No me alcanza ni el dinero ni el tiempo, ¿te suena?

This chunk is from a motivational talk by Charms arguing that common self-limiting stories—especially about money and time—block personal goals. Two "villains" are emphasized: (1) the "coleccionista de cupones" (constantly bargaining, avoiding spending on oneself), illustrated by the "aguacate negro" anecdote and mentorship from Ricardo GP; and (2) the "perpetua agenda llena" (always-too-busy) which Charms reframes as a decisions problem rather than an hours problem. Practical takeaways: notice where you tolerate "low-quality" choices, shift decisions (e.g., buy a better chair), and commit to small daily time investments (30 minutes/day) to reach goals such as finishing a book within months. The speaker cites Elizabeth Gilbert and other authors as examples of reconfiguring time to write.
Chapters
Es mejor que tengas algo que puedes ir mejorando a nada por miedo a que no sea perfecto. Entonces vamos al tercer gran villano. Este me encanta, el coleccionista de cupones, al que nunca le alcanza, nunca tiene los recursos. Entonces o regateo o mejor ni lo considero. Oye, Charms, ¿Cuánto? No, pero ya lo descartas antes de ni siquiera saber qué implica. Y te quiero decir una cosa, se los acabo de enseñar yo en una clase de mentoría que doy creativa cada mes. El miedo a vender refleja, o el miedo a comprar refleja tus creencias más profundas. Si regateas en algo para comer, estás regateando con más cosas en tu vida. Y esto lo aprendí también con mi mentor Ricardo GP. Me decía, oye, es que pon atención, ¿Qué más estás regateando en tu vida? Y me di cuenta que no solo estaba regateando los cursos que quería tomar, el viaje que quería hacer, estaba regateando las vitaminas que me tomaba, que son las que me dan la energía que necesito para tener una vitalidad, para disfrutar mi vida. Estaba mi silla, esta que estaba atrás, estaba toda descarapelada, estaba regateando la silla en la que hago mi trabajo todos los días. Y así me empecé a dar cuenta que de verdad yo era una coleccionista de cupones que estaba regateando mis más grandes miedos. Me metía a Uber Eats, imagínate, a la aplicación donde pides la comida. Y antes de pensar en lo que me gustaba, me fijaba en las ofertas. ¿Qué hay en oferta hoy? Y a partir de ahí, ¿Qué puedo comer? Y empecé a tomar decisiones distintas. ¿Empecé a decir, a ver, no es lo que me alcanza? Y es ¿Qué quiero y qué me voy a permitir? Porque entonces empiezas a darle la vuelta a ese modelo de pensamiento, empiezas a comprarte una mejor silla. Y esto lo cuento con una anécdota que te va a encantar y nunca se te va a olvidar si acaso tú eres también, como yo lo fui mucho tiempo, coleccionista de cupones. Yo le llamo la historia o el fenómeno del aguacate negro. El aguacate negro es una historia que aquí viene a cenar muchas veces mi mejor amiga, Claudia Torre, que creo que muchos de ustedes la conocen, la fundadora de Organizarte. Y a ella le gusta una vida con excelencia, le gusta una vida bonita. Ella se dedica a organizar espacios, a dejarlos armónicos, bonitos, impecables. Entonces una vez estaba haciendo un sándwich y tenía un aguacate que tenía un pedacito negro y un pedacito verde. Entonces dije, no, a Claudia no le puedo dar un sándwich con un pedazo negro del aguacate, o sea, le voy a dar lo mejor del aguacate. Pero estaba dispuesta a yo hacerme mi propio sándwich con un cachito verde y uno negro, hasta que me di cuenta, a ver, ¿Por qué estoy dispuesta a darle lo mejor a ella y no darme lo mejor a mí? Tengo que pensar en que las dos nos merecemos el aguacate verde, el aguacate más maduro y hermoso y delicioso posible. Entonces ponte a ver ¿En dónde estás tolerando aguacates negros en tu vida? ¿En dónde estás tolerando esas cositas que parecen simples pero que en realidad es un reflejo de los miedos más profundos que tienes? Porque al momento, imagínate lo que va a pasar cuando ya tengas tu libro y salgas a venderlo, salgas a promoverlo, vas a tener los mismos miedos. ¿Quién me lo va a querer comprar? ¿Quién va a decir mi libro cuesta siete dólares? ¿Quién nos va a querer pagar? Lo vas a querer regatear porque es la constante en tu vida. Entonces, cuidado con los coleccionistas de cupones. Te entiendo porque he estado ahí, pero hoy te voy a enseñar a darle la vuelta porque tú, al igual que yo, te mereces tener la vida más extraordinaria que te puedas imaginar. Y empieza desbloqueando