Salí de Cuba y Conquisté el Mundo con Ismael Cala

In this long‑form interview on the Yo Pude, Tú Puedes podcast, journalist‑author Ismael Cala sits with hosts Margarita and Sophie to recount his life story and the philosophies that now guide him. Cala opens with a raw account of his teenage years in Santiago de Cuba, describing severe bullying, a psychiatric episode with antidepresivos, and a suicidal crisis that culminated in a desperate plan to flee on a makeshift raft to Guantánamo. Six years later he escaped Cuba by plane, arriving in Toronto with little English and no money, and worked as a restaurant waiter while learning the language and confronting the loss of his former celebrity status. He reflects on his 12‑year tenure at CNN, the emotional burden of abandoning a successful TV career, and the feeling of abandoning an audience that had built daily habits around his program. Cala explains how the dissonance between the public persona “Ismael Cala” and his private self led him to seek deeper meaning through spirituality, prayer, and mentorship from figures such as Deepak Chopra, Sri Sri Ravi Shankar, and John Maxwell. He describes practices for developing intuition – small daily experiments, “hands like clouds” chi‑kung movements, and meditation – and shares his stance on psychedelics, noting both curiosity and caution regarding ayahuasca. The conversation also touches on his family’s history of mental illness, epigenetic ideas from Bruce Lipton, and the importance of daily habits to keep harmful genes dormant. Cala outlines three core keys to a fulfilled life: designing one’s energetic field (heart‑centered emotions), reclaiming a spiritual essence beyond the material body, and learning to love oneself unconditionally. He voices concern about the future of artificial intelligence and its potential to interface with human consciousness. Additionally, Cala emphasizes the timeless wisdom of Socrates – “know yourself” – as the foundation for self‑love, urging listeners to turn inward daily through meditation and a specific journaling practice he calls the “morning vomit.” He explains how writing three uncensored pages each morning, then optionally destroying them, clears mental bandwidth, reduces fear of one’s shadow, and creates space for illumination and ideas. By treating the mind as an object separate from identity, he encourages a compassionate observation of thoughts, allowing the self to love both light and darkness. Finally, he promotes his community initiatives – the Kala Center, a 21‑day “Creating Abundance” challenge, and upcoming meditation workshops – inviting listeners to join and experience the practices he teaches.
Chapters
miente a los 15 años, sorsida, tóxica, tenía delirio de persecución, tenía un tratamiento psiquiátrico con antidepresivos. Yo llegué a decir cuando ese círculo de la burla, es un episodio de bullying, o llaman a mi madre para que me saque de aquí o me lanzo de este quinto piso para salir de Santiago de Cuba a la base naval de Guantánamo en una balsa de esta inventada. Y yo digo me voy porque estoy desesperado. Chico, tú no eres Ismael Cala. Yo sí, señora. En Cuba dicen que estaba haciendo una película aquí, una novela. Pero ¿cómo puede ser que me esté sirviendo aquí? El mayor logro es construir la persona que hoy sigue construyéndose sintiendo amor propio, paz, y que cada vez le importe menos la opinión de los otros sobre sí mismo.
Bienvenidos al podcast Yo Pude, Tú Puedes, donde vamos a hablar de cómo manejar tu mente y tus emociones para lograr todo lo que quieres en la vida. Disfruten, mi gente. Lo que les tengo, o sea, el personaje que está acá no necesita presentación. Yo lo presento por cortesía, pero ¿quién no sabe quién es? O sea, periodista, escritor, estratega de vida y desarrollo humano. Yo crecí viéndote además.
Margarita, por favor, de verdad tú me vas a decir eso, que creciste viéndome.
Teníamos la misma edad, pero tú estabas en televisión y yo no.
Tú eres más joven que yo, yo lo sé.
Tú eres como 4 añitos más.
De verdad, tengo 54.
Yo tengo 50 y 51.
Ah, wow, pero aparentas, yo pensaba que eras mucho menor que yo, por eso dije no, ya no puede haber crecido. Pero Sophie, ya si tú me lo dices, yo digo sí, porque es que, o sea, 27 años, claro que puedes crecer viéndonos a nosotros.
Sí, sí, sí. Bueno, lo que quise decir es que crecí de pronto mental y emocionalmente cuando tú estabas en CNN. A mí me encantaba tu programa. Te voy a decir por qué. Porque cuando tú entrevistabas, por ejemplo, me acuerdo la entrevista de Juan Luis Guerra, que me encantó. Tú no eras lo que yo le digo farandulero, no tengo nada en contra de eso, pero tú ibas bien profundo a entender la mente, la resiliencia, me decía: "Y yo moría con tu programa, cuando te fuiste estaba furiosa".
Wow, sí, y tú sabes que cuando me tocó hacer ese discurso para despedirme de la audiencia, yo sentí mucha tristeza, porque a pesar de que tenía la decisión bien tomada, que me tomó meses tomar una decisión tan compleja de abandonar algo que tiene éxito, abandonar algo que no tiene éxito es más fácil, pero abandonar algo que tiene éxito y que te da reconocimiento y cierto poder de validación social es complejo. Y mi momento más difícil fue escribir el discurso de cómo me despedía y persuadía a la audiencia en una sensación que yo tenía y que luego las personas me expresaron de abandonarlos. Por el hábito de 6 años, todos los días, en almuerzo, porque se retransmitía a las 2 de la tarde hora de Miami y el directo de las 9 de la noche, el prime time, o alguien almorzaba o cenaba. Viendo el programa. Entonces eso generó un hábito, y de momento, pum, que se fue. Y qué pasó, es como que sientes abandono. Y yo cargué por varios años con esa culpa, sí, pero no por mí, sino de la decisión que tomé implicaba que yo abandonaba también el hábito que había creado en muchos seres humanos.
Y vos te fuiste de ahí para perseguir tu propósito, ¿verdad?
Pues yo más bien me fui porque necesitaba entenderme mejor. OK, ves, yo me fui porque en un momento tanta fama más bien parecía un despropósito.
A ver, cuenta, elabora eso, elabora.
Uno no se da cuenta, pero si realmente tú no tienes un concepto del éxito blindado hacia adentro, la validación social te llena de estiércol tu cabeza. Te confunde, te nubla, te marea. Y si le sumas a eso presión, en el sentido de que tú trabajas en un medio donde hoy entrevistas a un presidente, tienes que cuidar tus palabras con lo que dices, mañana entrevistas a 3 candidatos que pueden llegar a ser la presidencia de un país, entonces tú no te estás representando a ti solamente, tú estás representando un medio masivo de comunicación que tiene standard practices, códigos de conducta, O sea, es toda una presión, además de la exposición mediática y las repercusiones de lo que dices, cómo se traduce. Entonces llegó un momento donde yo sentí que Ismael era una persona y Kala era un personaje, y que el personaje no se parecía mucho a cómo la persona quería vivir su vida. ¿Ves?
¿Te sentías como que estabas poniendo una persona como falsa para que la otra gente viera?
Sí, una especie de acartonamiento, que nadie más lo notaba, solo yo.
¿Hubo un low point, un momento en que dijiste esto ya no me gusta?
Pues la verdad que hubo varios, hubo momentos de saturación. Por ejemplo, cuando yo me di cuenta que a veces nosotros amanecemos repitiendo un mismo suceso y que llegas a las 9 de la noche y le sigues inyectando a la psiquis humana. Y tú lo dices muy bien, eres el resultado de adónde te sintonizas. A mí me encanta cuando tú hablas de Radio Miseria y todo eso, porque Es cierto. Entonces yo a veces sentía de estoy repitiendo lo mismo sobre qué pasó hoy en Venezuela, sobre lo mal que la está pasando fulana o mengana o mucha gente en tal parte del mundo, sin ser parte de la solución. Estoy convirtiendo en parte del problema. Yo no soporto ser parte de los problemas. Yo por eso no veo noticias, porque como no puedo hacer nada, pregúntame si veo alguna hoy.
No, ni una.
No veo nada. Sophie, Margarita, estoy diciéndote, yo tampoco, nada, cero, cero noticias, porque las que necesito saber llegan a mí. Ni siquiera uno las busca.
