Lorenzo Slowack, Autor de "Entre dos sillas"

In a live YouTube interview hosted by Charms, author Lorenzo Slowack (also referred to as Lorenzo Slovak) discusses his memoir Entre dos sillas and the personal journey that inspired it. He recounts leaving Belgium (or Venezuela) on 23 February 1980, arriving in Mexico at age 24, and the cultural shock of Mexican customs, food, and social warmth. He explains how his marriage to Lucero, a Mexican woman, became the central reason for staying, describing their love story and family life, including three children who hold dual nationality. Lorenzo details his professional path: initial work in a private school, later founding a Montessori kindergarten and primary school with his wife, and the challenges of publishing his memoir—self‑financing the Wow program, securing a Spanish edition, and translating it back to his native language. He reflects on legal hurdles, his undocumented crossing at Piedras Negras, and eventual residency. The conversation also touches on his father's and mother's letters included in the book, his feelings of nostalgia, and his plans for a second book titled Breviario (a love brief). The interview ends with Charms encouraging listeners to buy the book and praising Lorenzo’s storytelling.
Chapters
Prepárense para ser sorprendidos con la joya de la corona, nuestro querido autor guau Lorenzo Slovak. Déjame, te doy ya, sí, ya puedes abrir micrófono. Creo que sí tienes el permiso. Sí, les voy a ir contando en lo que puede prender su micrófono Lorenzo. Es de origen. Ya, perfecto. Lorenzo es de Venezuela. Eso, es más, no quiero decir tanto, de verdad, para el agasajo que estás a punto de tener. Él fue la revelación de los autores en la forma tan extraordinaria que tiene de compartir su historia, así que no te voy a decir más. Nada más te quiero decir, te admiro y te adoro con todo mi corazón. Gracias por decir que sí y el escenario es todo tuyo.
Gracias. Buenas tardes, pues. Este, "Igvan Lauren Slovak and I come from Belgium". Entonces traducido es: soy Lorenzo Slovak, Rulz, y además también me llamo Armando y Prudencio. De Prudencio no tengo nada, la verdad, pero bueno, así me pusieron. Este, porque cuando uno viene a vivir con un salto transatlántico, como a mí me pasó, transgenial lo llamo en el libro, pues este, le cambian a uno toda la vida. Este, primeramente les voy a leer, ahí está el libro, este, voy a leer una pequeña introducción. 23 de febrero de 1980. Salgo por última vez de mi casa en Bélgica. Ya nunca volveré igual, ni con los mismos sueños, menos con los mismos hábitos, ni solo tampoco. Me llamo Laurent cuando salgo. En mi nueva tierra me llaman Lorenzo, al parecer por el resto de mis días, a partir de aquel sábado cuando nunca miré atrás, convencido de mi misión. Tal vez no volteé para que los familiares ni amigos vieran mis lágrimas. En aquel instante creo tener mi vida completamente en mis manos. No cuento con el amor que pronto tomará el timón de mi destino, dejándome entre las dos sillas. Esa es la introducción. Con eso saben que tengo, pues, Aquí lo muestro en esta taza, 46 años. Sí se ve, 46 años recién cumplidos aquí en México. No soy mexicano aún de papeles, pero de corazón creo que sí. Este, ¿cómo llegué aquí? No a México, pero aquí al programa de Wow. Pues por dos mujeres principalmente. Una, una amiga que me dijo Vi alguna vez, pero eso hace apenas en el 24, me dijo. Vi una vez en la pandemia, que ya había pasado, este, un programa con una señora, no se acordó del nombre, este, y se llama Wow, y me mandó un link. Entonces vi, este, algunos de los videos que Carmen puso y dije, ah, sí me interesa, pero así tan tanteándole todavía las aguas. Pero mi mujer también se enteró, ahí estuvo el punto, porque me dijo