo sepan para guiarse para su vida personal. Cuéntanos, Margarita, quiero empezar por ese escenario que yo te ponía cuando conversábamos a través del email, que es A veces hay muchas personas que están muy preparadas para su, desde el punto de vista educativo, tienen una gran preparación académica. Algunos tienen unas energías tremendas como emprendedores y unas habilidades y hasta experiencia. Y eso lo saben también un poquito los inmigrantes que han venido de otro lugar con toda una carrera, no, pero siempre cuesta empezar de nuevo. Y por otra parte, a veces nos preguntamos, ¿qué me está pasando que no estoy obteniendo el resultado que yo quiero? Es decir, ¿qué nos está limitando a veces a las personas a obtener lo que quieren desde el punto de vista profesional, empresarial? Y ahí quiero—
me encanta esa pregunta, Sara, porque es verdad. Y a veces vemos personas que ni se bachilleraron y forman imperios incluso. Y a veces vemos personas con títulos de universidades Ivy League Y pareciera que no les salen las cosas muy bien, ¿verdad? Y es porque aquí estamos sacando, digamos, de todo este contexto lo más importante, que es la mente. La mente es la computadora, ¿verdad?, que maneja toda tu vida. O sea, este es tu centro de mando. Y entonces muchas veces, o la mayoría de las personas, crecen o crecemos— me meto yo en ese saco, Sara— con una programación muy limitada sobre la abundancia económica. Entonces es normal para muchos de nosotros haber oído chiquitos: el dinero es escaso, hay que ahorrar por si una emergencia, el dinero es la raíz de todo mal, la gente con dinero cambia, verdad, se vuelve odiosa. O la gente, yo incluso cuento un chiste que digo, el chiste del HP, del hijo de pez, Que un papá le pregunta a un niño: es que, mi amor, ¿usted qué quiere ser cuando sea grande? Él dice: yo, papá, yo quiero ser un HP, un hijo de perra. Y dice: ¿cómo así, mi amor? Pero, ¿cómo así que usted quiere ser un hijo de perra? Y dice: sí, porque, papá, siempre que yo voy con usted en el carro, usted dice: ahí va ese HP en su Mercedes-Benz, ahí van estos HP para sus vacaciones, ¿verdad? Entonces, muchas veces, sin querer queriendo, ¿verdad?, nos metieron una programación de que el dinero es malo. Y nosotros tenemos en la mente subconsciente. Esto no pasa a nivel consciente, Sara, porque tú a cualquiera que le preguntes consciente te va a decir: yo claro que quiero abundancia, porque el dinero es una herramienta importantísima que te da opciones, ¿verdad? Pero lo que no sabes es que subconscientemente, tal vez chiquito le repitieron tanto que la gente con dinero era mala, y en el fondo nadie quiere ser malo, ¿verdad? Entonces te saboteas sin darte cuenta. El mes que te va bien te lo gastas volando y otra vez estás en el mismo problema. Que estabas hace un mes, ¿verdad? Es como que siempre estás ajustando, ya sea para arriba o para abajo, para quedar en el mismo problema. Entonces, hasta que no aceptemos que tenemos una programación sobre el dinero, ¿verdad? Estemos conscientes de ella y la empecemos a cambiar, el subconsciente, que si quieres ahorita hablamos un poquito más, es una máquina muy poderosa, te va a sabotear siempre.
Eso sonaba, eso de la chatarra mental, que me encanta. Y efectivamente estaba leyendo en estos días ¿Recuerdas una anécdota que era un artículo periodístico también basado en, por supuesto, en algo que ocurrió en Gran Bretaña? Una mujer que había dicho que le había ido tremendo, muy mal, muy mal al ganarse la lotería, y que había perdido prácticamente amigos y todo. Y entonces este, ese día, ese artículo era el más leído en casi todos los periódicos que yo consulté. Y yo me preguntaba, la mujer finalmente murió, y entonces el título decía: muere la mujer que se ganó la lotería y le fue terrible, algo así.
El dinero la mató.
Yo me imagino a la gente, todo el mundo por abajo así pensando: ay, viste, el dinero acaba con la persona. Entonces es importante eso que tú digas, no, de que tenemos que desprogramarnos. Y tú hablabas de dos tipos de pensamiento: el pensamiento negativo, el positivo, la chatarra mental, todos esos conceptos que se van presentando cada día y que uno tiene como que decir: bueno, esto no es el pensamiento que viene, no.
