Daniel Habif argues you've handed your throne to others by constantly seeking their approval: your partner, parents, friends, bosses. He calls you to reclaim that inner authority, remembering God placed his kingdom inside you, not in anyone else's judgment.
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Tus amigas te dicen que eres una reina, tus amigos te dicen que eres un rey, pero no les has contado que entregaste tu trono hace tiempo. Tu trono se lo entregaste a alguien más. Daniel, ¿cuándo? ¿Sabes cuándo lo entregaste? El día que empezaste a medir todo tu valor después de la aprobación de otra persona. Para ti es fundamental el sí de tu pareja. Tú lo único que quieres es ser el orgullo de tu papá. A ti te importa más la sonrisa de tu madre que la tuya, la palmada del amigo ese que siempre te tiene que estar confirmando que vas bien. Querida, querido, Si tú necesitas de la aprobación de todo, de tu pareja, del empuje de tu papá, de la sonrisa de tu mamá, del apoyo de tu amigo, de la palmada del tío, del socio, entonces le has regalado todo tu poder al otro. Has dejado que el otro sea tu juez, tu conquistador, tu colonizador. Y sin notarlo, le has entregado el gobierno de tu vida entera a personas que ni siquiera viven adentro de ti y viven adentro de ti. Y ahora tú esperas que ellos firmen todos los permisos que necesitas tú para hacer, para crear. Para creer? ¿Qué te parecería empezar a recuperar el territorio ese que un día le entregaste a otro? Tú ya no necesitas andar pidiendo una audiencia a todo el mundo para existir. Ve y reclama el trono que Dios te dio sobre tu propia vida. Él es el rey, él es el dueño. Pero te vas a dar cuenta cuánta tierra dentro de ti está bajo la ocupación o la invasión de personas que ya ni siquiera pertenecen a tu vida. Dios es un Dios celoso y adentro de ti está su reino. Lo puso, él puso su reino adentro de ti. ¿Capisci con eso? Ve y recupera la tierra que se te otorgó ahora mismo. Bye.