DEJA DE ODIAR TU CUERPO - Daniel Habif

Juan Sánchez witnesses gym-goers mocking someone's body and explores why we internalize shame and wage war against ourselves. Your body carried you through every night, stress, and tear. Reconciliation starts not on the scale but in how you speak to yourself.
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Queridos míos, hoy fui al gimnasio. Sí, sí voy al gimnasio, pero hoy escuché a 3 hombres decirse el uno al otro: oye, cabrón, como que engordaste, ¿no? Ya se te ve la edad. Sí, bueno, antes estaba mejor. Pero cuando al que le dijeron que ya se le veía la edad le volteé a ver la cara, y uno de ellos, en medio de esos juicios, al final son juicios, vi como su rostro empezó a cambiar, como si de un momento a otro empezara a odiar el cuerpo que lo ha mantenido vivo durante tantos años. Me pareció una escena muy interesante para todos ellos. Pues a lo mejor no estaban siendo conscientes de lo que estaba pasando, pero esto es un mensaje para todos ustedes que han recibido este tipo de comentarios: tu cuerpo cargó contigo no solamente lo que va de este año, güey, te ha cargado toda la vida. O sea, tu cuerpo te ha cargado en cuántas noches, cabrón, en cuántos sueños, ¿En cuántos insomnios, en el estrés, en la culpa, en los viajes, en las comidas desordenadas, en los silencios que no has dicho, en miles de lágrimas? Y aquí estás, aquí sigues respirando, sosteniendo batallas que en realidad pesan más que tú, o más batallas de las que recuerdas. Y aún así, lo primero que haces es creer que tu cuerpo, puta, te debe algo, cabrón. No, queridos, la reconciliación con el cuerpo no comienza en el gimnasio ni en la báscula. Empieza en el lenguaje con el que tú te hablas, con el que tú te miras. No es lo mismo decir quiero mejorar mi salud, a voy a decir soy un desastre, cabrón, gracias a este cuerpo, no, Dios mío, ¿por qué me diste este cuerpo? O sea, la primera frase abre un camino, la segunda te entierra. O sea, tu cuerpo no se merece ser insultado por estar cansado de cargar todo lo que tú no has resuelto o no has logrado resolver. En lugar de hacer una lista de todas las cosas que odias de ti, de tu cuerpo, ¿por qué no empiezas por agradecerle a tu cuerpo todo lo que ya resistió? A partir de ahí a lo mejor comienzan unos nuevos cambios, a lo mejor ya no vas a tener en esta guerra contra ti mismo, si no vas a empezar a tener un acto de cuidado hacia alguien que ha estado contigo desde el primer segundo que eras tú, tú mismo. Háblale bonito a tu cuerpo. ¿Capisci con eso, Inquebrantables?