Exacto, porque la persona con la que más hablamos ahora es con nosotros mismos. Yo hablo con Margarita todo el día, Sara habla con Sara todo el día. Y yo, molestando, digo, en mi libro, en el primer capítulo, yo hablo de radio miseria porque digo, yo me levantaba y sintonizaba radio miseria ahí mismo, verdad. Qué perecida trabajar, qué desgracia mi vida, todo me va a salir mal, seguro ese cliente no me va a atender, verdad. Y después no entendía por qué estaba estresada, y eso es chatarra mental. Tenemos que aprender a entrenar a nuestra mente, a consumir proteína mental, hacer como una dieta mental, digamos, ¿verdad? Y empezar a tener pensamientos. Primero, como te digo, desasociarte de esa programación que te dieron. El dinero es malo, el dinero no es malo, el dinero es una herramienta como el internet. El internet, tú puedes hacer cosas buenas con él o puedes hacer cosas malas con él, pero es una herramienta que te da muchas opciones, te permite trabajar, te permite llegar a más clientes, te permite conectar con tus seres queridos. Ahora, ¿tener un internet más rápido es malo? Tampoco, es mejor porque puedes mandar vídeos más rápido. La gente que dice: es que si yo ya tengo un plato de comida, ¿cómo voy a querer más? Si hay gente que no tiene nada que comer, ¿verdad? A lo mejor eso te decían chiquito: comas esa comida, que cuántos niños quisieran ese plato. Eso viene de un pensamiento de escasez, porque más bien, si yo tengo suficiente, puedo compartir, ¿verdad? Yo siempre digo que uno debe querer tener dinero para vivir, invertir y compartir. Sí, mucha gente me pasa, y yo lo hice, Sara. Yo pequé de esto también, de que uno iba— esto me pasó a mí con un padre, que una vez le dije hace muchos años, yo vivía siempre con mucho mes al final del cheque, ya sabes, siempre el cheque se me acababa el 17, yo todavía tenía 13 días del mes y ya no tenía plata. Tenía una programación mental sobre el dinero terrible. Y entonces un día hablando con un padre amigo mío, le digo: Padre, es que yo quiero ayudar a tal obra. Y me dice: Hija, pero usted no estaba como atrasada en sus tarjetas de crédito. Y le digo: Sí. Me dice: Entonces, me dice, usted primero tiene que cumplir su palabra que usted le dio a un banco que le prestó el dinero, ¿verdad? Entonces lo que yo quiero decir es, para poder incluso compartir necesitamos abundancia, porque yo tengo que hacerle frente a mis responsabilidades primero, ¿verdad? Tener a mis hijos en la escuela, darles de comer, pagar el carro, la casa, ¿verdad? Luego poder invertir para tener un futuro y no tener que trabajar toda la vida, y también poder compartir. Entonces tenemos que pensar en abundancia, verdad, más en este país, pero en todos los países se puede. Yo tengo una alumna de Venezuela, de Venezuela, que a mí eso me impacta porque es desafiante, y vieras que está volando con su empresa, y varias también que están haciendo mercadeo digital desde allá. Por eso te digo, verdad, cuando uno tiene mente de abundancia uno encuentra las oportunidades por todas partes. ¿Te ha pasado, Sara, alguna vez que tú compras un carro de una marca y lo empiezas a ver por todo Miami?
Sin duda ha pasado, ha pasado.
Sí, dime, dime, ¿te pasó?
Sí, es que entra en el sistema mental de uno. Pasa cuando ves una palabra, cuando ves a alguien que hace años que tú no pensabas, una persona, un artista que uno dice, y te salen todas las películas. Tú cambias de canal, ok. O entras a Netflix y Amazon y ahí está el artista, que hace rato que no aparecía. Exacto.
Y no es que pongamos el ejemplo del carro, que es muy fácil, pero pasa como tú dices. Mi papá falleció hace 3 semanas y yo ahora abro el celular, veo la foto de mi papá, abro la computadora, ahí estaban, pero no las captaba. ¿Qué pasa? Tú, el ojo capta luz, tú no ves con los ojos, sí, el ojo capta luz y es es tanta la información que tus ojos captan, o sea, que tus ojos ven, que si la mente captara todo explotaría, serían demasiados bits de data. Entonces la mente tiene que hacer esto, digamos, esto sí lo voy a ver porque es importante para Sara y esto no lo voy a ver porque no es importante para ella, por ejemplo, ¿verdad? Entonces por eso yo compro un carro marca X y de pronto lo empiezo a ver por todas partes, es porque mi mente cuando ve ese carro dice, ah, esto es importante para ella porque ella compró esa marca. Sí, entonces no es que ahora, como le digo yo a la gente por fregar, no es que ahora tú eres influencer y todo el mundo se quiso comprar el carro que tú te compraste, les digo yo por molestar, sino que es que ahora tú lo ves porque es importante para ti. Si yo todo el día me paso diciendo no hay oportunidades, el dinero es escaso, el dinero se me hace agua, oye, la programación que le estoy dando a mi mente, me pueden pasar las oportunidades por la nariz y no las voy a ver. Como antes yo no veía el carro de esa marca porque no era importante para mí, Pero eso te digo, la mente es una máquina demasiado poderosa y nosotros la programamos con nuestras palabras y nuestros pensamientos. Sí, pues lo primero que yo tengo que hacer es empezar a cambiar mi concepto del dinero y cómo me expreso sobre el dinero. Gente que te dice: ay, no, es que a mí el dinero se me hace agua. Ay, no, es que a mí el dinero no me rinde. Tu mente obedece. A ver, ¿cómo le ponemos a ella que vea la cartera más linda del mundo para que se lo gaste rápido? El dinero no le rinda. Brian Tracy, mi mentor, dice: no digas ni pienses nada de ti que no quieras ver hecho realidad.
