Se Sanó sin Medicinas, Solo con Su Mente con Juan Lucas Martín

In this Spanish‑language interview on the Yo Pude, Tú Puedes podcast, Juan Lucas Martín recounts how, at age 21, he contracted a rare parasitic hepatitis that doctors declared untreatable. Rejecting the fatal prognosis, he turned to mental techniques taught by his mother—visualization, gratitude, and a sense of already being healed—and gradually recovered over seven months without medication. Martín explains his visualization method (vivid mental images of a healthy, happy self combined with anticipatory gratitude), and expands on the practical tools he now teaches: Emotional Freedom Technique (EFT) and a simplified version of Neuro‑Emotional Technique (NET), both involving acupressure points on the forearms and the forehead to quiet the amygdala and engage the pre‑frontal cortex. He describes how these protocols can desensitize trauma in minutes, citing examples from airplane‑phobia, the 2017 Mexico earthquake, and prison populations. Martín outlines his teaching ecosystem—short 3‑hour “Vuelve a tu Centro” workshops, intensive 4‑day retreats, and the longer‑term online program “The Givers” (now expanding to a 6‑month format). He stresses the importance of addressing underlying emotions (anger, resentment, fear) because chronic stress hormones (cortisol, adrenaline) damage the body, and he advocates forgiveness, gratitude, and detachment as health‑promoting practices. The conversation also covers parenting advice (early belief formation in theta‑wave brain states), perspectives on money and spiritual balance, and simple daily habits such as morning gratitude and nasal breathing. Throughout, Martín positions himself as a messenger sharing ancient wisdom integrated with modern neuroscience, emphasizing that the techniques are complementary to, not replacements for, conventional medical care.
Chapters
En este nuevo episodio de Yo Pude, Tú Puedes, Juan Carlos Sanchez Balza tuvo una terrible noticia a sus 21 años. Patitis de una enfermedad que entiendo solo le había dado a otras 10 personas en el mundo.
Así es, empiezo a sentirme mal, fiebre 40 grados 15 días seguidos sin parar. Era una hepatitis pero muy extraña, causada por un parásito.
¿Y cuál era tu mentalidad en este proceso?
No conformándose con el pronóstico de los médicos, decidió usar el poder de su mente.
¿Hay una manera de cómo visualizar correctamente para que sea más poderosa?
Es una imagen mental, o muchas, de lo deseado, de tú feliz en todos los ámbitos de tu vida, sintiendo agradecimiento. No es solo la mente, no es solo pensamiento positivo y ley de atracción. Hay que sumarle el sentimiento de sentirte que ya te convertiste en eso, que ya sucedió. Depende de mí, no depende de nadie más.
Una decisión. Hoy asegura tener una manera rápida de sanar traumas y condiciones físicas. Y algunas personas sanan en minutos traumas de años.
Sí, muchísimas veces personas que lo hacen y en promedio 5 minutos, de 0 no es nada y 10 es lo máximo, se va a hacer. Gente que está hace 40 años con un trauma.
Juan Carlos Sanchez Balza, sané mi cuerpo con visualización en este nuevo episodio de Yo Pude, Tú Puedes. Amigos, los que me conocen saben que yo Creo firmemente en el poder de la mente, pero una cosa es creer y otra cosa es ver. Y tenemos a una persona que está haciendo mucho bien en muchos lugares, pero que además es un ejemplo, ¿verdad?, de lo que es la fe, la visualización, el manejo correcto de esta máquina maravillosa que nos pusieron entre las dos orejas. Él es el Dr. Juan Carlos Sanchez Balza Martín. Juan Carlos, bienvenido, ¿cómo estás? Qué rico tenerte por acá.
Gracias, gracias por invitarme. Muy feliz de estar aquí con ustedes.
Gracias. Bueno, para la gente de nuestra comunidad que no te conoce, vamos a hablar un poco. En tu juventud, a ti te dio una enfermedad que entiendo solo le había dado a otras 10 personas en el mundo.
Así es, correcto.
Cuéntanos un poquito de eso.
Eso fue cuando tenía 21 años, hoy tengo 45.
Todavía estás joven, ¿verdad? Gracias.
Fue 24 años atrás, me descubren, empiezo a sentirme mal, fiebre 40 grados. 15 días seguidos sin parar, no me podían bajar la fiebre. Mi padre es médico cardiólogo, me empezaron a hacer estudios a ver cuál era la causa, no se encontraba la causa. Al mes de hacer todo tipo de estudios se encuentra que era una hepatitis pero muy extraña, causada por un parásito, y en la infectología mundial en esa época había solo 10 casos reportados y no tenía registro qué les había pasado. Y el médico me dijo: mira, probablemente se murieron. No tuvo mucho tacto el médico, fue así sin anestesia, y me dijo: no hay tratamiento, no hay medicación, vete a tu casa, vete a tu casa a ver qué te pasa, a morirte, a rezar, a pedirle a Dios un milagro.
Y de ahí, ¿qué pasó físicamente? ¿Tenías fiebre?
Empecé a empeorar, ahí 2 meses, 3 meses con fiebre de 38 grados.
¿Y cuál era tu mentalidad en este proceso?
Ahí me deprimí, ahí fue desesperanza, depresión, enojo, tristeza, sentirme desahuciado a esa edad. Aparte, yo era muy deportista y en ese momento se me vino el mundo abajo. Pesaba 52 kilos, era un esqueleto, casi no podíamos caminar. Dolor de cabeza a la noche que se me partía, dolor de cabeza y la fiebre alta. Había noches que le decía a Dios: llévame, no quiero amanecer, no podía más. Y como al tercer mes 3 meses y medio de eso dije bueno, me queda a mí. Mi madre era psicóloga, siempre de avanzada, siempre me hablaba del pensamiento, la visualización. Entonces dije bueno, voy a practicar eso y empecé a visualizarme corriendo, haciendo deporte, sintiendo que ya estaba sano. Lo que mi madre me había enseñado y en esos libros que ella me había dado, sí, mucho conocimiento, era, estaba el tercer año de la carrera de psicología.
Libros de quién?
