La frase que me hizo dejar de posponer mi libro

An author shares the phrase that stopped him procrastinating on his book: focus on the small square in front of you, not the whole wall. Start with tiny, enjoyable sessions, a cup of coffee, no pressure to write a masterpiece. Build the writing muscle through micro-tasks like writing just the prologue.
Chapters
tiene que ver con la cultura del esfuerzo y de la cultura del disfrute. Tú ves escribir un libro como si fuera ir al gimnasio a hacer 100 sentadillas diarias. Entonces, si alguien te dice te vas a poner buenísima, te vas a, te van a salir cuadritos en el estómago, pero el día 1 tienes que venir a hacer 100 sentadillas de cero, vas a decir las hago el primer día y después no regreso al gimnasio. Entonces, ¿cómo le haces para que vayas el primer día, hagas 10, te la pases espectacular, conozcas gente, escuches música, salgas saliéndote con más energía para que al día siguiente quieras volver. Entonces yo pienso que la gran lección, me acuerdo del libro de Michael Ende que escribió Momo y la historia interminable, tiene un personaje en uno de sus libros que es un barrendero. Y él decía, es que el barrendero le tocaba barrer una calle horrible, larguísima, llena de basura, y diario la dejaba reluciente, ¿no? Y le decían, oye, ¿no te da flojera? A barrer toda esta calle y decías que no veo toda la calle porque si la veo me abrumo. Lo que yo veo es el cuadrito que tengo enfrente de mí, cómo le voy a hacer para dejarlo impecable como a mí me gusta. Y después de que acabo ese cuadrito me paso al que sigue, y cuando volteo hacia atrás ya está toda la calle limpia. Entonces creo que así es el proceso que yo recomiendo para escribir, porque si tú piensas en tener el tiempo ideal, nunca va a llegar. Si piensas en que primero tienes que completar todo lo que traes en la agenda, pues te vas a ir de este mundo con pendientes incluso. Entonces, a Liz Gilbert le dijo una mentora una frase así súper movedora, que le dijo, a ver, tú sigues diciendo que quieres ser escritora, pero no tienes, nunca le das espacio en tu agenda. Entonces, ¿hasta cuándo vas a seguir diciendo que lo quieres si no estás dispuesta a hacer el ajuste en tu vida que requiere? O sea, ¿Qué estás dispuesta a sacrificar? Así se lo dijo, para tener la vida que sigues diciendo que quieres. Y le caló muchísimo porque dijo, no, yo sí quería ser escritora, yo sí quiero hacer un libro. Pero su agenda decía lo contrario. Entonces yo pienso que las decisiones más sencillas, las que, por ejemplo, ¿dónde encuentras 30 minutos? No digo diario, pero a lo mejor 2 o 3 veces a la semana en los que puedas crear una rutina que te guste, o sea, que te ilusione, que digas, me voy a preparar un cafecito delicioso, voy a poner una música que me encante y me voy a sentar sin expectativa de que tengo que escribir un Pulitzer. Y voy a intentar escribir con una guía que me diga, hoy solo tienes que hacer el prólogo. Vamos a hacer el prólogo como si fuera el inicio de una película, ¿no? Y si tú disfrutas ese tiempo de ti para ti, Todo en la vida va teniendo músculo, va teniendo músculo el sufrimiento, va teniendo músculo el disfrute. Y tú acostumbras a tu mente y a tu cuerpo cuál está más fuerte, si se va a ir siempre al lado de lo que no puedes y de lo que te cuesta trabajo, o te vas acostumbrando y te va gustando cada vez más lo que disfrutas y ves que no es tan difícil.