Es verdad, es algo que, como dicen, cancela. Nos pregunta Margarita Máfemos Quiera, nos pregunta: ¿cómo programo mi mente para la abundancia? Porque parece fácil, pero realmente no lo es.
No, es un proceso, claro. Mira, cuando hablamos de la mente Todo el juego de la mente es un juego de creencias. Por eso Henry Ford decía: sea que creas que puedes o que creas que no puedes, tienes la razón, ¿verdad? Entonces, muy fácil decirlo, pero ahora, ¿cómo lo vamos a hacer? Todo el juego de la mente es de creencias y de imágenes. La imagen más fuerte siempre gana. Sí, como en una pelea de boxeo, si tú pones un hombre así todo pompeado, ¿verdad? Y uno flaquito, raquítico, el más fuerte va a ganar. Igual pasa en tu mente. Si la imagen más fuerte es aquella que te metieron desde chiquito, pero es que, Sara, uno veía la telenovela y el rico era el malo, usted oía la canción y entonces tú te fuiste con un hombre rico, eso será tu cárcel, ¿verdad? O sea, todo lo que te metieron era malo. Sí, entonces, ¿cómo lo reprogramas? Empiezas a darle una nueva imagen y un nuevo mapa, digamos, a tu mente, primero con el lenguaje. Segundo, con la visualización. Tú te ves y tú dices oportunidades, hay hasta debajo de las piedras. Y tú cierras y dices es cierto. Mira, yo una vez hice un ejercicio cuando empecé a cambiar mi mapa mental sobre el dinero, que me ayudó mucho, que alguien me sugirió. Sal, uno de mis mentores, sal a la calle unas 10 cuadras y mira cuánto dinero ves en la calle. Porque yo decía es que el dinero es escaso. Mentira, dinero no hay. Y cuando tú sales a buscarlo, tú empiezas a ver, ok, esa camioneta vale por lo menos $100,000, aquel vale $80,000, y mira el reloj de este señor, por lo menos $5,000. En 10 cuadras encontré millones, en 10 cuadras, ¿verdad? Entonces tú empiezas, y si esto es una, 10 cuadras de todo el planeta, ¿verdad? ¿Cuánta plata hay circulando en el planeta? Entonces tú empiezas a tener mentalidad de abundancia, ok, dinero ahí afuera, ahora, ¿qué necesito hacer yo ¿verdad? ¿Qué necesito aprender? Hay que educarse. Aprender a vender es básico para tener abundancia. Yo odiaba las ventas a los 20 años porque yo pensaba que vender era estafar o perseguir gente que te tiraran la puerta en la cara, hasta que aprendí que vender es ayudar. Y por eso yo soy una enamorada de las ventas. Si digamos, ahora yo no quiero, Sara tiene diabetes, y yo tengo un producto natural que ayuda con la diabetes, ¿cómo no se lo voy a ofrecer, verdad? Y es un ganar-ganar. Ella gana el beneficio del producto que yo tengo y yo gano dinero. Sí, entonces, y vivimos en un planeta comercial, todo el tiempo estamos vendiendo. Entonces yo le digo a la gente: primero cambia tus creencias sobre el dinero y entiende que dinero hay y oportunidades hay. Aprende a vender y empieza a visualizarte como una persona abundante. Cierra los ojos y mira tu cuenta de ahorros o de inversiones, mira tu cuenta. No digas: a mí el dinero se me hace agua. No, no repitas esas cosas. Y empieza a educarte también, a leer los libros. Y a mí me fascina aprender, tienes que ponerle emoción. Mira, ¿tú te acuerdas, Sara, dónde estabas el 11 de septiembre cuando cayeron las Torres Gemelas?
