WOW Sessions: Lalo Plascencia

Chef and researcher Lalo Plascencia talks about his work in Veracruz and Mexico City promoting chile as the sixth flavor, a distinct taste category. He shares his methodology for teaching culinary research, food justice, and practical cooking tips from his time studying gastronomy and community service.
Questions this video answers
Eduardo Plasencia Mendoza.
About 1,850 (the transcript says 'más de 1850' or '1800/1800+ personas').
Around 2016 (he said he declared the project in 2016; by 2020 the book was being finished).
Chapters
Bienvenidos. Qué emoción que se vuelvan a conectar. Aquí estoy con Lalo. Ahí está, mira nada más.
Hola, ¿Qué tal?
¿Cómo estás?
Bien, bien, bien. Aquí feliz, mira, feliz y bien contento. Muy, muy contento y muy honrado porque me tomaste en cuenta, porque yo sé que eres una celebridad, entonces la verdad es que tú eres una mujer que avienta unas vibras increíbles. Y yo siempre he creído que la gente se junta, uno atrae lo que uno es. Yo no creo que tenga tan buena vibra, pero qué bueno que tengo amigas como tú.
Yo creo que sí. Pues vamos a ver de dónde están conectados. Ya estoy viendo personas de Costa Rica, de Colombia. Cuéntenos de dónde están. De Saltillo, Normativa Northern, Mary Liz. Muy bien. Qué bien, qué increíble.
Oye, pues qué bueno que se están conectando tanto, ¿No? Toda la gente de todos lados del.
Mundo, básicamente, y entran y salen y luego lo ven después.
Panamá, Panamá, mira qué buena onda. Yo conozco Ecuador también, ahí sí estuve dos veces.
Tijuana, Tati, arriba Tijuana. Arriba Tijuana, lo amo. El Salvador, me encanta. Ciudad de México, aquí estamos acompañándonos. Muy bien. Pues bienvenidos a esta Wow Session. Quiero dar la bienvenida a Lalo Plasencia. Nos conocimos hace como cinco años en una conferencia que están también conectados de Argentina, de Oaxaca, de San Francisco de los Cabos, Venezuela, Colombia, Raúl, él también va a estar en un Wow Session. Tuxtla, El Salvador, desde el Paisaje Cultural Cafetero. De verdad, qué privilegio poder conectar de todas partes del mundo. Qué increíble. Y pues a Lalo lo conocí, nos invitaron a los dos a dar una conferencia en Puebla y me acuerdo que yo tras bambalinas, escuchándote platicar, no paraba de reírme. Eres súper simpático. Y me acuerdo que te es que tú deberías de salir en la tele. Y se ríen todos los que estaban alrededor de mí, porque ya salías en la tele.
Sí, bueno, no tanto como quisiera y menos de lo que debería, o más bien en la media correcta. Oye, muchas gracias. La verdad es que sí fue en Puebla y estaban estrenando el auditorio de la UAP, ¿No? Y fue un congreso bastante grande de la UBP, creo que era la VP, no me acuerdo qué universidad, pero fue un congreso muy bonito, muy variado, porque yo aprendí cosas de ti en tu competencia. Increíble a mí me quedó grabado, yo decía yo quiero ser como ella algún día, porque esta capacidad que tiene de conectar, de decir, de que la gente sonría, yo volteaba a ver, yo normalmente tengo la capacidad de preocupar y verás ahí un poco las cosas que hago yo en Instagram, pero la verdad es que me la paso yo riendo, yo sí creo que la dopamina es una de las grandes soluciones a todos los problemas en el mundo, entonces la verdad es que sí me río mucho porque ya he encontrado que de quien me rió primero es de mí, la verdad, o sea, sí. Y ahora en las conferencias que doy, la verdad es que ya parecen a veces más estando que otra cosa, porque explico ya las cosas de una manera tan de Plaza Sésamo que termino yo muerto de la risa. Ahora en Veracruz estaba yo explicando una cosa como si fuera la Rana René, para todos los que lo vieron en algún momento de la vida, explico cómo explicar la técnica de los chiles secos, que es el sexto sabor, mi gran proyecto, lo explico como si fuera Plaza Sésamo, entonces empiezo yo a reírme, pero ese momento no sé qué me pasó que me metí a la cabeza la Rana René y la estaba yo me acordé de mi infancia, cómo le hacía la rara René así dibujando un cuadrado, me doblé de la risa, o sea, no podía porque de verdad a veces lo que hago yo creo que es demasiado serio y la verdad es que, híjole, ya cosas serias, tenemos que abrir nomás las noticias en la mañana, necesitamos.
Ahorita todo lo que nos haga cambiar ese estado de preocupación, de miedo, de pánico y romper como el trance para conectarnos con algo que nos haga reír, que nos haga pensar diferente, positivo. Y bueno, cuéntanos a qué te dedicas Lalo, porque tú eres un súper chef que no se ha quedado solo en ser chef, tú te has dedicado a la investigación, a la innovación, a la capacitación de más de 1850 profesionales de la cocina mexicana y tienes un proyecto increíble del chile seco que quiero que nos cuentes. Así que platícanos quién eres Lalo Plasencia, ¿Qué haces en el mundo?
Pues mira, tengo mi nombre completo es Eduardo Plasencia Mendoza, mejor conocido como Lalo Plasencia y me puse Lalo porque así me han dicho, porque Eduardo siempre me ha parecido regaño de mi madre y porque además en las redes sociales hace 224 años no cabía el nombre completo, ahora ya puedes poner unos nombres inmensos y la verdad es que me gusta porque también es muy afable el nombre, es muy duro. Eduardo Plasencia parece como de telenovela qué soy yo. Híjole, yo creo que Da Vinci estaría muy contento de mí, porque yo creo que sí eso de dedicarse a todo y a nada de pronto está maravilloso como hombre del Renacimiento. Pero yo he encaminado muchos de mis gustos y mis pasiones, y dejar a una maestra mía de mis obsesiones y pasiones para poder construir una carrera de cociner, cómo me defino yo como cocinero mexicano, es decir, cocinero mexicano dedicado a la investigación en gastronomía. Investigar es un asunto que suena muy extraño ahora en México sobre todo, pero en otros países de alguna u otra manera les es más normal o más común. Tras la investigación siempre te imaginas esos tertazos inerzazos de que están encerrados en un laboratorio y aislados del mundo, antisociales. Y sí, en efecto, yo soy bastante. Por eso ahora que ahora le digo a todo mundo que están aislados, bienvenidos a mi mundo. Porque yo cuando no estoy viajando, que son tres semanas al mes que estoy de arriba para abajo, cuando estoy yo aquí, pues estoy encerrado, estoy en silencio y no quiero ver nadie, y trato de estar nada más o leyendo o escribiendo o investigando o terminando trabajo pendiente, ya sabes, mil cosas que hay que hacer en trabajo de oficina, pero trato de tener el menor contacto social posible. Entonces eso de la distancia social y.
Yo te va, te va, sí, muy bien.
