Cómo cambiar en 90 días lo que no cambiaste en 10 años | Clase 3

Daniel Javiv teaches a 90-day transformation model built on repetition, evidence, and witnesses to break patterns that haven't changed in years. He explains learned helplessness and how emotional wounds shape identity, then pitches the Inquebrantables program: 24 lessons, meditations, coaching calls, and a summit for $497.
Chapters
Queridos míos, los inquebrantables en esta vida tienen miedo, pero no se mantienen asustados. No le ponen límites a sus sueños. Saben que el fracaso no existe. Saben que lo que se fue no hace falta y lo que hace falta ya vendrá. No dicen mañana nos vemos, porque mañana no existe. Buscan la grandeza y no piden permiso para obtenerla. No tienen la vida que les tocó, tienen la vida que quieren. Saben que nada es permanente, ni los errores ni los miedos. De hecho, saben que nadie les puede robar sus sueños. Toman riesgos. Conquistan y colonizan, porque construyen con sus labios lo que quieren ver con sus ojos. No suspiran por las cosas, sudan por ellas. Extirpan la amargura, arrancan la ira, dejan la necedad. Saben mucho, pero hacen más porque son constantes, perseverantes. Usan todos sus talentos y dones, no toleran la mediocridad, no pierden su tiempo, elevan sus estándares. No son como ayer. Aceptan sus errores, pero no se encadenan a ellos. No se detienen por las opiniones de los demás porque lo imposible es su juguete favorito. Son ordenados, disciplinados, no tienen vista, tienen visión. No claudican, se caen y se levantan. Convierten el no en sí, escriben hoy con hechos lo que quieren leer de ellos mañana. Por eso perdonan, sirven, aman. No tienen un plan B. No suben solos a la cima. Son mansos, pero no son mensos. Están probados en fuego, en dolor. Han llorado, han sufrido. Y no se lamen las heridas, porque no se vengan ni castigan. Están rotos y desgarrados. No son santos ni son perfectos. Son inquebrantables. Queridos míos, ¿qué tal? ¿Cómo están? Bonita noche. Sean más que bienvenidos, sean más que bienvenidas de verdad a una de las noches más importantes de esta semana. Así que contento, la verdad, contento, entusiasmado, hasta nervioso. Sí, se los confieso ante la más ácida de las honestidades. Oigan, anoche prometieron ustedes volver y están aquí. Y bueno, eso es una delicia. Si le puedo pedir aquí al equipo si me ayuda con la pantalla de aquí abajo para colocar y poder ver obviamente el chat y todos sus comentarios, se los voy a agradecer muchísimo. Si pueden poner aquí en el chat reto cumplido. Se los voy a agradecer, por supuesto. 3 retos y 3 retos cumplidos. Te das cuenta de lo que tú traes en las manos. O sea, el lunes que comenzamos estas clases, tú lo único que tenías en la mano era una promesa, y esa promesa solamente estaba sustentada en una esperanza. El martes que volviste a aparecer, pues cumpliste. Eso ya no era una esperanza, eso ya era una señal. Ahora, si están los 3 días seguidos y han cumplido los 3 días seguidos, eso es una racha. Y las rachas, queridos míos, las rachas empiezan a construir naturalezas. Así que a los que llegan hoy por primera vez, sean más que bienvenidos porque llegaron directamente a la final sin ver las eliminatorias. Y espero que estén listos porque se tienen que abrochar los cinturones, ok. Esta noche le vamos a meter turbo a este tema, pero antes de avanzar, dos favores, por favor, dos favores rapidito. Quiero que le den like, por favor, a esta transmisión. Ya que le hayan dado like a esta transmisión, por favor compártanla, y compártanla ahora mismo, no al final, porque esto nos va a ayudar muchísimo a que YouTube nos apoye para que nos pueda recomendar. O sea, que tú vas a ser un brazo, una extensión del conocimiento y de la bendición de la clase del día de hoy. Ahora sí, como cada noche, antes de comenzar, lo primero que tenemos que hacer es orar, querido mío. Si estamos listos, les voy a pedir que se pongan, por supuesto, bueno, pues en la actitud correcta, en el estado correcto para poder orar. Vamos a cerrar nuestros ojos y voy a comenzar haciéndote esta pregunta: ¿Recuerdas aquello que hace mucho tiempo le pedías a Dios y ya no estás pidiendo más? ¿Te acuerdas de eso? ¿Te acuerdas de eso que antes le pedías a Dios, pero ya no le estás pidiendo más porque simplemente crees que él se olvidó, porque crees que ya no va a suceder? Te quiero decir aquí de frente, tus ojos lo van a ver. Esas lágrimas derramadas durante todo este año, los últimos años de tu vida, van a ser un diploma de alguien que venció. Así que cierra tus ojos. Cada uno de ustedes esta noche lleva una carga en silencio, y no importa cuán fracturada pueda parecerte tu vida, cuán profundas sean las grietas de tu corazón, Dios siempre está listo para arreglarlo todo. Quiero que sepas que tú no fuiste un accidente. El Señor te dice en esta misma noche: ¿Te rompieron? Él te dice: yo te reconstruyo. ¿Te rechazaron? Yo te recibo. ¿Te olvidaron? Yo te tengo presente en cada latido, hijo mío. Te aprieta contra su pecho y te llama por tu propio nombre. Él te dice: vuelve a mí, no traigas excusas. Lo único que quiero es que me traigas tu corazón. Vas a ser tú querida, vas a ser tú, querido, quien quiebre las cadenas de tu propio linaje. Lo que otros no pudieron hacer, tú lo vas a hacer, porque tus temores van a ser reemplazados por poder, por determinación. Y los pensamientos que hoy te persiguen, los pensamientos que hoy te apagan, pronto van a cesar. Van a llegar unos nuevos pensamientos, sensaciones y emociones que te van a hacer sentirte vivo. Como nunca. Quiero que lo creas, quiero que lo recibas, que lo recibas en el precioso nombre, por supuesto, de Cristo Jesús. Así que si estamos listos, queridos míos, pues me encantaría saber de dónde nos están viendo, de dónde nos están escuchando en esta misma noche. Quiero leerlos por ahí. Sé que el mundo entero está reunido. ¿Cuántas personas tenemos Angita. Wow, más de 50,000 personas en este momento, simplemente extraordinario. Gracias una vez más por darse de verdad el espacio. La clase que vamos a tener el día de hoy va a ser simplemente preciosa. Ahí está Colombia, veo Venezuela, veo República Dominicana, veo Puerto Rico, veo Perú, veo Argentina. Aguanta Argentina. Veo Chile, veo México, Monterrey. Coño, me voy a poner mis lentes porque como ya ustedes saben yo no veo sospecho. Paraguay, Guatemala, Chile, Naucalpan. Coño, yo crecí en Tlanepantla, muchachos. Puerto Rico, Cartagena, desde España también están, desde Texas, Estados Unidos, California, España. Me encanta eso. Oigan, deben de estar obviamente bastante desveladitos en este momento. Iztapalapa. Nicaragua, hay gente de Venezuela, hay gente de Perú, hay gente de Jalisco. Pues precioso, queridos míos, muchísimas gracias de verdad por estar presentes. Y vuelvo a insistir en la pregunta que te hice al inicio: ¿dejaste de pedir? Levanta la mano si dejaste de pedir en algún momento de la vida. Este mensaje es para ti. Esta noche vamos a descubrir exactamente por qué has dejado de pedir, por qué has dejado de luchar, por qué has dejado de intentar. Así que saquen su papel, saquen su pluma también, por favor. Quiero comenzar recordando lo que te dije el día de ayer, anoche. Anoche te hablé de Martin Seligman, ¿te acuerdas? Te hablé de Martin Seligman y de la indefensión aprendida, de esta condición, digamos, en nuestra mente. Resulta que cuando un ser vivo aprende que nada, nada de lo que hace funciona, por consecuencia simplemente, ¿qué pasa? Deja de intentar. Pues esta noche te quiero contar a mayor profundidad el experimento completo. No te lo conté ayer por una razón completa, porque quise guardarte la mejor parte para el día de hoy y creo que es la parte que termina de cambiarlo todo. Así que Aquellos que están llegando por primera vez, pongan mucha atención, doble atención, porque estos minutos tal vez expliquen una enorme parte de los últimos años de tu vida. OK, Seligman, este psicólogo, decide poner a unos perros en unas jaulas en donde estos perros reciben pequeñas descargas eléctricas. Vamos a ponernos en contexto histórico. Esto es un experimento que se lleva a cabo durante los años 60. Claramente hoy este experimento no se permitiría, cosa que me parece preciosa y muy