estas cosas que parecen sencillas, pero que están manejando tu vida. Otro de mis favoritos, ¿Quién dice nunca tengo tiempo? La perpetua agenda llena es otro de los grandísimos villanos. Es que lo que pasa es que ¿A qué hora, Charms, si a duras penas tengo tiempo para lo que ahorita tengo en mi vida, ¿A qué hora quieres que escriba un libro? Reacomoda. Acuérdate que un tema importantísimo es que todos tenemos las mismas 24 horas, todos. Y yo sé que podrías decir, sí, Charms, pero tú no tienes y me puedes dar toda tu lista de pretextos. Tú no tienes, y digo pretextos porque son historias, ahorita lo vas a ver, tú no tienes a lo mejor cinco hijos que te están distrayendo o alguna otra circunstancia que me quieras poner como la historia que te cuentas aquí. Hay una autora que vas a conocer hoy antes de acabar la clase, que escribió su libro a las 4 de la mañana porque tiene tres hijos, trabajo, marido y tenía miles de cosas, pero reacomodó su tiempo. Ojo, no te estoy diciendo que te levantes a las 4 de la mañana, es el horario que a ella le acomodó. Hubo otra autora que dijo, acabando de comer, en esa media hora en donde los niños están haciendo la tarea, el esposo ya se fue a no sé dónde ahí y dice que la torturaba. E A ver, Mayra, tienes este altero de ropa sucia y te vas a poner a escribir. Pero era el momento que ella determinó que era el ideal, el único que se podía dar de ella para ella, para que existieran. Y ahora ya tiene no solo uno, sino dos libros. Entonces el tiempo va a ser un gran tema. Pero si todos tenemos las mismas 24 horas, estoy segura que tú puedes encontrar dentro de tu día 30 minutos para empezar a construir este sueño. No se necesita más. 30 minutos en una base constante te van a dar como resultado que puedas tener un libro en tus manos antes de que acabe este año, imagínate. Entonces esos 30 minutos requieren de algo que se llama tomar decisiones con el tiempo disponible. Las 24 horas son igual para todos, pero no es tanto el manejo del tiempo. El tiempo no lo puedes manejar, las horas son iguales para todos. Lo único que puedes hacer es tomar decisiones diferentes con tu tiempo. Eso sí está en tus manos. El manejo del tiempo es una utopía, nadie puede manejar el tiempo. Solo puedes manejar las decisiones que tomas con el uso de tu tiempo. Y puedes a lo mejor, y esta es otra historia que te quiero contar. Elizabeth Gilbert, que te presenté ayer, autora de Comer, Rezar, Amar y Delibera tu magia, dice que cuando ella decidió que quería ser escritora, se fue a vivir a Nueva York porque ahí era la ciudad en donde vivían los autores que ella admiraba más, como si esa decisión fuera la única que tuviera que tomar. Ya llegué a Nueva York, ya soy autora. Pues ya llegando ahí se dio cuenta que requería más, entonces empezó a estoquear, o sea, empezó a seguir a una autora que admiraba mucho porque pues en esa época no había WhatsApp, no había redes sociales, entonces la única manera de empezarte a acercar a alguien era ir a cada evento que tuviera, a cada lectura que hiciera de su libro. Entonces ella empieza a seguir a su autora favorita y la autora se empieza a dar cuenta. Entonces un día la aborda y le oye, ¿Qué onda? Te veo súper seguido, ¿Qué necesitas? Y le dice Liz, es que yo quiero escribir un libro, yo quiero ser como tú. Y esta persona le dice una cosa tan hermosa que ojalá que se quede para siempre en tu memoria. Le ¿Quieres ser autora? Bueno, ¿Qué estás dispuesta a hacer? ¿Qué decisiones estás dispuesta a tomar para tener la vida que dices que quieres tener? ¿Qué decisiones estás dispuesta a tomar para tener la vida que dices que quieres tener? Es una frase súper fuerte, pero imagínate, claro, si quieres ser autor y no estás dispuesto a sacrificar 30 minutos de netflix o de Instagram o de lo que sea que te quita el tiempo en lugar de contribuir a una obra que va a durarte toda la vida, entonces nadie ni nada va a lograr que escribas un libro. Son las decisiones que tú tomas para tener la vida que dices que quieres tener. Ahí entra esa congruencia de la que te hablé desde ayer. Cumplir los compromisos contigo. Dices que quieres tener un libro va a implicar tiempo. No muchísimo, pero sí tiempo, compromiso. 30 minutos al día. Eso es lo que va a implicar por a lo mejor dos o tres meses. Si te pones a verlo bajo todo el rango de tu vida, no es tanto. Es un pedacito de tu vida que te va a permitir tener este gran sueño.