Entonces yo, mira, estudié yo gastronomía, soy licenciado en gastronomía por la Universidad del Claustro San Juan, aquí en la Ciudad de México, pero siempre tuve esta como ganitas de hacer algo más que fuera cocina. La verdad es que la licenciatura como tal es muy completa, muy grande, pero intelectualmente hablando, pues te exige menos que otras licenciaturas, aunque hoy ya no, afortunadamente. El tema es que yo quería ser, realmente quería dedicarme a la política desde hace muchos años. A mí sí me gustaba el tema de la política y del asunto de estar investigando o de estar haciendo lo que yo no Sabía en mis 18 estúpidos años, que se llamaba ciencia política. Si yo hubiera encontrado esa carrera en lugar de haber encontrado abogacía, o sea, derecho, me hubiera encantado estudiar mejor ciencias políticas, pero la verdad es que me pusieron la vida y el universo en el lugar puntual, o sea, no me quejo porque hago mucha política de la buena, de la sana, de la que sí quiere transformar cosas, y desde que estoy yo en la universidad hasta la fecha no paro de hacerla, porque creo fervientemente en los cambios a partir de una actividad, o sea, transformar, que eso es algo que haces tú, que eso es algo que seguramente la gente que te ve que está siguiéndote, como yo, estamos acostumbrados a saber de ti, que es un asunto de transformación permanente y continua. En el momento que quieras interrumpirme, me callas porque yo me suelto y ya no paro.
Tengo mucha curiosidad de saber cómo llegaste de OK, querías ser politólogo, querías estudiar, si se hubiera podido, acabaste en cocina, entonces ¿Cómo has hecho, a qué has dedicado tu vida, o sea, tu amor por el aspecto culinario mexicano, cómo lo has, cómo lo has innovado? Porque creo que es lo que hace muy diferente tu proyecto.
Mira, yo creo que encontré una de las. Encontré a Cancún en los 50, sabes, o sea, encontré Playa del Carmen en los 40. Virgen, virgen, virgen, Virgen. Es decir, en aquel, estoy hablando que Yo estudié del 2000 al 2005, y en aquella época estaba todo controlado por franceses, todo estaba controlado por gente que la gastronomía, no sé ahorita el resto de las actividades, pero al menos la gastronomía sí, y el asunto está en que cambió mucho el ambiente y en aquel entonces no se hacía cocina mexicana, yo empecé un club de estudio así como de preguntas de cocina mexicana, muy tetos todos en la universidad, fundé la sociedad de alumnos ahí, o sea, empecé a hacer un montón de cosas, pero irlas encaminando hacia la cocina y la gastronomía. Una de las cosas que más me pasó es encontrarme con gente como tú, gente linda, gente inteligente, gente que te va guiando hacia otras cosas, maestros finalmente en la universidad, o sea, profesores míos, y uno de ellos, una de ellas que era nutrióloga, doctora en nutrición por la UNAM, me invita a un proyecto en la UNAM, en el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, y me quedo yo haciendo trabajo de campo en Veracruz, en una zona que es muy poco conocida, que es la entrada de la Sierra Zongolica, los municipios de Maltrata, Camarero Z, Mendoza, Córdoba y demás, es un corredor que se instaló un proyecto de investigación en nutrición, en genética y en antropología. Nosotros como cocineros íbamos de gato del gato del gato a sacar, a levantar datos de alimentación y ese punto fue donde en esos momentos que andaba yo medio perdido estudiando sociología, Roger Bartra fue mi maestro, o sea, Roger Bartra fue mi maestro en sociológicas de la UNAM, me dio dos seminarios de Derecha y Democracia e Izquierda en democracia, o sea, Roger Bartre, que para mí es como quien no lo conozca, busquen un libro que se llama La jaula de la melancolía y es esta eterna ganas de definir lo que es mexicano, o sea, un pe es imposible. Entonces este fue mi maestro, es uno de los grandes sociólogos contemporáneos. ¿La verdad es que yo me metí a todo en esos momentos yo estudié oratoria, estudié parte sociología en antropológicas, cuando llega mi proyecto de servicio social y me mandan a Veracruz a hacer esto, es cuando se junta todo y es uno de, como tú le llamas? ¿Un momento wow, un efecto wow, un efecto en donde a veces las cosas que parecen tan duras y tan difíciles, tan chocantes y contrastantes, y esto lo sabe muy poca gente, ahora ya se van a enterar más, me cambió la vida para siempre, porque estando yo llevaba ya seis meses yo en esa zona, en diciembre, enero, en la época de invierno, hace mucho frío acá, cae nieve y no se ve nada, me toca hacer investigación, hacer un recordatorio, ir a levantar datos de nutrición a un pueblito que está más alejado del pueblito en donde estaba y entonces me toca usar, ver en carne propia cómo se usan los programas de seguridad social, es decir, los de solidaridad, progreso y todas estas cosas que dependen de hoy Secretaría de Bienestar, entonces Solidaridad o Progresa o Apoyemos, no sé cómo se llamaba, el tema es que me toca ir para allá, los convocan a través de la clínica, la clínica los baja, toda esta gente, nadie hablaba español? ¿El proyecto se trataba de que como cocineros nosotros íbamos a sacar unas hojas datos que se llamaban recordatorios de 24 horas, es decir, un recordatorio de 24 horas y recordatorios de alimentación semanal, es decir, tú tienes que sacar encuestas y preguntarle a la gente que no habla español con un traductor qué comió ayer, qué comió antier, qué come? ¿Y con eso ir sacando promedios de alimentación a darse cuenta, una de las grandes madrazos de mi vida que sí hay 54% de habitantes en este país en pobreza, 30 de ellos en pobreza extrema, o sea, como 60 millones de personas, curiosamente podrías pensar que están desnutridos, no? ¿Pues qué crees? Resulta que están enovecidas, o sea. Sí, sí, sí, sí. Y el problema es la alimentación, o sea, el problema es la falta de acceso a cierto tipo de alimentos. La muerte de la milpa, como el campo mexicano, la muerte, digo sin ponerme groove, ¿No? Pero ni espeso a estas horas de la mañana, pero sí para que vean el nivel en lo que vivimos. Un momentito que me cambia la vida y donde se cruza justamente este compromiso con México, mis ganas de ser política, mi deseo por transformar algo y la gastronomía como el canal, o sea, como la ruta para hacerlo, fue cuando termino yo de hacer, estaba casi nevando, estábamos como a 10 grados bajo cero, como a las 7 de la mañana, yo llevaba chamarras, guantes, dos pantalones y demás. Termino yo la encuesta como a las 9 y media de la mañana, empieza a abrirse las nubes y estaba yo en un cerro donde se veía toda la Sierra Zongólica, te estoy hablando del paraíso, el paraíso verde cascada, o sea el Valle Encantado. Entonces el problema y lo curioso fue que yo no traía que comer, tenía hambre, saqué una paleta de una Tutsi Ponce que de mi mochila, que todavía uso mi mochila, esa la uso todavía hoy en día después de como pinchirrianos años, la abro, la empiezo a morder, empieza a chupar mucho frío y siento dos miradas, siento que alguien está viendo, yo estaba