YO CREO 100% EN MI CON MICHELLE GALVÁN

In this Spanish‑language interview hosted by Margarita Pasos (with co‑host Sofía Pasos), journalist Michelle Galván shares the full arc of her personal and professional journey. She recounts how, from the age of nine, she visualized becoming a presenter on the flagship news program Primer Impacto, and how that dream guided her early steps in Monterrey, starting as a teenage weather‑forecast presenter for TV Azteca. She describes the violent threats faced by journalists in Mexico, including a 2010 terrorist attack that left a live grenade in the newsroom and a later cartel‑related death threat that forced her to adopt security protocols. Michelle also opens up about deeply personal challenges: being told she had a low chance of pregnancy, the loss of her first child at six months, and the eventual birth of her daughter Megan during the COVID‑19 pandemic, highlighting the emotional resilience required. She discusses her separation from her partner, the difficulty of maintaining a public persona while navigating private pain, and the importance of therapy and self‑love. Central to her narrative is a “system of success” built on clear vision, unwavering belief, relentless action, and the willingness to move the chess pieces of opportunity—illustrated by her move to the United States on an O‑1 talent visa, her work at Univisión Houston, and finally securing the role of official presenter on Primer Impacto. Throughout, she emphasizes the power of visualization, perseverance over 20 years, and the responsibility of journalists to serve the community, citing initiatives like “Rampas por Nuevo León” that improved accessibility for people with disabilities. The interview concludes with advice for viewers on self‑esteem, seeking professional help, and maintaining love and respect for family despite separation.
Chapters
La historia de éxito y resiliencia de Michelle Galván en la nueva temporada de Yo Pude, Tú Puedes. Michelle, tú eres presentadora oficial de Primer Impacto.
Siempre tuve como muy claro, ya sabes, cuando te preguntan: ¿Qué quieres ser cuando seas grande? Y decía: ser presentadora de Primer Impacto.
Todas las cosas que atravesó para llegar a donde está.
Acabamos de ser blanco de un atentado del terrorismo. Cae una granada que no ha hecho explosión y no sabemos dónde está. Venía un temblor y yo veía cómo se movían las lámparas y yo no podía salir.
El Pío para ser mamá.
Que tenías 3% de chance de quedar embarazada.
A mí me decían que yo no podía tener hijos.
¿Algún momento dudaste?
Me sentía incompleta, infeliz, ya pocas cosas, y me sentía poca mujer. Mi primer bebé se fue cuando tenía casi 6 meses. Me hace un nudo en la garganta porque yo llegué perdida, yo llegué destrozada.
Y el tema del que hasta hoy no había querido hablar. Tú estás viviendo una separación.
Yo me casé, me casé muy enamorada. Es la primera vez que me siento en una mesa a hablar de esto y—
Bueno, mi gente, aquí solo traemos, mejor dicho, gente 1A. Esta es una amiga a quien yo quiero y admiro muchísimo, que he tenido el honor de entrevistarla antes, una de las periodistas más importantes de habla hispana en el mundo. Si aquí hablamos de premios, reconocimientos, no terminaríamos. Pero además que lo soñó, lo visualizó desde chiquita, de primer impacto. Michelle Galván, Mitch, ¿cómo estás?
Qué gusto estar con ustedes. Oye, después de esa presentación, no, bueno, ya es otro premio más, de verdad. Margarita, sabes cuánto te admiro. Sofía, me encanta todo lo que haces, soy tu fan en Instagram.
Qué linda, Mitch, gracias, yo la tuya.
Felicidades, somos amigas en Instagram.
Sí, qué bien, qué bien el poder estar.
De la transnacional.
Mitch, cuéntanos cuándo tú empezaste en Monterrey, México. Tú eres de Monterrey, ¿verdad?
Sí, yo soy de México, de Monterrey, que está ubicada al norte precisamente de México.
Sí, divino Monterrey.
Se parece mucho a Medellín, ¿sabes? Cuando fui a Medellín es es muy similar y se come muy similar también. Ahí comencé.
¿Y tú veías Primer Impacto en la tele cuando estaban Mirtha de Llanos y María Celeste? Me imagino quiénes presentaban Primer Impacto.
Fíjate que eso fue mucho antes, yo tenía 8 o 9 años, vivía en Irapuato, que es un pueblito en el Bajío donde se cosecha la fresa. Divino, todo lo que exporta México de fresas viene de ahí, de ese pueblito del Bajío. Y ahí llegaba Primer Impacto con Mirka de Llanos y con María Celeste Raráz a mi casa. Y una vez yo estaba viendo la televisión y yo vi a Mirka y dije: algún día voy a estar ahí.
Y tenías 9 años.
Yo tenía 9 años y mi mamá agarró mi manita y me dijo: y en esa silla. Y hoy estoy en esa silla y acabo de entrevistar además a Mirka, que es divina, y le contesta esta anécdota y le digo: y ahora estar frente a ti, o sea, refuerza mi plan, mi destino de vida.
El poder de la claridad, el que sabe para dónde va lo logra. Cuando llegó el que va para cualquier parte, cualquier camino le sirve.
Pregunta, pero si esto era de tan chiquita, vos seguías visualizándolo y pensándolo como a los 11, 12, 13, siempre, o fue algo que se te olvidó y volvió a tu vida como ya en la adolescencia?
Siempre tuve como muy claro, ya sabes, cuando te preguntan qué quieres ser cuando seas grande, yo decía ser presentadora de Primer Impacto.
Y no era presentadora de televisión, era de Primer Impacto, ¿no?
De Primer Impacto.
Súper específico.
Estaba muy clara. Bueno, pero si el programa se acababa en ese entonces, imagínate yo qué iba a hacer, ¿no? Entonces sí, estaba muy clara en que iba a ser Primer Impacto. Hoy Primer Impacto tiene ya 30 años al aire, es uno de los programas líderes a nivel internacional para nuestra comunidad en Latinoamérica. Bueno, nos va fenomenal, de verdad. Y yo creo que lo que ha mantenido Primer Impacto a lo largo de todos estos años es la esencia de ¿Cómo podemos ayudar? Somos ese puente que conecta al niño que necesita esas prótesis con la fundación que las da.
