El Valor de los Pequeños Episodios en tu vida

A first-person talk by Charms recounting how small episodes (a friend gifting Eat Pray Love, seeing Elizabeth Gilbert live) catalyzed the larger dream of bringing Elizabeth to Mexico. The speaker describes persistence—refreshing event pages, sending multiple emails, securing a Zoom call—and the practical turning point when the representative agreed to flexible payment (10% deposit), plus allies (friends, Marta Salamanca’s tarot reading) who reinforced the decision to pursue the project.
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Todo empieza cuando una amiga me regala el libro de Eat Pray Love, Carla Muñoz, y me dice, oye, creo que este libro te va a gustar, no sabes el valor de esos pequeños episodios, de esos pequeños momentos donde se te presenta la oportunidad de poner atención. Entonces me encantó, empecé a seguir Elizabeth y me encantó, me empezó a encantar su contenido. Y de repente otra amiga me fui a ver a Elizabeth Gilbert en vivo. Caray, mira, yo me la paso persiguiendo conciertos, me la paso persiguiendo obras de teatro, pero nunca se me había ocurrido que podría ir a ver un autor, esa parte no se me había ocurrido. Entonces dije bueno, OK, vamos, si se puede, la quiero vivir. Y empecé a buscar, me acuerdo que me metí a la página de Elizabeth Gilbert donde decía eventos y tenía toda una lista de eventos donde ahorita está el nuestro. Ahí estaba toda la lista de los eventos donde ella se iba a presentar a ver, a este no alcanzo a ir, a este tampoco, OK, no importa, tarde o temprano la voy a ir a ver en eso pandemia. ¿Y de repente esa página se queda en blanco, OK? Entonces yo refrescaba y refrescaba y refrescaba porque cuando quiero algo no lo suelto, siento que en algún momento se va a abrir una posibilidad. Entonces refrescaba y refrescaba y de repente fuimos evolucionando en la pandemia y entonces ya empezaba a haber uno que otro evento presencial y yo refrescaba y refrescaba esa página y de repente me aparece un evento y era un evento en Dénver y era muy cerca de los cumpleaños de Clauto o Rey Mío. Entonces le dije, oye amiga, vámonos a celebrar, vámonos por favor a cumplir este sueño juntas de ver a Elizabeth Gilbert en vivo. Quiero que sepas que hasta este momento, o sea, hasta ese momento de la historia, ese era el sueño, no se me había ocurrido, pero ni cercanamente, que podría ser el que ahorita vamos a vivir tú y yo juntos. Entonces fuimos allá y me acuerdo hasta de la emoción de estar caminando hacia el teatro en donde la marquesina decía Elizabeth Gilbert en vivo. Yo decía se me cumplió, o sea, actué, actué, tomé acción y aquí estoy. Entramos, nos sentamos y cuando la empecé a escuchar dije ¿Cómo lo voy a hacer? Porque Elizabeth ya la escucharás en vivo, tiene el poder de quitarte velos de los ojos a través de sus palabras, así como en su libro, de repente lo lees y dices, wow, en vivo es todavía más, es muy, muy poderosa en vivo. Entonces yo decía, no me voy a acordar de todo lo que está diciendo, cómo lo voy a poder transmitir, o sea, me voy a quedar corta, cómo me gustaría, fíjate muy bien, cómo me gustaría que la pudieran escuchar los latinos, o sea, que la pudiera llevar a México para que la escucharan allá. Y me empezó a rondar esta nueva idea por la mente, porque fíjate, cuando cumples un sueño, cuando ya le pusiste palomita, eso te destapa un siguiente nivel del sueño. Los que ya escribieron un libro, eso ya les destapó un siguiente nivel, ya dices, ¿Y ahora qué sigue? Y entonces esa es como la idea que me llevó a decir, pues quiero ver la posibilidad y explorar la posibilidad de invitarla a México. Me meto a su página de la manera más sencilla, la gente dice, oye, ¿Tenías conectes o algo? No, su página, contacto, nombre de su representante, le escribí, no me hizo caso. Y eso es un punto muy valioso en esta historia. ¿Cuántas veces a la primera le das una intentadita y si no sale mejor ya ni le sigues? A mí no me contestó la primera vez y yo dije, ay bueno, ya lo intenté, ya, o sea, ya estuvo, yo ya hice mi parte, yo quería traerla a México, pero pues yo creo que no se va a poder. Entonces es como, híjole, como esa sensación de decir, o sea, sí quiero este sueño, pero me asusta tanto que meto tantito el pie, pero mejor me salgo, está muy fría el agua. Entonces todos