desde hace mucho tiempo, me dijo: tienes que escribir tu libro, porque la verdad el libro es un compendio, es un conjunto de todos los cuentos y escritos que había hecho principalmente para mí mismo, pero también para ella. Ella siempre fue la primera lectora, la del visto bueno, y si no tan bueno, pues como quiera ya estaba escrito. Entonces, este, me estuvo insistiendo mucho tiempo que que lo compilara, que lo juntara en un libro. Y entonces pues así llegué al programa. Wow, este dijo yo te lo pago. A fin de cuentas salió de mi bolsillo, pero eso es entre nosotros. Entonces este, pagué el programa y seguí. Pues este es el estímulo que necesitaba para realmente terminar con ese producto que tenemos ahora entre nuestras manos, verdad. Entre dos sillas. ¿Qué es mi vida? Pues entre México y Bélgica. Uno nace en otra tierra. Yo llegué aquí cuando tenía 24 años, tengo ahora 70. Entonces, este, pues llega uno con muchos ideales, pero la vida le cambia todo, le cambian. Y en eso quiero comentar algo, las costumbres de uno Por ejemplo, una de las costumbres que me enfrentó mucho, me sorprendió mucho, la primera noche que llegué, los amigos mexicanos con quien iba a trabajar, con quien iba a convivir, me abrazaron. Y eso pues como que nosotros no hacemos eso, y mucho menos una persona que aún cuando vamos a convivir con esa persona, verdad, entre hombres que nos abrazamos, pues no. Entonces, eso es una de las costumbres. Hay muchas. Las comidas, ni se diga. Pues tardé un buen tiempo, como yo creo que casi 2 años, que el olor de la tortilla no me causara una cierta aversión. La tortilla de harina es muy diferente aquí en el norte, pues yo vivo en Saltillo, es muy diferente porque somos nosotros de trigo, ¿verdad? No somos de maíz. Los que venimos de allá. Este, las relaciones, la hospitalidad, la, el calor de la gente, eso también, este, fue uno de los motivos de hecho por lo que también nos adaptamos fácilmente, creo yo, este, extranjeros que venimos a México primero a trabajar y después ya nos quedamos, como a mí me pasó. Y también algo que también me cambió mucho en la vida es la fe. Yo venía como nómada, como, bueno, un poquito como hippie, ciertamente, y me hizo más, me hice más a la vida sedentaria gracias a, y eso llegó entonces a hablar sobre el por qué me quedé. Evidentemente me quedé por unos ojos negros, ni modo. Este, encontré a mi mujer que se llama Lucero, Luz María, Y por ella me quedé. Este tiene muchas cualidades que también pueden leer sobre ella en el libro porque es uno de los capítulos, pues, este, la razón por lo que yo me quedé en México. Y no soy el único extranjero que se queda por alguna mujer mexicana, porque de hecho creo yo, considero yo, que las mujeres mexicanas es nuestro mejor producto de exportación. Pero ni lo digan a los políticos porque si no ¿Cómo nos vamos a quedar? Bueno, este, mi mujer, pues, pues es uno de los capítulos de mi libro y les voy a leer este porque escribí sobre ella aquí en la página 88, 89, 88, 89, y se llama Bella. Mi mujer es bella ahora, distinta antes, así como yo. Antes mi vida hacía triqui traca, iba y venía yo entre una y otra tarea y demás. Ni tenía mucho rumbo, bailaba rumba por aquí y cumbia por allá. Nomás llegué a esta tierra y se me enderezó el camino, mi barca se la dio más bien. Eso digo porque nunca más se redirigió de donde venía. Quedé encarrilado y y contento de haber llegado, encontrando un fin en mi vida. En medio de mis dos mundos estabas tú, mi bella esposa. Si mi máquina de nuevo empieza a hacer triqui traca, es por la carrocería y los demás anexos. A ti, parte de la causa mecánica de mi andar, mi más sincero agradecimiento. Bella, gracias por hacerme la vida tan bella. Eso es como termino ese capítulo de ella. Ella