importante. Pero resulta que Seligman agarra un grupo de perros, los mete en una jaula y adentro de esa jaula, digamos que hay una palanca. Los perros, si empujan la palanca, la descarga que ellos reciben se detiene. ¿Qué es lo que hacen los perros? Ese grupo de perros aprende rapidísimo: palanca, descarga, alivio. Pero tiene un segundo grupo Seligman. Al grupo 2 los mete igual en un lugar, les pone una palanca, pero una palanca que no sirve. Ahora, estos perros lo que hacen es empujar empujar, empujar, empujar. Y cuando se dan cuenta que empujan la palanca, la descarga no se detiene. Fíjense la profundidad de esto. ¿Qué es lo que aprenden estos perros? Lo que aprenden estos perros es que no había nada que hacer. Aparece la confusión, la falta de claridad, aparece la frustración, aparece el enojo. Pero lo interesante del experimento es que Seligman cambió a todos los perros a una jaula nueva. Agarró a los del grupo 1, agarró a los del grupo 2 y los metió en una jaula completa, una jaula donde sí podían escapar. De hecho, bastaba dar un pequeño brinco para salir hacia el otro lado. ¿Qué es lo que sucede cuando están todos los perros juntos? Los perros del primer grupo brincan de inmediato. ¿Qué es lo que hacen los perros del segundo grupo? Escúchame bien. Se quedan echados. Se quedan echados aún teniendo la salida enfrente. O sea, queridos, ellos tenían las patas intactas, ¿ok? Lo único que tenían roto era su creencia. Esta creencia que tal vez hoy también tienes tú en la vida. Da lo mismo lo que yo haga en mi vida, siempre seguirá igual. A esto la ciencia le ha puesto un nombre: indefensión aprendida. Apréndete el nombre, por favor, porque es importante este contenido. Indefensión aprendida. ¿Qué es lo que hace Seligman después? Dice: bueno, ok, esto pasó con los perros, déjame ver si esto pasa con las personas. A las personas les hace exactamente lo mismo, les pone ruidos molestos, les pone acertijos sin una sola solución. ¿Qué es lo que sucede? Mismos resultados, pero sin una descarga. Quiero que voltees a ver en este preciso momento tu vida, ¿ok? Cada dieta que empezaste sin plan y abandonaste ha sido una descarga por parte de una palanca completamente falsa. Cada enero que tú juraste que ahora sí ibas a ahorrar, que ahora sí ibas a invertir, que ahora sí ibas a transformarte, Como no lo hiciste, otra descarga. Cada curso que compraste y no terminaste, cada gimnasio que pagaste y no pisaste, cada ahorita lo hago, ahora sí, que se murió a los 2 días, descarga, descarga, descarga, descarga, descarga, descarga. ¿Qué es lo que ha aprendido tu mente durante todos estos años? Lo mismo que aprendieron estos perros. Yo ya lo intenté todo y me da lo mismo. Por eso has dejado de pedir, querido. Por eso has dejado de pedir, de intentar. Estás mal entrenado. Por eso esta noche se llama como se llama. Y yo sé lo que tú estás pensando: Daniel, si yo no pude cambiar en 10 años, ¿cómo por qué podría cambiar de aquí a diciembre? Esta pregunta también tiene una respuesta y con un contexto científico, porque en esos 10 años tu mente decidió que la jaula no tenía salida. Pero fíjate lo que dice este experimento, porque creo que aquí podemos absorber una solución. Los perros que se quedaron echados no eran perros débiles, eran perros entrenados por la experiencia equivocada. Su historia les mintió. Tu historia te ha mentido. Yo quiero que te vuelvas a enamorar de tu vida. Yo quiero que vuelvas a sentir gozo, alegría por vivir, que vivas intencionalmente. La ciencia hoy sigue avanzando. Medio siglo después, Seligman volvió a su propio experimento, pero ahora trajo herramientas de la neurociencia. Y creo que en esta ocasión este experimento queda mucho más afinado. ¿Y saben qué descubrió? Que rendirse viene de fábrica y que lo que se aprende, lo que se entrena, lo que se practica, se convierte en control. Espero que me esté yo explicando. ¿Entiendes lo que esto significa? La palanca la tienes tú en la mano. Nada más que la tienes mal entrenada. No pudiste escapar de otras oportunidades, pero esta vez lo vas a hacer, carajo. Tú tienes la palanca que desactiva estas descargas. Tú tienes la capacidad de recuperar tu claridad, tu capacidad de acción, de decisión. Tú tienes la fuerza, el arrojo necesario para salir de este maldito estancamiento. Y no me importa si tienes 20, 30, 40, 50, 60, 70 años. ¿Qué coños vamos a hacer al final de nuestra vida? Vuelvo a insistir, ¿qué va a decir tu epitafio? Estos perros echados tienen un nombre. ¿Sabes cómo les he puesto yo? Se llaman resignación. Resignación. Piensa, piensa en esta palabra. Y quiero que aprendas a distinguir la palabra de la aceptación, porque mucha gente confunde Resignación con aceptación es como su hermana gemela, ¿verdad? Y hay una confusión que ha generado que se pudran vidas enteras. La resignación, querido, es una forma de rendición. ¿Hace cuánto que te rendiste? Estoy resignado. La resignación es una actitud en la que uno se doblega ante la realidad. Pero, ¿sabes cómo se doblega la gente que se resigna? Ya no cuestiona la realidad, no busca transformar la realidad ni aprender de su realidad. Es un abandono interior tan jodido donde uno deja de luchar, dejas de soñar y simplemente toleras el dolor como si el dolor, como si el dolor fuera tu estado natural, como si el dolor fuera una condena inamovible. Escúchame bien, resignado. Yo no quiero que te conformes sin esperanza. Esta es la peor forma de decir: es así, así es y así será. No puedo hacer nada, no puedo hacer nada más. ¿Cómo que no puedes hacer nada más? ¿Cómo es eso? Yo conozco a miles, miles de adultos que juran que la resignación es madurez. No, queridos. No, no, no, eso no es madurez, eso es una anestesia. Se supone que madurar es hacerte más dulce, no más amargo. ¿Quién de este chat quiere salir de la resignación? Por favor, pongan ahí el fuego, muchachos. Antorchas humanas en este lugar encendidas. Quiero ver antorchas en este chat, queridos. No solamente basta con querer, hay que decidir, hay que tomar decisiones concretas, antorchas humanas. Yo ya no quiero que vivas resignado, querido, ni un día más. Bueno, Daniel, tengo que aceptar mi condición. Espera, espera, porque hay una diferencia entre resignación y aceptación. La aceptación es otra cosa completamente. La verdadera aceptación, préstame atención, La verdadera aceptación es un reconocimiento activo de la realidad. Cuando yo reconozco la realidad, esto viene acompañado de la comprensión de que yo tengo el poder de responder a mi realidad. ¿Capisci con eso? Aceptar, aceptar es decir Esto me duele, sí me duele, me cala, pero no me define. Eso es permitir que una tristeza me atraviese, me toque. Es más, que una tristeza me desmorone, pero no porque me desmorone le voy a ceder la escritura de mi historia. Es tener el coraje de decir, esto es lo que es, pero desde aquí decido cómo quiero vivirlo. Vamos, Inquebrantables, ¿reconoces la diferencia? ¿Reconoces la diferencia con lo de anoche? La resignación es la tibieza pero con canas. Es el señor casi lo logro. Ese señor casi lo logró, que hasta dejó de intentar, y luego hasta es la hermana mayor del yo soy así. Anoche aprendiste que un historial se puede corregir. Tú puedes corregir tu historial. Si tú eres alguien, querido, que hoy quiere eclipsar su pasado y que quieres impactar y modificar tu identidad, este es el día. No mañana, no pasado, no en una semana. Es ahora mismo. Tienes toda la hora que tú quieras, pero cada segundo más que pasa en tu vida en la resignación, todo se sigue yendo al caño. Cada segundo que pasa, 1, 2, 3, no regresa, no regresa, no regresa. La resignación es firmar la identidad pero con tinta permanente. Tu estado actual es la resignación, entonces tú eres hijo del cansancio emocional, del miedo, de la acumulación de derrotas no procesadas. Este dolor que sientes puede o no puede ser tu destino. Esta tristeza que tú cargas no es tu estructura, y la infelicidad que arrastras no es inevitable. Hoy, si tú quieres, será el preludio de tu despertar. On fire ese chat. On fire. Quiero que despertemos, pero para despertar hay que ir a donde nadie quiere ir: al dolor, a la herida. Escúchame con total atención y conciencia porque estos minutos valen años, años