¡Qué lindo!
Esa es una misión maravillosa que todos los días me levanto y agradezco por estar al frente de ese programa junto a Pamela Silva y todo nuestro equipo de producción.
¡Qué belleza, Mirtha! Ahora, vamos a Monterrey. Te conviertes en periodista, empiezas noticiero, uno va dando pasos hacia, ¿verdad? Lo hablábamos ahora precisamente, estuvo Mirtha sentada donde estás sentada tú. Hablamos, uno empieza, verdad, la gente a veces llega a una empresa o a la televisión y quiere empezar aquí. Tú pagaste tu derecho de piso en Monterrey, cuéntanos un poquito de esa experiencia.
Sí, lo pagué, mira, eso fue tremendo. Me tocó, primero me tocó ingresar como presentadora del pronóstico del tiempo. Yo fui a hacer un casting, tenía 14 años, iba a cumplir 15.
Ay, chiquitita.
Súper chiquita, sí, súper chiquita, y en mi vida había visto un pronóstico del tiempo porque yo venía de Irapuato, allá ni existía, y salías y veías como, uno decía, va a llover, Sí, sí, los pájaros volaban en círculo, era porque iba a llover, ¿no? O si las hormigas iban en línea recta, era porque iba a llover, todo eso. Y cuando yo llego a TV Azteca y me dicen: Bueno, ¿y tú qué haces aquí? Y le digo: Yo vengo a hacer el casting del pronóstico del tiempo. Pero, ¿cuántos años tienes? Yo no lo voy a decir hasta que yo no pase este casting. Y yo me iba dando cuenta cómo hacían las otras presentadoras su casting, y yo iba agarrando lo mejor de cada una, lo que más me gustaba de cada una. Entonces hice como una compilación Y cuando llega mi turno, pues yo era una mezcla de todas y con mi esencia, ¿no? Y al final me dicen: el director de noticias te quiere ver en su oficina. Y yo: ay, Dios mío, ya saben que yo tengo 14, que voy a cumplir 15 años. Dios mío. Yo iba con mi mamá, mi mamá me estaba esperando en el estacionamiento de TV Azteca. Y cuando me siento con Luis Padua, que le mando un fuerte abrazo, me siento con él y me dice: bueno, nos gustó mucho tu casting. Tienes mucha frescura, tienes liderazgo frente a la cámara que nos gusta mucho. ¿Qué has hecho antes? Yo, pues he hecho muchas cosas, yo modelo, yo estudio, yo todo lo que tú me pongas a hacer yo lo voy a lograr. Y me dice: OK, te quedas con el pronóstico del tiempo. Eso me duró un año, después me fui a Televisa y un día, un buen día, mi entonces jefe Francisco Cobos, hoy uno de mis reporteros estelares, Me pregunta: ¿qué quieres hacer? ¿Quieres dar espectáculos porque tienes como toda la pinta, la pinta, no, el carisma para dar noticias? ¿O te quieres noticias de espectáculos? ¿O te quieres quedar a dar noticias serias? Y dije: no, yo quiero llegar a Primer Impacto, y para llegar a Primer Impacto tengo que dar noticias serias. Y me dice: ok, pues entonces vas a tener que salir a reportear. Y vas a tener que ganarte el respeto de la gente y contar sus historias, porque si tú quieres llegar allá, se tienen que contar las historias bien contadas.
Y era difícil salir a la calle.
Muy difícil. Mira, recuerdo una vez que yo dije: ¿Qué historia voy a contar que sea diferente a todas las demás que ya han visto? Y recuerdo perfectamente que ese día, así como que Dios me lo puso, y se acerca una persona en silla de ruedas y me dice: Señorita, pidiendo limosna en la calle, y yo veo que batalla para subir la banqueta, la acera de donde él estaba pidiendo limosna, y yo dije: "Ahí está la historia". Al día siguiente le pedí a mi jefe que me diera una silla de ruedas y me salí en silla de ruedas con esa persona a recorrer las calles del centro de Monterrey. Y bueno, para no hacerles el cuento tan largo, logramos crear una iniciativa que se llamaba Rampas por Nuevo León, en donde se creaban las rampas precisamente para que la gente tuviera acceso, la gente discapacitada tuviera acceso a pues una mayor movilidad en Nuevo León, y así se extendió a otros estados.
Qué bonito, maravilloso. Ahora, yo sé que te pasaron cosas muy lindas, y yo amo Monterrey, pero igual que mi ciudad Medellín, han tenido, verdad, sus ondas de violencia también y sus desafíos. A ti te llegaron a amenazar de muerte estando allá. ¿Por qué esas amenazas?
No solo de muerte, también el 6 de enero Me acuerdo perfecto, estábamos mi compañero, mi equipo de noticias y yo, nos acababan de dar el noticiero principal en la noche y eso fue uno de los momentos más difíciles que vivimos a nivel no solamente personal, sino en el periodismo en México, que fue el primer atentado que recibió un medio de comunicación por parte del narcotráfico. Yo tenía 21 años, estaba sentada al frente de mi espacio informativo y recuerdo, mira, eso nunca se te olvida porque se queda en el inconsciente, recuerdo perfecto Hasta los olores recuerdo, recuerdo perfecto cómo se escuchó tan, tan, tan, tan, tan una ráfaga de balas. Y en eso yo volteo y le digo a mi compañero: sabes que yo creo que son los juegos pirotécnicos, los fuegos pirotécnicos, porque los fuegos artificiales, porque estamos en 6 de enero y 6 de enero es Día de los Reyes.
Y me dice: ¿Y estabas al aire vos?
Estábamos al aire en un corte comercial y en eso se vuelve a escuchar y yo: Estos no son cohetes. No, no, ¿qué está pasando aquí? Y entra una de nuestras reporteras, que hoy trabaja para nosotros también en Primer Impacto, y en un estado de crisis, y dice: "Estoy herida, estoy herida, las esquirlas de bala me acaban de rozar". Y veíamos el brazo ensangrentado. Y en eso entra Francisco Kowskis, yo lo admiro muchísimo, es un gran periodista que ha estado hasta como corresponsal de guerra. Y entra y dice: "Necesito que pidan el apoyo". A todas las corporaciones de auxilio y rescate porque acabamos de ser blanco de un atentado del terrorismo mexicano, el narcotráfico. Cuando yo lo veo así de preocupado, de estresado, yo dije: Dios mío. Y voltea y dice: y lo peor de todo es que hay una granada que no ha hecho explosión y no sabemos dónde está.