tenemos aliados de nuestros sueños, todos tenemos gente alrededor y si no la tienes, búscala. Todos necesitamos aliados de sueños. Esas personas que te dicen, oye, ¿Qué pasó con tu sueño? Oye, ¿Cómo vas con tu libro? Oye, ¿Cómo vas con ese viaje? Oye, ¿Cómo vas con tu proyecto? Porque si no tú dices, pues ya lo intenté tantito y no salió y ya no, Entonces está muy fría el agua. Exacto. Entonces de repente me pregunta Sofía Macías, que al ratito vas a ver, oye, Charms, ¿Y cómo va eso? Porque les conté, no, es que yo tengo el sueño de traer a Elizabeth a México. Ah, pues suena muy sexy, pero ¿Y qué hiciste? Mandé un mail y luego oye pero no te contestaron, por qué no mandas otro, o sea algo que dice Liz Gilbert en su libro Libera tu magia, es qué pasa cuando le dices que no a una idea, Es eso, como que dices ya le intenté tantito y no se pudo, entonces te estás justificando de no estirarte, te estás justificando de no dar ese pasito extra que realmente es el que te va a comprometer con tu proyecto, con tu proyecto de vida, que es tu sueño y que por cierto los sueños son los que te apuntan al rumbo de tu propósito, es donde te vas a sentir más pleno aunque estés aterrado. Entonces mando ese segundo mail porque además por aquí está Marta Salamanca y me regaló de cumpleaños una lectura de tarot, porque Marta tiene una historia fantástica, una académica súper, súper reconocida en Cuernavaca, laureada, consolidada y de repente ella con una conciencia que la había perseguido desde niña, o sea algo que ella sabía de sí misma que no le había hecho caso en toda su vida, que es una sensibilidad para canalizar, entonces ella es medium y de repente dice pues voy a salir del closet de los medium y ahora sí me voy a dedicar a este gran talento qué es lo que me llena el alma, entonces bueno, empieza ella a transitar eso a través, ella se inscribió al curso del autor, guau y empezó a escribir sus libros y entonces me regala una lectura de tarot y me lee las cartas y me dice charms, yo no le había contado y me dice ¿Por qué veo a Elizabeth Gilbert en México? ¿De qué me hablas, no? Entonces, o sea ahí es donde dije así como la pluma de Dumbo, que no es que la pluma te haga mágico para volar, la pluma solamente te recuerda la magia que tienes dentro, siento que Marta Salamanca es la pluma de Dumbo, o sea, nos recuerda la magia que tenemos dentro, entonces de repente dije no, sí, o sea, sí, sí voy a volver a meter ese pie al agua porque siento que este sueño me está llamando con trombones a la puerta, o sea, este sueño quiere vivir a través de mí, este sueño me quiere de socia sí o sí, entonces ya no me voy a hacer güey, ya no me voy a hacer como que no me están tocando a la puerta, le voy a entrar con todo y salgo a escribir un segundo mail que ojo, lo escribí con una intención o con una emoción muy distinta ahora les dije oigan qué creen, así se lo mandé a la representante, le dije oye qué crees, este año cumplo 50 años y no quiero ninguna fiesta, no quiero nada de eso porque es la clásica presión social, ¿Cómo te vas a festejar así como de un icono los 50? ¿Pues qué vas a hacer? Y dije a ver qué quiero hacer, o sea quiero hacer algo verdaderamente fuera de serie, que me saque, que me estire lo que no me he estirado a lo mejor en toda mi vida y voy a tratar de construir este sueño que parece imposible. Entonces les escribí ese mail de oye cumplo 50, no sabes, fui a Denver y pensé y ahora quiero que la escuchen acá, me contestan ahora sí, oye, pues cuándo hablamos por Zoom y el resto es historia, ese Zoom cambió el rumbo de mi vida porque ahí ellos mismos me dieron la posibilidad. Déjame decirte que cuando me dieron el precio de Elizabeth yo dije, obviamente no lo tengo, pero me dijeron algo muy importante que creo que para mí es una de las grandes lecciones de los sueños. Me dijeron te lo podemos dar como en facilidades, o sea lo que cuesta Elizabeth lo apartas con un 10%, el otro nos lo das en dos meses y el otro 15 días antes del evento y yo dije pues no sé cómo le voy a hacer, pero me voy a lanzar. Entonces les digo que sí y dar ese 10% ojalá que esta sea la lección de oro que necesitabas escuchar el día de hoy. Dar ese 10% es la llave de luz del Coach Raúl, es el decir ya me metí al agua, ya ahora sí me eché un clavado y qué crees, adentro ya no se siente tan fría.