también es perfecta, es otro de los puntos ahí, este, pero tiene perfectillas, pero de eso no vamos a hablar. Me preguntan muchas veces por qué vine a México. Bueno, por una cuestión de trabajo, pero de eso tampoco no vamos a trabajar, digo, hablar hoy porque es sábado, este, pero vine principalmente a dar un servicio. Y pues un servicio en la educación. Trabajé en un principio en una escuela particular porque evidentemente en el sistema oficial no podía trabajar como extranjero. La sorpresa es que vine pobre y me hice rico a pesar de todo, a pesar de venir con un contrato muy rudimentario y nomás con una mochila, y ahora tengo casa, tengo un rancho, Tenemos una escuela, tenemos una escuela Montessori que construimos. Este, tenemos kinder y primaria nada más, pero mi mujer es de formación Montessori y este, y es la que impulsó ese proyecto principalmente. De eso también se habla en el libro. Este, quedé pues por unos ojos negros, como les mencioné, y muchas veces me preguntan cosas, o hay preguntas en la vida, y yo creo que no soy el único extranjero que este pregunta preguntas que regresan siempre. Uno, ¿por qué viniste? Ya les dije algo de eso. Y me preguntan también, ¿no vas a regresar algún día? O, ¿no has regresado? Los últimos años sí he regresado en los veranos, a pesar de que ya no tengo familia. Mi padre y mi madre evidentemente ya fallecieron, no tengo hermanos, soy hijo único. Eso también es uno de los puntos por lo que me quedé, porque mi mujer, son 6 en la familia. Entonces yo, como hijo único, Ahí me pareció todo el mundo y me pareció muy, muy interesante esa familia. Y con eso también, y me aceptaron muy bien, como prácticamente como un hijo. De hecho, mi suegra vive desde hace más de 30 años en mi casa, y a pesar de todo soy un hombre feliz. Este, y pues hay otras de las preguntas, este, pues preguntan, por ejemplo, ¿y cómo es que te pudiste quedar? Porque es una Cuestión muy importante, la cuestión legal, verdad. No es tan sencillo quedarse a vivir aquí cuando no viene uno a través de una empresa que le arregla el asunto. Yo tuve mis asegúres con la migra, que también son cuestiones que vienen ahí, porque pasé, este, como llegué en la noche, pasé la frontera en Piedras Negras donde viví primeramente, pasé la frontera de noche. Entonces, como quien dice, pues de mojado. Pero después la migra me detectó y pues a Lorenzo de regreso. Pero cuando uno es muy terca y cuando viene el amor de por medio, pues hubo manera pues de regresar a México y de quedarme, ¿verdad? Este, hay algunas cosas que sí quiero mencionar todavía. Por ejemplo, en el libro menciona el proceso, lo que me costó La dificultad es que me costó para adaptarme, entre otras, a la lengua. Ya lo notaron cuando hablo, ¿verdad? Porque muchas veces dicen: no, es que se te oye todavía, ya tienes muchos años aquí, pero se te oye todavía que no eres de aquí. Eso no se va a quitar, ¿verdad? Yo me tengo que reír junto con los demás por esa deficiencia, si lo quieren así llamar, pero les reto que escriban un libro. Este, mis hijos, pues ya es otro, otro cantar, verdad. Tienen las dos nacionalidades, pero a ellos no, ellos sí se les reconoce como mexicanos, evidentemente. Porque también estoy aquí porque siento y sueño como con las personas de aquí, verdad. Además, cuando duermes con una mexicana, sueños en el país en donde vives. Entonces, pues evidentemente, ahorita, por ejemplo, desde hace un par de meses, cuando terminamos el libro Lo estoy traduciendo hoy en 50% más o menos, pero me cuesta mucho trabajo reponerlo al idioma de donde nací, ¿verdad? Porque el idioma ese no es en el que vivo, no es en el que está escrito originalmente el libro, y eso implica muchos cambios. De hecho, se van a hacer varios cambios también de orden