Adentro del estadio.
Adentro de las instalaciones.
Por eso no entiendo, ¿cómo sabían que estaba esa granada ahí?
Por los mensajes que estaban llegando de narcotráfico.
O sea, ellos les estaban dejando saber. Acabamos de tirar una granada.
Sí, y dejaron incluso un mensaje en un auto afuera para otro cartel. Se estaban disputando, se estaban disputando, sí, disputando la plaza. No, un cartel diciendo: si no paran con esto, esta es nuestra plaza, esto es nuestro territorio, déjense de meter aquí. Y teníamos que dar como ser imparciales hasta con los carteles.
Imagínate tú, pero no entiendo, a ver, ¿vos estás al aire y siguen dando el programa o están avisando en el aire?
Tiene que seguir, sabemos que hay una granada que puede explotar.
Pero, ¿por qué no pueden parar? No entiendo.
No podemos parar porque está en riesgo nuestro mismo equipo de trabajo y nosotros teníamos que hacer el llamado de auxilio a las corporaciones de rescate. Mira, lo mismo me pasó cuando estaba en Ciudad de México. Venía un temblor y yo estaba al aire y yo veía cómo se movían las lámparas y mis compañeros salían y yo no me podía salir porque tenía que estar presentándole al público lo que estaba sucediendo. La información que te va llegando a cuentagotas, tú la tienes que contar, de si va a haber otra réplica, si no, qué hospitales están abiertos, qué zonas se quedan sin luz, etcétera.
O sea, vos sos la que le está ayudando a la gente a saber pues lo que está pasando.
Sí, lo mismo como en un huracán.
Sí, eso es lo que mucha gente no entiende del periodismo, ¿verdad?
Son como héroes, literal.
Claro, claro.
Pues mira, yo creo que el ser héroe en el periodismo es una palabra muy grande, Pero definitivamente tienes una capa que es tu saco de reportero y una espada que es tu micrófono. Sí, y esas son las únicas herramientas y armas que tienes para salir a reportear.
Cuéntame las amenazas de muerte ya personales.
A ti fueron muy difíciles. Mira, yo recuerdo que esa, esa en particular cambió mi vida. Fue un antes y un después. Me di cuenta de lo vulnerables que podemos ser haciendo lo que nos gusta. Me di cuenta de la importancia y la responsabilidad que tenemos como periodistas frente a las cámaras, con un micrófono. Y me di cuenta también, a mi corta edad, 21 años de edad, la importancia de vivir y de disfrutar absolutamente todo. Recuerdo que llegaban coronas a Televisa Monterrey con mi nombre de muerto porque no pasábamos una nota del cartel que quería ser mencionado. Se creó una iniciativa, Iniciativa México, por ahí del 2010, en donde todos los periodistas acordamos en no mencionar más a los carteles, no darles esa publicidad, esa atención que quieren. Exacto. Entonces se dejaron de leer los mensajes que dejaban. Y bueno, cambió un poco con los años, pero, pero en ese momento hubo mano dura por parte del gobierno, hubo mano dura por parte del periodismo con respecto a lo que estábamos viendo, que obviamente no comparado con lo que ustedes vivieron en Colombia, pero sí muy similar.
Sí, sí, sí. Wow.
Y eso te dejó como trauma.
O sea, sabes que me dejó un estrés como postraumático, por así llamarlo, y me dejó una paranoia. Nos daban cursos de la Marina y nos daban cursos los militares y demás de cómo cuando tú llegas a un lugar, por eso yo saludo a todos y les veo las caras y cuento las personas siempre que llego a un lugar. Eso como que me dejó un trauma, por si algo llega a pasar, saber cuántas personas hay, cuántos niños hay. Siempre que me ven en un lugar comiendo, estoy detrás de un lugar seguro o que pueda yo saltar, le da la espalda a la salida.
Eso hacía yo en México.
Hasta hoy en día, hoy siempre detrás de una columna. A mi hija también la preparo de si alguien llega y te agarra, tú gritas, si alguien esto, si escuchas esto, te bajas.
Que además cuando tú estás en Primer Impacto ves muchas cosas. A Sophie le pasaba cuando yo tenía un programa de televisión, claro, yo sabía de las maras en Centroamérica, entonces decía, mamá, pero es que vos estás viendo todo.
Yo sentía que mi mamá era la más histérica de todas las mamás, pero porque ella sabía todo lo malo que había. Claro, otras mamás no están enteradas.
Y tú no sientes así como que tengo una culpa por ser este tipo de mamá, no, hasta cierto punto de sobreproteger a mi hija porque sé lo que está pasando en el mundo.
Es un tema importante y tenemos que trabajar mucho la inteligencia emocional. Yo en ese momento no la tenía y creo que le pasaba nervios a Sophie y se me ha quitado, lo he superado. Pero cuando yo llegué a Estados Unidos, yo tampoco Me sentaba dando la espalda. Yo venía de Medellín, verdad, que fue la época cuando Medellín estuvo muy mal, pero bueno, aquí estamos, que es lo importante. ¿Cómo llegaste? Cuéntanos esa historia. Cuando tú te vas, creo que fue a Houston, ¿cómo llegas a Univisión? Ya tú tenías en la mira, puh, yo voy a Primer Impacto.
Yo siempre tuve en la mira, voy a llegar a Primer Impacto, lo decretaba, lo visualizaba. Incluso hasta recuerdo una vez cuando viajé por primera vez a Estados Unidos, ya estaba grande, Tenía como por ahí de 16 años con uno de los novios que yo tuve y me invitó a un centro comercial con su familia. Y yo recuerdo haber visto los primeros zapatos de suela roja en mi vida y yo me los probé y dije—
Louboutin son, ¿verdad?