de trabajo. OK, para sanar, supongo que quieres sanar, Para sanar hay un camino que todos tenemos que recorrer, y ese es el camino de reconocer nuestras heridas. Creas tener heridas o no, todos tenemos que hacer una arqueología personal para ubicar nuestras heridas mentales, emocionales y espirituales. Solamente, querido, querida, cuando hemos ubicado nuestra herida Podemos descubrir la razón de nuestra herida y después podemos conocer la historia y a los coparticipantes de esa herida. Sígueme porque lo vas a entender perfecto. Solamente cuando ubicas tu herida puedes intervenir tu herida. Y aquí viene lo que necesito que entiendas: una herida Puede estar actuando en tantos aspectos medulares de tu vida que no darías crédito. Una herida tiene mil caminos de desemboque. Ahí lo tienes. Puede estarte causando bloqueos en áreas en donde te sientes imposibilitado de avanzar, sin entender del todo por qué repites y repites y repites patrones. ¿Hay alguien aquí que repite y repita patrones, que esté harto de repetir un patrón? Una sola herida emocional no resuelta va a generar múltiples manifestaciones psicológicas, conductuales, relacionales y somáticas. Luego eso se va a ramificar en un sistema nervioso herido. Luego vas a tener un sistema inmune reactivo o completamente debilitado. Es como si tu herida tuviera una vida propia, porque las heridas se camuflan, se esconden, luego se visten de otros síntomas, pero tu herida siempre está buscando salir a la superficie para ser vista, para ser reconocida y para ser sanada. La misma herida, una sola herida, se puede convertir en tantas cosas. Una herida se puede convertir en control obsesivo para evitar el caos que una vez me destruyó. Una herida se puede convertir en indiferencia emocional para no volver a sentir dolor. Una herida se puede convertir en codependencia para asegurarme de no ser abandonado otra vez, en autoexigencia extrema para nunca volver a sentirme insuficiente. ¿Conoces a alguien que tenga una autoexigencia extrema? Bueno, viene de la insuficiencia. Una herida se viste de ira, de ansiedad, de perfeccionismo, de frialdad. De insomnio. Yo tengo heridas de un nudo en el estómago, de una fatiga que ningún doctor te puede explicar. Y cuando no se hace conciencia del origen de la herida, la psique tiende a repetir estas situaciones y situaciones similares con una sola esperanza: la esperanza de sanarlas. Pero como tú no quieres hacer conciencia, solamente revives el trauma en bucle. De hecho, el psicoanálisis le llama la compulsión a la repetición. Por eso, por eso en tu vida crees que siempre eliges mal, que todo te pasa igual. ¿Nunca te ha pasado que agarras y te miras al espejo y dices, men, qué está mal contigo? ¿Por qué no puedo cambiar? ¿Por qué soy adicto a esta forma de ser? ¿Sabes dónde más se esconde la herida? En eso que tú llamas flojera, distracción, falta de ganas. Escucha esto porque hay ciencia. Tú no postergas la tarea. Hay aquí gente procrastinadora. Lo que postergas es la emoción que la tarea te provoca. A ti no te da ansiedad abrir un Excel. A ti no te permites abrir el Excel porque te da vergüenza lo que eso te hace sentir. La procrastinación es la herida administrando tu agenda. ¿Cuántos de ustedes no son administrados por la procrastinación, por sus heridas? Te lo voy a poner en una escena, ok, para que veas qué tan chiquito puede ser el origen de una herida y se puede convertir en algo simplemente monstruoso. OK, imagina, imagina un domingo cualquiera en una comida familiar. Están sentados en tu casa, tienes visitas en tu casa, primos, amigos, qué sé yo, y en esa mesa hay un niño de 7 años que quiere servirse el agua él solo como ha visto servirse el agua a los grandes. El niño de 7 años estira las dos manos, agarra la jarra con todas sus fuerzas, pero la jarra se le va de lado. Tira todo el agua sobre el mantel. Nada grave, un trapo y ya. Pero del otro lado de la mesa hay un padre, un padre que azota la mano en la mesa. Y va hacia adelante de todos y le grita al niño: es que todo, es que todo lo que tienes en las manos lo echas a perder. No sirves ni para servirte un vaso de agua. Acabamos de reventar la vida a ese niño. Silencio en la mesa. Las visitas miran su plato. La madre no dice nada, no lo defiende la madre. Ese niño va a estar enojado con su madre durante muchos años. El niño agarra la manga del suéter temblando y se pone a secar el mantel sin levantar la vista. 30 segundos duró la escena. 30 segundos duró la escena, y esos 30 segundos acaban de sembrar la semilla de un monstruo que va a perseguir a ese niño durante décadas. Ese grito lo va a convertir en un adulto que pide perdón antes de hablar, en un adulto que va a revisar 10 veces un mensaje antes de mandarlo, en una mujer o en un niño que no va a levantar la mano en ninguna junta aunque tenga una mejor idea que todos los que están en esa sala de juntas. El porqué jamás emprende se arruinó ese día. El que sirve el café delante de la gente y le empiezan a temblar las manos sin saber por qué. El que pasa la vida entera persiguiendo una sola frase de su padre Tiene 40, tiene 50 años ahora, y lo único que ha querido escuchar en la vida no es eres millonario. No, lo único que ha querido escuchar en la vida es una frase de parte de su padre: lo hiciste bien. Pero nunca llega, por más que se esfuerce. Frustración, enojo, parálisis. Los caminos de una sola escena como esta son infinitos. Inseguridad para siempre. ¿Hay alguien aquí inseguro, miedoso? Te quiero quitar todo eso. Dame la oportunidad, por favor. ¿Te fijaste en la palabra exacta que usó ese padre? Todo, todo lo echas a perder. Ahí nació el primer absoluto de ese niño. 40 años después, su miedo sigue hablando con el vocabulario que le enseñaron en un error de domingo. Guárdate ese dato, querido, porque en un rato más vamos a volver a eso. ¿Sabes cuál es el síntoma más evidente de un trauma de infancia? Si tú eres una persona que busca constantemente que alguien que es difícil contigo sea bueno contigo, ahí hay algo que tienes que sanar urgentemente. Y hasta que no lo reconozcas, no lo vas a poder desmantelar. Así que antes de volver a decir es que yo soy así, ¿qué pasaría si te preguntaras y si no soy así, sino que estoy herido? Y si eso que llamas tu carácter en realidad es una trinchera que levantaste para poder sobrevivir, una sola herida se cobra en los 4 territorios a la vez. Se cobra en tu dinero porque empiezas a comprar para tapar emociones. Se cobra en tu cuerpo cuando se somatiza. Se cobra en tu mente cuando te dicta el yo soy así. Y se cobra en tu fe cuando dejas que se desaparezca tu fe. Cuando te convence de dejar de pedir. Por eso, por eso no se puede parchar un solo cuarto de la casa, querido. Por eso uno es tan integral que tiene que ajustar todos estos instrumentos para tener una vida diferente. Una sola herida puede romperte en mil pedazos, pero también cuando decides, por supuesto, nombrarla, una sola herida puede convertirse en el punto exacto en donde todo comienza a sanar. ¿Te puedes imaginar lo que tú eres, lo que tú llegarías a ser si pudiera sanar todas esas heridas. Yo te dije que había coparticipantes de estas heridas: personas, padres, amigos, socios, parejas. Y mientras esas personas sigan teniendo acceso a tu mundo íntimo, van a seguir escarbando en donde más te duele. Te voy a presentar 6 tipos de coparticipantes rapidito y tú le vas a ir poniendo nombre y cara en tu cabeza. Te los voy a mostrar. Ahí tenemos nuestra diapositiva. Primero, el ofendido perpetuo. Oh my God, soy intolerante a los ofendidos perpetuos. Este es el que se defrauda solo, y como se defrauda solo, termina viviendo su vida dolido y ofendido sin que nadie le haya hecho nada. Le ofende tu vida, le ofende tu caminar, le ofende tu mirada, le ofende tu voz, y por falta de victorias propias busca hacer fracasar a otros con sus críticas, sus juicios y sus condenas. Entiéndelo de una vez por todas, querido. Tú no le hiciste nada. De hecho, tu existencia es su propio agravio. ¿Conocen algún ofendido perpetuo? Oh my God. Depúralos de tu vida. Depúralos de tu vida. El colonizador. Miren, les voy a poner otro coparticipante. Aguas con estos, Muchos los confunden con el intenso, pero la clave para