Bueno, mamá siempre leía a Louis Hay, maestros espirituales, física. De niño siempre agarraba de la biblioteca todos esos maestros y empecé a practicarlo por primera vez. Más bueno, yo creo en una energía superior, a mí me gusta decirle Dios, a unas personas le dicen de otra manera, diciendo sáname. Y me visualizaba que se regeneraban las células y me sanaba como una luz. Y eso me hacía bien. Y lo empecé a hacer cada vez más, cada vez más, cada vez más. Al mes empezó a cambiar el hepatograma. Dije esto está funcionando, lo empecé a hacer cada vez más y me sané después de 7 meses. En total tuve un año, pero fueron 7 meses en cama.
Cuando dices cada vez más, siempre nos pasa. Cuando dices cada vez más, empezaste a comer, a comer, no, la visualización.
Ah, sí, cada vez más tiempo también. Al principio eran unos minutos, después Me ponía música, estaba más tiempo y varias veces al día.
Sí, sí, es lo que yo quería entender, como que hay una técnica, hay una manera de cómo visualizar correctamente para que sea más poderosa.
Hay muchas herramientas de visualización hoy en día después de todo lo que transité. Como la más simple, para que las personas lo entiendan, es, y lo que los maestros espirituales enseñan hace siglos y hoy los científicos lo comprueban, es una imagen mental o muchas de lo deseado, de tú feliz en todos los ámbitos de tu vida sintiendo agradecimiento. No es solo la mente, no es solo pensamiento positivo y ley de atracción, hay que sumarle el sentimiento de sentirte que ya te convertiste en eso, que ya sucedió, en presente, ya fue manifestado. Eso está en la Biblia, el sentir ya pasó, acepto que ya sucedió. Y bueno, cada uno después le va agregando cosas, ¿no? Pero eso es como lo más simple, la gratitud anticipada de esas imágenes mentales que anhelas.
Qué bonito.
Y después de eso vinieron otros problemas, porque tanto estar en cama sin masa muscular se me desviaron 4 vértebras dorsales, y me dijeron: está tu columna muy destruida, dañada. Es un hombre de 65 años, me decían.
Y tenías 21.
De 21. Me decían: no vas a correr nunca más, nunca más. Y era lo que más anhelaba en ese momento, ni andar en bici ni nadar, nada. Yo le decía: pero las embarazadas pueden nadar, es lo más suave que hay, déjenme nadar. Estaba desesperado por hacer algo de deporte cuando me recuperé y no me dejaban, ni los cirujanos ni los quiroprácticos, que no se llevan bien con los cirujanos. O sea, nadie, ni alternativos ni tradicionales me dejaban. Hacer deporte.
Pero volvamos a la recuperación, porque es que esto es, esto es para ti, ya lo has contado, pero para nosotros es guau escucharlo, ¿verdad? Entonces tú empiezas a visualizar, estás en cama desahuciado, tienes 21 años, te dicen te vas a morir, tú empiezas esta práctica. ¿Y qué es lo primero? Me imagino que hubo algún día que notaste algo, que dijiste, oh, aquí algo está cambiando.
Sí, un día sentí como un punto inflexión. Recuerdo que dije basta de estar en esta postura de estar nervioso esperando. Cada 2 días me sacaban sangre el resultado y verlo a mi padre deprimido y a mi madre cada vez que llegaba por fax ese resultado. Y dije basta, basta, esto tiene que cambiar. Y recuerdo ese pequeño, estaba muy débil, pero ese pequeño empoderamiento de decir depende de mí, no depende de nadie más.
La decisión.
Sí, de afuera no me están ayudando, no pueden, no se puede, bien. Importa, depende de mí. Fue una decisión de hoy empiezo a mejorar.
Qué bien.
Y empecé a comer un poco más, empecé a visualizar, empecé a salir un poco a que me dé el sol. Cosas básicas que para mí eran gigantes. Salir caminando al jardín para mí era como correr una maratón. Pero fue una decisión interna y poco a poco la práctica empezó a dar resultados y el ánimo mejoró. Y cuando mejora tu ánimo El cuerpo recupera más fácil. Y a todo esto, solo con eso, sin medicinas, nada, no había nada para darme. Me dijeron: no te podemos dar nada.
Ni para el dolor te daban.
Sí, pero ya después no lo tomaba. El dolor de cabeza y la fiebre, eso también, después de meses es muy tóxico. Así que tampoco lo tomaba, me aguantaba el dolor.
¿El parásito desapareció?
Sí, se desactivó. Nunca supieron decirme con certeza qué pasó. Si se murió, se murió, otro se desactivó y puede volver. Ya voy 24 años y no me ha pasado más nada, gracias a Dios, con eso.
Y hasta hoy en día, todos los días visualizas como que un, ah, bueno, sí, ahí me cambió mi vida.
Después vino la columna, 7 años de práctica y puedo revertir eso, y empiezo a correr, a nadar, a correr sin nada. Me quería operar, pero yo nunca me operé. Y después de que me recibo de psicólogo y empiezo a practicar esto, empiezo a correr y a correr triatlón. Cuando me habían dicho nunca más vas a hacer nada, y ahí tenía pacientes, me iba muy bien como psicólogo clínico. Y fue tan fuerte eso que dije, necesito empezar a transmitir esto, porque si yo pude, todos podemos, porque todos tenemos ese poder, esa química que podemos generar en nuestra Farmacia Interna, y lo empecé a enseñar, y los pacientes felices. Y luego sentí en mi corazón que mi misión era más grande que estar uno a uno, y lo empecé a hacer en grupos, primero pequeños. Y bueno, después de muchos años empezó a crecer, y de boca en boca la gente se empezó a sanar muchas cosas con estas técnicas: trastornos de ansiedad, depresión. Por ende, empezaron a mejorar su físico también, a la par de la medicina. Obviamente nunca reemplaza un tratamiento. Y bueno, hoy ya casi 18 años que transmito esto, vienen miles de personas, y online cientos de miles. Cuando dices estas técnicas, cuéntanos un poco de las técnicas que fui aprendiendo gracias a lo que me pasó. Entonces, por ese dolor crónico en la columna que duró 7 años, y me dijeron no vas a poder hacer más, Viste, columna y las dos hicimos así. Ahí conocí dos médicos que fueron mis maestros, mis mentores, que no eran terapias físicas, eran para traumas, estrés postraumático. Pero luego con diferentes personas fui formándome en terapias de avanzadas, así se llaman, que unen cuerpo, mente, neurociencia, medicina china, todo fusionado. Funcionado. Y eso lo empecé a practicar en mí, como me di cuenta que funcionaba, ahí les empecé a enseñar a los pacientes. A mí me gusta empoderar a la persona. Cuando tenía pacientes, y ahora que son, no son pacientes, son asistentes a las conferencias o cursos, les enseño estas técnicas, las que son autoaplicables. Hay unas que no son autoaplicables, para que todos los días practiquen y se las autoaplican. Por ejemplo, unos puntos de acupuntura que tocas con los dedos pones la mano en la frente, haces trabajar a los hemisferios cerebrales pensando en el trauma. Hay varias, y así la persona va siendo su propio terapeuta, digamos. Obviamente hay veces que sí necesita el apoyo de un profesional de la salud, ¿verdad? Pero hay veces que la persona, si lo aprende a hacer, puede salir sola por sí misma de muchas cosas.