encima de una piedra y había dos niños, dos niños que estaban, uno de ellos, imagínate la temperatura, uno de ellos estaba con shortcito y playerita y descalzo y el otro estaba solo en short y descalzo. Los niños me veían y veían la paleta, no me dejaban de ver, estaban no viéndome a mí, sino me estaban viendo qué estaba comiendo. Yo los volteé a ver, dije no es posible, volteé a ver lo que la naturaleza me había regalado, que era la de la entrada esta maravillosa al Valle Encantado, y yo dije, esto no es posible, o sea, esto, cómo este país tiene eso y esto al mismo tiempo, o sea, porque hay gente que tiene hambre cuando tienes esto al lado. Y ese fue un momento que la verdad a mí me transformó, porque a partir de eso yo regresé a la escuela, terminé la carrera, yo empecé a dar clases a muy temprana edad, yo ni sabía, estaba muy moco, estaba muy top meco, idiota. No tienes conciencia de eso. A tus 22 años, 21 años, yo di una conferencia en el congreso de Antropología Social más importante del mundo, que se llama el Juan Comas. Yo ni supe, ni me enteré. A mí me llevaron, yo hablé y yo dije lo mismo que estoy diciendo ahora, ahora me entero, pero. Y le dije esto no es posible que haya este nivel de contradicción en este país. Esa fue una semilla para poder continuar. Trabajo, regreso a la escuela, regreso a México, a la Ciudad de México, termino la escuela, termino el servicio social, termino, me titulo, me quedo a trabajar en la universidad. Y en la universidad yo no trabajé en el Colegio Gastronomía, yo trabajé en la rectoría y yo estaba encargado de los programas de servicio social y apoyo comunitario. Me tocó en el Claustro de Sor Juana, que muchos conocen, que está en el Centro Histórico de la Ciudad de México, entre dos de las estaciones de metro más confluentes y pobladas del mundo, Isabel la Católica y Pino Suárez. Es decir, y Zócalo que queda Cuatro Calles, en una época en donde Isabel la Católica, que ahora todos pueden ir y es súper nice, y van a las plazas y van a sur Histórico. Ese edificio yo lo conocí cuando era un picadero, es decir, no había ni luz en Isabel la Católica, era espantoso pasar por ahí. Ahora ya no, bendito Dios. Pero en aquella época, has de ver que en esa Ciudad de México que a todos nos encanta, hay una cantidad de migrantes internos lo suficientemente alta como para que te estoy diciendo que la población que todos conocemos del Centro Histórico, que trabaja en el Centro Histórico, que viven en el Centro Histórico, no necesariamente son nacidos aquí, sino vienen de Michoacán, de Oaxaca, de Puebla, de Guerrero, y son migrantes internos, migrantes que no están atendidos. Durante tres años pasé haciendo eso. Firmaba yo a mis 23 años, convenios con el IMSS para proyectos de servicio social.
Hacías acuerdos para que sucediera qué convenios.
De servicio social y apoyo comunitario. Yo me encargaba y mi encargo de parte de la rectora era tú tienes que hacer que las actividades de servicio social dejen de ser sacar copias en una oficina de gobierno y hacer que todo se encamine para la transformación del ambiente en el que vivimos. En ese momento el Claustro creció en términos académicos y se fundó un coloquio que se llamaba Universidad y Sociedad, al cual me metieron a mis 23 años, me metieron al consejo académico a mis 22 años, me pusieron a estudiar como no tienes una fucking idea, entonces tenía yo que chutarme a Schopenhauer y todas esas cosas cuando no tenía ni bendita idea yo, evidentemente, de haber estudiado gastronomía. No te ponen a estudiar esto. ¿Y qué sucede? Que de alguna forma me van formando en investigación de manera muy forzada y muy intensa, porque además era tener que aguantar el nivel de discusión con doctores en arte, doctores en psicología, doctores en psiquiatría, doctores en ciencias humanas, su madre, o sea, eso era como plagio, ¿No? Bueno, la verdad es que logramos cosas muy bonitas. Más de 800 estudiantes de todas las licenciaturas del Claustro se metían a programas bien duros, bien fuertes, tan fuertes como Casas Hogares o la Casa de las Mercedes, que está en La Merced, en la zona de la Ciudad de México, una de las zonas más complicadas en términos sociales en México y en el mundo, en donde trabajamos con esta Casa Hogar que rescataba niñas, mujeres, niñas menores de edad, víctimas de prostitución o trata. Estoy hablando que yo vi cosas que nadie está preparado, nadie te dice que existen, ni nadie está preparado para poder tragártelas. Una de las cosas más espantosas que vi, y eso fue otro momento cuando me dijiste que íbamos a hablar, la verdad es que yo traté como de. Yo soy bastante obsesivo compulsivo, entonces traté de ordenar mis momentos, Wow. Para saber realmente cuáles eran los que a mí me habían tocado y otro fuese tratar con todo esto, con la pobreza y la miseria humana. Y por miseria no me estoy refiriendo a falta de ingresos ni a hambre, me estoy refiriendo a decisiones de lastimar a otra persona, es decir, de abusar de alguien más, de someter a alguien por fines mera y llanamente egocéntricos o de placer, eso es brutal. Y someter a una persona a que el resto de su vida esté total y absolutamente traumatizado porque no hay manera de poder regresar a alguien así quedé muy mal quedé muy mal, es decir, tres años estuve yo ahí y uno de los momentos que más cambió en mi vida fue una depresión espeluznante que me encerró en 2006 o 7, no me acuerdo, durante un mes fue un crack plag terrible, me destroyó por completo.
Tengo mucha curiosidad de cómo todo esto confluyó en gastronomía.
Curioso porque yo termino de eso, tomo decisiones concretas, no quería yo regresar algo así, pero sí quería regresar yo a mi carrera y quería realmente ir. Es que es una historia que se va encaminando 15 años, entonces al final se van encaminando hacia un punto en donde yo creo que en Monterrey me pasan cosas hace 5 años que finalmente han sido consecuencia de todo esto. Salgo de esa depresión, me pongo, termino mis cosas ahí en la universidad y me voy a trabajar al periódico Reforma. Entonces yo fui periodista tres años de la sección Buena Mesa del periódico Reforma, es decir, y en ese momento la situación en México iba súper intensa respecto a la gastronomía mexicana, es decir, nombran patrimonio intangible la humanidad de la cocina, hay un crecimiento de cocineros, hoy ya todo el mundo habla de Pujol y hasta lo usan en obras de teatros y demás, pero antes nadie le importaba. Entonces ahora ese momento fue en donde empezaron a suceder cosas en todo el país con esta necesidad de voltear a ver a México los productos, la milpa, restaurantes, cocina mexicana contemporánea, tradicional, clásica, lo de las cocineras, es decir, eso que todo el mundo vivió hace el otro día en lo de sabores, sabor es Polanco, esa gente que hoy pide un. Que seguramente tienes tú, muchas personas que te ven o tú misma que hoy piden un arroqueño, un tepestate, mezcal tepestate en sus ambientes muy hipsters, muy bien, pero eso era impensable hace diez años.