distinguirlos es la consideración. El intenso puede ser energético, pero respeta y honra tus fronteras. El colonizador se siente con derecho a colonizar y expropiar un territorio que no es tuyo. Este tipo de personas llegan a tu vida a donde no las has invitado, comentan donde no tienen injerencia, opinan de tu matrimonio, de tu cuerpo, de tu fe, de tu comodidad, y hablan de todo eso como si estuvieran abriendo el refrigerador de tu casa. Chao, chao. Oigan, a mí luego me confunden con, sí me dicen que soy muy intenso, pero porque la gente obviamente me imagina en las mañanas hablando con mi esposa así de: prepárame un desayuno, mi amor. No, oigan, yo no vivo así tampoco. Pongan la 3, por favor, equipo. Esta es la sanguijuela energética, muchachos. Yo he tenido una cantidad de sanguijuelas energéticas en mi vida. Estos son seres que se dedican a drenarte. Estas personas traen adheridas al cuerpo, al corazón y al alma placas de consumo energético. No discuten contigo, no te traicionan, no te gritan, nada más te desconectan la pila. Sales de verlos más cansados que de haber trabajado un triple turno, y tú de buena gente todavía les prestas tu cargador. ¿Conoces alguna sanguijuela energética en tu vida? Y luego el envidioso. Pongan la 4, por favor. Hijos de su madre. La envidia es la única emoción irracional que existe. Hay gente a la que le pica vernos bien, y de hecho ni siquiera es un picazón leve, es un sarpullido. Las bendiciones de uno le sacan ronchas al otro. La envidia siempre quiere lo que no es suyo, lo que no le pertenece, y si lo tuyo brilla demasiado, va a buscar la forma forma de apagarlo, de robártelo. Una vez, una vez un tipo me soltó en una charla: Daniel, ¿no será que te crees mucho, Daniel? Y yo solamente le contesté: ¿No será más bien que tú piensas que yo me creo mucho porque tú te sientes poco? Querido, tu éxito será la derrota de un mediocre. No les pares bolas, dirían mis hermanos venezolanos. Hermanos venezolanos, mándenme hallacas, muchachos, arepitas. Reina pepeada, por el amor de Dios. No permitas que la envidia confisque tu vida. Los tienes que sacar de tu vida. Oye, pero quien me envidia es mi hermano. Chao, muchachos. Chao. 5. El sicario emocional. El sicario emocional es el que te acorrala con sus expectativas. Fíjate lo que te estoy diciendo. No te grita. Te decepciona en voz baja, vive esperando de ti algo que jamás pactaste darle y te cobra la deuda. Te cobra la deuda hasta sin contestarte los mensajes de WhatsApp. Apúntalo, porque hace años lo escribí: los manipuladores le son fieles a su conveniencia, no a tu amistad. Hay gente que te quiere siempre y cuando no te quieras a ti mismo. Y no hay culpa en romper la cadena de la manipulación cuando haces consciente el acto de minimizarte, querido mío. La gente te va a querer siempre y cuando no te quieras tú. Chao, se acabaron. Chú, chú, chú. Y aquí les va el último, el más peligrosito de todos. Este es el cariñoso pero con cláusulas. Lo sabemos, queridos, el veneno más letal no siempre viene en un frasco que dice veneno letal. A veces el veneno se disfraza de regalo. De aquí estoy para lo que necesites. Familiares con cara de santos, pero qué, brother, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no. Amigos de manita suave y lengüita afilada. No puedo decir aquí groserías porque nos tumban el YouTube y me va a decir Panchito que No diga groserías. Pero gente que un día estaba sentada en tu mesa y terminó durmiendo en tu sala, son como la humedad, se meten a tu vida sin avisos, sin saber cómo demonios los puedes sacar. Angie y yo, mi esposa y yo, Angita, ¿podrías tú venir a saludar? Venga, ven, Angita. Angita y yo aprendimos a identificarlos. Ven. Saluda a todo el público. ¿Por qué tienes audífonos? Mira toda la gente que está ahí, amores. Está hermoso eso. Angita y yo aprendimos a identificarlos el día que lo hicimos. ¿Te acuerdas que pusimos como un sistema? No, era como un sistema de seguridad emocional, mental y espiritual. Era como una muralla invisible, no. Aparte, Angita sí tiene una capacidad para agarrar a estas sanguijuelas. Es una muralla invisible que no le impide el paso a los buenos, pero aprendimos a reconocer a la gente que tiene una sonrisa torcida, no, y la mochila cargada de basura. Muchachos, protejan su, protejan su casa, olfato. Y tú con esa naricita. Gracias, mi amorcito. Pero mándale saludos a la gente, Angita. Qué guapa te ves, está chiquitita, ¿verdad, Angita? Se dieron cuenta que parecía Parecía que estaba yo, estaba sentado y ella estaba de pie. Queridos, en esta casa ya no se aceptan cariñitos con cláusulas escondidas ni lealtades con factura. Guárdate esta muralla en la cabeza, querido, porque en unos minutos va a cobrar enorme sentido y yo te voy a enseñar a desmantelar a todos estos personajes. Coloca límites, coloca restricciones lo antes posible. Y pensarás, bueno, Daniel, es que me voy a quedar solo. Bueno, pues de una vez, querido, si tú no tomas la decisión Ellos van a tomar las decisiones por ti en tu vida. Y no hay nada más cobarde en esta vida que aquel que se le entregó una hoja en blanco y dejó que otros escribieran su vida por ella. Repite conmigo en voz alta y en el chat. Quiero que pongas ahí dos palabras, dos palabras que valen una vida: voy a poner límites, pondré límites. Los quiero leer, muchachos. Voy a poner límites. Miren, mis lentes están llenos de dedazos, qué bárbaro. Voy a poner límites, voy a poner límites, voy a poner límites. Pues solito, la soledad no te cambia, la soledad te dice quién eres. Me niego a ceder mi poder, querido. Yo me niego a ceder el poder que Dios me ha otorgado, me niego. Se lo tengo que regresar. Voy a poner reglas y límites. Mi corazón no es un lugar para turistear. Tú necesitas un sistema que te blinde de todo esto porque el mundo en el que ya estamos es voraz y el mundo que viene es mutante. ¿Se imagina lo que nos espera los próximos años, queridos? Ya existen robots que hacen inteligencia, artistas que escriben poesía pero que son una IA. Programas de IA que cantan, pintan, componen. Habrá máquinas que piensen más rápido que tú, que redacten mejor que tú, que vendan mejor que tú, que analicen mejor que tú. Todo eso que a ti te tomaba meses hacer, a esto le toca hacerlo en segundos. Y en este mundo que nos espera, solamente los que sepan dominarse a sí mismos van a mantenerse relevantes. Si el mundo está lleno de eficiencia, si el mundo ofrece eficiencia, tú vas a tener que ofrecer, ¿qué? Pasión. Porque la pasión no se compra aquí en el mercado. Si el mundo se llena de información, tú vas a tener que ofrecer sabiduría. El talento ya no va a alcanzar, querido. El talento ya no va a alcanzar si no tiene carácter. Y el dominio propio tiene una característica: no se descarga. Tú no puedes descargar el dominio propio. El dominio propio se entrena. Y nunca en la historia había sido tan urgente forjarse. Esta noche llegaste, creo, justo a tiempo. Y si no, queridos, bueno, pues te habrás arrepentido toda la vida. Me lo hubieras agradecido y en 6 meses me vas a decir, te hubiera hecho caso. Bueno, el hubiera sí existe y existe para atormentarte. Y ya que estamos hablando de dinero esta noche, quiero aterrizarlo con números prácticos. ¿Por qué? Porque yo empecé a hacer inversiones hace un buen rato, muchachos, a educarme con los mejores y por supuesto aplicarlo en mi vida. Ahora te estoy diciendo esto porque quiero que reflexiones sobre lo que te, sobre lo que te estoy enseñando. Ponme atención que esto va a durar 3 minutos y creo que te puede reacomodar la cabeza. Hay gente que no sabe invertir porque cree que invertir tiene que gastar frufrillones o qué sé yo. Imagínate que después de esta noche empiezas a ordenar tus finanzas, o te ayudo a empezar a ganar un poquito más de lo que ganas, y en un par de meses logras empezar a apartar unos cuantos cientos de dólares, $600 al mes. ¿Sabes cuánto tendrías Si esos $600 los hubieras guardado durante los últimos 20 años en una cuenta y lo hubieras olvidado ahí, ¿sabes cuánto te hubiera dado eso? $144,000. Suena bien, ¿no? Ahí está, ahí está la diapositiva. Gracias, equipo. Ahora mismo, ahora mismo, esos $600 al mes invertidos durante esos mismos 20 años en la bolsa americana, en el índice