Sí, en uno de los artículos que leí sobre ti decía que algunas personas sanan en minutos. ¿Traumas de años?
Sí.
¿Eso es así? ¿No es exageración? Cuéntanos de eso.
No quiere decir que siempre.
Sí, pero ha pasado.
Sí, muchísimas veces, muchísimas veces.
¿Recuerdas alguna historia?
Trauma quiere decir una experiencia estresante que cada vez que te acuerdas sientes la sensación física y la emoción desagradable, sea miedo, enojo, desesperación, ansiedad. Entonces es mucho más común de lo que se cree el trauma, no es solo el que fue a la guerra. Entonces, personas que lo hacen y en promedio 5 minutos, de 0 no es nada y 10 es lo máximo, que es el puntaje que se usa subjetivo, pasan de 10 o te dicen estaba en 20 de taquicardia solo de recordar el episodio, se va a 0 y vuelven a pensar en eso y ya no les duele.
Es como una desensibilización.
Exacto.
Pero sin hablar, no es ¿Cómo es la práctica?
Walk me through it.
No llego a enseñarla aquí, pero se los digo rápidamente. Y siempre esas dos protocolos, que uno es de un ingeniero, Gary Craig, basándose en la medicina china. No lo inventó él, pero sí inventó ese sistema cortito y autoaplicable. Se llama EFT, Emotional Freedom Technique. Después, desgraciadamente, fue muy deformada por gente que vino después, pero esa es la original que aprendí yo. Y luego un extracto de NET, NET, Neuro Emotional Technique, del Dr. Walker, que es una técnica muy compleja, pero yo enseño una parte cortita que es la autoaplicable. Y por ejemplo, esa es la más rápida. Presionas 4 puntos de acupuntura en cada antebrazo. Primero piensas en el trauma, qué emoción te generó, cuánto es la sensación física.
Digamos, me mordió un perro, vamos a inventar, y pienso en un perro y empiezo a sudar.
Sí, piensas primero en la película mental, todo eso, cómo te mordió, qué pasó antes, después, etcétera. Y por ejemplo, uno, la persona dice tengo taquicardia y sudoración solo recordar eso. ¿Cuánto te molesta? De 0 a 10. 10. Ok, le enseño la postura, es muy fácil. ¿Quieren que le enseñe? Ok, a ver, no sé si esa es tu cámara. 1, 2, 3, 4. No, ¿dónde están las venas? Es en el borde externo. Sí, tal vez después podemos poner un insert. Y la palma de la mano que queda con dedos juntos, no separados, juntos. Apoya la frente y bueno, ahí la persona empieza a pasar la película en su imaginación, al mismo tiempo que piensa en lo que pasó, en la sensación física. Cuando siente que terminó la película, desarma y hace la postura con la otra mano. Al cambiar de mano se trabajan hemisferio izquierdo y derecho, el emocional y el lógico, solo por cambiar de mano. Luego los puntos de acupuntura estimulan la corteza cerebral, que es la parte de arriba, y la amígdala, que es parte del sistema límbico emocional, está adentro. Y cuando tú te acuerdas de lo doloroso, se enciende la amígdala, que es el centro de alarma. Y cuando tú tocas estos puntos que estimulan la corteza, se va apagando la amígdala, y este estímulo masivo en la corteza le gana la amígdala, la tranquiliza.
Y belleza.
Y al mismo tiempo, la mano en la frente estimula la corteza prefrontal, que es la que diferencia a los animales y te hace evaluar el aquí y ahora. No es un cerebro emocional el frontal. Y dice: aquí no está pasando nada, eso es antiguo, ahora estás a salvo. Todo eso al mismo tiempo y más cosas. Y en unos minutos dices: ya no me duele. No te borra la memoria, quizás la emoción te sensibiliza y reprocesa el recuerdo quitándole la emoción, como un archivo de computadora que le pasamos un antivirus. El archivo sigue, pero está limpio de ese virus. Hagamos de cuenta que el virus es la emoción.
Sí, me encanta.
Entonces recuerdas sin emoción, y eso es muy importante, porque si recuerdas sin emoción, dejas de enfermarte químicamente.
Sí.
Porque cada vez que tú piensas en algo, el cerebro cree que está pasando. Entonces, si el perro ese me mordió hace 20 años y yo cada vez que lo recuerdo, porque veo un perro, me da taquicardia y tengo cortisol y adrenalina en sangre, es como si hace 20 años me morderían todos los días un perro. Entonces esto enferma porque las hormonas de estrés nos desgastan y nos enferman. Si tú lo desensibilizas, se va la emoción, el cerebro piensa en eso y dice eso, ya está, no hay emoción, por ende no hay hormonas de estrés.
Eso es como lo también va con lo del tapping.
Sí, ese es EMDR, esa técnica ya la aprendí, pero ese es uno a uno, no es autoaplicable. Esto que acabas de hacer es una opción de autoaplicar EMDR, que le dicen el abrazo de la mariposa, que sirve, pero no es tan poderoso como cuando te aplican el EMDR con movimientos oculares o con tapping en la palma de las manos.
Sí, yo llevo 2 años en EMDR 1:1 con los ojos.
Sí, esa técnica es muy profunda. Esta que acabo de explicar y la otra EFT van a lo mismo, y la idea es que logra lo mismo que EMDR pero autoaplicable.
Sí, sí.