Sí, me acuerdo.
¿Dónde estabas?
Estaba en una clase en la Universidad de la Laguna en España.
Mira cómo todos nos acordamos. Yo me estaba, yo me acuerdo hasta lo que estaba haciendo, me estaba secando el pelo en Kansas City, que iba a dar una conferencia esa noche. Y una amiga me llegó a tocar la puerta a decir: me están atacando el país. Entonces me acuerdo lo que estaba haciendo. Y si yo te pregunto: ¿tú te acuerdas qué estabas haciendo el 18 de agosto del 2018? ¿Te acuerdas?
No, exacto.
Y uno dice: pero a ver, a ver, el 2018 fue hace 3 años, las Torres Gemelas fueron hace 20. ¿Cómo te acuerdas? Yo te voy a decir por qué. Porque ese día tuvimos una descarga emocional fuerte. Cuando tú le pones emoción a algo, se graba inmediatamente en tu mente. Entonces tú empiezas a afirmar lo que quieres y le pones emoción. Entonces tú dices: a mí me encanta aprender de finanzas. Entonces pasas de la mente consciente a la subconsciente y se graba. Muy diferente que yo diga: estoy haciendo afirmaciones, a mí me encanta aprender de finanzas. No, no va a cambiar tu mapa mental. Tienes que ponerle emoción. Ay, a mí el dinero me rinde. Tú no sabes, Sara, a mí cómo me rinde el dinero, ¿verdad? Y tú empiezas a hacer ese tipo de afirmaciones con emoción y tú empiezas a reprogramar la mente. Y luego, por supuesto, edúcate. Yo le digo a todo el mundo: aprendan, aprendan a vender. Vivimos en un planeta comercial. A ti hoy te han vendido gasolina, agua, comida, ropa, ¿verdad? El que sabe vender, porque tú primero tienes que aprender a generar ingresos, el ingreso es el rey. Mira, Mucha gente se pasa la vida, dice, ok, yo voy a ahorrar, no me puedo comprar un café allí porque vale $5 y no voy a parquear, entonces voy a caminar 10 cuadras y me ahorré $8 al día. Pero que te vayas a llegar a crear riqueza ahorrándote $8 al día, de pronto cuando tengas 80 años vas a tener $500,000 ahorrados y viviste una vida miserable, ¿sí o no?
No, no, ahorro así por kilos, es terrible. Sí, práctico, no es práctico, no es práctico y no es vida.
Entonces yo digo, tú debes invertir tu energía financiera el 10% en costos y el 90% en ingresos. Luego, si tú duplicaras hoy tus ingresos, no te tendrías que preocupar por un café de $5, tendrías para el café y para ahorrar, y ese dinero luego invertirlo, ¿verdad? Entonces el ingreso es el rey. La gente me dice, tengo un problema de deuda. Le digo yo, tu problema no es de deudas, tu problema es de ingresos. Si triplicaras tus ingresos, ahorita tendrías deudas. Obviamente hay gente que triplica los ingresos y se endeuda, pero eso es otro tema.
Pero tú has dado consejos sobre finanzas personales, y eso es importante porque también hay que tener organizadas las finanzas personales. Y hay dos cositas de lo que hemos conversado que nos van a llevar a un tema fundamental, y es vender y aprender a venderse uno, para valorándose pedir más salario, más ingresos, más por lo que tú ofreces. Es decir, si eres un vendedor, más por Si eres un empresario o un negociante, más por lo que servicio, porque como tú decías, qué bonito, se ofrecen servicios, no, la gente necesita lo que uno, lo que uno tiene, ese valor que uno produce. Entonces quiero ir a esa parte, quiero ir cómo podemos, esta es casi una pregunta directa, directa, cómo podemos ir pedir un aumento de salario y triunfar en ese intento.