Cuando es importante, alguien te lo dice o te sale por ahí en redes, correcto.
Y porque hoy yo estoy enfocado en una visión, ves, construir una visión que va más allá de la visión de mi mundo tridimensional y los 5 sentidos y lo que los 5 sentidos te interpretan, que es lindo pero limitante. Entonces tu sugestión está en lo que tú permites entre a tu espacio vital. Y lamentablemente el mundo de las noticias intoxica, y no de una energía que es muy optimista o esperanzadora.
Pero me parece tan interesante que pasaste de ser alguien que estaba en noticieros ahora a ser una persona que inspira tan positivamente. ¿Cómo pasó eso?
O sea, yo pienso en ti, pienso en paz.
Yo amo eso, ves, que tú me digas eso ya yo digo, wow, es como misión cumplida. Porque a mí me ha costado mucho sentir paz, y me emociona eso decirlo. Me ha costado mucho sentir paz, pero la transmití. Sí, claro, porque la tuve que cultivar, porque fui un niño sin paz, fui un adolescente sin paz. Entonces yo digo, y es el mayor logro de mi vida, no es el éxito Que agradezco y agradeceré siempre. Para mí, CNN fue el gran trampolín de hacerme de una marca personal, de un renombre internacional, que luego ha permitido que todo lo demás sea más fácil, lo que siguió luego. Y lo agradezco siempre. Pero si alguien me dice: ese es tu mayor éxito y tu mayor logro, digo: no, no, porque no entiendes cómo era mi mente a los 15 años, jodida, torcida, tóxica. Un cerebro que tenía delirio de persecución. Un chico que a los 15 años tenía un tratamiento psiquiátrico con antidepresivos, un chico abanerado, enfaldado, afeminado, del que se burlaban y el que tenía una autoestima en el piso. ¿Cómo mi mayor logro va a ser que sea el éxito hacia afuera por los reconocimientos? No. El mayor logro es construir la persona que hoy sigue construyéndose, sintiendo amor propio, paz, validación, y que cada vez le importe menos la opinión de los otros sobre sí mismo. Sobre quién soy. Entonces eso no tiene comparación, vaya, todo lo demás hacia afuera palidece con lo que yo siento que ha sido el trabajo continuado y constante de crear a un ser humano que hoy se siente cómodo en su piel, que se siente en paz con lo que es, y que ya no es el resultado de una montaña rusa de que aquel te aprobó y te validó, este otro dice que no sirves. No, ya eso se acabó. Entonces ese es mi mayor éxito.
Tuviste una noche oscura. O sea, yo sufrí depresión, ansiedad, ataques de pánico, deseos de morirme. Entonces te entiendo porque para mí es como la noche oscura del alma, verdad. Como dices tú, ahí no hay dinero, nada, nada te pueden poner. Llegaste a tocar ese fondo tan horrible a tus 15 años, ¿verdad?
Sí, lo llegué a tocar. Hay un episodio donde mi madre, yo no sé cómo hizo el milagro de llegar en menos de 15 o 20 minutos a mi internado de secundaria básica en el episodio de bullying más severo que yo tuve, que me pusieron ese fecales, caca humana, en un portafolio donde yo llevaba mis cuadernos para el aula. Y era un internado, yo vivía allí de domingo a viernes, que daban el pase a ir a la casa. Entonces claro, en un dormitorio de varones, ya te imaginarás que yo nunca he sido, ni quiero, ni me interesa hacerlo el típico macho que engola la voz para que los demás piensen que puede hablar y que hay más testosterona llorona. Y de hecho, al crecer entre mujeres, yo tuve que pararme frente a un espejo a mis 15 años para reformar mi lenguaje corporal, que era más femenino que masculino, porque mi padre sufrió de esquizofrenia y no estuvo del todo presente como un patrón en mi vida. Entonces, a los 15 años yo llegué a decir, cuando ese círculo de la burla hizo un episodio de bullying, o llaman a mi madre para que me saque de aquí o me lanzo de este quinto piso.
Y eso lo dijiste a tu mamá, ¿verdad?
No, lo dije gritado en medio de este círculo de energúmenos que se estaban burlando porque habían echado caca dentro de mi carpetita que le había yo pedido a mi padre y había convencido a mi papá de que me lo regalara, que yo lo iba a cuidar. Entonces, el bullying no era lo que tanto me afectó como ver que lo que yo le prometí a mi padre que iba a cuidar para echar mis cuadernos y que él se desprendió de eso y me lo dio, Estaba lleno de caca humana. Entonces, claro, mi locura en ese momento fue llamen a mi madre porque si no vienen me saca de aquí, me lanzo de este quinto piso, como una amenaza. Pero en realidad yo estaba desesperado. En realidad yo entiendo lo que tú dices porque en ese momento mi vida se cerró y fue como esto no tiene sentido.
Y me encanta que tú hables tan abiertamente la salud mental. En la época de nuestros padres era un tema tabú.
Lo sigue siendo, Margarita. Sigue siendo para mucha gente, lo sigue siendo para mis parientes.
Hay personas de mi familia que a mí no me hablan porque has contado de la esquizofrenia.
Claro, porque en su mentalidad el que yo hable de esto avergüenza aún más a la familia y no se dan cuenta que realmente esto es un tema de liberación, que lo que tú niegas te somete, lo que liberas te transforma, que nosotros no somos nuestra mente, tenemos una mente y hay que tratarla con la total neutralidad, como cuando el médico te dice Tu vesícula no funciona bien, hay que intervenirla. Tienes que hacer algo con tus riñones porque no están en posición óptima. La mente es un órgano que no es el órgano, el cerebro es el órgano, pero la mente es algo tan inteligente que está en lo físico y lo no físico. Pero uno tiene que tratarla como algo que tú puedes cambiar, no lo que eres como identidad. Es un proceso, tú y yo lo sabemos. A mí me encanta, yo soy tu fan, soy fan ahora de las dos. Porque Sophie va por ese hermoso camino. Pero si uno no se entrena en esto y no lo entiende, tú creces con la culpa o con la vergüenza, con el secretismo. Y a mí más me enfermó el secretismo que realmente el tema de sentir que estaba con salud mental comprometida, era más el no poder expresarlo, hablar de esto.
¿Y cuándo fue que vos empezaste a expresarte y a darte cuenta que querías seguir este camino de desarrollo personal?
A los 15 años simplemente tuve a Dios. Ves, tuve a Dios. A Dios yo fui monaguillo, casi, casi sacerdote.
Cura, sí, casi cura.
Siempre digo la verdad. Entonces, además vivía en Cuba, se prohibía la religión. Fui un joven comunista, no por elección, sino por adoctrinamiento, hasta que desperté y vi que aquello era pura porquería y que era una farsa. Entonces, a los 15 años, la llamada fue agárrate de Dios, porque yo no tenía un Deepak Chopra cerca, un Brian Tracy, a nadie cerca para decir tengo un mentor, tengo un maestro que me hable de estos temas. No había literatura a la cual alguien me había iniciado, pero sí creía mucho en Dios. Y dije: Dios, sálvame, que yo haré todo lo posible, triste, por no parecerme a mi padre. Ves, triste, porque en ese momento, al ver a mi padre con electroshocks, cuando le daban electroshocks, mi reacción fue: yo no puedo crecer y aspirar a ser este espejo que es mi papá.
Lo mismo, como es una persona que le dan electroshocks, no tiene conciencia.
Wow, te electrocutan el cerebro para recablearte todo, es como apagar y encender. Pero yo tuve Pensé que había sido una mala suerte. Luego entendí que Dios quiso que yo viera ese momento para tomar una fuerte determinación de un decreto que me separara de eso. Es nada escasístico, pero por años yo dije: pero ¿por qué me tocó este momento de entrar justo a la sala del psiquiátrico en el momento en el que sacan a mi padre después de la sesión de electroshocks y viene sin conciencia? Y yo: papá, papá. Y salían lágrimas de él, pero no podía hablar porque te toma un tiempo después que tu cerebro recibe esos, digamos. Exactamente. Y ese fue para mí un momento crucial. Yo eso no lo olvido. Es una de esas cosas que te marcan para siempre. Que además crecí con culpa, en deslealtad, pensando que cómo un hijo va a decir No quiero parecerme a mi padre, ves. Y son ciclos que me ha tocado cerrar ahora con mi padre siendo conciencia, ya no está en cuerpo físico, y ahora es el padre que siempre quise tener.