No sé nada de lo que dijiste, no lo conozco, así que nos lo tienes que platicar.
Son tipos de agave, Son tipos de agave, de mezcal. Entonces eso era impensable. El mezcal antes era bastante vulgar y ahora resulta que te sale carísimo y es poser el mezcal. Está increíble ese ambiente, pero en 2008 no, es decir, hace 10 años, 12 años, no me toca estar ahí. En un momento donde se empiezan a nacer cosas de la gastronomía, empiezan a ponerse en orden muchos nombres alrededor del mundo, empezar las redes sociales a ponerse al tope y entonces ya no había límites entonces cuestionaría, yo renuncié al periódico habiendo conocido y viajado por diferentes partes de México en donde estaban naciendo como estos intereses por voltear a ver Yucatán, la Baja, Monterrey, Oaxaca, en fin, salgo del periódico y entonces resulta, dije bueno, tengo que hacer algo con todo esto, si no esto como carambas. Bueno, al final salgo al periódico, renuncio, me acuerdo que fue un 5 de mayo y ese día a las 2 de la tarde abrí mis redes, les cambié mi nombre, les puse investigador gastronómico, muy contento, ya tengo jale, ya estoy feliz, tengo misión en la vida, bajo a comer. Dos horas después dije ¿Y ahora qué chingados tengo que hacer? Porque como investigador gastronómico nadie te dice qué hay que hacer. Claro, Bueno, pues entonces empezó una de las cosas que tú lo decías al principio, de esas 1850 personas formadas, en realidad hay otras 500 más formadas en un taller de investigación gastronómica. Todas esas dos mil y pico personas, dos mil trescientos, mil cuatrocientos personas, son formadas con metodología que yo desarrollé, es decir, no se trata solamente de darles clases de guacamoles y pozoles, se trata de darles clases de guacamoles y pozoles con metodología que yo desarrollé, metodología de enseñanza que no existe en ninguna otra parte del mundo y que eso me ha llevado viajar y darle en otros lados del planeta, en Estados Unidos, en Sudamérica y en España.
Cuéntanos en qué consiste, ¿Por qué es diferente a las demás? Tengo mucha curiosidad de saber, porque tú sabes hacer.
Mira, yo te voy a hacer una pregunta básica, mira, que la contesten aquí, a ver, alguien que me responda. ¿Qué es un taco?
Un taco, a ver, ¿Qué es un taco?
Para todos los que lo vayan escribiendo y lo vamos leyendo, que me respondan. ¿Qué es un guacamole? ¿Qué hace ser un guacamole? Un guacamole y no le deja ser una salsa verde, o sea, qué carambas, resulta que es un adobo. ¿Qué diferencia tiene de un mole? ¿Por qué hay moles de olla y moles poblanos? ¿Me explico? Es decir, la cocina mexicana es tan maravillosa, tan grandiosa, increíble, inigualable, pero nadie la entiende, o sea, es el laberinto más bonito. ¿Mira, dice ahí, aromate lierbar, dice todo lo que está en una tortilla, Sí, es una buena definición, una tortilla rellena con carnes fíjate, ahí empezamos a ver las tendencias y las interpretaciones y vamos a encontrar putricientas definiciones que me encantaría leerlas todas, pero sabes cuál es el asunto? ¿No estamos de acuerdo, pero cuando en otras partes del mundo les preguntas qué es una crepa? Te van a decir una cosa concreta que es una bullabés, te lo van a decir. ¿Y hay otra cosa particular y esto es algo que tiene que ver con un eslogan que yo digo es cocina mexicana para todos, por qué carambas tengo que ser yo cocinera tradicional? ¿Por qué tengo yo que haber nacido en Oaxaca para ser un mole negro fregón, o sea, por qué tengo yo que ser mexicano para saber cocinar una salsa macha, por qué tengo yo que haber ido a México a meterme a las profundidades de los mercados y demás para saber identificar una tlayuda buena de una que no lo es o de una buena barbacoa de otra cuando no me interesa o no tengo el dinero para hacerlo? El asunto es que la diferencia que yo tengo con que diseñé esto es pensando en todo esto que yo he vivido, ¿Cómo le hago? Esa fue la pregunta para que todo se condense en una sola cosa, es decir, para que con un taco, con un adobo, cuando estés limpiando un chile con mi técnica el sexto sabor, resumas todo eso que he vivido yo de la pobreza extrema en México, de la grandiosa mexicocina mexicana, las 130 millones de personas, los 3 mil años de historia que tenemos de cocina, ¿Sabes? ¿Cómo le hago para que digas no te preocupes que lo que hay que hacer es simplemente estos pasos sencillos para poder cocinar y comer mejor cocina mexicana, no?
Wow, mira y si parece imposible, no.
Parece, me siento muy orgulloso y hasta me sonrojé de que tú dijeras wow esto suena como Inception, me encanta, voy.
A seguir leyendo lo que dicen. Taco es la comida más versátil que le puedes poner de todo, tortilla con cosas ricas. Taco es lo que va en una tortilla que tiene como resultado un orgasmo gastronómico.
Sí no y ahí te va, es que aquí a esto que te voy diciendo que esto tiene 5 años de haber sido creado o de haber sido ya desarrollado y puesto en práctica. Mira champs, yo no soy una persona que se espera desarrollar y luego hacer, yo hago, yo digo y hago es decir, yo mientras estoy pensando, estoy haciendo, ¿Y qué sucede? Que al final yo he puesto en práctica mis limitantes académicas, esas que te exigen perder una hipótesis y luego desarrollar sí esto es cierto, es correcto, es prudente, pero yo nunca me esperé, o sea, yo diseñé un modelo de investigación gastronómica para efectos de enseñar a la gente a hacer investigación, pero para dummies, para gente idiota, es decir, como nosotros los cocineros, que no queremos estudiar nada más que esto. ¿Qué sucede? Que al final no es que yo sea idiota o imbécil, sino lo que soy, Yo soy muy práctico, y mi mamá me cuenta una anécdota por esto yo hago y digo, mientras voy desarrollando la metodología, la estoy poniendo en práctica, que es un estricto sentido académico. Es como estar haciendo la prueba de la vacuna del coronavirus en enfermos ahorita en humanos, sin pedir permiso antes. Bueno, pues es igual. Pero yo me acuerdo de una cosa, y me la cuentan mucho mis papás, que dicen que cuando había una videocasetera VHS, de esas cosas de la prehistoria, yo quería saber cómo funcionaba, y entonces le oye, ¿Qué pasa si yo le pongo play, le meto el dedo para ver cómo baja esta madre? Se me quedó el dedo atorado, entonces ya me lo tengo que estar sacando. Pero lo que yo quería era poner en práctica cosas. Es que ese es el problema con la cocina mexicana, pocas veces tenemos la oportunidad de ponerla en práctica, porque la tenemos muy sacralizada, la tenemos puesta en un altar, de tal manera que si yo no traigo trenzas huipil y además hablo tres lenguas nativas o tres idiomas nativos, pues evidentemente entonces no estoy capacitado para hacer un mole. ¿Qué lamentable, no? Pues entonces eso, según Darwin, está destinado a la extinción, porque solamente pocos pueden usarlo. Bueno, pues entonces yo no quiero eso. En aquel momento estaba en el ambiente puesto para que la gente recibiera información de este tipo, y lo único que yo hago es poner en práctica una de las máximas de la ciencia más grandes para el universo, el lenguaje común, el lenguaje universal, el lenguaje total, son las matemáticas. Ese es el lenguaje de la ciencia. Para que se detuvo un poco. Ahí está, ya estamos. Exacto. Para todas las ciencias. ¿Tú me ves? Porque se está cortando.