Cuando yo empecé a hacer esto masivo dije EMDR no es una opción. Entonces como conocía las otras dos dije ok, estas dos, y le empecé a enseñar y la gente lo empezó a hacer y empezó a avanzar sola. Y bueno, recibo milagros de la gente.
Pero vos hacés EMDR uno a uno, o lo hacías antes.
Pero ya no atiendo pacientes hace muchos años. Sí, fue la de las primeras que aprendí cuando atendía pacientes.
Sí, hay algún caso que sé que tienes miles, ¿verdad? Pero siempre hay uno u otro que uno dice, como dijiste, milagros, que uno dice, uno mismo a veces se puede sorprender, ¿verdad?
Yo me sigo sorprendiendo todos los días, y ya vi miles, y hace casi 20 años que veo esto, pero me ha pasado estar en el avión y la persona de al lado con una fobia intensa a volar, y antes de despegar, con su oración y desesperada, Y yo darme cuenta que le tenía miedo y decirle así, antes, minutos antes que despegue el avión: ¿Quieres que te enseñe esto? Y de la separación, y me preguntan qué es ni nada ni quién soy. Me dicen: Sí, por favor. Se los enseño, lo hacen, se va el miedo, despega el avión y platicamos todo el vuelo en calma. Y me dice: Hace 20 años tengo esta fobia a volar. Así, miles. Una de las cosas más fuertes que la he contado varias veces. En el terremoto de México, eso fue masivo en el 2017, donde se cayeron muchos edificios enteros. Yo acababa de llegar a vivir a México y ahí empecé a enseñarlo a sobrevivientes, a familiares que estaban esperando noticias de sus familiares bajo los escombros, bomberos que están traumatizados. Estuve 5 noches y 5 días casi sin dormir enseñando eso ahí en los escombros, en esa situación de emergencia. Después entrené 650 psicólogos con una amiga, colega psicóloga con estas herramientas para que nos ayuden en brigadas a todo México.
Qué bonito.
Y ahí sí vimos cosas impresionantes de la angustia, que en 5 minutos se iba, o alguien, un sobreviviente que pudo salir y todos sus amigos fallecieron ahí en los escombros. 5 minutos de la técnica y al otro día me dijo: dormí como un bebé y estoy más tranquilo. La culpa que le tenía en 10 por haber sobrevivido y mis amigos no, bajó a cero. Y ahí empezó a hacer su duelo normal, obviamente, ¿no?
Sí, obvio, porque no son robots tampoco.
No, claro. Y pero se va el shock, se va el trauma, y puedes reprocesar normal. Pero hay gente que está hace 40 años con un trauma y eso les encadena una enfermedad física por estar hace 40 años con cortisol elevado. Claro, para aprender a perdonar, para aprender a sanar miedos, ansiedad. Sirve para muchas emociones, no solo para trauma.
Solo para entender qué, cuáles son los efectos que te dan el cortisol elevado.
El cortisol elevado hace que el cuerpo esté en lucha o huida, que es el sistema de emergencia ante cuando nos corrían los leones en la época de las cavernas, o había desastres naturales o depredadores. Se pone en ese sistema de emergencia de peligro. Entonces Tienes taquicardia, tienes problemas digestivos porque la sangre se va de los órganos digestivos para ir a las piernas para correr más rápido y para pelear con fuerza. Como adrenalina, lucha o huida. La adrenalina es otra hormona que también está cuando te enojas, cuando tienes miedo. Noradrenalina es otra. Esas son las más comunes. Entonces, y eso, el cortisol se ve en un estado, en un análisis de sangre, el estado de cortisol. Entonces, en ese estado no es para vivir ahí, es para por momentos. Si tienes que correr rápido porque te corre un perro, en esa época nos corría un león. Pero si vives en ese estado de lucha o huida, te enfermas. Cualquier médico te lo puede decir. Empiezan problemas cardíacos, riñones.
Yo tuve ataques de pánico, depresión, me empecé con un poco de agorafobia, ya me daba miedo salir de la casa. Fue en el 2001. Y me puse así porque no era capaz de, la ansiedad era tanta que no era capaz de tragar. Sí, eso es tremendo. Yo digo que solo el que lo ha vivido lo entiende, porque es como que un león te va a comer, pero el león no está ahí. Entonces nadie entiende la ansiedad que tiene nuestra mente.
Sí, y a veces no eres consciente por qué. Exacto, a veces sí, a veces no. Entonces la mente juega un papel muy importante en la salud física también.
Y también ayuda a las personas como tú que han tenido enfermedad, porque ya hablamos de los traumas emocionales, pero vienen a ti también personas, digamos, que le dijeron no te vas a curar de esto o de aquello físicamente.
También yo no puedo prometer nada ni dar un diagnóstico porque yo no soy médico, pero vienen con diagnósticos y yo les digo, mira, a todas las personas les enseño lo mismo, lo mismo en los cursos, en los retiros de Depende la duración del programa, tengo muchos programas, es más profundo o no. Pero cuando entienden que a la par de un tratamiento, si no perdonan, si no sanan su tristeza, lo que no soltaron del pasado, sea un duelo no resuelto, enojo, rencor, y viven en ese estado de lucha o huida, al cuerpo le va a costar mucho más recuperarse. Y el médico le dice lo mismo que yo. Entonces, perdido por perdido, le digo empieza a hacerlo. Por más que el diagnóstico sea lapidario y lo empiezan a hacer, lo empiezan a hacer, lo empiezan a hacer, y muchas veces, no siempre, depende de la persona y sus hábitos también, empieza el cuerpo a reparar. Porque si tú frenas el lucha huida, el cuerpo sabe cómo reparar. Obviamente hay que hacer ejercicio, comida saludable y todo lo que ya sabemos, ¿verdad? No es una cosa y el resto nada. Somos un sistema integral: cuerpo, mente, espíritu. También el vacío espiritual es muy importante.
¿Tú crees que el rencor enferma?
Sí, el rencor es de las emociones más tóxicas. Y lo que decías un ratito, si pasaron muchos años y no perdonaste, y cada vez que piensas en eso el cerebro cree que otra vez está pasando, tienes todo el tiempo en tu sistema esas hormonas que te hacen daño.