Sí, mira, esa es una pregunta excelente. La regla de oro de la negociación es ganar-ganar. La mayoría de la gente cuando llega a una mesa de negociación, llámese pedir un aumento de salario, cualquier tipo de negociación, llega clarito de lo que quiere ganar él o ella, pero no se tomó el tiempo de pensar qué gana la otra persona haciendo negocios contigo. Y te voy a dar un ejemplo, y yo sé que aquí me la van a captar rápido. Sara, mi hija Se graduó en el 2019 en Indiana de la universidad y ella ya tenía un contrato firmado al graduarse con una empresa Fortune 500 donde ella iba a empezar en un puesto junior de management en Indianápolis. Listo, llega la graduación, nos vamos para Indiana y ella me dice, ya graduándose, mamá, que yo no quiero vivir en Indianápolis, que es muy frío, que a mí me da, porque ella asmática y se enfermaba mucho en el invierno, y que yo no quiero. Yo les voy a decir que me den el mismo puesto en Miami. Y yo le digo a la gente, ¿ustedes creen que una niña de 21 años con cero experiencia laboral, con un contrato ya firmado a 15 días de empezar a trabajar en una empresa que tiene más de 500.000 colaboradores, va a llamar y decir, ay no, mire, es que a mí me da mucho frío, mándeme para Miami, que yo le van a decir sí, niña, claro, verdad? Obvio que no. Esa negociación estaba pero destinada a la muerte, sí o no. Tú te vas a sentar y vas a escribir que tú ya sabes lo que tú ganas. Te gusta Miami, te gusta el clima, está tu familia, tu idioma, verdad. ¿Qué ganan ellos? ¿Qué ganan ellos mandándote a ti para Miami? Eso es lo que yo necesito que tú escribas. Y ella se sentó a pensar, y bueno, y les escribió una carta bien bonita. De hecho, le decía: miren, yo soy hispana, pero no solo soy hispana, mi mamá es colombiana y mi papá nicaragüense, y nací en Miami y viví en Nicaragua. Entonces yo entiendo las diferentes culturas hispanas. La mayoría de la gente operativa que los managers manejamos aquí en Indianápolis son americanos, pero en Miami la mayoría son latinos. Entonces yo creo que para ustedes yo podría agregar más valor en Miami como manager. ¿Ya me entendiste, verdad? Perfectamente. Le dieron el puesto en Miami y sin que ella lo pidiera le mandaron $5,000 para que se mudara a la Florida. Entonces, por eso te digo, tenemos que aprender a ser grandes negociadores y vendedores. Pero siempre que entres en una mesa de negociación, busca que sea un trato ganar-ganar. Yo digo que el que da siempre recibe. Y uno, yo, yo sí algo pido, es que siempre que alguien entre a un trato conmigo salga tan contento como yo, ¿verdad? Entonces, si tú vas a ir a pedir un aumento de salario, empieza por escribir todo lo que gana la empresa, ¿verdad? Todas las cosas extras que tú haces. Incluso si estás, si es el caso, si estás dispuesto a hacer algo extra, o si por ejemplo tú dices yo estoy generando 10% más de ventas que el resto de mis compañeros, vamos a decir, entonces yo le muestro eso a mi jefe, cómo es un acuerdo ganar-ganar, que yo le digo mira, yo al final del año estoy produciendo, yo produzco 120% más de lo que debería producir, ¿verdad? Entonces yo creo que es justo que me suban un 5% porque mira todo lo que la empresa está ganando, taratata, pero siempre ir muy enfocado en que el trato sea ganar-ganar y no porque yo me lo merezco o porque es año nuevo, entonces me tienes que subir el salario. Por otro lado, y rapidito, yo a veces hablo mucho, pero no, no, me encanta, estoy fascinada, de verdad que sí. Te cuento otra historia, Sara. Yo entreno muchas empresas y entre esas mucha banca, y una vez estaba trabajando con un banco muy grande centroamericano y la VP de recursos humanos me dijo, se me acercó y me dijo: Margarita, hay un fenómeno, me dice, en enero de todos los años llegan donde mí todos los gerentes varones a pedirme un aumento. Me dice: ¿Sabes cuántas mujeres llegan a pedírmelo? ¿Cuántas? Me dice: normalmente ninguna, de vez en cuando una. Entonces también, o sea, el que no llora, ¿verdad? Cuando un bebé quiere leche, ¿qué hace? Y ahora entonces también hay que pedir. Brian Tracy, que es mi mentor, me dijo una vez: Margarita, te voy a dar la palabra más importante para tu vida y para el éxito. Y cuando una persona como Brian Tracy te dice eso, tú agarras papel y lápiz, ¿sí o no?
Seguro.
Dime. La palabra se llama pedir, porque me dice: si tú no pides, la respuesta siempre va a ser no, pero si tú pides, te puedes llevar una gran sorpresa y recibir un sí muy interesante. Entonces hay gente que ni siquiera se atreve a pedir ese aumento de salario sabiendo que lo merecen, o a cobrar un precio justo por su trabajo, ¿verdad?
Excelente, resumiendo, hay dos aspectos para la persona que nos escribió. Es decir, valórate, pide y aprende a negociar explicándole a la otra persona, a tu interlocutor, lo que tú le ofreces, el valor que le ofreces. Y hasta tú dijiste que hasta usar A veces cifras y porcentajes ayudan, ¿verdad?