en donde viven las empresas más grandes del mundo, Apple, Google, no serían $144,000, serían más de $500,000. Ahí lo tienes en la pantalla. Mira en la pantalla, $581,000. El mismo dinero, el mismo esfuerzo, tu dinero multiplicado por 4. Ah, y si te esperas 2 años más, el valor te llevaría a tener $768,000. $372. Tú ya sabes cuál es la diferencia. ¿Y sabes cuál fue la única diferencia? Que uno sabía dónde poner su dinero y el otro no sabía dónde poner su dinero. Es la diferencia del tipo que agarra y entiende lo que es un interés compuesto, entiende que eso crece como una bola de nieve. Y esa bola lleva más de 100 años creciendo en la bolsa americana porque las empresas se reinventan. Y óyeme bien, porque te lo digo con mucha responsabilidad, esto no es una recomendación de inversión, esto es una clase de historia, porque el no te garantiza el futuro, pero la ignorancia sí te garantiza el mismo resultado. Por eso invertir, por eso invertir se aprende antes de mover un solo peso. Y por eso en esta casa, el territorio del dinero, pues no lo voy a cargar yo solito, me van a acompañar. De hecho, más al ratito te las voy a presentar, son dos economistas brillantes que esta misma noche tú vas a conocer, lo cual me emociona heavy. Y ya escuché allá atrasito en el chat, no, a una persona diciendo, Daniel, te pasas, yo no tengo ni $300, yo no tengo $600 al mes, lo que gano apenas me alcanza. Y no, no es en ningún momento una insensibilidad, te creo, pero justo por eso existe el otro pilar inquebrantable de las finanzas: aprender a ganar más. ¿Cómo se gana más? Ya te lo dije anoche. Con habilidades que se monetizan. Y hoy una de las habilidades más potentes se llama saber monetizar en las redes sociales. El internet, queridos, tal vez es el vehículo de monetización con una de las menores barreras de entrada. Tú puedes empezar prácticamente con costo cero, y existe una persona experta en enseñar exactamente eso desde cero. Más adelante, esta misma noche, también te la voy a presentar. Por favor, queridos, escríbanme en el chat qué les urge más, invertir o ganar más? A ver, vamos a ver. Yo creo que aquí traía mi madriola esta para limpiar mis lentes, porque tienen— por favor pónganme ahí qué les urge más, invertir o aprender a ganar más. Yo creo que esta es una de las preguntas más importantes de la noche. Yo he visto a miles transformarse, he visto a miles también quedarse idénticos, aún así teniendo la misma información. Yo he visto gente de verdad leer los mismos libros, el mismo diagnóstico, hasta tener el mismo Dios. O sea, dos personas oyen exactamente lo mismo y uno cambia la vida y el otro nada más cambia de tema. Y está ganar, invertir, invertir, invertir, invertir. Coño, claro. Durante años yo me he obsesionado con la diferencia en esto y he encontrado un patrón. Queridos, préstenme atención. Primero te digo lo que yo descarté, porque ahí es en donde el mundo entero se equivoca. Descarté la fuerza de voluntad. Hay gente que cree que necesita fuerza de voluntad. Conozco gente estancada con una disciplina de hierro en todo lo demás. Descarté la información, ya descarté la fuerza de voluntad. Ahora voy a descartar la información, porque estamos en la generación más informada de la historia y probablemente más estancada, con la universidad entera en el bolsillo. Luego descarté el famoso tocar fondo. No, es que la gente cambia su vida cuando toca fondo. Queridos, yo he visto a miles de personas tocar fondo y quedarse a vivir ahí. Hasta sacan una casa de campaña. Hay gente que sabe que se va a estrellar y de todos modos acelera. Hasta le ponen cortinas al fondo y un tapete, lo amueblan a todísima Entonces, ¿qué hacen las personas que sí cambian? ¿Qué hacen diferente las personas que cambian, que transforman, que trastocan al mundo? ¿Qué hacen los que de verdad cambian? Las personas que cambian dejan de pelear con su conducta y van directamente a su identidad. No basta con cambiar la conducta. Déjame explicarte esto porque esto es un tanto más sustancioso y profundo. Tu conducta es empleada de tu identidad. Tatúate esto: mi conducta es empleada de mi identidad. Puedes despedir al hábito que acaba con tu vida mil veces. Si tu identidad sigue intacta, no va a cambiar nada. Por eso tus dietas duran 2 semanas. Porque adentro de ti sigue gobernando el yo soy malo para las dietas. Por eso tus presupuestos que haces en enero se mueren también en enero, porque los hace alguien que en el fondo cree yo soy malo para el dinero. Estás podando las hojas de un árbol cuya raíz sigue influyendo en todo lo demás. Eso se llama herida. La herida la fabricó la identidad. La herida fabrica la identidad. La identidad fabrica la conducta. Y la conducta te fabrica la vida. Los que cambian no atacan, no atacan, perdón, la punta de la cadena, querido. Van al principio y reescriben el yo soy. ¿Cómo se reescribe una identidad, Dani? Una identidad no se reescribe hoy en una charla, se reescribe con varios materiales. Te voy a dar 3 materiales y te los nombro para que sepas exactamente lo que te falta. Repetición. Repetición porque una identidad es un surco y los surcos se hacen pasando por el mismo lugar muchas veces. Esa repetición te lleva al segundo punto: evidencia. Evidencia porque tu mente ya no te cree todas las palabras, nada más le cree a los hechos. Entonces tú necesitas nueva evidencia, necesitas ver que haces cosas nuevas. Y luego de eso necesitas testigos, ok, testigos. Porque una identidad que nadie ve se negocia a solas, siempre gana la identidad vieja. Por eso cuando todas dicen, no, yo voy a dejar de tomar, pues ahí hay un testigo. Y luego esa persona viejita regresa y no puede regresar con culpa. Repetición, evidencia, testigos. Este es el patrón completo de las personas que sí cambian. Apúntalo. ¿Por qué? Porque a esa fórmula todavía le falta un sistema y luego le falta un software que la opere. Sí, tampoco es así, enchílame la torta. Te estoy dejando con dudas a propósito y te lo digo de frente porque esta semana ha sido una semana de verdades. 3 noches te he dado el diagnóstico completamente gratis y te he puesto el corazón aquí. Tú ya le pusiste nombre a la tibieza, cara a la escasez, apellido a tu herida. Ya le pusiste carita a todos los turistas del corazón de tu vida. El diagnóstico ya es tuyo. Y nadie te lo va a quitar. Pero tú y yo sabemos que nadie se opera en la banqueta del hospital, querido. Esa hambre que estás ahora sintiendo tiene nombre y es tu identidad nueva pidiendo revelarse en este mundo. ¿Verdad, Angita? Eso, señores. Hay algo adentro de ti que te está diciendo, déjame salir. Escribe en el chat la declaración de identidad más corta y más breve que existe. Ya no soy ese, ya no soy esa. Ya no soy ese, ya no soy esa. Ahí estoy, ahí estoy. A ver, estoy leyendo. Ahí los estoy, ahí los estoy viendo. Ya no soy ese. Ya no soy esa. Los quiero ver ahí, queridos míos. ¿Cuántas personas tenemos, Sanchita? 79,000 personas. Chapó, chapó, Señor mío. La gloria y la honra es tuya. Ya no soy ese, pero es que, o sea, sí, sí, sí, sí, aquí, aquí, pónganme. ¿Dónde está la cámara? Aquí estoy, pero es que estoy como Ya me voy a regresar a mi cámara, a mi sillón. A mí estar sentado me encierra, ¿se dan cuenta? Es que acaban de escribir una frase que no es una frase, es una renuncia. Estás renunciando y las renuncias se tienen que sostener, necesitan de lo que ya sabes: repetición, evidencia y testigos. OK, me voy a poner serio. ¿A qué cámara lo voy a hacer? Aquí. En algún cajón de tu casa, en el teléfono de tu mamá o en tu memoria existe una foto tuya de niño. Ubica esa foto de cuando tú eras un chamaquito, una chamaquita. Ese niño, esa niña que tenía las rodillas raspadas, que tenía todo el pelo mal peinado, que tiene una sonrisa a la que le faltaban los dientes. Mira a esa niña y ese niño que eras, ponlo delante de ti un segundo. Ese niño hizo promesas, nadie las escuchó, pero tú te acuerdas de esas promesas porque esas promesas las hizo contigo. Las promesas las hacía en la noche mirando al techo, o escondido en el baño después de un grito, o las hacías en el asiento de atrás en el carro fingiendo que dormías mientras tu papá o tu mamá te hablaba. Y todas las promesas empezaban igual: cuando yo sea