¿Has visto una, digamos, sanación? Porque eso es casi que también una sanación espiritual. Igual que tú crees en Dios, pues le llamo Dios a mi poder superior. Período. ¿Has visto alguna sanación impactante de alguien que no podía perdonar? Es que, gente, a ver, me mataron a mi hijo, por ejemplo. Ayudarles a perdonar cosas grandes.
Sí, esas cosas las veo a diario. Yo voy a las cárceles y estoy ahí con personas que hicieron de todo, que mataron, que violaron, que asesinaron. Y también estoy ayudando del otro lado, a la familia de las víctimas. Entonces veo lo que se lo que se te puede ocurrir, lo más doloroso del ser humano, lo he visto y lo veo. Y sí, he visto muchos casos que al perdonar, el cuerpo empieza a sanarse también.
¿Cómo le ayudás a los presos?
Igual que a todas las demás personas que estamos acá.
¿Vos vas a buscar un preso que ya te amó?
No, no, voy a las cárceles y les enseño ahí el curso, igual que lo hago Es que la cárcel está llena de gente herida, verdad.
La gente herida hiere.
Y claro, ellos en su infancia casi todos fueron abusados, violados, agredidos, abandonados. Entonces luego hacen lo que hacen, ¿no? Y yo no juzgo a las personas.
Qué bonito.
Sé lo difícil que es para las víctimas. Mucha gente me critica porque voy a las cárceles.
Y yo fui a las cárceles 13 años también, no a hacer lo que tú hacías, pero también ayudar de otra manera. Y siempre les decía: cuéntame de tu niñez. Bueno, tuve gente que me dijo: me quemaba, mi padrastro me quemaba con cigarrillos, me amarraba con cadenas. Entonces, exacto, ¿quién es uno para juzgar? No es excusa, no, pero son gente herida que solo sabe herir.
Sí, entrenas la compasión. Y mi maestro Jesús, a pesar de que ya no tengo religiones, y yo trato de imitarlo a él, que no juzgues que decía que todo el mundo merecía perdonar y volver a conectarse con su divinidad.
¿Tuviste algún encuentro con Jesús o por qué él es tu maestro?
Desde niño lo amo, no tengo noción desde cuándo, pero bueno, sí tengo mucha conexión con él.
Qué bonito, nosotros también. Somos muy creyentes.
Bueno, ahí nos juntan, por algo nos juntan.
Sí, cuéntanos de tus programas, o sea, ¿quién, cuáles son los programas que tienes y quién es la persona ideal para que vaya a cada programa?
Presenciales tengo el inicial que se llama Vuelve a tu Centro, que son 3 horas donde enseño la técnica que recién hablábamos de los puntos de acupuntura, enseño ahí poner límites, el perdón, cómo visualizar, como lo básico, digamos. Después tengo retiros de 4 días que ahí son muy intensivos. Y luego el programa más largo que había creado se llama The Givers, le di 4 años seguidos. Ese es online, 100% online para la gente de habla hispana de todo el mundo. Y el año que viene tengo unos nuevos planes de hacer algo un poco más largo que The Givers, que eran 6 meses. Ahora lo voy a hacer un poco más largo para que la gente no abandone y sostenga la práctica.
Sí, ¿y cuál es la diferencia? O sea, porque ya hay gente que nos está viendo ahorita, está diciendo yo quiero ir, ¿verdad? Entonces, ¿cuál es la diferencia del de 3, el de 6 días? Y el online?
Es que voy enseñando más herramientas en el de 6 meses, lógicamente, y vamos pasando por muchos temas que los seres humanos solemos sufrir: vínculo materno, vínculo paterno, apegos, traumas, miedos, ansiedad, duelos. Como es más largo, vemos más temas, pero en el inicial les enseño las técnicas base para que luego cada uno lo aplique a lo que cada uno vive, digamos.
Sí, ese yo diría que es como el apagar un fuego urgente.
Sí, exacto. Vuelve a tu centro es el inicial, es como para sacar Empezar a limpiar el dolor y empezar a visualizar. Que ojo, hay gente que solo hace ese y me escribe que está feliz y logró todo lo que quería y nunca más hizo algo más largo. Y además de eso, las pongo a la base, que son 2 técnicas y 4 meditaciones gratis, las pongo siempre en mi web gratis. Yo no hago esto por dinero, lo hago porque es mi misión, así que nadie se queda afuera de mis enseñanzas, que en realidad tampoco son mías. Yo me considero un simple mensajero que recuerda muchas cosas antiguas.
Wow, qué bonito. ¿Tienes qué libros podemos encontrar tuyos?
Todavía no está publicado, ya viene entonces. Sí, se está creando, esperemos que el año que viene lo pueda terminar. He viajado mucho y no he parado, así que no le he dedicado todavía ese tiempo, pero espero el año que viene.
Pero tienes mucho contenido, yo estuve viendo, ¿verdad?
En redes hay videos, hay muchos vídeos que pueden encontrar.
¿Cómo se llama?
Juanlucasmartin.com es la web donde están toda la información de los cursos, y Juan Lucas Martín Oficial es el Instagram donde más contenido subo por ahora.
La hipnoterapeuta inglesa Marisa Peer dice que muchos de los techos mentales vienen de no soy suficiente, entonces la creencia no soy suficiente, no soy capaz, no soy suficiente.
No me merezco. Esas en occidente son las más comunes, sí, por el miedo y la culpa que hemos recibido en la educación.
Entonces, como si te está oyendo un papá, una mamá de un niño pequeño, ¿verdad? ¿Qué le dirías tú que no deben hacer los padres? Que lo hacemos con buenas intenciones, ¿verdad? Pero no nos damos cuenta del daño que podemos estar creando en ese niño.
Lo primero es sanarse uno, porque por más que tú le des un librito de qué decirle, si No sanas tus traumas de la infancia y tus creencias, se las vas a transmitir igual. Y los niños no son tontos, niños son niños, te miran. Y si tú le dices algo y después haces otra cosa, te observan que hiciste otra cosa. Entonces no es tanto lo que le decimos, es el ejemplo, el ejemplo que le damos. Y para eso tienes que cambiar los paradigmas y las creencias que recibimos de niños. De 0 a 7 años se graban casi todas las creencias porque el cerebro está en una onda muy lenta que se llama theta y se cree todo en esa onda. Luego cuando crecemos empieza a acelerarse más y los adultos la tenemos en beta, que no se cree todo salvo que medites un rato largo. Pero los niños se creen todo porque naturalmente están en esa onda. Entonces si tú le dices enojado porque estás impaciente o cansado, no te lo mereces porque te peleaste con tu hermanito, no sacaste una buena nota, el niño se lo cree y dice no me merezco cosas buenas porque me lo dijo mi papá, porque me lo dijo mi mamá.