Bonito eso. Y uno aprende también cómo separar al enfermo de la enfermedad.
Correcto.
Enfermo lo amo, pero a la enfermedad le pongo límites, de la enfermedad me quiero desapegar, ¿verdad?
Sí, sí.
Algo muy interesante, cuando yo toqué ese fondo también me pegué de Dios. Porque en ese momento necesitas de un poder superior, siento yo. No sé cuál es tu opinión.
Es que en este momento yo te diría que mi vida está regida y entregada completamente a Dios. Es algo de lo que no me atrevía a hablar por años porque me inculcaron la falsa creencia de que perdería credibilidad como periodista. Se hablaba de Dios. Y de hecho yo me acuerdo que Jorge Ramos en una entrevista en Univisión me lo dijo: «¿Pero cómo un periodista habla de Dios? ¿Eres ahora predicador o qué?» Y fue fuerte y tensa esa conversación. Y yo después dije: «Bueno, siempre he tenido a Dios en el corazón. Yo creo que mi vida es una expresión de un milagro de transformación de la mano de Dios. Pero además, entre más leo lo que está en el evangelio, más me doy cuenta que lo que nosotros hacemos, que es renovar nuestra mente, es el camino a la verdadera dicha, plenitud, abundancia, salvación, bienestar.
Y lo decía Jim Rohn, lo dice la Biblia: como un hombre piensa, así será.
Correcto. Entonces mira, hoy si tú me preguntas, yo digo: mi banco universal es la Providencia Divina, el CEO de mi vida y de mis empresas y de todo es Dios, es Jesús. Y yo todos los días lo único que hago es dedicar tiempo a conectarme con esa fuente. Y todo lo demás llega cada vez con menos esfuerzo.
Sí, Ismael, pero volviendo a tus raíces, o sea, yo te escucho que sos muy conectado con tus emociones, pero también sé que vos hablás de que vos pensabas que eras analfabeto emocional en algún momento, y tenés un libro sobre eso.
Claro, es que lo fui. O sea, a nosotros nos educaron con una filosofía descartiana: pienso y luego existo. Y es todo acerca del pensar. Y sabes qué, a mí el pensar me estaba volviendo loco. O sea, a mí mi intelecto me estaba enloqueciendo. Hoy yo no vivo así. Hoy yo siento, pienso y luego existo. Yo cambié mi Situation Room, que es esa sala de crisis y emergencias en la Casa Blanca. Por mis primeros 30 años de vida fue mi mente. Fue mi cabeza, hasta que yo me di cuenta que mi mente no era confiable del todo, que mi memoria era prodigiosa pero a veces inexacta y caprichosa, que tampoco era tan confiable. Entonces dije: ¿en quién puedo confiar? Y tuve que bajar el centro de comando acá, al corazón, despertar y elevar más esa conexión con la intuición. Porque cuando el dato existe, el dato mata el relato. Y tú puedes tomar decisiones basadas en la lógica si tienes suficiente evidencia para hacerlo, pero cuando no tienes tanto dato, entonces, ¿cómo tomas decisiones en tu vida? Acá, intuición. Y de hecho, yo les digo a las personas, yo no te pudiera dar mi fórmula porque tú dirías que es loca para emprender cosas, porque yo no hago un business plan, yo hago un plan divino. Y si el plan divino Cuando yo le pregunto a mi corazón: ¿esta decisión tiene camino y este camino tiene corazón? Si yo siento que el corazón me dice sí, luego yo hago un business plan, pero yo no comienzo al revés. Entonces, a mí me ha dado muy buen resultado vivir desde la casa de la magia, que sea mi residencia primaria, y visitar la casa de la lógica cuando se trata de administrar data números y cosas que tienen que dar a ciencia exacta.
¿Qué tip le darías a alguien que no está conectado con su intuición pero que quiere desarrollarla?
Que empiece poco a poco.
¿Cómo?
Por ejemplo, decisiones pequeñas que no afectan del todo tu vida, porque claro, tú no vas a confiarle a tu intuición si no la has ejercitado, no vas a creer en ella. Es como todo en la vida, ¿verdad? Entonces empieza con cosas pequeñas. Yo le llamo experimentos espirituales. Empieza a decir hoy, en los próximos 10 minutos, si estás en un jardín: Dios Fuente, conéctame con 10 mariposas. Yo hago todos los días estos ejercicios, y son una cosa que tú dices: ¿de verdad esto? Sí, los seres humanos nos hemos desconectado de lo que somos.
Y las velas, 10 mariposas.
Más de 10, más de 10. Porque claro, nosotros no estamos acostumbrados a pensar que somos naturaleza. No es que la naturaleza esté separada y seamos nosotros quienes le usamos, le dominamos, porque son recursos naturales. No, nosotros somos parte de la naturaleza, parte de la creación. Y si tú eres una partícula de Dios, tú tienes los mismos poderes que tiene Dios para cocrear. Y manejar los elementos como los maneja Dios.
Entonces, ¿cómo descubriste esto? ¿Alguien te lo enseñó? ¿Cómo lo descubriste?
Sí, Deepak fue el primero. Deepak Chopra, fue el primero.
Él es de primer nombre, Deepak.
Me encanta con Deepak.
Margarita, porque imagínate que para mí primero fue Dr. Chopra cuando nos conocimos, después Deepak, y ahora amigo Deepak. Y fíjate, 10 años después, con 2 personas a las que hoy yo puedo llamar amigos, es la primera vez que ambos, John Maxwell y él, les pedí el favor de darme un elogio para mi próximo libro. Nunca me atreví, y nunca, y dije, bueno, pero ¿por qué? Y los 2 me dijeron, bueno, ¿y por qué no lo pediste antes? Digo, no, es el momento, este es el libro, este es el que le tocaba. Entonces, la verdad que para mí son Ya no solo mentores y maestros, sino como tú con Brian Tracy, hay una amistad que se va formando entre mentor y mentoreado, y es una cosa linda, ¿no? Y Deepak fue el primero. Y luego Sri Sri Ravi Shankar, un gurú en India que es el fundador de la Fundación El Arte de Vivir. Él, la verdad, que me llevó a un nivel donde yo pudiera dejar mi cerebro de que sea siempre quien con su archivo memorizado quiera responder, y que se convierta en un motor híbrido que a veces simplemente es un instrumento para que otro tipo de inteligencia circule a través de él. Entonces eso se llama canalizar, en inglés le dicen channeling, y es cuando tú no tienes tú la respuesta, sino que la recibes y la transmites. Y con Siri, Siri, yo me fui entrenando mucho. Sí, pero no que me asustó, me moría de miedo de hacerlo porque era una altísima responsabilidad. Hasta que él me dijo: relájate, que estás listo, relájate, que estás listo. Y yo empecé a hacer lo que se llama el satsang. El satsang quiere decir en sánscrito, el satsang quiere decir en sánscrito encuentro con la verdad profunda, encuentro con la maestría, encuentro con la sabiduría. Y es lo que hago al final de los eventos de mindfulness y meditación, que es al atardecer nos reunimos en el anfiteatro del Kala Center, se escuchan mantras para elevar la vibración de todos, se pone un bowl donde la gente puso preguntas anónimas o con sus nombres, si así lo prefieren, de todo tipo, y el guía empieza a sacar papelitos y responder, pero recibiendo las respuestas. Entonces esa es la cosa que más miedo a mí me ha dado, porque digo, ¿qué tal si me quedo en blanco y no recibo nada? Y todo el mundo viendo, ¿qué va a decir? Eso fue lo que aprendí con Sri Sri Ravi Shankar.
Y es aprender a soltar, que cuando tú eres un orador o estás en un noticiero, tú estás en control, pero ahí tú te estás soltando al poder superior y no sabes cuáles son las preguntas.