grande, cuando yo sea grande, en mi casa no se va a pelear por dinero. Cuando yo sea grande, a mí nadie me va a volver a hablar así. Cuando yo sea grande, nadie me va a volver a tocar el cuerpo. Cuando yo sea grande, nadie me va a volver a humillar así. Cuando yo sea grande voy a ser feliz. ¿Te acuerdas de esa vaina? Claro que te acuerdas. Esas promesas fueron los primeros contratos que tú firmaste en tu vida, y lo firmaste con la persona más importante de todas, ese niño. Y ahora escúchame bien, ese niño cumplió su parte del contrato completa, Le tocó aguantar lo que le tocó aguantar y aguantó. Le tocó levantarse en casas donde a veces amanecía un borracho, una borracha, o el abandono, y se levantó y cruzó toda la infancia entera con la mochila más jodida, la más pesada en su espalda, para entregarte a ti ti la mercancía más valiosa del universo: tú, yo adulto. Ese niño te trajo cargando hasta aquí, querido. Ese niño hizo todo lo que pudo con lo que tenía. El que quedó a deber ha sido tú. Pero aún hay tiempo, por supuesto que hay tiempo, porque cada vez que dijiste el año que viene sí fue un cheque firmado contra la cuenta de ese niño. Cada sueño que has archivado era el sueño de ese niño. Yo soy así, y cerraste el tema y le apagaste la luz del cuarto Llevas años creyendo que te fallas a ti. No, querido, un adulto aguanta, un adulto se acomoda, un adulto se toma el trago. Al que le has fallado es a él, al que confió en que tú de grande, el fuerte, el que ya iba a poder, ibas a llegar por los dos. Esto no es un juicio. Quiero que respires en donde estás. Este niño no está aquí para reprocharte. Los niños no saben cobrar así. Él nada más hace lo que siempre ha hecho: esperar. Esperar con una fe absurda y magnífica que solamente los niños tienen. Todos los eneros te ha visto empezar, todos los febreros te ha visto soltar, y jamás ha dejado de creer que uno de estos intentos va a ser el bueno. Sobrevivir fue la parte de él y la ha cumplido como un gigante. Vivir es la parte tuya. Y todavía sigue pendiente. Así que esta noche más te vale que tomes una decisión. Y te voy a pedir una sola cosa: esta noche tú no vienes a comprarle nada a nadie. Esta noche vienes a saldar el contrato más viejo que tienes firmado. Y una promesa que lleva 30 años esperando merece cualquier cosa menos otra década en un cajón. Yo no puedo cumplirle a tu niño esa firma. Es tuya lo que yo hice. Fue construir el lugar donde por fin se le cumple. Ahora hazme un favor, búscalo en tu memoria, míralo a los ojos y escribe en el chat las siguientes palabras. Cierra tus ojos y pon esa niña y ese niño aquí en tu mente, y vas a escribir en el chat: lo haré por los dos. Lo voy a hacer contigo. Haré por los dos. Estoy haciendo por ti, Daniel. Guau, guau, guau. Gracias por llorar, queridos. Muchas gracias. Ya no vas a estar triste, niño. Ya no vas a estar triste, niña. Lo haré por los dos. Miren este chat, muchachos, adultos contestándole por fin a miles de niños. Algunos llevaban 40 años esperando este mensaje. Lo haré por los dos. Gracias, queridos. Ya no los hagamos esperar más. Ese lo haré por los dos, por supuesto, necesita un camino. Wow, wow, wow, queridos. Yo el día de ayer les hablé de lo que quería presentarles el día de hoy, y lo hago con toda la emoción del mundo, con toda la certeza del mundo, con todo el honor del mundo. Y esto para mí de verdad es una entrega absoluta de servicio a la sociedad, como lo he hecho durante tantos años en mi vida dando conferencias de manera presencial. Pero después de tantos años he tenido que desarrollar un sistema, un sistema que ayude a otras personas a una transformación entera. Y en unos minutos más te lo voy a presentar completo y te voy a decir también cuánto es la inversión. Y de hecho creo que te va a sorprender muy bien. Considero de hecho que es una oportunidad tremenda después de más de 30 años de carrera profesional 4 libros bestsellers, éxitos indiscutibles, los escenarios más hermosos de 20 países, miles de personas transformadas en toda Iberoamérica, un matrimonio de 24 años y mi propia vida como testigo de lo que he sido capaz de levantar. No te estoy ofreciendo una ocurrencia de semana, te estoy entregando, querido, la obra de años de mi vida organizada en un sistema en donde tú puedas caminar y seas sustentado con hechos, conciencia y con fe. Esto, querido, es un programa educativo y de hábitos. Esto es el entrenamiento intensivo pero con resultados extraordinarios. Y quiero que ustedes sean la primera generación, queridos, que me acompañen, los fundadores. Y a lo mejor te preguntarás, Daniel, ¿y cómo es el programa? Te lo voy a contar directo. Mira, ahí tienes las imágenes. Eso es Monterrey, el Radio City Music Hall. Eso es el Auditorio Nacional. Ahí están los 4. Primero, querido, el programa que hoy les voy a poner en sus manos tiene 2 garantías de retorno absolutas del 100%. La primera garantía es de 7 días, donde tú tienes un botón, tienes un correo, y por la razón que tengas yo te regreso tu inversión sin que me preguntes nada, sin ninguna cara larga. Lo que no te voy a poder regresar son los años que seguirás desperdiciando tu vida ni los años que seguirás posponiendo todo. La segunda garantía es que cuando termines el programa, si después de haber hecho todo el programa, entregado los ejercicios, haciendo los retos, estando en las clases en vivo, haciendo las meditaciones, haciendo el trabajo duro comprobable, y aún así tú quieres que te regresemos tu inversión, te la regresamos. Yo estoy apostando mi dinero a que este sistema funciona si tú funcionas. Yo me la juego por ti, querido, pero quiero que cada peso que pongas aquí sepas que valió el triple de lo que tú pusiste. Ahora déjame decirte la estructura, el mapa entero del programa. Son 24 lecciones, 2 veces por semana, martes y viernes nos vamos a ver. Luego, la duración de las lecciones es de 20 a 30 minutos, van directas al grano para que las veas cuando tú puedas, en donde tú quieras, en el dispositivo que mejor te acomode. Y escucha esto, querido, porque casi nadie ofrece esto: vas a tener 5 años enteros de acceso. Esto es una biblioteca de guerra a la que cada vez vas a poder regresar si la vida te empieza a apretar. Y con esta biblioteca, con estas lecciones, juntos vamos a atravesar 4 territorios que te van a transformar la vida. Territorio 1: Despierta. ¿Qué es Despierta? Aquí vamos a revisar tu cuerpo y tus emociones. ¿Te imaginas eso? El territorio en donde empiezas a regular lo que te gobierna. Aquí vas a trabajar la biología de tu abandono, el piloto automático en la que, en lo que vives, la sensación de la que llevas años huyendo, la creencia que te ha condenado. Vas a aprender la regla que lo cambia todo: que nadie construye una vida nueva con un sistema nervioso glorioso secuestrado y un espíritu abatido. Luego imagínate pasando al territorio 2, en Gobiérnate. Aquí vamos a ver tu mente, tus decisiones. La mayoría de la gente vive con emociones en un lugar en lugar de tener un plan ajustado y coherente. Aquí vas a aprender a elegir lo que sientes. ¿Te imaginas aprender a elegir lo que sientes? Luego elegir lo que quieres, y luego elegir lo que haces. O sea, habrás aprendido a intervenir la tu mente que no para, la vida que llevas posponiendo. Y vas a aprender a decidir aunque te estés muriendo de miedo. Aquí es en donde el individuo firma el fin de la traición consigo mismo. Aquí se acaba tu trato con el señor casi lo logro. Y luego viene el territorio 3, que es construir, que me encanta. Tus finanzas, tu orden práctico. Aquí está completo tu primer mapa del dinero. Vas a aprender a cerrar las fugas, las grietas. Vas a dejar de gastar dinero para tapar lo que duele. Vas a tener un plan financiero que te voy a entregar en una hoja, y es un plan para empezar a salir de deudas, luego aprender de la economía de la honra, de la honra, perdón, aprender a ganar más, a invertir. Y luego te voy a dar un reto que a más de uno le va a pagar el programa solito, el corte de caja donde sales a cazar tus gastos hormiga, pero lo vas a hacer con evidencia en la mano. Y luego viene el territorio 4: permanece. Esto es para coronar todo. Vamos a hablar de tu espíritu y tus vínculos. Aquí hablamos de la fe más allá