Sí, sí, sí. A mí una profesora en octavo, en tercero de primaria, 8 años, me dijo que yo no servía para las matemáticas y que yo iba para atrás como el cangrejo. Bueno, delante de toda la clase. Yo decía, uno como niño no duda del adulto, porque si el profesor te dice bruta, yo hoy le diría bruta a usted, ¿qué le dice eso a una niña? Pues sí, pero el niño no es capaz, que el niño asume y duda de sí mismo.
No tienes el discernimiento correcto. Y te lo crees. Además de porque le hace el poder, es por esto a nivel biológico que está absorbiendo todo.
Qué interesante, que vos hablás de eso todo el tiempo. Porque yo sé hacer hipnoterapia y sé la importancia, cómo en las ondas theta tú puedes acceder al subconsciente, pero no sabía que los niños estaban en ondas theta.
Naturalmente. Nosotros los adultos lo tenemos que bajar intencionalmente con una meditación, con ciertas cosas, pero ellos naturalmente nacen así porque están aprendiendo. Entonces necesitan creerse todo lo que es está ahí.
Hasta qué edad están ahí?
Hasta como los 7, 8.
Tú tienes hijos?
Uno de 12.
Ay, qué lindo.
Sí. Y qué, a ver, todos como papás, yo creo que la mayoría tenemos la mejor intención de hacer lo mejor con ellos, pero qué crees tú que has hecho muy bien con tu hijo?
Uy, qué buena pregunta. Me preparé mucho. Obviamente tengo errores, seguramente, y me los va a decir Pero no meterle paradigmas limitantes, sobre todo no inculcarle el miedo y la culpa que a mí me inculcaron en las religiones.
Sí, ¿cómo te inculcaban miedo? ¿Te vas a ir al infierno?
Sí, Dios te va a castigar, enseñándome un Dios castigador en vez de un Dios amoroso, misericordioso. Carencias económicas, de que si tienes dinero vas a ser mala persona, así te vas a ir al tetrainfierno.
Exacto.
Sí, eso me encargué de que no. Eso sí creo que lo hice bien, no, que no se las crea.
Y sí, qué bien, muy importante. Yo siempre, yo tuve el mismo problema, yo creía que el dinero era malo. Y yo decía, mi mamá muy linda, la amo, la quiero, son, repiten, me decía, no te vas a comer ese plato, tú sabes cuántos niños hay en el África que no tienen nada que comer. Y yo me acuerdo chiquita, pero como que puedo ver la imagen sintiendo culpabilidad porque yo tenía un plato de comida. Obviamente no era la intención de mi mamá, era que comiera, verdad. Pero uno como niño, entonces ya cuando crecí y empecé a tener aspiraciones, yo pensaba: pero si tengo techo y tengo un plato de comida, ¿por qué voy a pedir más? Verdad, o sea, me sentía mal, me sentía culpable.
Exacto, sí, eso es lo peligroso. Y además, cuanto más recursos genera, más puede inspirar a otros y más puede ayudar a otros que todavía no saben cómo hacerlo. Entonces Sí, eso es una de las grandes creencias de algunas religiones que te hacen pelearte con esa energía que es el dinero. Es un medio de intercambio, una energía. Einstein decía: todo en el universo es energía, todo, tu cuerpo, el dinero, la mesa, todo. Nada más que las creencias y la emoción que le pones a la energía te hace distanciarte o alejarte de eso.
Exacto.
Entonces sí, hay mucha distorsión con respecto a eso.
Sí, yo tuve que aprender que el dinero es una herramienta que te da opciones, para liberarme de esa, de ese miedo, y que me iba a ir al tetra infierno si tenía metas. Yo digo, bueno, el dinero es solo una herramienta, y si tienes más dinero tienes más opciones, ¿verdad? Y si tienes menos dinero, y yo quiero opciones, quiero libertad, quiero ayudar, quiero compartir.
Sí, mientras lo vivas con desapego, quiere decir que no te dé un infarto si lo pierdes, no te mueras, o no estés en esa avidez de no disfrutar nada porque quieres más, más, más, más, y se te olvida ser buena persona por eso. Bueno, obviamente eso todos lo sabemos, no hace falta aclararlo. Eso no te va a llevar a la felicidad, pero tampoco vas a ser feliz si tienes mucho amor pero no tienes para darle comer a tus hijos. Sí, hay que buscar el equilibrio de la abundancia en todo sentido.
Qué bonito eso. ¿Cómo has encontrado todo el equilibrio?
Con la práctica, cuestionando, cuestionando Tuve 3 religiones, fui católico, budista, taoísta. Hasta que dije basta, todas las religiones están todas distorsionadas. Entonces empecé a investigar, investigar, investigar, y fui encontrando ciertas cosas sin distorsión. Y bueno, formé mi propia filosofía, y eso le enseño a mi hijo. Primero ser buena persona, tener valores, ayudar.
Que creo que eso es universal a cualquier religión, por lo menos monoteísta.
Exacto, es que Dios es amor, que Dios es amor, no un ente castigador, que ahí es la fuente de todo. Pero también le enseño que no te falte nada, pues si te falta algo va a ser disarmónico. Y además, si uno quiere ayudar, cuantos más recursos tengas, más ayudas. Exacto, yo ayudo a muchas más personas ahora que tengo recursos que antes cuando no tenía ni para mantenerme.
¿Quién fue el que dijo no ayudas a los pobres convirtiéndote en uno de ellos? ¿Has oído esa frase?
Sí, sí, también hay gente que se molesta porque dice bueno, pero la gente no es pobre porque quiere. No, nunca jamás alguien dice eso. Pero sí, yo conozco mucha gente que era pobre y empezó a practicar esto y salió de ahí, puede inspirar y ayudar. Y todo el mundo conoce casos así de personas que no tenían para comer y hoy son multimillonarios y buenas personas.