Sí, Christian Louboutin. Y cuando caminaba con esos zapatos yo dije: estos zapatos voy a usar. En Primer Impacto. Puedes creer, Sophie, que cuando yo veo las fotos ya años después, cuando me presentan en Primer Impacto, el primer día, el primer día, tú puedes ver esas fotos y los tenías. Yo lo sabía. Y cuando veo las fotos, claro, se me había olvidado, no, con el paso del tiempo. Y cuando yo veo esos zapatos digo wow, el poder de la mente.
Lo logré.
Parece tan interesante porque te iba a preguntar cómo visualizabas, o sea, qué tips para las personas que están escuchando, porque pues Solo decir visualizar puede significar muchas cosas, o sea, como que, ¿qué hacías? O sea, ya ahorita ya diste el ejemplo de los zapatos, por ejemplo. ¿Qué más? O sea, ¿qué más hacías para visualizarte en Primer Impacto?
Mira, yo creo que tener el éxito que tengo, los pasos que me llevaron al éxito profesional para lograr estar en Primer Impacto es un sistema, no es un secreto, no es una puerta que se abre. Es un sistema que se logra precisamente con eso, con visualizar, tener el enfoque, las ganas, no darte por vencido. Incluso la Biblia lo menciona, el éxito, dos veces. Y es eso, no darte por vencido, creer que tú lo puedes lograr. Y yo creía que yo lo podía lograr. Una vez tuve una conversación con mi papá, y mi papá quería que yo fuera abogada como él, y me dijo: no pierdas el tiempo, ¿qué haces en ese trabajo tan mediocre. Y yo le dije, papi, es que yo no voy a ser abogada y yo no soy mediocre porque yo creo en mí. Yo no me diocreo, yo creo 100% en mí.
Yo no me diocreo, yo creo 100%. Me gusta.
Sí, entonces yo creo que yo no soy mediocre porque yo creo 100% en mí.
Wow.
Pero además tomaste acción, Mitch. Eso es importante, la visualización es importante, el creer en ti. Pero hay gente también hoy que cree que si yo visualizo un millón de dólares y me quedo en la casa viendo Netflix, el millón de dólares me va a caer del cielo. Entonces tú te lanzaste a muchas cosas, como cuando te fuiste a Estados Unidos, y vas creo que de chores. Cuéntanos esa historia. Esa historia es tremenda.
Hoy que vengo en sandalias aquí, que se me olvidaron mis tacones.
Perdón, es que de aquí para abajo no nos ven.
Oye, sí, definitivamente ese sistema incluye la acción. Y la acción, que es, por ejemplo, en mi caso era tengo que mover las piezas de este ajedrez para yo llegar a Primer Impacto, porque no va a venir Uber Eats y me las va a mover, ¿verdad?
No.
Entonces tengo que moverlas yo. Y qué fue, fue dentro de este sistema aplicar las herramientas que tenía, los contactos que tenía, los amigos que tenía, y que yo no venía de una familia de periodistas ni de una familia multimillonaria que tuviera contactos, ni mucho menos. Entonces había que mover esas piezas del ajedrez. Y un buen día, aprovechar las oportunidades, un buen día, un buen amigo me dice: vamos, vamos a ir a Houston. Mi novio y yo en ese entonces íbamos a ir a Houston. El papá de Meghan y yo fuimos a Houston y teníamos un buen amigo allá que vivía allá. Y yo me preparé días antes con mi currículum, mi demo, y dije, yo investigué Univision Houston, puse literal así en Google, saqué la dirección y cuando llegamos nos recogieron en el aeropuerto, yo venía en tenis y en short, imagínate mi presentación, terrible, pero no me importó, no me importó porque para mí era más importante llegar a conocer quién estaba al frente de las noticias de Univision Houston. Entonces nos recoge el amigo, llegamos, le dije: antes de llegar a tu casa y hacer lo que tengamos que hacer, porque me estoy muriendo de hambre, pero antes de ir a comer, llévame a Univisión o al otro canal que te queda más cerca, porque traigo dos demos. Y en esos, estos dos demos, yo los tengo que entregar. Voy, vas a lo que ibas, yo iba a lo que iba, yo tenía que aprovechar esa oportunidad.
Determinación, acción, claridad.
Sí, entonces me dijo: vamos. Está de pasada mi casa. Así que bueno, perfecto. Entonces llegamos a Univisión y ese es el primer paso. Ahí es no me di por vencida, no darte por vencido a pesar de los obstáculos que te encuentras. Llegué con el de seguridad, había una reja impresionante. Obviamente nuestra seguridad es tremenda en Univisión. Y para pasar la primera, el primer filtro me dice: sí, usted, ¿a qué viene? Yo me fui atrás a propósito en esta camioneta, bajé el cristal con mi guardaespaldas. Si me hubiera visto ese señor de seguridad, ay Dios mío, que después fue mi gran amigo. Bajamos el cristal y yo: mire, vengo a entregar estos documentos en la mano del director de noticias, no se los puedo entregar a usted, así que por favor ábrame la puerta. Me vio con tanta convicción o con tanta terquedad, no sé qué, que me dijo: ok, ya la van a recibir en el lobby. Para que usted pueda hablar con la directora de noticias. Dije: es mujer, primera pista.
Buenísimo.
Entonces hay que escuchar, hay que estar atentos a nuestro alrededor de todas las señales que vamos recibiendo en el camino. Cuando yo llego al lobby, no se veía, gracias a Dios, ni mi short ni mis tenis. Y me dice la chica: ¿Sí? ¿A qué vienes? ¿Qué haces aquí? ¿Cómo has pasado seguridad? Y le dije: mira, yo vengo desde México y yo tengo que entregarle estos papeles a la directora de noticias. Pero tiene un nombre tan difícil. Yo dije: es gringa, tiene un nombre tan difícil que no lo puedo ni pronunciar. Ese es, y ella misma lo suelta. Ay, sí, Marta Catán, así se pronuncia.
Y yo: claro, Marta, qué tremenda, bitch.
Ay, Dios mío. Y sale Marta, y sale Marta y me ve y me dice: ¿y usted qué hace aquí? ¿Qué quiere? Dije: mira, discúlpame, no, me ha sacado de una junta de directores. Ay, mi jefa preciosa, la amo, la adoro, hasta el día de hoy tengo contacto con ella.
¿Es la misma? Ah, todavía.