Tú no las lees antes, pero además en el satsang Personas pueden levantar la mano y decir: tengo una pregunta, y te la hacen así, ahí, a bocajarro, ¿no? Entonces, es maravilloso. Este señor me demostró a mí lo grande que somos los seres humanos con un programa que él tiene para niños de 7 y 8 años que se llama Intuition First. Si ustedes ven eso, niños que a ojos vendados, completamente bloqueados, pueden leer textualmente, percibir con sus manos correr espacios con obstáculos, hacer videojuegos y ganar y pasar de nivel con una facilidad. Y sus ojos cerrados. A mí me hicieron 5 experimentos con niños y a mí se me caía la mandíbula.
Es que la mente humana es una máquina. O sea, lo que Dios nos puso entre las dos orejas, la gente, tenemos que estar conscientes de que esto es capaz de hacer mucho más.
Es demasiado que descubrir.
Es magia.
Es el continente más grande y más, ¿cómo se dice?, inexplorado sería la palabra. Correcto.
Tú que eres aquí el periodista Estás haciendo magia, me encanta. Yo amo a Sophie porque de verdad Sophie me trata con un amor y un cariño. Y esa Isma suena tan dulce en su voz.
¿Aún no le decís Isma?
No, yo le digo Kala, pero ya cuando él dijo que Kala era el personaje, ya ahora pues es Isma.
Claro, es que bueno, es que Kala también fue el nombre del show, entonces quedó mucho lo de Kala, pero a mí me encanta Isma.
Oye, retrocedamos un poquito porque tú eres una persona que ha trabajado mucho en ti, pero mucha gente también puede estar viéndote y decir Yo no estoy ahí, yo estoy deprimido, estoy angustiado, tengo estos desafíos. Bueno, cuéntanos qué pasaba en Cuba cuando tú vivías allá, que te tenía tan, pues, nos imaginamos, pero los que no lo vivimos queremos entender mejor qué pasaba en tu juventud allá.
Esa era la época del famoso período especial donde Cuba perdió los suministros de comidas que venían del campo socialista y por lo tanto había un desabastecimiento brutal en el país. De hecho, la gente utilizaba las cáscaras de toronja, que son gruesas y consistentes, simulando que eran bistecs, que era carne, y las aliñaban y las sazonaban para tener la ilusión de que se estaba comiendo algo de fibra que masticar, que fuese carne. O sea, fue muy, muy duro para mí. Y ese fue el año 1992 donde yo me graduo y caigo en una depresión porque termino 5 años de estudio y no veo futuro.
Un ser humano sin meta se deprime. ¿Y qué metas te vas a poner en un sistema así?
Correcto.
¿Y cómo consiguió una balsa?
Es que a los 22 años una amiga me dice: el padre del novio de mi hija está organizando una expedición para salir de Santiago de Cuba a la base naval de Guantánamo en una balsa de esta inventada. Y yo digo: me voy, porque estoy desesperado. Sin embargo, ella mostraba mucho temor y mucho miedo, y yo me acuerdo que yo le dije: Si yo fuese el papá del novio de tu hija, yo no te llevaría, porque ¿quién quiere llevar a una persona casi histérica en medio de una cosa que implica cierto peligro?
O bastante peligro.
Bastante peligro. Y tal cual de mi verbo salió, así sucedió. Nos engañaron, nos dijeron: la Balza se va este miércoles, preparen todo. Llegó el lunes a la emisora de radio y le digo: ¿y qué? ¿Ya lista para El miércoles nos vamos todo en secreto, no. Y ella triste me dice: se fueron ayer domingo.
Ah, guau, los dejaron.
Y ni siquiera su hija se la llevaron. O sea que el novio, el papá le dijo: usted no se lleva a su novia, usted no se lleva menos a la suegra, a la suegra, y menos al enganchado de la amiga.
Exacto.
Y llegaron ellos, llegaron y llegaron bien.
Ay, gracias.
Pero no era para mí, sí, no era, no era el camino que Dios quería para mí. Pero en ese momento yo no lo entendía. Y que la Balza me dejara me hizo caer en una más profunda depresión, tanto que mi madre se preocupó mucho y me dijo— mi madre no sabía lo de la balsa, yo se lo tuve que contar. Cuando me decía: ¿qué te pasa que te veo tan triste? Y ahí le conté que me iba en una balsa. Empezó a llorar y me dice: ¿cómo tú te atreves a lanzarte al mar y que yo no lo sepa? ¿No pensaste en mí? O sea, ¿no pensaste en tu familia, que algo te pase, que un guardacostas te mate? Que mueras ahogado en el mar y que nosotros ni siquiera sepamos. Y me hizo hacerle una promesa. Ella me dijo: yo voy a orar a Dios contigo para que tú salgas de este país, pero un medio seguro, que te vayas en un avión.
Y en avión saliste.
Y en avión salí, 6 años después que la Balza me dejó, a Canadá.
O sea, uno sale de Cuba donde hay 30 años de atraso, ¿verdad? Y llegas al primer mundo. ¿Te impactó? ¿Cómo es esa llegada?
Una película. Para mí era una película de estas que uno ve y que yo veía en la televisión cubana, que ponían 2 películas americanas estadounidenses en los sábados en la noche. Y era como entrar en el mundo de una película, porque tú bien lo dices, o sea, nada que ver con lo que es Cuba y cómo se maneja un país como Cuba. Y llegar a una gran capital como fue Toronto y hablar inglés, sí.
Sí, difícil.
Yo mentí, dije que sí sabía hablar inglés.
Porque a Miami tú llegas y no lo necesitas, sino, pero a Toronto es diferente.
Tú te sabes el cuento de que a mí yo pregunté para guiar a la delegación. Yo siempre he sido atrevido.
Tú eras el guía.
Yo era el guía y no sabía inglés. Y yo le decía a todos los demás, los músicos que vinieron conmigo al Festival de Toronto, yo les decía vamos al downtown, al centro de la ciudad, porque nos metieron en un suburbio en la Universidad de Toronto que tenía un campus en Scarborough. En las afueras de Toronto. Yo quería ver la gran ciudad. Entonces pregunté en inglés: ¿Cómo llegar a Downtown? Y me dijeron: Easy, you see a sign, Subway, and the subway brings you to Downtown. Y yo dije: Subway. Nosotros caminamos, buscamos, vimos Subway y entramos. Y había una persona preparando sándwiches.
No, es serio.
Wow, esto es Literal. Y yo le pregunto a la persona que está preparando sándwiches: Downtown subway train, downtown. Y el tipo preparando sándwiches decía: ¿Qué me pregunta este loco? Yo le decía: train downtown. Hasta que cayó, me dice: here, food, food restaurant, subway restaurant.
Claro, yo sé, yo estoy clara lo que pasó.
TTC Subway, TTC, Toronto Transport Commission. Sí, y entonces encontré la señal de que el subway era TTC y nos fuimos al downtown. Es muy simpático porque, claro, uno no sabe. A mí me dijeron subway, yo entré al restaurante.
Esa historia está divertidísima.
Así de perdidito estaba.
Pues la más, la más vergonzosa fue en un supermercado. Así que te pasó, voy yo al supermercado la primera semana Imagínate saliendo de Cuba, que no había nada, y veo aquí sabores. Era como un niño en Disney, sabores de yogures que no sabía cuál escoger, dulces. Y yo me volvía loco, yo no sabía qué escoger con tanto a mi vista. Y veo que dice mantequilla de maní, no, pero yo estaba estudiando inglés mi primera semana, yo no sabía inglés. Y llamo a una mujer y le digo, ¿is this penis butter? La mujer se ríe. Mantequilla de pene. Eso fue lo que yo le pregunté, si eso que estaba en ese pomo era mantequilla de pene. Y ella me decía: Do you mean peanut butter? Y le digo: Sure, peanut butter. How much? Y la mujer insistía y me decía: Peanut butter. Pero para mi oído, te juro, yo no entendía la diferencia.
Y estando en un restaurante, ¿te pasó algo que te golpeó el ego? ¿Recuerdas esa experiencia?