del concepto abstracto, la fe que deja de ser un adorno y se empieza a notar en cómo perdonas, en cómo sueñas, en cómo eres, en cómo eres valiente, en cómo oras, en cómo hablas y en cómo te vuelves a levantar. Aquí en este territorio, es que me emociona porque me acuerdo, mano, aquí vas a aprender a depurar las amistades que te apagan, a correr a los turistas de tu corazón. Vas a aprender la valentía de incomodar y la lección que quiero que traigas tatuada para siempre, que tus recaídas no son una condena. Este territorio existe para que lo que tú construyes durante este programa no se te caiga nunca más. Y luego, la anatomía de una lección, porque son 24 lecciones, pero cada lección contiene una hoja de trabajo para descargar y llenar. Cada lección tiene un audio de meditación para hacer el trabajo hacia adentro. Cada lección tiene un shot de motivación para que tú lo descargues y lo uses. Literal, queridos, este programa es tan robusto que aunque tú quieras dejarlo, te blinda contra ti mismo. Aparte, el programa tiene retos que cierran cada territorio, te ponen a prueba de verdad, y luego yo me voy a poner a medir los resultados. Y sumando a esto, vas a tener 8 encuentros en vivo conmigo de 60 minutos cara a cara durante todo el proceso, no únicamente de los 90 días, sino después de los 90 días te vas a encontrar conmigo en vivo hasta diciembre puliendo, podando y aplicando lo aprendido. Todos los encuentros que vamos a tener se van a quedar grabados y luego los vas a poder disfrutar las veces que sean. Y al final de diciembre todos nosotros vamos a organizar un encuentro digital que se llama La Cumbre, para que veas con tus propios ojos de dónde saliste y a dónde subiste. O sea, vamos a cerrar el año en donde tú vas a volver a contestar tu índice de inquebrantabilidad, vas a medir tu transformación con evidencia, no con sensaciones, y juntos vamos a celebrar la generación entera. Diplomas en la mano, testimonios al aire, listos para conquistar y colonizar la vida que ahora sabes perfectamente que puedes tener y vas a tener. Te prometo, querido, que vas a dejar, vas a salir de aquí dejando toneladas de evidencia por toda tu vida. Evidencia de que ya no dejas las cosas para después, de que lo que decides esta vez sí lo sostienes aunque haya tensión, de que se puede vivir con claridad, con acción, con orden, con convicción y con paz. Ahora dime tú, Ya que viste todo lo que incluye el programa, honestamente, por favor, pregunta honesta: un acompañamiento así conmigo, con expertos, con retos, con herramientas, con meditaciones, una comunidad que te apoya, un equipo detrás que va a estar presente durante 5 meses, ¿cuánto crees que debería de costar algo así? Escríbeme tu número con respeto y con sensatez. Por favor, pónganmelo ahí, querido. ¿Cuánto, cuánto creen que costaría un programa de esta índole, 5 meses a este nivel? Voy a leer, muchachos. Dicen, necesito el programa, lo haré por los dos. Me estresa no saber cuánto cuesta. $10,000, $3,000, no tiene precio, $1,000, $29,000, $7,000, $12,000, $800, $5,000, $10,000, $500,000, $1,000,000 de dólares. Estoy viendo sus números, muchachos, y no andan tan perdidos. ¿Saben cuánto cuesta que yo entre en una persona y lo acompañe durante tantos meses? La verdad es que sí, queridos, miles de dólares. Pero la inversión no será de miles de dólares porque yo no hice este programa para la gente que tiene la vida resuelta. No, queridos, la inversión de este programa es de $497, querido. Eso es lo que cuesta este programa, $497. Los cupos de esta primera generación se abren ahora mismo. Ahí lo tienes. Ahí está el enlace, ahí está el código QR. El proceso toma 3 minutos y hay opción de pagarlo en mensualidades desde la página, lo cual me parece fantástico. Y aparte es completamente seguro. Y ahora, todo eso que te mencioné del programa, súmale esto que te voy a decir: $497, pero súmale 2 masterclases con expertos internacionales. Una con el Dr. Guillermo Navarrete, mejor conocido como Nutri Guillermo, gran amigo mío, pero un profesional de verdad cum laude, muchachos, nivelazo, cabrón, de nutri. Y luego vas a tener otra masterclass con Kim y Lau, que son las mentoras de finanzas de Economics Data. No, muchachos, es que de verdad que hasta a veces digo qué estoy haciendo, porque esta madre no debería de costar lo triple. Queridos, una sola clase de inversión financiera a este nivel y profundidad no baja de $1,000. Es más, una sola consulta con uno de los mejores nutricionistas de habla hispana ya me generarás lo que cuesta. Obvio, si es que hay espacio en su agenda y la consigues, cosa que no va a pasar. Queridos, $497, menos de lo que pagaste por tantas cosas que no te van a transformar la vida. $497 por cortar una cadena de 3 generaciones, a mí me sigue pareciendo una extraordinaria oportunidad. En verdad quiero que te vuelvas a enamorar de la vida, muchachos. Y para que cruces con total tranquilidad, el pago aparte se procesa a través de Whoop, una plataforma que es muy seria, confiable, que está disponible en todo el mundo con tu moneda local, con n cantidad de facilidades de pago y una atención al cliente altísimo nivel. El pago es en la moneda de tu país, el sistema reconoce desde dónde entras y te convierte el precio automáticamente. Si estás en EE.UU. te van a aparecer dólares, si estás en México te van a aparecer pesos mexicanos, si estás en Colombia te van a aparecer pesos colombianos, en España en euros, y así en cada país. Y cada país además tiene sus propias formas de pago. Y detrás de esta enorme plataforma está mi equipo. Cualquier duda que tengas sobre las formas, el seguimiento de inscripción, escríbelas con toda la confianza del mundo porque están exactamente para eso, para ayudarte, para acompañarte a entrar sin ningún tipo de fricción. Para hacer la inscripción directamente, querido, puedes acceder a pagos pagos.danieljaviv.com. Y para hablar con mi equipo puedes ahí agregar el slash de equipo, es decir, pagos.danieljaviv.com/equipe. Cruza ahora mismo, cruza ahora mismo. Comencemos los mejores capítulos de tu caminar por esta vida. Si no te gusta la historia que estás escribiendo, no cambies de página, cambia por completo tu libro y dame la oportunidad de ayudarte a escribir Este programa comienza cuando tú cruzas, porque tu acceso es inmediato. En cuanto te inscribes hoy, te llega el correo de entrada a la plataforma y hoy mismo puedes empezar tus primeras lecciones. Y para los que actúan rápido, no es que hoy sí vengo on fire, tengo algo muy especial únicamente hoy. Lo vuelvo a insistir, lo vuelvo a decir, únicamente hoy, únicamente hoy. Todos los que se inscriban en las próximas 24 horas se llevan un bono que no va a volver a ofrecerse, un workshop práctico de 2 días completos con mi querida Coral Mujáez, una mujer que ha generado millones de dólares vendiendo en el internet. Y ella te va a enseñar cómo vender todos los días por internet desde tu casa. En el programa Inquebrantables, querido, vas a aprender a ordenar tu dinero y a construir tus capitales. Y con Coral vas a aprender una habilidad que le suma ingresos a esa ecuación: vender todos los días desde tu casa. Este bono es mi manera de decir que el que reconoce empieza y actúa, y empieza con ventaja. Así funciona la vida, así funciona esta casa. 24 horas después, este bono, querido, que tú ves ahí se va a ir. Queridos, hagamos la cuenta, por favor. Y ahí tienen, aparte vamos a hacer nuestro bootcamp. Angie y yo vamos a hacer nuestro bootcamp, ok, que esto va a estar increíble, que me encanta. Dime dónde te duele para amarte más. Ahí vamos a poder platicar obviamente acerca de todo lo que hemos vivido en nuestros 24 años de matrimonio. Por supuesto, recuperar nuestra relación, trastocar la relación, subir la relación, mejorar la relación. Este bootcamp es simplemente espectacular. Y esta es la primera vez que lo vamos a presentar. Hagamos por favor la cuenta, hagamos la cuenta, la ruta del sistema, que son 90 días. Pero yo no me quedo contigo nada más 90 días, sino voy en vivo contigo después hasta el final del año. Tienes 3 expertos internacionales además del programa. Si divides $497 en 5 meses Esos son $3.31 por día, ni siquiera lo que cuesta un café en las grandes