Sí, y yo la amo. O sea, ella fue, olvídate, un ángel guardián en mi todo. Pero tú, ¿qué le dices?
Sacas a esta mujer de una junta y tú lo que tienes es tu tema.
Ay, Dios, me puse nerviosísima. O sea, Marta, además tú la conoces y tiene un carácter, tiene sus pantalones bien puestos y tiene ganado el puesto.
A ver, niña, ¿usted qué quiere?
¿Usted qué hace aquí?
¿Qué quiere?
Me acaba de sacar de una junta de directores. ¿Para qué te robo 2 minutos de tu tiempo? El primero es para darte las gracias haber salido. Yo soy Michelle Galván, he hecho durante todo este tiempo noticias, deportes. Yo era mi momento de vender. ¿Y quién mejor que tú para venderte a ti mismo, no? Que te conoces a ti. Entonces me vendí con ella, le dije: este es mi demo, por favor, si se abre una vacante de lo que tengas, háblame. Necesito salirme de México por temas de seguridad. Y me dijo: ¿Y qué sabes hacer? Le dije: Pues todo lo que te acabo de decir. Me dijo: No, te voy a probar. Si realmente eres buena periodista, vas a conseguir mi correo electrónico y me vas a mandar estos mismos papeles a mi correo electrónico.
¡Guau, qué bonito!
Y yo: Perfecto.
Te dio un reto.
Me dio un reto más. Dije: Yo soy de retos.
Y a ti cuando te dicen reto es mandébole.
Por supuesto, al día siguiente tenía en su correo electrónico ¿Y cómo lo conseguiste? Con fuentes. Mis fuentes no se revelan. Sí, con fuentes me fui investigando, me fui atando cabos, la fui investigando a ella y demás. Y al día siguiente tenía en su correo mi currículum y mi demo, y estuvimos en contacto durante más de 9 meses. O sea, no fue inmediato, nunca me di por vencida. Me fui a la Ciudad de México por temas de seguridad, llegué al network de mi país y ahí aprendí muchas cosas, muchas cosas con además un hombre que admiro profundamente, uno de mis grandes amigos, que es Carlos Loret de Mola. Lo admiro profundamente como periodista, como amigo, y bueno, me enseñó muchas cosas también del periodismo. Un día me habla Marta Catani y me dice: hay una vacante en un mes, pero necesito que llegues a Monterrey. Ese mismo día yo renuncié a nivel nacional a mi puesto de trabajo. Y le hablé a mi mamá, me dijo mi mamá: estás loca. Le dije: no, esto es un riesgo que yo voy a correr porque esto es una señal para mí que ya viene primer impacto.
Sí, lo que es la claridad. Esto es un mensaje poderoso. A veces hay que dar dos pasos para atrás para ir para adelante. Sí, entonces hay gente que quiere un cambio y hay gente que quiere cambio, ¿me explico? Que se quedan por unas monedas, pero tu sueño era grande, era claro, y dijiste no me importa pasar de Nacional a Monterrey nuevamente, pero este es el salto.
Sin trabajo.
Ah, sin trabajo era la vaina, imagínate.
Sin trabajo.
Pero es que vos sabías que ibas a llegar a Primer Impacto, es la cosa, vos estabas súper clara.
Súper clara, siempre he estado súper clara.
Pero, ¿qué fue primero, el huevo o la gallina? Uno dice también, ella estaba clara, pero también tomó acciones y riesgos. Verdad. Sí, entonces las dos.
¿Algún momento dudaste?
Claro, dudé cuando pasó el mes y yo no tenía trabajo, tenía responsabilidades económicas en casa y conmigo misma. Y yo dije, Dios mío, ¿qué hice? Pero bueno, por favor, encárgate de que llegue, por favor, el trabajo pronto. Pero no me quedé sentada, me levanté un fin de semana y fui a buscar entre mis contactos en internet, en el periódico, trabajo, trabajo, trabajo. Y me habló un contacto que se enteró que yo estaba en Monterrey y me dijo: oye, necesitamos una locutora de noticias internacionales porque la locutora de radio se va a ausentar durante un mes. Como Dios va poniendo todo, ¿no? Se va a ausentar durante un mes y no tenemos a nadie que pueda cubrir un mes. Le dije: mañana vas a contar con esta locutora, se llama Michelle Galván, en su vida ha hecho radio, pero va a aprender de ti, del mejor. Ahí voy a estar. Ese mes, de verdad que ganaba muy poquito, pero llegó el trabajo que necesitaba para cubrir mis gastos básicos.
Y aprendiste también.
Aprendí.
Uy, eso vale más que un cheque.
Sí, radio es totalmente distinto a televisión. Aprendí a improvisar, con la verdad, aprendí a reportear de otra forma, aprendí muchísimas cosas, hasta cómo interactuar con el público sin verle la cara. Eso es maravilloso. Y antes de que se venciera ese contrato, me habla Marta Catán, mi directora, y me dice: el puesto es tuyo, nena, te veo en una semana, prepara todo, vas a vivir en Houston. No era el inicio, Houston.
Entraste a Estados Unidos.
Entré a Estados Unidos. Con una visa O-1, una visa de talento. Y cuando yo entro a Estados Unidos, yo lloraba y lloraba. Yo no podía creer que yo ya estuviera a punto de llegar a tierra.
Con un pie adentro, sí.
Para mí Univisión Houston fue esas gaviotas, como dice Florence Scovel en su libro El juego de la vida y cómo jugarlo, esas gaviotas que necesitaba para llegar a tierra. Antes de que Cristóbal Colón descubriera América, Tuvo que ver gaviotas que le decían: "Estás próximo a llegar a la tierra". Esas eran mis gaviotas.
¡Qué bonito! ¿Y cómo llegas a Primer Impacto?
Pasaron 5 años y durante esos 5 años yo buscaba la forma de cubrir a las presentadoras de noticias del Nacional. Y un buen día, mi jefe colombiano muy reconocido, que también tiene el puesto bien ganado, nuestro presidente de noticias Daniel Coronel, a quien admiro profundamente, hay mucho que aprenderle a ese hombre, me habla y me dice: "Vas a cubrir a Bárbara Bermudo", que es una de las mujeres que yo admiro muchísimo, y lo digo abiertamente, admiro profundamente a Bárbara Bermudo. Y cuando yo la veía decía: "Es que guau, qué mujer tan hermosa, qué mujer tan inteligente, qué mujer tan capaz". Y cuando me dice eso, ya, olvídate, para mí era ya cumplí mi sueño de llegar a Primer Impacto.