Y en ese restaurante dominicano en Toronto conocí yo a quien está tras de cámaras aquí, que es mi amiga de veintitantos años, y nuestra amistad surgió siendo yo su mesero.
Ah, wow.
Mira.
Quien le servía las comidas a ella siendo ya exitosa empresaria, promotora, periodista en Toronto, y es la amistad una de las más hermosas que yo tengo porque yo sirviéndole le decía: algún día yo trabajaré para ti. Y él me decía: "¿Estás loco? Algún día yo trabajaré contigo y para ti. Te va a ir muy bien." Mirna Caján, que está en ese restaurante donde fuimos.
Un líder siempre ve, a veces uno todavía se siente pollito y el líder es el que ve el águila en uno, ¿verdad? Que uno todavía no la ve. Pero llegó una persona de Cuba, tú eras famoso en Cuba.
Porque Cuba además tenía 2 canales de televisión.
Por eso. Y entonces Llegó una persona de Cuba y te dijo: Oye, tú eres Ismael Cala, cuéntanos qué pasó ahí.
Ese fue el baño de humildad. Antes de ese día yo no era una persona humilde, yo era un chico y un joven engreído que se creía muy especial porque desde los 8 años tenía fama. Desde los 8 años los demás lo reconocían como especial porque era el niño que hace radio. A los 15, el chico que hace televisión y sale en la tele. Entonces yo no sabía lo que era ser humilde porque todo el mundo me celebraba demasiado. Y a los 29 años, Dios quiso que yo dejara las luces, los micrófonos, y que tuviera que trabajar sirviendo a otros sus platos de comida. Y hasta esa noche que llegó esa familia, yo lo hacía a regañadientes. Es lo que me toca, lo tengo que hacer para sobrevivir, es el precio a pagar. Y llegó esa familia y esta señora que estaba de visita me reconoció porque llevaba una semana, y hasta que no pudo más y me dice delante de su hijo que vivía en Toronto y no me conocía, y 3 amigos más: chico, ¿tú no eres Ismael Cala? Y yo: sí, señora. Ella insultada, que veía que era verdad y no era un gemelo o un clon, le dice al hijo: te lo dije, tú no lo conoces porque llevas años aquí, famosísimo, se acaba de despedir. Hace como 3 meses y nadie sabe qué pasó. En Cuba dicen que estaba haciendo una película, aquí una novela, pero ¿cómo puede ser que me esté sirviendo aquí? La mujer no entendía nada. Y fíjate, las palabras salieron correctas. Yo le dije: Señora, llevo 3 meses, estoy dignamente ganándome el pan. A lo mejor si en 3 años yo no he hecho otra cosa, a lo mejor usted puede reprocharme, pero por ahora esto es lo que me toca. Sí. Pero cuando volteé, empezaron lágrimas a salir de mis ojos. Era como que le habían dado una puñalada al ego de Ismael, que se creía especial. Y tú sabes dónde llegó el baño de humildad, al entrar a la cocina. Cuando entro a la cocina, mis dos amigos cocineros dominicanos que me amaban, me alimentaron con todo su amor, subí 40 libras en 3 meses, me dijeron: ¿Por qué lloras? Y ahí yo me sentí estúpido de que yo estaba llorando por un ego dolido porque alguien me había reconocido estando en una posición que a lo mejor ella pensaba que no era la que yo merecía. Cuando ellos me hicieron esa pregunta, yo no pude decirle la verdad. Yo me sentí tan estúpido que tuve que mentirles porque sentía que les ofendería. Si yo les decía por qué en realidad yo estaba llorando. Entonces ahí les dije: es que hay una señora que está de visita de Cuba, me reconoció y me acaba de decir que ha muerto la madre de una de mis mejores amigas. Ahí me sentí peor, porque entonces ellos me abrazaron: ay, Ismael, pobrecito, estamos aquí para ti. Yo me sentía peor, yo digo: Dios mío, no sé si he hecho bien o mal. Pero es que de verdad el momento de sentirme tan estúpido por la opinión de ella y por el contraste de estar ahí Y ese fue el momento donde yo dije: Dios me puso en esto, yo mañana tengo que regresar a ese restaurante con otra actitud.
Sí, y ese es un mensaje poderoso, Kala, porque muchos cuando migramos podemos venir con mucho título y doctorado aquí, y aquí tú tienes que pagar el derecho de piso. ¿Cómo maneja la gente? ¿Cómo manejar el qué dirán? Que mi estima, yo le llamo otroestima, que mi estima no dependa de lo que otros dicen.
Lo peor para un migrante es poner su valor en su historia previa. Porque cuando tú pones tu éxito en tus éxitos pasados, tú no estás listo para migrar, porque no hay transferencia de crédito, de prestigio y reputación inmediata. Entonces uno sufre mucho porque te estás comparando con tu versión del Antiguo Testamento, y tú lo que estás aquí, Colombia, de Cuba, correcto, y tú lo que estás aquí es para sembrar una nueva historia y escribir un Nuevo Testamento momento. Y eso necesita un baño de humildad, y eso necesita que entiendas que es una oportunidad para refrescar tu círculo de influencia, porque no se transfiere el crédito de un lugar al otro. Entonces, a mí esa lección me hizo realmente— bueno, fíjate si la vida te responde con cambios, que hasta ese día yo decía: qué pesada es la gente, qué desconsiderada, uno 8 o 9 horas de pie sirviéndole y no te dejan ni propina. No, las propinas mías tan escasas eran el reflejo de mi mala voluntad de servir. A partir del día siguiente que yo llegué con una sonrisa y dije: esto es lo que me toca, y por el tiempo que lo vaya a hacer lo voy a hacer con amor. De hecho, lo hice año y medio, año y medio de mesero. Empezaron a crecer las propinas. La gente me decía, me abrazaban: gracias, gracias por hacernos la cena más interesante. Aún con mi poco inglés, que yo no sabía, y a veces con los canadienses me iba mal. Me acuerdo cuando un señor perdió la paciencia porque me dijo: "Whiskey on the rocks". Yo no entendí. "Whiskey on the rocks". Yo le decía: "What?" Y me decía: "Whiskey on the rocks". Yo decía: "Whiskey on the rocks". Yo decía: "¿Este señor qué me está pidiendo? ¿Que le eche piedras a un whisky?" Yo no sabía que rocks era hielo. Entonces la gente perdió un poco la paciencia conmigo, pero aún así como que yo tenía la intención de servirles. Todo cambió y la verdad que me fue bien en esa segunda parte.
Me encanta, es que todo es actitud, no es tanto el idioma, es la actitud. Y cuando uno cambia el mundo, uno le sonríe al mundo, el mundo te sonríe a ti. Tú tenías unas preguntas muy interesantes.
Bueno, hablando de eso, de sonreírle al mundo, el mundo te sonríe a vos. Yo soy yogui y me encanta los vibes que me da de que estoy haciendo yoga. En verdad me desestresa un montón. Yo sufro un poco de ansiedad, entonces me me ha ayudado un montón, en verdad, a dormir mejor, a manejar mis emociones mejor. Entonces yo sé de que vos haces algo similar al yoga. Vas a Bali, te llevas un montón de personas, también sos amigo de Deepak Chopra.
Ya se quieren contigo, Sofía.
Sí, vamos a ir con vos en noviembre a Bali.
Se va a Bali.
Ay, qué rico.
Se va a Bali y verás que una vez que vayas a una primera experiencia vas a querer ir a las otras porque Es lo que decimos, cuando tú estás cómodo, cómoda, con gente que está en una sintonía de vibración, de buena vibra y de linda actitud, tú quieres regresar a más de eso.
Sí, obvio.
Y es lo que a mí me hace viajar con desconocidos. O sea, la gente me dice, pero ¿cómo tú te inventas estos viajes con desconocidos? Le digo, es que el día 1 dejan de ser desconocidos.
Me encanta. Y siempre puedes aprender de alguien. De un desconocido. Siempre se puede aprender de todo el mundo.