de los factores. En la versión que preparo y que espero para mitad de año terminar. Con eso también más o menos termino, tal vez para dejar lugar a preguntas, pero sí les quiero estimular a las personas que están pensando, que tienen alguna idea para escribir, que sí, este, sigan el programa, que realmente se animen, porque como Carmen siempre lo ha dicho, y sí es cierto, el libro que tienes aquí No está escrito y no existe, ¿verdad? Y no hay que realmente tener un chicotito, como ella se llama, se autonombra. Hay que tener un chicotito para este, que te impulsen, que te empujen. A mí fue la mujer primero que me empujó y que me jaló, me zarandeó. Eso fue antes, este, y que por fin pues ahí está el resultado, ¿verdad? Este, y pues Eso es lo que yo quería comentarles. Este, al principio del libro puse en la versión en español, este, una carta de mi padre. Mi padre es una pequeña historia. Al final de su vida, ya los últimos meses, ya no estaba muy bien de salud, dije me lo voy a traer a México, este. Vendimos todo y dejamos todo allá y me lo traje y aquí murió. Mi padre, este, no estaba muy convencido, pero ya la verdad la cabeza no le ayudaba mucho tampoco para saber dónde, dónde estaba. Entonces, este, me lo traje a México para que aquí en nuestra casa, de hecho, y entre sus bisnietos y nietos, falleció. Y en una carta que escribió Dijo lo siguiente: Este, como padres pensamos pues que se trata de una ocurrencia juvenil temporal. La mía, pues, a la que se refiere es mi venida a México, que era originalmente por 3 años. Ya el contrato se prolongó. Es una ocurrencia juvenil temporal, pues, como la preferencia de cierta música, literatura o película. O mejor, y lo reconozco, dice él, eso es lo que esperamos como padres, porque la perspectiva de que exista todo un océano entre usted y su hijo no es nada atractivo. Aquel 23 de febrero de 1980, cuando partió, no fue nuestro día más alegre, se los puedo asegurar. Cuando vivimos aquí de jóvenes, y en el libro lo menciono, los primeros 10 años dices: no, ya no regreso a Bélgica, tengo una mujer, tengo hijos, tengo 3 hijos, este, ya no regreso allá, este, ya no tengo nada que hacer allá. Pero después, a los 20 años, cuando fallece mi madre y no estoy presente porque no llegué a tiempo, Entonces ya lo empiezas a reflexionar, también es con la edad, ya tiene uno 40 y tantos años, y después de 30 años, ahorita ya tengo más de 40 aquí, pero ya empiezas a reflexionar, me llegué aquí pero fue un impulso, un ímpetu de repente juvenil, pero también empieza a carcomer un poquito qué tanto los abandoné, ¿verdad? Con mi felicidad, la mía, pero la de ella, de ellos, perdón, eso no las tomé siempre en cuenta. Y con eso termino también el libro. En la parte flamenco ahí puse una carta de mi madre, porque mi madre nunca estuvo realmente muy convencida. Eso ya me di cuenta después de que falleció, y algunos conocidos, algunos familiares mencionaron pues que ella siempre le carcomió Eso de que su hijo único se casó con una mexicana y nunca más regresó a vivir. Sí regresaba en algunas vacaciones. La primera vez vino con un hijo, la segunda vez con segundo, y en la tercera vez vino con 3 hijos. La cuarta no les cuento porque 4 hijos no tengo. Pero ahí va uno mesurando, ¿verdad? Y pues de eso se trata el libro. ¿Qué más les cuento? Gracias.
Oye, es que, ¿a poco no es lo máximo escuchar a Lorenzo Laurent? ¿Verdad que es de verdad? Cuando empezamos a escucharlo, aparte aquí se reservó algunas historias que están en su libro, porque en vivo nos contó la primera vez que conoció a Lucero y cómo ella le echó el ojo al güerito. Y no sé si quieras contar esa parte, por favor.
Sí, está escrito, de hecho. Sí, sí, espérame un momento.
Totalmente, Adriana, es un agasajo escucharte.