Olvídate, la cubriste desde Houston.
La cubrí desde Houston, me trajeron para sus vacaciones durante un mes. Y bueno, fue un tema fundamental para mí probarme, porque aparte Dios te da cosas buenas, pero también te da retos para ver si realmente quieres eso y no es un capricho. Ese mismo, en ese mismo momento empezaron a pasar muchas situaciones en el Vaticano, a nivel internacional. Sí, y la vida ya me había preparado en México y en radio para dar este tipo de noticias internacionales. Dios te va colocando en los lugares donde tienes que estar para recibir ese regalo grande y estar preparada para recibirlo. Entonces había que hacer mucha improvisación, pero con fundamentos, y esas noticias para mí eran el pan de cada día, de las cuales yo ya venía hablando.
Y aquí hay algo muy poderoso, y eso es un dicho que oímos mucho en inglés: cuando la preparación se encuentra con la oportunidad. Hay gente que dice yo quiero estar en Primer Impacto, yo quiero jugar basquetbol en la NBA, pero tú tienes que pagar el derecho de piso y prepararte para que cuando la oportunidad llegue tú puedas, como dicen en inglés, step up to the plate.
Otros también pueden haber dicho no, yo no quiero radio, entonces no aceptar el trabajo de radio.
Y no me ofrezcan nada más, y ahí no vas a tener el talento ni la capacidad para llegar ahí.
Sí, exactamente, la preparación es parte del sistema de éxito.
Yo quiero saber la noticia el día que te dijeron, Michelle, tú eres presentadora oficial de Primer Impacto.
¿Tú puedes creer que yo le dije a Daniel Coronel, usted está bromeando, verdad? No, no, no, yo estaba entre nerviosa, llorando, cuando me hablaba Daniel Coronel y me dice, Michelita, porque me dice Michelita. Soy su periodista, una de las más jóvenes de ahí. Y me dice: "Michelita, felicidades, te quedas con el puesto de Primer Impacto". Ya la vacante estaba abierta. "Te quedas con el puesto de Primer Impacto y quiero que vengas a demostrar de lo que estás hecha".
Y yo: "A Miami".
Sí, y le digo: "¿Cuándo estoy ahí?". Y me dice: "Ya, o sea, tan pronto como puedas". Digo: "¿Esto es una broma, Daniel Coronel?". Y me dice: "Ninguna broma". Ven a demostrar de lo que estás hecha y que no me equivoqué en darte a ti ese puesto. Yo lloraba.
Merecido, Mitch, merecido.
Uno de los días más felices de mi vida.
¿Cuántos años te tocó desde a los 9 años que dijiste yo voy a estar ahí al día que te dieron el puesto?
Uy, pues imagínate, tuvieron que pasar casi 20 años.
Epa, eso es importante también, la perseverancia, ¿verdad? Hay un dicho, a mí me encantan los dichos, ya tú me conoces, que dice que el éxito de la noche a la mañana generalmente toma 15 años. Dice, ay, esta de la noche a la mañana apareció con tal puesto, ay, esta de la noche por la mañana apareció jugando fútbol. Ay, este tiene un negocio exitoso, tuvo suerte. No, no, no, tú no ves los 10 o 15 años detrás, ¿verdad? Partiéndote el lomo con la claridad de días que uno llora y todo, ¿verdad? O días que dijiste voy a tirar la toalla.
Y claro, no, la gente solamente ve la punta del iceberg, no ve todo lo que conlleva, no ve todo lo que, por ejemplo, yo les voy a confesar algo, yo no he tenido un mes sabático, un mes de vacaciones, desde que tengo, desde que esa entrevista que les estoy contando de TV Azteca, desde 14 años. Yo no sé lo que es tomarse 3 semanas de vacaciones, no sé. Y mis 2 semanas de vacaciones las acabo de tomar en el 2017, porque de ahí en fuera no sabía que era tomar tanto tiempo de vacaciones, porque siempre estuve enfocada trabajando, trabajando, trabajando. De hecho, uno de los reclamos que recibí por parte de mis seres queridos era: tú siempre estabas viajando, trabajando, o incluso los fines de semana. Que tuve un programa de deporte motor con ESPN y así me pagué la carrera. Entonces había que trabajar, había que aprovechar los talentos que Dios me daba y decir: estoy en mi época de producir, de producir. El día de mañana esta que estoy produciendo ya me va a dar mis vacaciones de un mes entero. Y así sigo, todavía no llego al mes, pero sí descansas, obviamente. Sí, ahora descanso mucho más. Con Megan, bueno, pues ese es otro trabajo.
¿Cuántos años tiene ya Megan?
4 años. Ay, cómo pasa el tiempo, miren, 4 años.
O sea que ella es un COVID baby.
Ella es un pandemic baby.
Es un pandemic baby.
Esa va a tener historia para toda la vida, para sus hijos, sus nietos, ¿verdad?
Que nació 2020.
2020.
Y cómo es dar a luz en un hospital, diste a luz en un hospital, obvio, ¿verdad?
Oye, es que mi vida es una novela mexicana. Sí, así, ¿verdad?
Yo no sabía que Megan era un COVID baby.