Claro, así que te va a encantar. Y yo lo que hago es chikung. El chikung es como una familia del yoga, viene no tanto de India sino más de Asia, de la tradición del kung fu, el tai chi, el tai chi chuan. Y es prácticas de respiración consciente y meditación activa donde lo puedes hacer a ojos cerrados y a ojos abiertos, de pie, y posiciones que imitan animales de la naturaleza. Entonces, en el chi kung están las posiciones del oso, las posiciones del tigre, las posiciones de la grulla. Es muy divertido y es constante respiración a través de nariz y boca para liberar toxinas. Y la verdad que amo el yoga. Bruno es más de yoga y yo soy más del chi kung.
Entonces, ejercicios, solo meditación, no ejercicios, puro movimiento.
Hay un ejercicio que es uno de mis favoritos que se llama manos como nubes. Tú abres tus piernas como cabalgando a caballo, ¿verdad? Y empiezas a mover tus manos como si fuesen nubes y empiezas a respirar. Es todo movimiento, movimiento, movimiento, y es como una danza. Es una danza donde tú impones el ritmo y el tempo de la coreografía. Entonces es muy bonito.
Oye, ¿tú qué opinas de la ayahuasca? Ahora que eso está de moda y la gente se va al Amazonas, a Costa Rica, Es peligroso. ¿Qué sabes de eso? Cuéntame si lo has hecho.
Fíjate, acostumbro a no poder juzgar nada que no he vivido en primera persona. Si tú me preguntas a mí, a mí me encantaría explorar ayahuasca. ¿Y por qué? Porque tengo testimonios diversos de gente a la que le ha ido muy mal y ha sido un viaje loco, y de gente, y hasta señoras que han venido a mis retiros, las que menos yo me imaginaba, Que me dicen: Ismael, hice la ayahuasca. Y le digo: ¿Que tú hiciste ayahuasca? Fíjate, no, no te imaginaba que hiciste ayahuasca. Me dicen: pues me fue muy bien, fue un lindo proceso, y lo hice con muy buena guía. Que es muy importante quién te somete a un proceso como este, previo a llegar a la experiencia del retiro, durante y después del trance. Yo no lo hago, y te explico por qué no lo hago. Mi única experimentación sacando mi mente de su centro, que es la meditación, y que me va muy bien, yo he tenido experiencias místicas que no puedo ni describir, solo con meditación y respiración, fue en Ámsterdam haciéndome el turista, yendo a un coffee shop comprando un cigarrillo de marihuana, y sabrá qué Dios tendría dentro mezclado, y al mismo tiempo probando un space cake.
OK, del espacio.
Hiciste las dos cosas juntas. No se me olvidará esa noche porque yo no sé fumar, porque no fumo, y inhalaba y tosía. Y vino un chico que parecía descendiente de Bob Marley con sus trenzas, que estaba en el café, y viene y se me acerca y me dice: "Así no." Y entonces él me enseñó cómo que inhala y echaba estas burbujitas de humo. Entonces Yo hice lo que el tipo supuestamente me dijo que hiciera, salí de ahí y dije: veremos qué pasa. Y tú sabes cuál fue el resultado.
No, qué miedo.
48 horas de intermitente paranoia.
Uy, qué horrible.
Sí, son 2 días que yo no los quiero volver a repetir en mi vida.
Y tú con la historia también de salud mental que te decía, han habido suicidios, esquizofrenia.
Yo tengo en mi mapa, yo tengo en mi mapa un ADN comprometido. Sí, lo que pasa es que la epigenética nos enseña que tu epigenoma, que es tu estilo de vida, lo que tú haces con tu día a día, puede mantener dormidos esos genes y no despiertan.
Si no porque lo tienes se va a despertar.
No, exactamente. Bruce Lipton, el padre de la epigenética, a mí me enseñó mucho esto. Uno de los libros que le recomiendo a todo el mundo que lees, La biología de la creencia, del Dr. Bruce Lipton. Y anótalo, anótalo. Y él, cuando yo le entrevisté, que lo entrevistaba como 3 veces porque me fascina el hombre, además tiene un sentido del humor extraordinario, lo primero que me dijo es: Ismael, Angelina Jolie ha dado el peor ejemplo a la humanidad haciéndose una doble mastectomía preventiva por una historia de su abuela y su madre teniendo cáncer de seno, sin ella todavía tener la más mínima célula cancerígena, y solo por el temor de un posible. Ves, entonces ahí es donde Uno no puede decretar. Yo le digo a las personas: usted no puede confundir honrar el panteón de su familia con comprar de la tienda familiar. Sí, honra el linaje, honra sus tribulaciones, pero usted decreta, declara y corta que aunque su mapa tenga algo escrito, no se convierte en edificio. Entonces eso es lo que yo he hecho, pero tomé ese riesgo ese día, y mira, mi cerebro Qué susto, Carla, qué susto. Los puentes se movían y de ahí nunca más ha vuelto a ser curado. Yo también le tengo así aquí solo he probado después de eso con la supervisión de una gran amiga a quien le confío tanto, he probado microdosis de hongos pero no te hace nada esto. No, al contrario, fue una experiencia maravillosa porque Lo único que hizo es enaltecer el sentido de presencia que ya yo tengo todos los días en mi vida. Fue como que, ok, yo creo que estoy muy presente. Ese día yo es como que tenía una visión 20/20. Amplificó mi alegría, que ya yo la tengo natural porque la cultivo. Es, no es que es artificial porque me tuve que poner algo para evadir mi realidad y no puedo con mi vida. Que eso es lo que yo le digo a las personas: tú no puedes ir a la ayahuasca para escapar de quién eres.
Tú no puedes ir a la droga, se vuelve una droga más, entonces eso es una evasión, es una anestesia.
Tú sí puedes ir a algo que digas ya yo siento paz, ya yo tengo conciencia plena y voy a irme a esto supervisado para saber si expando más un poquito el estado natural de lo que ya soy.
Y entonces vos no recomendarías ir a la ayahuasca para curar?
Es que no me atrevo ni a recomendarlo ni a no, es que eso es muy delicado porque es altamente delicado. Y como te digo, como no soy experto en el tema y nunca lo seré, Porque no es un tema que yo quiero traer a mi vida, es que no lo necesito, no lo necesito.
Eso es lo importante, eso no es necesario.
O sea, yo cierro mis ojos, hago 10 minutos de respiración, y yo siento que entro en una conexión donde el Espíritu Santo está acá, aquí, ves. Entonces, ¿para qué necesito otra cosa?
No, no, pero sí mencionaste que tal vez lo quisieras probar si no tuviese.
No, pero me gusta Sofía, es inquisitiva, es inquisitiva.
Ella quiere que le digas que ella no saca eso.
No, Ella no saca el dedito del renglón. No, te decía, te decía que si yo no conservara el miedo a perder el control de mi mente, que lo conservo porque me di cuenta que es un gran aliado. Al principio mi lucha es cómo saco del todo este miedo. Después me di cuenta que no, que tu miedo, cuando es un miedo que es copiloto y que es dócil y va a tu lado, es un lindo recordatorio de no tomar los atajos y hacer el trabajo. De mantener la disciplina como estilo de vida para que tengas un cerebro más sano, más óptimo, una mente más serena, próspera, reflexiva, y una liviandad del ser. Y yo eso lo logro con mi trabajo. Si yo no tuviese el miedo a perder el control de mi mente, yo me daría permisos a no hacer mi ejercicio diario. Mi mente está del todo, siempre fue buena, pero como yo no tengo ese lujo Yo no quiero que se vaya ese recordatorio, que es ese pequeñito miedo de decir: recuerda, uno de tus hermanos vive diagnosticado con esquizofrenia. Recuerda, otro de tus hermanos, gracias a Dios, tuvo que recuperarse después de 3 meses de rehabilitación por caer en el alcohol, en una severa adicción donde todo lo perdió. Recuérdate, a los 15 años tuviste tu único tratamiento psiquiátrico en la vida. Recuérdate de dónde vienes. Entonces tienes que hacer todos los días el trabajo para que epigenéticamente tus genes, que son innegables, están ahí, permanezcan inactivos.
¿No has tenido suicidios en tu familia?