Sí, me pasan de indocumentado por el puente de Estados Unidos a Piedras Negras en México, mi destino final ese día. En el puente ya es domingo de madrugada. De la migra ni rastro ni fijón. Mis amigos me depositan en la casa de huéspedes donde me he de alojar. Ahí me siento en mi primera silla mexicana. No me quedo abandonado a mi suerte aún, porque la casa no está sola ni a oscuras. Aquella noche una mujer tampoco se fue a dormir temprano. Se encuentra entre unas lindas muchachas que forman el comité doméstico de bienvenida. Su razón de la desvelada es, o dicen, es que quieren conocer al forastero recién desempacado, si tal se puede llamar, visto el poco equipaje que trae. A mí de pronto se me va el sueño, se borran las horas de vuelo, desvelo y el brinco al nuevo huso horario. Iniciamos la primera conversación, tanteando cada uno desde su barrera las aguas, mientras que mantengo mis pies en la tierra. No se me vaya a hundir la silla, ya que puedo sentir que mi quebrado español suscita algunas sonrisas de complicidad entre ellas. O sea, la primera noche me la encontré, ella estaba en el comité de bienvenida, así entre comillas, porque llegué después de las 12 de la noche. Y pues sí fue de mi agrado, en el ojo, pues, y después ya convivimos y Y este, tuvimos un noviazgo en el 82. Yo llegué en el 80, el 82 nos casamos. Este, y pues fue en el 81 la primera vez que vinieron mis papás, porque vinieron varias veces a México. Y en el 81 ellos no sabían que tenía novia porque dije, no, pues va a ser sorpresa en físico, verdad, la voy a presentar cuando. Pero evidentemente también fue un cierto error un poquito porque Pues esto les asustó, verdad. Pensaron ya en el 81, más o menos la mitad de mi estancia de 3 años, pensaron: no, después de 3 años ya va a tener suficiente de México y va a regresar a Bélgica. Y oh sorpresa, dije: no, el año próximo tiene que regresar porque con esta muchacha me voy a casar. Y pues oh sorpresa, verdad, entonces pues Son también los imprevistos de la vida, no los preparé y sí les cayó como balde de agua frío, pero pues con el tiempo, sobre todo mi padre, lo aceptó muy bien como una hija. Mi madre tenía sus reservas, en la cocina de mi madre la nuera no era muy bien vista. Pero como nomás íbamos en 10 años 3 veces, pues no hubo mucha oportunidad tampoco de inconformarse.
Lorenzo es uno de los autores de verdad más creativos. Me recibió con su libro lleno de— pero todo tiene símbolo. O sea, aquí está la bandera de Bélgica. Me puso una dedicatoria, dice: para Charms, que encontró su silla hasta que su pluma habló. Su dedicatoria del libro es: para Lucero, que siempre supo dónde estaba mi silla. De verdad es un agasajo escucharte. Para despedirnos, dile a las personas cómo te sientes. Bueno, vamos a hacer tu momento Rey León. Si tienes tu libro por ahí, por favor, por 1, 2, 3. Larga vida a Entre Dos Sillas. Gracias, gracias, gracias, Lorenzo. Compártenos, por favor, cómo te sientes ya teniendo este sueño que tanto cuidaste, tanto construiste. ¿Cómo te sientes como autor publicado? Sí, los dibujos.
Yo creo que muy contento, pero también, este, me ha pisado mucho el callo en el sentido que quiero, ya tengo otros relatos y quiero escribir el segundo libro y me gustaría terminarlo para finales de este año. Ya tengo más o menos los escritos, pero los tengo que ligar. Yo creo que se va a llamar «Breviario», de amor.
¡Guau! Ya lo queremos leer. ¡Qué emoción! Gracias de todo corazón. Gracias a Lucero por ser tu porrista y chicotito. Gracias a ti por escribir tu historia. Y de verdad eres un contador de historias extraordinario. Nos tienes aquí picadísimos y seguramente te vamos a volver a invitar para que nos cuentes más anécdotas entre dos sillas. Muchas, muchas gracias. Me siento orgullosísima de ti. Te quiero mucho. Les mando un abrazo a los dos.
Procuraré esta semana ponerlo en descarga gratuita, pero como mi editorial es de España, entonces no sé si ellos tienen los derechos y yo no puedo acceder a esa parte. Necesito preguntar. Pregunta, yo me entero.
No te preocupes, yo entré ahorita, lo compré, cuesta $6. Entonces, si esta historia les gustó, cómprenlo, inviértanle a los libros de sus amigos autores. Y déjenle una reseña bonita, porque de verdad ustedes van a estar en este lugar, ustedes van a estar en su silla algún día. Así que gracias, Lorenzo, y cuídate mucho. Y gracias, gracias por venir a contarnos tu historia. Gracias, gracias, gracias, gracias.