Porque parece.
Ahora, hay un elemento que quería conversar contigo porque tú siempre con esa alegría que traes permanente, que te felicito porque me encanta y nos llega a todos. A la misma vez eres un antídoto contra ese estrés que tenemos todos en la vida diaria y estar escuchándote cerca de ti, pues hay una serie de técnicas que ya tú has trabajado, eso es importante. Porque tú también eres capaz de reconocer lo malo que has vivido en algún momento y lo has compartido siempre. Y creo que esta parte de tus libros, entonces, está esa parte de que nos compartas un poco esas experiencias y cómo la usaste a tu favor, y a la misma vez cómo podemos ganar más paciencia, controlar el estrés, porque eso se va a revertir en una serie de plus y ventajas desde el punto de vista financiero. Claro, exacto.
Mira, tú ahorita mencionaste el nombre del libro Yo Pude, Tú Puedes, y se lo puse precisamente por eso, porque yo dije, si yo, que era, mira, miedosa, tuve ataques de pánico, depresiva, hipocondriaca, claustrofóbica y hasta enojadita, ¿verdad? Yo, en Colombia nos dicen fosforito a la gente que era, ya no soy, fui muy fosforito también. He podido lograr lo que he logrado, cualquiera lo puede lograr. Yo, mis ataques de pánico que yo tuve eran tan fuertes que llegó un momento en que yo no era capaz de salir de mi casa, no podía cruzar la puerta, no podía tragar, me bajé 17 libras en un mes. Todo eso lo cuento en el libro. Y hasta que descubrí primero que tenía radio miseria aquí sintonizado, verdad, y que todo el tiempo estaba ahí: ese cliente no me va a atender, ahí este mes no me va a alcanzar la plata. Tú te imaginas uno caminar con una vieja chismosa aquí todo el día que te diga: oiga, usted es como bruta, oiga, usted todo le va a salir mal, oiga, usted no sirve. Uno le dice: no, vieja, sí o no, piérdase, piérdase. Pero es que el enemigo no está afuera, el enemigo está adentro, y donde uno vaya ahí está uno. Eso es lo peor, ¿verdad? O sea, uno siempre se está acompañando. Es lo peor cuando te hablan negativo, es lo mejor cuando te hablas positivo. Entonces tú tienes que ser tu mejor amigo o amiga primero. Y otra cosa que aprendí, que lo profundizo mucho en el libro, se llama el triángulo de las emociones, es que lo que pasa, los eventos, generalmente son neutrales, no necesariamente son buenos o malos. Lo que lo hace bueno o malo es la interpretación que yo le doy. Entonces, si tú y yo vamos en tráfico, Sara, y tú vas diciendo, en tu interpretación es bueno, hay tráfico, Primero, buen tráfico, eso significa que tengo carro. ¿Cuánta gente quisiera un carro y no lo puede tener, verdad? Segundo, voy a aprovechar para oír un podcast, o voy a oír la música que me relaja, voy a llamar a mi mamá por Bluetooth, que en la casa con los niños no tengo tiempo. Sí, y al lado tuyo voy yo pegada en el mismo tráfico, mentándole la madre a todo el mundo. Este güey, madre, tráfico, qué desgracia. Yo con todo lo que trabajo y encima me toca chupar tráfico, pobrecita yo. Tú llegas a tu casa probablemente cantando y yo llego escupiendo sapos y culebras por la boca. Porque no es el tráfico, es la explicación que le damos al tráfico. No es el COVID, es la explicación. Gente que me decía: Margarita, es que no quiero estar encerrada. Yo le decía: pero es que si tú le dices encerrado, claro que te vas a angustiar, porque no piensas estoy protegido, sí, en mi casa con mi familia, verdad. Entonces, cuando empezamos a cambiar nosotros, la mente es una máquina de crear significados, y nosotros siempre, siempre, siempre estamos en control del significado que le damos a las cosas. No con eso diciendo que vamos a hacer robots, como tú mencionaste. Mi papá, o creo que fui yo la que mencioné, mi papá murió hace 3 semanas. Y entonces no es que uno dice, ah, bueno, entonces yo le daré significado que mi papá está en el cielo y ya no me va a doler. Claro que me duele, es mi papá, ¿verdad? Pero me ayuda, me ayuda, porque cuando lloro, lloro. A este punto estoy llorando diario. Me imagino que eventualmente ya uno llora menos, pero me ayuda, me da paz, me quita la angustia, ¿verdad? Y poco a poco, mi papá tuvo 2 años de mucho dolor físico, él sufrió mucho, mucho con una demencia, una hidrocefalia. Entonces También hago, respiro profundo y me lo imagino en el cielo. Y sí, lo extraño. Bueno, voy a cambiar de tema porque no quiero empezar a llorarte aquí en el pleno live, pero si me entiendes, no es la realidad, es la interpretación que le damos a la realidad. Lo que puede hacer algo bueno lo puede hacer malo, o puede hacer algo malo más malo, ¿verdad? En todo momento, esta persona me gritó, o esta persona gritó, tal vez está estresado, pobrecito, pero yo no me voy a amargar el día. Sí, o tuve una pelea con mi marido, tuve un debate con mi marido, lo más interesante, cambiamos el lenguaje, cambiamos la interpretación y la emoción cambia. Es un proceso, verdad, en el libro lo profundizo mucho, lleva ejercicios, o sea, les regalo un manual editable que con un QR code lo bajan a su computadora y pueden hacer todos los ejercicios, y te cambia la vida.