Se ve como congelado todavía. ¿Ustedes ven el lado congelado?
Espero que me haya quedado como en la cara, porque si no siempre quedo con alguna cara horrible. Mientras que para las ciencias el lenguaje universal es la maternidad, para la cocina el lenguaje universal es la técnica. ¿Y entonces qué hice yo? Desarrollar técnicas ordenadas, puntuales, como de manual, como muy alemán, como muy puesto así de Plaza Sésamo te digo en donde te van guiando, Hola, esto es un chile, hola, mira hay que abrirlo así, ahora hay que abrirle, quitar las semillas, las venas, el palillo. ¿Por qué razón Chams? Porque nadie nos lo ha enseñado. Porque desafortunadamente, así como el civismo que se tiene que enseñar, es decir, que se tiene que enseñar a no salir de casa o a no cruzarse por la mitad de la calle para que no te atropellen, resulta que esto también se tiene que enseñar. Entonces tenemos un problema y un vacío. Mucha gente que quiere comer y hacer cocina mexicana, un gran ambiente dispuesto a hacerla y a comerla y consumirla y nosotros que estamos dormidos en los laureles creyendo que porque está fregona en un mercado ya todo mundo tiene que hacerla igual. ¿Aquí el asunto está en que si nosotros no impartimos como cocineros tenemos la responsabilidad impartir técnica, no una receta, una técnica que permita a cualquier persona en el mundo, cualquier nacionalidad, de cualquier destino, de cualquier circunstancia, un ingeniero, un arquitecto, un chino que está ahorita metido en la burbuja, bueno y además es ingeniero atómico, bueno pues ese güey que cocine un adobo perfecto, sí me explico? Pero ahí hay otra cosa importante y dónde cuelo el asunto de la política de todo esto, porque. Porque eso es como que lo que tú querías descubrir y revelar en capas. Bueno pues es que si esto es un llamado de atención y es un llamado de guerra, fíjense para todos aquellos chairos o no chairos que entienden a la historia mexicana en un fenómeno que es la conquista, que es en 1521, no se perdió ni se ganó, simplemente se encontraron dos preciosos mundos y bendito sea, bendito sea para este país y para la gastronomía del mundo. El día que el cerdito, el primer cerdito puso su primer pezoñita en Veracruz y la bajaron porque ese día la manteca conoció al maíz y fue, no me jodas, lo mejor que nos pudo haber pasado.
Wow. Nunca me lo hubiera imaginado.
¿Te gustan los tacos de carnitas?
No. Imagínate está Marta Salamanca diciendo que ayer hizo arroz con lo que se encontró en el refri y su familia le dijo que estaba delicioso, me encanta.
Bueno, el hambre y la necesidad es el gran motor, fíjense en mi Instagram, yo voy a empezar a enseñar recetas de aprovechamiento estas bien sencillitas, yo ayer hice una que honra justamente a mi estancia en España. Bueno, como la gente define de manera muy bruta, y por bruta me refiero a muy poco detallada sino muy radical, lo define como un antes, un después en 1521 parece que antes las cosas eran mejores en términos de alimentación, qué hueva estar comiendo toda la vida un taco de frijoles, o sea, digo perdón y sin manteca, qué asco, o sea yo fui muy feliz, o sea para mí a partir de 1521 y para la fecha ha sido los mejores aportaciones del mundo, pero y ahí te va ¿De dónde es el tomate? El jitomate es mexicano, es de origen mesoamericano, crece al lado del maíz, pero hoy en día me acuerdo perfecto, mucha gente lo tendrá y si no búsquelo. ¿Un libro que se llamaba, una colección de libros cuando vendían libros que se llamaba Un viaje culinario por Y era varios países, había México, España, Italia, Francia y demás y el de Italia tenía un jitomate en la portada, no? Bueno, siguiente paso, el chocolate, a todos nos gusta el chocolate, ¿De dónde es el chocolate? De origen mesoamericano, en efecto, pero en realidad el de dónde se conoce las técnicas de chocolate fuera de México, o sea en Bélgica y en Francia Y te voy a unir una cosa que parece muy extraña, pero te la voy a unir en esta misma línea para ir como cerrando este clic entre gastronomía, cultura, política y ganas de que todos comamos todos los días huevos adobados. ¿Tú sabes cuántos coches se fabrican y concretamente en línea de producción, de alta producción en Munich, cuando en Munich existe BMW, Mercedes Benz y Audi y Volkswagen evidentemente ¿Cuántos? ¿Ni uno, qué hay unas líneas de producción normalitas, se diseñan, se hacen pruebas, hay laboratorios, se terminan algunos coches, pero las grandes plantas dónde están?
En otras partes del mundo, en Latinoamérica.
En China, en Brasil y en México, ¿Tú sabes quién manda realmente? La planta de Volkswagen en Puebla, los alemanes desde una oficina en Múnich, cobrando al menos 10 veces más, trabajando 5 horas menos al día y además teniendo vacaciones de al menos un mes, un mes de entradita, trabajando lunes a viernes y además cortando horarios a la mitad. Es decir, yo estoy cansado de que México se nos vea como una la cena como un refrigerador inmenso, que se nos vea como el pueblito curiosito, que se nos vea como los divertidos de la fiesta y los borrachos del evento, que se nos vea como los impuntuales y los idiotas, que se nos vea como aquellos que les regalamos a todos en bandeja de plata nuestro tesoro. Y lo que quiero convertirlo con mi proyecto el sexto sabor es en un lugar en donde tenga un libro de técnicas que le enseñe al mundo cómo se limpia un chile. Sí, el chile nació aquí, pero también aquí nace la técnica que les va a enseñar al mundo cómo se convierte en un sexto sabor. De eso se trata, eso es política y de la buena.
¿Qué es el sexto sentido?
