Daniel Habif confronts the habit of organizing your life around what others think. He argues that caring about invisible judgments is a waste, like storing opinions in a bank that yields no interest, and that real freedom comes from returning everyone's gaze to themselves so you can keep your own.
Chapters
Queridos míos, no me van a dejar mentir, pero muchos de ustedes han organizado su vida alrededor de una sola pregunta: ¿qué pensarán de mí? No en japonés, sino ¿qué pensarán de mí? ¿Cómo me ven? ¿Estaré quedando bien? ¿Lo estaré haciendo bien? Aparte, uno se pregunta eso de personas que ni siquiera son capaces de sostener nuestros sueños y por supuesto mucho menos serían capaces de sostener nuestras consecuencias. Es como si viviéramos para un jurado invisible, como si viviéramos para ajustar cada gesto delante de un veredicto de personas que en realidad no nos importa del todo su opinión, pero ahí estamos esperando su opinión. Yo creo que hace buen rato dejó de ser un asunto tuyo lo que piensan de ti. Lo voy a repetir: hace buen rato dejó de ser asunto mío lo que piensan de de mí. Y esto que te acabo de decir, si no entiendes, puta, acabo de pasar una de las libertades más heavy que vas a poder conocer en la vida. Y no te estoy hablando de que los desprecies, no se trata de un desprecio hacia la otra persona, sino de devolverle a cada quien pues su propia mirada para quedarte con la tuya, cabrón. Mira, si tú no cultivas esta soberanía en ti, si no lo haces con paciencia, si no no te riegas, cada vez que la duda regrese a tu vida te vas a quedar paralizado. Quiero que revises cuánto espacio interior hay en ti y que ya no lo has usado. No puedes vivir bajo vigilancia tratando de gustarle a todo el fucking mundo, querido. Si tú metes las opiniones de otras personas a un banco, te prometo que esas vainas no dejan intereses. Empieza a organizar tu vida en en otro lugar. Empieza a pagar el precio de tus dudas. Es muy bonito hacerlo. Capisci con eso.