In this Spanish motivational monologue, Juan Sánchez challenges the popular notion that “closing cycles” means erasing the past—deleting messages, resetting life, or pretending nothing happened. He argues that experiences cannot be removed; they must be integrated and reconciled with the self. Sánchez emphasizes that every past version of ourselves, with its pain, mistakes, love, and lessons, contributed to who we are today. Rather than denying or hating our former selves, we should acknowledge them, understand that we acted with the tools and awareness we had at the time, and then move forward with dignity. True closure comes when we can look at our past without feeling trapped, allowing the present and future to belong to us (and, for believers, to God). The talk calls for self‑compassion, acceptance, and a shift from a “reset” mindset to a mindset of integration and spiritual peace.
Chapters
Ustedes no me dejarán mentir, queridos, pero nos han vendido la idea de que cerrar ciclos es bloquear, tirar fotos, borrar chats, fingir como si nada hubiera ocurrido. Pero la vida no funciona así. O sea, la vida no funciona como si fuera la papelera de reciclaje de una computadora. Primera, porque lo vivido no se elimina. Hay que aprender a integrarlo. Hay cosas que no se pueden tirar al olvido porque Porque tú también eras quien eras mientras que esa vaina estaba pasando. Y aunque te duelan esas cosas, son cosas que te formaron, quieras o no quieras. Y creo que miles sienten una prisa rarísima como por resetear la vida. Bueno, eso ya fue. Nuevas metas, nuevos hábitos, nuevas relaciones. Y la gente tiene una urgencia de renovación, pero se les olvida algo esencial que creo que es muy importante. No se trata de borrar esa versión anterior de ti, sino de reconciliarte con esa versión de ti. O sea, joder, no puedes negar al que fuiste mientras que sobrevivías con las herramientas que tenías. Me estoy explicando, o sea, puede que hoy tengas a lo mejor más conciencia, más información, más fe, pero en ese momento creo que hiciste lo que sabías o lo que podías, o a lo mejor te recriminas no haber hecho lo que creías o lo que sabías que tenías que hacer. Pero aquí el punto es que cerrar un ciclo no es decir: no, hombre, aquí no pasó nada, porque sí pasó, cabrón, aquí pasó y mucho. Ahí me rompí, ahí me equivoqué, ahí amé, ahí aprendí. Y aunque ya no quiero seguir viviendo así, pues no voy a odiar a la persona que fui. Hay muchas personas que odian a la persona que fueron, pero creo que si desprecias tus versiones pasadas, siempre vas a vivir en guerra con tu propia historia, con tu presente. Querido, querida, no necesitas otra vida, necesitas empezar a habitar la que ya tienes, pero con dignidad, con todo lo que te ha dolido en la vida, con todo lo que te ha despertado en la vida. El verdadero cierre de ciclo ocurre cuando cuando tú puedes mirarte y ya no te sientes atrapado en la versión que eras, cuando el recuerdo ya no gobierna tu vida. Miles van a traer tu pasado, pero tu presente, tu futuro, le pertenece a Dios. ¿Capisci con eso? Reconcíliate de una vez por todas.