El sexto sabor es una ampliación. Sí, porque el sexto sentido ya es películas y nos pueden cobrar regalías. Bruce Willis se va a enojar y el chamaco ese todo tonto que quedó todo feo, que creció todo feo. Mira, existen, normalmente registrados en primaria nos enseñan que hay cuatro sabores básicos en la lengua y en el paladar, salado, dulce, ácido y amar. Con eso es como crecemos en realidad el gusto en las papilas gustativas y el paladar es uno de los órganos, los órganos y de los sistemas menos estudiados que hay en la ciencia. Es decir, realmente creemos todavía cosas que se diseñaron en 1960, o sea, arcaico, pero bueno, eso se supone y cualquiera lo puede descargar. Le ponen ahí cinco sabores o cuatro sabores básicos de la lengua y te vas a caer un esquema en donde te los va determinando. Todos lo sabemos. Por ahí de los 70 los japoneses se dieron a la tarea de diseñar un proyecto que se le llama umami. El umami se le conoce al quinto sabor, es como una ampliación de la experiencia de estos cuatro, es decir, de ensalado, amargo, ácido y agrio y se convierte en una sensación, es decir, como en una especie de un gusto ampliado que no es posible definirlo bajo estos cuatro criterios, sino tiene algo más. ¿En qué está basado? Básicamente en que tiene una cultura lo suficientemente vieja como la japonesa o la oriental, de entender que ese es un tipo de sensación y experiencia y hay algo que pasa en el cuerpo. Y luego otra cosa importante que es la reacción química en el cuerpo. Es decir, cuando tú comes queso parmesano, cuando tú comes jitomate o comes hongos, lo que está pasando es que tú empiezas como a salivar y esa salivación se siente en toda la boca. A ver, les voy a poner una muy fácil porque se las ocurra todas. Una quesadilla o un taco de hongos con queso rallado o una quesadilla de hongos, es su mami. Si le pones salsa roja de tomate, o sea, jitomate asado, es ultrahumano, o sea, eso ya es bluff. Los japoneses tienen basada esta experiencia en las algas, en el uso de algas marinas para poder entender que hay sensaciones que producen. Y hay una partícula elemento que se llama glutamato monosódico, que es algo que mucha gente lo odia porque está en todas las es un aditivo natural o artificial que si ustedes van al OXXO, la mayoría de los productos que ahí hay tienen glutamato monosódico, GMO GSM, y ahora está prohibido de hecho utilizarlo, pero ahora lo ponen como proteína de origen vegetal hidrolizada, una cosa así, que es exactamente lo mismo, pero se le agrega ¿Qué sucede? Salivas. Tanto que al final tu organismo empieza como a percibir más esa quesadilla, ese queso, esos hongos. Y hagan de cuenta que a la hora de estar masticándolo están ustedes diciendo wow, con esto, wow. Eso es el quinto sabor, el umami. Resulta que el umami produce el glutamato monosóico, es esta partícula que produce una o algo en el cerebro que salivas produce una adicción. Una adicción que puede ser muy buena en el caso de esa quesadilla de hongos con queso, o muy mala en el caso de la sopa Maruchan o de las hamburguesas de McDonald's.
La sopa Maruchan son estas sopas instantáneas.
Horribles, sopa Nissin Maruchan, los ramen estos que venden en las tiendas o las hamburguesas de McDonald's, que eso lo entiende todo mundo. Es decir, eso es lo que tiene. ¿Cuál es lo que pasa en todos estos años que llevamos en 2015-2016 abro mi proyecto de investigación y digo, así como te lo estoy diciendo ahorita, llevo ya cinco, en ese entonces dije, llevo cuatro años formando gente en el tema de los chiles y necesitamos que esto sea un sabor? No sé cómo fregados le vamos a hacer, pero esto va a ser el sexto sabor. Los chiles mexicanos son el sexto sabor. Eso fue en 2016, hoy estamos en 2020, ya estoy terminando el libro y hay ya estas 1800 personas formadas y demás. ¿A qué voy? A el chile, a diferencia de los otros cinco sabores, o sea, del salado, dulce, ácido, amargo y el umami, produce, además de todo esto, cuando tú te metes un habanero a la boca o le pones esa salsa picante a la quesadilla de hongos con queso, de hongos con queso Oaxaca, como quieran llamarla, o un taco de carnita, si le pones una salsa picante, hay una partícula, una molécula que se le llama capsaicina. Y esta cosita lo que hace es entra y toca el cuerpo que vienen en los chiles. Eso vive en los chiles secos y en los chiles frescos. Eso nace así. Eso es muy mexicano. Es decir, eso sí nacieron así esas plantas. ¿Qué sucede? Que la planta el chile, cuando está fresco, un chile poblano, un chile pasí, un chile serrano, lo utiliza para protegerse a los bichitos. Es decir, es tan abrasivo, quema, que es un ácido, que cuando entra un bichito se quema o se muere. Si lo muerde una rata, se va enchilada para todos lados y no vuelve a pasar por ahí. Nosotros como mexicanos buenos que somos, que nos gusta la relación dolor placer y que le celebramos cosas hasta la muerte misma, entonces resulta que nos gusta que nos duela. Aquí es donde empieza el horario de clase de clasificación C, que es la relación dolor placer, que se le llama reverso hedónico. Esto en psicología se le llama reverso hedónico. Esta partícula capsaicina entra al cuerpo, es un ácido, es abrasivo, es como si te metes, imagínense el limón, pero quema en sí, en realidad está quemando tu cuerpo, está haciendo que tu lengua, que es muy sensible, pum, arda. El cerebro. El cerebro. Muchos amigos dicen que el cerebro es tonto, porque el cerebro lo único que es, reacciona. ¿Y qué sucede? Dice Liz Gro que estaba hablando como perro de Pablo. Imagínate nada más de contarlo.
Yo también voy a hacer un taco con.
Exacto. ¿Imagínate que tú le das la mordida a la quesadilla con vaya quesadilla, queso y hongos, le pones esa salsa macha o estas salsas de chile serrano o esta salsa de chile de árbol picosísima, le da la mordida y empieza Qué está pasando ahí en tu cuerpo? ¿Se acuerdan que te dije que los japoneses de lo que decían era que salivabas mucho? ¿Bueno, lo que está pasando aquí es que tu cerebro reacciona, que hay un peligro y le dice a tu cuerpo qué chingado está pasando? Me estoy quemando, echa algo la. Bueno, todos se nos sube la temperatura, todos a la hora de la mordida y seguir masticando el hongo, el queso, la tortilla y la salsa, ya lo estoy haciendo adrede para que todo un salibe estemos experimentando mucho más ese contacto de la capsaicina en nuestra boca. Lo que sucede, Charms, es que tu cerebro empieza a mandar mensajes y libera una hormona que se llama adrenalina. La adrenalina hace que el corazón empiece a latir más, las pupilas se dilaten, tu nariz empieza a respirar por las dos fosas nasales, absorber más aire. Tu cuerpo está concentrado en que esto que está pasando aquí se acabe y entonces lo que hace es libera más saliva para que disminuya el impacto de la quemazón. ¿Y qué sucede? Que es cuando decimos, güey, qué rico está esto. No tiene un chilito para morder o dame más.
No, mira, todos están poniendo cara de qué rico.
La siguiente mordida que le damos ya estamos enchilados, nuestra adrenalina ya está a tope, pero el cerebro ya entendió que no se va a morir, que no se va a quemar y deshacer la boca. Y entonces, como el cerebro es tonto, tiene que liberar para compensar una hormona, tiene que liberar otra. Como ya liberó la hormona que se llama adrenalina, que es la que nos pone a mil así, tiene que liberar otra que se llama dopamina.
No estoy chinita por eso.
Y entonces la dopamina es la hormona de la felicidad.
No, no, no, no.