Cuando ya llegamos acá a Miami, viene ahora de la parte de cumplir los sueños personales. Yo creo que para mí ese ha sido mi reto más grande, o tal vez en donde mi sistema de éxito tuve que reformularlo para— y tengo que reformularlo para seguir cumpliendo sueños personales. Eso que te dicen, no se puede tener todo en la vida, no, yo sí creo que se puede tener todo en la vida. Y después de aprenderte a ti en tu libro, por supuesto que se puede tener todo en la vida. Y eso quiero, quiero tener todo en la vida, porque si vine a esta vida y Dios me ha dado tantas herramientas, es porque puedo. Sí, a mí me decían que yo no podía tener hijos, eso fue terrible. Un golpe muy fuerte cuando tienes menos de 30 años y te dicen que no puedes tener hijos o tus posibilidades son muy bajas. Fue un gancho de verdad al hígado en un ring de batalla en donde yo me fui a la esquina y me deprimí. Y yo me sentía poca cosa y me sentía poca mujer y me sentía incompleta, infeliz, y me sentía muy mal. Muy mal. Yo tuve que buscar ayuda para levantar esta parte de mi vida en donde yo no estaba plena, en donde yo decía: ¿Por qué no puedo ser mamá? ¿Por qué a mí? Hasta que cuando perdí a Lázaro, Lázaro me vino a enseñar muchas cosas. Mi primer bebé se fue cuando tenía casi 6 meses, y aprendí después de mucho tiempo que Él me vino a decir: tú puedes ser mamá. Y que no era el porqué, sino el para qué te pasan estas cosas. Y era para que llegara Megan, para que la valorara como él la valoró todos los días de mi vida, para agradecer el milagro que es cuando la veo a los ojos. Y cuando Megan nació en el 2020, siendo una bebé de pandemia, recuerdo perfectamente que tocaban la música de Star Wars. Cuando alguien salía de parto, de cesárea, libre de COVID, porque había ganado la batalla. Entonces había muy pocas habitaciones en el hospital, todos tenían máscara. De hecho, el papá de Megan, a Fernando, no lo dejaban entrar en la habitación, y había muchas restricciones, pero afortunadamente pudo entrar al parto bajo sus propios riesgos. Por el COVID. Y cuando nació Megan, en medio de todo ese caos, en medio de todo ese huracán interno que yo también vivía, para mí fue una victoria enorme. De hecho, uno de los nombres que yo quería ponerle a Megan era Victoria, porque era mi victoria, representaba mi victoria. Y cuando la vi dije: no, es Megan, tiene la cara de Megan. Y Megan ha sido una gran maestra. Yo sé que es un cliché decirlo, pero yo creo que sí, los hijos vienen a enseñarnos muchas cosas, Margarita.
Muchísimo. Los hijos son nuestros maestros, y ser papá o mamá no es para cobardes, ¿verdad? Porque uno, si tu hijo sufre un poquito, tú sufres por 10, ¿verdad? Y siempre, de pronto, un mensaje para las mamás y papás que nos están viendo: uno se cuestiona, pero la persona perfecta no existe. Uno es progreso, no perfección, siempre mejorando.
Me pareció súper interesante que te escuché en el podcast de Alejandro Chabán, que dijiste de que una ginecóloga te dijo que tenías 3% de chance de quedar embarazada, y vos le dijiste: esto a mí me deja saber que es un 3% de que usted no sabe nada, y que dijiste como que usted no es Dios, y yo sí, sí voy a poder tener.
Dios tiene la última palabra. Ahí se me hace un nudo en la garganta cada vez que recuerdo ese capítulo. Me acuerdo cuánto lloré, es el día que más he llorado en mi vida. Y cuando me dijo el 3%, yo me levanté y le dije: usted no es Dios, Dios tiene la última palabra. Y para mí significa que hay un 3% de probabilidad que sí puedo, y ese 3% yo lo voy a cambiar. Y ahí viene otra vez el sistema de éxito de no darte por vencida. Y pues sigo en eso, en no darme por vencida como mamá, en no darme por vencida como mujer, en no darme por vencida en lo que quiero lograr, en no darme por vencida en abandonar mis sueños. Y ahí voy.
El sistema de éxito entonces es saber para dónde vas, tenerla clara. Tenerla clara, ¿qué más?
Tenerla clara, el enfoque, enfocarte. Oídos sordos, porque por ejemplo mi abuela me decía: ay no, y tan lejos te vas. Mi abuela es mi adoración, mi abuela es mi papá y mi mamá. Yo crecí con mi abuela y mis padres, bueno, me apoyaban, pero muchas veces también tenían miedo. Entonces hacer oídos sordos, eso es muy importante, ser como un caballo así que te ponen esto enfocado como un láser. Exacto, el enfoque, el oído sordo, acción, acción, acción, visualización. Y la visualización viene con decretar, creer en ti, eso es muy importante. Y moverte, sí, muévete, movimiento, busca tus contactos, entiende las señales y no te des por vencido.
Exacto, no esperar que la montaña venga a ti, sino tú ir a la montaña.
Muy importante.
Exactamente.
Vamos a terminar con un tema sensible. Tú estás viviendo una separación de tu pareja. Muchas mujeres nos están viendo y a veces me imagino que debe ser un tema muy duro, que hay días de tristeza y días de angustia, pero tú tienes que ir a un canal y como profesional, ¿verdad? Poner tu cara, ¿verdad? Yo estoy aquí presentando las noticias, tal vez alguien nos está escuchando que está pasando un momento difícil. Tú llegas a trabajar, a la oficina, ¿verdad? Y no Tienes que ponerte ese sombrero de que en este momento yo soy una mujer profesional. ¿Qué tan difícil es manejar esa vida privada, todos tus sentimientos y la parte pública?
Muy difícil. Es la primera vez que me siento en una mesa a hablar de esto y cuando Margarita me preguntó si podía hacerlo, no puedo decirle que no a una mujer que admiro tanto, que ha sido mi mentora a través de sus libros y sus conferencias. Y que tengo mucho que aprender todavía, pero es la primera vez que me abro así de par en par el corazón. Uno, como dicen por ahí, se casa para toda la vida. Es un volado al aire. Cuando yo me casé, me casé muy enamorada del papá de mi hija, un hombre con el cual de la mano cumplimos sueños, un hombre con el cual Logramos nuestro triunfo más grande, que fue tener a Megan, un hombre con el cual viví tormentas muy duras también. Lloramos juntos también por las pérdidas de nuestros hijos, y un hombre con el cual siempre voy a ser familia, porque Megan, su papá y yo siempre vamos a ser familia por ella. Y mi hija es la mitad de él y yo soy la mitad de ella, así que cada vez que la veo veo la mitad de su papá. Y es un hombre al cual siempre voy a querer porque es el papá de mi hija, y siempre le voy a estar muy agradecida por haberme dado la alegría más grande, que es Megan. Y sí, es difícil, es muy difícil llegar a un medio donde te tienes que poner máscaras. Y mientras más máscaras te pongas, pues a veces te olvidas de ti, ¿no? De quién realmente eres y de tus sentimientos y de tu vida personal. Pero cuando sales de este lugar y te quitas todas estas máscaras y te ves al espejo, vuelves a ser tú. Y en este proceso de volver a ser yo, de encontrarme otra vez como mujer de encontrar ese amor propio que siempre he tenido, pero que ahora lo tengo que reforzar más. Es muy difícil y claro, es doloroso, no te voy a decir que no. Hay días en los que digo, ¿por qué a mí? Pero ahora estoy entendiendo para qué.