Cuéntame algún ejercicio de eso que tú habías compartido ahorita, uno muy, muy bueno para tus seguidores en Instagram, pero puede ser cualquier otro ejercicio sencillo. Que porque lo que tú estás diciendo es lo básico, es decir, hay cosas que yo no puedo controlar, lo que es mi reacción hacia esa situación, digamos, ¿no? ¿Cómo lo trabajamos?
Mira, hay uno, por ejemplo, que se llama, que está en el libro y en el manual que les regalamos, que se llama Observa, Cuestiona, Cambia. Quiere decir, cuando vienen los pensamientos negativos, los pensamientos negativos van a venir toda la vida, Sara. Ellos son automáticos. No porque yo ahora entiendo que yo hablo conmigo, entonces a mí nunca se me va a venir un pensamiento como que ups, y si tal cosa. Yo le digo easy al terrorista que yo en la mente, y si me muero, y si no puedo, y si no llego, ¿verdad? Entonces tú lo observas, no lo peleas, ¿verdad? Lo puedes incluso escribir. Yo le digo a la gente que tiene, hay gente que me escribe que tiene pensamientos negativos compulsivos, o sea, les tienen miedo. Dicen: yo los quiero cambiar, pero no puedo parar de pensar negativo. Por ejemplo, con el COVID hay gente que me dice: es que no puedo parar de pensar que me voy a morir, aunque yo quiera pensar positivo no puedo, ¿verdad? Cuando tú les tienes miedo, ellos cogen más fuerza. Entonces lo que tú haces es, cuando viene el pensamiento, tú lo observas como cuando uno ve las nubes pasar, sin juzgarlo. Y luego le pones un nombre: los ridículos, los bobitos. Ahí vienen los bobitos, ahí vienen los ridículos. Bienvenidos, ¿verdad? Porque el momento que tú los peleas se hacen más grandes. Luego los escribes y los cuestionas. Yo me río mucho cuando escribo, a veces porque digo: tengo mil cosas que hacer. Porque yo escribo las cosas tal como las pensé, y después digo: mil, ay, no son mil, Margarita, son cuatro, ¿verdad? Entonces tú empiezas a cuestionar en papel. A veces uno hasta se ríe de lo que escribe. Sí, y luego los cambias sin pelearlos. Cuando tú distraes la mente, la mente no se puede enfocar en dos cosas. Si no es compulsivo, cámbialo por no, nada, yo me tomo mi vitamina C, mi glutatión, lo que sea que tomas, verdad, y ta ta ta, estoy vacunada, lo que sea, y para adelante. Pero si es todavía una persona muy nerviosa, que por más, si lo pelea le regresa, entonces lo que haces es algo que se llama atención plena. Le das un nombrecito a los bobitos, los cuestionas, y luego te pones, por ejemplo, ay, qué tuviera yo aquí, digamos esta, mira, este es un tape, una cinta pegante adhesiva. Yo digo que voy a agarrar esta cinta adhesiva y voy a contar cuántos cuadritos verdes tiene, lo voy a hacer por 5 minutos. Sí, cuando empiezas a hacer eso, a tu mente se le olvida el otro pensamiento porque tu mente no puede enfocarse en dos cosas. Le digo yo, si no, a ver, piensa en la tabla del 7 y en una canción de Shakira a la misma vez, a ver si no puedes. Entonces pones toda tu atención en otra cosa, o en las nubes, o en contar. Cuando a mí me daban ataques de pánico y empecé a superarlos fue con esta técnica. Yo me ponía a contar algo, yo buscaba algo que pudiera contar, abría un libro y decía, voy a contar cuántas letras, no palabras ni siquiera, letra por letra tiene esta página, con toda mi atención. Y se me iba la angustia. Ese es uno de muchos ejercicios que tenemos ahí para el estrés, para el perdón, para la rabia, para ser más efectivo. Incluso para el último capítulo te ayuda a reprogramar la mente, que es lo que estamos hablando hoy.