Tú dime si es sexto sabor o no. ¿Qué sucede? ¿Qué nos pasa? Cuando tú terminas de comer esa quesadilla de hongos, queso, tortilla y salsa de matcha o salsa chile de árbol y te chilaste tanto, está sudando, estás temblando. Ay, qué rico. Ese qué rico es que la dopamina entró, compensó todo este golpe de adrenalina y lo que sucede en tu cuerpo es que hay tanta sensación de placer que lo único que quiere el cerebro.
Es repetir wow, no, no. Entonces ya dicen comida picante en todos los eventos para que todo mundo esté súper feliz.
Es que en verdad una de las razones por la que este país se mantiene como se mantiene es justo por eso, porque nosotros en términos hormonales somos adictos ya a esto. Es decir, esto genera una adicción, así como mira, para todos aquellos y esto no lo hagan porque no queremos salir cosas malas de aquí ni provocar cosas extrañas, pero estimula exactamente los mismos lugares que el crack.
No manches.
Son los centros de placer. Entonces la relación dolor placer, el reverso hedónico para los psicólogos es esta necesidad de pégame pero no me dejes, bueno, muérdeme, no tan fuerte, pero síguele. Y es este asunto de decir cómo vamos controlando y se va ampliando la curva del dolor de tal manera que necesitamos cada vez más chile, cada vez más presencia capsaicina y cada vez más dolor para poder sentir un poco más de ese placer. Y entonces llegamos a niveles como el mío, en donde yo estoy comiéndome a un taco, le pongo una salsa cruda, le pongo una salsa roja con chiles secos y estoy mordiendo un habanero. ¿Por qué? Porque son tres tipos de experiencias distintas. ¿Cómo aterrizo esto a gastronomía? ¿Por qué es el sexto sabor? Porque uno es el único. A la hora de que tú consumes capsaicina y consumes chiles secos, concretamente chiles secos, y ahorita te diré por qué, es porque el asunto está en que tú consumes este producto y tú a la hora de estar salivando de más y estar respirando cada vez más, estás generando nuevas percepciones y tu memoria está empezando a trabajar y a registrar nuevas experiencias. No es lo mismo un taco de carnitas así fregonas, deliciosas, grasositas y con cuerito y nana y solo con un poquito de sal y limón, a que le pongas una salsa roja o le muerdas un habanero. ¿Por qué? Porque finalmente la relación que hace, la interacción que hace después con la proteína, la grasa, el salado, el ácido, todo es plum exponencial. Y entonces en cada uno de los bocados de ese taco tú puedes ir jugando para ir mezclando cada vez diferentes experiencias. Y cada uno de estos productos que te dije, la salsa verde cruda de tomate, chile serrano, una salsa de chile de árbol roja, picante, macha, así, puertota, y luego un habanero crudo mordiéndolo, esos son tres niveles de capsaicina que van a ir alterando mi cuerpo de tal manera que va a ir percibiendo cosas distintas en cada uno. ¿Qué sucede? Ampliamos un margen de nuestro paladar. Yo viviendo en España lo que me di cuenta es que comen increíble. Claro, después de un rato son aburridos, y no ellos, sino también, pero un beso a todos. Su paladar es muy aburrido porque es un paladar que está mantenido así con ciertas notas y nosotros no, nosotros a este límite hacemos Plum, plum, plum, plum, plum, Plum, plum, Plum, plum, plum. ¿Me explico? Nosotros a un bocata de jamón ibérico, o sea, una torta de jamón ibérico, pues con el mejor pan, el mejor jamón ibérico y el mejor aceite de oliva, el mejor tomate con denominación de origen, le pones un poquito de chile chiltepín molido, a eso no hay regreso. Es que no hay regreso, porque a diferencia de los otros cuatro, cinco sabores, salado, ácido, amargo, agrio y umami, ninguno juega con hormonas. La capsaicina está cañón.
Mira, dice Marta Salamanca que a los que están conectados ahorita nos deben esta experiencia en persona.
Sí, encantado. Mira, tú sabes que yo, lo que tú me digas, yo puesto y hacemos la experiencia, nos juntamos y hacemos el experimento justamente de cómo hay que ir entendiendo esto. ¿Pero además es otra cosa, y el sexto sabor se trata de ir capacitando, por un lado de técnicas a la gente, al mundo entero, de cómo entender los chiles frescos, los chiles secos, cómo usarlos, cómo aplicarlos, es decir, no podemos obligar que el mundo se acostumbre a 8 mil años de historia mexicana, no? ¿Por qué? Porque nadie lo voy a obligar yo a tragarse una habanero a mordidas. ¿No se puede, o sea, es decir, vamos a matar a alguien, pero sí podemos ir despacito, despacito, despacito, despacito de estos qué significa? Oye, pues hazte una dinámica y cuando acabemos el encierro, yo puesto, tú me dices unas diez, quince personas, las reunimos, o las que tú quieras y hacemos el experimento para ir probando cosas con y sin para que vean ellos, entiendan justo cuál es la experiencia y el no regreso, es decir, el no regreso es que ya eres adicto a esta situación y eso es el reverso hedónico, placer y dolor todo el tiempo funcionando a nuestro favor porque nos hace estar cómodos, nos hace estar felices, porque a un plato de frijoles de la olla tú le pones una cucharada o le muerdes un chile serrano o un chile toreado y lo que estás provocando ahí adentro es experiencias indecibles e incontables y además a sketchups particulares, es decir, experiencias que tienen que ver concreta y directamente con los recuerdos de la persona, con su circunstancia social, con su entorno. ¿Y entonces cómo haces para mexicanizar el mundo? Que eso es política de veras, a través de los chile secos, no tiene.
Eres un genio, o sea, cómo nos fuiste llevando por tu historia, lo que querías estudiar, lo que te fue pasando, lo que te fue impactando y cómo todo se une para crear algo, de verdad estoy anonadada, sin palabras, me tienes impactada y salivando, salivando, o sea, de veras, qué interesante, Híjole, estoy impresionada de verdad. Lastimosamente Instagram nos corta la programación a la hora, no quedan 8 minutos para que nos digas, bueno, que te digan.
Si quieren que sigamos o no, Yo tengo cosas más que contar. ¿Hacemos otra?
Y qué carajos, pues sí podemos hacer otra, me encanta, pero tienes tiempo, tú.
Ya ves que tenemos un cachorro que hacer afuera, entonces.
Me encanta, mira, vamos a aprovechar estos 8 minutos para que nos des un tip porque ahorita estamos todos salivando. ¿Bueno, aquí dijeron alguien sabe de carnitas a domicilio?
¿Por favor, están vendiendo barbacoa y carnitas? Sigan las cuentas de cuarentena gastronómica y sigan los hashtags, yo me quedo en casa que hay mucha información ahí, la verdad, increíble.
Oye, qué podemos hacer con lo que hay en casa, o sea, esto que decía Marta Salamanca, lo de aprovechar lo que tengo en el refri, tienes en tu sitio, estás dando sugerencias de qué hacer en este encerrón con lo que para disfrutar estos seis sabores.
Casi puedo saborearme.