Así es.
Entonces sí, cuando a mí me dicen bueno, el dinero no hace la felicidad, no, jamás dije eso, pero la pobreza tampoco te da felicidad. Entonces hay que buscar un equilibrio de abundancia a nivel de cada uno quiera, pero primero el amor, el desapego, la compasión, y desde ahí, si no tienes apego, no sufres.
Me encanta lo del desapego porque yo hablo mucho también del tema del dinero porque lo sané. Precisamente, igual la gente, el problema es amar el dinero y usar a las personas. Uno usa el dinero y ama a las personas. Pero me encanta esa palabra que estás diciendo, el desapego. Es así, miedo, que no vengas hacia nada, de que vengas desde el amor y no desde el miedo.
Exacto. Y si lo pierdes, no hay sufrimiento. El apego es la causa de nuestro sufrimiento.
Es un tema profundo, no, para otro capítulo. No, no, espérate, porque hay gente Sufriendo por amor, apegados a otro ser humano, a lo que sea que te apegues. Cuéntanos eso.
Vas a sufrir si el objeto de amor sea una persona, dinero, una casa, lo que sea, lo pierdes, tu país, a veces lo que sea.
Sí.
En cambio, cuando tú te desapegas, puedes amar sin apego. Es lo que enseñaba Jesús, el amor incondicional. La palabra lo dice, es incondicional, quiere decir no tiene condición. Te amo si estás, si no estás Si te fuiste de este mundo, te sigo amando. Si te digo te amo y cuando te vas de este mundo me enojo con Dios, me enojo con la vida, y por qué me abandonaste, eso no es amor. Si creo que soy feliz porque tengo dinero y de repente quiebra mi negocio y pierdo todo y ahora me deprimo, bueno, no, ahí había mucho apego. Y así con el país, con lo que sea. Si tu hijo te dice me voy a 10.000 kilómetros de distancia a estudiar, o mi misión es otro lado, y tú le metes culpa, miedo, sufres, te deprimes. Eso no es amor. Amor incondicional es te amo, haga lo que hagas. Por eso nos cuesta tanto, es el estado más elevado, pero todos podemos hacer eso. Sí, hay que practicarlo.
Claro, y eso es lo que te quiero preguntar, danos unos tips de cómo empezamos a practicar el desapego.
Mi hermano se suicidó, alguien que se suicida, en mi caso no lo aviso, a veces te avisan. Mi hermano lo avisó y yo no sufrí.
¿Qué edad tenías cuando sucedió?
No, fue hace 5 años.
Ya tenías mucha información.
Pero vengo practicando hace mucho. Y mi madre también partió de una manera trágica y yo no sufrí. Y eso me ayuda a mí a inspirar a personas que le pasaron cosas peores, porque lo practiqué. Te tienes que preparar, no tienes que esperar a que te pase para practicar, tienes que prepararte al desastre. Desapego.
Pero a ver, cuando decís que no sufriste, ¿a qué te referís?
O sea, obviamente, perdón, no, tú puedes estar triste y no sufrir.
Sufrir es el dolor sostenido en el tiempo, como la angustia, como prolongada. No está mal llorar, obviamente. Ojo, que no se malinterprete, porque a veces digo esto y dicen: ay, ¿cómo? Que eres un témpano de hielo y lloras, no lloras. Sí, puedes llorar ante la partida de un ser amado. Pero no se sostiene en el tiempo, no sufres.
Ya, sí, sí, sí, te entiendo.
El sufrimiento es cuando el dolor permanece y te apegas al dolor. El por qué, por qué hay personas que hace 20 años partió un ser amado y se deprimen el día del cumpleaños o en Navidad o en Año Nuevo. Y yo estoy seguro que las personas que se van de este mundo y te ven que hace 20 años estás deprimido porque le recuerdas con tristeza, te dirían que estás ¿Qué estás haciendo? Si estoy mejor que ahí, ¿qué haces desperdiciando tu vida triste por mí, que yo estoy mejor? Pero como nos enseñaron a apegarnos y un montón de fantasías medio infantiles de qué pasa después de la muerte, entonces tenemos terror a la muerte nuestra, de un ser amado, de un hijo, de un padre, madre.
¿Hay algún tipo de diálogo interno, práctica, que alguien digamos, alguien está en pañales, es una persona muy apegada, llámese a una cosa, a un lugar, a un ser querido. ¿Hay algunos pasitos de bebé que le pudieras dar para empezar a soltar?
Y bueno, primero soltar el miedo a la muerte, soltar con respecto a este tema, soltar el miedo, el control de todo lo malo que puede pasar, empezar a vivir más el presente. Y para eso hay que revisar qué vivió en el pasado, porque tal vez tiene muchos miedos porque tiene muchos traumas y resolver. Entonces empezar a practicar agradecer el presente, no estar pensando qué va a pasar y cuándo. Agradecer, aprender del pasado, sanar el pasado, agradecer el presente y agradecer todo lo bueno que puede venir. Y con respecto a las personas, y amarlas sin estar pensando qué va a pasar.
Sophie, por ejemplo, le da mucho miedo que nos muramos su papá y su mamá.
Y hace poco me recordó de que cuando yo tenía un año, la hermana de mamá se murió y me llevaron al funeral, pero tiene como 11 meses, ni un año, era una bebé literal. Y no sé, el otro día, no sé si por eso, porque yo toda la vida he tenido como un trauma.
Bueno, puede ser por eso. A pesar de que no tienes memoria consciente, pero la memoria celular y en el cerebro eso se imprimió. Lo que pasa está inconsciente. Uno recuerda más o menos entre los 3 y 4 años de edad, pero no quiere decir que todo lo que viste antes no lo sentiste. Tal vez sentiste el dolor familiar, a pesar de que no tengas imágenes, o tal vez no, fue otra cosa. Pero siempre, casi siempre, los miedos tienen que ver con traumas no resueltos, que puede ser ese que te apareció, se hizo consciente o no, u otro. Pero lo puedes trabajar y vivir sin miedo a que les pase algo.
Bueno, voy a tu evento pasado mañana y lo vas a trabajar.
No, porque de verdad le da así como que si no Sí, mi esposo y yo no contestamos el teléfono una hora.
Hasta hoy en día tengo 27 años.