Perfecto. Pues ya terminando, que me alegro que mencionas eso, reprogramar la mente. ¿Qué se nos ha quedado de todo lo que hemos conversado que sea práctico y que nos lleve? Porque ese pequeño consejo que nos has dado, que dices de contar, me parece fabuloso. Maravilloso, porque siempre está nuestra mano, no nos hace falta nada raro, no hay que ir al gimnasio, no hay que meditar, es cuenta y despeja tu mente y ponla en otra cosa. Me encanta, Margarita, de verdad. Ahora, reprograma tu mente, parece así como que me da miedo, porque qué es eso de yo usar una técnica así de computadora tan compleja, a ver cómo es.
No, no, es bastante fácil, es un proceso, verdad, como te decía, hay una fórmula incluso que Imaginación por emoción. ¿Te acuerdas lo que te dije de la emoción del 11 de septiembre? Empiezas a imaginar una realidad diferente a la que tienes y le pones emoción, y eso se convierte en tu realidad. Imaginación por emoción es igual a la realidad. Y estas son técnicas que usan todos los deportistas profesionales. Estas son técnicas que usan la mayoría de los empresarios de alto desempeño. Y tú oyes historia tras historia, como Jim Carrey, que él escribió, el actor Escribió un cheque a nombre de él por 10 millones de dólares por servicios de actuación. El cheque no tenía fondos, pero él lo visualizaba todos los días. Él estaba quebrado en ese momento cuando lo escribió y le puso una fecha. Ahora, obviamente seguía trabajando. No crean que es que solo ver el cheque y quedarse comiendo papitas y viendo televisión, verdad. Estabas trabajando, pero vas entrenando a la mente y la mente te empieza a mostrar oportunidades, la mente te trae recuerdos, subconsciente, al consciente, te da ideas que tú tienes ahí almacenadas que no recuerdas, ¿verdad? Empieza a trabajar a tu favor y no en tu contra. Y 15 días antes del Día de Acción de Gracias de 1995, que fue la fecha que él le puso a ese cheque, lo contrataron para la película Dumb and Dumber y le pagaron 10 millones de dólares. Y eso está pues en Google, ustedes lo pueden ver a él contando esa historia. Pero así hay deportistas, Michael Phelps cómo visualizó las 7 medallas de oro y exactamente con qué tiempo en el marcador iba a ganar cada una. Y así lo hizo, ¿verdad? Porque la mente es una máquina muy poderosa, muy poderosa. Entonces, imaginación por emoción es igual a tu realidad. Imagina todos los días que ya estás en esa realidad que quieres, ponle emoción, sigue trabajando obviamente, y confía en ti, ¿verdad? Porque mucha gente no cree en sí misma. Y como volvemos a la frase de Henry Ford, sea que creas que puedes o que creas que no puedes, vas a tener la razón.
Ya, perfecto. Bueno, pues ha sido un placer. Nos vamos así como bastante con la risa en el rostro, como siempre que te vemos, contentos, alegres. Y te deseo mucho éxito con el libro. Si hay algún detalle que nos quieras compartir, que se queda, pues este es el momento. Y si no, pues nos despedimos.
Gracias, Sara. No, igual a ti. Mira, el libro lo pueden adquirir en Amazon, está en físico, o sea, en paperback, no sé cómo se dice, en pasta blanda, está para Kindle y está en audiolibro también, verdad. Y una cosa que la verdad para mí es un gran orgullo es que el prólogo lo escribe Brian Tracy, que es mi mentor y es uno de los 5 autores más vendidos del mundo en no ficción. Y por detrás gente muy linda que de verdad lo leyó y me apoyó, como el Dr. César Lozano, verdad, que es un autor bestseller, Camilo Cruz, el autor de La Vaca, Rachel Díaz, que bueno, es una periodista ganadora de 3 premios Emmy, Pilar Sordo, que es psicóloga. Mucha gente linda recomendando mi libro. Eso la verdad es un trabajo de años, Sara, es un trabajo de 20 años, y yo sé que lo que te estoy poniendo en tus manos te va a cambiar la vida. Entonces me siento muy feliz de haber logrado terminar este trabajo y poderlo poner en las manos de la gente.
Pues felicitaciones por esa persistencia, que es lo que siempre paga. Gracias, y ojalá tengamos la oportunidad de hablar contigo una próxima vez aquí en El Nuevo Gera.
Gracias, Naty Sara, un abrazo.
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