¿Y para qué crees que todo esto, que has tenido que pasar todo esto?
Fíjate que aún no lo sé. Yo creo que esto me lo va a dar el tiempo. El tiempo siempre tiene las respuestas, porque así ha sido mi vida. Y yo creo que el papá de mi hija y yo hicimos nuestra obra de arte y teníamos un propósito en común, que era encontrarnos en ese momento, era pasar lo que hemos pasado para tener a Megan. Y eso Para mí es una obra de arte donde los dos somos grandes autores de una obra de arte que además yo a veces le digo Megan Félix, porque ustedes que la siguen en sus redes sociales, va que vuela para hacer algo grande. O sea, esta niña cada rato se vuelve viral y de repente voy caminando en la calle y me dicen la mamá de Megan.
Ay, no puede ser.
Ayer estábamos en el supermercado y me pararon.
Para los que nos están viendo, seguramente ya la han visto, Baby Megan.
Megan Guajardo Galván, la mamá de Megan. O la ven en el supermercado y ella es la niña de las redes. Megan, hola, quiero una foto. Yo, ay no, no, Dios mío, ¿de dónde sale este? ¿Cómo que de dónde?
Hija de tigre, sale rayado.
Y ¿cómo proteges? De nuevo te lo digo, esto es porque hay gente que nos está oyendo se separan de una persona que amaron, que tuvieron sus hijos. ¿Cómo proteges a tus hijos? ¿Cómo explicas a una chiquita de 4 años: papá y mamá son amigos, pero ya no, verdad, no van a estar?
Qué buena pregunta. ¿Cómo la protejo? Primero, tengo la bendición de contar con el apoyo de una psicóloga.
Muy importante.
Esto es algo fundamental. Y a veces, bueno, tal vez quienes nos están viendo dirán: bueno, yo no tengo los recursos. Pero existen las maneras de llegar a una Hay quienes lo hacen hasta gratis en internet. Hay muchos recursos, organizaciones. Entonces tengo la bendición de contar con Marisela. Marisela ha sido un ángel en mi vida. Cuando yo llegué con Marisela, se me hace un nudo en la garganta porque yo llegué perdida, yo llegué destrozada, yo llegué olvídate, hecha pedazos. Y no sabía cómo ser mamá en ese momento con lo que yo vivía y como que no quería expresarle a mi hija lo que estaba pasando. Y no quería que fuera parte de esto, de este huracán. Y Marisela me reconstruyó y me sigue reconstruyendo. Y eso es bien importante. Como mamás tenemos que reconstruirnos a base de amor propio, a base de esfuerzo. A base de muchos sacrificios y de amor. El amor todo lo puede.
Sí, todo lo puede. Sí, qué mensaje más lindo. No sabes cómo te agradezco que hayas abierto el corazón así, porque mucha gente lo sufre y quiere escuchar, ¿verdad? Necesitan como esa mano amiga y que no están solos. Cosas muy poderosas. El amor propio para uno poder ser feliz, incluso con otras personas, con los hijos, con una pareja, primero tiene que estar feliz aquí adentro en su cabecita, amarse, quererse, saber lo que tú vales, ¿verdad? Y me parece un mensaje lindo. Y lo otro, el pedir ayuda, no creernos Superwoman, ¿verdad? El poder ir a una psicóloga, una coach, un terapeuta, ¿verdad? Y decir, hey, me siento que me caigo, siento que no puedo con esto. A veces como que sentimos que eso es una señal de debilidad, y yo pienso que Eso es una señal de fortaleza, saber decir, levantar la mano y decir necesito ayuda.
Y agregaría también, aprovechando tu espacio, respetar a los padres, porque una vez más, cuando vemos a nuestros hijos, somos mitad y mitad. Y en mi caso, yo respeto profundamente a Fernando, estoy muy agradecida con él de todo lo que hemos vivido, todo lo bueno y lo malo, como todas las parejas. Y todos los caminos que hemos andado, en donde fuimos compañeros de vida. Y nunca le hablaré mal a mi hija de su padre, porque es hablar mal de ella. Así que no esperen una declaración mía hablando mal de su padre. Al contrario, admiro a Fernando profundamente.
Qué bonito, qué bonito. Eso es amor propio. Y los hijos se dañan. Hay gente que cree, no, pero es que el papá o la mamá era una sinvergüenza, lo que sea. Estás dañando a tu hijo, claro, estás dañando a tu hijo. Es su padre, es su madre. Qué bonito, Michi. Sí, por eso te admiro tanto. Eres una mujer con el corazón bien puesto y los valores bien puestos.
No, y él también es un gran papá, créeme, él es un gran papá. Y sé que va a estar presente en la vida de Megan, y Megan va a ser una niña muy feliz porque sus papás decidieron ser felices por separado.
Yo creo que con ese mensaje podemos cerrar. Gracias, Mitch. Sigue siendo luz porque siempre lo ha sido. Sigue siendo luz, sigue brillando y amándote mucho también.
Eso necesitamos. Necesitamos vernos al espejo y decir: esta soy yo y esta soy yo.
Siempre digo, cuando me veo al espejo, digo: ¡qué campeona! Antes me decía: ¡cómo estoy de gorda! ¡Cómo estoy de fea! Ahora no. Ahora me digo bellezas en el espejo.
Ahora me veo al espejo y yo me digo: qué fuerte eres, te admiro mucho, tú puedes, sigue, keep going, keep going.
¡Qué lindo!
Así vamos.
Ahí quedó bello el episodio. ¡Gracias!
Muchas gracias.
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