Bueno, por eso es un ataque de ansiedad, claro. Y cualquier trastorno de ansiedad viene por traumas no resueltos, salvo que sea por algo, un desequilibrio orgánico, que no es tu caso, pues te das cuenta. Pero puede haber algo ahí en el pasado que no terminaste de aliviar o está inconsciente. Entonces está el miedo a que vuelva a pasar algo.
Cómo te das cuenta si es un desequilibrio hormonal, dice, orgánico, orgánico.
No, porque la veo y me doy cuenta que no es una chica totalmente sana, que eso tiene que ver con un trauma puntual. Ese miedo puntual es con un trauma, porque es un miedo muy puntual. Y como es muy puntual, por eso no es que tiene ansiedad por todo, no, no, no, específico. Sí, sí.
Sí, sí, sí, interesante. Bueno, ¿tú tienes alguna otra pregunta de tus miedos?
Ese es mi único miedo.
Después en el curso lo trabajas.
Sí, después en el curso les cuento.
Ahora, hay miedos normales, Juan Carlos Sanchez Balza. Cualquier mamá, si tú le preguntas qué te da miedo, dice que se me muera un hijo. Pero lo que es anormal es que estés pensando en eso todo el tiempo, ¿verdad?
Sí, exacto.
O sea, yo le rezaba a Dios y le decía, Dios, mañana mataba a mí, no a mis papás. Claro, lo cual no es normal.
Sí, no, no, yo sé que te hace gastar mucha energía. Yo sé que no es normal.
Ya sé que lo sabes, por eso te lo confirmo.
No porque me quería morir, solo porque por alguna razón era como que si vas a matar a mis papás, matame a mí en vez.
Mira lo que es la mente, que llega al punto de la película fantasía catastrófica, que no pasó, hasta pensar, ok, me muero yo antes. Mira hasta dónde va la mente. Y en realidad ni siquiera llegas a esa instancia porque no va a pasar. Casi siempre sufrimos por cosas que no terminan pasando. Yo no diría el miedo es normal, diría es una respuesta biológica normal ante emergencias.
Claro, si te sale un hombre y me empieza a perseguir en un callejón oscuro, pues está bien que se active el fight or flight.
Sí, porque te va a hacer correr más rápido, tener más fuerza. Pero si vives en ese estado, no, no es normal. Se normalizó mucho el miedo. Ah, bueno, pero es normal vivir con ansiedad, pero es normal esto, pero es normal. No, a ver, no es normal. Lo que pasa que se normalizaron muchas cosas en la sociedad moderna que no son normales. Sí, es, hay que trabajarlo. Lo que pasa que también hay que romper el mito de el psicólogo solo para los locos. Entonces, como no estoy psicótico viendo alucinaciones, solo tengo ataque de pánico, entonces no voy al Colón, no te vas a desgastarte, hasta te puedes enfermar físicamente. Ya lo vimos.
¿Tú vas al médico?
Si hace falta, sí. Gracias a Dios hace mucho que no.
Eres muy saludable porque trabajas todo esto.
Sí, a partir de lo que me pasó me cuido mucho en mi alimentación, deporte, mis emociones. Todo el tiempo estoy registrando qué emoción trabajar o pensamiento. Aparte, como lo enseño, intento estar todo el tiempo haciéndolo, ¿verdad? Me gusta ser congruente. Soy humano como todos. Y me enojo y me frustro y tengo emociones, pero me duran menos porque estoy consciente de estar trabajándolas. Aparte que porque el que primero se lastima con estrés soy yo, y ya aprendí a no lastimarme.
Y si alguien que nos está viendo y no puede ir en este momento a tu taller y tiene niveles de estrés muy altos, digamos que viven ese fight or flight, verdad, sí, como que ¿Qué pudiera? Igual volvemos a los pasitos de bebé, verdad, porque ya lo más avanzado lo vamos a ver en tu taller, que yo también voy a ir. ¿Qué pasitos de bebé para controlar un poco, empezar a, digamos, activar el digiere y relájate?
Como la fórmula más fácil, gratuita y simple, siempre le digo a las personas, es levántate a la mañana, cierra los ojos Te sientas al borde de la cama, cierras los ojos y empiezas a agradecer. Respirar por la nariz, no por la boca, porque te da ansiedad. Agradecer. Te vas a dar cuenta que tienes mucho más de lo que pensabas. Agradecer lo simple, que despertaste con vida, tienes aire en tus pulmones, tienes dos piernas, dos brazos, puedes caminar, cepillarte los dientes, tienes agua potable caliente, comida. Un poco, un porcentaje muy pequeño del mundo tiene acceso a todo.
Perdemos perspectiva y lo das por obvio.
Eso no es que puedes abrazar a un ser querido, agradecer. Agradecer es la llave para mí que abre más fácil cualquier cerradura que te lleva a la felicidad. No conozco personas agradecidas que sean infelices.
Qué bonito. Otra frase que oí, que tampoco sé quién es, no es que el que es feliz agradece, sino que el que agradece es feliz.
Otra manera de decirlo.
Sí, qué bonito. En cambio No sabía lo de la boca, por eso es que ahora la gente se pone un tape aquí para respirar por la nariz de noche.
Eso puede ser para no roncar o no desgastar cuerdas vocales, o no sé si a veces lo usan para trastorno de ansiedad, creo que no, pero eso es muy importante. Siempre que inhalas, boca cerrada. Inhalar por la boca es hiperventilar, eso puede desencadenar un ataque de pánico, para que veas lo importante de respirar por la nariz.
Sí, qué bonito.
Entonces, como eso sería como lo fácil, agradecer a la mañana, en la noche. Y luego pueden descargar gratis las 4 visualizaciones, visualizaciones que puse en mi web, donde empiezas a practicar cómo proyectarte en todas las áreas de tu vida positivo.
Ya mismo hay que ir a descargar eso, juanlucasmartin.com, en la web, en descargas.
También está en Spotify, YouTube.
Excelente. Martín, gracias por esa misión tan espectacular. No veo la hora que sea jueves para ir a ver tu conferencia.
Pasado mañana. Sí, ahí nos vemos.
Muchas gracias. Sigue siendo luz, eso es muy importante. El mundo necesita luz.
Bueno, todos podemos serlo.
Igualmente, gracias.
Gracias. Chao.
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