No, no, mi familia es una familia de suicidios en serie. Más, más, más, 3, 4, sí. Y el último fue muy, muy traumático para mí porque Ya fue una tía siendo mayor, ves, ya no era una tía joven, ya era una persona que yo decía esto no va a suceder y sucedió. Entonces es muy triste para mí porque es como que algo que toda la vida he tenido que interpretar y reinterpretar para entender que lo más preciado que yo tengo es honrar, honrar el latido del corazón. Es cuando a mí las cosas se nublan y algo falta Yo vengo a la esencia y digo: si aquí late este corazón, es porque Dios tiene y sigue teniendo un plan para ti. Y yo honro eso, y eso es lo que hago todos los días. Por eso, de verdad, las cosas van y vienen. Hay meses mejores, hay meses que no son tan prósperos, pero como tú vas a la esencia, lo demás como que es una cadena que que se va desenvolviendo. Es como, yo le llamo, es una alfombra que se va desenvolviendo a medida que tú te atreves a caminar hacia adelante y se te va extendiendo.
Qué bonito eso que dijiste. Les Brown dijo una vez que un amigo le preguntó cómo se, ya nosotros ya vivimos, ya, o sea, ya estamos listos para irnos. Y le dijo, mientras sigamos respirando, we're not done, o sea, todavía tenemos algo que hacer.
Mirta Legrand. 97 años hoy que estamos produciendo esta conversación. Argentina, 97 años y está vigente en la televisión argentina, haciendo programas todos los sábados, entrevistando al presidente y haciendo titulares con sus entrevistas.
Si Dios lo tiene aquí es por algo.
Hasta que el Margarita David Attenborough, 96 años, es el narrador de los documentales de la BBC de Londres sobre el planeta Tierra, tiene series en Netflix ahora. Es uno de los pioneros sobre lo ecológico y la sostenibilidad de este planeta. 96 años y está activo.
Y hablando de estas personas de 90, 96, ¿cómo te ves tú en 30, 40 años?
Bueno, yo le pedí a Dios que me conceda los años que el Ismael de la Biblia vivió. Vivió 137.
Solamente.
Bueno, podría haberle pedido, podría haberle pedido vivir como Matusalén, pero fueron 969 años. Es como too much. Sí, entonces yo dije 137, y si llego bien pido extensión. Si llego bien, porque yo, por ejemplo, fíjate, algo que muchos creyentes en Dios van a discrepar conmigo, pero no importa, por eso, por eso existe el mundo. Yo creo y favorezco la eutanasia. Yo admiro a mi amigo Carlos Alberto Montaner, periodista, analista político, Juan Carlos Sanchez Balza, que se fue a morir a Madrid. Y cuando se lo dijo a un hombre aquí en Miami, que dijo: Carlos, no te pases mucho. Y dice: Sí, voy a viajar. ¿Vas a Madrid?
Sí.
Y le dijo: Sí, voy a morir a Madrid. Y el otro se rió pensando que era broma, como de Madrid al cielo. No, era literal. Él tenía una enfermedad autodegenerativa, estaba perdiendo sus capacidades y sabía que iba a quedar como en una vida vegetal, y decidió su día Vinieron a su casa, le pusieron su inyección y dejó escritas sus columnas periodísticas póstumas. Wow, wow.
¿Tú crees que serías capaz de hacer eso?
No, lo haría con total paz porque perdí el miedo a la muerte. Durante la pandemia medité tanto que sí me dio miedo seguir meditando tanto porque un día en la meditación no quería regresar.
Bueno, San Francisco le decía a la muerte: Hermana muerte, ¿por qué te demoras tanto?
No, pero yo no le digo eso. No, gracias. No, no...
Pero bueno, lo que quiero decir es—
Margarida, no vayamos a los extremos o sea esto.
Yo quería decirte algo tan bonito al otro lado como te pasó en la meditación, que no querías estar acá.
Correcto, pero ahí me dio miedo, ¿sabes por qué? Porque estar aquí es un balance en el que aprendemos a vivir entre lo mundano y lo divino, entre el placer de lo terrenal y el placer de conectarnos de vez en cuando con Dios. La dimensión, esa cuarta dimensión que es lo eterno y que es lo sagrado. Pero yo quiero esto, adoro esto. Mira, adoro estas conversaciones, adoro estas experiencias, adoro que todavía uno pueda probar el sabor de un chocolate oscuro, y que me gusta lo más oscuro, casi 100% es el que tomo. Entonces adoro lo que los 5 sentidos nos pueden proveer como experiencia terrenal, pero no le tengo miedo a la muerte porque sé que esto es temporal.
¿Y qué crees que pasa cuando uno muere?
Siento que hay silencio, es lo que sentí en las meditaciones, que al disolverse el ego ya no hay lucha, ya es un existir sin esfuerzo.
Es ser, no hacer.
Correcto. Cesa la tiranía del hacer y entras como en un espacio donde no te falta nada, donde ya todo está cubierto, donde ya todo está hecho. Entonces tú dices A mí lo que me sucedió es: wow, si se siente tanta paz acá, ¿cómo será el cielo? Dame razones para volver a experimentar el mundo terrenal, donde a veces uno por cualquier cosa puede perder la paz. ¿Qué sentido tiene? Y luego entendí que el sentido es que nosotros podamos conocer las dos dimensiones y poder descubrir el secreto de estando en esta tener momentos y atisbos de vivir aquella, que no hay que esperar llegar aquella, que la gran prueba es cómo nosotros descubrimos el secreto para sentir ese gozo en el corazón y esa presencia sin tener que desencarnar todavía.
Yo creo que ese gozo se logra en el presente, ¿verdad? En el eterno presente. No sé tú qué estás practicando, yoga, a mí por mi fe. Tuviste el evangelio, lo dice todo. Jesús dijo basta, lea cada día su afán, el tomar ratos en el día. Porque claro, no todo el mundo puede vivir, me la meditación la puedes hacer 5 minutos, pero tenemos que hacer, verdad, porque las cuentas siguen llegando y tenemos propósito. Pero ya para ir terminando, me encantaría que les des 3 tips. Tú, que como te dije al principio, y Sophie también te lo dijo, cuando pensamos en ti pensamos en paz.
Wow, yo pienso en Kala y pienso, pero Isma habla de los 5 secretos para crear magia.
Ay, Dios mío, me acordaré de esos 5 secretos.
No, no, los tuyos que te vengan del corazón.
Y además te digo una cosa, Sofi, yo quiero que tú vengas al Kala Center.
Voy a ir el próximo domingo.
No, vas a venir el domingo, va a venir Alejandro, vas a venir con Margarita y con quien quieras. Pero digo que vengas a vivir una experiencia. Yo quiero invitarte, cero costo, invitada, a que por ejemplo vivas Consciencia Divina, que es un taller seminario, 3 días intensivos, 12 horas, de 6 de la mañana a 6 de la tarde, para que lo vivas y lo sientas. ¿Y por qué? Porque cuando me dijiste yo padezco de ansiedad o tengo ansiedad, Ese es un tema que con solo 27 años es normal. Yo a los 27 años tenía ansiedad, y diría que hasta los 40 tenía ansiedad, la sentía hasta físicamente, la sentía. Hasta que fui entendiendo que la ansiedad es el resultado de lo que uno en su mente permite, y que no hay el suficiente vacío entre pensamiento y pensamiento para uno encontrar un poquito de calma, de equilibrio.. Y con simples prácticas y técnicas tú lo vas a aprender y lo vas a hacer, y vas a decirme la diferencia que sientas 3 días después.
Me encanta.
Gracias, esto es en mayo, esto es en mayo, 9, 10 y 11 de mayo, aquí en Miami, en el Calla Center. Así que te espero invitada.
¿Y a dónde pueden ir las personas para buscar información?
ismaelcalla.com. Creo que en la, sí, ahí están todo como listados todos los programas. De hecho, hay uno que estamos haciendo y que que me gustaría que mucha gente que te vea a ti y a ustedes, Sophie, Margarita, puedan hacer. Porque la verdad, para mí ha sido democratizar el tema de enseñar a los demás a meditar. Y hemos hecho un reto de 21 días en homenaje a ese que lancé con Deepak Chopra hace ya 10 años, que se llama Creando Abundancia, y nos ha ido espectacularmente bien. Miles de personas que se han conectado, pero tu comunidad es otra, y a lo mejor es personas que Hoy por primera vez me están viendo, es gracias a ustedes. Y ahí pueden encontrarlo también, este, en cala.academy, la escuela online, ok, cala.academy, y se van al reto de 21 días. Y de verdad les digo, es impresionante, tan sencillo como que cuando cabe en tu mente entra en tu vida.