Y dice Horacio, está impresionante tu narrativa porque dice Jimenita Pardo, eres un mago, casi puedo saborearme yo también, o sea, de verdad me lo imaginé tanto que, o sea, sí estoy como dice Liz Guerrero, como el perrito de Pavlov, o sea, está increíble.
¿Yo aprendí algo de ti y me acuerdo mucho, yo estaba en silencio también en tu conferencia y yo me acuerdo que dijiste el tema del rapport, que es la técnica, digámoslo así, pero es que el que primero salivó fui yo y quien se lo está imaginando soy yo, porque me encanta comer así, y sabes que? A mí no me parece justo que el mundo no coma así, me parece injusto que el universo no lo conozca, ¿Sabes? Y entonces como la política es la disminución de la injusticia, pues, y yo estoy casado con el hacer justicia, entonces pues evidentemente lo que quiero es que el universo coma eso. Cocina mexicana para todos Mira, ahora es un papel distinto. A mí me ha tocado desde la semana pasada estar como echando mucho grito y mucho altavoz respecto a quédense en casa, sobre todo para disminuir esto que hoy ya están diciendo el gobierno, cálmense que en una de esas le dan el premio Nobel de la Paz. Andrés Manuel, haber contenido asunto como va, no lo sé, porque las curvas en términos estadísticos al menos a como vamos hoy son exitosas las decisiones, en fin, ya no politizo más, pero aquí, pero bueno, la historia diga. El asunto está en que mi labor, yo entendí que había un espacio porque todo el mundo iba a empezar a hacer recetas, o sea, hasta el más burro iba a empezar a hacer recetas, no pasa nada, hay un montón, búsquenlas. Yo lo que quiero es que me pongo yo en las pilas, y esto tiene que ver con experiencia personal, en donde yo sí me quedo encerrado una semana y donde yo cocino y hago cosas muy puntuales para no caer en depresión, para no caer en obesidad o en alcoholismo, porque resulta que todo el mundo está bebiendo más que nunca, de verdad, ¿Por qué? Porque no sabemos manejar la ansiedad. Y una de las cosas que yo recomiendo mucho es, si pueden leer porfa, algo que tenga que ver con fasting, Internet, con el tema del ayuno, es decir, esto es importante en términos tanto espirituales como de salud, como mente los va a alinear mucho, es un problema, pero ahora tienen tiempo, les invito a que hagan eso, pónganse horarios para comer. Es decir, yo sé que la cocina está cerca y a lo mejor están ustedes trabajando ya medio centímetro de ella, pero eviten estar consumiendo cosas porque puede haber un problema también de que estás ya harto porque estás comiendo lo mismo o porque tienes tanta comida que al final a lo mejor dejas de comer. Es decir, no sabemos en términos psicológicos que era a mí lo que más me preocupaba. Les recomiendo mucho que no estén comiendo todo el día, que realmente respeten horarios, que es muy difícil, pero que sobre todo lean esto que a mí me sirvió desde hace muchos años que se llama el ayuno intermitente. Hoy está de moda, yo ya aplicaciones baratas y gratis que te van guiando. Pero hoy, hoy, hoy, hoy les digo que como mi labor, yo vi que todo mundo iba a empezar a subir recetas y todos mis colegas iban a cocinar con trufa y aceite de oliva extra virgen, yo decidí que yo iba a cocinar con verduras que se estaban echando a perder con los tallitos de la verdura que normalmente tiramos. Y hay un par de videos que yo estoy sacando de cocina de Aprovechamiento, que es la cocina en donde realmente te descubres como buen cocinero. No se lo digan a nadie, pero quien cocina así y quien sabe cocinar con merma casi a punto a la basura. Es que eso es cocina, no estarle rayando 10 kilos de trufa a las cosas. Bueno, también eso máximo. Pero es que se los digo en serio, yo tenía unas zanahorias, mi hermana sorprendió el otro día, estoy aquí con mi hermana y la crema que dice que está ya puesta, ahí están. Yo YouTube Art, la subo a Instagram y demás. Eran zanahorias que estaban ya aguadas y negras, las pelas, las doras y ya está. ¿Qué pasa? ¿Que cuando la probó está dulcísimo? Pues claro, pues porque la verdura normalmente la comemos sin madurar y entonces ahora aprenderemos a dejar madurar mucho más las cosas porque eso nos permite que el azúcar esté más disponible, la digerimos mejor, la fibra se mantiene y entonces incluso empezamos a regular nuestra salud. Voy a sacar un vídeo también de mi caldo de maíz, que es la base de mi cocina, que es con aprovechamiento total. Es decir, y esto te lo confieso, yo pasé un periodo muy duro en Monterrey, económico, y durante un mes y medio lo único que comía era el caldo. Bajé de peso como 15 kilos. Bendito sea Dios. Pero aprendí también que era el hambre y aprendí también que con una mazorca limpia y con la basura, con lo que normalmente tiramos en realidad es con lo que podemos y debemos cocinar. Es cuestión nada más de inteligencia y de bajarle una rayita a la ansiedad. Yo sé que es complicado, pero sí el ayuno incluye todo, redes sociales, horarios de sueño, incluye series de Netflix. Yo ya voy a terminar Breaking Bad, pero porque me encanta y está buenísimo. Y este rollo de aprovecha para proyectos. Sí, sí, sí, sí. Pero es que en realidad la vida no nos da tiempo de pensar en proyectos para toda la gente que tiene, yo digo la desgracia de no dedicarse a lo que le gusta, pero yo sí, entonces yo estoy toda la vida así. Entonces bienvenidos a mi mundo una vez más porque pues es que tienen la oportunidad más grande de poder plantar semillas no de árboles que se caigan con el primer viento, sino de ceibas que resistan huracanes. Y eso es lo que les deseo a todos. Que la bajen dos rayas a la encina.
Qué poderoso todo lo que acabas de decir. Me encanta. Mira, nos falta un minuto. Yo propongo algo. ¿Por qué no hacemos una segunda sesión, unos días para que en el efecto Wow hay dos palabras má sorprender y dejar con ganas de más? Entonces vamos a hacer.
Vamos a hacer algo, vamos a sorprender más y mejor. Les explico en ese momento cómo funciona el caldo. Este detox con una mazorca de maíz.
Me encanta. Hagámoslo la próxima semana. Nos quedamos todos picados. Gracias por tu tiempo, por tu generosidad, por tu genialidad. De verdad eres un mago. Coincido y te quiero muchísimo. Me encanta todo lo que haces. Me fascinó tenerte aquí. Me sorprendiste y me quedo con muchísimas ganas de más. Mira, ya todos dijeron que sí, entonces mil gracias. Antes de que aquí nos corten, me voy a despedir.
Adiós Instagram.
Adiós Instagram. Y nos vemos mañana en la siguiente Wow Session. Y con Lalo seguro lo traemos de regreso la próxima semana, así que feliz de la vida. Mil gracias Lalo, por tu generosidad y sobre todo por tu genialidad. Qué bárbaro. Gracias a todos. Mira, ya justo se acabó en este segundo, así que Aquí cortamos también y nos vemos la próxima semana.