ciudades. Pero yo no quiero que tú compares esto con un café, quiero que lo compares con la venta que no hiciste por no saber cobrar, con el dinero que se te fue por calmar la ansiedad, en el costo de cerrar esa relación que te marchita y recuperar tu autoestima. Compara ese número y dime cuál de los dos es caro. Seguir tibio es carísimo. Creo que es lo más caro que has pagado en tu vida. Las inscripciones, querido, no sé hasta cuándo van a estar abiertas. Esta es la primera generación con acompañamiento en vivo y un equipo enorme y de tamaño real. Si la casa, por supuesto, se nos llena antes, pues, queridos, las puertas antes de tiempo, así de simple. Porque prefiero mil veces cerrar temprano que empezar a atender mal. Puede ser mañana cuando se cierre, o en unos días, no lo sé. Y tampoco te voy a inventar una fecha porque realmente no la tengo. Lo único que te puedo puedo decir es que hoy vas a encontrar un espacio. Nosotros hoy esperábamos, o sea, nosotros esperábamos 10,000, 20,000 personas y se han registrado más de 200,000 personas en estos 3 días que hemos estado. Ahí tienen ustedes el enlace que sigue en pantalla. Los fundadores ya están entrando, me está diciendo por aquí mi equipo, así que sean más que bienvenidos. Estoy muy emocionado de todos los que ya han entrado. Gracias de verdad por entrar. Esta semana va a ser fantástica. Vamos a empezar de verdad directo contigo. Quiero escuchar tus dudas, quiero escuchar tus preguntas. Y antes de despedirme, me voy a detener unos minutos a responder lo que posiblemente muchos están pensando: Daniel me trajo hasta aquí para venderme. Entiendo que alguien pueda sentirse así, pero no es así, queridos. Todo esto fue para darte herramientas, ideas, conversaciones que pudieron servirte entres o no entres al programa, y si algo de esto de estos días te ayudó, para mí ya valió la pena. Y tú estás de testigo que me he entregado con el alma y me he entregado con profesionalismo. De hecho, creo que sería injusto no ofrecer un programa para quien quiera seguir profundizando, y no me avergüenzo ofrecerlo porque hay un equipo de años de trabajo, metodología, muchísima investigación y esfuerzo detrás. Te hablo de la calidad con la que he logrado ser uno de los mejores en toda Iberoamérica. Yo no ayudo a cambiar al que no quiere cambiar o al que dice así soy o a mí nadie me puede transformar. Yo no pierdo tiempo con nadie así, y creo que tú no perderías el tiempo con nadie así. Pero yo sé muy bien lo que logra hacer este programa y lo que ha hecho este sistema. Si 3 clases han ayudado a más de 200,000 personas en 3 días completamente gratis, imagínate lo que vamos a hacer de aquí a que termine el año estando juntos. Queridos, todos en la vida tienen niveles. De hecho, esto es algo que miles de personas me habían pedido durante más de 10 años, y yo solo decía un día lo haré, y hoy ese día ha llegado. Pero antes este día me puse a hacer un gran trabajo para entregar algo profundo y con sustancia, algo que en verdad trastoca a las personas y sea el inicio de una transformación que ya no se detiene. Piensa en el miedo que ahora estás sintiendo. Tu cabeza a lo mejor está diciendo: siempre abandono, nunca termino lo que empiezo, seguro no me va a funcionar como todo. Eso es una exageración. Eso se llama exageración. Esos son los estados dicotómicos y son las trampas favoritas del miedo: hablarte en absolutos para volverte incapaz. Decir siempre abandono no es un dato real que sino una profecía que te repites a ti mismo para no avanzar. El dato real es: abandoné cuando estaba solo y sin sistema. Eso se acabó. Es que no tengo tiempo, Daniel. Te contesto con cariño: este programa se diseñó para gente con poco tiempo. ¿Cuánto tiempo al día te está costando la preocupación? Porque preocuparse también consume horas, nada más que sin resultado. Tiempo vas a gastar de un modo o del otro, en construir o no. Tú vas a elegir. Daniel, es que ya lo intenté todo. No, querido, no intentaste todo. Lo intentaste solo. Intentaste las cosas sin un plan, sin brújulas, sin mentores, sin tribu, sin palanca. Esta es la primera vez que tendrías las 5 cosas al mismo tiempo y no has intentado esto, y lo sabes. Es que es mucho dinero. Y puede ser. Yo conozco, yo conozco esa frase, pero no conozco tu bolsillo y no me voy a hacer que conozco tu bolsillo, querido. Es más, si ese dinero es el de la comida, no entres, así de claro. Pero si tú puedes invertir en tu crecimiento y no lo haces, te aseguro que esto es menor el costo del programa que lo que te cuesta año de abandono. Lo verdaderamente caro en la vida es permanecer igual. Daniel, ¿y si me caigo a la mitad? Te vas a caer, querido. Por eso este sistema tiene protocolos de recaída, tiene mentores que te acompañan y tiene una hermosa comunidad que te busca cuando tú mismo desapareces. Bueno, lo voy a pensar y entro después. Está bien, pero contéstame nada más: ¿cuántas cosas llevas pensando desde hace 5 años? En 3 meses vas a estar agradeciendo haber empezado hoy. Los monstruos se matan antes de que crezcan. Obviamente, querido, esto no es una terapia, mucho menos un diagnóstico clínico, y tampoco va a sustituir la atención médica. De hecho, no son polares ni se cancelan, se complementan y se potencializan. Tampoco es un curso para tu colección, no es una dosis de motivación para el bajón de la semana, y tampoco es magia. Aquí nadie te va a prometer que en un mes vas a ser millonario. Si eso es lo que buscas, claramente este programa no es tuyo, porque aquí vive la ciencia, los hechos, la fe y la acción medible con seguimiento y estructura. Y te quiero dejar esta reflexión para que la atesores por supuesto, en tu corazón. Es tiempo de ser como el león. El león solo se entretiene con el ratón cuando se le cruza en el camino, pero jamás se detiene a explicarle al ratón a dónde va. A partir de esta noche no perderás ni un minuto explicándole a los necios, a los flojos, a los mediocres a dónde vas, porque no estás aquí para ganar la aprobación de todos. Estás aquí para cumplir tu misión. Muchos van a estar a tu lado siempre y cuando no representes una amenaza. Otros querrán correr contigo, se cansarán pronto y van a querer que te detengas a esperarlos. Y cada vez que tengas un sueño grande se van a reír de ti. Hablarán de ti, harán el listado de fracasos, van a derramar veneno. Pero mientras ellos platican y tú formas parte de su vocabulario, tú y yo vamos a estar trabajando juntos esta semana hasta que un día muy cercano, antes de que termine el año, tus hechos y tu transformación serán tan innegables que no le va a quedar al mundo aceptar que tú te atreviste y ellos no. Estarás en sus bocas, querido, pero no podrán tragarte. Del tamaño de tu riesgo será tu recompensa, y que no te quepa duda que tu recompensa será enorme y la vamos a festejar juntos. Así que, querido, te doy las gracias por haber iniciado esta travesía conmigo hasta el final del año. Gracias, gracias de verdad, con el corazón te lo agradezco. Lo vas a disfrutar. Mañana es la última noche, por favor no faltes. Este es el gran final. Gracias de verdad a todos los que están ahí. Están las inscripciones abiertas, muchachos. Ya te platiqué todo, absolutamente todo lo que traía. Todo Nutriyermo, Economics Data, Coral, de aquí hasta que termine el año, queridos. Se pueden imaginar en diciembre, muchachos, lo que vamos a disfrutar en la cumbre, todos festejando la primera generación de fundadores de Inquebrantables. Es que va a estar increíble, haciendo tus mediciones, haciendo tus meditaciones, recibiendo tus shots de motivación, queridos. Estoy seguro que lo van a disfrutar, que va a ser algo simplemente inexplicable para todos ustedes. Yo quiero ver la transformación, quiero mirar cómo ahora, cuando estés allá arriba, sepas que todos esos miedos se ven pequeñitos. Pagar el precio, por supuesto, del atrevimiento, no, de transformarte, de hacerle frente a este miedo, a este dolor. Estoy seguro, de verdad seguro, muchachos, que lo vamos a disfrutar que lo van a vivir como algo que jamás en la vida se hubiesen podido imaginar. Así que quiero agradecerles a todos los que están ingresando, que han sido miles, muchachos, miles de personas ingresando en este momento.