Qué bonito. Yo puedo decir que si algo, yo que también fui ansiosa, ya hace muchos años que no Además de la oración, la meditación, el poder llegar como a ese momento presente. Y como digo yo, solo por hoy todo está bien, solo en este momento.
Tú sabes que esa es una de las claves del reiki.
Así, pues yo no sé nada de reiki, yo esto lo aprendí en Al-Anon, que es un grupo de 12 Pasos para familiares de alcohólicos, porque yo vengo de una familia también con mucha genética de adicciones. Y ahí te enseñan, solo por hoy todo está bien, solo por hoy.
Es una máxima del reiki. Solo por hoy, no te preocupes. Solo por hoy, haz lo mejor posible. Solo por hoy, entrégate al amor. Porque es vivir un día a la vez, día a la vez.
Basta de cada día su afán.
Y fíjate qué interesante que tú has dicho, y ya voy a decir las claves, ¿no? Las claves. La primera clave es esa. Yo le diría a las personas que nos castraron con la educación que nos dieron, tan racionalista y materialista, Cero inteligencia emocional, no nos enseñaron nada. Y cero inteligencia espiritual tampoco.
Exacto.
Y lo dijo Albert Einstein cuando dijo: la energía es la entidad gobernante sobre la partícula, entiéndase, la materia. Tu energía es más importante que tu intelecto. Entonces dedícale el doble de tiempo que le dedicas a nutrir tu intelecto al diseño de tu energía. ¿Por qué? Porque lo que más queda, incluso con la gente que hacemos negocios, es el campo electromagnético que emana el corazón, que es 5000 veces mayor al que emana el cerebro y tu mente de aquí. Por eso yo le llamo, yo le llamo a esto mente corazón, porque también es mente con un lenguaje diferente. Entonces, la clave número 1 es: invierte tiempo en diseñar tu energía, que son tus emociones, que es energía en movimiento, y tu espiritualidad, que es tu fuerza serena. Eso no llega sin entrenamiento, porque sale el troglodita que tenemos, el reactivo, la reactiva que tenemos, la loca de la casa, la loca de la casa. Esa es mi clave número 1 para el buen vivir. La segunda es: reclama tu esencia divina. ¿Y qué quiere decir esto? Yo no te digo que tú tengas que creer en Dios o en Jesús. Tú puedes ser ateo o agnóstico. Pero no niegues la esencia de que tú eres un ser espiritual, porque como dijo Margarita, tu respiración es tu espíritu, tu vida va en un aliento, y cuando eso se pierde, usted es un cuerpo sin vida, es un cadáver. Entonces, mi segunda clave es: reclama tu esencia espiritual más que material. Tú no eres tu cuerpo, el cuerpo es el envase de lo que eres. Tú tienes un cuerpo, entonces un alma usando un cuerpo, correcto. Y eso a mí me cambió la vida, ves. Yo pensaba que yo era mi cuerpo y que mi vida terminaba con mi cuerpo. No señor, el año de la singularidad, que puede ser en el 2045 o hasta el 2060, es cuando se supone que la inteligencia artificial va a poder ser un interfaz con la conciencia humana. Imagínate de lo que estamos hablando, esas máquinas interactuando con la conciencia humana. Y va a llegar, eso está loquísimo, y va a llegar, y va a llegar.
¿Y qué piensas de eso? ¿Te gusta?
Me preocupa, me preocupa. ¿Sabes por qué? Porque sería maravilloso si la bondad fuese el único sentimiento que reine en las cabezas humanas, pero ya vemos que no. Entonces, la inteligencia artificial hace mucho bien, pero hay gente que la está clonando para estafar a otros. Sí, obvio, preocupante. Y la tercera clave La tercera clave, yo diría que puede ser esta: si llegas a amarte tal cual eres hoy, vas a conquistar todo lo que sea que esté en tu campo de sueños y aspiraciones con menor esfuerzo. La clave del gran éxito y la grandeza humana está en aprender a amar verdaderamente quiénes somos, y que a la opinión de los demás les reserves ese lugar. Es la opinión de otros, pero no me condiciona, no determina quién soy.
O sea, creer en vos mismo.
Se dice fácil, pero tú no crees en ti si no te conoces. Tú no crees si no te vas a poder amar bien si no te conoces verdaderamente. Cuando Sócrates dijo: conócete a ti mismo para que puedas cuidar bien de ti, se refería a que si tú no te amas porque de verdad has ido adentro y aceptas todo lo que eres, sombras y luces, tú no vas a poder cuidar bien de ti porque siempre vas a resentir algo que quieres cambiar.
¿Cómo dirías que podemos llegar a conocernos mejor?
Todos los días, no salir solo al mundo exterior, sino Dedicar tiempo para adentro, hacer el viaje inmersivo al alma profunda, que es hacia adentro, meditando, escribiendo. La escritura es fantástica. El vómito de la mañana, el journaling, ya lo recomiendas en la mañana. Claro, porque en la mañana tu cerebro, la mente, amanece como que medio loca tratando de organizar todo lo que el día anterior viviste, y a veces no le alcanza. Entonces Amaneces como en desorientación. Yo me siento y escribo en 3 hojas de papel, 3 cuartillas, sin censurar nada, todo lo que viene a la mente. Y luego eso tú no lo tienes que guardar, lo puedes destruir o quemar. Claro, si tienes miedo de que alguien que vive contigo dice: esta persona hay que llamar a un psiquiatra porque cada vez está peor. Sí, luego no lo vas a querer destruir porque después de unas semanas todo lo que sale de ahí, que ya es una mente desembasurada con más banda ancha para recibir, cuando te sientas a escribir recibes iluminación, ideas.
O sea, que vos recomendás también leer lo que escribiste en el pasado, no solamente escribir.
No, no en este ejercicio, no en este ejercicio, y no el día donde salió, pero leer las cosas del pasado. Puede que después tú guardes y con neutralidad y distancia tú digas, déjame ver cómo andaba la loca de la casa el domingo pasado. Y acuérdate, tratas a tu mente desde lejos. Es mi mente, tengo una mente, pero no soy mi mente. Entonces, lo que está en ese papel no es mi identidad, es un instante de cómo estaba ese espacio de mi mente. Y ya no te asusta tanto tu sombra, tu propia oscuridad, ¿no?
Sí, te conoces mejor.
Que no podemos amar lo que no conocemos, no podemos amar lo que no conocemos.
Sí, sí, qué bonito.
No podemos.
Hizo lo máximo.
Gracias.
Yo me he pasado bomba aquí con ustedes.
Gracias, gracias de verdad. Y con eso me quedo, y con eso quiero que nos quedemos. No podemos amar lo que no conocemos. Conozcámonos, amémonos con nuestras luces y sombras. Te quiero, te admiro.
A ustedes yo también. Gracias, Alejandro, que estás ahí detrás de cámara.
Te voy a ver en Calla Center y en Bali.
Bueno, una cosa más.
Calcetines de Yo Pude, Tú Puedes.
A ver, todo el mundo. Ay, Sophie, Sophie hace yoga y puede hacer abdominales. Nos vemos pronto en el próximo capítulo.
Gracias, gracias, gracias.
Ah, bueno, te traje mi libro de Juan Carlos Sanchez Balza.
Pero muy bien.
Te voy a firmar la nueva versión de Yo Pude, Tú Puedes, que es la edición ampliada y habla mucho de relaciones.
¿Me lo dedicaste?
Sí, ya te lo voy a dedicar, ya te lo entrego. Vai! Soy hábil, completo y capaz. Soy saludable, soy abundante, soy imparable. Cambiemos las preguntas y la vida cambia. La calidad de tu vida depende de la calidad de tus preguntas.
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